domingo, 28 de junio de 2020

CAMINO DE LA DIÓCESIS CATÓLICA ROMANA DE CÓRDOBA SEGÚN WIKILOC


Esa rica zona del oeste de la ciudad, que ahora contiene la antigua Granja del Estado y antes el palacio de la Alameda del Obispo y quién sabe si las elucubraciones de Castejón el antiguo Palacio de Almanzor de Medina Azahira. A saber, la configura un cortado que, desde la Colina de los Quemados  y sus gruesos muros de contención, hasta la carretera de Casillas, era muy rica en agua, independiente de la que desviaran en su momento del Aqua Vetus Augusta para almunias y palacios que en tiempo del esplendor árabe de esta ciudad por esa zona estaban al paso de la corte, al igual que los de San Sebastián o Santander cuando la realeza una veces por problemas de la reales epidermis o los intereses económicos otras, construían al paso del oropel, los capitalistas de antaño.

Perfil

Entrada por el transformador

La antigua Escuela de Enfermería y el Hospital Provincial

Tres importantes caminos corrían por esa zona, en nuestra contemporaneidad, olvidándonos del Camino de las Almunias mucho más importante que los tres juntos pero en su época; el Camino del Alcaide, el de la Granja del Estado y el de la Alameda del Obispo. Primero quiero aclarar por qué estoy discurriendo por esa zona de la ciudad, porque mi querido amigo Emilio Fernández, al que estimo mucho, y nos conocemos desde que me enseño el pequeño baño árabe ahora al lado de la A-3050, pero que yo situó con error posiblemente, en la huerta del Naranjal de Almagro  en noviembre de 2013, y yo publiqué una entrada hacen ya siete años. Emilio es otro enamorado de la ciudad y de su pasado, y siempre le falta tiempo para enviarme algún detalle de la misma para que lo visite.

El camino antes del puente de Andalucía

El canal del agua no sé de dónde

En esta ocasión me recomendó dar un paseo por el camino nuevo que ha quedado entre las huertas y el nuevo trazado del río, que sin perder su orilla izquierda, la madre vieja de la derecha ha perdido según recientes planos bastante terreno. Y hoy, esta mañana de domingo lo he dado. He evitado el paso desde el Molino de la Alegría y toda la ribera del Jardín Botánico en mal estado, para entrar al final del jardín por el transformador y andar todo ese precioso camino hasta el puente de nuestro paisano, o rondeño, primer Ícaro de nuestra historia local. Es lo que me ha dicho Emilio, un camino llano en la mayoría de su recorrido, un túnel de moreras y otras especies y, entre éste y el río una bonita alameda. 

Por debajo del Puente de Andalucía

Otra vista de los bajos del puente

He de decir  que me he cruzado con 47 individuos del género humano de ambos sexos,  41 irresponsables, y para mi indeseables, y 43 maleducados, bueno 44 conmigo. Los primeros sin mascarillas de protección y teniendo que separarme para evitar el resoplido de algunos que corrían, por eso lo de indeseables, sólo seis, cinco mujeres y un hombre, la llevaban y cumplían lo reglamentado, es decir se preocupaban además de por ellos por los demás. Los segundos 43 que, además de no cumplir, tampoco lo hacían con las normas de urbanidad mínimas, que es decir cuando menos buenos días -ojo yo uno de ellos-, por eso lo de 44. Ahora llevo un tiempo, que le digo buenos días al que me lo dice primero y si no lleva mascarilla a lo peor ni le contesto. Yo también me he transformado en "gente" y he dejado de ser "persona", la pedagogía que la hagan con ellos quienes los quieran comprar.

Más camino

Bajada a la captación de agua

Pero a lo que vamos del recorrido. “Recuerdo haberlo pasado muchas veces, algunas de “cacería” -más bien de ayudante, ya que soy incapaz de disparar a ningún elemento vivo-, con las escopetas de plomillos cuando trabajaba con Rafael Gil, al que siempre consideré mi maestro en la joyería. El taller estaba en la calleja de los “Enterraores”, una sin salida que tiene la calle de Almanzor, el mismo que parece tenía por allí, por los terrenos de la Alameda del Obispo, su palacio perdido. Desde la calleja, en las cercanías de la Puerta de Almodóvar, poníamos rumbo a las huertas y llegábamos hasta la carretera de Casillas. Hoy esa carretera sigue paralela a la autovía que lleva al puente Abbás Ibn Firnás, o “de las habas”, como dice mi amigo Juan, desde la de Puesta en Riego, la N-437 o del Aeropuerto.

Captación de agua

Pasarela en la orilla

Al llegar a la Granja del Estado subíamos -porque existe un talud en todo el camino, desde lo que hoy es la Avenida del Corregidor hasta el cruce de la carretera de Casillas, por dónde está el abandonado edificio de Agrónomos, premio de Arquitectura, vigilado pero abandonado esperando convertirse en un Noreña cualquiera- a la terraza superior para dirigirnos a la Huerta de los Ríos en las cercanías de la del Alcaide, a coger almezas y alguna caña para, utilizar bélicamente a modo de cerbatana amazónica después y molestar a los amigos disparándoles los huesos, después de haber disfrutado de su dulzona y escasa carne. Como curiosidad comentar que el Molino de Casillas fue central eléctrica, y los terrenos que tiene allí Sadeco, que han quedado al otro lado de la autovía, se utilizaban para las prácticas de tiro de la guarnición militar de la ciudad, disparando hacia el talud del río, desde la orilla derecha.”

