lunes, 9 de octubre de 2023

CÁDIZ

 
La Caleta desde el Castillo de Santa Catalina

Hemos estado unos días en Cádiz, gracias al Consejo de Ministros de 27 de diciembre de 2022, y podremos seguir usando ese corredor a la ciudad milenaria hasta el 31 de diciembre de 2023 y, en espera que sea prorrogado ese acuerdo del Consejo de Ministros/as, cuando menos otro cuatrimestre más. Cádiz es una ciudad preciosa, preferentemente peatonal por su trama urbana de callejas estrechas, salvo en el tramo entre Puerta de Tierra y la Cortadura, con una población de lo más gracioso del mundo, pero que para no ser menos que otras ciudades andaluzas han reeditado en ella el gobierno de la derecha. Inconcebible con el nivel de paro existente, pero esto es una realidad incontestable.

Con mi padre

En la playa de la Victoria

Después de los dos procesos oncológicos padecidos, que continúan con su tratamiento y control, y la pandemia, es la primera salida vacacional en unos años –cuatro-. No es la primera vez que visitamos esta hermosa ciudad, han sido bastantes las ocasiones. La primera mía fue en 1948 con mis padres. Una fotografía con cubeta y palita en la playa coloreada ha precedido siempre la pared de mi casa (de mis padres), sin olvidarme de otras con mi madre en la playa –mi madre era de secano como yo-, y con mi padre de la mano, pero en el agua metidos. Para no perder la costumbre tuve unos problemas estomacales que mi madre achacaba a haberme dado a beber agua de Cádiz a la que consideraba muy mala y culpable.

Con mi madre, Lola Carreras

Ayuntamiento de Cádiz

Otra vez subimos a un barco que estaba en el puerto. Corría marzo de 1977, fue cuando el accidente aéreo en el aeropuerto de los Rodeos en Tenerife. Estábamos en una reunión de radioaficionados en el Puerto de Santa Maria, un reducido grupo visitamos el ferry Cádiz-Canarias, en una visita mercadeo de material de radio. La visita del barco fue muy llamativa, nunca había subido a un barco de esas características. El “contrabandista” sentado en la mesa del bar con tres transceptores encima de la mesa, el radioaficionado cordobés le decía: -Me interesa este, que precio tiene. –Vale equis –dijo el vendedor-. -De acuerdo me lo quedo, te expido un talón. –De talones nada, metálico. –¡Esto es increíble –dijo mi colega- dudar de mí que soy dos veces ilustrísima!. –Usted será las veces que quiera ilustrísima pero si no hay pesetas encima de la mesa no hay venta –sentencio el vendedor. Nuestro colega cordobés muy ofendido se retiró.

Un crucero

La catedral de Cádiz

No entendí lo de las veces ilustrísima, lo asocie a lo que mi madre me contaba del citado colega, había sido alférez provisional -tipo Alfredo Mayo- en el golpe de estado contra la II República, y participaría seguramente de una condecoración militar colectiva. Entonces estaba de novio con la que después se casó, hija de un industrial del barrio. Ese viaje fue de frases que quedaron para la posteridad, la de “soy dos veces ilustrísima” y otra cuando nos quejábamos de la tardanza en servir la comida en el restaurante, que dijo la esposa del “ilustrísimo” colega –Vamos quejarse de la espera, cuando nosotros hemos esperado en Maxín, en París. Años después, cuando visitamos París, estuvimos en la puerta del famoso restaurante parisino, y recordamos la frase, nuestra economía no nos permitía la entrada.

Playa de la Caleta

Puente nuevo
  
Antes de ese viaje lo más cerca que estuvimos de Cádiz fue Jerez, verano de 1974, íbamos de vacaciones a Chipiona, ferrocarril Córdoba Jerez, y allí hicimos sociedad con una señora enlutada que iba con su sirvienta a Chipiona, alquilamos un coche a medias, estación de Renfe de Jerez-Hostal Regla de Chipiona, que era el destino. Buscando el yodo de sus playas que decían era bueno para los embarazos. Nos habíamos casado en octubre de 1973 y en el verano del siguiente año aún no había noticias de embarazo. Luego por cuenta y riesgo se puso Conchi, más preocupada que yo por tener descendencia, unas inyecciones de un producto recomendado por un familiar y en agosto de 1975 nació nuestro primer hijo. 

