sábado, 4 de julio de 2020

SAN JERÓNIMO NORTE BUSCANDO ACCESO CÓMODO AL CAMINO DE LA FUENTE Y ALGO MÁS SOBRE EL AGUA ALLÍ.

Visita de Sir Alexander Fleming 1948

Es posible que sea un pesado, que cuando cojo un carril me pase como al tonto y me cueste soltarlo, y sobre todo cuando no hay mucho dónde mirar, por ello pido disculpas. Buscando la posibilidad de encontrar un acceso fácil que evite toparse con el ganado que casi siempre está pastando en los alrededores del cortafuegos que nos lleva a la puerta superior y Camino de la Fuente de los Frailes, he tratado de acceder por el norte, concretamente por el noroeste que es por donde se aproxima la cerca que circunda el Monasterio a la pista de bajada al mismo, aproxima es casi un subterfugio se une casi al camino. 


Recordatorio del camino de la Fuente

Aparte de la verticalidad del terreno, la tremenda espesura vegetal del mismo hace materialmente imposible circular por la cerca, la cual está en un estado mucho más deteriorado que el resto visible, esa parte no ha tenido mucho arreglo. Bajar no sería problema pues solo son dos o tres metros, pero en ese lugar no existe limpieza del terreno, los metros reglamentarios que procedan, junto a la cerca. Por lo menos en el tramo comprobado. Es la vertiente que soporta todo el peso vegetal por el norte. 

Una postal de Señán

Una vista de Paisajes aéreos Españoles

Por lo tanto el camino más idóneo es, o subiendo desde el torrente de la curva de la CO-3314 al cortafuego y luego el exagerado desnivel a la loma, o bajar desde el cortafuego por arriba zona de los panales de abejas, que también se la trae el desnivel muy parecido. Otra opción consiste en limpiar la caja del camino desde el entronque con la CO-3314, una empinada pero corta cuesta y seguirlo hasta, primero el cruce del cortafuego, y luego hasta la puerta, para mí la más idónea, un riesgo de esta, circular por la carretera hasta el punto.

La cerca norte bajada

Otra vista

He de reconocer que el tiempo no es propicio para aventuras, la calor, el calor, la “caló” se ha echado encima y es en determinados momentos insoportable, a partir de las nueve de la mañana ya no es hora de moverse por el campo, por lo menos para determinadas edades. El tramo de subida de retorno hasta el vértice geodésico se me hizo insoportable, creí que no llegaba arriba. Es verdad que es el que tiene más desnivel pero vaya tela. 

Por otro lado

Estado deteriorado de la cerca por ese lugar

Estuve rondando luego al día siguiente la puerta de entrada para ver si alguien de casualidad hacia acto de presencia. Unos niños jugaban en la explanada sur, que bien podrían ser familiares de los guardeses. Unos perros ladraban cansinamente, como justificando su sustento diario, desde las casas desde las que se fotografió Sir Alexander Fleming cuando la visita en el 1948. Es una panorámica preciosa en una foto que se publica, en la que me parece conocer a Castejón, y evidentemente al científico, que no le habían puesto el sombrero cordobés, aunque lamento no conocer a la aristocracia local.

Una preciosa vista

Abajo la lonja donde nos refugiamos del agua en una visita

Que falta nos hace una casualidad, como la que yo buscaba y la que se encontró Fleming, y como a Picasso la inspiración le venía trabajando, por eso trato de auto disculparme en el primer párrafo por la fijación por las cosas. Ahora la fijación es completar ese camino a la Fuente de los Frailes, saber además si sigue surtiendo agua al Monasterio y si es posible usar el camino en su totalidad, que estimamos que sí. He tratado de buscar referencias al agua en el Monasterio y no las he encontrado, sólo hay un blanqueo, en mi opinión de Gracia Boix, respecto a un comentario del agua que llegaba allí del Aqua Vetus, supongo, y una pequeña referencia lógica además. 

La puerta de entrada

Bajo relieve de San Jerónimo

Parece que consideran más importantes las normas y otras cuestiones monacales. Dice Gracia Boix en su libro “El Real Monasterio de San Jerónimo de Valparaíso de Córdoba” y pone en boca de Fray Ambrosio de Paulo el mismo Ambrosio de Morales: “años después, refiriéndose al despoblamiento de Córdoba la Vieja, que suponían a consecuencia de la escasez de agua, trata de desmentirlo diciendo que “el gran golpe de agua, sale a cien pasos de los muros de la dicha ciudad antigua y por dentro de esta huerta –se refiere a San Jerónimo- pasa cubierto un caño con casi un muslo de agua. 

