domingo, 14 de noviembre de 2010

FORTALEZA DE LA MOTA, ALCALÁ LA REAL, ANTES (QAL'AT BENU SAID)

Una vista desde el paseo de los Álamos.

Un sábado espléndido y a cumplir un deseo de años, visitar el Castillo de la Mota en Alcalá la Real. Son múltiples las veces que hemos pasado por Alcalá, muchas de ellas antes de la variante que hace que ya no pases por ella. Variantes que condenan al olvido a muchas ciudades, pero necesarias para evitar ese gran tráfico contaminante por ellas. Dos veces fueron significativas para mí una breve estancia en esa ciudad. La primera, a la vuelta de Sierra Nevada, cuando Conchí sufrió un esguince de tobillo con la práctica del “esquí”, y donde una familia que era propietaria de un secadero de jamones -parientes de unos amigos-, le pusieron una pomada antiinflamatoria milagrosa y vendaron el tobillo. Creo que lo que la curó momentáneamente, y nos alegró a los demás, era el olor tan sustancioso y agradable del ambiente. La otra, que podía haber sido la última, cuando después de desayunar unos cuántos kilómetros abajo, dirección a Granada, dimos unas cuantas vueltas de campana en un coche -por culpa de unas manchas de aceite en la carretera-, que afortunadamente se paró en la cuneta, sin caer al barranco del maravilloso paisaje que configura a la izquierda la cuenca del río Velillos. El vehículo se quedó inservible, y nosotros pudimos afortunadamente contarlo gracias a los cinturones de seguridad.

Fuente Pilar de los Álamos

Esta vez no seguimos la N432, sino la A45 hasta Lucena y luego la Estepa-Guadix, una mezcla entre la A318 y la A336, hasta Alcalá. Aparcamiento en el Paseo de Europa, a la vera del Parque de Álamos, y desayuno en Las Catacumbas uno de los bares que fueron parada obligatoria en su momento. Fotografía a la monumental fuente del Pilar de los Álamos del XVI, obra de Lazzaro Torni y al Palacio Abacial.

Palacio Abacial y Museo Arqueológico

Este palacio de estilo neoclásico y barroco, con influencias francesas e italianas, fue residencia del Abad D. Esteban Lorenzo Mendoza, cuando se bajó al llano desde la fortaleza, porque el de arriba estaba notablemente deteriorado. Contiene un interesante, moderno, y bien cuidado Museo Arqueológico de la ciudad, con unas colecciones desde la prehistoria hasta la actualidad, pasando por las diferentes etapas y civilizaciones que se asentaron en esta tierra de frontera durante muchos siglos. Pero su visita requiere una exclusiva entrada, y hoy toca la Fortaleza o Castillo de la Mota a cuyo amparo se ubicaba la antigua Alcalá la Real, antes de bajar al valle.

Torre del Homenaje de la Alcazaba y restos medievales.

Vehículo nuevamente, Parroquia de Santa María la Mayor y, a la izquierda, calle Real arriba hasta la fortaleza. A partir de ahí todo son sorpresas, murallas, puertas, y escaleras, muchas escaleras. Luego, un extenso parque arqueológico rodea la Basílica Abacial –también motivo de una entrada exclusiva- que protege la Alcazaba, todo ello dentro de un recinto amurallado, aunque ya de por sí la propia naturaleza del terreno, el cerro de la Mota (1033m.) ofrecía un abrigo seguro. Está elevación fue un valor estratégico y puerta de entrada al antiguo Reino de Granada, por ello, al ser puerta, en el escudo de la ciudad figura una llave. Ya  fue plaza fortificada en el siglo VII, llegando a su cenit de importancia en la época árabe, en el XI. La familia Banu Said la gobernó, así como otras, a cuyos nombres siempre se anteponía la voz Qal’at –población fortificada-, Qal’at Benu Said se llamó últimamente, por ejemplo. Gran cantidad de atalayas completaban por sus alrededores el sistema defensivo, de las que sólo quedan unas cuantas en pie.

Torre del Homenaje.

La ocupación definitiva por los castellanos, Alfonso XI, fue en el siglo XIV, para que años después los Reyes Católicos pudieran bajar a la vega del Genil y conquistar Granada a los nazaríes. El castillo tuvo una reconstrucción en el siglo XVI. Después de la conquista se fundó una abadía de Patronato Real, se cambió el nombre de Alcalá de Benzayde por el de Alcalá la Real y se empezó a despoblar el recinto amurallado bajando a las zonas actuales. Este recinto  tuvo siete puertas de las que se conservan tres, Lanzas, Imagen y Peso de la Harina.

Escaleras para subir a la torre del Homenaje.

Los más importantes restos de la época medieval están en la alcazaba árabe, que la forman un conjunto de tres torres: de la Vela o Campana, Homenaje y Mocha, perfectamente reformadas, que rodean el patio de Armas. A la del Homenaje se accede por un adarve desde la de la Vela. Muchas y empinadas escaleras nos llevan a disfrutar de un paisaje maravilloso, con las primeras nieves de Sierra Nevada, Montánchez, e inclusive Sierra Elvira, por el lado sur, por el norte Sierra Mágina, y hacia el oeste las Subbéticas e inclusive nuestra Sierra Morena a pesar de ser sus cotas más bajas. La torre del Homenaje tiene una sala octogonal abovedada de sillería, que contiene un centro interpretativo. La alcazaba ocupa el sector norte del recinto amurallado, posiblemente por ser la dirección de donde vendría el enemigo. 

Torre de la Vela o Campana y Patio de Armas

Antes de acceder a la Alcazaba hemos pasado por la Abadía renacentista, citada anteriormente y unos completos barrios medievales, al amparo de ambas. Un extenso e importante campo arqueológico en toda regla, donde podemos visualizar los barrios militares y civiles, restos de muralla romana a soga y tizón,  y multitud de tumbas excavadas. En suma, un corto paseo desde Córdoba, poco más de un centenar de kilómetros, con más de la mitad por autovía –si coges la ruta de Lucena, y veinte menos si la de la N432, pero toda la ruta por carretera convencional-,  y algo más  conocimiento de nuestra historia.  Un notable para la reconstrucción del recinto y conservación del mismo. Un sábado cultural que te hace envidiar otras localidades, sobre todo la conservación arqueológica de estas, comparándolas con el abandono que tiene la administración andaluza de esa maravilla arqueológica que es la ciudad de Ategua.

Unas "bolitas de coco" para las guerras.

Como siempre una curiosidad, a la entrada al recinto, las azafatas del mismo, nos hacen una pregunta:

– ¿Saben quién es Mario Benedetti?

–Sí, claro un poeta. ¿Oiga y a qué viene esta pregunta? ¿Es qué están comprobando el nivel cultural de los visitantes? Porque si es así les pregunto yo ¿Conocen a José María Alvariño? 

–No. –contestaron.

–Pues es un extraordinario poeta cordobés que fue asesinado en la guerra civil, posiblemente por ser, amigo de Lorca. 

Siempre haciendo patria por donde podemos.

Panorámica desde la torre del Homenaje.

Fotografías: del autor: 
Bibliografía: de aquí y de allí sin concretar.

jueves, 11 de noviembre de 2010

LA EMERGENCIA DEL DECRECIMIENTO


Julio Anguita, Eduardo Sevilla y Alberto Almansa al comienzo.

