lunes, 8 de marzo de 2021

MOLINO DE MEZQUITILLAS O DE LA TOLVA EN ALMODOVAR DEL RÍO O VILLAVICIOSA

Cubo del Molino de la Tolva o Mezquitillas (Foto Vértice)

Antonio Lucena es un deportista nato y su interés lo comparte su familia, no es raro verlos a todos en las cumbres más altas de cualquier sierra andaluza y de allende nuestras fronteras. Hace años visitamos su familia, mujer e hijas, Conchi y Maria Luisa, la hermana de Antonio Salcedo -un inmejorable amigo ya fallecido joven además para más inri-, el cenotafio de Quitapesares, cuya limpieza con tijeras de podar me costó un gran esfuerzo. Encontré el paraje gracias al vecino de los caballos, pues estaba difícil de llegar. En los mapas militares pone tumba pero es un cenotafio, recordatorio de un drama amoroso posiblemente de diferencias de edades y de infidelidades lógicas. 

Planimetrías de 1870, le llaman Mezquitillas

Esta mañana he recibido de Antonio (a partir de aquí mi confusión) unas fotos de un precioso paraje de la sierra, un molino de cubo en el arroyo de Mezquitillas, a caballo entre las lindes municipales de Almodóvar del Río y Villaviciosa y hemos mantenido una serie de intercambios fotográficos porque recordaba haber visto algo de él, leído unas reseñas histórico científicas y visualizadas unas fotografías del lugar.

La linde municipal, abajo Almodóvar arriba Villaviciosa

Plano raster del IGN

Pero cosa curiosa, he tenido una confusión no era mi amigo citado Antonio Lucena López, sino otro amigo, Antonio Lucena Muñoz, como nos movemos por las redes sociales no he caído en el segundo apellido que, como si fuésemos “anglosajones” no lo ponemos cuando tiene tanto el valor como el primero, y claro el comienzo de esta entrada va dirigida a otro Antonio Lucena, una persona muy estimada por mí. Por eso no cambio el texto, por la estima que me impide borrar y para que quede constancia de mi torpeza. Y por otra cosa, Antonio  Lucena Muñoz es tan deportista como Antonio Lucena López, comparten primer apellido y afición por la montaña y el deporte de altura, ciclismo y alpinismo, así que el homenaje por igual a los dos. Si no lo creéis mirad su muro de Facebook y que os de envidia: ferratas, escalada, submarinismo, ciclismo, etc.

Vuelo interministerial de 1977, molino Mezquitillas

El Cronista de Almodóvar, Federico Naz dice:
“En 1890, en término de Almodóvar del Río, sobre el río Guadajoz había gran cantidad de molinos de harinas, uno de ellos de dos piedras llamado "Mezquitillas" era propiedad de un tal José Escobar vecino de Villaviciosa.” 

El camino de acceso desde la carretera

Antonio Carbonell Trillo Figueroa en su artículo “Descubrimientos interesantes en la provincia de Córdoba, en el orden Geológico, Mineralógico y Minero”, habla de un ilustre investigador MacPherson que encontró el “Archaeocyathus Maríanus” por esas sierras, que después lo encontró también Hernández Pacheco en las Ermitas. 

Una vista de la alberca de regulación superior (Foto Vértice)

Posible túnel del cubo (Foto Vértice)

Estos descubrimientos le permitieron a Antonio Carbonell reconocer el ya cimiento del calizas micríticas del Rodadero de Los Lobos “el yacimiento del Km. 10 de la carretera de Córdoba a Santa María de Trassierra, y al Sur el del Lagar de los Dolores; y al E.SE. el de la carretera de Villaviciosa, o del Brillante, y por último el del puente de la carretera de Córdoba a Almadén en el Arroyo de Pedroches, he podido reconocer otros nuevos yacimientos. Lo interesante es que estos últimos se encuentran en una alineación de calizas que pasa a unos 10 km. más al Norte de la citada de las Ermitas; yacimientos que son muy abundantes en fósiles.”
Y continúa diciendo:

Túnel de acceso (Foto A.Lucena)

“Esta faja caliza corre al Norte del rio Guadiato cortando la carretera de Córdoba a Villaviciosa y al O NO. se prolonga ampliamente por los solitarios parajes del Sur de Villaviciosa hacia las mesas altas del Guadiato, pasando al Norte de la unión de los términos municipales de Córdoba, Villaviciosa y Almodóvar del Río, desde donde se orienta hacia el término de Hornachuelos. Los yacimientos reconocidos de tales fósiles, todos situados en el término municipal de Villaviciosa, son los siguientes: 

Una piedra de molino (Foto Vértice)

Primero.—La Tejera, al Oeste del camino de la Piedra del Mirador de Villaviciosa. Los fósiles se encuentran en las calizas azuladas y en otras blanquecinas.
Segundo.— Piedra Tejera, camino de Villaviciosa a Valdelashuertas; los fósiles, muy abundantes, aparecen en la misma roca antes dicha. Además existen fósiles muy interesantes en el mármol blanco y en general impuro.
Tercero.—Carretera de Posadas a Villaviciosa; inmediaciones del Molino de Mezquitillas y del Manantial del Guadalbaida, Cerro situado al Sur de la Mina de Santa Cristina; los fósiles aparecen en las calizas azuladas.”