Tuberías para el riego

Camino atunelado vegetalmente

Era un rico terreno de huertas, y de mucha agua, eso lo hemos visto por la que salía por el actual Zoológico, en la Huerta de la Alcubilla, o la que alimentaba esa hermosa piscina que se llamó el Fontanar como otra huerta, patronímico hídrico sin duda. Una curiosidad Wikiloc (App de senderismo) siempre se aventura a ponerte un nombre para que tu molestia sea la mínima cuando lo usas, para que grabe el recorrido, importante para luego que Conchi a la vista del número de kilómetros calcule si procede o no merienda. Bromas aparte, la broma es que Wikiloc me ha puesto de nombre (que he dejado como tal) en la ruta “Diócesis católica romana de Córdoba”. Toma ya, salvo que haya la Diócesis inmatriculado el recorrido -todo puede ser-, al poner Alameda del Obispo habrá pensado en el programa pues es de esta familia.

Más túnel vegetal

Detrás estaba el laberinto, ahora no está

El camino de la Alameda del Obispo, comenzaba en la bajada del Puente Romano hacia la Albolafia y a partir de ahí discurría por la muralla que era más alta que la actual con el relleno, que también era paseo peatonal. Lo primero que te encontrabas era el Maimón, que fue barriada, por eso los bloques en ese lugar delante del Instituto, cuando construyeron el Corregidor, salvo apaño urbanístico de alguien, y los muros gordos dentro del Instituto, que amablemente un profesor se ofreció para enseñarme y que todas las vicisitudes de salud pasadas y presentes... y otras, me han impedido cumplimentar. 

Por aquí solanera

Al fondo el puente Abbás Ibn Firnás

Luego la Huerta de la Alcubilla, riquísima en agua. Y después la Cabritera, Benito el Grande y alternabas con el pago de la Salud y ya la Alameda del Obispo, luego la de Valladares que por el norte tenía el Naranjal de Almagro, Villa María El Fontanar de Cabano, la de Los Ríos, la del Caño con su alberca romana, el arroyo de Cantarranas por estos Lares, antes de Valdegrajas y la del Alcaide. Casillas y el campo de tiro de los militares de la guarnición que disparaban al talud de enfrente de la central eléctrica, para sus prácticas de matar a la gente luego. Ellos dicen que es para defender a la patria, pero la realidad es la que es, salvo la UME y en estos días su entrega en la pandemia, la historia tiene escritas otras cosas.

Talud de la excavación

Más cerca del puente

Dos puentes, pegado al primero el de Andalucía, sale un canal de agua que viene del talud del Convento, antes de las huertas, ignoro si esa agua es sobrante de algún sitio, no sabemos qué pasa con el venero del Fontanar u otros que seguirán vertiendo su caudal donde sea. Pasado el puente que es impresionante desde abajo, hay una toma de tres enormes tuberías que alimentan las huertas de lo que llamábamos la Granja del Estado y ahora se llama de varias maneras, son diversos organismos distintos y para mi algo difusos, pero para entendernos, dónde estaba el Laberinto de las fiestas y el cachondeo previo a otras diversiones más productivas para el cuerpo, del Obispo Barcia. Si ojeamos los diferentes planos vemos que ese terreno era la madre vieja del río y ahora  está en sus dominios.

Una vista de la lamina del río cerca del azud

Más talud

Luego discurre el camino por un túnel de vegetación y de frescor antes de llegar al tercio último más solano, sobre todo del mediodía en adelante. A la derecha la excavación que visité una vez con Emilio y creo Pedro, otro compañero de trabajo, de enormes sillares que nos permitió pensar en un obrón califal. Luego Casillas y el monumento a Abbás Ibn Firnás en un lugar que no luce lo que debiera. El puente desde abajo es verdaderamente impresionante, El Molino de Casillas con el azud recrecido permite una lámina de agua desde el Puente Nuevo para deportes náuticos que merece la pena. 

Y otra vista de la excavación parada

Un macetón que no sé que significa

Madoz, dice en su diccionario enciclopédico: “ALAMEDA DEL OBISPO: sitio de recreo de los obispos de Córdoba, con palacio cómodo, a menos de ¼ de legua de dicha ciudad, al SO sobre el Guadalquivir, en cuya orilla derecha tiene extensas alamedas, de dónde toma su nombre; diversidad de jardines deliciosos, huertas de árboles frutales, laberintos, un soto dónde se cría abundante caza de conejos, muchas plantas medicinales, y varias fuentes con graciosos surtidores. Su restablecimiento se debió al Sr. Obispo D. Martín de Barcia, quien costeó también el magnífico monumento, llamado Triunfo de San Rafael, cerca de la Catedral de la misma ciudad. 

