En esa época era un personaje, nadie tenía la posibilidad de viajar fuera y era el exponente de lo extranjero, de lo especial. Todas las ferias aparecía y siempre desaparecía como venía. Parece ser que en la feria de Sevilla era también frecuente. Aunque su base de operaciones más importante la tenía en Jerez. En suma era un asiduo de las ferias andaluzas. Desde abril hasta la más tardia tenía una amplia temporada.
Nadie ni siquiera sabía cómo se llamaba, si Mac lo que sea, o Mac lo otro, por eso se le llamaba Pepe como en los chistes, porque lo cierto es que era un verdadero chiste viviente. Unos lo llamaban Marqués de Ballantine -no es necesario explicar el porqué-. Eso sí, haciendo honor a su abolengo nunca pagaba en ningún sitio y a costa de eso de las invitaciones, por tener en la caseta un esperpento, se hinchaba de beber y de comer en todos sitios. Respecto a la bebida era una esponja.
Lo cierto es que era un “malage”, un “desaborío”, con un “gajorro” de lujo. Era igual que las cigüeñas "por San Blas las cigüeñas verás", ahora ni aparecen ni se van . Este personaje aparecía en la feria y después de la misma manera desaparecía y nadie sabía de él. Bueno se marchaba a otra feria eso sí, trabajaba todas las de Andalucía.
Pepe el Escoces en la feria de mayo
Decían que era irlandés, pero qué más da. Se bebía hasta la lejía. Y rara era la vez que lo tumbaban bebiendo, creo según fuentes que era muy difícil, talla tenía desde luego, para metabolizar el alcohol y evaporar sus efluvios.
Decían que amargaba. Es posible. No se le conoció hembra cercana, y un tío con una falda… y que además le gustaba enseñar las canillas de vez en cuando.
Una feria de mayo no vino y nadie se preocupo de él. Su leyenda habrá sido sustituida por otros personajes, más o menos ilustres, más o menos borrachos, más o menos personajes. Se comenta que algunas pertenencias quedaron en un hotel que utilizaba y que nadie reclamó nunca. ¿Dónde está? En todos sitios. En cualquier feria andaluza. Pepe el Escocés está repartido por las neuronas de muchos de nosotros, al igual que todos los recuerdos, desglosados en distintos sitios.
(Fotografías autorizadas por D.José María Morillo gerente de www.gentedelpuerto.com, pertenecientes a las colecciones de J.M.M., Miguel Sánchez Lobato y José Vilches Lacomba)
Fotografías de Pepe el Escocés, de su propia cámara, que nunca recogió de la pensión.
Las fotografías de la cámara me las ha facilitado Paco Madrigal
Un blog sevillano El Cajón de los Misterios ha recopilado más datos de este personaje. Ha hecho un trabajo de investigación muy interesante que merece la pena leerse.
En primer lugar el significado que se le da a la frase hecha "Esto va a acabar como el Rosario de la Aurora" se refiere a que la cosa acabará mal, como acaban las cosas mal hechas de antemano.
Encontrar el origen de la frase es algo más complicado. Circulan multitud de versiones, cada una de ellas acomodada al pueblo o la ciudad en la que se utiliza, de la que se apropia.
El denominador común es que proviene de un rosario que se rezaba cantado, y en algunos lugares aun se reza, de madrugada, a las cinco de la mañana y en procesión por la calle.
Empezaremos por la versión que siempre he conocido referida a nuestra ciudad, con las cautelas de que lo más normal es que sean leyendas urbanas, como decimos antes apropiada de otros, ¿en qué pueblo o ciudad, o barrio si me aprietan, no existen unos genitales de una Bernarda cualquiera?.
El citado rosario se rezaba en procesión por las calles, y cada cofradía, o parroquia tenía el suyo. Esa competencia la vemos en multitud de manifestaciones religiosas -y no nos centramos solamente en la católica-, en las que cada uno tiene la propiedad divina de su parte para poder emplearla a su antojo. Ejemplos claros la multitud de vírgenes de distinto nombre -en este caso si es la confesión católica- que por toda la geografía existen, y la soberbia acaparadora de los favores celestiales de la hermandad, parroquia o simplemente ermita titular de la misma.