Debo, en honor a la verdad, señalar que fue un éxito la mesa redonda sobre "La Emergencia del Decrecimiento: Vivir sencillamente para que otros puedan, sencillamente, vivir", celebrada el día 10 de noviembre de 2010 en la Facultad de Ciencias del Trabajo. Una notable asistencia de público y sobre todo concienciado y selecto, y cosa curiosa pocos políticos al uso, sólo me pareció ver al Concejal de Medio Ambiente, el resto estaría enfrascado en “preparar la lucha electoral”, que, según se dijo, es su único punto de mira. 

Folleto del Acto

La terna fue presentada por el joven dinámico y comprometido, Miguel Antúnez (Licenciado en Medio Ambiente), del Grupo Decrecimiento en Equidad de Córdoba, dinamizado por el Consejo de la Juventud de Córdoba y Ecologistas en Acción, que leyó un texto. Julio Anguita (Maestro, Ex Alcalde de Córdoba, Ex Coordinador General de IU, Ex Secretario General del PCE), Eduardo Sevilla (Catedrático de Sociología Rural de la UCO) fueron los ponentes y moderada por Alberto Almansa (Periodista de Canal Sur Radio y  titular del Blog Alberto Almansa). 

Presentación e intervención de Miguel Antúnez.

Qué decir de Julio Anguita, que es la personificación de la coherencia y la  honestidad política, siempre didáctico, preciso, documentando lo que exponía, y recordando que lo había dicho hace muchos años, que no era nuevo, que a lo mejor la terminología que ahora se emplea es distinta, pero el contenido, el significado y el rumbo de la necesidad, es la misma. Tuvo, como es muy normal en él, unas intervenciones muy brillantes diciendo lo que hay que decir, con las palabras que hay que emplear, que tienen poca discusión. Especificó algunas directrices a seguir importantes. En el debate defendió la honradez de los políticos honrados, y dijo que se tomase como modelo su paso por la política en lugar del modelo de los corruptos. Manifestó, entre otras cosas, no comprender a los ciudadanos que critican a los corruptos y luego los vuelven a votar. También, a la pregunta de un asistente, expuso su lucha diaria en multitud de facetas, Grupo Prometeo, conferencias, etc.

Eduardo Sevilla y Julio Anguita antes del comienzo.

Eduardo Sevilla, en la línea de sus postulados en defensa de la naturaleza y el medio, que a su vez, como siempre, están aderezados de su profesionalidad, que se trasluce en su vivir diario, su bicicleta  –ahora parece que no la usa mucho-, su bolso y su bastón, y lo importante, la explicación del significado del decrecimiento que dio, y lo grave, señaló adónde va la humanidad si no rectifica, que si soy sincero, me hizo pensar en el mundo que le voy a dejar a mis nietos –personalizo porque es mi parte de responsabilidad-, un horizonte muy negro y sin apenas espacio para la maniobra. 

Alberto Almansa, preciso, concreto y un pelín rígido en su moderación, pero es necesario, supo cortar la utilización de la mesa redonda como portavoz de otros asuntos que no venían al caso. ¿Qué decir de Alberto y de su compromiso de siempre al lado de los más desfavorecidos, de los sin voz en esta sociedad? Creo que el mejor piropo que se le puede hacer a Alberto es decirle Periodista, simplemente. Otro gallo nos cantaría si hubiera muchos Albertos en los medios.

Alberto Almansa con un asistente al acto aclarando una intervención.

El tiempo justo, medido, preciso, que hizo que la Mesa Redonda se quedase corta, en suma que te dejase un buen sabor de boca. Ya es hora de que la sociedad, individualmente, abra los frentes necesarios para que esta guerra desigual, contra el inhumano capital, de aleccionamiento mediático en todos los frentes, de insaciables bocas monetarias, cuando menos le salgan algunas espinillas molestas. Enhorabuena a los organizadores, a los participantes, por el mensaje y por su esfuerzo, y por la tranquilidad que da saber que están ahí, que no es todo tan negro, que hay voces autorizadas que saben el camino.

Algunos enlaces de interés: Decrecimiento en Equidad  El nido del Jilguero

Fotografias: malas, del Autor

jueves, 4 de noviembre de 2010

PALMERA RECUPERADA EN LA AVENIDA DE EL CAIRO.

Copa de la palmera con nuevas hojas verdes

El pasado septiembre unos “cafres” (1) con disculpas para los cafres, prendieron fuego a una esbelta palmera en la esquina de la Avenida de El Cairo y la calle Hnos. Juan Fernández. Hoy un par de meses después, la naturaleza ha hecho de las suyas y está floreciendo. Es verdad que la cicatriz, como todas las cicatrices, tardará en desaparecer y muchas nunca lo harán. Pero en este caso la esperanza surge de verde y las hojas están brillantes en la cima.

Vista del conjunto

Si la pretensión fue destruir, deben darse cuenta que es difícil acabar con la naturaleza. Siempre tiene un resquicio por donde esperanzar a la humanidad, a pesar de los atentados que se comenten a diario con ella. Todos los días la veo y la miro, y hoy me ha parecido oportuno dejar constancia gráfica del inmenso poder de regeneración que tiene la señora "natu".

Esto son verdaderos brotes verdes, no los que se refieren a la economía que el sistema bancario ha deshecho en el mundo. Nos debemos felicitar por la salvación de este árbol. Nadie lo ha limpiado de hojas secas, nadie lo ha cuidado desde el ataque, ni falta que le ha hecho.

(1) 
Del DRAE , (Del port. cáfer[e], y este del ár. clás. kāfir, pagano).
1. adj. Habitante de la antigua colonia inglesa de Cafrería, en Sudáfrica. U. t. c. s.
2. adj. Bárbaro y cruel. U. m. c. s.
3. adj. Zafio y rústico. U. m. c. s.

Fotografías del mismo.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

EL CUARTO CONDE DE CAÑETE DE LAS TORRES Y SU ESPOSA "LA DEL AMOR QUE HUYE"


1er. Conde de Cañete de las Torres,
 D. Antonio López-Zapata y Díaz.

Por R.D. 30 de abril de 1870, el General Serrano otorga el título de 1er. Conde de Cañete de las Torres a D. Antonio López-Zapata y Díaz. El Conde se casa con Doña María Luisa Torralbo y Borrego y tienen dos hijos: Eloisa López-Zapata y Torralbo, 2ª Condesa de Cañete de las Torres, que se casó con Eduardo Altuna, y que no tuvo descendencia, y Enriqueta López-Zapata y Torralbo, 3ª Condesa, que se emparento con Juan Luis Velasco y Navarro, que fue Alcalde de Córdoba 1889/1891, que tiene dedicada una calle en Ciudad Jardín. Este matrimonio tuvo dos hijos; Antonio Velasco López-Zapata, que fue el cuarto Conde y María Concepción Velasco López-Zapata. Ésta última se casó con Manuel Cañas Vallejo, cuyo hijo, Enrique Cañas Velasco fue el último Conde de la dinastía.

Antonio Velasco López-Zapata.

A nosotros nos interesa el cuarto Conde de Cañete de las Torres, Antonio Velasco López-Zapata, nacido el 4 de julio de 1890, que no fue, ni más ni menos casquivano que cualquier señorito de la época, con posibles, como se decía. Cuando el tener una mantenida o disfrutar de una considerable fortuna, los sacaba del normal habitual. Sobre su emparentamiento con la rica familia de Pedro López, al casarse a finales de la primera década del siglo XX con una nieta del banquero, que era hija de Rafael López Amigo, uno de los ocho hijos del fundador de la famosa Banca Pedro López, y Doña María de los Ángeles de Alvear y Noriega.

