domingo, 21 de junio de 2015

LA CUEVA INSPIRACIÓN DE POLIFEMO Y GALATEA Y PASEO POR EL PEDROCHES Y PALOMERA

Perspectiva del puente desde el hall de la cueva

Esta mañana un rápido recorrido con Carlos Franco del club "De aquí palla", por el Pedroches y el Palomera. Una visita a los restos (aún debajo del sifón del canal del Puente de Pedroches) de un trozo de dos mil años de historia, y otros en equilibrio inestable, acabaran junto a su otra mitad, en el suelo. Y nadie hace nada, parece que no se puede hacer, el otro día hoy a un funcionario que se preocupó, decir que le habían dicho que había muchas piedras de acueductos ya, o algo parecido.

El trozo de acueducto en el suelo

El otro trozo pendiente de acompañar al primero

Por encima de la Venta de la Alegría de Pedroches, un trozo de "specus" excavado, hace un año está igual. Este ramal es el que dicen los expertos venía de la Mesa de la Marquesa y destrozó en su totalidad la N432. Los restos en el mismo sitio arroyo arriba. Comentario sobre el Majanillo, y el camino que subía al Majano y su pilar. Fco. Carrasco decía: "Aquí había una fuente con pilar de piedra, que yace enterrada bajos los escombros de la cantera, pero que las lluvias hacen aparecer como recuerdo de los años idos." Ya ni siquiera sale los inviernos, está desaparecida del todo.

Specus excavado por los terrenos de la antigua venta

Cada vez más gatos en las cercanías de la "finca" de mi amigo Juan, aunque hoy sólo estaba un impasible romano. Los fresnos majestuosos y con un verde precioso. El Molino de D. Marcos, posiblemente del XV, cada vez más abandonado y su canal de alimentación de su balsa de regulación colmatado. En el trozo de acueducto colmatado de la Palomera, una excavación que ya me comentó mi amigo Diego, que es habitual con su perro por la zona. Han comprobado que era verdaderamente el "specus" de ese lugar. Nos imaginamos la presa en el lugar pero hoy ambos arroyos secos, como el ojo de Polifemo. 

 El ramal de la Palomera y la pequeña excavación

Luego hemos llegado hasta la Trinidad para ver los restos de ese ramal. Una puerta "accesible", ocupaba el dominio hidráulico. Vuelta por el mismo sitio y los habitantes de la perrera (que también ocupa el dominio hidráulico) nuevamente se desgañitaban. Las canteras de donde se supone sacaron la piedra para la construcción del puente. Le comenté a Carlos el bonito paseo con Rafael Tamajón y Joaquín Reina, en el que conocí muchas cuestiones botánicas y unas muy llamativa en el prado del margen derecho del Pedroches, los cornicabras y el zumaque en flor. Luego subida para San Diego y parada en la cueva. Ya hacía tiempo que quería volver.

La cueva y sus basuras

Otra vista

Y en una entrada de este Blog sobre el puente, dice: "Y en el margen derecho del arroyo, la Huerta de Don Marcos, donde convalecía Góngora, y se visualiza  la cueva donde dicen se inspiró el poeta -cuya imagen para mi es la de nuestro gran actor Carlos Villanueva-, para su obra Polifemo y Galatea. Aunque Ricardo Molina la sitúa un kilometro aguas arriba. Polifemo, el ciclope de un solo ojo al que Kirk Douglas dejó definitivamente para vender "iguales". Particularmente considero que es ésta, contrariando la opinión de Ricardo Molina, por considerar que se ve desde la Huerta de Don Marcos y la vería a diario Góngora, y si estaba convaleciente no estaría para muchos desplazamientos.

El amplio hall de la cueva

El rincón derecho

La cueva tiene varias denominaciones. El  G40 la llama Cueva del Puente Hierro 1, ó CO-02 y un antiguo Grupo de la Cruz Roja la Cueva del Embudo. Está ubicada en un escarpado que pasó de abrigo a cueva. Tiene 25 metros de profundidad y varios cientos de kilos de basura. Una roca en la entrada habilita dos pasos en la entrada. Desde allí nos permite una perspectiva preciosa de esa inmensa obra de ingeniería del siglo XIX que fue el Puente de Hierro del Pedroches.  La topografía de la cueva de "Marzo 1963 A. León Moyano y F. Ruiz Tamajón (O.J.E. – G.E.J.A.M.)" 

