martes, 24 de junio de 2014

NUEVE MESES DESPUÉS DE LA DENUNCIA, SIGUE LA OCUPACIÓN DEL DOMINIO HIDRÁULICO DEL ARROYO DE LAS PIEDRAS.

Terreno ocupado desde los postes de la derecha hasta la pared de la izquierda

El 13 de septiembre de 2013, elevé a la Policía Local una denuncia por la ocupación del dominio hidráulico del Arroyo de las Piedras a su paso por Polígono de Chinales, se me manifestó que se levantaría acta de la ocupación ilegal y se remitiría a la Gerencia de Urbanismo. Y lo publiqué en este mismo Blog. Hoy, 24 de junio de 2014, es decir, nueve meses después, no ha ocurrido el parto aún, la ocupación sigue consolidándose, como puede verse en las fotos.

Si miramos las fotografías, han cercado la salida del cauce cubierto del Arroyo de las Piedras a la calle correspondiente. Dentro de la cerca podemos ver el respiradero del entubamiento y los postes que delimitan la anchura del dominio, del cauce, la pared de de la izquierda y postes de alambrada, sin ella, son los límites. Desde esos postes a la calle y a la pared de la nave de la empresa de ascensores, que es por donde se entra al vallado, es el triángulo que quedaba libre en el Plan Parcial, el resto es el cauce del Arroyo las Piedras y el camino que discurría por su margen. 

Salida de la calle del cauce del arroyo usurpado por la empresa 
de ascensores a la calle de circulación en el Polígono de Chinales

Yo esto lo entiendo como usucapión. Y uno de los casos es el de la renuncia, o abandono, del propietario del bien en este caso el dominio hidráulico, sin ejercitar la acción oportuna frente a la usurpación del citado domino, cuestión que bastaría con demostrar esa voluntad para  invalidarla. Pero la teoría objetiva, determina que el fundamento es consolidar las titularidades aparentes, la posesión, que puede ser de buena o mala fe. 

"Del latín usucapĭo, la usucapión es la adquisición de un derecho o de una propiedad  a través de su ejercicio en las condiciones y plazos previsto por la ley. La usucapión, también conocida como prescripción adquisitiva, es un modo de acceder a la propiedad de una cosa mediante la posesión continuada de los derechos reales durante el tiempo que establece la legislación." Pero doctores tiene la Iglesia para esto.

A la izquierda la pared límite de Baldomero Moreno, a la derecha la torre respiradero 
del arroyo y todo hasta los postes de la derecha es terreno publico usurpado.

Admitiendo el beneficio de la duda, y que estos señores han sufrido un error y han cercado como suyo un terreno que no lo es, por lo que deberíamos estimar la ocupación de buena fe, que seguro que no. Y lo fácil que sería que una Administración diligente comprobase los límites del dominio hidráulico, que además están fijados con los postes, abriera la salida a la calle y obligara a poner la valla en los mencionados límites. Quedaría el triángulo que prevé el Plan Parcial y el dominio expedito y un trozo de dominio público volvería a serlo. 

Respiradero del arroyo y a la derecha los postes que limitan 
el cauce, y la pared de la empresa citada.


Fotos del autor
Bibliografía Wikipedia.

lunes, 23 de junio de 2014

POR EL CAMINO NÚMERO 51 DE LAS ORDENANZAS, TRAMO DEL ARROYO DE LINARES

Plano del recorrido

Una cita por "guasap", de Manolo Trujillo, presidente de la Plataforma "A Desalambrar" para la seis de la tarde del domingo, en el grupo telefónico Exploradores de la Sierra, hizo que tres personas configurásemos la expedición; el citado presidente, Humberto y quien suscribe. El objetivo era recorrer el camino 51 de las Ordenanzas, para habilitarlo al paso, en su tramo paralelo al Arroyo de Linares, desde el puente romano, desaparecido por la vegetación, y que vaticinamos que en unos pocos años nos lamentaremos de su falta de protección ahora, y el cortijo Huerta de Mena enlazando con la Cañada Real Soriana y el 52. Sobre todo hacer camino al andar para evitar su desaparición.

Comienzo del Camino 51, la primera en la frente

Dice la Ordenanza sobre los tres caminos paralelos que suben a la sierra desde el Santuario de Linares: 

"Nº 51.- Camino Vecinal. El que partiendo de la carretera general anteriormente expresada, en terrenos de la hacienda del Majano, se dirige por Peña tejada, Torreblanca, olivar de León, tierras de Doña Manuela Cabrero y hacienda de Velasco hasta el santuario de Linares, continuando arroyo arriba por terrenos de San Cebrián el bajo a  la huerta de Mena hasta incorporarse en este punto con el camino de los Escalones, o sea la Cañada de la Mesta.

Nº 52.- Camino Vecinal. El que partiendo del puentecillo de la hacienda de Velasco se dirige por tierras de San Cebrián el alto a unirse en la Valenzonilla con la cañada de la Mesta y la carretera de Córdoba a Almadén.

Nº 53.- Camino Vecinal. El que partiendo del abrevadero de Linares se dirige por las huertezuelas de San Cebrián el bajo y terrenos de la hacienda de las Pitas, cañada de los Gavilanes, arroyo del Manzano, haciendas de Carrasquilla y de Armenta hasta la casa de esta última finca en que termina." 

Vado del arroyo en el Cortijo de los Velascos

El texto sobre el citado camino 51, motivo del recorrido que nos ocupa, es escueto y simple, poco significativo. Éste recorre el margen izquierdo del Arroyo de Linares, hasta que se separa de él en la citada y abandonada Huerta de Mena. Iniciamos el camino en una primera cancela que bordeamos y atacamos el mismo siempre por el margen izquierdo, subiendo un primer roquedal para luego acercarnos al arroyo. El cortijo de los Velascos, a la izquierda más arriba, el abandonado cortijo de San Cebrián Bajo, refugio de ganado lanar. Con una remozada torre amarilla cuadrangular. También en la zona caballos, pocos. Y un vado del arroyo pedregoso.