Los cipreses miran al cielo pero están afianzados en el suelo

La otra parte del paseo de entrada

El caño grueso que tiene el mismo Monasterio lo lleva a aquella ciudad por conducto de piedra, cuyo principio está agora de pie, y lo demás se ha consumido en las Obras del Monasterio”, de lo que se deduce que tenían los sillares mucho más cerca de lo que era de suponer, y para realizar las obras, deshicieron el acueducto que conducía la aguas a Medina Al-Zahra, y aún lo confirma al aclarar que “cuando había que atravesar el acueducto algunos valles, le hicieron hermosos puentes que daban el nombre a los valles, llamándoles Valle de Puentes: los cuales yo vi antes que para edificios del Monasterio de San Gerónimo que está allí cerca se deshiciesen”. 

Una de las puertas de la cerca la más cercana a San Rafael

"Lo que demuestra que, si Ambrosio de Morales (1513/1591) vio deshacer el cercano acueducto, consideramos es totalmente absurdo pensar que comenzaran a extraer sillares de las ruinas de Medina Al-Zahra cuando le compraron al Cabildo Catedral parte de ella, teniendo mucho más cerca, al alcance de la palanqueta, sin grandes problemas de transporte, una construcción con inmejorables sillares e ideales para sus propósitos que, hasta es muy posible, les estorbara para sus fines, es decir, que le conviniera dejar expedita la heredad para el mejor desenvolvimiento en la ejecución de las proyectadas obras del Monasterio y el libre laboreo de la tierras circundantes,”

Durante gran parte del camino oeste la cerca va con el 

Pero sin tener en cuenta el interés aparente en contrarrestar que la construcción de San Jerónimo, significó la utilización evidente de los restos de Medina Azahara, cosa normal en todas las épocas, que siempre han utilizado bien destruyendo o de otra manera, lo anterior, lo que llaman la atención son unas contradicciones que se dejan entrever de lo expuesto de Ambrosio de Morales: “el gran golpe de agua, sale a cien pasos de los muros de la dicha ciudad antigua y por dentro de esta huerta" –se refiere a San Jerónimo- pasa cubierto un caño con casi un muslo de agua. Ambrosio ya sabemos lo que dijo su padre de él cuando su castración, era un loco. Luego se ordenó en 1533, con 20 años cuando su testosterona era diez mil veces más importante que la mierda de la mía hoy, y el monasterio empezó su construcción ciento y pico años antes 

Un ángulo de 90º hacia el este

Y, “El caño grueso que tiene el mismo Monasterio…”. Como se come esto, a cien pasos de los muros de Medina Azahara, por dentro de esta huerta, que está arriba del Monasterio, salvo que se refiriera a otra en el terreno llano, y un caño grueso que tiene el mismo Monasterio. Todo complicado desde luego. Habrá que imaginar que la huerta será no en el recinto actual si no abajo, pero si es abajo no podía subirse al agua arriba y surtir las fuentes del Monasterio. ¿Y el caño del Monasterio de dónde venía? Llama la atención que parece haber una especie de depósito circular, por encima del Camino de la Fuente y la Puerta, pero no está comprobado que lo sea.

La bajada desde el ángulo hacia el este

Y Nieto Cumplido en su libro “San Jerónimo de Valparaíso”, refiere poco sobre el abastecimiento del agua, cuestión fundamental para la vida allí, al Monasterio, en su libro dedicado al lugar. “El agua necesaria para la cocina, las fuentes los baños y las letrinas, fue contemplada desde el comienzo como un bien absolutamente necesario para el desenvolvimiento de la vida diaria. El lote de tierra donado por doña Inés Martínez y su hijo Martín contaba con una fuente. No mucho más tarde, en 1422, el Monasterio adquiere en Valparaíso un pedazo de tierra con agua, cerca de la huerta del Monasterio, que posiblemente fue encauzada hacia una única fuente, la conservada hoy en el extremo oriental del conjunto monumental, próxima a la cocina hasta pasar por los baños y llegar a la fuente central del claustro. Todo ello bien concebido, ordenadamente trazado y organizado, y convenientemente aprovechado.” En otros lugares habla de cisternas, pero no se extiende. La realidad es que aclara poco o casi nada y lo que dice es que esa obra necesitaba agua en cantidad.