Magnolio espectacular

Otra vista de la playa de la Caleta

Nunca supimos si el yodo de la Playa de Regla, los inyectables, el Espíritu Santo o la naturaleza  tuvieron algo que ver. El ginecólogo nos dijo con bastante cordura, mire no le puedo decir si los inyectables han sido los causantes, pero de esas casualidades nos servimos muchos para obtener fama en la profesión. Lo importante es que hay embarazo y está todo bien. Estuvimos otra vez con unos amigos, sería también 1974. No encontramos alojamiento por ningún sitio desde Jerez para abajo, es verdad que eran fechas del trofeo Carranza, al final dormimos en el coche en la orilla del mar cerca del estadio. Después en la playa de Valdelagrana en el Puerto de Santa María, nos descuidamos, subió la marea y el cochecito de niño donde estaba alojado el más pequeño del viaje se quedó rodeado del agua de la bahía. No estábamos acostumbrados a esas subidas rápidas de la marea.

Teatro romano

Pasaje interior teatro romano

Otra vez recalamos en San Fernando, con nuestro Seat 850 cuatro puertas, en la casa de un amigo “desertor” de la platería que se había metido a policía armada. Con avería incluida del sensor de temperatura del coche que reparó otro agente de la ley en la puerta del cuartel. Todos los desplazamientos tenían vicisitudes dignas de mención. Luego las demás veces hemos visitado solos la ciudad. Hubo una semiprofesional en 1992, que fui con unos compañeros de trabajo y subimos a la torre de comunicaciones de Telefónica, invitados por un concejal de su Ayuntamiento. Yo me subí hasta el último tramo, una osadía, era lo más alto de la ciudad. Lástima que entonces no teníamos cámaras fotográficas y no quedó constancia del hecho. 

Torre de Telefónica

La torre.

Algunas veces más de visita a la ciudad, una alojados en una pensión cerca del puerto, otra en el hotel Playa Victoria, y otra tercera en la Residencia militar de La Cortadura, cuando por el empleo (funcionario civil del Ministerio de Defensa) teníamos derecho a utilizar esas residencias para el personal del ejército. Otra vez coincidió con una asistencia a un concurso en la Peña Flamenca Perla de Cádiz, al lado de Puerta Tierra. Lo que determina que, Cádiz como destino de vacaciones veraniegas o culturales ha sido muy habitual en nuestra familia. Ciudad que siempre nos ha sorprendido en cada una de nuestras estancias en ella. Sin ir más lejos esta última visita hemos descubierto cosas muy interesantes. Nunca hemos ido en carnavales, será porque no somos muy amigos de las bullas.

Fotos del autor y de José Muñoz
Bibliografía de los recuerdos

viernes, 6 de octubre de 2023

LA TORRE DEL AGUA

 
Desde la Glorieta de Amadora

Por fin se ha conocido la noticia en la prensa de la inauguración del edificio singular La Torre del Agua, como edificio destacado de una urbanización dedicada al agua -Azud del Agua y Claro del Agua que son dos zonas residenciales del complejo-, en momentos en que el preciado líquido esencial es un problema. 

Gráfico de R.Azañon de Diario Córdoba

Ubicada en la Glorieta de Amadora, confluencia de Arroyo del Moro, Maria Zambrano, Cañito Bazán y Santa María de Trassierra. Pisos teóricamente muy caros cada uno con piscina interior, pequeña pero piscina y una comunitaria en la azotea. Digo caros desde mi pobre óptica personal, pero me decía una querida amiga que todos estaban vendidos porque hay más gente con dinero de la que pensamos.

La entrada

Yo siempre he tenido un debate conmigo mismo referido a las singularidades arquitectónicas de la ciudad. Procuro ser, sin entrar en disquisiciones urbanísticas, amigo de las innovaciones. No caigo en el “cordobesismo", para mi provinciano (eufemismo de cateto), de los arquitos de herradura para todo. 

Piscina del piso (Foto Cordópolis)

Me gustó la innovación del edificio de Judá Levi, en el que trabajé un tiempo, al que llamaron la “casa de cristal” y sufrió hasta atentados por parte de “yihadistas cordobitas”, alentados por, seguramente, listos cuyos intereses serían similares a los ocultos que tenían los que asesinaron a César. Sólo Bruto no tenía intereses bastardos. Conociendo el criterio profesional del arquitecto que lo hizo te das cuenta de que no atentaba contra nada.

Piscina terraza comunitaria (Foto Cordópolis)

Quien ha conocido esa casa de Judá Leví de galería de arquitos cuando era la Oficina de Turismo, y antes cuando era un portalón con corral de tierra, lleno de vecinos con dos retretes para todos, sabe que la tradición que defienden los “puros” es muy simple. Yo he escuchado bocas de ganso hablar del corte industrial de las losas de granito que tapizan el trabajo de Cuenca en el Puente Romano (a lo mejor habrá que haberlas cortado a bocados). 

