viernes, 22 de septiembre de 2023

DE COSTANILLAS A PUERTA DE BAEZA

El Jardin de los Poetas con forma de guitarra

Empiezo el paseo mañanero en el Jardín de los Poetas, cuya vista desde el aire dibuja una gigantesca guitarra vegetal. Alrededor calles dedicadas a piconeros. Costanillas, donde el cierre del colegio Luciana Centeno, con aprovechamiento para la ciudadanía, denota la carencia de niños en los barrios. La Piedra Escrita, Moriscos, Casa Almoguera con su fecha en la pared, 1900. 


Antes Empedrada, de recuerdos de mi bisabuela y sus padres que fueron vecinos; Palomares. La Casa de Almoguera, contenía en su interior la sede la peña de un torero cordobés, creo recordar que Chiquilín, dónde fui invitado una vez a la entrega de un premio. El presidente, un amigo de la infancia -hijo del quizá mejor grabador de Córdoba, Uruburu, de la calle Romero-, me lo pidió. Ya hace años, quizás treinta.

La Piedra Escrita en 1950
 
Giré a la izquierda por la calle Aceituno, preciosa. A la derecha la que fue casa de un compañero de trabajo que murió joven, médico en la Subdelegación de Defensa, lo recordé con pena, éste es su cielo. Esta calle es muy bonita y tiene algunas casas muy bien costeadas, en un pequeño ensanche existe el único árbol de la calleja. A la derecha Tafures que viene de Santa Marina (Los Tafures eran unos desgraciados que iban detrás de los cruzados. Recogían lo sobrante de los saqueos, no tenía soldada, su recompensa era llegar a Jerusalén y recibir la bendición). 

Casa Almoguera 

Más abajo a la izquierda una bocacalle que sale a la de Almorávides. En la acera de los pares intuía el paralelismo con la calle que discurre más al oeste, Zarco y las cubetas de las piscinas de mujeres, que no sé si habrán edificado en ellas.  Al final un ángulo recto a la izquierda, para asomarnos al Huerto de San Agustín. Salida a la Plaza de San Agustín, sin mercado, sin gente, sola.

Último tramo de Aceituno

Por todas partes la carencia de gente, y eran más de las nueve. Beatillas, la plaza, el bar y la librería y editorial Utopía. Las editoriales son reductos románticos de la cultura en este mundo cambiante, Ricardo su editor lo ha sido siempre y lo sigue siendo. Calle Ocaña, pensé en la casa de un matrimonio amigo, su hija una artista del audiovisual, emprendedora. 

Huerto de San Agustin

La pared de la izquierda Jesús Nazareno, como siempre casi toda la manzana. Buen Suceso y la esquina de la calle del Lodo, donde se depositaban los barros arrastrados del Arroyo de San Lorenzo. Luego Isaac Peral, calle consagrada al inventor con motivo de su visita a Córdoba. La Agrupación de Cofradías, antigua oficina del Monte de Impiedad, estaba abierta. 

Mercado de San Agustin (Ladis 1950)

Realejo, no sin antes acordarme cuando me traía mi padre y me enseñaba el tacón solar que había sido bombardeado en la guerra incivil. Buscaba la aviación de la II República la residencia del laureado fascista Varela, cuya lápida conmemorativa de sus crímenes, estuvo en la pared hasta anteayer. La quitó la empresa que compró el palacio, no quien debía haberla quitado, incluso con mayoría absoluta. Menos da una piedra y más vale tarde que nunca. Pero esas faltas de indecisión hacen que recuerdes esos mensajes subliminales, que hemos leído a diario. Ellos no dudan ni preguntan, ni crean comisiones cultas, borran las cosas que no les interesan, como los egipcios las piedras.

Unos turistas en la plaza

Almonas o Gutierrez de los Ríos. Se conoce más por el nombre antiguo. Una señora y yo los únicos seres humanos que circulaban por ella. Después de desearnos los buenos días, no pude resistirme a la tentación y le dije: -Sra. no siente usted la sensación extraña de soledad en una calle que era todo bullicio a cualquier hora del día. -Desde luego -Me contestó-, ya no hay comercio alguno. Y fuimos enumerando; Taberna de Rafalito, la de más abajo que no recuerdo su nombre, la Sultana, Cachinero, etc. etc. 

Beatillas anteayer (Lolo Córdoba)
 
Nadie por la calle. Lo de lejana del poeta no, pero lo de sola es cierto. Fuimos hablando de eso hasta la plazuela Almagra, curioso conocía la señora la casa de mis suegros  en la calle Mucho Trigo y el trabajo de tinte de Pepe Carnago. Preciosa la Farmacia modernista de la Plaza. Seguí por la calle del Baño (Carlos Rubio). Los Mosquitos y el Seis, ambos bares cerrados. Las Cinco Calles. Seguían las calles solas. Don Rodrigo, San Pedro, Calle del Sol o Agustín Moreno, Valderrama a la derecha.

Isaac Peral o del Lodo

El Convento de la Santa Cruz, enorme, que le están resanando el envoltorio, las paredes. Calle del Aceite, me dio el impulso de entrar y preguntar a una señora, que regaba unas macetas en la casa que compró un vecino nuestro de Mucho Trigo, Antonio Molina. Pero seguí, entré por la calle del Viento (Ronquillo Briceño) y hacia la mitad giré por Claustro. En mi casa se hablaba de esas calles porque vivía en una de ellas  -creo que en la del Viento-, la esposa de un tío abuelo nuestro que se llamaba Bella. 