Camino, adelfas y dorado del pasto

Más arriba coincidiendo con los plegamientos prehistóricos de la loma, a la misma altura, el arroyo que aún lleva agua, hace graciosas y musicales cascadas en lo escalonado de su cauce. Algunas pozas, tímidas en el recién nacido estío, deben ser importantes en el invierno cuando el arroyo recoja el agua de la vertiente que, aunque corta, es concreta y considerable. Zonas de ribera con anchos pastizales dorados ya y señalando incipiente peligro de incendio. Menos mal que no es ruta habitual el camino 51, en él vimos pocos restos de la civilización.

Restos de agua y adelfas

Olmos enfermos, y mucho lentisco, a mi me pareció, ahora que son días de realezas rancias, el reino del lentisco. Sin olvidar a una reina por excelencia y además en flor, preciosa pero venenosa adelfa. Poca jara y la que había pringosa. Acebuches. Alguna que otra encina y pinos enormes. Algarrobos y mucha zarza que, al finalizar el recorrido parecía que nuestros brazos se habían peleado con algunos gatos. A la zona le llaman en algunos textos, "La Umbría". El encajonamiento del arroyo de Linares que, no sabemos si en su pasado fue el escultor del terreno, hacen que en invierno el sol no entre de lleno dentro de su recorrido. 

Un tronco en el camino

Las vertientes son muy empinadas, culpa de ello fue una leve y glútea toma de tierra por mi parte, en evitación de mayores, y de rotura de la cámara fotográfica (eso fue el achaque verbal, la verdad es que ya va uno siendo torpe), en una zona en que el camino está invadido en la orilla del arroyo por una espesa vegetación, y tuvimos que subir una empinada y escurridiza  ladera por la sequedad de su terreno.

Los pliegues tectónicos

Dice Francisco Carrasco en su descripción poética sobre el arroyo de Linares: 

"Pasa ahora el arroyo por un frondoso cañaveral donde se distrae el viento y nos complace con su música otoñal."

Humberto dijo no haber visto nunca cañas más largas, y Manolo y yo lo corroboramos, nos llamó la atención, algunas sobrepasaban sobradamente los cuatro metros y estaban todas curso arriba, vencidas hacia el norte. Seguro que el viento ascendente las ha malcriado así. Pero es llamativo por su verdor y frondosidad, lo que demuestra el agua que debe haber siempre en la zona.

Un tímido salto de agua

Ahora nos encontramos la Huerta de Mena, con segura mina de agua que no encontramos, y dos albercas, una considerable que regaba los bancales del margen izquierdo. Buen olivar y tres enormes eucaliptus, dos de ellos secos. arriba en la Loma un enorme pinar. Al frente majestuoso San Enrique, en la margen derecha. Un poco más abajo también en el mismo margen Las Albarizas, precioso y bien cuidado, que hoy es una amarilla isla o de color albero, entre la nueva y antigua N-432, que las domina desde su atalaya.

Cañaveral

La huerta-cortijo de Mena es una cortijada abandonada, sus bancales y el tamaño de su alberca principal denotan una floreciente época pasada. Manolo buscó la alcubilla pero encontró sólo una conducción hasta otra alberca más pequeña cauce arriba. Humberto y yo lo esperamos sentados en la puerta de lo que parece una renacentista entrada. La casa está en la cota de los 340 mts. y la cañada en la de los 420 mts. por lo que el carril de acceso tiene un desnivel de 80 mts. desde la casa hasta la Cañada de la Mesta (le he quitado lo de Real, imitando a Monse Demetrio con lo de la Mezquita).

Pinar

Después de un notable aumento personal de mí frecuencia cardíaca, sin llegar a la f.c.m., llegamos a la cancela superior. Pasándola ya dejamos el camino nº 51, ahora estamos en la Cañada Real Soriana, cuya anchura lo es en función de la maldita burbuja del ladrillo, para los camiones que se llevaban su manto vegetal y mineral. Una enorme y criminal herida que han hecho a ambos lados del camino con las canteras. Al no necesitar tanto cemento la explotación está abandonada, pero no restituida a su estado original. Las heridas de la burbuja no son sólo en las familias desahuciadas y en los millones de parados, sino también en el patrimonio serrano.

Un dorado prado

Un profesional texto de Fernando Penco que describe la Cañada de la Mesta:

"La vía Corduba-Emerita Augusta se adentra solemne y majestuosa hacia el interior de la Casa de la Balazona, aunque alejada, discurre paralela entre el Arroyo Salado y la vía de ferrocarril Córdoba-Almorchón. Es a lo largo de la Loma de los Escalones, a una cota de entre 373,99 y 440,00 m.s.n.m., donde los ingenieros romanos aprovecharon la zona de pendiente menos pronunciada y donde cajearon y manipularon la roca madre para trazar la vía que uniría a las capitales de la Baetica y la Lusitania. Aquí, la anchura de la vieja calzada republicana oscila entre los 3,15 y 3,60 m y, en algunos tramos, aún conserva un piso de cantos rodados trabados con mortero –glarea strata-; 

Entrada en terrenos de la Huerta de Mena

sin embargo en otras zonas de la Loma de los Escalones y del entorno del Cortijo Huerta de Mena, la vía progresa por esa amplia caja excavada en la roca madre que hace que el desnivel sea menos abrupto permitiendo así el paso del cisium o del carrus de forma posible y segura. En todo este tramo, la Corduba-Emerita Augusta ya ha salvado unos 320 metros de desnivel, el gran escalón entre el fértil valle del Guadalquivir y el borde meridional del macizo hercínico más importante de la península. La vía se pierde a la altura de Villa Enriqueta pero vuelve cercana a la nacional 432 en pequeños tramos fácilmente reconocibles hasta desaparecer poco antes de llegar a Cerro Muriano."