Pues bien, una vez definida la competencia divina, ésta existe inclusive por barriadas, y por esa razón cada una de las parroquias tenía su procesión del Rosario. En tiempos no tan lejanos bastaba con ponerse en marcha y recorrer las calles que se les antojaba a los directivos. Hoy parece que sucede algo distinto y debe existir planificación, pero no, aunque solo sea un ejemplo; no hay nada más que ver el número de cabalgatas de reyes magos, que cada enero hay, en cada barriada o peña, que tiene la suya, con la natural confusión monárquica de la chiquillería que sufre una incomprensible invasión de éstos, como si no bastara con tres. Pero no os confundáis chavales, los reyes ¡ s o n l o s p a d r e s !.
Como eso no se puede cambiar y forma parte de lo genital -genético- de cada organización, estas procesiones sin ruta establecida iniciaban su recorrido y, en la mitad del camino o en los dos tercios del mismo, qué más da, en lo intrincado de una estrecha callejuela, se encontraban casualmente con otra que llevaba el mismo recorrido pero en sentido contrario. Se pedían paso, y como ninguno iba a ser menos que el otro, ambas exigían que se apartase la contraria, invocando su derecho por ser más antiguos, o por otra causa, sin que la caridad, la humildad, se supone que ambas virtudes cristianas, hiciese acto de presencia en alguno de ellos. Al final los faroles, los cirios y las manos acababan lo mal empezado. Es decir "acababan como el Rosario de la Aurora".
En otros lugares se referían a que, si tenemos en cuenta que a esas horas de la madrugada andaban rondas de jóvenes pendencieros -y no tan jóvenes- por las calles, y que hasta no hace mucho eran frecuentes las confrontaciones por motivos políticos o religiosos, la cuestión acababa también en bronca.
Otras veces eran los propios vecinos, los que al ser despertados por los rezos y cánticos cofrades, los increpaban y acababan por salir a la calle y dirimir la discusión, una vez ya despiertos por la vía más rápida.
Otra versión, esta de Sevilla de la www.rosario.org (1).
"En 1840 se producen graves desórdenes en el Rosario del convento de San Jacinto y el propio Ayuntamiento solicita a la Mitra la prohibición inmediata de todos los Rosarios que salen en Triana por los incidentes que preocupaban, entre ellos, el uso amenazante de navajas, peleas continuas, expresiones deshonestas expresadas en alta voz, etc... con la particularidad complementaria de la presencia frecuente de jóvenes de corta edad, a los que se convencía llevasen las insignias. La Hermandad asume los hechos, pero hace firme prometimiento de no reincidir, afirmando que ha renovado totalmente su junta de gobierno, depurando antiguas responsabilidades y asegurando el orden de los rosarios que a partir de ahora salgan. El Arzobispado, tras nueva insistencia del municipio, ordena la supresión del Rosario."
En Cádiz el pueblo de Espera tiene su propia versión, basada en lo mismo. La Cofradía del Rosario de la Aurora, coincidió con otros ciudadanos que no estaban de acuerdo con la procesión y al final se dirimió el desacuerdo a base de guantazos y farolazos. Claro allí se dice que "vas a acabar peor que el Rosario de Espera", es decir dirimir el debate a tortazo limpio.
En resumen que, el motivo más común para la bronca es el de siempre "yo soy más que tu, y por eso tú te quitas", o "vaya coñazo a las horas que esta gente canta y reza sin tener en cuenta el descanso de los demás", que no deja de ser otra forma de abuso, o "iros a tomar por el c.. con vuestros cánticos".
Y vamos a ir acabando porque si no "podemos acabar como el Rosario de la Aurora". La similitud es grande: el coñazo mañanero a la hora de teclear esto, y lo soporífero del tema aunque curioso, pudiera ser motivo de ello.
Recuerdo en la niñez, haber escuchado y visto, con los extrañados ojos de un niño, entre las gitanillas y los geranios, chinos y normales, de una ventana, una fantasmagórica hilera de hombres y mujeres con faroles que colgaban de sus manos, y unos cantos que se acercaban al gregoriano por las bandas, y que decían: "Las cuentas del Rosario son escaleras, para subir al cielo las almas buenas ¡Viva María!, ¡Muera el pecado!...", que se iban perdiendo en la lejanía de la calle, junto con las luces de los faroles, quedando sólo el eco y lo tétrico de la visión, que impedía después al niño volver a coger el sueño. Eso lo asimilaba a una lectura de una obra que se llamaba "El Tribunal de la Sangre", de Ortega y Frías, que trataba sobre la inquisición y sus crímenes, en el siglo XVI.
