Llegue una hora antes a hacer una gestión comercial a la calle Concepción, pensé que abrían a las nueve y lo hacían a las diez, durante esa hora decidí entrar a San Nicolás y fotografiar diversas cuestiones artísticas de esta iglesia fernandina. Posiblemente antes mezquita, aunque recientes estudios parece han descubierto muy pocos signos de esa cultura en la reforma de la torre. Ha sufrido desde su creación muchas modificaciones según diversos autores. Una de ellas a mediados del siglo XVI nos la detalla Paseos por Córdoba. Cosa curiosa sobre la cripta, el DECRETO 288/2003, de 7 de octubre, de declaración de BIC de la Junta de Andalucía, además de detallar el patrimonio mueble e inmueble en el mismo, ignora el subsuelo, como si no existiera, cuando no deja de ser una peculiaridad de esta parroquia. Pero es que la descripción de IAPH tampoco. No sé si ha sido exprofeso o una incompetencia del redactor de ambos informes o uno ha copiado del otro.
domingo, 21 de marzo de 2021
SAN NICOLÁS DE LA VILLA
Grabado de Parcerisa 1885 Paseo de San Martín
Calle Torre de San Nicolás
Catastro San Nicolás
Exposición de 1929 Sevilla pabellón de Córdoba
Paseo de San Martin y San Nicolás
Altar mayor
Coro
Portada por San Felipe
Hay estipuladas varias fórmulas (un nicho para una
sola familia o compartido entre varias, con o sin reserva). En ningún caso el
espacio se adquiere en propiedad y hay restricciones: sólo se tendrá acceso a
la cripta en el momento del depósito y con la presencia de alguien designado
por la parroquia, y no queda contemplada la colocación de adornos florales.” Lo
que no sé es si tendrá validez lo escrito hace dieciocho años.
Me dice un querido amigo, Alfonso Gómez Romero, otro enamorado de nuestra ciudad y administrador de una página de Facebook dedicada a ella, lo siguiente:
“Mezquita de Abu Utman, Al Razi.
En el año 833 se produjo la primera ampliación de la Mezquita Alhama de Córdoba por orden del emir Abd al Rahman II. Debido a las obras que se estaban realizando, la oración de los viernes no se podía realizar en la Alhama, por lo tanto se tuvo que realizar en una mezquita de barrio hasta que las obras acabasen.
Según Al Razi, el 18-10-833 se realizó esta oración en la mezquita de Abu Utman. Pero ¿Dónde se encontraba esa mezquita?, tenía que ser en el arrabal occidental según Razi. Este Utman debería de ser un cliente de los Omeyas, que apoyó a Abd al Rahman I cuando llegó a Al Ándalus.
El yamur (Foto Paco Rojas)
Hay dos posibilidades, una la de San Juan y la otra la de San Nicolás. Según Félix Hernández, la primera no podía ser porque su alminar se construyó después del gobierno de este emir. Por lo tanto debería de ser la segunda, la de San Nicolás. Además esta última cumplía todos los requisitos: encontrarse cerca de la Alhama, estar situada en un barrio populoso y estar cerca de una de las puertas occidentales de la medina, la de Bab Amir (actual puerta de gallegos), llamada así porque tras las dos avenidas actuales se encontraba el cementerio de Amir, que fue el más grande de la Córdoba islámica. Fijaros en la foto que en la parte de arriba viene un yamur que es esa varita donde están incrustadas varias bolitas que representan a los emisarios de Alá.” Las fotografías al hilo de la aclaración me las ha facilitado mi amigo Paco Rojas, un excelente fotografo.
Fotografías del autor, A.J. González, Google, Paco Rojas grabado Parcerisa.
Bibliografía: Paseos por Córdoba Biblioteca Central, diario Córdoba, BOJA y aclaración de Alfonso Gómez Romero.
sábado, 20 de marzo de 2021
OTRA SUBIDA A LA TORRE DE VIGILANCIA FORESTAL DE LOS VILLARES
Torre de vigilancia forestal de Los Villares
El viernes procedía un paseo corto por la sierra y así ha sido solo 510 m. de subida a la torre de vigilancia forestal del Parque de los Villares (mayo 2015) de Córdoba, es la tercera o cuarta vez que subo a ese lugar. Hubo un tiempo que decidí visitar las distintas torres de vigilancia forestal de la sierra. Conozco esta, la de Villares Altos (junio 2015) y la del Cerro de la Miniya (marzo 2015), pero no he estado en la del Chaparral en Campo Bajo, y ahora que recuerdo la de la Loma del Sordo camino de Pozoblanco pasado el Calatraveño, allí subí con mi buen amigo Jose Antonio Cantos y un cantamañas, después de abrir y cerrar varias cancelas en el camino. Extraordinario paisaje del no menos extraordinario y hermoso valle de los Pedroches.