Vistas de la torre

Y esas mismas bocas añorar la reforma del puente -del libro de hacer puentes-, de los años veinte del pasado siglo XX. Un puente que no tiene nada de romano, a lo mejor unos sillares perdidos. También se negó esta ciudad al puente de Calatrava en la Cruz de Rastro (que se llevaron a Mérida al lado del mayor puente romano de España) y al edificio que se iba a construir en el lugar del “Palas”.

Más vistas de la torre

Si en Barcelona no hubieran construido los modernistas con nuevas ideas, sería sólo gótica o algo peor, y no habría joyas arquitectónicas ahora. Coincido con los argumentos de amigos que piensan lo contrario, que son sólidos y van en contra de mi tesis. Por esa razón y otras tengo un contradictorio debate personal que, posiblemente sea permisivo arquitectónicamente, materia en la que no soy experto, así como tampoco en urbanismo. 

Desde otro lugar

En realidad no soy experto en nada. Y no voy a curarme de mi criterio de aceptar las innovaciones que vengan de los artistas, por eso sólo me resta aceptar las opiniones de gente que quiero y respeto, porque siempre tendremos puntos en común. Pero decir que obras criticadas luego han sido símbolos de las ciudades donde se hicieron.

Por detrás, al oeste

La Torre del Agua tiene 49 metros de altura, es el segundo edificio más alto de la ciudad. Le ha pasado como a todas las obras de esta ciudad, que parece tienen como maldición el síndrome del “murallón”. Se empezó hace seis años, en 2017 y quedaron paralizadas a los dos años, cuando estaba previsto acabarlas y al final después de todas las vicisitudes. 

Calles adyacentes

Pero, si una petición razonada a la Unidad de Carreteras pasan dos años y no te han dado respuesta y unos meses a la petición de audiencia del Jefe de la Unidad, qué son cuatro años. Ya hemos visto la Biblioteca de los Patos contagiada del síndrome “murallón”. Puede ser una casualidad pero si observamos, casi siempre está esa cuestión por medio.

Más vistas

14 plantas, 38 viviendas de una considerable superficie, según los datos catastrales, todas con piscina privada, o bañera exagerada, todas vendidas. En una zona moderna de la ciudad moderna, en el llano, pero con las primeras terrazas de la sierra cercanas, y con unas vistas espectaculares de 360º sobre la ciudad. 

Desde la distancia

Y reiterar que por fin han visto los propietarios la obra terminada, superado el síndrome “murallón”, ignorando por mi parte qué Isasa ha sido esta vez el artífice de su culminación. Yo sin embargo sigo esperando la respuesta de la Unidad de Carreteras de Córdoba, y la audiencia del Jefe de la Unidad, cuya cortesía brilla por su ausencia.

Lo que dice la prensa local:


Fotografías del autor, Cordópolis y gráfico del Diario Córdoba
Bibliografía de la prensa local

jueves, 5 de octubre de 2023

LA MAGIA DEL BIC, PEPE LOZANO

 
Cartel exposición

Esta mañana o esta tarde, pues eran las doce, he visitado la exposición de Pepe Lozano en la Taberna de la Fuenseca, “Sala Emilio Álvarez“, aquel del “Abro cuando llego, cierro cuando me voy, si vienes y no estoy, es que no hemos coincidido”, y efectivamente de las once a las doce no coincidí con la persona que abría el establecimiento. Francisco Lozano hermano del artista, me lo dijo hace unos días, pero como hemos estado fuera, hasta hoy no he podido llegarme. Hemos estado unos días en Cádiz que está preciosa, no es la primera vez, han sido varias las visitas y la primera mía en 1948.


Unas vistas de la Sala

7 de Conde Arenales esquina Juan Rufo

Francisco y Pepe Lozano, son sobrinos políticos de Cándido Gallego Pérez, hermano de mi tío político Pepe Gallego Pérez. Cándido al que creo recordar haber visto un par de veces en mi vida, fue Teniente de la Guardia Civil, autor de un libro que leí de niño, que se llama “La lucha contra el crimen”, 1957, en el que hablaba de truculentos crímenes en los que participó la Guardia Civil

El libro citado de Cándido Gallego

como el del “Expreso de Andalucía”, o el realizado por José Cintabelde, que la gente llamó “Cintas Verdes”, que mató por ir a los toros. Pero esta reseña a un benemérito personaje, como fue para nosotros Cándido Gallego Pérez, es simplemente para citar los intríngulis de los árboles genealógicos y como se entrecruzan entre sí. 
 