Alberca de la Huerta de Mena

Y unas pinceladas sobre el Arroyo de Linares, acompañante geográfico eterno  del camino. Este arroyo es uno de los más importantes de los afluentes que desembocan en el de Rabanales. Su nacimiento es cercano a una de la cotas más alta de término municipal, Torreárboles. Por el Km. 259 de la antigua N-432 cruza la carretera y luego por su kilómetro 12, la antigua vía de Almorchón. El cruce del antiguo trazado de la vía  es en la curva de entrada al túnel. Ahora riega los terrenos de la Huerta de la Balanzona, que da nombre al famoso túnel y Estación-Apeadero del ferrocarril Córdoba-Almorchón, ahora sueño imposible de creación de una Vía Verde. 

La portada de la Huerta de Mena

Este ferrocarril fue posiblemente uno de los más importantes de la cuenca minera, para lo que se construyó, y su desnivel era considerable, posiblemente uno de los más importantes del país. Fue el contacto con la civilización ferroviaria de muchos jóvenes, cuando fueron reclutas y cuando se utilizaba el ferrocarril para subir a Cerro Muriano a hacer la mili. A veces había que reforzar con otra máquina de vapor para poder superar los fuertes desniveles. Por su lentitud se podía bajar y volver a subir en marcha. El sonido de su esforzada locomotora daba pie a una cancioncilla: 

¡Qué fa-ti-gas, que tra-ba-jo, cues-ta a-rri-ba cues-ta a-ba-jo...!

Fin del camino 51, Cañada de la Mesta y Camino 52

Seguimos la Cañada de la Mesta y hablamos sobre el otro camino al este de la Loma de los Escalones, el que sube paralelo al arroyo de la Balanzonilla, hasta San Cebrián Alto, donde la gran curva ferroviaria a derecha rodea Villa Enriqueta en dirección Cerro Muriano y a la izquierda hacia la fantasmal estación de la Balanzona, recién salida del túnel del mismo nombre. Este es el nacimiento del arroyo de la Balanzonilla, al que se unen Salado y Parrón, por la derecha, para que las aguas de los tres viertan al de Linares en el comienzo de nuestra ruta saliendo paralelos al camino de las Pitas.

Puerta accesible Loma de los Escalones

Ahora pasamos el precioso y geológico lugar lleno de fósiles según los expertos, por ser fondo marino, pero que yo como me pasa con los espárragos no veo hasta que no me digan, ahí está. En invierno mojada la pizarra desmenuzada, con brillo de onix, es una zona preciosa. Abajo a la derecha otra vez Los Velascos y ya bajamos el abrupto sendero destrozado por las dos ruedas de ciclistas y motoristas. El puente romano perdido, el marmolillo símbolo nuevo de camino de Santiago. Unas flores en un árbol seguro señalan alguna desgracia.  Y... fin del recorrido.

Escalones

Aérea de Bing 


Vídeos y fotografías del autor y aérea de Bing.
Bibliografía Plataforma A Desalambrar, "Acerca de la minería del cobre en Cerro Muriano y de la aprobación de un planeamiento urbanístico desproporcionado", Fernando Penco Valenzuela. Director Museo del Cobre de Cerro Muriano. y "Arroyos de Córdoba" de Francisco Carrasco, Ateneo de Córdoba.

viernes, 20 de junio de 2014

ARTÍCULO SOBRE LAS ERMITAS 1926

Huecograbado de la época

"LAS ERMITAS DE CÓRDOBA 

Si al acercarse el verano con sus ardores buscamos un lugar umbroso o una playa oreada, ¿por qué no hemos de buscar también sanatorios de silencio y casas de baños de soledad cuando algo dentro de nosotros nos demanda aislamiento? 

Visitemos, por ejemplo, las ermitas de Córdoba, que son una fábrica de soledad como no hay otra. En la cima de un monte se hallan las blancas celdas rodeadas de arbustos y árboles severos y de flores que traen a la memoria la flora extática del beato Angélico; fornidos bardales que siguen las quebraduras del terreno, ciñen la frente del monte; su recinto se llama el Desierto. El aroma de Córdoba, balsámico y pertinaz, es aquí más intenso, y plantas bravas le influyen algún dejo punzante, enérgico, tónico que acelera la sangre en las venas, despierta las más hondas ideas, sacude al místico bufón que vagabundea por el cuerpo del hombre, y no obstante, unge los nervios de castidad y de templanza. 

Un cenobita con sayal del color de la tierra abre un portón; entramos. Dos hileras de cipreses ensimismados con su follaje recio, de un verde casi negro, conducen a la iglesuca y al aposento del capellán. En la sacristía se ven dos cuadros que figuran una antetesis dolorosa; es uno la imagen horrenda de una pobre ánima del purgatorio ardiendo en llamas de ocre; en un rincón del lienzo está escrito: Alma en pena. En el otro cuadro se lee: Alma en gracia; representa una mujer tan bella, con unos ojos tan azules, unos cabellos tan augustos y dorados y unos labios tan deleitosos, que a no hallarnos a tamaña altura sobre el nivel del mar y de los instintos, alguna inquietud nos sobrecogería. 