La Condesa de Cañete de las Torres

Circulan muchas leyendas que, con fechas en la mano, son fáciles de desmontar. La principal, la que dio lugar a colocarle el pueblo llano a su esposa, el apelativo de “la del amor que huye”, es la más sonada. Decía el rumor popular que la abandonó en la noche de bodas, le contagió una enfermedad venérea, que le provocó la caída del pelo –nada es demostrable-, que hizo que ella se encerrara en su casa, no saliera a la calle durante mucho tiempo, y se separara eclesiásticamente de él, porque Antonio Velasco se había enamorado de una artista circense, y que por todo esto fue desheredado de su título de Conde de Cañete de las Torres, todo ello según la rumorología del momento.

D. Juan Luis Velasco y Navarro, alcalde de Córdoba

En líneas generales, a grosso modo era lo que circulaba. Tratar de demostrar estas cosas, o lo contrario es difícil, pero si desarrollamos algunas fechas familiares podemos llegar a algunas conclusiones. El hijo del matrimonio de Juan Luis Velasco, alcalde de Córdoba y Doña Enriqueta López-Zapata, 3ª Condesa de Cañete de las Torres, Don Antonio Velasco López-Zapata, el 17 de marzo de 1929, una vez transcurrido el plazo que reglamentaba el Artº 9 del R.D. citado al principio, y el 6º de la Instrucción 14/02/1847, para la reclamación de los derechos nobiliarios, solicita el cambio de titularidad del condado por fallecimiento de su madre el 18 de julio de 1927, título que le conceden poseyéndolo hasta su fallecimiento en 1954. 

Su sobrino D. Enrique Cañas Velasco, hijo de su hermana María de la Concepción, reclama su derecho al título el 7 de diciembre de 1956 dos años después de la muerte de su tío, que ocurrió el 23 de febrero de 1954. Luego, al fallecimiento de éste, se acaba la dinastía, pues no tuvo descendencia, cuestión que no tiene nada que ver, desde luego, con la orientación sexual del Conde, con libertad sobrada para tener la que quiso y tuvo. El título lo adquirió posteriormente D. Ramón de la Lastra y Hoces, para su hija Ángela de la Lastra y Rubio, convirtiéndose en la 6ª Condesa de Cañete de las Torres.

Recorte de la Gazeta de Madrid de 1929,
otorgándole a Antonio Velasco el Título 

El Conde que nos ocupa –aún no lo era, pues le faltaba una década para serlo-, Antonio Velasco, contrae matrimonio con Doña María de los Ángeles López de Alvear, unión que no cuaja, y de la que nos podemos hacer varias preguntas sin contestación, sólo se quedaran en hipótesis más o menos acertadas. Como hemos visto en la leyenda popular, lo que parece cierto es que Antonio Velasco abandona, no tiene un comportamiento normal, o Doña Angelita no aguanta lo que otras de la época -cosa de admirar- aguantaban, bien es verdad es que dinero no le faltaba. Lo cierto es que el matrimonio se rompe. Hasta el extremo que se solicita, por ella, la nulidad de la Iglesia que ésta concede, previo pago suponemos, en 1921. Decían que la abandonó su marido por una artista de circo. Pues bien, Doña María Borza Cabella, artista circense a la que posteriormente unió su vida el Conde, dicen que trapecista -a la que conocí en su madurez-, en 1921 tenía 14 años, y teniendo en cuenta que una nulidad no la da la Iglesia de hoy para mañana, la ruptura tendremos que situarla algunos años antes, cuando menos un par de ellos, lo que nos rebajará la edad de Doña María Borza a los doce años. La cuestión ahora se torna materialmente imposible, Doña María no pudo ser el motivo de la ruptura matrimonial de Antonio Velasco y la Srta. López, porque ya había sucedido. Y D.Antonio Velasco no perdió el título de Conde por ello, porque no lo era aún hasta 1929, y además lo mantuvo 25 años.

D. Antonio Velasco López-Zapata vivió en la calle Céspedes en la casa familiar, y allí tuvo doña María Borza, la “Condesa”, como la llamábamos en el barrio, cuatro hijas: Concepción; Enriqueta; Antonia y Marisa Velasco Borza. Casquivano D. Antonio, seguro, pero doña María Borza fue una madre para sus hijas, e incluso está enterrada en el panteón familiar de los Condes de Cañete de las Torres, y una nieta suya también, que falleció muy joven a los 37 años. Lo que se deduce que Antonio Velasco reconocería a sus hijas y la familia aceptaria su enterramiento en el panteón familiar.

Panteón familiar de los Condes de Cañete de las Torres

A Doña María de los Ángeles López de Alvear, se encargó la gente de ponerle el apelativo “la del amor que huye”. ¿Qué ocurrió? Ellos lo sabrán, simplemente es una historia de amor y desamor, como muchas. Puede que tratara una familia burguesa rica, emparentarse con la nobleza, pero cuando se casaron no era Antonio Velasco conde, lo fue en 1929, pero sí era el futuro heredero. ¿Los Velasco pretendían ampliar su fortuna? puede, pero en el 1919 Antonio Velasco se permitió hasta comprar una ganadería, luego no estarían mal de fondos. 

La realidad es que una cosa u otra, hizo que Angelita que, era una buena persona -según quien la conoció-, y una mujer bella y de gran presencia, morena, de pelo plateado en su otoño, dedicara su vida a ayudar a la gente. No sé si esa ayuda filantrópica de la burguesía, de mesa petitoria o de rastrillo, o quizás de ese otro tipo más discreta sin que se enterase la otra mano, era las de Angelita. Después de un periodo de enclaustramiento en su casa, decían que salía esporádicamente a la calle a oir misa y poco más. Pero tuvo que convivir con la leyenda toda su vida. 

Antonio murió en 1954, con 64 años, y Angelita en 1969, y para cerrar el triángulo, María el 10 de mayo de 1997, con 90 años. Me parece ver a María con un pelo ligeramente azulado -por lo menos así está dibujada en la memoria de un niño-, cuando Lola Carreras, la peluquera a domicilio, la peinaba, ya viuda del Conde o casi, pues sería por la mitad de los cincuenta, y tendría unos cuarenta y tantos años.

Luego, Enrique Cañas el 5º Conde de Cañete de la Torres, con su fallecimiento el 26 de junio de 1969, generó un gran problema con la herencia de Doña Enriqueta, que los llevó hasta el Supremo, en la que intervino el chofer de Enrique, Rafael Bustos, hoy con un trozo de historia en venta, creo que titular de los baños árabes de la calle Velázquez Bosco, antes Comedias. En ella figuraban como herederos la Hacienda del Estado y los Hnos. de San Juan de Dios. En un artículo de ABC, del 17 de julio de 2001, se hablaba del reparto de la Herencia, significando que ésta arrojaba una cantidad de 492,7 millones de pesetas, resultado de la subasta de dos fincas urbanas en Córdoba –una dos tercios de la propiedad- y otra en Bujalance. 

Todos los personajes de esta historia están, unos en San Zoilo 39, y otros en San Antonio 70, vamos un par de calles arriba Antonio y María, de Angelita y su abuelo, en sus, “domicilios” eternos, a ambos lados de la avenida principal, del Cementerio de la Salud, final del trayecto, de amores y desamores, del poder, del dinero, de todos los males de la caja de Pandora y de las virtudes, porque no.

