domingo, 17 de julio de 2022

EL ARROYO DE LAS QUEMADAS DE CARLOS SERRANO

Planimetrías siglo XIX todo su curso

No conozco personalmente a Carlos Serrano, aunque él sigue el Blog. Días atrás en una entrada que no era coincidente con lo que él expone publicó un extenso comentario, referido a un curso de agua, un arroyo que comienza cerca del actual Tanatorio de las Quemadas y desembocaba en el Rabanales cerca de la N-IV, que él ha bautizado -no podía ser de otra manera por su geografía-, como Arroyo de las Quemadas. Voy a transcribir literalmente el comentario de Carlos, que no tiene desperdicio, quitando unas lisonjas personales que considero inmerecidas y unas referencias a otras personas. Y aporto una serie de planos y fotografías que corroboran lo que él detalla.

Topográfico 1ª Edición, también el cauce completo

“Este arroyo, cuyo nombre se lo doy por motivos que pronto entenderás, ha permanecido anónimo sin que haya podido encontrar ninguna referencia en libros, artículos o documentos oficiales. Y es un arroyo que cruzaba de este a oeste Las Quemadas. Bien, si uno se fija en las fotografías del vuelo aéreo de la USAF de 1956 y pone atención a la antigua dehesa de Las Quemadas, lo que hoy está ocupado por el polígono industrial, verá el cauce de un arroyo que parece nacer no lejos del arroyo de la Cuesta de la Lancha y corre hacia el Rabanales cruzando la dehesa para, justo antes de encontrarse con él, dar un quiebro hacia el sur y recorrer parajes limítrofes con el antiguo cortijo de Palomarejo (que luego se convertiría en el Caipo, hoy llamado "Futuro Singular"). Este arroyo que yo he llamado de Las Quemadas baja por las cercanías de Palomarejo hasta girar de nuevo hacia el oeste y buscar el Rabanales siguiendo en paralelo a lo que hoy es la autovía que se construyó décadas después. Así, este arroyo de Las Quemadas, es un afluente del Rabanales por su margen oriental que antes cruza casi todo lo que fue la antigua dehesa de Las Quemadas (llena de encinas y chopos que fueron erradicados por el polígono). 

Minutas 1915-1950

En las fotos de 1956 se ve claro el cauce de este arroyo que nadie menciona, pero el arroyo no parece que fuera una anécdota porque cuando se prepararon los terrenos para el futuro polígono de Tecnocórdoba tuvieron que embovedarlo al más puro estilo del Pedroches. Hoy día sigue ahí la desembocadura del embovedamiento de este arroyo, en la parte más al sur del polígono (al final de la calle Estonia) y reencontrándose con su antiguo cauce que sigue lamiendo los parajes de Palomarejo. Bien es cierto que el cauce está seco, pero sigue adornado de árboles y espesa vegetación verde en pleno verano que indica la riqueza en aguas subterráneas del lugar. Originalmente el cauce bajaba por Palomarejo, cruzaba el camino de Las Quemadillas y, girando hacia el oeste, buscaba el Rabanales. Hoy en día la marca de ese cauce desaparece tras dejar Palomarejo atrás y reaparece paralelo a la autovía llegando al Rabanales por su margen oriental, pero este tramo final del cauce también aparece seco aunque igualmente adornado de árboles y abundante vegetación que indica la riqueza de agua del subsuelo. 

Cabecera de lo que se estima nacimiento

Sigo sin saber por qué hay un trozo de cauce que ha desaparecido misteriosamente, quizá ha sido por todas las veces que han removido tierras (sobre todo por las obras de la autovía en su momento, incluyendo un puente bajo la autovía, hoy en desuso, que fue excavado justo por donde pasaba este arroyo) en esta parte más occidental de Las Quemadillas, justo al sur de Las Quemadas. Pero lo que se sigue pudiendo comprobar es que el cauce existe y que tras las lluvias del pasado invierno la vegetación que adorna el cauce se ha extendido y renovado siendo la prueba palpable de que el agua sigue buscando este antiguo cauce. La desembocadura del embovedado se puede visitar y observar bastante bien pese a la abundancia de vegetación y lo escondida que está a los ojos de los que pasan por allí cada día cruzando lo que era el antiguo camino de Las Quemadas (no confundir con el camino de Las Quemadillas, más al sur). No he podido comprobar este invierno si llegó a salir agua por esa desembocadura, pero teniendo en cuenta cómo creció la vegetación por los alrededores supongo que temporalmente el arroyo recuperó algo de agua en su cauce. 