Luego conviene dejarse ir, lasa la voluntad, por el campo austero que se abre en derredor. Las ermitas están desparramadas en la cima, ocultas en la espesura. Cada una tiene su huerto, largo de algunos pasos, ceñido por blanca tapia que se recaía entre las chaparras y las higueras. Cada una tiene un ciprés y una espadaña. 

A poco de estar en semejante lugar, somos transportados a la mansa región de las ideas generales; las pasiones y las querencias de la carne no concluyen nunca, en verdad; tal vez sigan inquietando nuestros cuerpos bajo la tierra, pero aquí se intelectualizan, se convierten en conceptos puros y son más llevaderas. Siempre es menos dolorosa una teoría que un amor. 

Va muriendo la tarde. El silencio es sorprendente; para los que de ordinario vivimos en medio del estruendo ciudadano, un instante de silencio nos suena a algo cristalino que se rompe. Sobre la frente el cielo. Córdoba en lo hondo, prolonga su añejo sopor en brazos del Guadalquivir, el color blanco azulado del caserío favorece la blandura, la discreción del paisaje lejano. Por el contrario, cuanto hay en el recinto de las ermitas tiene esa crispación audaz que ha de hallarse en el rostro del místico al punto de sallar de la oración al éxtasis. 

Se siente caer en torno la llovizna bienhechora del silencio, y elevarse de entre los árboles humaredas de paz. Respíranse emanaciones de supremo idealismo, y al cortar una flor salvaje, nos parece desglosar una palabra de San Juan de la Cruz o de Novalis, y mezclo estos dos nombres porque aquí se está de tal manera por encima de todo, que la ortodoxia y la heterodoxia se entreveen apenas, como dos mulas negras que cruzan ahora, allá abajo, por un camino de plata. El espíritu queda proyectado hacia las últimas preguntas: ¿Qué es la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Qué es la felicidad? El rumor casi humano de una campana parladora surge de una espadaña y se esparce en halos armoniosos; es un son blando y acariciador que pasa refrescando el cerebro y produciendo suave angustia, como si una mano de mujer se posara en nuestro pecho y lo oprimiera. Hay en las quietudes de los campos sonidos que despiertan en nosotros cúmulos de sensaciones tan agudas y deliciosamente complicadas, que quisiéramos tener mil oídos y mil orejas para escuchar con lodos ellos aquella nota única. 

Sinagoga

Otra ermita contesta con su campana; después, la capilla más grave da su voz; más tarde, y lejos, habla otra nerviosamente, y luego otra y otra, dulces, tranquilas, ritmosas, balbuceantes; cada una desarrollada bajo el cielo benigno del atardecer el sereno tapiz de meditaciones que ha urdido sobre su soledad el eterno cenobiarca que las tañe. Estos monjes tienen muertas sus viejas lenguas purificadas, y dejan a las campanas que conversen en su lugar. Doscientos cincuenta y tres tañidos debe dar al día cada ermita. ¡Ahí la voz de las campanas de las celdas es una música teológica que echa sobre el pensamiento paños blancos de sosiego. Cerca de nosotros chirrían los goznes de una puerta. De ella sale un ermitaño con su bordón de coro; comienza a andar por una vereda entre los setos espinosos, y se dirige a la capilla. Es un viejo cetrino y alto que al caminar cojea. A seguida, otros solitarios abandonan sus huertos con un bordón igual en sus manos obscuras. Y es una imagen exótica de otros países y tiempos la que ofrecen estos peregrinos de barbas abundosas, haciendo vía aquí y allá por toda la extensión del Desierto; ahora aparecen destacándose ante el cielo como si llegaran de la Tebaida en una nube de oro, y a poco se hunden en un barranco y vuelven a aparecer indecisamente entre los árboles, borrándose sobre la tierra del mismo tono caliente que sus hábitos. ¿Quiénes son estos hombres? Son en su mayor parte, campesinos toscos que, heridos por un súbito fervor, ascienden a este monte, y aquí se olvidan de sí mismos por espacio de algunos años y aún todo el resto de sus días. No hacen votos solemnes de vida monástica. ¿Para qué? ¿A qué dar a su aislamiento el matiz sombrío de una acción irremediable? Visten el sayal, cubren su cabeza con esa extraña monterilla de judío, se ciñen los lomos con un rosario hecho de huesos de aceituna o una ancha correa, dejan crecer sus barbas y enjaulan en una de estas celdillas toda la casa de fieras de sus instintos. Conforme pasa el tiempo, van despojándose de ellos y arrojándolos delante de sí con la ingenuidad, con la lentitud, con la sencillez con que se tiran piedrecillas en un agua muerta. 

En Constantinopla, donde tanto escasea, hay una sociedad de bebedores de agua; quienes la forman reparten sus simpatías entre las aguas de diversas estirpes, y unos prefieren la del Eufrates, porque son biliosos; y otros las del Danubio, porque son linfáticos; o la del Nilo, por afición arqueológica. ¿Qué secretos no sabrán del agua cuando hacen del bebería un arte? De análoga manera, los ermitaños, bebedores de soledad, son grandes entendidos en sosiego. Acaso no mediten mucho, como los catadores sabios no acostumbran beber demasiadamente. Alguno, de entre ellos, ha vivido en todos los lugares apartados y quietos de la tierra; en cada uno ha gustado la soledad ambiente, y por último se ha fijado aquí, por juzgarla la más útil para su vida interior. 

A mis soledades voy; 
de mis soledades vengo... 

decía Lope de Vega. Estos hombres-islas saben más y se están quedos, dejando que las soledades vayan y vengan al través de su espíritu, llevándose en aluvión la escoria de las pasiones. Y así, estos hombres llegan a tener sus almas tan pulidas como cantos rodados, o más bien como huesos enterrados en cal. 