Pudiera ser que este recuerdo, estuviese asociado a una visita que las vanguardias católico-apostólico-romanas en otros mundos incultos, ignorantes y ateos, se dignaron hacer a Córdoba, y que multitudinariamente llenó la Mezquita, de actos litúrgicos, de sermones, y de presencia de barbudos frailes que les llamaban y que eran, como no, "misioneros", con el ánimo proselitista de reclutar adeptos en la "reserva espiritual de occidente", y más que eso fondos.
La visita obligatoria en masa de colegios, a presenciar los actos, podría suponer que en algún niño se despertase la "vocación", para contrarrestar el "alarmante comunismo" (luego a la hora de los votos,resulto ser una decepción porque muy poca gente voto a los que habían sido los únicos luchadores contra la dictadura e incluso muchos de ellos dieron su vida por un mundo mejor), que estaba desparramándose por el mundo y generando esperanza en millones de explotados. Esperanza, a la que el Estado y la Iglesia consideraban no tenían derecho, pues ya disponían de eso que llamaban resignación cristiana, como siempre cercana al régimen y único antídoto permitido contra la desesperanza y el hambre.
Esto no es el Rosario de la Aurora, pero las formas son parecidas en cuanto a la defensa de la propiedad, o de lo que creen es suyo.
(1) No estoy suscrito pero es interesante y, además el saber no ocupa lugar. Porsi. Fotografía de cabecera del libro del libro "El Rosario de la Aurora y sus coplas" de Carlos J. Romero.
Se conocen a las Perseidas como "Lágrimas de San Lorenzo" porque el 10 de agosto se celebra el día y en la Edad Media se relacionaban las Perseidas con las lágrimas que vertió San Lorenzo al ser quemado en la hoguera.
Estas lluvias meteóricas se producen todos los años, desde final de julio hasta final de agosto. La Tierra, en este caso pasa por los restos de la órbita del cometa "Swift-Tuttle", que tiene un período de 135 años.Los restos de polvo de su cola se queman a gran velocidad, a unos 100 kilómetros de altura, y producen un intenso destello de luz que dura menos de un segundo. Las estrellas fugaces no son tales, sino minúsculas partículas de polvo que producen como hemos dicho una intensa luz. En cierta ocasión hace bastantes años, tuve la oportunidad de experimentar y disfrutar del espectáculo en el Lagar de la Cruz. Fue tan intensa la lluvia que algunas partículas nos iluminaban la oscuridad, como si estuviera encendido un equipo eléctrico de soldadura.
Para la observación se recomienda un lugar oscuro, sin ninguna luz, entre la una y las dos de la madrugada. Hoy 11 de agosto, no sólo molestará la Luna en menguante en Córdoba, sino los nublados que impedirán la observación.
Lo ideal es coger una tumbona, o un saco de dormir y tumbarse en el suelo, mirar al cielo, enfocar al infinito y esperar hasta que aparezca alguna estrella fugaz. La luz de la ciudad dificulta la lluvia de estrellas. Es preferible hacer el experimento en el campo, pues en la calle o en una carretera puede ser bastante peligroso.
¿Dónde hay que mirar?
Para verlas hay que mirar hacia la constelación de Perseo (visible desde el Hemisferio Norte), de la que toma su nombre, concretamente entre Perseo y Casiopea. Esta última, que está justo encima de la primera, es fácilmente identificable porque tiene una marcada forma de W. Se encuentra entre el norte y el noreste.
Las Perseidas no son las únicas lluvias de estrellas que se pueden ver durante el año, ya que en noviembre se pueden observar las Leónidas y en diciembre las Gemínidas, y otras, aunque estas son las más populares.
En la práctica de la radioafición existe una modalidad de trasmisión a larga distancia utilizando las lluvias meteóricas, que se llama “meteor-scatter”. Esta modalidad "MS" se aprovecha de la breve ionización de la ionosfera producida por la entrada de meteoros en la misma. La onda emitida se reflejara aproximadamente a 100 Km de altitud (en la capa E) posibilitando normalmente contactos de entre 700 a 1700 Km, siendo más difíciles a distancias superiores a los 2000 Km.