Comienzo del cortafuegos sur

Que hubiera hecho yo. Por ejemplo si el interés hubiese sido utilizar el agua del acueducto, Aqua Vetus para el Monasterio, ya que no servía para la ciudad palatina, hubiera continuado por la cota antes de la bajada a Valdepuentes, el agua de la Fuente de Mayorga o la Teja -cota 350 m.s.n.m. la misma de la Fuente de los Frailes-, de la finca el Hornillo, propiedad de los monjes, seguido la misma para llevar el caño a la altura máxima, donde están las albercas y poder regar todas la terrazas y lo que hubiera hecho falta, lo mismo que a posteriori se suponen hicieron con el agua de la Mina de la Fuente de los Frailes, que es la que muchos cientos de años después ha alimentado la huerta. Seguimos buscando.

Fotografías de Paisajes Españoles, prensa y autor
Bibliografia la citada de Graci Boix y Nieto Cumplido

miércoles, 1 de julio de 2020

PEQUEÑAS HISTORIAS DE LA VIDA QUE NO INTERESAN A NADIE EN PARTICULAR PERO QUE ESTÁN AHÍ.

Del palacio de Barcia

Antes de entrar al trabajo Pascual, Eduardo y yo que pensábamos estábamos fondones -los tres compañeros de trabajo-, salíamos a correr por esas huertas de la entrada del Blog de la Alameda del Obispo. Precisamente por esa cornisa que seguramente la había modelado el río con sus crecidas. Casi llegábamos a la Huerta de los Ríos, por lo menos el camino acababa en la carretera de Casillas, huerta que a mí me recordaba las almezas de niño y la aventura que significaba ir desde la Mezquita a por almezas tan lejos. Casi cuatro kilómetros y otros tantos de vuelta.

Las huertas en el siglo XIX

Las huertas en el vuelo de los americanos

Eduardo nos daba a Pascual y a mí, y él se comía otro, un altramuz, porque decía que un altramuz en ayunas era muy bueno para adelgazar. Aquella ingestión daba pie a empezar la mañana con un chiste, por el nombre popular del altramuz. Yo intuía por ser más lector de temas científicos que ellos, que era un cuento chino, pero que más me daba si Eduardo lo pensaba así. Pascual que era un presumido, hizo unos juegos atléticos que le hicieron caer de espaldas en el suelo, se había escurrido con unas hierbas. Aparentemente no se adoleció de mucho, y siguió como si nada haciendo boxeo de salón sin espejo. Todo quedó ahí.

Vuelo interministerial de 1977

Vuelo de 2010

Eduardo era novio de Mari Pepi, y Pascual de Manoli, ellos y otras parejas más nos reuníamos en nuestra casa, la de Conchi y mía, porque nosotros fuimos los primeros en casarnos, en tener casa propia. Aquello era como la fonda de todos. Los fines de semana dábamos cuenta de los pollos del Kikiriki de la Avd. de Barcelona, Muhammad Iqbal para ser más exactos. Tenían cada uno en nuestra casa hasta su vaso para el wiski del final. Me acuerdo del vaso de Pascual ponía en letras blancas un nombre de whisky “Dewar's White Label”. Voy a salto de mata con la cronología de las cosas que salta de atrás a delante, o viceversa, sin miramientos haciendo lo que llaman flashback.

Antiguo laberinto 

Mari Pepi en mi casa estaba embarazada, en la calle no. En casa era donde se quitaba todos los artilugios que llevaba oprimiéndole la barriga, para que sus padres no notaran que estaba creciéndole. Allí era libre sin tener que ocultar nada. Al final se casaron y nació un niño muy guapo por cierto. Luego la fatalidad hizo que un camión dando marcha atrás dentro de un solar derribara una pared y el niño que iba con un familiar por la acera murió debajo de los escombros. Un verdadero drama que nos hizo a todos polvo. 

Dentro del laberinto

Pascual ya llevaba tiempo con problemas de salud, un médico que teníamos ambos, que murió muy joven, me dijo un día contestándome a mis preguntas siempre pesadas y comprometidas, que tenía cáncer, no fue tan claro por aquello del secreto profesional pero se intuía. A mí no hay quien me quite que el tumor empezó con el golpe de la caída tonta, en el camino de la cornisa de las huertas. Siempre pensé eso, ese golpe desencadeno algo. Ahora otro flashback o analepsis en castellano.

