Una cita por
"guasap", de Manolo Trujillo, presidente de la
Plataforma "A Desalambrar" para la seis de la tarde del domingo, en el grupo telefónico Exploradores de la Sierra, hizo que tres personas configurásemos la expedición; el citado presidente, Humberto y quien suscribe. El objetivo era recorrer el camino 51 de las Ordenanzas, para habilitarlo al paso, en su tramo paralelo al Arroyo de Linares, desde el puente romano, desaparecido por la vegetación, y que vaticinamos que en unos pocos años nos lamentaremos de su falta de protección ahora, y el cortijo Huerta de Mena enlazando con la Cañada Real Soriana y el 52. Sobre todo hacer camino al andar para evitar su desaparición.
Comienzo del Camino 51, la primera en la frente
Dice la Ordenanza sobre los tres caminos paralelos que suben a la sierra desde el Santuario de Linares:
"Nº 51.- Camino Vecinal. El que partiendo de la carretera general anteriormente expresada, en terrenos de la hacienda del Majano, se dirige por Peña tejada, Torreblanca, olivar de León, tierras de Doña Manuela Cabrero y hacienda de Velasco hasta el santuario de Linares, continuando arroyo arriba por terrenos de San Cebrián el bajo a la huerta de Mena hasta incorporarse en este punto con el camino de los Escalones, o sea la Cañada de la Mesta.
Nº 52.- Camino Vecinal. El que partiendo del puentecillo de la hacienda de Velasco se dirige por tierras de San Cebrián el alto a unirse en la Valenzonilla con la cañada de la Mesta y la carretera de Córdoba a Almadén.
Nº 53.- Camino Vecinal. El que partiendo del abrevadero de Linares se dirige por las huertezuelas de San Cebrián el bajo y terrenos de la hacienda de las Pitas, cañada de los Gavilanes, arroyo del Manzano, haciendas de Carrasquilla y de Armenta hasta la casa de esta última finca en que termina."
Vado del arroyo en el Cortijo de los Velascos
El texto sobre el citado camino 51, motivo del recorrido que nos ocupa, es escueto y simple, poco significativo. Éste recorre el margen izquierdo del Arroyo de Linares, hasta que se separa de él en la citada y abandonada Huerta de Mena. Iniciamos el camino en una primera cancela que bordeamos y atacamos el mismo siempre por el margen izquierdo, subiendo un primer roquedal para luego acercarnos al arroyo. El cortijo de los Velascos, a la izquierda más arriba, el abandonado cortijo de San Cebrián Bajo, refugio de ganado lanar. Con una remozada torre amarilla cuadrangular. También en la zona caballos, pocos. Y un vado del arroyo pedregoso.
Camino, adelfas y dorado del pasto
Más arriba coincidiendo con los plegamientos prehistóricos de la loma, a la misma altura, el arroyo que aún lleva agua, hace graciosas y musicales cascadas en lo escalonado de su cauce. Algunas pozas, tímidas en el recién nacido estío, deben ser importantes en el invierno cuando el arroyo recoja el agua de la vertiente que, aunque corta, es concreta y considerable. Zonas de ribera con anchos pastizales dorados ya y señalando incipiente peligro de incendio. Menos mal que no es ruta habitual el camino 51, en él vimos pocos restos de la civilización.
Olmos enfermos, y mucho lentisco, a mi me pareció, ahora que son días de realezas rancias, el reino del lentisco. Sin olvidar a una reina por excelencia y además en flor, preciosa pero venenosa adelfa. Poca jara y la que había pringosa. Acebuches. Alguna que otra encina y pinos enormes. Algarrobos y mucha zarza que, al finalizar el recorrido parecía que nuestros brazos se habían peleado con algunos gatos. A la zona le llaman en algunos textos, "La Umbría". El encajonamiento del arroyo de Linares que, no sabemos si en su pasado fue el escultor del terreno, hacen que en invierno el sol no entre de lleno dentro de su recorrido.
Las vertientes son muy empinadas, culpa de ello fue una leve y glútea toma de tierra por mi parte, en evitación de mayores, y de rotura de la cámara fotográfica (eso fue el achaque verbal, la verdad es que ya va uno siendo torpe), en una zona en que el camino está invadido en la orilla del arroyo por una espesa vegetación, y tuvimos que subir una empinada y escurridiza ladera por la sequedad de su terreno.
Dice Francisco Carrasco en su descripción poética sobre el arroyo de Linares:
"Pasa ahora el arroyo por un frondoso cañaveral donde se distrae el viento y nos complace con su música otoñal."
Humberto dijo no haber visto nunca cañas más largas, y Manolo y yo lo corroboramos, nos llamó la atención, algunas sobrepasaban sobradamente los cuatro metros y estaban todas curso arriba, vencidas hacia el norte. Seguro que el viento ascendente las ha malcriado así. Pero es llamativo por su verdor y frondosidad, lo que demuestra el agua que debe haber siempre en la zona.
Ahora nos encontramos la Huerta de Mena, con segura mina de agua que no encontramos, y dos albercas, una considerable que regaba los bancales del margen izquierdo. Buen olivar y tres enormes eucaliptus, dos de ellos secos. arriba en la Loma un enorme pinar. Al frente majestuoso San Enrique, en la margen derecha. Un poco más abajo también en el mismo margen Las Albarizas, precioso y bien cuidado, que hoy es una amarilla isla o de color albero, entre la nueva y antigua N-432, que las domina desde su atalaya.