Perspectiva del acueducto y cubo (Foto A. Lucena)

Luego las citas demuestran que el lugar es conocido desde antaño y funcionó hasta el siglo XX. Sin olvidarnos de la cita más actual, de ese explorador incansable del patrimonio cordobés Emilio López “Vértice”. Siempre lo he dicho, tiene la mayor colección fotográfica de todo el patrimonio histórico andaluz y de fuera; castillos, recintos iberos, vértices geodésicos (todos los ha visitado y fotografiado), molinos, torres telegráficas, etc. etc. lo que ocurre que su pasión, aparte del deporte, antes de élite, es la fotografía y se prodiga poco con las escrituras. Inicio hace tiempo un blog pero lo dejó y publica sólo en Flick sus trabajos fotográficos. En una palabra si tienen que buscar algo siempre saldrán fotografías de lo buscado con la firma de Vértice, nombre de batalla de Emilio.

Vista de los dos arcos del acueducto (Foto A. Lucena)

Reseña de Emilio López "Vértice":
“MOLINO DE LA TOLVA (Villaviciosa de Córdoba). Su función era la de aprovechar el curso de agua para moler el grano. El molino es de cubo de 4 metros, con rodezno y de medio regolfo, cuyo ejemplar es de una gran singularidad, por su rareza, y cuyo origen se remonta a la edad árabe-medieval. Su construcción es de mampuestos de piedra de granito rosa tomados del entorno, (dejo de estar en activo a mediados del siglo XX)”

Desde otro ángulo, a la derecha el depósito (Foto A. Lucena)

El lugar está en las cercanías de la frontera entre Villaviciosa y Almodóvar del Río, en esa hermosa serranía que nos protege de los vientos del norte. A 14 Km. de Posadas desde el cruce de la A-431 y por la CO-3075. Y a 25,500 km. si bajamos por la citada CO-3075 desde Villaviciosa, hay que andar un camino de 885 m. teniendo en cuenta que no hay ni un solo metro en el territorio que no sea privado. Ojo esa carretera es estrecha y de montaña y hay pocos lugares donde se pueda dejar el coche.

Rotura del canal de servicio (Foto Vértice)

Es decir que salvo por las carreteras y los cauces y dominio hidráulico de los arroyos y ríos siempre pisaremos territorios de un propietario. En muchos lugares la cortesía de paso para el caminante es un lujo, y en otros nos echarán a cajas destempladas, en el peor de los casos. Pero la realidad es que los parajes tan maravilloso. que tiene la serranía cordobesa, no envidian a otros lugares.

Fotografías de Antonio Lucena Muñoz y Emilio López "Vértice" con autorización de ambos.
Bibliografía la citada.

sábado, 6 de marzo de 2021

CASOS NOTABLES DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA

 
Portada

Decía en una entrada del Blog: 
El 11 de julio de 2014 
“Ramírez de Arellano en un ensayo que publicó, hablaba de un ejemplar, en la Sección de Anónimos Manuscritos que se titulaba "Casos Raros de Córdoba". Había varios ejemplares más de este libro, manuscritos también. En la Real Academia  de la Historia "Sucesos y casos notables de la ciudad de Córdoba", otro propiedad del Sr. Pavón, "Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba", y otro en la Biblioteca Colombina de Sevilla, "Diálogos entre Colodro, Escusado y Osario. Casos especialísimos de Córdoba". 

Pues bien en 1982 un grupo de amigos constituyeron con más voluntad que medios, una editorial Albolafia, con la finalidad de recuperar documentos que fuesen útiles para la memoria de esta ciudad, y ello los lleva a editar en facsímil, este libro "Casos Notables de la Ciudad de Córdoba", partiendo de uno que estaba depositado en la Fundación Ruiz Luque de Montilla, cedido para ello por Manuel Ruiz Luque miembro destacado de la Editorial citada. 

Desaparecida ésta, a los veinte años, un decidido editor, mi amigo Francisco Baena Altolaguirre, esposo que fue de mi querida amiga Tere Alcántara (si a Baena le sumas Alcántara, y le pones delante María de los Dolores, te da el nombre y apellidos de la Directora de nuestro Museo Arqueológico), edita una tirada de un libro que debía estar en la biblioteca de cualquier cordobés que se precie de ello. Yo lo busco en la Luque y me dicen que está fuera de catálogo pero que se lo pueden pedir al editor, a Paco Baena, les digo que yo hablaré con él. Hablo y me llaman de la Luque para que me pase a recoger un ejemplar. Venía con una tarjeta de Paco, que guardo, que decía "para Francisco Muñoz". Desde entonces disfruto del contenido del mismo. Todavía le quedan algunos ejemplares de esta edición especial”.

Portada edición de 1949 citada

Se me pasó Tere -cumplidora y amiga por lo menos cuando mis padres le faltó tiempo, aunque siempre que paso por el último sitio que la vi la recuerdo, el último puente de la carretera de las Ermitas- y se me pasó Paco, hoy cuando había encontrado en un proceso de mudanza bibliográfica, el libro a la misma vez encontré el obituario (1) de mi amigo Paco Baena. Y no es achaque de coronavirus y confinamiento, palabras que desconocíamos el año pasado, es la miserable vida o prisa de la que tenemos que pasa y no nos damos cuenta de muchas cosas que tienen o deben tener un determinado valor. Con retraso que la tierra te sea leve Paco.