Parte de los muros gordos del Maimón

Pascual me había contado que su padre le había obligado a hacerse un análisis de sangre porque tenía metido en la cabeza que no era su hijo. Como si eso se pudiera averiguar así, pero la celotipia alcohólica que tenía diagnosticada, por su afición al vino –nos sabemos que era antes si el huevo o la gallina- le hacían sospechar de la fidelidad de su mujer. Los alcohólicos al sufrir de impotencia piensan, si yo no puedo hacer nada con mi mujer, ésta se buscará otro. Luego se descubrió que era verdad, el hombre sabía más de la cuenta, era borrachín pero no tonto. Pascual era hijo de su mujer y un vecino vivo que le pilló a la señora uno o varios momentos débiles.

Más sobre los muros

Eduardo llevaba semanalmente a Pascual en un seiscientos a Sevilla al tratamiento de la quimioterapia, o radio no lo recuerdo bien. Aguantó el tiempo reglamentario hasta casarse con Manoli. Pasaron unas semanas después de la boda, pocas. Cierto día Manoli apareció en mi casa diciéndome que Pascual quería verme -ya apenas se levantaba de la cama, la morfina lo tenía muy cansado-, porque quería despedirse de mí, ya que pensaba que esa noche se moriría. Allí que fui y estuve con él tratando de convencerlo, de que la medicación le creaba ciertos delirios, me decía que habían venido a visitarlo varias veces unos personajes a avisarle de que se moriría pronto, fue una situación compleja. Nos dimos un abrazo y le dije que me tenía que marchar, nos despedimos y esa misma noche murió. 

Del antiguo palacio de Barcia

Todas esas cosas las fui pensando por el Camino de las Huertas, porque todas esas cosas forman parte de ese extraño e incontrolado almacén del subconsciente, recuerdos que se van enlazando, o entrelazando, en una maraña de esas historias que nadie escribe, y que se queda solo en eso, en recuerdos personales. Luego el tiempo y otras circunstancias me hizo conocer a su hermanastra, es una excelente persona, mujer y madre, yo sabía que eran hermanos, el parentesco es hermanastros pero suena mal. Con toda la confianza del mundo, me dijo; -Paco te tengo que contar una cosa de Pascual, porque sé que era muy amigo tuyo. Y yo le dije: -¿Te la cuento yo? Coincidimos. A ella le pareció raro que yo lo supiera, pero es que un cabo de aquí y otro de allí te hace hilvanar cosas, que no te interesan pero que están ahí.  

Detalle de los muros

Manoli lo pasó muy mal con el fallecimiento de Pascual, muy mal. Él en el fondo no se merecía la entrega de esa mujer, por lo menos es lo que pensaba yo. Todos los días era una visita al cementerio, aunque cayeran chuzos de punta. Luego la vida arregla las cosas, conoció a otra persona, se volvió a casar y tiene ahora una familia maravillosa, me consta y me alegra mucho. De Eduardo hace mucho tiempo no sé de él, era un tipo muy especial, vivimos alguna que otra anécdota berlanguiana, pero no es el momento, ya que todo se centra en un recuerdo motivado por un paseo de amigos, con altramuz previo por las antiguas huertas de los alrededores del Palacio de las fiestas del Obispo Barcia, por aquello de que la jodienda no tienen enmienda.

Fotografías del autor y planos de Internet
Bibliografía cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

martes, 30 de junio de 2020

POR LOS ALEDAÑOS DEL LAGO AZUL Y EL CANAL DEL GUADALMELLATO

Una vista aérea de Google del Lago Azul (Google)

Subida por la Campiñuela, hasta el camino de las canteras, aeródromo del club de aeromodelismo Mezquita. Es increíble como vuelan los pequeños aviones esos expertos, que hasta son sus constructores. Hoy no había nadie en los hangares, entendiendo estos por los techados para evitar el sol de justicia que, cuando en horas verticales del estío  cae, es horroroso. Sería demasiado temprano. Hacía tiempo que no pasaba por ese lugar, siempre que corono el cerro de la Campiñuela Baja, opto la mayoría de las veces o bajar por el mismo sitio, o hacerlo por la Cuesta antigua de Pedroches.