Detalle del canal que parte del de Guadalmellato

A mediados de los años 70 se vendieron los terrenos de Las Quemadas (pertenecientes a la última condesa de Las Quemadas y que fueron vendidos por sus herederos en 1975) y se empezó a construir el polígono, lo que llevó a la desaparición de gran parte de este arroyo. Desde entonces, solo ha sido visible su cauce a partir de las inmediaciones de Palomarejo. Con motivo de la creación del polígono de Tecnocórdoba puede comprobarse por las fotos aéreas que se embovedó lo que quedaba del cauce bajo el polígono y ese embovedamiento desemboca al final de lo que hoy es la calle Estonia (para ver la desembocadura hay que llegar hasta el final de la calle que sigue hasta que se acaba de repente y te quedas mirando a un descampado). Por cierto, hace veinte años mi hermano y yo explorando la zona llegamos a localizar la salida del embovedado e incluso pudimos adentrarnos unos metros en su espesa negrura. Entonces no tenía ni idea de que aquello era el embovedamiento de un arroyo casi perdido y supusimos que era alguna clase de alcantarillado perteneciente al polígono. Eso sí, aquello por entonces parecía seco, sin rastro de agua por ningún lado, aunque quedaba claro que parecía la desembocadura de algún tipo de desagüe y que abundaba la vegetación alrededor.

Ortofoto de 2010 ya está todo poblado

En fin, Paco, no descubrí este arroyo por las fotos de la USAF, aunque por las fotos cualquiera podría localizarlo y preguntarse qué era ese cauce y si alguna vez tuvo nombre. Yo descubrí el cauce recorriendo el camino de Las Quemadillas y, cuando lo atisbé entre la vegetación, me pregunté qué era todo eso que parecía un cauce seco de algún arroyo extinto. A partir de entonces, hace como año y medio, he estado investigando, estudiando las fotos aéreas de 1956, 1977, 1985 y demás e intentando buscar alguna referencia a dicho arroyo en los libros, artículos o textos de autores expertos en Córdoba. Hasta el momento mi búsqueda de alguna referencia sobre este arroyo ha sido poco menos que inútil y no deja de sorprenderme un poco. Está claro que quizá no fuera el arroyo más importante de por aquí, pero creo que tiene la misma importancia, como afluente del Rabanales, que el de Ahoganiños y otros autores no hablen de este afluente. Lo digo porque paseando por su cauce y explorándolo llegué a recordar que en los años 90, de nuevo con mi hermano y siendo solo chavales, estuvimos por la zona y yo llegué a cruzar un cauce lleno de agua (y basura, lamentablemente) junto al Rabanales que era el que pertenecía a este arroyo. 

Tramo sur desaparecido por la autovía N-IV

Por ese lejano recuerdo sé que ese cauce que ahora está seco tuvo un buen caudal al menos hasta mediados de los años 90 (aunque supongo que solo en época de lluvias, como le pasa ahora al Rabanales). Eso sí, cuando perdía toda esperanza de encontrar alguna referencia sobre este arroyo me topé con el libro "Urbanismo de la Córdoba Califal. Tras las huellas de la Córdoba califal" de Antonio Arjona Castro, editado por el ayuntamiento de Córdoba en 1997, que es un libro donde colaboran expertos arqueólogos cordobeses. El autor dedica un último capítulo muy interesante a explorar la ubicación de la mítica Medina Zahira y cree encontrarla en Las Quemadas. 

Vuelo de 1956 zona sur del arroyo

A pesar de este extenso y profundo capítulo sobre Las Quemadas y sus restos arqueológicos, no hace mención del arroyo (aunque sí a las aguas subterráneas del lugar que pudieron abastecer a Medina Zahira), pero en el anexo del libro se incluye un antiguo mapa desplegable de la Córdoba califal fechado en el siglo X donde sí aparece dibujado con toda claridad lo que yo he dado en llamar "el Arroyo de Las Quemadas" como afluente oriental del Rabanales. Es la primera y única referencia oficial que he encontrado sobre el arroyo en mi investigación, pero ahora al menos puedo comprobar que el arroyo era lo bastante importante para que los árabes de la época califal lo retrataran en sus mapas.

