jueves, 13 de noviembre de 2014

EL CORRAL DE COMEDIAS DE ALMAGRO

El Corral de Comedias de Almagro

Almagro, el feudo de los Calatrava, y a su vez es el símbolo de las comedias, dramas y tragedias del Siglo de Oro de la literatura española. Lope, Calderón, Góngora, Quevedo, Lope de Rueda, Moratín, Cervantes, Tirso, etc. etc. una larga lista que demuestra la calidad literaria de ese tiempo. Plaza Mayor de Almagro, otro monumento de la ciudad, emplazamiento del Corral, Leonardo de Oviedo presbítero de San Bartolomé el Viejo pidió permiso al ayuntamiento en 1628 para construirlo en el patio del antiguo Mesón del Toro. Es el único teatro que permanece activo, sin haber sufrido grandes modificaciones, desde hace cuatrocientos años. En origen era algo mayor que los 622 m2 que tiene ahora.

Plaza Mayor de Almagro, al fondo el Ayuntamiento

Parece que la primera representación que se dio en él fue en 1629 y estuvo a cargo de la Compañía de Juan Martínez. En el siglo XVIII se prohibieron los Corrales y se convirtió en el Mesón de la Fruta, y en el XIX tomó el nombre de Posada de las Comedias. Parece que en el 1950 se encontró una baraja española pintada a mano datada a principios del siglo XVIII, A partir de ahí se consideró que podía haber existido en el lugar un Corral de Comedias.

Lateral de la Plaza Mayor

A partir de ese momento se iniciaron obras en él, encontrándose el escenario prácticamente intacto, la expropiación del lugar fur un hecho, pues eran de varios propietarios las parcelas. En 1952 se inauguró el Corral nuevamente y hoy es uno de los espacios escénicos más singulares del teatro español. Para acceder a él nos encontramos con un zaguán empedrado, y la Cruz de Calatrava en la entrada, cosa lógica en el feudo de la Orden.

Entrada al Corral de Comedias

Las tres partes que no son escenario están sustentadas por 54 pilastras de madera con sus zapatas correspondientes. Una basa de piedra la separa el suelo para la protección de la humedad. Arriba dos cuerpos formando cobertizo del patio central. El equivalente al ambigú (que antiguo es uno), se llamaba Alojería, y estaba situado a la entrada, debajo de la primera cazuela, lugar donde se situaban las mujeres, en la parte opuesta al escenario.

Un pozo en el patio

Había una figura que se llamaba el apretador, similar a los apretadores de metro en Tokio, que las apretaba para que cogieran más. Los alojeros estaban cerca y vendían frutos secos y aloja, una bebida a base de miel agua y especias, que cada uno de ellos mezclaba con vino a pesar de que estaba prohibido el alcohol en el corral.

El escenario

En los laterales había estrados o gradas, que ocupaba el público, pero seleccionado; militares, funcionarios o comerciantes, de distinta capa que el pueblo llano que ocupaba el patio. Le llamaban el Patio de los Mosqueteros "...concurren en ellos con su capa, espada y daga y todos se llaman caballeros, hasta los zapateros, y éstos son los que deciden si la comedia es buena o mala; y a causa de que la silban o aplauden, son llamados Mosqueteros, de suerte que la fama y opinión destos poetas depende dellos..." 

Patio y al fondo la Cazuela de las Mujeres y la Alojería

Los palcos o aposentos privados, eran como los actuales proscenios, eran alquilados por familias nobles y estaban dotados de una celosía y entrada especial para que nadie los viera, así podían en ellos llevar a los elementos femeninos estando en total anonimato. Su alquiler era por determinados periodos de tiempo, era como una suscripción de temporada. Como dijimos antes la moral de la época obligaba a separar a las mujeres del pueblo, y el lugar que hemos mencionado se llamaba la cazuela. Encima tenía un corredor para ocuparlo instituciones civiles o eclesiásticas.

Los aposentos con celosía para evitar ser vistos

Detrás del escenario estaban los camerinos, la parte frontal del escenario tenía un corredor con tres balcones que se asoman al mismo. debajo el foso y los enseres de los cómicos, y algunos artilugios mecánicos teatrales muy curiosos. A la derecha del escenario está una puerta de salida de los cómicos. Salvo los autos sacramentales todo se llamaba comedia, independiente de ser ésta drama o tragedia.

