lunes, 31 de julio de 2023

PASAJE DE CAPITULARES AL JARDÍN DE ORIVE.

 
Entrada de Capitulares

Esta mañana he estado en el Jardín de Orive y pasado por el pasaje que lo une con la calle Capitulares. Ya era hora de que se culminará este proyecto y bienvenido sea. Hace muchos años, en anteriores planes urbanísticos había un proyecto de derribar media Axerquía para construir una “gran vía” desde Capitulares a la calle Arroyo de San Lorenzo o más allá, afortunadamente no se hizo, a pesar de que personas vendieron sus propiedades pensando en la expropiación posible, y luego se quedó todo en que algunos listos con información privilegiada compraron propiedades a un precio por debajo del de mercado. Eso siempre es así, unos listos y unos engañados.

Aérea

Primer tramo

Congregación Claresiana, Cultura de la Junta

Hace menos años ya estaba previsto este proyecto de apertura de pasaje, y pudimos buscarle a un amigo un contrato con una empresa que trabajaba en el tramo del Jardín de Orive. A este amigo le faltaban unos meses de cotización a la Seguridad Social para poder optar a una ayuda para mayores. Cuando fui a verlo en el tajo se me cayó el alma a los pies, estaba arrimando mezcla con una carretilla. Hablé con un arquitecto amigo y me dijo haber sentido lo mismo que yo, que no entendía como la persona que elaboró el catálogo del patrimonio municipal, por encargo de Julio Anguita, con unos conocimientos patrimoniales fuera de serie, estaba tan desaprovechado. Pensó en hablar con la empresa para tratar de solucionar el problema. No lo hizo porque consultado el interesado dijo que no le importaba y terminó el contrato.

Paso inferior

Salida al siguiente tramo

Una mirada atrás.

Un tiempo después, muy poco, falleció con 63 años. Ya estaba todo arreglado. A mí me sirvió para conocer ingratitudes por parte del primer edil hacia mi amigo, siempre disponible puntualmente para temas municipales y que tenía hacia él una especial admiración que no era correspondida adecuadamente. Pero esto son temas accesorios, historias paralelas aunque relacionadas con la realización del proyecto de apertura de la calle hasta el Huerto de Orive desde Capitulares, que sólo tenía el escollo de la expropiación de la propiedad de la congregación religiosa de Claresianos. Afortunadamente no duró este expediente como  el de la ocupación del cauce del Arroyo de Sansueña, que va camino de ser la obra del murallón serrano, aunque la del cauce por la empresa de ascensores más debajo de la fábrica del plomo sigue igual. Esto son okupas de verdad, no los de la publicidad de las alarmas. 

Otro tramo

Bonito rincón

Jardin de Orive

Pero lo que interesa hoy es la apertura de la calle, un bonito y necesario proyecto, costeado y de agradable diseño. Empieza cerca del punto limpio de Sadeco, abandona lo que fue aparcamiento del Ayuntamiento, que gestioné un tiempo y fue cuando más amigos tuve. Comparte medianera con el edifico de la Junta de Andalucía, con puerta de acceso, a la izquierda la entrada a la congregación religiosa, giro a la izquierda y paso inferior para salir a los terrenos del Huerto de Orive con dos caminos uno en rampa y otro escalonado, a través de dos puertas y ventana central adintelada. Unos bancos y ajardinamiento incipiente que ya dará su sombra. En suma una realización urbanística que a mí me gusta.

Rampa de acceso al Jardín

Desde otro ángulo
 
Normas y horarios

Ya se acabaron las casas de paso de antaño, y se acometieron aperturas de nuevas calles, así a voz de pronto se me ocurre la de la Calleja de la Hoguera, un fetiche turístico actual; se quedó en cartera otra más antigua de Armas a Grajea; se realizó la de Vino Tinto desde San Eloy a Isabel II; y está pendiente la salida a la Ribera, donde estaba el pilar y fuente, desde Badanas; y una que sería emblemática desde los Mártires a Torrijos junto a los muros del Alcázar Califal. Y no es la ruta de los escarceos amorosos de D. Leopoldo con su amada catalana. Hay más, pero dejemos los proyectos en sus correspondientes carteras, Córdoba va lenta siempre, pero al final llegan. Dos mil años con un solo puente y en nada de tiempo siete.