El caballo de Pedro Clavijo

INTRODUCCIÓN A LA TERCERA EDICIÓN
Durante algo más de tres siglos, los transcurridos entre la primera mitad del siglo XVII y el año 1949, el lector medio no pudo disfrutar con la lectura de los CASOS NOTABLES DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA, ya que durante ese periodo sólo existieron escasos ejemplares manuscritos. A pesar de la escasez de ejemplares, el pueblo cordobés tuvo cumplida noticia de este libro a través de las citas que eruditos como Ramírez de Arellano introducían en sus escritos, lo que acrecentó el deseo de su lectura.

En el citado año de 1949 y siguiendo los deseos de don Marcelino Menéndez y Pelayo, la Sociedad de Bibliófilos Españoles realiza la primera edición impresa, a partir del manuscrito existente en la Real Academia de la Historia de Madrid. Esta edición tampoco dio satisfacción a los lectores cordobeses, ya que se trató de una edición limitada, nominado cada ejemplar a un miembro de la citada sociedad. Ya en 1982 un grupo de amigos constituimos la Editorial Albolafia, deseosos de participar en el gozoso despertar cultural de aquellos años mediante la recuperación de documentos que fuesen útiles para la memoria histórica de nuestra tierra. El primer libro de esta editorial fue el que nos ocupa, CASOS NOTABLES DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA, realizándose la edición en facsímil a partir de un ejemplar de la edición de 1949 existente en la Fundación Ruiz Luque de Montilla, cedido para tal fin por un destacado miembro de aquel grupo fundador de la Editorial Albolafia, don Manuel Ruiz Luque. Transcurridos veinte años de la última edición y desaparecida la mencionada editorial, pongo a disposición de los lectores el delicioso texto de los CASOS NOTABLES DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA, para el disfrute de todos.
Córdoba, Otoño de 2003 
Francisco Baena Altolaguirre”


PRÓLOGO
UN DESEO DE MENÉNDEZ Y PELAYO
En carta fechada en Santander a 25 de enero de 1911 decía don Marcelino Menéndez y Pelayo a don Agustín González de Amezúa, después de agradecerle el folleto de éste sobre las fuentes de “El médico de su honra, extracto de la Revue Hispanique: “”¿No le parece a usted que hoy, que se publica todo, valía la pena el libro de los Casos de Córdoba de entrar en cualquier colección de bibliófilos, o de la Revue Hispanique?- porque recreativo y curioso, lo es sin duda. Anímese usted a hacerlo.»El señor Amezúa había utilizado en su artículo un pasaje de los Casos de Córdoba (Nº66) sobre el suceso del médico don Pedro Mato. Andando los días, se ha decidido a dar este libro en la serie de nuestra Sociedad de Bibliófilos Españoles, y ha tenido la bondad de encargarme que me ocupara en la edición del manuscrito que el autor de Los orígenes de la novela deseaba ver en letras de molde.

Don Marcelino Meléndez Pelayo

EL MANUSCRITO
Del manuscrito, y del índice de su contenido, pudieron tener noticia los estudiosos desde que, en 1922, don Rafael Ramírez de Arellano publicó su valioso “Ensayo de un Catálogo biográfico de escritores de la provincia y diócesis de Córdoba, con descripción de sus obras”, en cuyo volumen II, páginas 180-184, sección de Anónimos Manuscritos, da noticias del escrito titulado “Casos raros de Córdoba”, ms. en 4º, de su biblioteca particular:

Anota los varios ejemplares que conoce de este libro, a saber: El de la Real Academia de la Historia, titulado “Sucesos y cosas notables de la ciudad de Córdoba”, signatura C. 163. Otro de la misma biblioteca, signatura D. 129, que es el que hemos impreso y describimos después.

Otro que poseía el señor Pavón, con el título de “Casos raros ocurridos en la ciudad de Córdoba”. Sacado de un manuscrito que poseía don Pedro de Salazar y Góngora, obispo que fué de dicha ciudad, el año de 1758.

Otro en la Biblioteca Colombina de Sevilla, que se titula: “Diálogos entre Colodro, Escusado y Osario. Casos especialísimos de Córdoba”.

A juzgar por las descripciones que da el señor Ramírez de Arellano, el manuscrito de su propiedad era el más completo de todos; aunque confrontando su índice con el que nosotros reproducimos, está bastante en relación con el de la Academia, ahora impreso. Ignoro la suerte que haya podido correr aquel manuscrito después de la muerte de su poseedor, señor Ramírez de Arellano.

El manuscrito que reproducimos, conservado en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, de Madrid, con la  signatura Est. 26, 6ª, D. n.° 129, está encuadernado en piel, y el tejuelo reza: “Memorias de la ciudad de Córdoba. Ms. Tomo I”. Sin portada, principia en el folio I, tomo I, “LIBRO / de Cosas notables que han sucedido / en la Ciudad de Córdoba, y / a sus hijos en diversos tiempos.” Y a continuación principia el texto: "Por vía de diálogo entre dos mercaderes ...” Consta de 222 folios, en tamaño de 215 mm. por 150 mm. de folio, y con caja de 160 mm. por 100 mm. En cada plana lleva 24 líneas. Su letra es cursiva y clara, hasta el folio 28 más cuidada y de mayor tamaño; parece de fines del siglo XVII o principios del XVIII El papel es de hilo, de consistencia regular. La copia suele estar bastante correcta, aunque no deja de notarse algún descuido y alguna laguna de poca monta. Por regla general, numera los párrafos o casos con una numeración correlativa, en cifras arábigas, hasta alcanzar el 87, más cinco, que no llevan número. El manuscrito de Arellano numeraba los párrafos divididos en libro I, II, III, con once casos en el I, 29 en el II y 40 en el III, lo que da un total de 89 casos, o sea menos que el de la academia. El libro IV del manuscrito de Arellano abarca 12 capítulos, a partir del 85 nuestro, conteniendo la misma materia que éste.