Vista del escenario desde un aposento

La temporada teatral empezaba el domingo de resurrección y acababa el miércoles de ceniza. No se podía fumar por el riesgo de incendio. Duraba entre cuatro y seis horas la representación, en los meses de octubre a abril empezaban las representaciones a las dos de la tarde, a las tres en primavera, y a las cuatro en verano. La función se dividía en:  "Loa, primera jornada (acto), entremés, segunda jornada, jácaras o mojigangas, tercera jornada y baile final."

Escenario y aposentos

Como hemos dicho hombres y mujeres no podía asistir juntos, salvo los aposentos de los nobles que no se sabía, se suponía. Los niños tenían prohibida la entrada. Los precios eran curiosos, se pagaba a la entrada, para la hermandad o beneficiario, y otra para sentarse. El total de la compañía difícilmente llegaba a percibir el veinte por ciento de lo recaudado, por lo que los cómicos eran muy pobres.

Escenario desde un lateral

Había un mantenedor del orden, un individuo armado de un garrote que templaba gaitas cuando alguno se exaltaba. Y el citado apretador. al no existir aforo todo el que había conseguido entrar tenía derecho a sentarse, en bancos o gradas. No había aseos, por lo que la higiene debía ser de pena. Los ilustrados del XVIII empezaron a prohibir las representaciones, por esas razones de higiene y los incendios, así como los problemas de orden público. 

El patio de los mosqueteros y los pasillos laterales

Luego la opera derivó a los nobles y burguesía que no querían estar en esos lugares incómodos, a unos lugares cerrados y con una mejor acústica. La mayoría de los corrales desaparecieron, o se convirtieron en mesones o posadas, que ya lo habían sido antes. Este espacio de Almagro tiene un carácter internacional y en julio se celebra el Festival de Teatro Clásico que es el que mantiene vivo el Corral de Comedias.

A la izquierda la cazuela de la mujeres

Almagro no es solo el Corral, las propiedades eclesiásticas y de los Calatrava son muy importantes. Nosotros nos hospedamos en un anexo del Convento de la Asunción de los Calatrava, la Hospedería, regentada por unos jóvenes emprendedores, con algunos fallillos sin importancia, subsanables con voluntad. La cafetería tiene un espacio en un patio-huerto que fue claustro. Y la cocina no está nada mal. Claro existen otras instalaciones hoteleras de más altura y precio. En Almagro todo está cerca. Nosotros configuramos un grupo de tres o cuatro parejas, y contratamos a América, una simpática guía turística que nos llevó por lo más elemental de la ciudad.

El pozo desde otro ángulo

Para los cordobeses Almagro es una ciudad cercana, que merece la pena visitar. Lo esencial se puede ver en un día, y si se contrata una visita guiada mucho mejor todavía. Puede uno establecer un recorrido cultural dejando para la gastronomía el resto del tiempo, pues el lugar está bien dotado de tapeo manchego: los morteruelos, famosas berenjenas, migas, gachas, perdices, ajoariero, calderetas, duelos y quebrantos, gazpachuelos, olla podrida, salpicón, pistos, quesos, flores, natillas, y el riego, vinos manchegos de uva tempranillo que en el lugar se llama Cencibel

Fotografías del autor
Bibliografía de Wikipedia y América de Almagro.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

SENDERO CIRCULAR MESA DE LA PALOMERA-ARROYO DE SANTO DOMINGO

Un tramo del sendero en al Mesa de la Palomera

Este paseo lo empezamos en el vado del arroyo de la Palomera, cuando éste va a tributar al de Pedroches. A partir de ahí, a la izquierda, encontramos un sendero de exagerada subida, destrozado materialmente por las motocicletas y algunos de sus desaprensivos usuarios, que sube a la Mesa de la Palomera, otra de las planicies que nos ofertan los arroyos milenarios, que modelaron el levantado suelo del antiguo mar de Tetis. Este camino, en el trozo que sube por la Mesa, que en algún texto es llamada de San Jerónimo (esto de los topónimos hay que cogerlo con notable cautela, yo por lógica le llamo de la Palomera), corresponde al Camino nº 47 de la O.M. 1884, o Vereda de Santo Domingo, y a su vez Vía Pecuaria nº 18, de las Órdenes Ministeriales de 12/07/1967 y 03/11/1973. (Web Plataforma A Desalambrar)