Fotografías (malas) del autor.
Bibliografía de la memoria y falla.

viernes, 28 de julio de 2023

LEOPOLDO DE AUSTRIA OBISPO DE CÓRDOBA (Y II)

Grabado de Leopoldo de Austria (sic)

En febrero de 2018 publiqué un artículo sobre Leopoldo de Austria obispo de Córdoba, y en el primer párrafo decía: “Días atrás mencioné en la entrada referida al Arco de Bendiciones, que tuve la suerte de encontrar allí, al artista cordobés J. M. Belmonte, y que al verlo sobre la deteriorada tumba del obispo Leopoldo de Austria, estimé que el Cabildo parece tener intención de repararla. De antemano un empleado de la Catedral estaba limpiándola en profundidad. Es una lujosa tumba, en un lugar de privilegio, para un obispo que lo fue por cuestiones de bragueta, del Emperador del Sacro Imperio Germánico Maximiliano I, cristiano de fuertes convicciones salvo en la de las cuestiones extramaritales.”

Como estaba la lápida

Lo importante es que esa lápida ha sido restaurada, como podremos observar entre una y otra comparando las fotografías de 2018 y la actual de 27 de julio actual como nueva. Otra cosa es que lo hiciese J.M. Belmonte, cuestión que no puedo garantizar. No es que no sea un aval que un artista de la talla de J.M. Belmonte lo hiciera, sino que lo importante es la restauración que ha sido adecuada. El libro en fascimil “Casos Notables de la Ciudad de Córdoba”, que me regaló el editor, mi malogrado amigo Francisco Baena, recoge en sus páginas 172/3, sobre parte de la vida de Leopoldo de Austria, lo siguiente:

Lápida restaurada

“Digo pues, señor, que este señor Obispo fué flamenco, y hijo del Emperador Maximiliano, y hermano de don Felipe Primero, Rey de Castilla, que casó con doña Juana, hija (fol.130) de los Reyes Católicos; y, según dicen, este Obispo era hijo natural o bastardo del Emperador. A este señor se le dio el Obispado de Córdoba, que siempre ha sido de los mejores de España, y como era poderoso, labró la casa obispal, que si él la acabara, fuera de las casa mejores de España. En la Alameda del Obispo, que dicen, que es un coto que está media  legua de la ciudad, labró una casa muy capaz de recibir en ella a su sobrino el Emperador Carlos V, si viniese a Andalucía. 

Emplazamiento en el pasillo del Altar Mayor

El patio primero de esta casa lo llenó de trofeos de aves de rapiña y de animales salvajinas, que él por su propia persona mataba, y para esto hizo en medio de este coto una atalaya alta, con sus ventanas a trechos por todo el rededor, por donde tiraba a los animales, que de todo género les procuró traer allí con mucha costa, y esto en tanta abundancia, que se encontraban a manadas de todos los que tiene El Pardo; pero lo que más espanta es que, por evitar la murmuración de la gente, que decía que todo el año estaba en el Alameda, comenzó hacer un tránsito desde su casa a la Alameda, que, si se acabara, fuera otro Arrecife, obra romana en España; pero la muerte cortó el hilo de estos altos pen-(fol. 130 vto.)samientos.

La casa de D.Leopoldo cuando era colegio

“En esta ocasión estaba su ilustrísima ocupado en una ocupación de mozo, y ajena de su profesión, y para que esto se hiciese sin escándalo, hizo otro tránsito por debajo de tierra desde su aposento a una casa donde vivía su amatum iri, y así se venía la señora, cuando él quería, sin que hombre terreno lo supiese. Sucedió que una mañana se le olvidaron a la señora unos corpiños en la cama, y entrando un paje de cámara, los halló, y salió con ellos dando gritos. Alborotáronse los pajes que allí se hallaban; y uno de ellos, que se decía don Juan de Espinosa, que era de más entendimiento, arremetió con el paje, y dándole de puñadas, le quitó los corpiños y se los metió en las calzas, diciéndole que era mentira y falso lo que había dicho. 