Pepe Lozano, el artista, delante de una de sus obras

No tengo el gusto de conocer personalmente a Francisco ni a Pepe, tengo una buena relación con Francisco de hace un tiempo por culpa de la redes sociales, pero desconocía la extraordinaria calidad artística de Pepe, el que simplemente con un bolígrafo BIC cristal, ese que “escribe normal”, porque el BIC naranja “escribe fino”, realiza una verdadera maravilla la construcción de las texturas y degradados, sin olvidar la perfección de los dibujos. He tenido la suerte de encontrar un texto de Pepe Lozano que deseo transcribir para que el lector/a comprenda un poquito al artista.


Los sentimientos de una infancia. Desde muy pequeño observaba a mi madre con mucho interés como hacia pequeñas esculturas en barro, fue mi primer contacto con el mundo del arte. Sentir el barro entre mis manos y poder ver crecer algo de la nada, fue mi primera pasión. El desarrollo. De algún modo empiezo a sentir mi pasión por el arte entre los 5 o 6 años, en el colegio de primaria fui observado por un profesor que me destacó por mi capacidad de dibujar. 


Más tarde a la edad de 13 años habló con mi padre para que contemplara la posibilidad de matricularme en la escuela de arte y oficios, y así lo hizo. Aquello fue como un nuevo mundo para mí. Era como una esponja capaz de absorber todos los oficios que mis ojos incrédulos veían. 


Esa etapa y todo lo que se desarrolló en ella, fue decisivo para mí, pude estudiar dibujo, modelado, pintura y orfebrería. A la edad de 14 años empecé a trabajar en la primera empresa orfebre, para pasar más tarde por empresas del mismo ramo. Ejercí como diseñador modelista hasta llegar a tener el grado de maestro orfebre. 


Muchos años después empecé a desempeñar actividades de diseñador de joyas, donde tuve la suerte de obtener muchos reconocimientos. De ahí empezó mi incursión en mi actual técnica con el bolígrafo, principalmente porque mis diseños previos los realizaba con esta técnica, la cual me permitía darle un realismo impresionante.


Descubriendo las formas. Partiendo de la opinión y como en muchas otras actividades, el camino se va abriendo a medida que lo descubres, sin duda, la emoción me ha acompañado en todas y cada una de las variantes que me he encontrado en su momento. En cada una de ellas he sentido una pasión absoluta. Mi obsesión siempre ha sido la misma, descubrir los secretos de cada técnica. 


Un tiempo define el estilo. Es difícil definirse a uno mismo, siempre he preferido creer más en la opinión de quienes valoran mi obra, pero desde mi punto de vista si puedo decir una cosa, cuando estudias a los grandes maestros de la pintura, la escultura de siglos anteriores y el cómo le han dado vida a una imagen, a mí me parecen logros de una dificultad realmente extrema, que al mismo tiempo, valorándolos y sintiéndome identificado en muchos aspectos con sus trabajos y estilos, me llevan a considerarme y definirme como pintor hiperrealista.


La actualidad de un pintor. Desde la más absoluta humildad y puesto que el primer sorprendido soy yo, destaco la gran acogida que está teniendo mi obra entre muchas personas, una realidad con la que no puedo sentir más que agradecimiento hacia todas ellas. Entre mis proyectos próximos está el exponer en directo mi obra y visitar todos los países que así me lo demanden, una iniciativa que comparto con vosotros y con la que me vence una especial ilusión.


Satisfacciones entre trazos. Lo que más me ha emocionado en mi recorrido artístico, es poder contemplar en directo y a través de mis exposiciones u otros medios, como al público en general la he podido transmitir la sensibilidad de mi obra, y poder sentir como se emocionaban hasta el punto de ver caer de sus ojos una lágrima. Creo que esta experiencia es la mayor recompensa a muchos años de dedicación, y para un artista, el mejor reconocimiento.


Agradecimientos. Muchas gracias a mis amigos, amigas y todos lo que me seguís, por mostrar gran interés hacia mi obra, gracias a vosotros continúo hacia delante con mi pasión y la confianza de tratar de seguir sorprendiendo con cada cuadro. El pago que me dais y el reconocimiento, to siempre os lo trataré de compensar con lo mejor de mi arte… “. Así que hasta el 15 de octubre está disponible la exposición para visitarla  y seguro que in situ las obras son mucho más atrayentes que en mi pésimas fotografías que no le hacen el honor correspondiente.

Fotografías del autor 
Bibliografía texto de Juan Lozano en "Guiarte y Tú"