El monumento al paisano volador

Pasarela al molino

Las puertas meridionales y occidentales del alcázar de los califas correspondían hacia esta hacienda, que era el más precioso de sus sitios reales, y comprendía el nombrado la Arrizafilla que le está contiguo y tiene también casa de recreo. A su inmediación se hallaba en tiempo de los romanos el barrio de los marineros, cuyas murallas se conservan todavía en parte. Cuando los franceses restablecieron la navegación del Guadalquivir por su cauce, situaron el embarcadero por bajo de la Alameda: los romanos tenían su muelle más arriba, junto al puente, por bajo del edificio que sirvió de Inquisición. Fuera de la cerca de esta pingüe finca de la mitra de Córdoba, hay también huertas y dilatados plantíos de olivares y álamos blancos.” 

Una vista del puente

El dorso del monumento

D. Teodomiro Ramírez de Arellano en su libro Paseos por Córdoba, tiene un capítulo que se llama “La Alameda del Obispo y Huertas de la Sierra”, y allí dice de la Alameda: “Al S. O. de la ciudad y orilla del Guadalquivir existe una hermosa hacienda conocida aún por la Alameda del Obispo, sitio de recreo de los de Córdoba desde muy antiguo, si bien la abandonaron muchas veces, hasta que D. Martín de Barcia la restableció, haciéndole la hermosa casa que aún conserva, plantandole infinidad de diferentes árboles y formando preciosos jardines y un enredadísimo laberinto, donde encontraban motivos de bromas las muchas personas que allí concurrían. 

El molino de Casillas

Debajo del puente

En virtud de las leyes desamortizadoras, fue vendida por el Estado a D. José Bonel y Orbe, y luego por éste al señor marqués de Casa Irujo, desde cuya época está en poder de arrendadores que sólo se han cuidado del mayor producto, perdiendo, por consiguiente, sus mejores atractivos.” "Este asunto de la venta al que se refiere D. Teodomiro no está muy claro; D. José Bonel y Orbe, fue obispo de Córdoba durante los años 1834 al 1845 y fue después cuando el Estado se quedó con la propiedad posiblemente comprándosela al Marques que cita como consecuencia en la desamortización del XIX.”

El talud receptor de las balas de casillas

Catastro de 1950 llaman al meandro Campo de tiro

Ramírez de la Casas Deza, en su indicador cordobés (1865) dice de la Alameda del Obispo: “La Alameda que perteneció a los obispos, y tiene tierra de labor, mucha arboleda de varias clases, y un palacio muy capaz;” Rafael Castejón, tiene un artículo sobre Medina Zahira “Una Córdoba desaparecida y misteriosa” en el que define el sitio: “Atraviesa la madre vieja (Guadalquivir) por el sitio, donde están aquellas hazas, y huertas, y todo aquel dónde están la Alameda, jardines, y arboleda del Señor Obispo: de modo que el lugar que hoy tiene esta deliciosa y nobilísima hacienda, que decimos Alameda del Obispo, es la madre antigua del río, como lo es también parte de las huertas, que están al frente por donde baja el muro. En este sitio de la Alameda, su palacio, y parte de las huertas dichas no se descubren cimientos, ni rastro alguno de edificios, sino que su suelo es de tierra limosa, y arenosa como madre antigua del río que caminaba por allí pegado a la ciudad antigua” 

Un rebaño de cabras... sin mascarilla

Una cañizal singular

La concreción del paseo es, que agradezco la recomendación a Emilio, como todas las que me ha hecho y son muchas. Otra que viene en el mismo paquete que visitaré, le corresponde a Pepe Lozano pues es más de la materia que el investiga con mucha categoría en su blog, sobre la Guerra Civil. Previa solicitud de permiso a mi amigo informante. Compartimos aficiones y lástima que mi edad no me permita seguir a estos compañeros en sus correrías que son muchas y de categoría, no obstante he tenido la suerte de acompañarlos en más de una ocasión, siempre he aprendido mucho; Conejera, teoría del Sol, que guardo en una carpeta determinada, el baño árabe citado al principio y muchas cosas más que me permiten ser afortunado con estos amigos. Gracias Emilio.

Fotos del autor
Bibliografía de Notas Cordobesas y la citada.

2 comentarios :

MANU RODRÍGUEZ dijo...

Yo conocí este camino y la zona de la Alameda del Obispo gracias a una entrada tuya en el blog que escribes. Recuerdo un pasaje que os sabíais a una escalera para poder ver la zona del laberinto y yo, cuando llegué a la tapia que me parecía la separación entre ese laberinto y yo, me subí a una higuera que crecia pegada a dicho muro e intenté asomarme detrás, pero me quedé con más pena que gloria porque ni vi nada. Me frusto mucho el paseo, la verdad, esperaba ver cosas maravillosas, que en realidad ya no existian.

Paco Muñoz dijo...

Manu es que han talado el laberinto tengo entendido, no se se se secó o algo así. Lo siento