La casa hoy restaurante La Almudaina

A las voces que dió el paje, acudió gente, y el don Juan se escapó, porque el mayordomo le quería azotar, por las puñadas que había dado al otro; fuése a su señor y contóle el secreto de todo lo referido. El Obispo se quedó helado, y visto lo que pasaba entre los dos muchachos, despidió al primero, y al don Juan hizo su secretario, pidiéndole los corpiños y encargándole el secreto, y el despedido no pareció más, vivo ni muerto. Andando, pues, en esta amistad el Obispo, le nació un hijo, que le llamaron don Maximiliano de Austria. (fol. 131.) Ya el don Juan era mozo de dieciocho años, y agradecido el Obispo a su lealtad, comenzó a darle capellanías y beneficios, y últimamente una canonjía, que con prestameras le dejó cuatro mil ducados de renta. Este canónigo fué el tutor de don Maximiliano, y por él se le daba todo lo que había menester.

"Flaqueza de hombre" Catálogo de los Obispos

“Luego, pues, que su señoría se vido con un sobrino, determinó acomodarlo, y para esto puso los ojos en la villa de Fuenteovejuna, que es villa de Córdoba, pareciendo que serla buena para darle título de marqués o duque, y así, trató con Su Majestad el Rey Felipe Segundo que le vendiese aquella villa; el Rey, que no ignoraba el porqué, y por no darla después sin blanca, se la vendió en cuatrocientos mil ducados. Gustó de ello el Obispo, porque tuviese el Emperador un nieto duque o marqués en España; envióse a la Corte el dinero en cuatro acémilas, y esto no fué tan secreto que no se supiese luego en la Corte, y predicando al Rey un fraile de San Jerónimo, le dijo en el sermón: 

Calle Leopoldo de Austria desde la Plaza de San Juan

"He sabido que le han inviado a vuestra Majestad cuatrocientos mil ducados de la sangre de los pobres de Córdoba. Vuestra Majestad mire dónde los pone, porque es sangre de Abel, que está clamando.» De que se quedó el Rey muy espantado de que se supiese. Fué, pues, el concierto de que entregándose el Rey en el dinero, iría (fol. 131 vuelto) su señoría a tomar la posesión. Luego, pues, que lo supo, fué su señoría con todo el aparato posible, llevó toda su casa, fuéronle acompañando de toda la ciudad muchos caballeros.” 

Rótulo de calle desde Plaza Pineda

Como podemos ver en el texto se ha respetado la gramática y la ortografía del facsímil. En el texto se puede observar los tejes y manejes de la época que difieren poco de otros conocidos por la literatura y el cine. La frase “el despedido no pareció más, vivo ni muerto” es bastante elocuente, sobre lo acaecido a un tonto que vociferó sobre la ropa interior de señora encontrada en el dormitorio del obispo. O como disculpa el Catálogo de los Obispos a Leopoldo. Esto no sería criticable si derogasen el celibato, injusto a todas luces, aunque esta el temor que le tienen a las mujeres. Luego está el agradecimiento al que tapó aquello y los enchufes del vástago de Leopoldo y la dama catalana. Hay que decir que muchos obispos cobraban los dispendios y ni siquiera aparecían por la sede episcopal, era muy normal, por lo que este fue diferente un poco al hacerse cargo de la misma. Y en cuanto al tema de los hijos naturales estos se preocuparon por ellos, pero conozco algún caso de abusos con sirvientas que se olvidaban de ellos.


Fotografías del autor e Internet
Bibliografía citada en el texto

jueves, 27 de julio de 2023

PASEO MAÑANERO CON OBJETIVOS

Palacio del Bailío

Esta mañana convidaba al paseo, la bajada de las temperaturas aunque sean dos o tres grados se agradecen. Calle Sagunto, antiguo cuartel de Lepanto, 20 meses de cautividad desde el mayo del 68 a diciembre del 69. Mayo francés, caída del general De Gaulle, cambio esperanzador en el mundo, y al siguiente subida a la Luna de los americanos. Ya habían orbitado los: Yuri Gagarin y Valentina Tereshkova, Adrián Nikolayev, Alekséi Leónov y otros. Antes los bip del Sputnik I, y no sé si los ladridos de Laika. Monolito delante del que había que estar sin moverse media hora, que se hacía eterna. Fui arrestado por un desagradable y chulo teniente, por moverme.