La pista y hangares del aeródromo (Google)

Pasada la pista dirección lago

Ese terreno que en el catastro es el Polígono 75, Parcela 32, pertenece a la finca Campiñuela Baja, y es un terreno deprimido. Después que se marchan los depredadores de la piedra para el cemento, el terreno queda en un estado muy deteriorado, incluso la vegetación es extraña. Carreteras cortadas con montones exagerados de tierra, será para los vehículos a motor de cuatro ruedas porque para los ciclistas les sirven de montículos para hacer exhibición. Lo cierto es que produce una sensación de abandono total.

El canal del Guadalmellato

Pista de servicio del canal

Luego está esa enorme masa de agua que por su volumen da una tonalidad azul, y como tal se le llama el Lago Azul. Una cantera en la que el agua se adueñó de ella, y de qué manera y con qué caudal. Es un lago de una superficie que ronda los 96.000 m2, ignoro la profundidad, ese el lago grande, luego hay uno pequeño que a veces se ha comunicado de unos 17.000 m2. El volumen de agua es muy importante a lo mejor sería rentable bombearla al canal. Entremedias pasa el arroyo de los Pradillos.

Un acceso para limpieza y "reparación"

Tubería de presión del agua potable

El Canal del Guadalmellato está muy cerca del lago. El estado de deterioro del mismo es tal que seguro pierde más agua por el camino que la que sirve al regadío, es una exageración, lo sé, pero es un porcentaje muy elevado las perdidas por fisuras y filtraciones. A la salida del túnel por el que pasa, hay un trozo de pared totalmente derruida, no tiene el canal pared alguna. Creemos que el derroche de agua requiere una intervención adecuada.

Deterioro descarado del canal

Puente en la Campiñuela Cinturón Verde

Luego lo cruza perpendicularmente la tubería de presión por arriba, la que trae el agua potable a Córdoba, la parcelación de la Campiñuela, que queda al norte de las vías del ferrocarril, seguro que con el tiempo exigen sus habitantes que esas vías sean soterradas. Eso fue llamativo en San Rafael de la Albaida, una línea de alta tensión ahora es un estorbo, pero la línea estaba antes. O en el caso del Aeropuerto con parcelas pegadas a la pista. Este país es así. De todas maneras la costumbre es una fuente del derecho.

Camino de la Campiñuela

Perfil del paseo


Después puedes optar por irte por el Molino de los Ciegos y el Puente Romano, con el riesgo que supone pasar por el paso inferior del ferrocarril, y su tráfico rodado sin protección peatonal, o subir el viaducto y salir al camino de Rabanales y ya estás en el Parque “futuro siempre” de Levante. De ahí a la casa casi nada y se cierra el periplo que hoy ha rondado los ocho kilómetros y medio, el porcentaje de irresponsables sin mascarilla similar al del domingo, el de falta de urbanidad ha sido del cien por cien.

Fotografías de Google, Wikiloc y del autor.

domingo, 28 de junio de 2020

CAMINO DE LA DIÓCESIS CATÓLICA ROMANA DE CÓRDOBA SEGÚN WIKILOC


Esa rica zona del oeste de la ciudad, que ahora contiene la antigua Granja del Estado y antes el palacio de la Alameda del Obispo y quién sabe si las elucubraciones de Castejón el antiguo Palacio de Almanzor de Medina Azahira. A saber, la configura un cortado que, desde la Colina de los Quemados  y sus gruesos muros de contención, hasta la carretera de Casillas, era muy rica en agua, independiente de la que desviaran en su momento del Aqua Vetus Augusta para almunias y palacios que en tiempo del esplendor árabe de esta ciudad por esa zona estaban al paso de la corte, al igual que los de San Sebastián o Santander cuando la realeza una veces por problemas de la reales epidermis o los intereses económicos otras, construían al paso del oropel, los capitalistas de antaño.

Perfil

Entrada por el transformador

La antigua Escuela de Enfermería y el Hospital Provincial

Tres importantes caminos corrían por esa zona, en nuestra contemporaneidad, olvidándonos del Camino de las Almunias mucho más importante que los tres juntos pero en su época; el Camino del Alcaide, el de la Granja del Estado y el de la Alameda del Obispo. Primero quiero aclarar por qué estoy discurriendo por esa zona de la ciudad, porque mi querido amigo Emilio Fernández, al que estimo mucho, y nos conocemos desde que me enseño el pequeño baño árabe ahora al lado de la A-3050, pero que yo situó con error posiblemente, en la huerta del Naranjal de Almagro  en noviembre de 2013, y yo publiqué una entrada hacen ya siete años. Emilio es otro enamorado de la ciudad y de su pasado, y siempre le falta tiempo para enviarme algún detalle de la misma para que lo visite.