El recorrido

Una vez que hemos subido unos metros, vemos como el terreno se va trasformando en una planicie adehesada, encinas y algarrobos aislados, la configuran. El horizonte por la derecha nos ofrece casi siempre Torreárboles, majestuoso, a la izquierda una nueva construcción a la que se accede desde el aljibe de la Palomera, por una pronunciada cuesta, donde se crían caballos, los cuales los podemos ver dentro de la propiedad.

Vado del arroyo de la Palomera

Si seguimos mirando hacia el oeste, vemos el cortijo de la Palomera, con su palmera del patio mocha, por culpa del picudo rojo. Las Ermitas, San Cristóbal, Pino Gordo -que ya no está-, las antenas del Lagar, las parábolas los servicios de Telefónica... más abajo el Maimón y la sierra siempre. El piso es de roca caliza que es la que impera, y en los lugares en los que se torna cóncava se embalsa el agua. Hoy es uno de los primeros días de vendimiario, y llueve, afortunadamente han venido ya las lluvias después de un fructidor seco.

Planicie de la Mesa de la Palomera

Un esforzado ciclista lleno de barro como los del antiguo ciclocrós, que ahora se llaman de "mountain bike", me cruza y nos intercambiamos los buenos días. Siempre los admiro, yo que lo he sido aficionado de carretera  se lo sufrido que es mover un molinillo de esos que llevan. El sendero se hace más sinuoso y con escarpadas rocas que hacen estar más atento al mismo. Ahora desemboca en lo que creo es el llamado camino de carros a Santo Domingo, o a lo mejor en este tramo no lo es.

El camino

Estoy, después de unos 1500 mts recorridos aproximadamente, en el cruce con el sendero que trocha para subir al moderno mirador de San José. A partir de ahí se acaba el sendero que ha cruzado toda la planicie de la Palomera, y un camino amplio baja a la derecha buscando el arroyo de Santo Domingo. En ese momento empieza a llover como parece no ha llovido nunca. Antes era un "chirimiri", pero ahora es el diluvio, aquel de: -Pues comprese un paraguas en casa de Rubio, de  Radio Sevilla. Protejo la cámara, saco el impermeable y el paraguas, pero ambos sirven de poco. 

Laguna estacional

En la entrada del sendero -ahora si es el PR-A332-, que baja por el margen derecho del arroyo de Pedroches, me cruza otro ciclista, éste sin protección para el agua, por lo que va empapado. Me lo tomó con calma, el sendero que es precioso, es un pequeño río que corre paralelo al arroyo, hasta que en un momento vierte en el. A los pocos metros de estar en el sendero, afloja la lluvia. A la derecha un trozo de umbría con centenarios árboles, retorcidos por su tronco. 

Las rocas se hacen presentes

Arriba la cornisa de la Mesa o planicie, con algunos abrigos, y en esa vertiente toda la suciedad del mundo. Deberían ser condenados a limpiar el campo aquellos que lo ensucian de esta manera. Parece como si desde arriba tiraran la porquería y claro, se queda en la ladera. Penoso. Lo cierto es que nos lamentamos todos, pero no se puede pretender ponerle vigilancia a todo aquel que salga al campo, la solución es civismo, y una educación previa. Tenemos a un paso del urbanismo, a veces agobiante de la ciudad, un paraíso, pero nos empeñamos en destruirlo.

Al frente la trocha al mirador de San José

A la izquierda para Santo Domingo, a la derecha para el Puente de Pedroches


Más abajo casi en la tributación del arroyo de Santo Domingo, a su hermano mayor el de Pedroches, una rústica baranda sobre el sendero, nos permite ver que un alma caritativa ha recrecido éste, para seguir permitiendo el paso ante un derrumbe. La compensación a los desalmados, menos mal. Ahora aparece el Puente de Hierro, esa obra del siglo XIX, de una natural importancia para su momento, su vano de 152 mts y 33 de altura son significativos. La construcción con remaches, tipo Eiffel, va camino de los ciento cincuenta años. 