EL AUTOR
No logró el señor Ramírez de Arellano, ni yo tampoco lo he conseguido, identificar al autor de este centón. Consta en sus páginas que se terminó de escribir en 1618 (núm. 70, pág. 216), y no deja de hacer alusiones a sí propio, a sus conocimientos y relaciones con los personajes de sus casos, a fechas concretas en que el autor se hallaba aquí o allá. Probablemente era sacerdote, Y muy afecto a la Compañía de Jesús, y empezó su relato contando preferentemente cosas relacionadas con la vida del Beato Juan de Ávila; y parece que era de familia noble, ya que muchos relatos extraña un poco que prefiera explicarlos por el punto de honor, de opinión o de fama, mejor que por las doctrinas éticas del catolicismo. Arellano observa que el autor menciona la relación de sus padres con la casa de los Marqueses de la Guardia (Nº 83, Pág. 259).

Otro tanto choca la naturalidad en contar cosas de un subido color, relativas a clérigos o monjas, que contrastaría con el hecho de ser sacerdote el autor de la colección; pero no debemos olvidar el ambiente de la época, en que solían llamar a las cosas por sus nombres, sin hacer excesivos remilgos.

Arellano creía que el autor era “hechura de los Marqueses de la Guardia y emparentado, acaso, o muy amigo, del racionero Clavijo, que también pertenecía a la casa de estos Marqueses. ¿No podía ser algún Clavijo? ¿No podría ser esta obra del autor del “Caballero venturoso”?”.

Confiemos en que algún erudito cordobés, ahora que podrá manejar a su placer el texto de los Casos, llegue a desentrañar el misterio de su coleccionador.”

Y el contenido lo dejo para aquel que tenga interés y adquiera un ejemplar.

Tere Alcántara, flanqueada por dos buenos amigos Pepe Paso y Paco Montemayor

Paco Baena, Editor de Albolafia en la librería Anaquel (Foto Maite Baena)

El editor de Albolafia, Paco Baena Altolaguirre en la librería Anaquel presentando el libro (Fotos Maite Baena)

Estas dos fotografías de Francisco Baena, un romántico editor cordobés, están a disposición de quien quiera disponer de ellas. En la reseña suya de Cordobapedia no hay foto y en la del Ateneo tampoco, estimo que los mantenedores de esas web podían subirlas y completar la reseña de Paco con una o las dos fotografías. 

(1) “Obituario de Francisco Baena, editor. Diario de Córdoba, 06/11/2014
Ha fallecido a los 78 años Francisco Baena Altolaguirre (Córdoba, 30 de mayo de 1936). De pequeño se quedó huérfano y ha sido un autodidacta nato. Desde muy joven comenzó a trabajar en el mundo del libro ya que era un gran lector, convirtiendo su pasión por los libros en su actividad profesional, junto a su mujer, Teresa Alcántara, de la que enviudó hace seis años. Eran padres de 5 hijos y tenía 8 nietos. Baena estuvo trabajando en la sección de librería de la antigua Galerías Preciados, posteriormente estuvo trabajando en la Biblioteca municipal, pero enseguida se adentró en el mundo de la distribución de editoriales junto con su esposa. También llegó a montar una pequeña editorial, denominada Albolafia, desde donde recuperaba textos de la historia de Córdoba. Durante treinta años fue una de las personas que contribuyeron a que la Feria del Libro de Córdoba estuviera siempre presente en la ciudad. Fue también fundador de la Asociación Andaluza de Editores. También fue promotor, junto con uno de sus hijos, de la Librería Anaquel. Por tanto, la vida de Francisco Baena ha girado en torno al mundo de la cultura y del libro. Francisco Baena ha sido asimismo una persona de las que contribuyen a hacer ciudad y cultura, siempre desde la discreción. Era una persona comprometida con su tiempo: tuvo una comprometida labor sindical y del movimiento ciudadano. Hasta que enfermó estuvo poniendo en valor la biblioteca del centro de Poniente. RAFAEL CASTRO

Fotografías de Internet, una que me facilitó Pepe Paso y dos de Maite Baena
Bibliografía del libro Casos Notables de la Ciudad de Córdoba.

viernes, 5 de marzo de 2021

DE BODA EN LA AZOTEA DE LA SOCIEDAD DE PLATEROS DE MARIA AUXILIADORA

Azotea de la Sociedad de Plateros de la calle María Auxiliadora

No sé el año pero seguramente si yo andaba por los seis u ocho años, sería 1956 o sus alrededores. Luis el hijo mayor de Juana “La Jeringuera” se casaba, era muy amigo de mi primo Cándido. Juana tenía dos hijos,  Luis y Paco. Ella era viuda y vivían en esa casa de la esquina con la Judería, en el 2 de Torrijos, que era un verdadero tubo, planta baja; portal, puesto y dos puertas a dos calles, Judería y Torrijos, dos habitaciones encima y azotea. Toda escalera. Algunas casas de la calle de la Feria y el Portillo también eran así, escaleras que accedían a las habitaciones por las que se pasaba. Me refiero a algunos prostíbulos, por lo que el que subía al piso superior pasaba por una habitación donde estaba ejerciendo el oficio más viejo del mundo una pupila y un cliente. Lavabo jarra y una cama por todo mobiliario. 