Gran Capitán acera oeste

Nota: Lo mejor de los artículos los comentarios, es una máxima que digo siempre. En este caso he recibido un comentario, de un familiar de Angelita, reforzado por la opinión de su madre que fue su sobrina, que dice lo siguiente:

"La "Tía Angelita" era una mujer muy buena, pero con una fuerte personalidad y con carácter. Fue ella la que, al conocer las infidelidades de su marido, decidió anular su matrimonio. En ese sentido, podríamos decir que fue una mujer adelantada a su tiempo, ya que entonces, muchas mujeres aguantaban a maridos adúlteros. La sociedad de principios del s.XX admitía estas situaciones como normales. Incluso en casos en los que, como el que nos ocupa, la mujer tenía un cierto patrimonio, lo habitual era callar y " mirar para otro lado”.

Ese no fue lo que hizo Angelita, ya que, después de 7 años de matrimonio, obtuvo la nulidad matrimonial. No volvió a casarse después, pero tampoco se quedó "encerrada en su casa": por un lado fue casi como una madre para el resto de sus hermanos  que habían quedado huérfanos siendo pequeños. Por otro lado, colaboró en muchas obras benéficas, como comedores sociales, asilos e incluso pagando becas para alumnas (ej. Colegio Calasancio). Esta vida familiar y solidaria le llenaba todo su tiempo: entonces las mujeres tenían una nula vida social, y la poca que tenían era normalmente de acompañantes de sus maridos.

De paso, les aclaro que un comentario dice que se casó luego con D. Pedro Barbudo Suarez-Varela, pero no fue ella, sino su hermana Concepción."

Yo no puedo modificar los comentarios por lo que queda aquí la modificación efectuada.

Bloque que ocupó la casa donde vivió Doña María de los Ángeles

Y continúa la sobrina segunda de María de los Ángeles Alvear:

"Toda la familia, tanto mi abuelo y sus hermanos, como mi madre, hermanos y primos, le profesaban una gran devoción y cariño; fue un pilar para la familia, la llamaban " Tía Angelita".

Vivía en una bonita casa de dos plantas, demolida en los años 70, en la Avda. del Gran Capitán. Su lugar lo ocupa el edificio de ladrillo visto que linda por la derecha con el que fue "Banco de España". También por indicación de mi madre les comento que, según me dice, del asunto de la separación de su tía, apenas oyó hablar en su casa. Y que la familia jamás guardo rencor a este señor, y mucho menos, como es lógico, a la familia que posteriormente formó.

Le agradezco el tiempo que dedica a este blog para que podamos conocer la " pequeña historia " de nuestra querida Córdoba."

Fuentes bibliográficas: BOE, Hemeroteca de ABC, Manuel Estévez, El País, Gazeta de Madrid
Cuadros de Romero Barros, fotografía de Antonio López-Zapata gentileza de M.Estévez, fotografía panteón del autor

lunes, 1 de noviembre de 2010

DÍA DE LOS SANTOS, CEMENTERIOS DE FIESTA.

Cuarteto de cuerda y... cordobés con su capa y su sombrero.

Hoy 1 de noviembre, Día de los Santos de la Iglesia Católica, mañana el de los Fieles –no pueden ser de otra manera- Difuntos. Los cementerios una fiesta. Los retrasados todavía con la cal y la cubeta. Una cuadrilla de limpiadores esperando los clientes que no vienen, la crisis se nota en todos los aspectos de la vida, y en éste también, y eso que, lo tengo que decir porque se observa, este cementerio de la ciudad es poco proletario. El discreto -y no tan discreto- encanto de la burguesía, se vislumbra en los visitantes, y a pesar de lo expuesto u observado, la cuadrilla de limpiadores sin vender una escoba.

Entrada al cementerio de Nuestra Señora de la Salud.

Se me había olvidado decir que me estoy refiriendo al Cementerio de la Salud, curioso ¿verdad? de la Salud, bueno la realidad es que, el nombre completo es Nuestra Señora de la Salud. Un pozo, una imagen en el pozo, un agua curativa y una Ermita, luego aprovechando el pago de la Salud, en los primeros años del siglo diecinueve, un cementerio. Una de las tres paradojas de la ciudad; que tiene la sede de la Organización de Ciegos Españoles, la Once, en la Plaza de Vistaalegre; la Asociación de Alcohólicos Liberados en el barrio de los Olivos Borrachos, y un cementerio, como hemos dicho que se llama de la Salud. Pero sigamos con el cementerio. La mayoría son panteones familiares, y la mayoría ostentosos como seguro fueron sus vidas. Mármol de Carrara, escultores de fama  como Mateo Inurria, y arquitectos célebres. El gótico, el neoclásico, y variados estilos acompañan eternamente a sus dueños.

Cipreses y símbolos.

La sociedad burguesa de ésta Córdoba provinciana, mayoritariamente vive allí, bueno como estamos de paradojas, tiene allí su “murienda” eterna. El Marqués de Cabriñana; el del Mérito; los Condes de Cañete, los de Valdeflores; los Condes Casillas de Velasco; la Marquesa de Conde-Salazar; el Conde de la Cortina; los Cruz Conde, los tres, todos; los grandes toreros: Lagartijo, Machaquito; Rafael Guerra Bejarano; los Carbonell; los Pedro López; los Junguito; etc. etc. Los o las; Pérez, Martínez, Fernández, Ruiz, etc. están en San Rafael o en la Fuensanta. Cada uno en su sitio, como tiene que ser. La desigualdad de los seres humanos, la vanidad, el dinero, hasta en lo común de nacer y morir. 

"Murienda" eterna del Marqués de Cabriñana.

Este cementerio fue uno de los productos de la modernidad francesa en este país, sacar los cementerios de las iglesias por cuestiones de salud, fue una cuestión importante, por aquello de las “miasmas” en enterramientos a flor de tierra y en el interior de la ciudad. Otra fue la reducción de conventos, no sé si también por cuestiones de salud, o de otra índole, también una cuestión a valorar de los gabachos. La transferencia de la ideas de la revolución francesa hizo países modernos; Bélgica, Suecia, Dinamarca, Noruega, etc. pero nosotros llamamos “el Deseado” al bestia de Fernandito, que más miserable y absolutista no podía ser y gritamos, frente a un atisbo de libertad -que no lo era en el fondo tanto-, que parecía iba a dar la Constitución del 1812, el ¡vivan las caenas! Si es que nos merecemos lo justo.

"Murienda" eterna del Marqués del Mérito.

Hoy el cementerio era una fiesta, incluso un cuarteto de cuerda, tocaba piezas de autores clásicos en la explanada entre S. José, S. Agustín, S. Antonio y S. Mariano –patios o cuadros-, con el tipismo de un cordobés con capa y sombrero de ala ancha, como espectador, como podrá verse en el video. La verdad es que la idea es muy buena, y justo es decirlo, particularmente considero a la empresa municipal un modelo de buen hacer, de limpieza, atención e información. Y eso tiene que ver mucho con los trabajadores y su profesionalidad, que han conseguido que unas profesiónes denostadas, como las de sepulturero o albañil del cementerio -con aquellas ropas grises de paño, similares a los “carreros”-, sean unos profesionales dignos, dotados de los elementos más indispensables para realizar su trabajo dentro de las normas más elementales de protección e higiene.

Una garcilla despistada.