Vuelo de 1977

Bueno, Paco, esto es todo por ahora. No sé si podrás decirme algo o si te resultará interesante. Para mí, desde luego, es apasionante investigar algo así, aunque muy complicado sobre todo si no tienes un nombre de referencia con el que buscar información. Yo lo llamo, por ahora, el "Arroyo de Las Quemadas", pero quién sabe si tuvo algún nombre popular o varios, como sería lógico por otra parte. Supongo que si tuviera acceso a documentación sobre las obras del polígono de TecnoCórdoba podría encontrar referencias al embovedamiento que tuvieron que hacer sobre este cauce y quizá podría averiguar algún nombre, pero por ahora eso no ha estado a mi alcance. Espero algún día resolver todo el asunto de este arroyo casi perdido y aclarar lo que para mí es ahora un asunto bastante intrigante.”

Vuelo de 1984

Estimado Carlos, muchas gracias por tu colaboración. Dos folios completos conllevan tu aportación que considero muy interesante y que es muy difícil de contestar porque en el fondo tu investigación pregunta poco, aunque aporta mucho. Claro que me resulta muy interesante, ya lo había visto en los mapas, pero esa zona no era habitual de mis andanzas de chico, y de mayor ya está el Polígono y todos los cambios sufridos en la zona. Observé en su momento que ese “Arroyo de Las Quemadas” (le dejamos el nombre que tú le has puesto, porque además es lógico). Nace en el noreste cerca del Tanatorio, entre éste y la carretera N-IV, porque más lejos te irías a la Cuesta de La Lancha y los arroyos no suben cuestas. Delante del Tanatorio siempre hay una zona que se encharca en el invierno, por lo que estimo es el punto de partida, además en ella termina un canal o acequia capilar de la gran arteria que es el canal de riego del Guadalmellato. Desde ahí a su encuentro con el Rabanales hay 3,460 km. 

Final de la calle Estonia

En las minutas de 1915-1950 está todo su curso entero. Por lo tanto era, o el final de un desagüe del canal que podía ser aliviadero, o que regaba la zona del Polígono de las Quemadas cuando era rural en su totalidad. Por eso no considero que sea de época califal aunque también existiera ese cauce en ese tiempo. El Arroyo de Rabanales viene con su Pradillos y el Ahoganiños, de más categoría que el de “Las Quemadas” que nos ocupa. Abajo cerca de la autovía se entiende que ésta se lo ha cargado y ese es el tramo perdido, aunque la naturaleza cuando llueva dirá que su cauce es su cauce y formará el follón buscándolo. En las minutas se ve todo el cauce como se ha dicho y entonces solo existían los cortijos del Fontanar de Valdelechas y Palomarejo.

Fotografías de los diferentes servicios
Bibliografía de los comentarios de Carlos Serrano

martes, 12 de julio de 2022

LA MATRACA DE LA TORRE DE LA CATEDRAL DE CÓRDOBA

Matraca de la Torre de la Catedral de Córdoba

Los que peinamos canas, aunque cada vez haya menos canas que peinar, nos criamos con una serie de sonidos asociados a la nuestra vida diaria en el Barrio de la Judería. Mi casa que era el número 32 de la calle Cardenal Herrero, estaba de lleno dentro del núcleo sonoro de la Torre de la Catedral. El reloj, cuyas señales eran toques de campanas, la de los cuartos y la de las horas formaba parte del ritmo de 24 horas de sonidos, en el que cada cuarto de hora era un sonido distinto. 

Dibujo de memoria de la Matraca y su emplazamiento

Un toque para los cuartos, dos para las medias, tres para los menos cuarto y cuatro para las horas, era lo que daba el campanillo, sabías que era el cuarto la media o el menos cuarto pero no sabías la hora, hasta que daban los cuatro y luego la campana mayor daba las horas día y noche, entonces nadie se quejaba de que en las horas nocturnas dejaran de sonar. 