Patio de casa de calle Montero

Fotografía de una casa de la calle Montero, del patio, que lleva en ruinas muchos años. La antigua capilla de la Virgen de las Montañas de febril actividad carpintera, antes el portal de las patatas de mi tía Mercedes, de las mejores hermanas de mi padre (siendo todas buenas), por lo menos a mí me lo parecía. San Agustín, la casa de Pepi y Práxedes Murillo solar aún. La editorial y librería de Ricardo en Las Beatillas. Los trató muy mal la crisis cuando despegaban fuerte en el mundo del diseño innovador y editorial. Nunca lo he entendido, por qué siempre los mejores. 

Casa de Pepi y Práxedes Murillo

Rejas de D. Gome, supermercado de la hija de la prima de mi madre, o de su marido, o de los dos más bien. La calle Zarco con el cine de verano al fondo. Muñoz Capilla recuerdo de mi primo Emilio, que se marchó muy joven. Juan Rufo siempre presente la novia de mi primo Paco, una morena muy guapa que era muy cariñosa con mi hermana y conmigo. Tenían una bodeguilla frente a la casa de ella. No he podido precisar si era la que actualmente se llama la Casa del Reloj y es un patio de los del concurso. Aquel noviazgo no cuajó, pero a pesar de eso y haber pasado el tiempo siempre me encontraba con un beso cuando coincidía con ella.

Calleja escalonada de San Agustin

Fuenseca y cine cerrado también. De arreglos en el centro de la plazoleta, ya sin jeringos, negocio que fue de la mujer de Rafael “romances” del Campo de la Verdad. Puerta del Rincón o Alfaros según para dónde mires. Tienda de ropa de trabajo. Escaleras que por la longitud de los escalones siempre decía mi padre que al subirlas parecíamos cojos. No corría el agua de la fuente. Foto a la Casa del Bailío, a la puerta de la carpintería, y a la fachada de la casa de mi bisabuela Antonia. Decía Rafael, el primo de mi madre, que cuando se proclamó la II República él estaba en el regazo de su abuela Antonia, mi bisabuela, y se bajó a la calle Alfonso XIII a ver la alegría de la gente por el nuevo y esperanzador régimen y haber echado otra vez a los Borbones.

El rótulo

Ya no llega Carbonell y Morand hasta el Bailío, ahora es Arquitecto José Rebollo ese tramo. La fuente seca de botón, y aparcamiento reservado para el hotel del Bailío. Arco del hotel, cartel del restaurante Aberquina, en Ramírez de las Casa Deza. Casa de los hermanos Vergara en Cardenal Toledo, me acordé de Rogelio Luque, pues vivía en esa calle y cuando le arreglé la recepción de la TV recomendado por su buen amigo y mío, Leandro Jimena. Rogelio de tal palo tal astilla. Otro obispo, Fitero. Ventanas del taller de Juan Vergara, dónde trabajé un tiempo, un semisótano. Juan, era justo, siempre subía el precio de las hechuras. Frente la Bodega, en la puerta el puestecillo de una señora que llamaban “Sierrita”. 

La Casa de los Relojes

El Kursal y casa de Doña Lola, frente el portalón que podía haber sido una calle pues tenía acerado interior. El punto más alto de la Medina, dos metros más abajo, el rincón siempre aderezado de orines de borrachos o de próstatas exigentes. Un trozo de la calle de un Conde, el de Torres Cabrera y San Zoilo, con las curiosidades de su pozo, bueno habrá que respetar las tradiciones, pero estamos en el siglo XXI. San Miguel y Barqueros, el Pisto antes. La barbería, la librería, el hotel… los ibéricos de Covap se han mudado. Mármol de Bañuelos y la Plata, o Victoriano Rivera, ya no está el bar donde llevé cuando niño la talega con la pastas del tabaco de contrabando (como es lógico pasados 64 años ha prescrito el delito). 

El Palacio del Bailío

Tendillas, calle Málaga, la antigua tienda de Fernández el socio que fue de Campanero que ya no está, y el disgusto que se llevó cuando me negué a volver a trabajarle al dueño del cortijo El Álamo. Me dijo el susodicho que me enviaba el chofer con el coche y que me enterraba en pesetas, y yo le contesté que sí pero que no tenía las suficientes para que yo fuese al cortijo a arreglarle el televisor y sin embargo al guarda del cortijo iba gratis. Se subía por las paredes. No fui, algo de orgullo debemos tener los trabajadores. Lamenté darle el disgusto a Fernández, pues no era mala persona, por lo menos yo lo estimaba así. Aparcamiento de la calle Sevilla. Farmacia con sabor a botica del XIX. Plaza del Dr. Emilio Luque y la de San Juan

