sábado, 13 de marzo de 2021

OTRA VEZ EL CASTILLO DE BELMEZ

La bonita calle y el castillo

Hoy hemos estado en el castillo de Belmez o Bélmez, aunque vamos a seguir las recomendaciones de los oriundos que se suponen lo saben mejor que nosotros. Si quieren ver la opinión de los belmezanos lean el Blog de los compañeros de La Maquinilla sobre la palabra. Belmez es una palabra como muchas de nuestro idioma de raíz árabe y significa “lugar protegido”, por otra parte Velmez se incorporó al castellano como la vestidura que se ponían sobre la camisa para proteger que las guarniciones causaran molestias al cuerpo, luego seguía siendo protección.

El castillo visto desde el satélite de Google

Desde abajo

La senda de subida

Casi arriba

Yo estuve hace casi tres años, el día 25 de mayo de 2018, y hacía frío como para parar un tren. Una mañana cogí el coche y me planté en el castillo, solo. Ya habíamos visitado en una ocasión el museo minero y el dolmen Las Casas de D. Pedro, y el pueblo en otra, pero nunca el castillo. De esa visita publiqué en el blog la entrada el Castillo de Belmez, la que acompañé de los datos que pude recopilar sobre el mismo, por lo que no me parece adecuado hoy volver a repetir los mismos.

El penúltimo tramo

La torre del homenaje

La torre y la puerta de la torre

Tres años más de los que teníamos entonces se notan bastante, si le sumamos los problemas de salud y el desnivel considerable que tiene la subida (en 290 m. subimos 73 m. luego el desnivel es del 28%) el cóctel es perfecto. Lo que sí ha acompañado ha sido el tiempo, a pesar de ser los últimos días del invierno la temperatura ha sido primaveral, incluso se puede decir que hacía calor durante la bajada. El paisaje que se ve desde el castillo es impresionante.

Subida a la segunda planta de la torre

Lado norte, Belmez, y al fondo el lago de la mina Aurora

El cementerio, el campo solar del Cañal y Peñarroya

Al sur la presa del pantano de Sierra Boyera, y se supone detrás la aldea de El Hoyo, en uno propiamente dicho formado por la sierra de los Santos y de Gata, quien sabe si un antiguo cráter. La línea del ferrocarril traza el territorio camino del destino hasta hace poco de Puente Nuevo, a llevar la alimentación de las calderas de la central. Hoy con orden de parada. Al noroeste Peñarroya y su brillante peñón rojizo. Antes el campo solar del cortijo del Cañal. 

La cantera que pudo acabar con la roca 

En la fachada oeste el nombre de un tonto

Interior de la torre este

Al oeste Fuenteovejuna, destino trágico del comendador. Al sureste me pareció visualizar la cubierta del dolmen Casas de D Pedro, un pasado prehistórico, que no visitamos por tener que vadear dos cursos de agua, uno el Guadiato y otro el arroyo del Fresnedoso, la solución mucho rodeo de camino terrizo. Al este los cinco picos de Sierra Palacios y por los cuatro puntos cardinales todo el antiguo esplendor minero. Sin olvidarnos del caserío belmezano debajo. Y al fondo, por el este Espiel y el lago de los pozos de la Aurora y Belmez. Al norte la carretera CO-440 camino del Valle de los Pedroches por Cabezos Gordos.

Ordep Osonier es el seudónimo de Pedro Reinoso que, al igual que el gran Leonardo invierte las palabras. Como es una fotografía literaria de la villa, la publico para conocimiento de los lectores.

Rocas en la roca

"Belmez

Belmez quiebra el ánima del viajero que se asoma a estas tierras del valle del Guadiato. Faro inexpugnable y agreste de faldas albas tornadas de rojo. Piedra y cal que se derraman hacia el valle buscando la frescura del río. Iberas, Romanas, árabes y cristianas fueron sus nacencias, y su ser mismo, al amparo de una tierra donde la caza era abundante, el agua bendecía las huertas, y las ganaderías disfrutaban del encinar y las abiertas dehesas. La minería anduvo presente desde muy antiguo: cobre, hierro, plomo y... hasta oro y plata eran portados desde sus feudos (limítrofes entre la Bética y la Lusitania) a través de la vieja calzada que unía Corduba con Emerita Augusta. 