Pista de subida a la torre
Torre
Torreárboles desde la torre
La jara negra nevada de blancas flores y la blanca de violetas manchas. Pero volviendo a las torres no debo olvidar la asignatura pendiente de subir a la Torre de la Loma del Parralejo con vistas al pantano de Puente Nuevo y al valle del Guadiato, visible desde muchos puntos del territorio, como no podía ser de otra manera para que cumplan su función de vigilancia forestal. Nada nuevo, igual que en la antigüedad vigilaban la presencia del enemigo y daban el aviso al castillo y poblaciones afectadas, en esta ocasión el enemigo es el fuego y el aviso a los sistemas de protección. Con medios distintos a los de señales luminosas o de humo. Pero igualmente efectivos. Con estos servicios se evita que el monte del Sr. Conde arda, pues nosotros también somos alícuotamente beneficiarios por el aporte de oxígeno a nuestras vidas.
Torre de Villares Altos
Torre del Cerro La Miniya
Emplazamientos otras torres del entorno
37 m. de desnivel en 510 metros de recorrido cómodo, arrojan un porcentaje de 8 % de media, por eso lo de cómodo comparado con el casi treinta por ciento de la subida al Castillo de Belmez. La majestuosidad de Torreárboles por su cara oeste, está casi al alcance de la mano. Por detrás hacia el oeste el Cerro de Pedro López y más al oeste pero con tendencia al sur Castripicón. Si miramos al norte en línea recta a 18,300 km. la Loma del Parralejo y la otra casilla citada en el párrafo anterior, el norte está muy bien definido en la corteza de los pinos centenarios, el musgo hacia ese punto cardinal. E inclusive la Loma del Sordo 933 m. de cota, que está a 36,200 km en línea recta se vislumbra, no sin antes dirigir la mirada hacia el patriarca de esos lares, La Chimorra con 959 m.s.n.m.
Pedro López
Un animal que huye parece el plano del Parque
Riscos de Vera o del Guadalnuño
Por el sur y el este el horizonte es más atractivo o igual cuando menos, los picachos de la sierras de Jaén, Mágina y Cazorla y Segura y las Villas, Peña de Martos y el Ahillo de Alcaudete, Sierra Nevada, Parapanda, las Subbéticas y el techo provincial la Tiñosa, el Torcal en Antequera, la Sierra de las Nieves, y todas las que figuran en los mapas del territorio por allí, incluyendo la de Grazalema, unas perfectamente localizadas y otras sospechada en su brumosa localización. Lo cierto es que el panorama merece la pena. A la izquierda del camino de subida a la torre, el Sendero de la Tranquilidad que no hacia honor a su nombre pues un nutrido grupo de personas rompía el toponímico. Luego un nutrido perol del día de San José ocupaba lugares del Parque Forestal en su zona noreste. Coche y bajada a la ciudad.
Fotografías del autor
Bibliografía del Blog Notas Cordobesas.
sábado, 13 de marzo de 2021
OTRA VEZ EL CASTILLO DE BELMEZ
Hoy hemos estado en el castillo de Belmez o Bélmez, aunque vamos a seguir las recomendaciones de los oriundos que se suponen lo saben mejor que nosotros. Si quieren ver la opinión de los belmezanos lean el Blog de los compañeros de La Maquinilla sobre la palabra. Belmez es una palabra como muchas de nuestro idioma de raíz árabe y significa “lugar protegido”, por otra parte Velmez se incorporó al castellano como la vestidura que se ponían sobre la camisa para proteger que las guarniciones causaran molestias al cuerpo, luego seguía siendo protección.
Yo estuve hace casi tres años, el día 25 de mayo de 2018, y hacía frío como para parar un tren. Una mañana cogí el coche y me planté en el castillo, solo. Ya habíamos visitado en una ocasión el museo minero y el dolmen Las Casas de D. Pedro, y el pueblo en otra, pero nunca el castillo. De esa visita publiqué en el blog la entrada el Castillo de Belmez, la que acompañé de los datos que pude recopilar sobre el mismo, por lo que no me parece adecuado hoy volver a repetir los mismos.
Tres años más de los que teníamos entonces se notan bastante, si le sumamos los problemas de salud y el desnivel considerable que tiene la subida (en 290 m. subimos 73 m. luego el desnivel es del 28%) el cóctel es perfecto. Lo que sí ha acompañado ha sido el tiempo, a pesar de ser los últimos días del invierno la temperatura ha sido primaveral, incluso se puede decir que hacía calor durante la bajada. El paisaje que se ve desde el castillo es impresionante.
Subida a la segunda planta de la torre
Lado norte, Belmez, y al fondo el lago de la mina Aurora
El cementerio, el campo solar del Cañal y Peñarroya
Al sur la presa del pantano de Sierra Boyera, y se supone detrás la aldea de El Hoyo, en uno propiamente dicho formado por la sierra de los Santos y de Gata, quien sabe si un antiguo cráter. La línea del ferrocarril traza el territorio camino del destino hasta hace poco de Puente Nuevo, a llevar la alimentación de las calderas de la central. Hoy con orden de parada. Al noroeste Peñarroya y su brillante peñón rojizo. Antes el campo solar del cortijo del Cañal.