A disfrutar de la lluvia meteórica y pedir muchos deseos.
Siempre me han llamado la atención esos dos símbolos fálicos en la plaza de la Magdalena. Esas dos columnas redondeadas en su punta. No he encontrado ninguna referencia a ellas en ningún autor. Es posible que no haya investigado lo suficiente. Puede ser lo más probable. D. Teodomiro se extiende por casos extraños y por familias "ilustres", en su paseo por la Magdalena, y no hace mención a las columnas.
Plano de la ciudad de 1811
Mirando el plano de Córdoba de 1811, en ese mismo lugar existe una pequeña puerta, de la que bien pudieran estas columnas rememorar sus quicios, que aparentemente coinciden con ese lugar. En el de 1851 aún continúan, en éste ya está cubierto el arroyo de San Lorenzo que en el 11 cruzaba un pequeño puente.
Plano de la ciudad de 1851
Plano de la ciudad de 1882
D. Teodomiro menciona en sus Paseos por Córdoba la puerta de Andújar, de esta manera:
"Dando comunicación con el campo, hay un portillo, conocido por la Puerta de Andújar, por ser la salida del camino a dicha ciudad, según unos, o porque cuando la conquista de Córdoba entraron por aquel punto los soldados que formaban la legión con que los auxilió Andújar. Sea lo que quiera, aquel sitio, uno de los más nombrados en su día, ha perdido por completo su importancia. A un lado se ve una torre amagada a la ruina, resto de la antigua de los Donceles, una de las fortalezas que defendían la ciudad y sólo podía cederle la primacía a la que llamamos la Calahorra..."
Sobre la torre de los Donceles, dice:
"Formaba dos torres, completamente iguales, unidas por un arco, dándolas comunicación en la parte alta y teniendo abajo una de las puertas de la ciudad...
...La torre, que tantos recuerdos encierra, desaparecerá también pronto, si alguien no acude a su remedio...".
No son nuevas por tanto, las quejas de cordobeses que se lamentaban ya de la destrucción del patrimonio.
En el plano de 1882 no figura la puerta y si se imagina -por las cotas- la altura del Cerro de la Golondrina, siete metros más que la de la plaza. Parte de la citada cota máxima estaba dentro de cercado del Convento del Carmen, hoy perímetro de la Facultad de Derecho.
Como doctores tiene esta Calleja, bastante eruditos en esta y otras muchas materias, supongo que me aclararán mis dudas al respecto.
Las fotos un poco después de la madrugada.
Puerta de Osario, un experto conocedor de la ciudad y de su historia, ha hecho el siguiente comentario y facilitado una aclaración a la pregunta.
"Yo creo que sí, Paco, que son por la puerta. Es más, posiblemente eran parte integrante del monumento. La puerta de Baeza está marcada en el suelo con piedra, y en las de Plasencia y Misericordia sigue allí el San Rafael que saludaba a la entrada en la ciudad.
Puedes encontrar en internet un magnífico artículo con ilustraciones sobre la puerta de Andújar y el torreón de los Donceles, aquí:
Semanario Pintoresco Español Número 24 de 1843 (11 de junio) Páginas 188-190
Un día me gustaría sacarlo en el blog."
Pepe, un amigo, en un comentario reflejado al final dice:
"Paco, en la alusión de T. Ramírez de Arellano al matadero del ayuntamiento, Hoy banco de alimentos tengo que decirte qué en su entrada que mira para la Puerta Nueva, están colocadas dos columnas de granito rosa iguales a la de la puerta de Andújar, quiere eso decir qué los trabajadores se llevaron por lo menos dos columnas para el matadero."
Las columnas citadas en la puerta del antiguo matadero
El comentario de D. Teodomiro Ramírez
"Delante de aquel hospital, como á unas ocho varas de distancia, había una fila de columnas de granito, marcando la jurisdicción; el Alcalde Sr. García del Cid, mandó á principios de 1854 que se quitaran para utilizarlas en un matadero proyectado á las afueras de la puerta de Andújar, donde aun permanecen tiradas sin aprovechamiento; mas al ir á arrancarlas se opuso la guardia, armándose una cuestión con los trabajadores, que tuvieron que huir al ver que aquella les apuntaba con los fusiles, tanto, que fue preciso suspender la operación y hacer una consulta, después resuelta á favor del Ayuntamiento."