La matraca en la torre

Nuestros oídos estaban acostumbrados a esa cadencia y formaba parte de los ritmos “circadianos” personales. Luego estaban los toques de las campanas. Mi querido amigo y malogrado Manolo Soriano, cuyo padre fue el último campanero, me hablaba con un conocimiento natural, de los diversos toques que podían darse y se daban a diario para expresar la alegría, repique, o la pena doblar, con ellos sabíamos si había fiesta o había fallecido alguien. 

Una ampliación

Había un momento del año en el que las campanas estaban prohibidas por la tristeza obligada, y era en un periodo de la Semana Santa. Entonces lo que sonaba era la Matraca, un artilugio de madera, con unos martillos que golpeaban la caja, por el giro que con una manivela se le daba sobre un eje que la soportaba, además de una pequeña plataforma donde se colocaba quien la giraba. 

De otra fotografía

La Matraca de Córdoba tenía la peculiaridad que era de tres secciones, cuando lo habitual era de cuatro. Estaba instalada en el cuerpo del reloj, en la cara este de la torre, en él estaban la matraca y las dos campanas que tocan las horas; este cuerpo, realizado ya en el siglo XVII, es obra de Juan Sequero Matilla, La Matraca se volteaba por medio de la fuerza personal de quien se situaba en la pequeña plataforma metálica con una baranda, prácticamente sobre el aire, en la que cogía una sola persona. 

Un dibujo de la "Catedral de Córdoba" de Nieto Cumplido

Como debía estar tocando bastante tiempo, las personas se turnaban en el ejercicio. Los más pequeños si teníamos suerte, nos podían dejar los mayores que tocáramos la matraca, lo que suponía algo importante, no teníamos edad para ello pero ya habíamos formado parte del equipo que colaboraba en el toque. Yo lo hice solo una vez, con tan mala fortuna que me di un pellizco en la mano, que me supuso un hematoma que tuve varios días, al desplazarse la mano y a la vez el tubo del manubrio que permitía el giro. 

De un grabado

Fue una herida de campaña, que me recordó durante días el acontecimiento de haber tocado la matraca y me importó poco la “sangre torcida” en el dedo meñique de la mano izquierda. -¿Cómo te has hecho eso? –Tocando la matraca. Eso era presumir. Cuando se reformó la torre, en los años 90, se desmontó la Matraca, y se colocó en su lugar una campana dedicada a Juan XXIII, se desmontó la escalera de caracol que subía al campanillo de San Rafael y se hicieron diversas reformas.

De la Catedral de Sevilla 

Desaparecieron las viviendas de los Soriano, accesos nuevos y electrificación de los toques de las campanas. La tecnología llegó a la Iglesia. Luego leyendo el Plan Director de la Catedral de Córdoba, he observado que está previsto la recuperación de la Matraca y sobre todo que se volvería a usar en el momento litúrgico adecuado. 

De la Catedral de Badajoz
 
(Del Plan Director de la Mezquita Catedral de Córdoba 2020)
“d) Las matracas
Las matracas, que sustituyen a otras campanas durante la Semana Santa, constituyen por su uso, un tipo de campanas litúrgicas. La matraca es un instrumento de percusión indirecta de madera, compuesto de un tablero y una o más aldabas o mazos. El sonido es producido al golpear el mazo sobre la tabla a la que va unido, al ser ésta sacudida o girada. Eran utilizadas principalmente en la parte final de la liturgia el oficio de tinieblas, en el que los fieles hacían ruido para evocar el terremoto que convulsionó la tierra en el momento de la muerte de Cristo" (Puy Cristóbal, 2006, p. 205).

De Canarias

Pero también existen las matracas compuestas, que son de mayor tamaño y de una construcción más compleja, siendo las más frecuentes en los campanarios. Se utilizan para llamar a los oficios, a las horas o a las tinieblas durante el Triduo Sacro en Semana Santa. Están formadas por un mecanismo giratorio dotado de un eje que es movido mediante una manivela Sobre este eje están dispuestas varias tablas formando aspas, siendo por lo general cuatro tablas a 90°. Entra las tablas cuelgan los mazos, que golpean las tablas cuando la manivela hace girar al conjunto, produciendo así el sonido. De esta manera, el sonido de las campanas era sustituido durante el Triduo Sacro por este otro, menos estridente, más ronco y a la vez más profundo, en señal de luto por la muerte de Jesucristo (Llop i Bayo, 2003).