La cantera que pudo acabar con la roca
En la fachada oeste el nombre de un tonto
Interior de la torre este
Al oeste Fuenteovejuna, destino trágico del comendador. Al sureste me pareció visualizar la cubierta del dolmen Casas de D Pedro, un pasado prehistórico, que no visitamos por tener que vadear dos cursos de agua, uno el Guadiato y otro el arroyo del Fresnedoso, la solución mucho rodeo de camino terrizo. Al este los cinco picos de Sierra Palacios y por los cuatro puntos cardinales todo el antiguo esplendor minero. Sin olvidarnos del caserío belmezano debajo. Y al fondo, por el este Espiel y el lago de los pozos de la Aurora y Belmez. Al norte la carretera CO-440 camino del Valle de los Pedroches por Cabezos Gordos.
Ordep Osonier es el seudónimo de Pedro Reinoso que, al igual que el gran Leonardo invierte las palabras. Como es una fotografía literaria de la villa, la publico para conocimiento de los lectores.
Rocas en la roca
"Belmez
Belmez quiebra el ánima del viajero que se asoma a estas tierras del valle del Guadiato. Faro inexpugnable y agreste de faldas albas tornadas de rojo. Piedra y cal que se derraman hacia el valle buscando la frescura del río. Iberas, Romanas, árabes y cristianas fueron sus nacencias, y su ser mismo, al amparo de una tierra donde la caza era abundante, el agua bendecía las huertas, y las ganaderías disfrutaban del encinar y las abiertas dehesas. La minería anduvo presente desde muy antiguo: cobre, hierro, plomo y... hasta oro y plata eran portados desde sus feudos (limítrofes entre la Bética y la Lusitania) a través de la vieja calzada que unía Corduba con Emerita Augusta.
Cuentan las crónicas que los árabes fabricaron castillos, fortalezas y torres vigías al paso de los caminos por este valle y que uno se llamó de Ben-Aídar (Benaidar para Isidri) o Viandar, del que dijera Alfonso Onceno en su Libro de la Montería: “La Sierra de Los Santos, que es cerca del castillo de Viandar, es buen monte de osos (...) Et son las armaduras, la una en el Foyo de Viandar, et la otra en las Navas de Doña Rama..” , otro llamose de Zuheros y su ubicación pudo estar en Sierra Palacios y a otro diéronle por nombre Bel-Aljímez, Beb el-méis o Belmez, según distintos autores, del que una crónica árabe de 1215 narra: “...Y aprovechaba el inquieto rey castellano, Fernando III, las desavenencias de los tres príncipes andalusíes: Muhammad Aben Hud, Gyomar Zayyán Mardánix y Muhammad Aben Yúsuf Al Ahmar, para recorrer la tierra y quemar alquerías y pueblos (...) y ésta se veía favorecida con la tiranía y rapacidad de algunos desalmados alcaides y walíes. (...) así sucedió en Belmez (Córdoba) donde los enemigos castellanos entraron y pasaron a cuchillo a los moradores sin perdonar a mujeres ni a niños.”
Conquistadas estas tierras por los cristianos, en virtud de un tratado firmado por el padre de Alfonso III, la Orden de Calatrava toma posesión del Castillo y su territorio: “Fernando III da a la Orden de Calatrava y a su maestre Ordóñez la villa de Priego de Córdoba para cuando sea conquistada a los musulmanes y el territorio comprendido entre Mochuelos Guadalmez a cambio de los castillos de Monfrag, Bélmez, Elada, la torre de Cañete y el territorio entre el arroyo Guadamora y el río Guadalmez dejando a salvo los derechos y privilegios del Convento de Córdoba y de los calatravos en Chillón.”
De mano en mano, entre Córdoba, la Orden de Calatrava, y otros señoríos, anduvieron estas tierras y fue grande y extensa su demarcación, de tal que el arcedianato de la Sierra de Córdoba (luego conocido como “de Pedroche”) era llamado de Belmez. Fue corriendo el año de 1579 cuando Belmez recupera la jurisdicción civil y criminal, bajo pago de una cantidad en metálico a Felipe II, si bien la Orden de Calatrava se reserva “...visitar en cada dos años una vez dicha villa, residenziar sus alcaldes, ofiziales y demás ministros, quentas de Propios, Pósito y caudales públicos de ella, y las penas de cámara”. En las alturas, el castillo vigila incansable el quehacer de estas gentes... Por sus faldas resuenan las luchas de moros y cristianos... y el viento inspiró estos versos fraguados al asiento de sus piedras…
Nacido de la piedra y por la piedra
abrupto y altanero sobre el valle
mostrando tu pretil por cada calle
clavando tus raíces en la tierra
Glorioso canto que tu cima encierra
tañido por los pueblos que te amaron
y al pie de tu corona colocaron
semillas de la vida, nacidas de la guerra
Íbero, romano, árabe y cristiano
moriste y naciste al pairo de la historia
Puerta, valle, refugio, bello almez
Vigía del camino, fuerte, baquiano,
minero y heredero de la gloria
Bel-Aljímez, Bélmez… Belmez
Ordep Osonier (Pisquitos Cordobeses)"
Fotografías del autor y C. Carnago
Bibliografía citada y artículo de "Pisquitos cordobeses" de Pedro Reinoso
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