Eugenio Noel.
Eugenio Muñoz Díaz, nació a finales del XIX, concretamente un 6 de septiembre de 1885, y murió en Barcelona en abril de 1936. Tuvo la suerte de no ver desaparecer su querida República ni los desmanes que se cometieron durante y después del golpe de estado contra ella.
Era humilde de nacimiento, y estuvo tutelado en su niñez por la Duquesa de Sevillano, que le facilitó el ingreso en el seminario de la casa misión de los Tardajos, cercano a Burgos. Las obras de caridad con los humildes consistían en facilitar “vocaciones”, después en Madrid en el seminario de San Dámaso. No tenía vocación para eso. Se enamoró de una cantante, María Noel, de la que tomó prestado apellido, para su seudónimo. Estudió también en Bélgica con el Cardenal Mercier, con otra beca de otra duquesa.
La religión no era su fuerte, y se hizo periodista bohemio, socialista republicano y escritor. Tertuliano del Nuevo Café de Levante, tertulia valleinclanesca por más señas. Aventurero en primeros del siglo XX marcho a Marruecos a la campaña, lo que escribió sobre la misma, en un artículo llamado “Cómo viven un marques y un duque en campaña”, publicado en el periódico España Nueva, republicano, le costó la cárcel Modelo. Conoció al amor de su vida, Amada, una señora de Cuba. En 1913 inició lo que fue su pasión de sus últimos años, una campaña anti flamenquismo, porque no es lo mismo el flamenco que el flamenquismo. Era un notable entendido del arte flamenco y denunciaba las injusticias de ese mundo en esas fechas. “Señoritos chulos, fenómenos, gitanos y flamencos”, que era el título de uno de sus muchos trabajos, podemos aclarar dudas.
La Esfera con uno de sus textos.
Recorrió Córdoba y toda España con su “cruzada” particular, y en muchas cosas, por no decir en casi todas llevaba razón. Escribió muchas crónicas sobre sus recorridos, destacando las críticas que le hacía al mundo del toro, cuestión que le acarreó muchos problemas. Siempre estaba su lucha contra la injusticia.
Algunos de sus títulos: Escenas y andanzas de la campaña antiflamenca, Nervios de la raza; República y flamenquismo, Pan y toros; El flamenquismo y las corridas de toros; La capea; Castillos de Castillos de España; Semana Santa en Sevilla; Señoritos chulos, fenómenos, gitanos y flamencos; Vidas pintorescas de fenómenos, toreros enfermos, diestros y siniestros de embrutecimiento nacional; Vidas de santos, mártires, diablos clérigos y almas en pena; Taurobolios y verdades contrastadas. Y muchos títulos más.
Taberna la Mezquita.
¿Qué pinta D. Eugenio Muñoz Días (Eugenio Noel) en estas Notas, o qué relación tiene con Córdoba? Pues la tiene. Eugenio frecuentaba la Taberna de la Mezquita, cuando estaba regentada por Manuel Criado, padre de Rafalito, su último propietario. Era tanta la fama de Eugenio que un vino de la Taberna la Mezquita fue bautizado con su nombre, mejor con su seudónimo, mejor con una contracción de su seudónimo, porque le pusieron “Noe”, como el Sr. del Arca. Las cosas de los andaluces.
“Si doy pierdo la ganancia de hoy, si fio carezco de lo que es mío, si presto al pagar ponen mal gesto, para evitar todo esto, ni doy, ni fío, ni presto”.
En un rincón de la sala del mostrador, que cambió poco en muchos años, entre las dos puertas, estaba la máxima en un cuadro.
“-Maestro que suerte ha tenido usted que le pongan la Mezquita delante de la taberna. –le decían.
-Si gracias a mi cuñado Abderraman. –contestaba el tabernero.”
Casa Camilo en la calle Moreria.
Eugenio Noel tenía una estrecha relación con el maestro Carreras, barbero de la Mezquita, donde se arreglaba cuando estaba en Córdoba, y se corrían alguna que otra juerga de cante y copas. De él escribió unas notas en uno de sus artículos.
Párrafo relacionado con el maestro Carreras.
El maestro Carreras, “cantaor de verdad por el estilo viejo”, había participado hacia poco, en el primer concurso de saetas de que tenemos noticia en Córdoba, y que se celebró delante de Santa Marina, en la pared del convento.
Maestro Rafael Carreras.
Eugenio Noel en los años próximos a la guerra Civil, cuando la II República iba a ser golpeada brutalmente por los mismos que la trajeron, por la sinrazón, se marchó a Barcelona y allí le sorprendió la muerte, a los cincuenta y tres años.