La puerta de la carpinteria

Calle Leopoldo de Austria, primer objetivo de hoy para documentar la reparación de la lápida en el pasillo del coro al altar mayor de la Catedral (antes Mezquita). De pequeño cuando pasaba por esa calle con mi padre, me señalaba un Juzgado de Menores que allí había que, junto con el correccional de la Carretera de Almodóvar cerraba mi percepción de la justicia para los jóvenes, y si a eso le sumábamos alguna que otra película, o lectura de Dickens sobre los internados ingleses, se tornaba en terror. Plaza de los Pinedas, frente la lechería y el carpintero. Había antes muchas lecherías, el negocio del bautizo de la leche daba. Plaza del Indiano, para mí de las Gaseosas.

La fachada de la casa de mi bisabuela Antonia

Asilo de las Hermanitas de los Pobres, sólo entré allí a ver a la fresca de mi tía política Maruja, fue donde me dijo que no renovaba la tumba de mi tío Fernando y que lo echaran a la fosa común, que no pasaba nada. La amenacé en ese mismo momento de llamar a la monja y decirle lo que pretendía, muchos rosarios y misas pero de humanidad poca, le dije también que estaba seguro que al revés él no lo hubiera hecho con ella. Le dije que me autorizara y correría yo con los gastos, no me contestó. A partir de ese día dejé de preocuparme de ella. Resolví el asunto con uno de sus sobrinos carnales que consiguió la autorización para incinerar los restos. 

El taller semisótano de Juan Vergara

Calle del Buen Pastor, y luego Deanes sin gente aún. Judería y foto clásica con torre incluida. Cardenal Herrero y mi casa. Puerta del Perdón, saqué la entrada en la máquina y me dispuse a esperar a las diez para entrar a la Mezquita y fotografiar la lápida de Leopoldo de Austria segundo objetivo. Entre Austrias y Borbones se lo llevaron todo de este país. Éste era bastardo de Maximiliano I, “tiastro” de Carlos V y I de aquí, hermanastro de Felipe el Hermoso y “cuñadastro” de Juana, que decían estaba mal de la cabeza para seguramente quitársela de en medio La Católica. 

Portalón de la Bodega

Me senté en el pasillo del Aljibe, frente se sentó una pareja y de golpe el joven se echó a llorar desconsoladamente. No supe reaccionar, estuvo tentado de ofrecerles mi ayuda, ella trataba de consolarlo sin conseguirlo, no iba un extraño a solucionar nada. Pensé que estando de vacaciones habría recibido una mala noticia. No paraba de llorar. Tenía el asunto apariencia de ser grave. Era la hora. Entrada directo al altar mayor, fotografías, también de los Cinco Obispos, salida por Santa Catalina y subida por Céspedes. Me encontré a Domingo el cura, un luchador. Ya tiene ochenta años. Nos abrazamos. Llegó Humanes y lo abrazó también.

Casa Doña Lola y el Kursal

Hablamos de política, de la situación vivida que, de momento se ha podido salvar. Pasaron una pareja de muchachos  cogidos de la mano, pensé y le dije a Domingo, con la otra perspectiva, eso sería perseguido de nuevo. Es horroroso. Cada uno es libre de enamorarse de quien quiera. Pero la intransigencia, el odio al distinto, la incultura en suma imperarían. Le conté a Domingo una historia de la puerta donde estábamos parados, antes le había dicho que lo veía más delgado, y si en el “seminario”, residencia de curas jubilados, le daban bien de comer, dijo que sí. Nos dimos un nuevo abrazo y nos despedimos. En Santa Ana (ayer fue su día) cambié la primitiva. 

Cota más elevada de la Medina

Sigue la obra del antiguo Simago. Tendillas, antigua Málaga, Cruz Conde, Foro Romano y nuevamente Cruz Conde, con jugada gramatical, que no les hace falta pues siempre hay un juez cercano. El golpista que no vio el triunfo del golpe en el que colaboró ampliamente. Lo que nos costó a algunos, por parte incluso de sus propios, el amago de peatonalización de la entonces Cruz Conde, y luego llegan otros la peatonalizan junto con Tendillas y otras, y todo son bendiciones, sobre todo de los comerciantes, muchos de ellos tenderos, que iban a ver cerrados sus negocios. Sólo el presidente de la “CEOE” Local del centro lo vio y reconoció públicamente años después en un artículo de prensa. Por los tuyos incluso amenazas de “excomunión” y todo. Bus y casa.