Sociedad de Plateros Maria Auxiliadora (Autor desconocido)

A pesar de que a mí me llamaba la atención el inicio de la escalera de la casa de Juana, nunca había subido, ni pedido subir, aunque Juana no era muy sociable. Desde mi reja se veían los balcones pero nunca estaban abiertos suficientemente, para ver cómo estaba distribuido el interior. Siempre decían los nenes que a Juana se le acabarían pegando las tripas del calor del perol de los jeringos. En Córdoba son jeringos o tejeringos en Málaga, lo que en el devenir del tiempo a la gente les ha venido en llamar churros. Un enorme perol de un refrito aceite, donde con una especie de jeringa gigante se dejaba caer la masa y en un elegante giro, como anudando el aire, se cortaba para que hiciese la rueda, de ahí el nombre de jeringos. 


La jeringa metálica se sujetaba con ambas manos desde unos mangos y el émbolo de madera se empujaba con la axila, cuando se agotaba la masa se rellenaba con una pala de un lebrillo que siempre estaba tapado al lado. Luego unas hábiles maniobras con unas largas agujas metálicas, con un sonido peculiar, con las que se les daba la vuelta pera que frieran por todos sitios por igual, y después al escurridero, metálico también con agujeros, donde estaban los pizcos quemados extraídos del perol con una paleta. Para finalizar, de un manojo de juncos del río, se extraía uno y se ensartaban en él las ruedas, anudándolo o dándotelo para que sujetaras las dos puntas. Servido el producto. Mi tía Rafaela también fue jeringuera y yo conocía de cerca un puesto de jeringos, ella lo tenía en la "Plazuela de las Gaseosas". 

Haciendo jeringos (Autor desconocido)

Esa mañana había actividad en la casa, pues se celebraba la boda del hijo mayor. Juana estaba vestida con las ropas de domingo, acostumbrados a verla con el delantal siempre, nos llamaba la atención. No recuerdo haber asistido al Sagrario de la Catedral a la ceremonia religiosa, seguramente mis padres sí. Siempre lo he dicho, mi madre que hoy cinco de marzo hacen 23 años de su muerte, y 102 de su nacimiento, murió sentada en su sillón, era una mujer muy elegante y destacada para su tiempo. 

La casa del fondo a la derecha era la jeringuería de Juana

Lola, mi madre, destacaba de las demás mujeres del barrio, vestía más moderna que todas, menos en los periodos de luto familiar, que también lucia. La abéñula, el carmín, colorete y Maderas de Oriente de Mirurgia, como perfume, formaban parte de su arreglo habitual, zapatos de tacón y vestido de capa estampado, y chaqueta incluida. El trabajar fuera de casa, en la calle Jesús María de peluquera de señoras, hacía que por su atuendo y arreglo pareciera más joven que las mujeres de su edad, con vestidos negros y toquillas de vieja en invierno. 

Mis padres por Blanco Belmonte

Lo que no se me olvida nunca es donde se celebró la fiesta, vamos la comida esperada. En la azotea de la Sociedad de Plateros de la calle María Auxiliadora. En ella estaban distribuidas las mesas. Corría el vino de la casa y gaseosas muy cargadas de carbónico para los nenes, a los que nos salía por la nariz los efluvios del gas, a cada trago. Lo más llamativo era ver como las mujeres se guardaban la comida de los platos en los bolsos, bien liadas en los pañuelos o en papeles. Las croquetas y el salchichón desaparecían como por arte de magia y pasaban a los bolsos. Era la tónica habitual no dejar nada en los platos. Eso sí había uniformidad para repartir las cantidades uniformemente. Si te comías una croqueta sabías que tres, por la parte más corta estaban en el bolso de tu madre y luego frías la comerías en tu casa, y las ruedas de salchichón podían formar parte de un bocadillo después. Preguntaba por qué guardaban la comida sin entenderlo, y la respuesta podía ser un que te calles y a lo peor un cogotazo. 

El puesto de jeringos de mi tía Rafaela

Los recién casados ajenos a todo, estaban en la prefijada presidencia del acto, una mesa desde la que se divisaban todos los invitados, la suegra de la novia, Juana “La Jeringuera” muy relamida con su moño bien peinado comía dificultosamente seguramente por las carencias dentales. Pronto nos dieron libertad a los pequeños, dejamos a los mayores con sus cosas, y nos fuimos a corretear la casa, escaleras abajo, patios y sobre todo asomarse a la calle desde la baranda de la azotea. Y después de noche, calurosa porque era verano, andando como era lo habitual hasta nuestra casa de la Mezquita, con un bolso cargado de viandas de la boda del hijo de Juana "La Jeringuera". 