En conjunto, poca gente, comparada con otros años. Un par de puestos de flores en la puerta, algo de presencia policial, curiosos como nosotros, que no tenemos allí a nadie, bueno busqué inútilmente el enterramiento de mi bisabuela Antonia Carreras, después de haber consultado el Libro de Necrológicas del Archivo Municipal –otro modelo de atención, el personal del Archivo-, haber fotografiado la hoja del mismo, para comprobar el lugar de la inhumación, y luego un correo electrónico con la petición de información y datos, y a esperar la consulta en los libros del cementerio si cumplió el periodo de estancia, no renovó y fue al lugar común, o algún pariente cercano la exhumó y traslado a algún columbario familiar. Antes la comodidad de mirar por Internet con el nombre y apellidos si estaba relacionada, mi bisabuela, en la Base de Datos de la empresa Cecosam. 

Portada del folleto "La Ciudad de los Recuerdos"

Y para terminar el aspecto informativo de la empresa municipal, un librito llamado la "Ciudad de los Recuerdos" con unas rutas por el interior del recinto, y unas suscintas, pero sustanciosas descripciones de las tumbas más "selectas". Recuerdos que también tuvimos para esos cientos de familias, que a pesar de treinta y dos años de "democracia", aún no tienen noticias de dónde están "tirados" miserablemente, los restos de sus seres queridos, y que fueron vilmente asesinados -como ponen las lápidas del trascoro de la Catedral que está dentro de la Mezquita de Córdoba- en las paredes exteriores y traseras de este cementerio.




Fotos y vídeo del autor.

sábado, 30 de octubre de 2010

LA BANCA DE PEDRO LÓPEZ

Casa donde estuvo ubicada la Banca de Pedro López, en la calle Carreteras,14, actual calle Pedro López.
Pedro López Morales, natural de Aguilar del Río Alhama, Logroño, nació en el año 14 del siglo XIX, hijo de Patricio López y Apolonia Morales.  Vino a establecerse en Córdoba y allá por el año 1838, cuando tenía 24 años, se casó con la cordobesa María Luisa Amigo, huérfana de padre y que disponía de un considerable capital, si lo comparamos con el aportado por Pedro López. En el documento de Declaración y Dote que se firmó ante el escribano D. Mariano de la Vega, nos dice que lo aportado por Doña María Luisa, era de 92.226 reales de vellón, mientras que lo aportado por Pedro eran 16.900.

Lugar de ubicación de la Banca bajando desde la calle Espartería.
Recién establecido en Córdoba puso un comercio de paños, y empezó a trabajar también en el asunto de los préstamos, de forma esporádica y a pequeña escala, en 1854, y que dejó a uno de sus hijos Manuel para que con un par de dependientes del negocio Leandro Fraile y Antonio García lo explotaran, en la calle Esparteros, 12. Durante un tiempo fue la única entidad financiera cordobesa. En el año 1866 existía en nuestra ciudad una entidad financiera accionarial, el “Crédito Agrícola de Córdoba”, de la que fue directivo nuestro logroñés, que se creó en 1864 y desapareció en 1867, tenía un capital de 900.000 reales, . La banca de Pedro López tenía una cuantía de 33.860.000 reales. La crisis de 1866 no le afectó y su capital pasó en dos años a 5.040.000 reales y continuaba su expansión.  En 1885 se fundó una sociedad regular colectiva junto a sus hijos Francisco, Rafael y Pedro, que fue la “Banca Pedro López e Hijos”, en Carreteras, 14. Tuvo en su momento corresponsalías en el Banco de Málaga, Jerez,  Oviedo, Castilla, Crédito Valenciano y trabajó también con el Crédito Lyonés y el Banco de Londres. También abrió sucursal en Granada. En 1873 era ya un importante representante del Banco Hipotecario Español y Comisionado del Banco de España en Córdoba, llegando a ser en esta última entidad el administrador de la sucursal cordobesa. 


Según la notaría de Sánchez Guerra, folio 5172 doc. 1325, era el propietario del solar donde acarició la idea de la construcción de un gran coliseo para esta ciudad, y que le compró a D. Juan de la Cruz Fuentes de la Plaza, en 1871. No todos los cordobeses conocen la figura de este empresario, que fue el que, en principio, junto al Marqués de Gelo y otros, inicio la edificación del Gran Teatro, y acabó concluyéndola solo. Está cuestión ya pasó en el siglo I con la construcción del teatro romano en el desnivel de Jerónimo Páez, por la rica familia romana Marii. La historia como siempre se repite.

El costo de la obra fue de 1.386.674,89 reales, y la obra se inaugura en 1873. Después en 1892, cuando se reparte su herencia, se valoró el teatro incluidas el contenido en 262.400 pesetas. Por poner un ejemplo los beneficios obtenidos en el periodo de explotación que va desde el1873 a 1899 obtiene un beneficio de 60.449 pesetas. Lo que supone una rentabilidad del capital invertido del 17,6 por ciento, importante beneficio si se compara con el obtenido por la entidad bancaria que presidia.  

Gran Teatro de Córdoba
De los documentos contables se puede deducir que, los 16.900 reales de vellón que tenía en 1838 cuando desembarcó en Córdoba, cincuenta y dos años después, cuando murió,1890, el patrimonio eran de 2.369.923 pesetas. Este patrimonio se dividía en un metálico de 1.440.829,32, el 60,80 %, 88.666.66 en Finas rústicas el 3,74%, 819.516,53 Fincas urbanas, el 34,20 % y el resto en mobiliario y acciones. 


En la vida social cordobesa comenzó a jugar el papel que le permitía su fortuna e influencia. Fue directivo en varias ocasiones del Círculo de la Amistad. En el año 1871 se presentó  a diputado provincial por el partido monárquico y perdió por cinco votos frente a Amadeo Rodríguez.  Bajo la presidencia del Conde Torres Cabrera fue depositario de la Junta de Gobierno  de la Liga Española de Contribuyentes y de la Junta de Sanidad.

Casas de San Andrés que fueron propiedad de la familia.
El matrimonio tuvo ocho hijos. Victoria, José, Manuel, Francisco, Rafael, Ana, Pedro, y creo que Apolonia, aunque esta última no la he encontrado en ningún sitio, precisamente he buscado en su domicilio final que es  el panteón familiar en el Cementerio de la Salud. Dos de ellos, Victoria y José, fallecieron de niños,  y el resto formó parte de una u otra manera de los negocios de la familia. En Córdoba hay una calle que se llamaba Carreteras y hoy se llama Pedro López pues en el 14 de esa calle -como he mencionado antes-,  estaba establecida la mencionada Banca. En ella también estuvo mucho tiempo después Tabacalera. Añadir que se comentó, cuestión que no he podido constatar, que la Banca fue objeto de un robo por el sistema del butrón, realizado desde las casas de la corredera, que fue muy sonada en esta ciudad.

Escudo heráldico de la casa del Realejo.
Rafael, uno de sus hijos, que se casó con María de los Ángeles de Alvear Noriega, emparentaron con los Condes de Cañete de las Torres, por casamiento de su hija, María de los Ángeles López de Alvear, con Antonio Velasco López-Zapata, 4º Conde de Cañete de las Torres, aquello fue una boda sonada, con posterior desenlace de desamor, dejando tras de sí la leyenda que el pueblo llamó “la del amor que huye”, pero eso requerirá otra historia adicional. Angelita falleció en 1969. No sabemos si buscaban emparentarse con la nobleza, o la nobleza emparentarse con la fortuna.