ORTEGA GASSET"

D. José Ortega Gasset (Óleo de Zuloaga)

Y lo llamativo es que este artículo lo escribió D. José Ortega Gasset, (9 de mayo de 1883/18 octubre 1955) en una revista regional de turismo que se llamaba "Andalucía", en 1926. Lo acompañaban una fotografía de la cruz y calavera de las Ermitas y otra de la Sinagoga, que no pega, pero es la que lleva el artículo

José Ortega Gasset el insigne filósofo, que incluso estuvo nominado a Premio Nobel, vivió en su infancia en Córdoba, incluso estuvo en el colegio aquí. Vivía con su familia en la Avenida de Cervantes en el chalet que luego fue de Manolete y lógicamente respiró el ambiente de esa Córdoba.

"Sobre el chalet de la Avd. de Cervantes. (del Blog NotasCordobesas)

El famoso chalet lo construyó Tejón y Marín, un Ingeniero militar, para D. José Ortega Munilla. (Es la foto del cuerpo de la entrada). Éste Sr. vivió varias temporadas en él. Alternaba su trabajo en el Imparcial con la dirección de un periódico local propiedad del Conde de Torres Cabrera. El hijo de D. José fue luego, después de haber pasado su infancia en Córdoba e incluso haber estado en ella en el colegio, el famoso filósofo D. José Ortega y Gasset. Notable ya de por sí la importancia del chalet. Aún no había nacido Manolete ni siquiera.

En 1910, lo compró la familia Cruz Conde, así como los terrenos circundantes en los que construyeron su bodega, que había estado en la calle Deanes, y que después de estar ubicada en los citados terrenos, se trasladó a la Huerta de la Reina. Parte de esos terrenos se ocuparon después para abrir la calle de la Bodega. Me imagino que sería una operación urbanística, pues no es habitual dar nada a cambio de nada.

Manuel Rodríguez compró la casa en 1943, cuatro años antes de su muerte, por 300.000 ptas. de ese tiempo. Ese mismo año le encargó su remodelación al arquitecto Carlos Sáenz de Santamaría. En 1986 se pretendió derribarlo pero la Comisión Provincial de Patrimonio Artístico lo protegió. La foto es después de la reforma, La primera era de la primera construcción de Tejón y Marín. Últimamente lo adquirió la empresa actual Marin Hilinger."

Fotografías y Bibliografía de la Revista Andalucía, Órgano Regional de Turismo
1926

jueves, 19 de junio de 2014

LA VIGA DE D. FRANCISCO ANTONIO DE SALCEDO Y AGUIRRE, CORREGIDOR DE CÓRDOBA, EN CABALLERIZAS REALES.

Entramado de vigas de la cuadra número 1 de Caballerizas Reales.

Un día, hace bastantes años, me encontré en Caballerizas Reales a Miguel Salcedo Hierro, el que fue buen amigo y Cronista de la Ciudad durante mucho tiempo -hablo en pasado porque lamentablemente falleció hace unos años-, estaba recopilando datos para un trabajo, los Paseos por Córdoba Ilustrados, que editó el Diario Córdoba. Mejor dicho lo completó, porque D. Teodomiro no los terminó, Miguel le añadió el Paseo por el Barrio de San Basilio. En aquel entonces finales de los noventa yo trabajaba en aquel edificio. Ya se había ido el 7º Depósito de Sementales y se había hecho cargo del mismo la Subdelegación de Defensa.

Caballerizas Reales y arco de la muralla

Miguel, formal como siempre, pidió permiso para hacer unas fotos, yo conocedor del edificio -lo habíamos correteado por todos los puntos cardinales- desde los refugios, hasta las alturas, del picadero y de los techos, o incluso de los subterráneos, esos que tan llamativos son, mejor dicho los "pasadizos" que tanto llaman la atención, en mi rato de "bocadillo" lo acompañé. Siempre aprendía cosas con él, o nos reíamos con alguna de sus muchas anécdotas y su fino humor irónico. La amistad nos venía de principios de los noventa, años en los que coincidimos en muchos sitios, y se sobrellevaban, tediosos actos. A Carmina, su esposa, también la recuerdo de ese tiempo con mucho cariño.

Puerta principal de Caballerizas Reales

Mi presencia en el edificio, ya lo he dicho, lo era con motivo de trabajar en él. Desde el 1996 formaba parte de la plantilla. Había sufrido una persecución profesional por un desgraciado corrupto miembro de un sindicato de "clase", pero individuo sin ella y sin escrúpulos, y me estaban (no era él solo) perjudicando en mi vida laboral. Después de terminar una responsabilidad pública que tuve, me dejaron sin puesto de trabajo, por desaparición de mi unidad, la Pagaduría Militar, cobrando hasta la última peseta, pero sin puesto de trabajo. Salía una plaza, la pedía y desaparecía a los pocos días de la oferta. El método era que no obtuviera ninguna, así hasta un año, incluso llegue a pensar que era una persecución política. A lo largo de mi vida laboral, por mi declarada ideología personal y otras añadidas, he sufrido veladamente, esa persecución siempre.

Puerta desde dentro del arco de la muralla

Tuve que anunciar que iba a encadenarme en las rejas del Ministerio de Defensa en Madrid y parece que eso surtió efecto. Ni siquiera me sirvió el amparo que pedí a la Secretaría General del sindicato -desde entonces dejé de pertenecer al Sindicato-. La contestación privada que se me dio es, que sabían que el individuo en cuestión, era un “prenda”, pero como era un voto seguro para la reelección de la Secretaría había que pasarle la mano. Hoy es un “jefecillo” que vive del cuento y contribuye al desprestigio de una institución que debió mantenerse al margen de muchas historias. Bueno, es un “pobre jefecillo”. Fue un corrupto y se cambió a vivir del cuento, aunque de lo de corrupto no se redimió.