El camino antes del puente de Andalucía

El canal del agua no sé de dónde

En esta ocasión me recomendó dar un paseo por el camino nuevo que ha quedado entre las huertas y el nuevo trazado del río, que sin perder su orilla izquierda, la madre vieja de la derecha ha perdido según recientes planos bastante terreno. Y hoy, esta mañana de domingo lo he dado. He evitado el paso desde el Molino de la Alegría y toda la ribera del Jardín Botánico en mal estado, para entrar al final del jardín por el transformador y andar todo ese precioso camino hasta el puente de nuestro paisano, o rondeño, primer Ícaro de nuestra historia local. Es lo que me ha dicho Emilio, un camino llano en la mayoría de su recorrido, un túnel de moreras y otras especies y, entre éste y el río una bonita alameda. 

Por debajo del Puente de Andalucía

Otra vista de los bajos del puente

He de decir  que me he cruzado con 47 individuos del género humano de ambos sexos,  41 irresponsables, y para mi indeseables, y 43 maleducados, bueno 44 conmigo. Los primeros sin mascarillas de protección y teniendo que separarme para evitar el resoplido de algunos que corrían, por eso lo de indeseables, sólo seis, cinco mujeres y un hombre, la llevaban y cumplían lo reglamentado, es decir se preocupaban además de por ellos por los demás. Los segundos 43 que, además de no cumplir, tampoco lo hacían con las normas de urbanidad mínimas, que es decir cuando menos buenos días -ojo yo uno de ellos-, por eso lo de 44. Ahora llevo un tiempo, que le digo buenos días al que me lo dice primero y si no lleva mascarilla a lo peor ni le contesto. Yo también me he transformado en "gente" y he dejado de ser "persona", la pedagogía que la hagan con ellos quienes los quieran comprar.

Más camino

Bajada a la captación de agua

Pero a lo que vamos del recorrido. “Recuerdo haberlo pasado muchas veces, algunas de “cacería” -más bien de ayudante, ya que soy incapaz de disparar a ningún elemento vivo-, con las escopetas de plomillos cuando trabajaba con Rafael Gil, al que siempre consideré mi maestro en la joyería. El taller estaba en la calleja de los “Enterraores”, una sin salida que tiene la calle de Almanzor, el mismo que parece tenía por allí, por los terrenos de la Alameda del Obispo, su palacio perdido. Desde la calleja, en las cercanías de la Puerta de Almodóvar, poníamos rumbo a las huertas y llegábamos hasta la carretera de Casillas. Hoy esa carretera sigue paralela a la autovía que lleva al puente Abbás Ibn Firnás, o “de las habas”, como dice mi amigo Juan, desde la de Puesta en Riego, la N-437 o del Aeropuerto.

Captación de agua

Pasarela en la orilla

Al llegar a la Granja del Estado subíamos -porque existe un talud en todo el camino, desde lo que hoy es la Avenida del Corregidor hasta el cruce de la carretera de Casillas, por dónde está el abandonado edificio de Agrónomos, premio de Arquitectura, vigilado pero abandonado esperando convertirse en un Noreña cualquiera- a la terraza superior para dirigirnos a la Huerta de los Ríos en las cercanías de la del Alcaide, a coger almezas y alguna caña para, utilizar bélicamente a modo de cerbatana amazónica después y molestar a los amigos disparándoles los huesos, después de haber disfrutado de su dulzona y escasa carne. Como curiosidad comentar que el Molino de Casillas fue central eléctrica, y los terrenos que tiene allí Sadeco, que han quedado al otro lado de la autovía, se utilizaban para las prácticas de tiro de la guarnición militar de la ciudad, disparando hacia el talud del río, desde la orilla derecha.”