Cuando te pones a indagar en algo, siempre surgen multitud de pequeñas historias, de curiosidades, de retazos de la vida de las personas, en suma de recuerdos, y a su vez, casi sin darte cuenta estás dentro de ellos y estos se mezclan con los tuyos. Organizar esta amalgama de datos es bastante complicado. Dotar a los mismos de rigurosidad también.
La historia que nos ocupa, mejor dicho las historias, a pesar de ser cercanas nos remiten a casi ciento cincuenta años atrás, y nuestros recuerdos, en el caso de algunos, lo más lejos que nos pueden llevar son a sesenta años, esa cuenta para mí es muy fácil.
Al hilo de una estupenda fotografía de un amigo, y ésta a su vez de un anuncio del consistorio de ese bonito lugar de la sierra cordobesa que es Villaharta, con la finalidad de tratar de recuperar, y poner en valor, una zona que lo tuvo en su momento, te hace sumergirte en una serie de datos, visitas, preguntas, fotografías, y tienes la necesidad de exponerlos, con las cautelas naturales de que se puede incurrir en errores, pero con la tranquilidad de hacerlo con el mayor cariño posible, y con el encaje de las posibles rectificaciones que se propongan.
Quiosco y embotelladora con personal de la primera mitad del S. XX
Fuente Agria
La primera vez que estuve en Fuente Agria fue hace casi cincuenta años. La familia de mi amigo "Chico", Pepín del Olmo, "tomaba las aguas" y fuimos allí a verlos en bicicleta. Bahamontes había ganado hacía un par de años el Tour y los chavales, sin diferenciarse mucho de los actuales, querían emular sus éxitos. Nuestro Tour particular -si alguien ha hecho ese recorrido en bicicleta-, se ganaba coronando Cerro Muriano, una vez veías la casilla de peones camineros del Puerto de las Malagueñas respirabas tranquilo. Luego desde esta localidad hasta pasar la de El Vacar, el trazado es llano, y desde allí hasta el Balneario, por la antigua Cuesta de la Matanza, cuesta abajo. Esta cuesta era el principal escollo del retorno.
Jardín bajada a la Casa de Baños
La llegada al Balneario te transportaba a una época pasada, de cine romántico. El ambiente familiar que se respiraba lo generaban las familias sentadas en la puerta del pabellón, los pequeños controlados en los alrededores, teniendo en cuenta que la carretera N432, dividía el recinto, pero que el tráfico existente era escaso. La arribada del autobús de línea era un acontecimiento. La mayoría de las veces venían nuevos clientes, y siempre había alguien que los esperaba.
Existía un ritual diario, las habituales visitas a puntual hora al kiosco que, en ese tiempo no tenía el aspecto actual, a pesar de que no podía disimular su edad. Su uso obligaba a tenerlo mantenido.
Explanada de Fuente Agria al lado de la N-432
Los chavales tenían otras formas de entretenimiento que los mayores; excursiones a los alrededores, con visita obligada a otras fuentes; inclusive al pueblo, que requería un notable paseo cuesta arriba. Paralelas a la estancia surgían pequeños idilios de adolescentes, y la estancia allí de familias completas, hacían parecer aquello a un verano azul -en este caso verde- serrano.
Otras veces nos convertíamos en exploradores y, en grupo, normalmente acompañados de algún adulto, hacíamos la excursión a Peñas Blancas. Ese lugarera otro mundo, aunque de sombras y de historias de otro siglo, nos parecía fastuoso. Con la recomendación previa del cuidado con las ruinas, el recorrerlas era fascinante. Era motivo para que algún admirador se deshiciera en detalles con su admirada, e incluso le ofreciera su mano para, o bien saltar un montón de escombros, o asomarla a una ventana -aupándola por la cintura-, para permitirle ver imponentes salones con pinturas aún activas en sus paredes.
Bajada a la Casa de Baños hoy impracticable, es zona urbana de Espiel
Luego la vuelta significaba, o bien el intercambio de miradas y sonrisas furtivas, o el despiezar las historias contadas referidas al Gran Hotel. Todo ello acompañado de las estivales melodías de las chicharras.