Granadas policromadas, "Reinando la Majestad de D. ..."

Al final, esto no tiene nada que ver con lo entrada prevista, pero es inevitable sacarlo a relucir por su relación con el lugar, pero termino. La Sra. Doña. Pilar Manjón (esta honorable mujer y madre que tanto criminal la ha denostado) cuando era sindicalista y su compañero, un paisano de la campiña, me solucionaron el problema y se paró la persecución.

Me dieron plaza en la Subdelegación, y por eso pude recibir a Miguel Salcedo. Entre las bromas de siempre fuimos a la Cuadra 1ª. Le llevé directamente a la viga pirograbada del que decía que era su primo, el Corregidor, D. Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, Marqués de Vadillo, yo le decía que también el Corregidor sería familia de mi amigo Antonio Salcedo Bejarano, también fallecido.

"De D. Felipe V y siendo Corre..."

Tomó todas las notas posibles, mientras yo le alumbraba con una linterna, he hizo fotos. El texto hay que saber leerlo, aunque era el siglo XVIII, las abreviaturas son complicadas. A mí me ha costado un buen rato, aunque siempre tengo la posibilidad de preguntar a expertos desde luego, pero los retos son los retos. En realidad después de una talla policromada de cinco granadas, en la parte izquierda de la viga, dice el texto: “Reinando la Majestad de D. Felipe V y siendo Corregidor de Córdoba D. Francisco de Salcedo y Aguirre, año de 1707 se hizo esta obra”. A mediados de la primera década de los dos mil, se repararon las cubiertas y se dotaron las mismas de material ignífugo además de una protección al entramado de las vigas.

"...D. Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, año de 1707..."

Esta mañana he estado allí para hacer nuevas fotografías y un pequeño vídeo de ida y vuelta, no como los cantes que cruzaban el océano, si no de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, para poder pararse y descifrar lo dudoso. No había duda. Luego en la obra citada Paseos por Córdoba Ilustrados, no sé por qué no puso Miguel Salcedo lo relativo a la viga y al Corregidor Sr. Salcedo. La pena es que ya no se lo puedo preguntar. Hoy no se puede acceder alegremente a la Cuadra nº 1, porque está ocupada por los caballos. A mi me han dado permiso especial para ello. Aún está creciendo el pequeño naranjo, delante de la cuadra de la viga pirograbada, que cuidábamos cubeta a cubeta, lo importante es que lo sacamos del cascarón.

"..rdoba D. Francisco..."

Hablé con el responsable de la entidad que controla el edificio, habíamos trabajado ambos allí, cada uno en lo suyo -en esa época yo hacia una comisión de servicios en Patrimonio de la Humanidad-, ya estábamos ya el siglo XXI. Entre la Subdelegación de Defensa y Delegación del Patrimonio de la Humanidad y Organización de Ciudades Patrimonio Mundial (OCPM), he estado trabajando en Caballerizas Reales unos diez años, casi más que un militar vecino que casi nació allí. Desde el patio principal no se ve ya el majestuoso eucalipto, salvajemente talado, que acompañaba a la torre del Homenaje del Alcázar, y que nos permitía el espectáculo de ver a miles de estorninos salir en bandada al amanecer que lo hacían tambalear como si hubiese pasado un huracán.

"...ncisco Antonio de Salcedo y A..."

Caballerizas Reales, el edifico que controló en su momento Paquita -como llamaba Isabel II a su esposo-, se está manteniendo gracias a Córdoba Ecuestre, y sus espectáculos. Estimo que, si se hubiese quedado cerrado el edificio, hoy a lo mejor muchos de sus lugares serían una ruina, o todo. Sufrió a lo largo de su vida avatares, el fuego lo dañó casi en su totalidad, en el siglo XVIII, después de la marcha del Corregidor Salcedo, pero renació de sus cenizas. Preparé una historia, mini-historia del edificio, dónde figuraban todos esos avatares, menos el anecdotario que era sólo de andar por casa y explicar a los conocidos.

"...De Salcedo y Aguirre año de 1707 se..."

De Wikipedia:

D. Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre,

"D. Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, (San Andrés de Soria, 1646 - Madrid, 1729), primer marqués de Vadillo, fue un funcionario destacado durante los reinados de Carlos II y Felipe V. Destacó en la administración municipal, especialmente en la de Madrid, de la que fue corregidor desde 1715 hasta su muerte. En agradecimiento a sus servicios durante la Guerra de Sucesión, el rey Felipe V le concedió el marquesado de Vadillo en 1712."

"...Aguirre Año de 1707 Se..."

Estuvo en varias ciudades como alto funcionario del gobierno, en julio de 1701 fue nombrado Corregidor de Córdoba, cuando finalizo el trienio, el Cabildo propuso su renovación al Consejo de Castilla. Habría renovación porque en 1707 fue la grabación de la viga. Durante su mandato se reparó el puente Romano, y la obra de Caballerizas, así como otras mejoras en la ciudad, prueba de ello fue la petición de renovación que hemos mencionado hizo el Cabildo, por lo menos a éste no le iría mal cuando la solicitó.

"...Aguirre año de 1707 se hizo esta obra."

En 1705, formó un regimiento, el llamado de Lucena con 5.000 soldados, que colaboró con los Borbones. Como premio (a otros le dan consejos de administración) Felipe V (el inmediatamente anterior al actual) le dio un marquesado, el de Vadillo, pueblo de Soria en el que tenía propiedades la familia. Luego, ya noble se hizo cargo, como Superintendente General de Rentas Reales, de una plaza en el Consejo de Indias en Sevilla. Un puesto que seguro le reportó grandes beneficios a D. Francisco Antonio. En realidad es que no tiene mala fama, la historia no lo ha tratado mal.