La topografía citada

Y camino de la laguna que según dice Paco Carrasco también: "...este arroyo recibe agua que se escapa de una laguna que se forma con las lluvias en la Mesa de la Marquesa, y de un manantial que se renueva cada año junto a unas cuevas de esta finca.". El agua estancada, podrida y casi evaporada y el manantial seco, y el verano empezó hoy. Luego pasada por el aprisco de la cuesta de Pedroches . Y la base de las vagonetas desaparecidas, otra reliquia industrial, sustituida por la sucia correa de transporte.

El aprisco o casilla de la cuesta

Lástima de abandono de lo que pudiera ser una fuente de visitas, una puesta en valor turística, o pedagógica, de nuestro patrimonio hidráulico e histórico, pero nadie tiene ojos para el lugar. Destrozo de las motocicletas, que además se supone están prohibidas, pero campan a sus anchas haciendo surcos que, luego el agua invernal se encarga de profundizar. Y no es cuestión de concejalías de Cultura o Consejerías, es cuestión de conciencia cordobesa del territorio. 

Fotografías del autor
Bibliografía de "Arroyos de Cordoba" de Fco. Carrasco y este Blog.

sábado, 20 de junio de 2015

LA TORRE DE VIGILANCIA FORESTAL DE VILLARES ALTOS

Torre de vigilancia forestal

Hace un par de meses quise ir a la torre de vigilancia forestal de Villares Altos. Pensé que el sitio más corto era por el Campo de Golf. Estuve viendo jugar un hoyo a dos jugadores (nunca comprendo porque llevan un solo guante), e inmediatamente después un empleado reparó el green, con una celeridad, destreza y profesionalidad que me llamó la atención. Le consulté sobre la posibilidad de acceder a la torre y me dijo que era complicado porque los guardas de Villares Altos siempre ponían pegas.

Recorrido

Lo dejé estar porque no me parecía descabellado lo que me decía, nosotros sufrimos en cierta ocasión los malos modos de un vigilante por el camino paralelo al arroyo del Moral, bajando hasta la balsa del Guadalnuño y la zahúrda que está al lado, de lo que queda del cortijo El Chaparral, de allí es donde sale el agua de riego del campo, al que la suben a sus depósitos por una tubería y motores. Nos dijo el guarda ordinario que le estábamos espantando los marranos. 

Pista

Es posible, lo que nos parece incomprensible a los neófitos seguro es una complicación para los cazadores. hay que reconocer que esas fincas su fin lucrativo final son las monterías, y en estos eventos corre bastante bien el dinero en la gente que no se ha visto afectada por la crisis. O que se han hecho nuevos ricos con las desgracias y expolio de los demás, que los hay, como determinan fielmente las estadísticas. 

Llegada a la torre

Pues este sábado que no iba a salir, pero que cuando da la hora me resulta complicado quedarme en casa, decidí subir por la Vereda de la Pasada del Pino (Barranco de los Picapedreros), hasta donde se bifurca y baja para el Guadalnuño, y seguir la pista del cortafuegos hasta la torre de vigilancia de Villares Altos. Como "es mejor pedir perdón que permiso", según dijo el padre Ángel de la parroquia de San Antón de Madrid, eso hice yo, prepararme para la disculpa.

La torre

No ha sido necesario, ni un alma, en todo el recorrido. Sólo una pareja de palomas torcaces levantó el vuelo aún en la vereda pecuaria de la Pasada del Pino. La diferencia entre uno y otro piso es que el de la vereda es residuo del granito y el otro tierra normal. A partir de ahí en lugar de bajar el precioso Barranco del Chaparral, circundé los hoyos cinco y cuatro del campo, por este orden y me aproximé a la torre.

Perspectiva de la escalera

Atrás quedaba la majestuosa ladera noreste de Pedro López, yo estimo que más fácil de subirlo por ahí. La mole impresionante de los riscos del Guadalnuño, y la cicatriz de la empresa del consejero de puerta giratoria y defensor de los "demócratas" venezolanos, afiliado al IBEX35, Sr. González, que va desde Villafranca a Badajoz. En el valle, si puede llamársele así, hay una estación de control del gasoducto. 