Algo de historia
Corría la mitad del siglo XIX, cuando D. Elías Cervelló y Chinesta, valenciano, funcionario del Cuerpo de Obras Públicas que, por motivos de trabajo estaba en Córdoba. Se estaba construyendo la carretera de Almadén a Córdoba. Este Sr. sabedor de la afluencia de personas a las fuentes del lugar a beber sus aguas, y los comentarios de que éstas eran curativas de algunas afecciones, decidió comprar el terreno al Duque de Bervil y de Alba -como no iba a estar la casa de Alba aquí también-, el cual en principio no quiso vender pero que posteriormente D. Elías pudo adquirir, unos años más tarde, en una subasta en Madrid.
Comedor de Fuente Agria
Citan algunas fuentes que, D. Rafael Barroso abogado cordobés, que fue miembro de la Junta Revolucionaria, y Alcalde de esta ciudad, entre 1869 y 1870, propuso a D. Elías, explotar las fuentes comercialmente, ya que según parece, un hijo suyo se había curado de una dolencia con la toma de las aguas.
En 1876 se construyó la primera fonda, sin grandes pretensiones aún. D. Elías fue el que trazó el pabellón del manantial principal, en cuyo momento fue la pieza de más importancia del conjunto. Se realizó como puede verse en hierro, de forma octogonal, tapizado su suelo interior de mármol rojo, y en cuyo centro estaba el manantial. Poco ha variado la forma de extracción hasta nuestros días. Unos escalones permitían bajar, a la persona encargada de ese menester, a llenar los vasos que cada residente llevaba consigo y que muchas veces en cola esperaban su turno.
Vista del complejo de Fuente Agria desde el este
Su fama y la concurrencia a concursos nacionales de las aguas del Balneario le hicieron conseguir algunos premios: la medalla de bronce en la Exposición Farmacéutica de Madrid, 1882; y la de plata en la de Barcelona en 1888. Por esas fechas la exportación estaba en funcionamiento y se había instalado una planta embotelladora y la distribución se iniciaba por el país, e incluso los planteamientos comerciales apuntaban a hacerlo también en el extranjero.
Casa de Baños, Quiosco y Embotelladora Fuente Agria
En 1896 se edita un manual donde se detallan las propiedades, precios de la estancia, medios de transporte, composición, estadísticas de curaciones, y testimonios de enfermos satisfechos. Las otras fuentes del entorno son: Fuente Agria, La lastrilla, El Cordel y Boca del Infierno. En 1908 se jubila D. Elías.
Fuente Agria desde la carretera por el sur
Encono comercial
Por esos años, se generó una enconada competencia con el Gran Hotel Santa Elisa, de Peñas Blancas. El encono comercial llegó hasta los tribunales. Se visualizó en los diarios nacionales, concretamente ABC, donde en ediciones de 1910 y 1911, no faltaban los anuncios alusivos metafóricamente a que "mi agua es la mejor que la tuya", " o que las mías son las auténticas", etc.. Ambos establecimientos se adjudicaban, la presencia de personajes ilustres, no confirmada, del monarca Alfonso XIII y del Conde Romanones, o Silvela que fue el único que realmente visitó el Balneario. Se puntualizaba también, para que los clientes no se equivocaran de estación de ferrocarril que, la de Fuente Agria era El Vacar, y la de Santa Elisa, Alhondiguilla.
Fachada este de Santa Elisa-Peñas Blancas
Gran Hotel Santa Elisa, de Peñas Blancas.
El Gran Hotel estaba regentado por Doña Elisa Ramírez, viuda de Velarde, que comercializaba las fuentes del entorno de Peñas Blancas, con aguas, posiblemente, de similar composición química a las de Fuente Agria, e inclusive, nos aventuramos a pronosticar, fueran del mismo acuífero, con insignificantes variantes.
Las fuentes cercanas al Gran Hotel fueron y aún están: Los Angelitos; San Rafael,La Lastra, el Santo, el Cura, La Lastrilla.
Gran Hotel de Santa Elisa desde la fuente de La Lastra
El entorno del Gran Hotel era en apariencia más majestuoso. Posiblemente su emplazamiento ayudaba a ello. Si observamos las fotografías, veremos unas diferencias notables, si nos remitimos a finales del siglo XIX o principios del XX, y comparamos con lo que queda, comprobaremos que este establecimiento tuvo una reforma, que por el estilo arquitectónico, de tinte regionalista, podríamos situar en la época modernista.