La viga del Corregidor Salcedo, un lugar más de la ciudad, un rincón, un texto referente a uno de los muchos Corregidores que gobernaron esta ciudad.

Hermoso picadero de Caballerizas Reales.


Fotografías  y vídeo del autor
Bibliografía Wikipedia.

martes, 17 de junio de 2014

EXCOMUNIÓN Y MALDICIÓN DIVINA POR EL ROBO DE DOCUMENTOS DEL ARCHIVO


El texto de la excomunión y maldición.

En la visita de ayer a nuestro Archivo Municipal, vi -ya lo había visto otras veces- en la pared, como aviso a navegantes, un documento muy curioso y llamativo, que da fe de la mala leche con la que está redactado. para evitar los hurtos de documentos en el Archivo.

Dice: 

"1739, enero 30. Promulgación de la pena de excomunión y maldición divina para quienes sustraigan documentos del Archivo de los Sres. Jurados, entonces situado en el convento de San Pedro el Real, Orden de S. Francisco. Hoy en este Archivo Municipal (1) A.M.C.O. Caja 1625.
(1) Esta excomunión y maldición sigue vigente."

Que poco han variado los métodos de esta institución divina, es un documento del siglo XVIII, en el que el oscurantismo parece se estaba iluminando, pero por lo curioso merece la pena ser leído. Yo entiendo que los Jurados, ante la sustracción de documentos piden ayuda a la Iglesia para que de forma divina castigue a quienes los sustrajeren como:

"...Tomadores, Deudores, tenedores, Encubridores, Culpantes de las cosas susodichas, hasta tanto, que realmente, y con efecto se lo diesen, y pagasen, y restituyesen, y manifestasen enteramente." 

Y la Iglesia no sólo castiga con la pena máxima de la excomunión, que supone no alcanzar la gracia divina, sino que además se extiende y maldice a todo lo que les rodea: 

"...Malditos sean de Dios, y de Santa  María, y de San Pedro, y de San Pablo, y de todos los santos, y Santas de la Corte del Cielo. Amén. Maldito sea el Pan, Vino, y Carne, y Pescado, y todas las otras Viandas, y Mantenimientos, que comieren, y bebieren, y Ropas que vistieren, y en que durmieren, Amén." 

La maldición y la excomunión enmarcada

Ahora como no tenían más que maldecir lo extienden a su familia y a sus cercanos: 

"...Sus Mujeres sean viudas, los Hijos Huérfanos, mendigando de puerta en puerta, que no hallen quien los consuelen, que cuando fueren a juicio, siempre sean condenados." 

Vaya tela, aunque el pueblo ya es condenado por su origen. Y aquí ya se pasan del todo: 

"...Los Usureros, y Logreros les ocupen, y tomen los Bienes, que tienen, y tuvieren, sus Calaveras coman aves, sus cuerpos canes rabiosos, Fuego venga del Cielo, que los queme vivos, como vino sobre los Caballeros que quisieron prender al Profeta Elías. Sus Ánimas ardan en el infierno, con la de Judas el traidor, en señal de perdurable maldición, que Dios nuestro Señor envío sobre Datan, y Aviron, y sobre los hijos de la Desidencia, que la tierra los sorbió, y no los pudo sostener, y por justos Juicios de Dios, vivos descendieron a los infiernos, y dad fe de ello." 

Y luego decimos que la maldición de la gitana es mala. En esta no queda ningún resquicio de nada. Estoy pensando que esto podrían utilizarlo también para los que estamos de acuerdo en que la Mezquita sea propiedad del Estado, lo que supondría un gran problema para las almas de mucha gente, pero de todas maneras los "Usureros y Logreros" ya nos están castigando desde las Instituciones civiles, todos los viernes.

Primer patio del Archivo desde el zaguán (foto de la red)

Fotografías del autor y red.
Bibliografía del texto del documento del Archivo Municipal.

lunes, 16 de junio de 2014

HORNO MINERO EN TIERRAS DE LA FINCA SAN JOSÉ

Vista de la torre

Ayer tocó visitar lo que en principio suponíamos era una torre, según la observación de Emilio Fernández. Con motivo de la publicación de la entrada de la Torre de las Palomas, Emilio, que compagina su afición al campo con su inquietud por la arqueología, me señaló un lugar en la finca de San José, lindando con las de Torrehoria y la Soledad, en el que existe una torre muy particular. Me la señaló en Bing, y decidí pedir la colaboración de Pepe Ramírez, vecino de la zona de muchos años, y "pateador" de la misma por cuestiones cinegéticas y camperas, más todavía.

Muralla perimetral

Junto con la inestimable compañía de Paco, otro amigo, y siguiendo las indicaciones de Ramírez, fuimos al castañar antes del cruce con la carretera del Mirador de las Niñas, cuya cerca está abierta en el antiguo camino del Lagar de las Niñas. Frondoso paraje cercano, en la cota de los casi 500 mts., ampliamente colonizado por los pinares, con pocos o ninguna encina o alcornoque, y con la resistencia a la colonización de un inmenso castañar. En los vuelos de los americanos del norte, de 1956, podemos observar que antes era la zona un extenso olivar.

Vista de la torre, esquina sureste

Entre la tupida vegetación, no sin antes escandalizarnos de los restos de un puesto de cacería, de "protectores de la naturaleza" como algunos se hacen llamar, donde además de los restos de la cartuchería usada, había de todo lo que se quisiera pedir: desde una compresa, toallitas, botellas de cristal, -con el peligro de éstas al convertirse en lupa para los incendios-, y una mata de pelo humano, como si se hubieran entretenido allí en arreglar a un parroquiano un fígaro serrano. Despreciable desde luego la suciedad y mucho más los causantes de ella.