Un pequeño arroyo el sendero

Las tablas y la baranda de protección al derrumbe

En este lugar acabamos el recorrido, a la izquierda la rama del PR-A332 que se dirige por los terrenos de la Trinidad a la Fuente de los Mártires, y el arroyo de Pedroches, a la derecha un antiguo venero seco. Una pequeña cantera, a la derecha nos da la despedida, y el camino nos lleva de nuevo al vado del Arroyo de la Palomera, tres mil trescientos y algo metros después de haber iniciado el recorrido, los primeros mil quinientos de subida y los restantes cuesta abajo. Pero merece la pena.

Al fondo el Puente de Hierro





Fotos y vídeos de autor
Bibliografía de la Web A Desalambrar.

martes, 11 de noviembre de 2014

SENDERO PR-A332, PASEO DESDE EL PUENTE DE HIERRO A LA FUENTE DE LOS MÁRTIRES

Un tramo del camino

Recorrido por un tramo del PR-A332, desde el cruce del arroyo de la Palomera hasta la Fuente de los Mártires. El recorrido del PR-A332 es circular y se puede partir desde el Barrio del Naranjo o desde el antiguo Puente de Pedroche en la N-432, también antigua. Ambas rutas se unen en el Puente de Hierro de la Palomera, luego transcurre por el margen derecho del arroyo hasta el arroyo de Barrionuevo que lo sube hasta encontrar el sendero que sube a Santo Domingo, cerro de San Álvaro.  

Un plano con múltiples errores, cita a San Diego como el Majano,
Trece Pies como Trece Pitas, Torre Blanca la pasan al arroyo, etc. etc. 

En esta panorámica podemos observar los distintos accidentes y topónimos


Y otras dos opciones, subir a la Ermita, o continuar, ahora por el margen derecho del arroyo de Santo Domingo hasta las cercanías del cortijo de los Velascos, donde lo dejamos para pasar por delante de su fachada este, rodearlo y bajar nuevamente hasta el puente de arroyo de Santo Domingo, que cruzamos y lo bajamos hasta su encuentro con el de Pedroche. Por lo que en este punto podemos o, dirigirnos al Barrio del Naranjo o al Puente de Pedroche, en la N-432.

El sendero en bosque de galería

Nosotros arrancamos en el cruce del arroyo de la Palomera, cruzamos el arroyo, para continuar al frente, a la derecha dejamos el vado del arroyo de Pedroche y el Puente de Hierro, continuamos por el margen derecho del arroyo, cruzamos a la derecha por un puente el arroyo de Santo Domingo, pasamos un cortijo abandonado y una alberca, el camino pasa entre unas rocas. Serpentea y llegamos a una especie de prado a la izquierda, a la derecha el frondoso arroyo, y desde allí podemos observar el sendero de la margen izquierda, y con atención el borde en el mismo del trozo visible del Acueducto Aqua Nova Domitiana Augusta. 

La seca fuente

Una parcela en el dominio hidráulico en constante peligro, que tienen puerta por el sendero del margen izquierdo. Más adelante se hace más hermoso el sendero al formarse bosque en galería. El arroyo va seco, salvo en algunos sitios que los veneros lo embalsan. El cauce en algunos lugares está muy bajo, o nosotros circulamos muy altos. Hay que tener cuidado con las bicicletas pues muchos, todos no, no tienen la prudencia necesaria y piensan que por el sendero solo circulan ellos. 

Se torna pedregoso en algunos tramos

En algún lugar el sendero es peligroso por los desprendimientos, hay que aumentar la precaución. Llegamos al cortijo Trinidad, la entrada desde la margen derecha del arroyo la cierra una cancela y una casilla de perro. Podemos observar la grandeza del cortijo entre la vegetación de la otra orilla. Ahora el sendero sube y baja buscando el mejor recorrido entre las rocas y, como se hace al andar los ciclistas han habilitado bifurcaciones. 