Tuberías para el riego

Camino atunelado vegetalmente

Era un rico terreno de huertas, y de mucha agua, eso lo hemos visto por la que salía por el actual Zoológico, en la Huerta de la Alcubilla, o la que alimentaba esa hermosa piscina que se llamó el Fontanar como otra huerta, patronímico hídrico sin duda. Una curiosidad Wikiloc (App de senderismo) siempre se aventura a ponerte un nombre para que tu molestia sea la mínima cuando lo usas, para que grabe el recorrido, importante para luego que Conchi a la vista del número de kilómetros calcule si procede o no merienda. Bromas aparte, la broma es que Wikiloc me ha puesto de nombre (que he dejado como tal) en la ruta “Diócesis católica romana de Córdoba”. Toma ya, salvo que haya la Diócesis inmatriculado el recorrido -todo puede ser-, al poner Alameda del Obispo habrá pensado en el programa pues es de esta familia.

Más túnel vegetal

Detrás estaba el laberinto, ahora no está

El camino de la Alameda del Obispo, comenzaba en la bajada del Puente Romano hacia la Albolafia y a partir de ahí discurría por la muralla que era más alta que la actual con el relleno, que también era paseo peatonal. Lo primero que te encontrabas era el Maimón, que fue barriada, por eso los bloques en ese lugar delante del Instituto, cuando construyeron el Corregidor, salvo apaño urbanístico de alguien, y los muros gordos dentro del Instituto, que amablemente un profesor se ofreció para enseñarme y que todas las vicisitudes de salud pasadas y presentes... y otras, me han impedido cumplimentar. 

Por aquí solanera

Al fondo el puente Abbás Ibn Firnás

Luego la Huerta de la Alcubilla, riquísima en agua. Y después la Cabritera, Benito el Grande y alternabas con el pago de la Salud y ya la Alameda del Obispo, luego la de Valladares que por el norte tenía el Naranjal de Almagro, Villa María El Fontanar de Cabano, la de Los Ríos, la del Caño con su alberca romana, el arroyo de Cantarranas por estos Lares, antes de Valdegrajas y la del Alcaide. Casillas y el campo de tiro de los militares de la guarnición que disparaban al talud de enfrente de la central eléctrica, para sus prácticas de matar a la gente luego. Ellos dicen que es para defender a la patria, pero la realidad es la que es, salvo la UME y en estos días su entrega en la pandemia, la historia tiene escritas otras cosas.

Talud de la excavación

Más cerca del puente

Dos puentes, pegado al primero el de Andalucía, sale un canal de agua que viene del talud del Convento, antes de las huertas, ignoro si esa agua es sobrante de algún sitio, no sabemos qué pasa con el venero del Fontanar u otros que seguirán vertiendo su caudal donde sea. Pasado el puente que es impresionante desde abajo, hay una toma de tres enormes tuberías que alimentan las huertas de lo que llamábamos la Granja del Estado y ahora se llama de varias maneras, son diversos organismos distintos y para mi algo difusos, pero para entendernos, dónde estaba el Laberinto de las fiestas y el cachondeo previo a otras diversiones más productivas para el cuerpo, del Obispo Barcia. Si ojeamos los diferentes planos vemos que ese terreno era la madre vieja del río y ahora  está en sus dominios.

Una vista de la lamina del río cerca del azud

Más talud

Luego discurre el camino por un túnel de vegetación y de frescor antes de llegar al tercio último más solano, sobre todo del mediodía en adelante. A la derecha la excavación que visité una vez con Emilio y creo Pedro, otro compañero de trabajo, de enormes sillares que nos permitió pensar en un obrón califal. Luego Casillas y el monumento a Abbás Ibn Firnás en un lugar que no luce lo que debiera. El puente desde abajo es verdaderamente impresionante, El Molino de Casillas con el azud recrecido permite una lámina de agua desde el Puente Nuevo para deportes náuticos que merece la pena. 

Y otra vista de la excavación parada

Un macetón que no sé que significa

Madoz, dice en su diccionario enciclopédico: “ALAMEDA DEL OBISPO: sitio de recreo de los obispos de Córdoba, con palacio cómodo, a menos de ¼ de legua de dicha ciudad, al SO sobre el Guadalquivir, en cuya orilla derecha tiene extensas alamedas, de dónde toma su nombre; diversidad de jardines deliciosos, huertas de árboles frutales, laberintos, un soto dónde se cría abundante caza de conejos, muchas plantas medicinales, y varias fuentes con graciosos surtidores. Su restablecimiento se debió al Sr. Obispo D. Martín de Barcia, quien costeó también el magnífico monumento, llamado Triunfo de San Rafael, cerca de la Catedral de la misma ciudad. 