Una de las entradas, la sur

Allí estaba la torre, de mampuesto, cuadrada, de figura de pirámide truncada, protegida por una muralla que la rodeaba, en parte derruida. La llamada muralla, es un muro del mismo material de unos cincuenta centímetros de anchura, con cuatro paños de unos diez metros y una altura de tres metros aproximadamente, algo más baja que la torre. La torre, como hemos dicho de una leve forma piramidal truncada, con cuatro bocas una en cada una de sus caras, abocinadas hacia dentro, con un escalón lateral. Sin ventanas, solo los mechinales del andamiaje para su construcción y reparación.

Una de las entradas desde el interior

El interior es redondo tipo chimenea, que nos permitía ver el cielo azul de esa mañana, a través de su perfecta boca circular superior. Los comentarios de todos, inexpertos sin duda, se inclinaban a estar delante de un horno minero, posiblemente de calcinación,  cuya muralla protectora lo sería para evitar que el fuego traspasase los límites que debía tener y así proteger el entorno. Lo de minero es porque en la zona cercana había varios pozos de mina, en un desmonte posiblemente a propósito para ello, pero que la vegetación del monte bajo ya había colonizado.

La boca norte colapsada por el derrumbe de la pared

Pero nos llamó la atención que no había restos de fuego en su interior, ni ningún tipo de hollín de en su chimenea, lo que nos hizo suponer que se construyó y no entró en funcionamiento, o su sistema fuese otro que desconocíamos. Por su arquitectura se asemeja a muchos hornos de calcinación de manual de construirlos. Hicimos las fotografías necesarias, respetamos el entorno, vimos la camisa de una serpiente, de aproximadamente un metro, enganchada en una rama, que seguro utilizó para desprenderse de ella. Por otro lado queda por ver cómo era la alimentación del mineral, normalmente sería por arriba y conllevaría una infraestructura para ello. Aunque normalmente está podría ser metálica y por ello desmontable. 

Una perspectiva de la chimenea

La vegetación resistiendo a los primeros calores del verano, aún era primaveral y las diferentes plantas estaban aún vistosas. Tomillo, romero, orégano, madroñales, poca jara en la zona, y mucho pino piñonero. La abundancia de matorral nos hizo desistir asomarnos a los pozo a ras de suelo por cuestiones de seguridad, al ser poca la visibilidad. Sí, por el contrario, el pasto estaba seco y peligroso y un descuido, trozo de vidrio, fumador, o desalmado pueden dar al traste con todo lo que atesora el lugar en materia vegetal.

Pared de la chimenea

Nos marchamos del lugar haciéndonos eco del poema de Machado, por una senda entre madroñales, procurando que no quedara resto de nuestra estancia en el sitio, creo que ni siquiera restos de aguas menores, desde luego porque no procedió, cosa rara teniendo en cuenta la edad de los expedicionarios. Luego la investigación que no daba ninguna pista sobre la explotación minera de la zona, y que deberá ser más intensa para averiguar nombres, fechas y empresa que intentara la extracción en la zona, sin olvidar el tipo de mineral. He de decir que en primer lugar ésta ha sido en la red y no ha habido suerte.

Zona donde están los pozos

Esta mañana, utilizando la natural profesionalidad del personal del Archivo Municipal, incluso la Directora, Doña Ana Verdú, me ha atendido personalmente, me ha remitido a una caja determinada para examinar una serie de expedientes. En ella hay una serie de minas de la localidad, pero lamentablemente no hay croquis de los diferentes lugares, solo actas curiosas de toma de posesión de éstas. He encontrado un acta referido a una toma de posesión de una mina de plomo, llamada Jesús, María y José, el día veintiuno de abril de mil ochocientos sesenta y cuatro, a las ocho de la mañana. 

Comunicación del título de propiedad de la mina

D. Bruno Domínguez, Jefe de la Guardia Municipal, el escribano del Ayuntamiento y el representante de la propiedad de Doña María del Rosario García Andrés, Antonio García, al cual el citado Jefe: "tomó de la mano á el Antonio García y lo paseó por el terreno tirando diferentes veces porciones de tierra y una piedra dentro del pozo, todo en señal de posesión, dándole de este modo la Real, corporal de cuasi de la otra mina, Jesús, María y José, y el la tomó á nombre de la propietaria guiada y pacíficamente sin contradicción de persona alguna..." Lo que habría que precisar es si es ésta la Cañada de las Niñas, cosa que no esta clara, el castañar si lo es.

Acta de la toma de posesión de la mina, hoja 1ª

He consultado a varios amigos, alguno profesional en la materia, y uno de ellos ingeniero de minas retirado, y nos ha asegurado que, sin lugar a dudas es un horno de calcinación, pero ya no sabemos más. El trabajo de campo está hecho, bueno es un decir, ahora lo que procede es el de biblioteca que es más complejo y menos agradable que el primero. A las dudas habrá que añadir la de si se puso en funcionamiento o no. Otro lugar más datado, que nos llevó también a pensar la posibilidad de su limpieza, para poder ser visitado e incorporado al catálogo de la arqueología industrial cordobesa. Es una idea. De todas formas las entradas son un elemento vivo y a medida que se amplíen los datos se incorporan a ellas sin ningún problema.

Acta de la toma de posesión de la mina, hoja 2ª

Croquis a mano alzada del horno

Vuelo de 1956 olivar.



Fotografías y vídeo del autor
Bibliografía de los amigos.y del Archivo Municipal de Córdoba.