Panteón familiar en el cementerio de la Salud.
Se cae siempre en el tópico del filantropismo de los empresarios, de elevarlos a los altares, de ello hay sobrados ejemplos. En una palabra, siempre han contribuido en las diferentes sociedades al bienestar de las mismas, es verdad,  pero eso sí siempre persiguiendo su interés. Hay que considerar que el empresario siempre va a ganar dinero, y normalmente este se gana con la plusvalía que generan los trabajadores. No meto en el paquete a autónomos que, como Juan Palomo… ya se sabe.

Fotografías del autor, Google y laguia.com
Bibliografía de la red y de un extraordinario trabajo de 
Mª José Álvarez sobre el empresario.

jueves, 28 de octubre de 2010

LOS LUTOS

Una  viuda enlutada algo alegre.

En fechas próximas se celebra, el Día de los Difuntos. El segundo día del mes de noviembre, del que dice el refrán: “Noviembre dichoso mes que empieza con los Santos, media con San Martín y acaba con San Andrés”, y me viene a la memoria, referido a los difuntos, además del olor a castañas, símbolo otoñal, mariposas en las casas, gachas, y algo que estaba muy arraigado en la católica y apostólica sociedad que nos tocó vivir a algunos, los lutos.

Mi madre, mi padre, mi primo Antoñico y 
el que suscribe, en la Gran Vía granadina. 1950.

Siempre que me refiero al luto, recuerdo a mi madre casi siempre de un negro riguroso, y eso que era una mujer muy actual -trabajaba fuera de su casa en los años treinta-, primero por su padre, mi abuelo, con un velo por la cabeza que casi le cubría la cara, y luego diez años después por mí abuela. Luego venía una relajación que se llamaba “medio luto”, o “alivio de luto” -claro si era alivio es porque era un tormento llevarlo- y los vestidos empezaban a mancharse de lunarcitos blancos. 

Melania "aliviándose" el luto, en lo que el Viento se Llevó.

Con el alivio, a su vez, la rigidez de la casa se suavizaba abriendo las puertas y ventanas, que en los días de duelo habían permanecido cerradas y la puerta a media hoja. El que tenía radio ni siquiera la ponía porque estaba mal visto y era criticable. Y se daba hasta la exageración de quitar de la vista las flores. Hasta había una joya, un tipo de pendientes que se llamaban lutos y consistían en una sola piedra negra tallada, normalmente en cabujón, que podría ser un ónice. No se llegaba al entierro en vida de la viuda o la cremación junto al esposo como cuentan ocurría en algunas civilizaciones, si se puede llamar civilización a esos métodos, pero lo cierto es que la rigidez era bastante considerable. No se salía ni a la calle, sólo lo justo. Ni se veía nada de dentro de las casas porque nadie se asomaba a las ventanas.  Hasta el gracioso de siempre, decía que tomaba el café solo porque estaba de luto.

Anuncio de lutos.

Esa rigidez, como casi en todo, afectaba mayormente a la mujer. Al hombre o le teñían la ropa de negro, o le cosían un enorme brazalete en la chaqueta o abrigo, para que se supiera que estaba de luto. Las críticas del levantamiento del luto antes de lo prefijado por las normas, eran feroces, sobre todo en las mujeres. Familias enteras cuando salían a la calle parecían almas en pena con el negro riguroso, sobre todo en los chiquillos. Estas costumbres fueron disminuyendo y los hombres empezaron a llevar sólo un botón negro en la solapa, o una pequeña tira negra. Algunos chiquillos no salían ni a jugar a la calle por el dichoso luto. Y hasta en las tabernas existía lo que se llamaba la piquera, para beber el vino el que estaba de luto y así no tener que entrar en el establecimiento. Luego estaban las leyendas urbanas, referidas al recluta de pueblo que volvía de casa con la ropa de soldado teñida de negro, por el luto de su madre o padre, o algún familiar cercano.

Mujeres de luto

Lorca retrata el tema muy bien en la Casa de Bernarda Alba. Y las normas de urbanidad prefijaban  las siguientes para los lutos:

“El luto de la viuda es de uno o dos años el del viudo suele la mitad de ese tiempo.

Una viuda no debe contraer nuevo matrimonio antes de los diez meses; el viudo puede hacerlo pasado el medio año.

El luto de un padre, de una madre, de un hijo mayor, se lleva un año; el de los abuelos y hermanos, seis meses; por los tíos y primos se reduce el luto en tiempo y rigor a lo que aconsejan las conveniencias sociales.

La esposa que se casa con un hombre que está de luto, debe tomar el luto del marido.

Aparte de estas reglas generales, hay lutos que se prolongan mucho más tiempo, ya por respeto al difunto, ya porque persiste el sentimiento que experimentamos con la pérdida del ser querido.

El luto riguroso exige telas de lana y crespón y hechura lo más sencilla posible para las señoras; corbata negra y gasa en el sombrero para los hombres. En el luto no cabe usar más joyas que de azabache.

El alivio de luto empieza generalmente al quinto mes para los viudos, al séptimo para los padres, la cuarta para los abuelos y hermanos y a la séptima semana para los tíos.

También suelen guardarse luto los amigos íntimos.”

Como se puede comprobar siempre se cargaban las tintas en la mujer, gracias al machismo exacerbado de la sociedad que, en el fondo, ha variado poco. Hoy en día, sin embargo, aún se ven algunas corbatas oscuras en los duelos, pero cada vez menos. Claro existía la justificación, también absurda para quedar bien, que decían el luto se lleva en el corazón. Pues vale. Una costumbre más que está entrando en el terreno de los recuerdos más añejos, de nuestra sociedad. 

Unas afganas de luto.

No obstante, es conveniente dar unas pinceladas sobre las costumbres en otros lugares. Parece ser que el color negro de nuestra sociedad puede venir de una costumbre semita de ennegrecerse la cara para hacerla irreconocible a la muerte. Sin embargo en determinados ritos funerarios de oriente, puede ser el blanco, el que simbolizaría la palidez de la muerte o en todo caso, la idea budista de “venir vacío, irse de vacío”, imitando a la naturaleza. Otros budistas chinos, usan el amarillo como color para el duelo.

María Estuardo de luto

En el Egipto antiguo y en la Roma imperial el color símbolo del duelo era el rojo, que asemejaba a la sangre, aunque parece que algunas mujeres romanas y griegas usaban también el blanco. Luego a partir del siglo II los romanos utilizaron el negro. En Egipto actualmente el color que simboliza la muerte es el naranja o amarillo. La realeza en época medieval usaba el color blanco. En Irán se emplea el azul, igual que antiguamente en Gran Bretaña. En Siria por el contrario es el azul pálido. En Tailandia el violeta y en Sudáfrica el rojo. Y el lila y el gris se empleaban en occidente como lo que citamos de “alivio de luto”.  Como se puede ver la variedad cromática es inmensa y variada como en todo, lo que significa que lo de llevar el duelo en el interior es lo que vale, el resto es envoltura, más o menos rígida pero envoltura.

No es muy alegre que digamos esta entrada –el que lo desee que toque madera-, pero es que lo requieren las fechas próximas.