La plataforma

Por el hueco que hace el Guadalnuño por el norte, se ven los terrenos de Campo Bajo, parte de los Riscos de Vera, y la Solana del Chaparral. Ahora un pequeño desvío entre jara pringosa y blanca, me lleva directamente al emplazamiento de la torre vigía. Desde allí el horizonte se agranda, la torre del Parque de los Villares a la vista, y como no podía ser de otra manera, Torreárboles, el techo serrano del término municipal.  

Pedro López desde allí, cara noreste

Ahora pasó por el gasoducto y desde allí se divisa abajo la estación de control. Arriba a la derecha la torre que existe al lado de los depósitos de agua del Campo de Golf. Un horizonte maravilloso en dirección oeste y norte. El desvío y la torre en su explanada. Veintitrés escalones de madera tiene la escalera, que está en su cara sur. Arriba una pequeña reja con un candado para que no se acceda a la plataforma, y un panel solar. La cara oeste tiene una antena de radio.

Los Riscos del Guadalnuño

La plataforma es de aproximadamente cuatro por cuatro metros, y la caseta que soporta de dos por dos. Todo está construido en madera y de una apariencia bastante solida, como puede verse en las fotografías. En el día de hoy no estaba ocupada aún por el vigilante. Subí un poco la escalera, pero bajarla sería peor por lo empinada que es, no seguí, primero por ir solo y segundo porque luego arriba el acceder a la plataforma era un acto circense a bastantes metros del suelo, estimo que a siete, y sin red.

Estación del Gasoducto

Y ahora el retorno, porque los agradables días de la semana pasada, se acabaron. Y a las nueve de la mañana los rigores del adelantado verano son inaguantables. Por lo que hay que recogerse pronto y sólo utilizar las horas del amanecer. Así que la vuelta, que es más cómoda, con la tranquilidad y satisfacción de que no había tenido que hacerme el tonto ni pedirle perdón a nadie, mejor es así. Nuevamente en la vía pecuaria.

Torre de los depósitos del campo de Golf

Hay una zona en la cota de los quinientos metros que, a pesar de la sequedad estival de sus alrededores, aún permanece verde cuando los alrededores son dorados y es como un oasis con un amplio fresnedal en él, que nos llamó la atención el otro día. Es teóricamente el nacimiento del arroyo de los Picapedreros, una especia de nava serrana en esa cota. Puede que viertan en ella, el agua de riego de los hoyos citados antes, y a lo mejor el seis (no sé a ciencia cierta si se recupera de alguna manera el agua del campo), o que en ese lugar haya una surgencia subterránea.

Fresnedal citado

Capricho cumplido, subida a la torre de vigilancia de Villares Altos.




Fotografías y vídeos del autor

jueves, 18 de junio de 2015

GRUESO MURO DE PIEDRAS NEGRAS EN EL ARROYO BEJARANO

Gruesas piedras negras lo componen

Desde que le compré a mi oriental de cabecera, del bazar de mi barrio, las tijeras de podar, y los guantes, eso sí de los Sres. Zhang y  Lin, de la empresa Meilijia, no dejo zarza en el camino. Hoy (efectué la visita al día siguiente de las últimas y añoradas tormentas de la primavera), después de los intensos aguaceros de noches pasadas, se rebelaban y cuando las cortaba te rociaban de agua las hojas superiores. 

El trazado en Wikiloc

He partido hoy con la intención de fijar la posición de ese grueso muro, que nos enseñó el pasado día el profesor Recio. Eso me ha obligado a caminar delante del muro por ello el uso de la tijera. Me he puesto de agua hasta las rodillas, no llevaba las polainas, y la hierba estaba mojada. Luego estaba la que te caía de arriba. Comienza en los 37.940578, -4.879313 y finaliza en los 37.941038, -4.876961, todo evidentemente aproximado.

El mapa raster

He calculado unos trescientos metros de muro. Pero no he sido capaz de discernir claramente su finalidad y uso. Le he dado la vuelta a muchas respuestas. Allí en una tablilla le llaman calzada romana. Bien. Pero a mí me parece un muro de contención, del arroyo o del camino superior. El arroyo circula ya en la zona de dehesa y cuando viniera cargado se saldría de madre seguramente. En muchos sitios la maleza lo ha ocultado, y menos mal que no "han hecho falta" sus piedras, si no habría desaparecido del todo.