Aquí lo es más

Llegamos a una sucia cueva a la izquierda y una fuente unos metros más allá, encima de la fuente está la alcubilla (ojo está fuente tiene el agua contaminada, por lo menos los análisis del año 2013 así lo decían). Ahora no corre, sólo por debajo en el enlace del tubo que la conduce al cortijo Trinidad, son sus terrenos de propiedad. Sigue el bosque en galería, precioso, lástima que el arroyo estaba seco en la época del paseo, primeros de septiembre, pero su cauce pedregoso es ancho en algunos lugares, sobre todo cuando meandrea. 

Precioso sendero

Ahora el camino, entre olivos, describe una curva a derechas (vamos arroyo arriba). Alguna pequeña subida rocosa y nos encontramos en el puente de tubos destrozado, sobre el arroyo de Pedroche que se construyó para la salida de camiones de la cantera de Santo Domingo. A la izquierda la subida por el camino al cortijo de los Velascos, a la derecha la subida al túnel de la N-432, que sale al antiguo paso a nivel, al frente continúa el PR-A332 camino del arroyo Barrionuevo. 

La poca agua de la fuente sale por un tubo que alguien ha desenchufado

Ahí finaliza este recorrido parcial y se inicia el de vuelta. Para la vuelta las mismas recomendaciones; precaución en los lugares con curvas cerradas o cambios de rasante, por los ciclistas desaprensivos o locos, la mayoría son sensatos afortunadamente. Y sobre todo procurar dejarlo todo como está, limpio, el camino es para usarlo y disfrutarlo.

A la vuelta


 

Fotos y vídeo del autor
Bibliografía de andar el camino

domingo, 9 de noviembre de 2014

LA CALERA DE LA HUERTA DE DON MARCOS.

La calera desde el tramo de camino más bajo

Esta mañana hemos recorrido Diego, César y yo, la zona de Don Marcos para ver la calera que allí hay semiderruida. En una curva del camino que baja al arroyo, dejando la huerta en la que convaleció Luis de Góngora a la izquierda, está ubicada la calera. A la boca se puede acceder desde arriba por el mismo camino y para la alimentación del horno por abajo desde el mismo camino también, que al final baja al vado del arroyo.

Otra vista de la calera

Paredes del horno

La calera está en las cercanías de la Huerta de Don Marcos, que según el catastro esta señalada como terrenos del Majano, en la parcela 80, subparcela 50 a, y las coordenadas 37º54'49"N, 4º46'17"O, como puede verse en las fotografías aéreas, en el vuelo de 1977, está pero no se ve en el de 1956, por lo que habrá que estimar que su construcción es del mediados del siglo XX, o cuando comenzase a explotarse la cantera de sus alrededores. 

Desde arriba fondo del horno

Fondo del horno

Las caleras eran elementos artesanales de la producción de cal, normalmente, a partir de la piedra caliza. Los hornos eran de planta circular que podían rematar en un forma cónica de tres a siete metros de altura. La producción consistía en calentar el carbonato de calcio a temperaturas de 800 a 1000 grados centígrados, para obtener el óxido de cal, o cal viva, a la que después, para su utilización había que hidratar.

Rejilla en el fondo

Grueso de pared

El material se ponía por el calero adecuadamente formando un bóveda dentro del horno. Trabajo muy delicado, salvo que tuvieran parrilla. Luego de su carga, este horno se alimentaba con madera de boj que tiene un alto poder calorífico, u otras, y normalmente la calcinación duraba unos tres días, durante los cuales había que vigilar la cocción para que se mantuviera la temperatura de mil grados. La caliza con la cocción (CaCO3), se transforma en cal viva u óxido de cal (CaO), restándole su anhídrido carbónico (CaCO3-CO2=CaO).

Desde el camino superior

Vuelo de 1977 se ve la calera

La realidad es que, a mi modo de ver, aventurándome a opinar sobre la antigüedad de la calera, es el del valor de la arqueología industrial, en este caso semiartesanal, de la misma, de lo que debemos sentirnos orgullosos. Basándome en las fotografías aéreas -bien es verdad que la de 1956 no tiene la definición suficiente por eso no la he puesto- no tiene antigüedad considerable. Pero bueno es otro residuo histórico industrial que, aunque pueda ser contemporáneo, tenemos cerca para visitar en un paseo agradable.