Fotografías del autor
Bibliografía de la memoria durante el paseo

martes, 18 de julio de 2023

EL CHASCO DE INTENTAR PUBLICAR LO YA PUBLICADO

Tributo a Góngora actualmente

Ayer cuando pasé por la placa del mármol del muro sur del Triunfo de la Ribera, junto a la Puerta del Puente, que dedicaron como tributo a Luis de Góngora en el tricentenario de su muerte 1617/1927, me acordé de cuando mis padres me llevaban a ese lugar todas las noches de verano, incluido el botijo que llevaba mi madre, pues era el lugar donde tomaban el fresco, dado que a principios de los cincuenta no había aire acondicionado en las casas, todo lo más que se llegaba era a tener un modesto ventilador y tampoco.

Detalle de la Placa 

El lugar está pero muy cambiado, no hay elementos vegetales que enmarcaran la placa tributo al insigne poeta, solo el caluroso piso, en este caso de taquetes, menos mal que no es granito. Cambia también que el Puente Romano no soporta el tráfico de la N-IV, e incluso el trozo de la Ronda de Isasa está limitados a servicios públicos, por lo que tiene poco uso. Se me agolparon los recuerdos de cuando leía la placa un niño al que había enseñado a leer su padre, con tres años y contaba hasta “más de cien” los vehículos que pasaban por el puente (en principio al no estar la Avd. del Alcázar construida el tráfico hacia el interior de la ciudad por la Cuesta de la Cárcel era también muy reducido), ya que los otros eran los menos. 

Como estaba cuando lo frecuentabamos

La petición al Arcangel

Mi hermana Loli aún no había nacido, pue lo hizo en 1952 por agosto. También desde allí veía las luces de los vehículos que subían por la Cuesta de los Visos, que ahora por culpa de la vegetación caótica del río no se ven. Siempre “no hay mal que por bien no venga”. No vemos desde ese lugar la cuesta de los Visos, pero tenemos una vegetación que oxigena y refresca el ambiente, de todas formas sigo pensando que había que controlarla, ya se intentó pero cuando la naturaleza se pone es difícil controlarla. Pero de qué va este texto pues que esos recuerdos me incitaron a escribir una entrada para el blog, basada en los mismos y me puse manos a la obra. 

Una fotografía de los culpables, la generación del 27

Buscando datos y fotografías del lugar y los adyacentes, encontré en la red un trabajo que se llama “Soneto a Córdoba, Luís de Góngora y Argote”, empecé a leerlo y me dije, que interesante coincide bastante con mis recuerdos, pero pronto me di cuenta que el trabajo era mío y lo había publicado en agosto de hace cinco años, 2018. No seguí la norma de que al empezar un artículo debo siempre de chequear los índices del Blog para comprobar si hay algo escrito y no duplicar los trabajos. 

Ronda de Isasa a las siete y algo de la mañana

Lo bueno es que esta lectura me permitió ver algunas imprecisiones que he subsanado. Dos mil doscientas setenta y siete entradas en dieciséis años de vida del blog, es razón justificada para no acordarse de todas, son bastantes a pesar de la sequía de este año por múltiples razones familiares, físicas y psíquicas. A continuación el enlace al artículo citado de 2018, pulsando en él te lleva a la entrada del Blog.


Fotografías de Internet (desconozco los autores)
Bibliografia de los recuerdos de un niño

domingo, 16 de julio de 2023

EXPOSICIÓN: ENRIQUE ROMERO DE TORRES (CÓRDOBA, 1872-1956). UNA VIDA DE MUSEO

Cartel anunciador

El Museo de Bellas Artes de Córdoba, "empresa familiar" que Enrique Romero de Torres dirigió hasta su marcha de este mundo 1956 de forma honoraria y hasta el 1941 efectiva, pone en marcha una exposición dedicada a este personaje que titula ENRIQUE ROMERO DE TORRES (Córdoba, 1872-1956). Una vida de Museo. 