Aquí es evidente

Luego está el color de las piedras, preguntado el Prof. Recio dijo que era un granito de la zona y el color era una pátina del tiempo que no tiene nada que ver con su configuración geológica. Por lo tanto no ha sido traído de ningún sitio. Todo en el Bejarano es atractivo, y tiene muchas cosas por enseñarnos aún. Las incógnitas  en pie. Y son muchas y posiblemente de su estudio saldrían respuestas que nos permitieran conocer mejor el entorno y su desarrollo.

Y aquí también

Un grueso muro de enormes piedras, que circunda el arroyo, por lo que podría ser un muro de contención del mismo, que acompaña el trazado del camino, por lo que podría ser también su muro de contención. La vegetación ocupa en gran parte, por no decir toda, su recorrido, lo que impide tener una visión de conjunto. Si se pudiera limpiarlo posiblemente tendríamos más respuestas, por la generalidad. En los vuelos de 1977 y 1956 no se aprecia su trazado.

Detalle del grueso de las piedras

Luego un torrente desemboca en el arroyo y, o bien antes tenía otro curso o habría un puente para salvarlo. En esta zona de comienzo está también el principio del canal de alimentación de la balsa del Martinete Alto. Aunque aquí tenemos que tener en cuenta el factor tiempo o época de ambas construcciones. Si nos trasladamos a la presencia de Roma por estas tierras, como algunos citan, el muro podría ser de la calzada. Y a posteriori la construcción del canal.

La vegetación lo oculta

Un enorme pozo de sorpresas, parece que inagotables, es el "polígono industrial", del Bejarano, de mi amigo Serrano. Variedad de vegetaciones, que sólo ven los expertos; dehesa, bosque de ribera, alisos, avellanos, olmos (casi todos muertos por la grafiosis), fresnos de un brillante verde, encinas, alcornoques y pinar, de la repoblación exagerada de los años cincuenta del siglo pasado, lentisco, jaras y zarzas que aprovechan cualquier momento para arañarte, a menos que te descuides. 

Y en lugares está más difuminado por el tiempo

Y sobre todo, este patrimonio industrial y civil requiere de una participación de expertos en diferentes disciplinas, que realicen amplios estudios de la zona, no éstas modestas entradas que lo único que hacen es señalar lo que está ahí delante de nosotros, pero que no lo ven los senderistas, o los ciclistas en sus recorridos bejaranienses. La realidad es que es un inmenso patrimonio que podría ponerse en valor y ser visitado para darlo a conocer.



Fotografías y vídeo del autor
Mi agradecimiento al Prof. Recio de la UCO 
que nos lo enseñó.

SUBIDA AL CERRO DE PEDRO LÓPEZ

Pedro López desde el lago de Las Jaras

Esta mañana de día diecisiete, se ha cumplido un deseo que tenía hace tiempo, subir al cerro de Pedro López. Cuando hablamos de los toponímicos, normalmente sabemos poco de lo que esconden detrás. En este caso, Pedro López fue un banquero riojano afincado en Córdoba. Durante un tiempo fue suyo uno de los dos bancos que había en la ciudad, el otro era el Monte de Piedad. La fortuna del banquero estaba compuesta por una serie de fincas, y claro el pueblo, seguro, le dio el nombre al accidente geográfico.

Curvas de nivel de Pedro López y límites de las fincas


 Vuelo de 1977 y límites de las fincas

Unas breves pinceladas del banquero. se casó allá por 1838, con María Luisa Amigo, que aportó a la comunidad de bienes 92.226 reales de vellón, y él 16.900, por lo que económicamente parece que dio un buen braguetazo. El primer negocio que puso fue un comercio de paños, de ahí el asunto de los terrenos del Bejarano que parecen fueron suyos. Luego se dedicó a la banca, préstamos. cuando murió en 1890 tenía un capital de 2.369.923 pesetas, según las cuentas oficiales.

Desde el cerro de la Miniya

El sendero de subida en Wikiloc

Las fincas suponían el 3,74% de ese capital. Uno de sus hijos, Rafael, fue durante un corto tiempo, muy corto, por casamiento con su hija y nieta por tanto de Pedro López, Doña María de los Ángeles López de Alvear y Noriega, suegro de Antonio Velasco López-Zapata, 4º Conde de Cañete de las Torres, un apuesto ejemplar de la aristocracia cordobesa, pero que no cuajó en la familia. Una  larga historia posiblemente de intereses para emparentar con la "nobleza", y de ésta con el poder del capitalismo burgués. y al final el desamor (lo que hace falta saber es si lo hubo).