Vuelo actual

Fotografías de Diego, César y el autor
Mi agradecimiento a César y Diego

martes, 4 de noviembre de 2014

CEMENTERIO ABANDONADO EN LA ADUANA

Unas tumbas abandonadas y abiertas

El domingo, día de los fieles difuntos (como no podrían ser de otra manera) para la iglesia católica, y gracias a mi amigo César tuve ocasión de visitar a la caída de la tarde, el edificio del Carmen de la Aduana antiguo noviciado de jesuitas, en la falda de la sierra, y hoy colegio nacional. Pero lo más interesante, sin desmerecer la colosal obra que Sáenz de Santamaría, arquitecto cordobés, diseñó allá por los años sesenta del siglo pasado, fue la visita al recoleto cementerio, muy similar al de las Ermitas, que contiene un columbario con veinticuatro nichos, y una docena de tumbas en el suelo en dos niveles.

El majestuoso edificio

Hay que reconocer la vocación de continuidad del noviciado, por la construcción de un cementerio, junto con el columbario, pero luego por razones que no vienen al caso se abandona y se hace cargo de la titularidad el Estado. Por eso lo interesante y curioso y más en Día de Difuntos es su recoleto cementerio, materialmente ocupado por la exuberante naturaleza. Parece por la situación de algunas tumbas, que fue ocupado por algún enterramiento (ya no hay enterramientos), no así el columbario que requiere algo de más tiempo.

Siete plantas

Lo complicado es su acceso, el abandono ha conseguido que la naturaleza lo ocupe en su totalidad y el camino de acceso está totalmente desaparecido. No voy a precisar por donde se llega porque me parece peligroso, que por la curiosidad ocurra algún percance en jóvenes, y no tan jóvenes, aventureros. Antes de llegar a él estuvimos asombrándonos de la colosal obra, cerrada en su mayor parte y no solo cerrada, sino selladas sus ventanas con chapas soldadas, para evitar la entrada de saqueadores.

Edificio central

La parte delantera está ocupada por el citado colegio, bien cuidado, con un huerto escolar y pistas deportivas. Hablar de la historia de esta finca nos llevaría a un amplio dossier documental. Pero habrá que dar unas pequeñas pinceladas sobre la Huerta Carmen de la Aduna, Parece que en los planos catastrales del siglo XIX y XX, antes de la construcción del noviciado, señalan como la casa matriz la que hoy ocupa en cerrado también hotel, y el resto accesorias:


Pasarela a la piscina

"La huerta de la Aduana, en término de dicha ciudad de Córdoba, distante de ella algo más de media legua, junto a la cuesta de la Traición, que consiste en doce fanegas de tierra de cuerda mayor, según el marco de Ávila: las siete y media de ellas de regadío por fuente, las tres de éstas pobladas en toda su extensión, de árboles de ciruela blanquilla, tres y media de naranjos hechos, dos partes de agrio, una de dulce, y la otra fanega restante poblada de limas mitad dulce y mitad agrias, 

Intrincado camino al cementerio

y las cuatro fanegas y media restantes de secano, y de éstas los veinte y un celemines poblados de viña en toda su extensión, sin guardar orden, y los treinta y tres celemines restantes poblados en la misma forma de olivos, cuya huerta tiene su casa principal con decente respectiva habitación, y con su oratorio, y una fuente con su pilón y taza de piedra jaspe, y agua perpetua, y toda ella está bien reparada y cercada de piedra, y confronta a Levante y norte,

Más intrincado acceso

con el camino de la cuesta llamada de la Traición, a poniente, con el olivar del excelentísimo señor conde de Maceda, y de la fuente del Sauco, y al sur. con huerta llamada de Santa María, propia del ilustrísimo cabildo eclesiástico de dicha ciudad de Córdoba; la cual dicha huerta pertenece a este dicho real monasterio, la mitad de ella, por donación a su favor otorgada por la señora doña Sancha de Roxas. viuda del noble caballero Alonso de Córdoba, alcaide de los Donceles, por escritura otorgada en ella a los 3 de noviembre de 1479 ante Fernán Gómez y Gómez Fernández, 