Fotografías: Del autor y de las Web
pbase.co, cementeriorecoleta.com.ar, y fondoplanet.com

miércoles, 27 de octubre de 2010

DESCRIPCIÓN DEL TÉRMINO DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA, (1752)


Hace unos días buscando por los archivos, encontré en el de Simancas un plano de la ciudad de Córdoba muy interesante, expresaba la descripción del término de la misma y la dividía en diecisiete jurisdicciones o villas despobladas, con expresión de sus dueños, basada en las Respuestas Generales del Catálogo de Ensenada, que merece la pena conocer. El domingo día 24 un buen amigo me regaló el libro que describe las citadas Respuestas que nos presentan un conocimiento muy cercano a lo que fue la Córdoba del 1752, y como tales las transcribo sin cambiar ninguna expresión, ni rectificar la ortografía. Evidentemente se trata sólo de las jurisdicciones, propietarios, así como determinados privilegios de los mismos. Para ampliar otros datos remito a la bibliografía citada al final.

"Que la jurisdicción de La Alameda (1) es propia de la Mitra Episcopal de esta Ciudad, la que goza, en virtud de reales privilegios, la jurisdicción real, civil, criminal, Penas de Cámara, alcavalas, derechos de pesca y caza y nombramiento de Justicias, cuyos derechos y regalías no le producen utilidad alguna, que ignoran de si su enagenación fue por servicio pecunario o por otro motivo, sobre que se remiten a lo que resulte.

Que la jurisdicción de Las Cuebas (2) es propia del conde de la Fuente del Saúco, vezino de esta Ciudad, quien goza, en virtud de reales títulos, la jurisdicción civil y criminal, alta y vaja, mero mixto imperio, señorío y vasallage, rentas y derechos de Penas de Cámara, calumnias y todas las demás cosas pertenecientes a el señorío y nombramiento de todos los empleos de Justicia y oficios del Concejo, cuyos derechos y regalías no producen cosa alguna, y fueron concedidos por Su Magestad en virtud del privilegio real, librado en favor de don Juan Manuel de Lando, su fecha en veinte y dos de junio del año de mil quatrocientos quarenta y seis, refrendado de don Fernando Díaz de Toledo, en remuneración de los muchos y leales servicios hechos al actual monarcha, y asimismo le pertenecen las alcavalas del término de dicha jurisdicción despoblada, por compra que de ellas hicieron a Su Magestad los antecesores de dicho conde, las quales, por estar despoblada esta jurisdicción, se reducen solamente a las que se causan en las ventas de los frutos que produce dicho término, y regulan ascenderá cada año, por un quinquenio, a quinientos y cinquenta reales de vellón.

Que la jurisdicción despoblada de Chanciller (3) es propia de Don Juan de Mesa y Argote, vecino de esta Ciudad, quien goza por reales títulos la jurisdicción civil y criminal, mero mixto imperio, señorío y vasallage, horca y cuchillo, las Penas de Cámara y de sangre, derechos de martiniega y demás que se usen en ella, cuyos derechos y regalías no producen utilidad alguna, y fueron concedidos por Su Magestad en virtud de venta o privilegio librado por el rey don Felipe Quarto en Cariñana, a veinte y dos de octubre de mil seiscientos quarenta y cinco, en precio de diez y nueve mil novezientos treinta y tres reales y once maravedíes.

Que la de Aguilarejo (4) pertenece a don Juan Alfonso de Sousa, marqués de Guadalcázar, conde de Arenales, que goza, por reales títulos, la jurisdicción alta y vaja, mero mixto imperios que no le producen utilidad algunas cuyas regalías fueron concedidas por Su Magestad en virtud de venta o privilegio, dado por el rey don Phelipe Quarto en Ventosilla, a diez y ocho de octubre de mil seiscientos catorce años, en precio de seis mil y quatrocientos ducados por legua legal.

Que la jurisdicción de Arina (5) pertenece, por reales privilegios, a don Lope de Hoces, conde de Hornachuelos, marqués de Santa Ella y vecino de esta Ciudad quien goza la jurisdicción civil y criminal, mero mirto ymperio, señorío y vasallage, horca y cuchillo, Penas de Cámara, homicidios, derechos de sangre, mostrencos y abintestatos que se causan en la citada jurisdicción, y el nombramiento de Justicias de ella, cuyos derechos y regalías no producen cosa alguna, y fueron concedidos en virtud de privilegio de venta, expedido por la Magestad del rey don Felipe Quarto, en el año pasado de mil seiscientos quarenta y ocho, y en precio, éste y el de Mirabuenos indistintamente, de treinta y cinco mil doscientos reales de plata.

Que la jurisdicción despoblada de Mirabuenos (6), propia del convento de religiosos calzados de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, extramuros de esta Ciudad de Córdoba, quien goza, por reales privilegios, de la jurisdicción civil y criminal, alta y vaja, mero mixto imperio, señorío, vasallage, horca y cuchillo, Penas de Cámara y sangre, derechos de mostrencos, martiniega y demás que se causan en la jurisdicción, y el nombramiento de todos los oficios de Justicia y Escrivano de ella, cuyos derechos y regalías no la producen cosa alguna, y fueron concedidas en virtud de privilegio de venta expedido por la Magestad del rey don Felipe Quarto en el año pasado de mil seiscientos quarenta y ocho, y en precio, éste y el de Arina indistintamente, treinta y cinco mil y doscientos reales de plata.

Que la jurisdicción de Sancho Miranda (7) es propia del vizconde de este título, quien, en virtud de reales títulos, goza la jurisdicción civil y criminal, mero mixto imperio, señorío y vasallage, horca y cuchillo, Penas de Cámara y sangre, derechos de martiniega y demás que se causen, los quales y regalías no producen utilidad alguna, y fueron concedidos por Su Magestad en virtud de venta o privilegio librado por el rey don Felipe Quarto en Lérida, a diez y nueve de agosto de mil seiscientos quarenta y quatro, en precio de mil novecientos y seis ducados, dos reales y treinta y dos maravedíes.

Que la jurisdicción de Teura (8) pertenece a don Joachín Fernández de Córdova y Aguilar, vecino de esta Ciudad, en virtud de reales privilegios, y por ellos goza la jurisdicción civil y criminal, mero mixto imperio, vasallage, horca y cuchillo, Penas de Cámara, de sangre, legales y arbitrarias, mostrencos y martiniega y demás que se causen, y el nombramiento de Justicia, cuyos derechos y regalías no producen cosa alguna, y fueron concedidas, en virtud de privilegio y venta, librados, por la Magestad del Rey don Felipe Tercero, su fecha en primero de diziembre de mil seiscientos y trece, en precio de tres mil y doscientos ducados.

Que la de Torre Albaén (9) es propia, como la antecedente, de don Fernando Fernández de Córdoba y Heredia, quien, en virtud de reales títulos, posee la jurisdicción civil y criminal, mero mixto imperio, señorío y vasallaje, horca y cuchillo, derechos de Penas de Cámara y sangre, martinlega y demas que se causan, y el nombramiento de todos los empleados de Justicia de esta jurisdicción cuyos derechos y regalías no producen utilidad alguna, y se concedieron por Su Magestad en virtud del mismo privilegio que el antecedente, y ambas indistintamente en el precio de los tres mil doscientos ducados que quedan expresados.

Que la de Prado Castellano (10) es propia de don Fernando Fernández de Córdoba, vecino de esta Ciudad, quien en virtud de reales títulos, goza la jurisdicción civil y criminal, mero mixto imperio, señorío y vasallage, horca y cuchillo, las Penas de Cámara de sangre, martiniega y demás que se causen, y el nombramiento de todos los empleos de justicia de la nominada jurisdicción cuyos derechos y regalías no producen utilidad alguna y se concedieron por Su Magestad en virtud de ventas o privilegios hechos por el rey don Phelipe Quarto, en quatro de novienbre del año de mil seiscientos noventa y tres, en precio de tres mil y doscientos ducados de vellón.