Me gusta mucho el sabor que tienen esas calles, es cierto que solas como la mayoría, como con confinamiento. En esta calle a la izquierda un callejón que al final es barrera, como decía Ramírez de Arellano, de la Iglesia de Santiago, con la entrada de un bloque que lo señalan Google como de apartamentos turísticos. No creo que sea todo apartamentos, pero otras cosas hay más lejos.


La tónica hoy es apartamentos o trasteros, antes eran videoclub. Busqué por qué lo de Claustro si Santiago no lo tenía y además está retirada de la antigua Mezquita, luego fernandina. Cita D. Teodomiro, en sus Paseos“Contigua a la parroquia hay otra calle estrecha, pendiente y alcantarillada, que le dicen del Viento [Ronquillo Briceño] por el mucho que se siente en ella, sin duda por su dirección al rio: á su mediación está la del Claustro, sucia y fea, conocida por aquel título desde poco después de la conquista, á causa de que, como ya indicamos, daba á aquel lado el del convento de los Caballeros del Temple: mas abajo había una barrera ó calleja sin salida a la que decían del Curadero de la seda, por un corral ó huerto destinado á esta operación: desemboca en el paseo de la Rivera frente al molino de Martos.” 

Claustro

Ni había viento en la del Viento, ni la calle Claustro es sucia ni fea. Ni pude situar el Curadero de la Seda. Si pensé que cuando dice daba a aquel lado del convento, sería posiblemente la pared posterior del colegio donde hice el Graduado Escolar de mayor, Caballeros de Santiago, y a lo mejor esta casa fuese la citada de los Caballeros del Temple, tiene claustro de arcos polilobulados. 

Claustro en el plano de los franceses 1811

Pero no, en otro lugar del Paseo por Santiago cita la de los Caballeros y no lo considera, y la ficha del IAPH, lo cita a él, por lo que su fuente es la misma mía. Otro autor, Morales Gahete, autor del libro “Templarios”, dice: “…los miembros de esta orden (que sería disuelta por el papa Clemente V en 1312) “también tuvieron un convento en el Casco histórico de Córdoba, que creo que pudo ser la iglesia de Santiago, pero no se ha podido demostrar”, por lo que tampoco.

La citada barrera al final gira a la derecha

La salida a la calle del Tinte es muy bonita y agradable, puedes optar por Ronda de los Mártires (antes en el plano de los franceses se salía al Molino de Martos por la calleja del Convento de los Mártires del Río hasta la Puerta del Sol), volver a la del Sol (Agustín Moreno), o salir al jardín de la Puerta de Baeza por Luis Díaz, y ver la fuente monumental. Opté por la salida al jardín, aquí ya había más trasiego de gente, menos de lo normal desde luego. Recordé al bueno de un amigo, mecánico -bueno eso decía él que era-, al que llevé mi seiscientos y después de desarmar toda la zona de la palanca de cambios, me dijo: -Bueno pues esto no es por aquí. No sabía por dónde llegar a la avería. Es como enterarte en la mesa de operaciones que para tu apendicitis no tenía por qué el cirujano aserrarte el esternón. 

Plano de 1884

Obras en el paso de peatones de la antigua Lonja. Antigua también Puerta de Baeza. El quiosco de prensa cerrado ya hace años, por enfermedad del quien lo regentaba, padre de una querida amiga. Iglesia de Campo Madre de Dios, que no ha sufrido de inmatriculaciones. Curioso es una ruina y así lleva años y a lo peor no sería interesante, teniendo fruta buena es de tontos coger la mala. No deja de ser espectacular por dentro, la andurreé hace años, y me impresionó, casi siempre me salen treinta o más años en los recuerdos. 

Calle Claustro

En el asilo estuve trabajando un par de años, recuerdo cuando llegué una mañana a un despacho y estaba un funcionario cambiándose de ropa, quiso cumplir el protocolo de saludo y se le cayeron los pantalones al suelo. Me saludó en calzoncillos. Le dije:-Por favor, lo primero, antes que saludar, hubiera sido mejor afianzar la correa. Fin del recorrido, el siguiente párrafo es el epílogo hasta casa.

Fuente del jardín.

Jardín de Puerta Nueva, antiguo Matadero, antes convento, hoy Almacén de Alimentos, trasiego de descarga en la puerta. Siguen en la entrada las columnas que posiblemente fueran de la Puerta de Andújar cerca de la Torre de los Donceles. Pero no iba para esa zona. La antigua N-IV tenía bastante tráfico. Continué hasta el cementerio de San Rafael y crucé la antigua carretera para buscar la comercial zona, de la Viñuela, que viene de viña. 

Antiguo Matadero, hoy Banco de Alimentos

La pandemia la hizo peatonal, no hay mal que por bien no venga. Yo iba buscando los terrenos del campo de deportes del Cuartel de Lepanto, donde estaban los semienterrados polvorines. En 1968/69 yo controlaba diariamente la temperatura, máxima y mínima de ellos, cuando superaban los cuarenta se ponía en los estadillos treinta y nueve, así se evitaba el protocolo ordenado por la Maestranza de Sevilla. Como lo de Gila. Crucé los jardines y en casa.

Fotografías de Google, Lolo Córdoba, Ladis, autor e Internet
Bibliografía la citada.

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