El monumento al paisano volador

Pasarela al molino

Las puertas meridionales y occidentales del alcázar de los califas correspondían hacia esta hacienda, que era el más precioso de sus sitios reales, y comprendía el nombrado la Arrizafilla que le está contiguo y tiene también casa de recreo. A su inmediación se hallaba en tiempo de los romanos el barrio de los marineros, cuyas murallas se conservan todavía en parte. Cuando los franceses restablecieron la navegación del Guadalquivir por su cauce, situaron el embarcadero por bajo de la Alameda: los romanos tenían su muelle más arriba, junto al puente, por bajo del edificio que sirvió de Inquisición. Fuera de la cerca de esta pingüe finca de la mitra de Córdoba, hay también huertas y dilatados plantíos de olivares y álamos blancos.” 

Una vista del puente

El dorso del monumento

D. Teodomiro Ramírez de Arellano en su libro Paseos por Córdoba, tiene un capítulo que se llama “La Alameda del Obispo y Huertas de la Sierra”, y allí dice de la Alameda: “Al S. O. de la ciudad y orilla del Guadalquivir existe una hermosa hacienda conocida aún por la Alameda del Obispo, sitio de recreo de los de Córdoba desde muy antiguo, si bien la abandonaron muchas veces, hasta que D. Martín de Barcia la restableció, haciéndole la hermosa casa que aún conserva, plantandole infinidad de diferentes árboles y formando preciosos jardines y un enredadísimo laberinto, donde encontraban motivos de bromas las muchas personas que allí concurrían. 

El molino de Casillas

Debajo del puente

En virtud de las leyes desamortizadoras, fue vendida por el Estado a D. José Bonel y Orbe, y luego por éste al señor marqués de Casa Irujo, desde cuya época está en poder de arrendadores que sólo se han cuidado del mayor producto, perdiendo, por consiguiente, sus mejores atractivos.” "Este asunto de la venta al que se refiere D. Teodomiro no está muy claro; D. José Bonel y Orbe, fue obispo de Córdoba durante los años 1834 al 1845 y fue después cuando el Estado se quedó con la propiedad posiblemente comprándosela al Marques que cita como consecuencia en la desamortización del XIX.”

El talud receptor de las balas de casillas

Catastro de 1950 llaman al meandro Campo de tiro

Ramírez de la Casas Deza, en su indicador cordobés (1865) dice de la Alameda del Obispo: “La Alameda que perteneció a los obispos, y tiene tierra de labor, mucha arboleda de varias clases, y un palacio muy capaz;” Rafael Castejón, tiene un artículo sobre Medina Zahira “Una Córdoba desaparecida y misteriosa” en el que define el sitio: “Atraviesa la madre vieja (Guadalquivir) por el sitio, donde están aquellas hazas, y huertas, y todo aquel dónde están la Alameda, jardines, y arboleda del Señor Obispo: de modo que el lugar que hoy tiene esta deliciosa y nobilísima hacienda, que decimos Alameda del Obispo, es la madre antigua del río, como lo es también parte de las huertas, que están al frente por donde baja el muro. En este sitio de la Alameda, su palacio, y parte de las huertas dichas no se descubren cimientos, ni rastro alguno de edificios, sino que su suelo es de tierra limosa, y arenosa como madre antigua del río que caminaba por allí pegado a la ciudad antigua” 

Un rebaño de cabras... sin mascarilla

Una cañizal singular

La concreción del paseo es, que agradezco la recomendación a Emilio, como todas las que me ha hecho y son muchas. Otra que viene en el mismo paquete que visitaré, le corresponde a Pepe Lozano pues es más de la materia que el investiga con mucha categoría en su blog, sobre la Guerra Civil. Previa solicitud de permiso a mi amigo informante. Compartimos aficiones y lástima que mi edad no me permita seguir a estos compañeros en sus correrías que son muchas y de categoría, no obstante he tenido la suerte de acompañarlos en más de una ocasión, siempre he aprendido mucho; Conejera, teoría del Sol, que guardo en una carpeta determinada, el baño árabe citado al principio y muchas cosas más que me permiten ser afortunado con estos amigos. Gracias Emilio.

Fotos del autor
Bibliografía de Notas Cordobesas y la citada.