Que la jurisdicción despoblada de La Reyna (11) pertenece a don Gabriel de Baldivia y Corral, como padre de don Joachín de Valdivia, vezino de esta Ciudad, quienes gozan, por reales títulos, la jurisdicción civil y criminal, mero mixto imperio, señorío y vasallage y nombramiento de jueces, que no le producen utilidad alguna, y además las alcavalas que se causan en aquel término, que se reducen a la venta de los frutos que en él se cogen, lo que regulan producirá cada año, por un quinquenio, cien reales, y que por el situado de estas alcavalas, al quitar, se pagan a la Real Hacienda cada año mil ciento setenta y seis reales y diez y ocho maravedíes, cuyos derechos y regalías fueron concedidas por Su Magestad en virtud de venta o privilegio, librado por el rey don Phelipe Tercero en Ventosilla, su fecha veinte y ocho de octubre de mil seiscientos y trece, en precio de tres mil ducados de vellón.

Que la jurisdicción de Villarruvia (12) pertenece al conde de Bobadilla, vecino de la Ciudad de Antequera, quien goza, en virtud de reales títulos, la jurisdicción civil y criminal, mero mixto imperio, señorío, vasalla ge, horca y cuchillo, Penas de Cámara, sangre, martiniega y demás que se causasen y el nombramiento de todos los empleos de Justicia, cuyos derechos y regalías no producen cosa alguna, y fueron concedidos por Real Cédula, expedida por el rey don Felipe Quarto en Madrid, a once de diciembre de mil seiscientos y catorce años en precio de dos mil ducados de vellón.

Que la jurisdicción de Las Quemadas (13) pertenece, asimismo real título, .al referido conde de las Granas, quien goza los mismos derechos y regalías que en la antecedente, sin utilidad alguna, fueron concedidas en virtud del mismo privilegio que el antecedente y ambos, indistintamente, en la cantidad que en aquélla queda expresada.

Que la jurisdicción de Doña Sol (14) pertenece por real título a D. Diego de Godoy Ponce de León, conde de Valdelagrana, vecino de Ciudad de Andújar, quien goza la jurisdicción civil y criminal, mero mixto imperio, señorío y vasallage, horca y cuchillo, Penas de Cámara y sangre, derechos de mostrencos y martiniega y demás que se causen, y el nombramiento de todos los Ministros de Justicia y Escrivanos, cuyos derechos y regalías no le producen utilidad alguna, y fueros concedidas por Su Ma gestad en virtud de privilegios o venta libre por  el rey don Felipe Quarto en Madrid, a treinta y uno de agosto de mil seiscientos quarenta y uno, en precio de dos mil quinientos nueve ducados y ciento cinquenta y nueve maravedíes.

Que la de Torres Cabrera (15) es propia de don Luis Fernández de Córdoba, conde de este título, quien, en virtud de reales títulos, posee la jurisdicción civil y criminal, alta y vaja, mero mixto imperio, señorío y vasallage, nombramiento de Jueces, Penas de Cámara y de sangre legales y arvitrarias, derechos de mostrencos y martiniega y las alcavalas de lo que se causase en el término de dicha jurisdicción, cuyos derechos y regahas no le producen utilidad alguna, a excepción de las alcavalas, que se reducen a la venta de los frutos que producen las tierras de dicha jurisdicción1 las quales regulan que en cada un  año asciende su valor, por un quinquenios a ciento y cinquenta reale y que por situado de dichas alcavalas se paga anualmente a la Hacienda doscientos noventa y quatro reales y quatro mara cuyos derechos y regalías fueron concedidas por Su Magestad en virtud de privilegio de venta dado por el Rey don Felipe Quarto e Madrid, a once de agosto del año de mil seiscientos veinte y siete, en precio de un quento quinientos treinta y quatro mil ciento cinquenta y dos maravedíes, que hacen quarenta y cinco mil ciento veinte y reales y nueve maravedíes de vellón.

La jurisdicción despoblada de La Morena (16) se hallan enagenados de la Real Corona, la jurisdicción civil y criminal, alta y vaja, mero mixto imperio, señorío y vasallage, horca y cuchillo, las Penas de Cámara y Sangre legales y arvitrarias, derechos de mostrencos y demás que se causaren en su término. El nombramiento de todos los empleos de Justicia y Escrivanos, cuyas regalías pertenecen por reales títulos al Excmo. Señor Conde de Fernán Núñez, vecino de la Villa y Corte de Madrid, como señor de esta nominada jurisdicción, por las quales no disfruta ni percive utilidades algunas y que fueron concedidas por Su Magestad en virtud de privilegio dado por el rey don Pedro en Balladolid, en seis de enero hera de mil quatrocientos y quatro años, en favor de García Alfoz, trece de esta Ciudad y Alcayde de la Villa de Iznájar, en recompensa de los servicios que se le havía hecho y hacía.

Que la jurisdicción de Añora del Cojo (17) es propia del Excmo. Señor Conde de Priego, Grande de España de primera clase, residente en esta Ciudad, quien goza, por reales privilegios, la jurisdicción de lo civil y criminal, alta y vaja, mero mixto ymperio, señorío, vasallage, horca, cuchillo, Penas de Cámara, de sangre, legales y arvitrarias, derechos de mostrencos que se causaren en el término de dicha jurisdicción, y el nombramiento de todos los empleos de Justicia y Escrivano de ella, cuyos derechos y regalías no le producen cosa alguna, y fueron concedidas por Su Magestad en virtud de real cédula expedida en Madrid a los veinte y ocho de enero de mil seiscientos y catorce, refrendada de Pedro Contreras, su secretario, y por precio, indistintamente con las de Herrera de los Palacios y Herrera de los Zahurdones, en quatro mil y ochocientos ducados.

Que la jurisdicción de Herrera de los Palacios pertenece asimismo al Excmo. Señor Conde de Priego, quien goza, por reales privilegios, los mismos derechos y regalías que han expresadas en la jurisdicción antecedente, los quales no le producen utilidad alguna, y fueron concedidos por Su Ma gestad en virtud de real cédula expedida en Madrid a veinte ocho de enero pasado del año de mil seiscientos y catorce, refrendada de Pedro Contreras, su secretario, y por precio, indistintamente con las de Herrera de los Zahurdones y Añora del Cojo, de quatro mil y ochocientos ducados de vellón.

Que la jurisdicción despoblada de Herrera de los Zahurdones es propia, como las dos antecedentes, del nominado Excmo. Señor Conde de Priego, quien goza, por reales privilegios, los mismos derechos y regalías que ban explicadas en la de Añora del Cojo, las quales fueron concedidas por Su Magestad en virtud de real cédula expedida en Madrid a veinte y ocho de enero pasado del año de mil seiscientos catorce, refrendada de Pedro de Contreras, su secretario, y por precio, indistintamente con las de Añora del Cojo y Herrera de los Palacios, de quatro mil y ochocientos ducados de vellón.”

Muchas de las llamadas jurisdicciones o despoblados, son nombre de cortijadas conocidas y lugares del término municipal. Los he ordenado según el plano y el número entre paréntesis es el que figura en el mismo. Creo sinceramente que es una curiosidad de nuestra ciudad que merece la pena  

Foto del plano del archivo de Simancas.
Bibliografía del libro “Córdoba 1752, Según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada” Ed.Alcabala del Viento
Prólogo de López Ontiveros