Subida con silueta

Cuentan las crónicas que los árabes fabricaron castillos, fortalezas y torres vigías al paso de los caminos por este valle y que uno se llamó de Ben-Aídar (Benaidar para Isidri) o Viandar, del que dijera Alfonso Onceno en su Libro de la Montería: “La Sierra de Los Santos, que es cerca del castillo de Viandar, es buen monte de osos (...) Et son las armaduras, la una en el Foyo de Viandar, et la otra en las Navas de Doña Rama..” , otro llamose de Zuheros y su ubicación pudo estar en Sierra Palacios y a otro diéronle por nombre Bel-Aljímez, Beb el-méis o Belmez, según distintos autores, del que una crónica árabe de 1215 narra: “...Y aprovechaba el inquieto rey castellano, Fernando III, las desavenencias de los tres príncipes andalusíes: Muhammad Aben Hud, Gyomar Zayyán Mardánix y Muhammad Aben Yúsuf Al Ahmar, para recorrer la tierra y quemar alquerías y pueblos (...) y ésta se veía favorecida con la tiranía y rapacidad de algunos desalmados alcaides y walíes. (...) así sucedió en Belmez (Córdoba) donde los enemigos castellanos entraron y pasaron a cuchillo a los moradores sin perdonar a mujeres ni a niños.”

Un panel aún casi intacto

Conquistadas estas tierras por los cristianos, en virtud de un tratado firmado por el padre de Alfonso III, la Orden de Calatrava toma posesión del Castillo y su territorio: “Fernando III da a la Orden de Calatrava y a su maestre Ordóñez la villa de Priego de Córdoba para cuando sea conquistada a los musulmanes y el territorio comprendido entre Mochuelos Guadalmez a cambio de los castillos de Monfrag, Bélmez, Elada, la torre de Cañete y el territorio entre el arroyo Guadamora y el río Guadalmez dejando a salvo los derechos y privilegios del Convento de Córdoba y de los calatravos en Chillón.”

Escalera con baranda

De mano en mano, entre Córdoba, la Orden de Calatrava, y otros señoríos, anduvieron estas tierras y fue grande y extensa su demarcación, de tal que el arcedianato de la Sierra de Córdoba (luego conocido como “de Pedroche”) era llamado de Belmez. Fue corriendo el año de 1579 cuando Belmez recupera la jurisdicción civil y criminal, bajo pago de una cantidad en metálico a Felipe II, si bien la Orden de Calatrava se reserva “...visitar en cada dos años una vez dicha villa, residenziar sus alcaldes, ofiziales y demás ministros, quentas de Propios, Pósito y caudales públicos de ella, y las penas de cámara”. En las alturas, el castillo vigila incansable el quehacer de estas gentes... Por sus faldas resuenan las luchas de moros y cristianos... y el viento inspiró estos versos fraguados al asiento de sus piedras…

Primera torre y tercera puerta

Nacido de la piedra y por la piedra
abrupto y altanero sobre el valle
mostrando tu pretil por cada calle
clavando tus raíces en la tierra

Glorioso canto que tu cima encierra
tañido por los pueblos que te amaron
y al pie de tu corona colocaron
semillas de la vida, nacidas de la guerra

Íbero, romano, árabe y cristiano
moriste y naciste al pairo de la historia
Puerta, valle, refugio, bello almez
Vigía del camino, fuerte, baquiano,
minero y heredero de la gloria
Bel-Aljímez, Bélmez… Belmez

Ordep Osonier (Pisquitos Cordobeses)"

Fotografías del autor y C. Carnago
Bibliografía citada y artículo de "Pisquitos cordobeses" de Pedro Reinoso

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Gracias por su trabajo, me encanta este blog... como me he reído con el pie de foto "En la fachada oeste el nombre de un tonto" jajajaja gracias!

Paco Muñoz dijo...

Gracias Arp, es verdad y no es Bartolomé Estaban, es Murillo a secas que más quisiera. ¿Es lógico poner el nombre en unas piedras que deben ser respetadas? Por eso debe ser tonto. Dentro en la entrada de la escalera otro José F. López, y se habrá quedado descansando. Son o no son tontos firmar incluso con su nombre el delito. En fin un saludo cordial.