Fotos del archivo personal, y otras sin autor conocido
Bibliografía de la memoria.

jueves, 4 de marzo de 2021

DE UNA FOTOGRAFÍA PUBLICADA EN EL BLOG EL MARGINADOR

Fotografía en cuestión (Colección Federico de Botella y Hornos)

Cada vez a medida que pasan los años, vamos descubriendo mucho talento en personas de nuestra ciudad que para muchos pueden ser desconocidas. Conoce la gente más a famosillos de braga y bragueta del mundo de la farándula que a personas que no paran de investigar, cada uno en su parcela, historia, biología, y muchas etc. más, en este caso la fotografía. Unos de los más considerados por mí en este ámbito es Antonio Jesús González, reportero gráfico profesional del Diario Córdoba, y sobrino de otro excelente fotógrafo. 

Casas de la Encomienda, esquina Paraíso y Jesús María

Su blog El Marginador es un referente de consulta para mí en esta materia de la fotografía, y además tiene varias obras que merece la pena poseer. Lo último que ha publicado ha sido un trabajo sobre un fotógrafo malagueño Joaquin Oses y Cruz, que trabajó en cordoba a finales del XIX, desde su estudio de Gondomar 1. En las interesantes fotografías publicadas hay una que me llama enormemente la atención.
 
Desde el Hotel Suizo y el derribo de las Casas de la Encomienda

Parece estar realizada desde las alturas del Hotel Suizo, hay otra parecida pero de la parte derecha en la que se  ven los restos de las Casas de la Encomienda que se derribaron en principios de siglo XX. Es un documento gráfico de notable importancia. Vemos la esquina de Gondomar con la plaza de Cánovas, los tejados de las Casas de la Encomienda, fachada a Cánovas. El Restaurante Español de francisco Cerrillo, la Azotea del fotógrafo Joaquín Oses, donde ahora está el reloj. Una portada que pudiera ser el frontal entre las calle de Los Siete Rincones y Jesús Maria, un balcón con una consulta de dentista, a la derecha al fondo los tejados del Gran Teatro y la torre de San Nicolás, y lo que pudieran ser las ventanas del Colegio de la Milagrosa en medio del plano, porque el Palacio del Marqués de Boil está más al oeste. A la izquierda se ven dos balcones que son los que vemos en la esquina de la calle Paraíso y las Casas de la Encomienda de la siguiente fotografía de las Casas de la Encomienda. 

Plano de Casañal 1884, zona de las Tendillas

Luego estas casas fueron derribadas a principios del XX, ya se había edificado el hotel en el centro, en 1870,  alineando las calles Málaga quitando los siete rincones, y Jesús María. Disfruten de la máquina del tiempo que nos ofrece el Marginador de A.J. González, pues merece la pena. Tiene otras fotografías muy interesantes del pago de la Victoria donde aún no están los pabellones militares, y un incipiente jardín se entrevé con la feria de mayo de por medio. Por más que he buscado no he encontrado el Convento de la Victoria o Ntra. Sra. de las Huertas pero seguro no lo he visto. Que alegría tendrán nuestros descendientes, con tanta documentación de nuestra época, con tanta fotografía, porque en nuestra infancia el que tenía una cámara era un grajo blanco y cuando la tenías no podías prodigarte pues era prohibitivo para los pobres. Hoy en día con la fotografía digital se fotografía todo y por esa razón tendrán todo para documentarse. 
 
La fotografía procede del archivo de Federico de Botella y Hornos. Las otras desconozco el autor
Bibliografía del Blog El Marginador

domingo, 28 de febrero de 2021

PASEO POR EL CAMINO DE LOS PICAPEDREROS

Hoy ha tocado subir por el Camino de los Picapedreros, uno de los dos que suben al tajo, con acompañamiento musical del cantarino arroyo, sin nombre en los planos, pero que se llamará lo mismo que el camino, porque el paralelo se llama de Los Arenales. La primera vez que andamos por allí nos impresionó el trazado, el enorme afloramiento de granito rosa con vetas de cuarzo, los caminos y sobre todo pensar que ese era el lugar de trabajo de muchas personas que, de sol a sol, sobre todo si era en verano, trataban de tallar los adoquines, marmolillos o cualesquiera materiales de encargo que tuviesen pendientes. Otra vez salimos por arriba del barranco. Si miras al oeste, ves en la lejanía gris, con su silueta inconfundible Castripicón.


Paisaje y salto del arroyo

Siempre que hemos subido la quietud, tranquilidad y silencio eran la tónica dominante, aspectos que te hacían incluso hablar bajito para no molestar al ambiente. Hoy sin embargo y de un tiempo a esta parte, el campo es una feria, familias enteras, fuerte escandalera y lo normal y más peligroso, la suciedad posterior, además de mucha bicicleta que si bien la mayoría son tolerantes muchos son agresivos. Parece que la pandemia y la dificultad de las personas en expansionarse, los ha obligado a salirse de sus hábitos y han invadido otros nuevos. Paciencia ya vendrán las desescaladas y vuelta a bares y similares.