Otra vista de la matraca de Canarias

La Catedral de Córdoba tuvo unas matracas que estuvieron instaladas en la fachada oriental de la torre campanario, en el nivel superior al cuerpo de campanas. Las imágenes reflejan la existencia de una pequeña plataforma desde la que se podía accionar la manivela y así hacer girar al conjunto. Se dejaron de utilizar como consecuencia de las modificaciones litúrgicas derivadas del Concilio Vaticano II. Durante la restauración de la torre llevada a cabo por Ruiz Cabrero y Rebollo Puig en los años 90 fueron desmontadas, ocupando su posición la campana dedicada al Beato Juan XXIII. Actualmente se encuentran depositadas en una de las naves que posee el Cabildo y presentan un estado de conservación sin deterioros graves.

Matraca de San Agustín

En el Plan Director de 2001 ya se hacía referencia a la singularidad de las matracas de la Catedral de Córdoba. Se trata un valioso ejemplar ya que presentan una estructura de tres brazos frente a la de cuatro que suele ser la más frecuente. En el extremo de cada uno de los brazos se encuentra una caja de resonancia en la que se multiplica el sonido que emiten los grupos de martillos de hierro que golpean sobre una pletina cuando gira el conjunto. La presencia de estos martillos también es algo poco común, puesto que solían ser de madera.”

Fotografías de diversos lugares de la red.
Bibliografía del Plan Director de la Mezquita Catedral de Córdoba 2020

lunes, 4 de julio de 2022

ANILLO VERDE TRAMO I CARRETERA A-431 A SANTA ANA DE LA ALBAIDA

Día 4 de julio, el día de la fiesta nacional de los yanquis, la firma de la Declaración de Independencia que tuvo lugar en 1776. En esa misma fecha el país separó formalmente del Imperio británico. Nació este país de emigrantes, con una guerra y han exportado ese método por el mundo, causando millones de muertos, y siguen como el muñequito de las pilas. Salgo de Santa Ana de la Albaida a realizar el tramo primero del Anillo Verde de la ciudad de Córdoba

Comienzo en Santa Ana de la Albaida

Suaves colinas de cereal 

Bajada hacia la carretera CO-3402

Tendrán que pasar muchos años para que la sombra proteja este primer trazado, muchos plantones sin la protección plástica, quiero pensar que son los animales y no los cafres, los causantes del deterioro de los plantones. De los muchos barandales de madera bien tirados por el suelo o perdidos, no creo que sean culpables los animales, entramos en un problema de mantenimiento, aparte del salvajismo. Lo primero que nos encontramos son las canteras de Santa Ana de la Albaida, romanas y califales después, un rincón espectacular, con cortados de más de veinte metros, que suponen millones de sillares de calcarenita extraídos a lo largo del tiempo. 

Al fondo la vega del Guadalquivir

A la derecha las canteras de Santa Ana de la Albaida

Panel informativo de las Canteras

Es como las incomprensibles distancias astronómicas, pensar en la almejita contenida en el metro primero de la cantera, cuántos millones de años para taparse con el metro veinte de sedimentos marinos y luego solidificarse. Un pelado y zigzagueante sendero con un ancho uniforme y “arcenes” reglamentarios donde están los plantones. Cruza el sendero el arroyo que viene de la Fuente de la Tinajita, lugar de peroles también, agua sombra y serranía eran los condimentos del día de campo o perol. 

El cereal recién cortado

La carretera próxima

Cruce de la carretera CO-3402

Primer cruce, la carretera CO-3402, Córdoba a Trassierra, una recta que permite visibilidad, pero no olvidarse que es cruzar una carretera de velocidades elevadas. No distraerse ni pensar que podemos cruzar, preferible esperar. Un olivar intensivo, enorme, que lo veo como estrujar la tierra, los acuíferos y acabar con los pocos jornales. Caminamos desde Santa Ana, por el margen derecho del arroyo de Valdegrajas. Ahora otro cruce, el acceso al abandonado matadero de Icossa. 