Escalinata de acceso al cementerio

escribanos públicos, y la otra mitad en fuerza del testamento otorgado por dicha señora a los 13 de octubre de 1478 ante Pedro Sánchez, Diego Sánchez de Villatoro, Diego López, y Alfonso González, escribanos públicos, que fue otorgado "in scriptus", y des­pués abierto con las solemnidades del derecho en que instituyó por heredero universal de todos sus bienes, y hacienda a este dicho real monasterio, quien guarda en su archivo en este legajo numero, del número vigésimo, además de las citadas escrituras, otras que se iras poniendo en la siguiente forma." (1)

Un árbol caído y unas tumbas

Luego se sigue relacionando escrituras hasta llegar a casi nuestros días, pero aun considerando importante conocer la propiedad de la finca que como se ve, perteneció al Monasterio de San Jerónimo en su origen, luego fue cambiando su propiedad a manos de la aristocracia terrateniente acaparadora de la tierra, para después volver a manos de otra orden religiosa, la Compañía de Jesús para construir en esos terreno un noviciado, y luego al Estado.

Columbario

Este noviciado lo promovió Francisco Cuenca Horcas, superior provincial de Andalucía de la Compañía de Jesús, y lo proyectó en 1959 Carlos Sáenz de Santa María y de los Ríos, uno de los arquitectos más importantes del momento, con notable obra civil y religiosa construida en España. Del orden de veinte mil metros cuadrados, tiene pistas deportivas, campo de fútbol, piscina, cementerio del que nadie habla, y un depósito de agua en altura entre el edificio y la carretera.

Más tumbas

Este edificio de corta vida religiosa, como se puede comprobar, pues en 1971 parece que lo adquiere el Estado, ha tenido en su seno el seminario, una escuela hogar, el Instituto de Ciencias de la Educación, almacén de material de la Delegación de Educación (aun queda algo de esto), y el colegio actual. El resto resiste a la incursiones de curiosos y expoliadores que han obligado a blindarlo. Otra lástima de edificio, como el de los Morales, como lo fue el de Noreña, y como lo son la mayoría abandonados o semi, sin que la ciudadanía no pueda comprender como no se arbitran medidas de aprovechamiento adecuadas. Y en este hay que agradecer la presencia escolar.

El árbol y tumbas desde otra perspectiva

Por otra parte, informaciones oficiosas hablan de la composición de sus muros con el peligroso amianto, que es lo que parece impide su ocupación de acuerdo con las normas actuales, o lo caro de su limpieza. Tuvo una gran ocupación, del orden de mil escolares, incluso con escolares internos, desde mil novecientos setenta y uno hasta los años noventa y después quedaron solamente ocupadas las edificaciones de la fachada sureste. 

Vuelo de 1956, aún no hay ni movimientos de tierras

Recuerdo cuando subía en bicicleta al Lagar de la Cruz, camino habitual, cuando lo físico no era problema para mi, el ver de madrugada en cada azotea un sacerdote leyendo su misal, cualquiera que haya subido por esa carretera lo recordará, le llamábamos al edificio la "fábrica de curas". Luego están una serie de leyendas que siempre acompañan a los edificios abandonados, un posible crimen de un pastor, del que no hemos encontrados datos escritos, pero que seguimos buscando, el clásico fantasma, y menos mal que no hay un subterráneo que llegue a Medina Azahara o a la Mezquita, porque no es su época. Otro lugar que, si no puede visitarse habitualmente sin infringir alguna norma, es una curiosidad más de esta ciudad.

Vuelo de 1977, ya está construido y funcionando





  

Fotografías y vídeo del Autor
Bibliografía (1) Del libro de Soledad Gómez Navarro, "Mirando al cielo sin dejar el suelo: Los Jerónimos cordobeses de Valparaíso en el Antiguo Régimen"
Agradecimiento a mi amigo César Lama