Arroyo

Cuando hace mucho tiempo estuvimos en la Ciudad Encantada de Cuenca, comprobamos la utilización comercial exhaustiva de un territorio muy similar a esta zona, con grandes pinares y moles de granito caprichosas. A ambos lados del barranco de los Picapedreros, está, más al norte el de los Arenales y su arroyo correspondiente, y por el sur el cerro de la Miniya, con su torre de vigía forestal, cuya subida solo y por el cortafuegos me asustó. Fincas: Arenales y Villares Altos, cercadas cinegéticamente. Cuando llevas un tiempo sin andar por un sector lo encuentras muy cambiado, la naturaleza lo pinta de otra manera.


Antigua calzada y paisaje hacia el norte

Recuerdo el recorrido con el profesor Recio, y Tamajón, y como nos explicó el resurgir del cuarzo en las grietas entre el granito magmático, y como se maravillaba viendo cuestiones geológicas que mi cortedad en la materia me impedía disfrutar, yo sólo veía formaciones más o menos caprichosas en un equilibrio a veces casi inestable. Ese día subimos hasta el fresnedal siempre verde por el embalsamiento hídrico del valle en el que se encuentra, que también lo llamo Jose Manuel Recio con un término geológico. Lo que no recuerdo es si subimos por el camino del Productor, hasta el cortijo, creo que no.


Fractura y oquedad (Fotos Conchi)

Nublado, con una temperatura primaveral, gran cantidad de humedad y el color de la esperanza tapizándolo todo exultante. Arranque casi de la primavera en algunas especies. Abandono al principio del camino, de los “ecológicos” apicultores los de las colmenas, de material abandonado en el lugar que las tenían instaladas. Vamos un asco, con el poco trabajo que les hubiera supuesto llevarse los trozos de las maderas y plásticos, a la misma vez que trasladaban las colmenas. Llegamos hasta el atajo circular que corta hasta el camino que baja del cortijo y nos volvimos.


Paisajes (fotos Conchi)

Ahora era cuesta abajo, cuando el sendero se estrechaba había que pararse bien por las bicicletas o las familias, con y sin perros porque los animales también han estado confinados. Que volumen de trabajo esclavizado habría en su momento por esa zona, seguro que cada trabajador debía aportar al dueño el material que hubiera conseguido tallar en el día con sus herramientas y hasta, es posible, transportarlo con sus animales de carga. Como el sastre Campillo los trabajadores, seguro ponían el trabajo el dedal y el hilo.


Más paisajes llamativos y hermosos (foto Conchi)

Al haber carencias de fuentes en la zona, salvo la alcubilla de al lado de la carreta, que yo llamo de los Arenales, al final del camino de la vertiente citada de los Arenales y el cauce del arroyo del mismo nombre -según A Desalambrar y el mantenedor de su Web Manuel Trujillo, con criterio bien documentado llama Del Cabrero, otros la llaman del Proveedor pero él,  al igual que yo estimamos que la del Proveedor está arriba y pudiera ser la que riega el citado fresnedal al lado del Campo de Golf-, tenían que bajar los trabajadores a llenar su cantaras en esta.

Equilibrio pétreo (foto Conchi)

Un enorme pino que no resistió

Si es hermoso el camino, gracias a las laberínticas formaciones graníticas con sus líneas blancas de cuarzo, se puede perfectamente subir también por las vertientes aledañas, sin camino, ya que sus escalonadas piedras permiten el paso, la mayoría de las veces entre ellas. Lo cierto es que el camino, esos caminos y montes son un paisaje maravilloso, diverso, y ahora que las aguas han permitido que sus arroyos fluyan, más todavía. Una vez subimos Pozuelo, Ramírez y yo con paraguas pues no paraba de llover y fue el paseo un espectáculo inolvidable. Ya en plena canícula la cosa no es tan maravillosa, sobre todo en horas prohibitivas, pero los amaneceres y atardeceres más soportables. es lo mismo.


Otros paseos por la zona de los Picapedreros:


Fotografías del autor y de C. Carnago, vídeo de Javier "El Lince Ibérico"
Bibliografía del Blog Notas Cordobesas

sábado, 27 de febrero de 2021

LA CALLE DEL CORREO VIEJO (PLAZA DE SÉNECA)

El número 3 actual antes 28 de la Plz. de Séneca, casa del Conde de Zamora

Hace unos días hubo una serie de comentarios en Facebook, en la que se mencionaba la calle del Correo Viejo. Yo sólo recordaba la Delegación de Correos de la calle Jesús y María y su buzón con boca de león frente al Cine Góngora, por lo que al negar lo de la calle Ambrosio de Morales como calle del Correo Viejo estaba equivocado en parte. Algunas personas citaban que estuvo la Delegación de Correos en Ambrosio de Morales, en el edificio que fue de Cajasur y luego de la Academia. Pero la evidencia es la del folleto que me ha enviado mi amigo Nicolás Puerto, funcionario que fue de Correos y Telégrafos, en él dice claramente que estaba en el número tres actual de la Plaza de Séneca que era en esas fechas el 28. Esta Plaza actualmente sólo tiene cuatro números como podemos ver en el plano catastral pero antes a pesar de llamarse así tenia los números corridos desde la actual Ambrosio de Morales. Por lo que la calle del Correo Viejo popularmente, fue la Plaza de Seneca tambien antes Plaza del Conde de Zamora.