En la guerra civil, dada la cercanía del frente, se convirtió en hospital del ejército republicano y fue bombardeado por la aviación facciosa. En sus cercanías, camino de la fuente de Los Angelitos, existen las ruinas de unas instalaciones de la fonda el Carmen que utilizaron los militares y están también abandonadas. A partir de ahí parece ser que no se reconstruye y su decadencia continua hasta nuestra días.
Fachada Principal Santa Elisa
El "glamour" de su tiempo todavía se puede imaginar a través de sus pasillos, salones y ventanas derruidas, de sus patios interiores, de su jardín, y de su fachada principal. Algunos vestigios de su arquitectura se resisten al paso del tiempo y el azul intenso de algunas cerámicas de adornos de la fachada todavía deslumbra compitiendo con el del cielo.
Comedor del Gan Hotel de Santa Elisa
Epílogo
En la actualidad, como decimos en el principio, se trata de poner en valor ese entorno. Deseamos, como no, a quienes lo pretenden toda suerte de éxitos, y sobre todo nos felicitamos de que surjan iniciativas que permitan recuperar la memoria de las cosas y sitios. Esa recuperación de nuestra historia cercana ayudará no sólo a conocer y respetar el entorno, y si al hilo de eso se consigue mejorar la salud de los ciudadanos, excelente.
Una pequeña pero importante puntualización, nos gustaría que la iniciativa fuese pública, ya que la salud lo es, para que el disfrute pudiera ser asequible a todos los estratos económicos.
La pugna entre los dos balnearios en la prensa del 1910, periódico ABC.
Anuncio del Santa Elisa o Peñas Blancas.
Anuncio de Cervelló sobre el Balneario de Fuente Agria.
Ambos en la misma hoja del periódico, el enconamiento al límite.
Esquina este de Santa Elisa, el azul de los azulejos, compite con el del cielo
En el Jardín de Orive se están realizando una serie de actuaciones, que quedaron pendientes de la anterior empresa que no completo el proyecto.
Entre otras cuestiones, se pretende abrir un acceso desde Capitulares, en los aledaños de la Delegación de Cultura de la Junta. Para completar el acceso requiere una expropiación que parece que administrativamente está en marcha. La parte del acceso correspondiente al Jardín está prácticamente terminada.
En la fotografía de Google, se señala el lugar donde se ha construido un muro que cierra una especie de terraza, que cubre un hueco rectangular que quedaba y que posiblemente fuese un solar. En la misma fotografía se ve el rincón este del Jardín; parte del patio del Coliseo San Andrés; un solar con una palmera al que se accede desde la callejita de Especieros; y un patio a la derecha que corresponde a unas viviendas adosadas de la calle Gutiérrez de los Ríos.
Lo significativo del muro es que, estimo son parte de las piedras del antiguo hipódromo romano, que han vuelto a recibir la luz del sol, dos mil años después de que fueran utilizadas para los espectáculos lúdicos del recinto. Bien como graderío o como cerramientos del lugar. Prosopopeyamente, puede que estén contentas de volver a tener el protagonismo que tuvieron veinte siglos atrás, y sentirán ahora, no las voces de los cordobeses de antaño, sino las de los niños actuales que podrán jugar en la zona de juegos infantiles del jardín. Un importante espacio verde recuperado en el centro mismo de la ciudad, a unos metros de la Vía Augusta o al comienzo de la Axerquía, según se mire.
“Libreando” en mi biblioteca, me he encontrado una obra de 1981, que tuve la suerte de estar presente en su gestación. La obra es “Lososotrosandaluses” de Fernando González de Requena. Se imprimió en la copistería o Gráficas Demos, un local anexo a la Iglesia de la Compañía, que le tenía alquilado a la empresa, Joaquín Canalejo, el párroco, para más señas hermano del Alcalde de Belméz, Rafael Canalejo, el que ganó aquel programa televisivo en blanco y negro todavía, “Un millón para el mejor”.