 El collado

Marcas de corte en la roca

El paseo, que ha sido algo más, empezó por la subida por el Barranco de los Picapedreros hasta los barracones y cortijo abandonado de Villares Altos (no sé concretamente si este es su nombre), luego bajada por el barranco del arroyo de los Villares. Allí no hay puerta en el camino y hay que pasar por debajo de la valla cinegética, que viene del vértice de Pedro López y continúa para el cerro de la Miniya, después de pasar por el barranco de los Picapedreros (Vereda de la Pasada del Pino).

 Marcas del sendero de subida al cerro

Equilibrio

Luego Pepe Ramírez y Ricardo del Rey, que eran mis compañeros, pensamos subir a Pedro López. Fuimos al raso de Malanoche, y desde allí por el sendero correctamente señalizado, con montones de piedras, hasta la cumbre de Pedro López. Una verdadera maravilla, yo le temía porque las dos veces que he  ido me he quedado en la dorsal del collado entre la cumbre del Pedro López (659 msnm) y la más al suroeste (594 msnm). Este complejo de cumbres, consta de cuatro, las dos citadas y otras dos, una más al oeste de (537 msnm) y otra más al sur de (541 msnm).

Tonos rojizos del granito

Marcas de sendero en bosque de labiérnago

Sendero entre jara blanca, punzante aulaga y labiérnago, que es el que tapiza la cumbre. Llama la atención de que en lugares cerca de la cumbre del cerro, haya tallas de granito, adoquines, y grandes moles de piedras cortadas, con señales de su corte. Es de imaginar las condiciones de trabajo de las personas que hacían la talla. Si subir ya es un notable esfuerzo, subir y trabajar debió ser penoso. En la parte superior el granito de enrojece, me imagino que de la vergüenza que pudo significar el abuso con los trabajadores. 

 La piedra de la cima

Piedra y labiérnago

El GPS me marcó una diferencia de nivel desde abajo de 197 metros, que arroja un desnivel medio de más de un 18 %. La longitud total del sendero desde el raso hasta la cumbre es de 1.200 mts. Teniendo en cuenta que hay una zona de unos cien metros teóricamente llana, se puede perfectamente comprender que la subida en algunos lugares supera porcentajes exagerados, casi la verticalidad. Hay que escalar prácticamente algunas rocas buscando un paso entre ellas. Hasta la cumbre llega la malla cinegética de los Villares Altos. 


La piedra que se ve desde la distancia y Torreárboles al fondo

Quien suscribe y Ramírez

Las vistas desde arriba maravillosas, toda la urbanización de Las Jaras, y el lago artificial hacia el oeste. Trassierra y Castripicón más lejanos aún. Hacia el noreste Torreárboles, el hermano mayor. Hacia el este, el cerro de la Miniya y su torre de vigilancia. Al noreste la torre de vigilancia de los Villares Altos y el Campo de Golf. Majestuosos los riscos del Guadalnuño al norte, e incluso me pareció divisar la Chimorra (959 msnm) y el cerro del Sordo (933 msnm), pero con mucha y buena voluntad. Lo mismo que la serranía de Osuna y Antequera. Sin problema Sierra Mágina y la de Martos,  la indiscutible de Alcaudete y las Subbéticas, con su techo en la Tiñosa.

Del Rey y Ramírez, al fondo Las Jaras

 Los riscos del Guadalnuño

Un paisaje extraordinario, una mole de granito rosado y más rosado aún, como cité anteriormente, al llegar a la cumbre. Pensé de antemano que me resultaría complicado subir allí, es lo del vaso medio vacío, pero al llegar al collado, después de franquear un trozo que nos hizo pensar lo complicado que sería para bajar, por lo escurridizo de la arena de granito, la cosa se presentaba más asequible. Y al final la alegría de coronar (léxico monárquico), cuando podemos decir hacer cumbre, o llegar a lo más alto. Los compañeros pendientes de cuidar al mayor y más torpe (yo), y es de agradecer. Las fotos de rigor en la mesa superior que mira al oeste, al valle del Guadiato, dejaron constancia de la subida. Mereció la pena el esfuerzo.

Las Jaras y el lago



Fotografáis y vídeo del autor
Bibliografía de Notas Cordobesas.