Murió en la más absoluta miseria en un hospital de Barcelona. Al trasladar sus restos a Madrid, el mercancías que lo llevaba, quedó por error abandonado en una vía muerta en Zaragoza durante un tiempo, hasta que fue encontrado y pudo continuar su viaje a Madrid donde reposa.
Un escritor casi desconocido en este tiempo, Eugenio Noel -que merece ser leído-, un vino con su seudónimo, “fino Noé”, en la Taberna la Mezquita, y un cantaor aficionado “por el estilo viejo”, Rafael Carreras, configuran un triángulo, literatura, vino y cante, en el barrio de la Mezquita de Córdoba.
Añadidos de Eduardo, del Blog http://www.gelaguna.blogspot.com/ sobre Eugenio Noel, pues su madre era natural de la ciudad Torrelaguna, dónde también está enterrado nuestro paisano Juan de Mena:
Frases de Eugenio Noel:
"El ombligo de España no es el Cerro de los Ángeles, es la Plaza de Toros de Madrid".
"Paseando una noche, dos al verme dicen: 'Ese sí que es el mejor escritor de España' y gritan a continuación ¡Viva Noel! Sigo sin dinero y enfermo, rumiando: si Belmonte toreó 72 corridas en 1914 y Joselito 75, a 6.500 ptas., cuando no eran 7.000, una sencilla operación dará 870.000 ptas. A mí ese mismo año, un intelectual, me dieron por mi libro 'Las capeas', incluyendo en el contrato una portada que le pedí a don Daniel Zuloaga (novillero en su mocedad), 250 ptas. ¡Y soy el mejor escritor de España!
Para terminar una anécdota que da título al artículo de Alfredo Mañas, del que estoy sacando los datos, que es de un humor negro inigualable.
Dice Noel que estando en una capea en Medina del Campo, una mujer enlutada se echa a la arena y cita al morlaco, el toro hace por ella y ésta cruza la plaza seguida por el animal hasta que se libra de éste saltando al carro donde estaba Eugenio Noel, que le dice a la mujer: "ese toro es una fiera" y ésta le contesta: "Bah, para toros 'güenos' los que mataron las fiestas 'pasás' a mi marido".
Si la Iglesia lo condena no tendría que ser mala persona:
El 9/11/1916, el Cardenal obispo de Sevilla, Enrique Almaraz, publicaba en el Boletín Oficial Eclesiástico, un breve señalando la obra de Eugenio Noel como blasfema y herética por su libro "Semana Santa en Sevilla".
Ampliado el 09/03/10:
Mi buen amigo Eduardo, que es el mantenedor del magnifico Blog
Crónicas de Torrelaguna, ha publicado en él una entrada referida a este escritor,
Escritor con madre torrelagunense, pues su madre es de la ciudad de Torrelaguna, además de un artículo aparecido en el Mundo que nos da una más acertada idea de Eugenio Noel y su tiempo.
La transcripción del articulo es la siguiente:
"Con motivo de la discusión en el parlamento catalán sobre la prohibición o no de las corridas de toros, el escritor y crítico taurino ZABALA DE LA SERNA, publicó en el periódico EL MUNDO, el jueves 4/3/2010, un artículo titulado: "QUE VUELVA EUGENIO NOEL", del que voy a poner aquí parte de lo que escribe:
"...Los desvaríos provocaban en el bando taurino el rubor y el regocijo a la par.Pero también cierta tristeza al comprobar que ni siquiera sabían de que hablaban. Ninguno tuvo la altura, ni por asomo, del más afamado y sólido escritor antitaurino, con permiso de Vicent: EUGENIO NOEL. En los albores del siglo XX, NOEL arremetía contra los toros y el flamenquismo, representaciones de la España negra para la Generación del 98. AZORÍN lo definió tan bien como lo conocía UNAMUNO: "Nadie duda de que Eugenio Noel es un adversario acérrimo de los toros y el flamenquismo.(...)Noel sabe menudamente todo lo referente a los toros; historia, bibliografía, biografía de toreros, gestos de torerros, dichos de toreros, andanzas..."
Eugenio Noel escribió en uno de sus artículos: "Visitando la plaza de Tejares (Salamanca), hice pesar unas silllas de caballo de picador (de las más pequeñas); pesaba 35 kilos y 7 los estribos, de manera que el caballo sale a la lidia con 140 o 150 kilos de peso encima de 30 años de trabajo".
Estudiaba lo que atacaba. Hoy hubiera dado la talla como animalista, sin espumarajos en la boca. Menudo tipo. Siquiera por no soportar la naúsea, aún por bien de los antitaurinos, que vuelva Noel."