Al otro lado de la carretera

A la derecha el olivar intensivo citado

Sobre los caminos a Mediana Azahara

Como lo dejaron caer, mala gestión, corrupción, seguramente ambas cosas, lo cierto que es un enorme fantasma esperando su ruina total. Ahora se le une al Valdegrajas el arroyo que viene del Rodadero de los Lobos, arriba de Piquín. El no explotar las canteras, ha conseguido que la vertiente pelada, sin vegetación, como consecuencia de caer por ella los cortantes guijarros, esté colonizándose de esperanza a marchas forzadas. 

Buscando la Vereda de Trassierra

Destrozo y abandono cruce con el camino del Matadero

Otra vista del destrozo

Donde se unen ambos arroyos, pero en el margen izquierdo, un centro de ocio ecuestre. Ahora cruzamos la Vereda de Trassierra, ancha, y el canal de riego del Guadalmellato que viene ahora de San Rafael de Navallana, lleva muy poca agua. Turruñuelos, Huerta de Lubián, Cortijo de los Nogales, buena gente tanto padre como hijo, La Gitana, Casilla del Aire, la Calzada de D. Paco, mi padrino, también con canteras de calcarenita, son nombres cercanos. 

Cruce camino al matadero


Más perspectivas del destrozo

Cruzamos el puente del canal, la vía de servicio del mismo, la Vereda de Trassierra y el Anillo Verde que lo señalan como Cañada Real Soriana, será que voy en esa dirección, porque los topónimos no son de fiar, son los ramales que se distribuyen. Agua en el camino y lo primero que pienso es que es de filtración del canal. Esta conducción derrocha más de la que sirve, si se arreglará seguro que el ahorro sería considerable.

A la izquierda un picadero

Sobre el trazado del acueducto

Sobre el tramo I del Anillo Verde

Este tramo de arroyo le llaman Cantarranas, pero es Valdegrajas. Más agua cruza el camino, a unos metros a la derecha sigue el canal de riego y seguro son sus pérdidas infinitas, es posible que por lo rectilíneo de su trazado pudiera ser un antiguo canal de riego, un capilar de la arteria mayor. Se me está haciendo largo el sendero. La barriada de Miralbaida y la de Las Palmeras es la referencia de la vuelta. Ahora el Arroyo de los Nogales se incorpora, siempre todos por la derecha y el trasiego de vehículos por la A-431 señalan el comienzo y fin para mí del Anillo Verde Tramo I. 

Al fondo el matadero, Vereda de Trassierra

Señalización

Ya hemos pasado el Canal del Guadalmellato

Un final o comienzo poco ortodoxo, el carril bici, un cruce de caminos y un derrame de asfalto sobrante es el inicio y mi final. Ahora la vuelta, no tenía un sombrero, estimo que producto de un fuego, que hacía de filtro al sol, ahora, aunque no te daba de cara apretaba. Ración de agua y en marcha. Las vueltas siempre parecen más cortas que las idas, si las realizas por el mismo camino, esta tiene 3,125 km. Pienso lo mismo al cruzarme con el agua en el camino. 

El agua en el camino

A la izquierda el Arroyo Valdegrajas

Incorporación Arroyo de los Nogales

Aprovecho las sombras que concede la vegetación del arroyo. Me detengo en los destrozos en el cruce de la Vereda de Trassierra, de las barandas, alguna está en el suelo pero otras se las han llevado. No llevo los clavos largos y el martillo para reponer las que están tiradas. Por este tramo del Anillo Verde desde el canal a la A-431 pasaron tres coches, no está por lo que se ve prohibido el paso de vehículos a motor, y uno fue policial. 

Fin o comienzo A-431

Una vista del retorno

Y otra

Bueno pues ya está documentado el tramo desde la A-431, carretera de Palma del Río, hasta la Cuesta de la Traición, Fuente de la Raja (salvo el trozo que discurre por encima de la Aduana), el de abajo con el guarda grosero, ordinario y maleducado ya lo soporté. Vaya personajes de la novela de Delibes, pero estos no son inocentes ni mucho menos, son serviles e indocumentados. Hasta llegar a las cercanías de la Universidad Laboral quedan metros. Pero en Córdoba sabemos lo que fue la Obra del Murallón, no nos pilla desprevenidos.

Fotografías del autor 
Bibliografía de la realidad