Plano de los franceses de 1811

Plano de Casañal de 1884

En el plano de 1811 “de los franceses” figura la calle Ambrosio de Morales actual como Cabildo Viejo por la utilización municipal de la casa citada de Cajasur y la Academia, más abajo la Cuesta de San Benito, y plaza de Conde Samora (sic) y Portillo. En el de Casañal de 1884 sin embargo, ya se llama toda la calle Ambrosio de Morales y la Plaza de Séneca, y la llamada Portillo, San Eulogio. El nombrar a la calle del Correo Viejo sería de forma popular, sin embargo la del Cavildo (sic) Viejo si era oficial. Se extiende mi amigo Nicolás: “Y después, cuando se trasladó a la calle Jesús Maria pusieron el Bar Correo, que era donde iban a desayunar los carteros y repartidores de telegramas porque era más barato (esto de fuentes orales que recibí directamente de compañeros mayores). Esto significa que el éxito de este bar y de los que luego han surgido propiedad de la misma familia, como el Carrasquin y otro del que no me acuerdo su nombre, tienen este origen.” Y le contesto yo: Así como la farmacia hasta hace poco abierta que se llamó Del Correo.

La prueba del Correo

Detalle de la hoja superior

El plano del Catastro actual

De la Web del Ateneo
“La calle Ambrosio de Morales es una de las calles que antaño fueron más importantes de la ciudad por su localización. Comienza en la calle María Cristina y Cuesta de Luján y llega hasta la Plaza de Séneca. Fue llamada la del Cabildo Viejo porque en ella se mantuvo durante muchos años las casas consistoriales, en el solar que actualmente ocupa la Real Academia de Córdoba, en el número 9 de la calle.
En el año 1862, el nombre de la calle cambió oficialmente su nombre al actual de calle Ambrosio de Morales, tras el embaldosamiento por mandato de Carlos Ramírez de Arellano. Es en esta época cuando se convierte en una de las principales calles de la ciudad, asentándose negocios como la Fonda Rizzi o el Café Suizo en el siglo XIX, además de la apertura del Teatro Cómico que mantuvo funciones durante todo el siglo XIX hasta el incendio de 1892.
En el siglo XX va perdiendo importancia al desplazarse el centro Comercial hacia la plaza de las Tendillas tras la apertura de la calle Nueva y la remodelación de la plaza de las Tendillas. En el año 1998 se remodela el adoquinado de la calle que le da el aspecto actual.”

Fachada del Palacio de los Condes de Zamora

De Paseos por Córdoba de Teodomiro Ramírez de Arellano de la Web Biblioteca-Córdoba.es:
“La calle de Ambrosio de Morales termina en la plazuela de Séneca, a la que afluyen la ya descrita de Castillo [Antonio del Castillo] y la de San Eulogio, por donde continuaremos nuestro paseo; en la esquina de ésta hubo hasta 1841 un gran cuadro que representaba a Jesús presentado al pueblo por Pilatos, teniendo a los lados unos soldados romanos: en los padrones antiguos encontramos este sitio con los títulos de San Benito, por la ya citada ermita, del Arcediano de Pedroche, de Corella, que era el mismo, y de los Conde de Zamora de Riofrío, todos moradores de la casa hoy propiedad del señor Marqués de las Escalonias, de cuya familia de Gutierrez de los Rios hablamos extensamente al llegar en el barrio de San Pedro a la plazuela del Vizconde de Miranda: en estos últimos años ha sufrido ésta casa un incendio de consideración, a pesar de haber logrado extinguirlo prontamente; es un buen edificio con vistas a la Calle de San Fernando y tribuna a la ermita de Nuestra Señora de la Aurora: el título de Séneca fué dado a esta plazuela en el año 1852, en memoria de aquel célebre cordobés, por decirse tradicionalmente, como llevamos indicado, que hacia aquel sitio estuvo su morada.” 

Una aclaración con consistencia referida al periplo de las oficinas de correos en la calle Ambrosio de Morales y Plaza de Séneca del Blog hermano Qurtuba Fábulas Historia de Córdoba de Rafahell:

“Lo primero es olvidarnos del número 3, es un número actual. Entre 1892 y 1905 Correos estaba en el palacio de los Condes de Zamora, que en esas fechas era el número 28. La plaza existía como tal y se llamaba como hoy, pero la numeración venía corrida con la de Ambrosio de Morales. Por eso da la impresión de que hay más números que casas en la plaza. Después pasó a la acera de enfrente, plaza de Séneca número 13, ya que también seguía la misma numeración de Ambrosio de Morales. En la actualidad ese número 13 se corresponde con los números 1 y 2 de la plaza, por eso el 28 de la época estaba frente al 13. La confusión con tanto número se debe a que actualmente la numeración de la acera de la Academia y el Teatro ha cambiado y hay más casas que antes, sin embargo la de la acera del palacio es la misma, con la diferencia en ambos casos de que antes las casas de la plaza la compartían con la de Ambrosio de Morales. Entonces, en 1921 Correos sí estaba en la plaza de Séneca, pero ya no en el palacio. Estoy esperando confirmación del Archivo Municipal para ver si existía también el número 15 en la plaza o era solo el 13 el que ocupaba todo ese lateral.”


Fotografías del autor y de Google
Bibliografia del folleto de Nicolás Puerto, del Ateneo y Paseos por Córdoba de la web Biblioteca-cordoba.es y del estudio de Qurtuba Fábulas Historias de Córdoba.