La obra merece la pena, es de 1981, pero tiene la validez perpetua de las cosas bien hechas. La pretensión, homenajear al autor, sacar del olvido una obra que si bien muchas personas de la época recordaran, otras, hace 28 años posiblemente serían muy jóvenes y otros ni eso.
Fernando era una buena persona. Fue fraile en Montserrat (Cataluña) y luego sacerdote. Tenía unas extraordinarias dotes para el canto y sobre todo para la música, dominaba el lápiz y la pluma, y disponía de una gran sensibilidad para denunciar los problemas endémicos de nuestra tierra, Andalucía.
Fernando con otro grupo de sacerdotes del momento, le echaron un fuerte pulso al poder eclesiástico. Entre otras cuestiones, solicitaron casarse sin dejar de ejercer su ministerio. Perdieron la batalla contra la gerontocracia vaticana. Eran muchos en la lucha. Por citar unos nombres: Antonio Granadino, un luchador nato del movimiento ciudadano, y una no menos excelente persona. Se casó y tuvo que abandonar su carrera. Daniel Navas, uno de los principales componentes de la empresa Gráficas Demos. Con este último tuve la suerte de trabajar con él ya que en esas fechas yo era colaborador de la imprenta. Creamos el laboratorio de la misma y trabajábamos en él y en la composición de textos. Si ese tipo de sacerdotes fuese mayoría en la iglesia católica otro gallo le cantaría al Vaticano. En aquella batalla había muchos. Los que no echaron, siguen al pie de su cañon, como simples sacerdotes, pero la verda es quenunca habían aspirado a más. En muchos de ellos se vengó el poder, pues no les permitió casarse por el rito católico.
La imprenta era el punto de encuentro de muchas organizaciones vecinales y de toda índole. Siempre había un precio especial para la que no podía. Eran épocas de mucha ilusión, de lucha y de esperanza, luego los profesionales de la política asesinaron la ilusión de muchos, anularon la lucha de otros y acabaron con la esperanza de todos. La empresa la componían, el citado Daniel Navas,Juan Perea, otro sacerdote y mejor amigo, Antonio Carmona, Paco Mayorga, y luego se incorporó Antonio Gavilán-cuando me marché yo- y finalmente Manolito, que con Juan fueron los que cerraron la empresa.
Tengo una imagen de Fernando que son de esas que se quedan indelebles en la memoria. Daniel falleció joven, dejando un hijo, idéntico a su padre y a María Victoria su viuda, otra buena persona. Ese día, Fernando estuvo un rato a solas con Daniel su amigo, ya fallecido, hablándole en silencio, despidiéndose de él. Eso me impacto. Esas cuestiones hacen que aunque no seas creyente, sientas un enorme respeto por quien tiene cualquier tipo de creencia sincera.
Yo seguí, después de dejar la imprenta, relacionándome con Fernando, en este caso comercialmente. Era tomador de seguros y todos los de mí casa los tenía con él. Luego, lo de siempre, lo que no perdona a nadie, le tocó a Fernando, primero un ictus cerebral. Mientras no pudo valerse, su mujer otra buena persona, le estuvo llevando materialmente el negocio. Luego el adiós definitivo. Creo desde la perspectiva de no creyente, que el cielo de los cristianos es el recuerdo agradable y añorado de las personas que han sido buenas y han dejado huella. Y el infierno el recuerdo desagradable de otras y el sentir que debían haber desaparecido antes. Normalmente las buenas personas se van primero y los miserables se nos hacen eternos.
Volviendo al libro, creo que merece la pena leerlo. He fotocopiado sus páginas y lo he convertido en un video para más comodidad. Simplemente cuando lo lean o vean, les pido que en homenaje a su autor, a Fernando González de Requena, se acuerden que lo escribió un sacerdote cristiano, a miles de años luz de Rouco y compañía, que dejó de serlo, por ser fiel a sus convicciones y que tenía un espíritu crítico y mordaz con su tierra, crítica cuya validez es actual. No ha cambiado nada, bueno sí, posiblemente el patrimonio de algunos políticos profesionales que son los mismos de hace 28 años.
La “Aclarasión” lo dice todo:
“Estoé una denúnsia de lo male de los andaluse probe (losostrosandaluses) noé la forma dablá der pueblo, sino un desplante contracurturá. Éun libro pasé leío en vóárta. Estai ustede avisao”.