Enrique Romero de Torres

Apellido del título de la exposición que define la vida de este cordobés vinculado al museo como ninguno de la familia, excluyendo a su padre, sin olvidar su labor investigadora y defensora del patrimonio histórico artístico de Córdoba. La exposición se exhibe en  la Sala III del Museo de Bellas Artes de Córdoba, desde el 11 de julio de 2023 hasta el 4 de febrero de 2024, en horario normal de verano del Museo.

La niña de la Ribera. 1907

Fue a lo largo de su vida miembros honorifico de diferentes entidades de la cultura, como el Ateneo de Córdoba, la Real Sociedad Económica de Amigos del País, las Reales Academias de San Fernando (1896) y de la Historia (1899), la Real Academia de Ciencias Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba (1904), o la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel Hungría de Sevilla (1934). 

"Alrededores de Córdoba". Parece realizada desde el Arenal

Con 24 años (1896) fue nombrado conservador, accediendo a la dirección en 1913 con 41 años, puesto en el que estuvo hasta 1941, por jubilación voluntaria continuando de forma honorifica 15 años más.

Costurera. 1903/04

Formó parte de la Comisión de Monumentos cordobesa, siendo promotor de la adquisición de monumentos como los baños árabes de la Pescadería, los de Carlos Rubio, la Sinagoga, la Torre de Belén del Alcázar Viejo, el colegio Caballeros de Santiago y terrenos en el yacimiento de Medina Azahara, entre otros. 

Plaza del potro. 1907

Realizó algunas excavaciones en la ciudad. Fue cicerone de muchos personajes ilustres que visitaron la ciudad. “Trabajó incansablemente para el museo, procurando su constante engrandecimiento.  Lo dotó de la fisonomía arquitectónica que el edificio hoy mantiene y como hitos principales, destaca la recuperación de la portada del antiguo Hospital de la Caridad (1917) y la ampliación de espacios interiores tras la adquisición de varias casas contiguas, llevando a cabo el acondicionamiento de todas las salas.

Joaquin y Rafael Mir de las Heras. 1905
 
En cuanto a las colecciones, además de crear su sección de arte moderno, gestionó las donaciones y depósitos más importantes que el Museo ha recibido hasta la actualidad, como la donación de Angel Avilés (1922), la compra y depósito de obras de Mateo Inurria (1940-43), o la de su propia familia, donando en 1930 al pueblo de Córdoba la obra de su hermano Julio y en 1938 la de su padre al Museo.”  

Camino de los Villares. Sierra de Córdoba

Los trapos limpios

El gobierno republicano le concede en 1934 la Banda de la Orden de la República, mención que se ignora en esquela de su muerte en la que figuran otros premios, omisión que denota la manipulación que existía en todas las facetas de la vida por parte del poder. 

Enrique Romero de Torres, 1951
(Amadeo Ruiz Olmos)

Esquela mortuoria 21/05/1956

Tras el final de la guerra civil de 1936 es nombrado miembro de la Subcomisión de la Junta Conservadora del Tesoro Artístico de Sevilla, donde efectúa una notable labor investigadora y recuperadora de objetos de arte. Fallece en 1956 con 84 años de edad, habiendo dedicado toda su vida a la defensa del patrimonio cordobés.

Familia de Rafael Romero y Rosario de Torres

Sobre la familia de Rafael Romero y Rosario de Torres
Eduardo empleado de banca, 1859/1905, 46 años, Rafael pintor, 1865/1898, 33 años, Carlos escultor marchó a Argentina, 1867/1891, 24 años, Rosario ¿?, Enrique pintor conservador, 1872/1956, 84 años, Fernando finanzas, 1873/1941, 69 años, Julio pintor, 1874/1930, 56 años, Ángela 1880/1975, 98 años. 

Otra foto de la familia

Mueren muy jóvenes Eduardo, Rafael, Carlos y Julio, luego siguen Fernando, Enrique y Ángela, de Rosario no he encontrado fechas pero debió fallecer antes que Enrique. Cuando muere Enrique sólo la sobrevive  su hermana Ángela y cuñadas Fca. Pellicer y Matilde Ordóñez. También sus sobrinos Eduardo, Carola, Julia, Rafael, Amalia y María (estos tres últimos hijos de Julio Romero y Fca. Pellicer). Figuran dos sobrinos políticos más María Vargas e Ignacio Auiñon.

Fotografías de la muestra
Bibliografía textos de la muestra