La huerta-cortijo de Mena es una cortijada abandonada, sus bancales y el tamaño de su alberca principal denotan una floreciente época pasada. Manolo buscó la alcubilla pero encontró sólo una conducción hasta otra alberca más pequeña cauce arriba. Humberto y yo lo esperamos sentados en la puerta de lo que parece una renacentista entrada. La casa está en la cota de los 340 mts. y la cañada en la de los 420 mts. por lo que el carril de acceso tiene un desnivel de 80 mts. desde la casa hasta la Cañada de la Mesta (le he quitado lo de Real, imitando a Monse Demetrio con lo de la Mezquita).
Después de un notable aumento personal de mí frecuencia cardíaca, sin llegar a la f.c.m., llegamos a la cancela superior. Pasándola ya dejamos el camino nº 51, ahora estamos en la Cañada Real Soriana, cuya anchura lo es en función de la maldita burbuja del ladrillo, para los camiones que se llevaban su manto vegetal y mineral. Una enorme y criminal herida que han hecho a ambos lados del camino con las canteras. Al no necesitar tanto cemento la explotación está abandonada, pero no restituida a su estado original. Las heridas de la burbuja no son sólo en las familias desahuciadas y en los millones de parados, sino también en el patrimonio serrano.
Un profesional texto de Fernando Penco que describe la Cañada de la Mesta:
"La vía Corduba-Emerita Augusta se adentra solemne y majestuosa hacia el interior de la Casa de la Balazona, aunque alejada, discurre paralela entre el Arroyo Salado y la vía de ferrocarril Córdoba-Almorchón. Es a lo largo de la Loma de los Escalones, a una cota de entre 373,99 y 440,00 m.s.n.m., donde los ingenieros romanos aprovecharon la zona de pendiente menos pronunciada y donde cajearon y manipularon la roca madre para trazar la vía que uniría a las capitales de la Baetica y la Lusitania. Aquí, la anchura de la vieja calzada republicana oscila entre los 3,15 y 3,60 m y, en algunos tramos, aún conserva un piso de cantos rodados trabados con mortero –glarea strata-;
Entrada en terrenos de la Huerta de Mena
sin embargo en otras zonas de la Loma de los Escalones y del entorno del Cortijo Huerta de Mena, la vía progresa por esa amplia caja excavada en la roca madre que hace que el desnivel sea menos abrupto permitiendo así el paso del cisium o del carrus de forma posible y segura. En todo este tramo, la Corduba-Emerita Augusta ya ha salvado unos 320 metros de desnivel, el gran escalón entre el fértil valle del Guadalquivir y el borde meridional del macizo hercínico más importante de la península. La vía se pierde a la altura de Villa Enriqueta pero vuelve cercana a la nacional 432 en pequeños tramos fácilmente reconocibles hasta desaparecer poco antes de llegar a Cerro Muriano."
Alberca de la Huerta de Mena
Y unas pinceladas sobre el Arroyo de Linares, acompañante geográfico eterno del camino. Este arroyo es uno de los más importantes de los afluentes que desembocan en el de Rabanales. Su nacimiento es cercano a una de la cotas más alta de término municipal, Torreárboles. Por el Km. 259 de la antigua N-432 cruza la carretera y luego por su kilómetro 12, la antigua vía de Almorchón. El cruce del antiguo trazado de la vía es en la curva de entrada al túnel. Ahora riega los terrenos de la Huerta de la Balanzona, que da nombre al famoso túnel y Estación-Apeadero del ferrocarril Córdoba-Almorchón, ahora sueño imposible de creación de una Vía Verde.
La portada de la Huerta de Mena
Este ferrocarril fue posiblemente uno de los más importantes de la cuenca minera, para lo que se construyó, y su desnivel era considerable, posiblemente uno de los más importantes del país. Fue el contacto con la civilización ferroviaria de muchos jóvenes, cuando fueron reclutas y cuando se utilizaba el ferrocarril para subir a Cerro Muriano a hacer la mili. A veces había que reforzar con otra máquina de vapor para poder superar los fuertes desniveles. Por su lentitud se podía bajar y volver a subir en marcha. El sonido de su esforzada locomotora daba pie a una cancioncilla:
¡Qué fa-ti-gas, que tra-ba-jo, cues-ta a-rri-ba cues-ta a-ba-jo...!
Fin del camino 51, Cañada de la Mesta y Camino 52
Seguimos la Cañada de la Mesta y hablamos sobre el otro camino al este de la Loma de los Escalones, el que sube paralelo al arroyo de la Balanzonilla, hasta San Cebrián Alto, donde la gran curva ferroviaria a derecha rodea Villa Enriqueta en dirección Cerro Muriano y a la izquierda hacia la fantasmal estación de la Balanzona, recién salida del túnel del mismo nombre. Este es el nacimiento del arroyo de la Balanzonilla, al que se unen Salado y Parrón, por la derecha, para que las aguas de los tres viertan al de Linares en el comienzo de nuestra ruta saliendo paralelos al camino de las Pitas.
Puerta accesible Loma de los Escalones
Ahora pasamos el precioso y geológico lugar lleno de fósiles según los expertos, por ser fondo marino, pero que yo como me pasa con los espárragos no veo hasta que no me digan, ahí está. En invierno mojada la pizarra desmenuzada, con brillo de onix, es una zona preciosa. Abajo a la derecha otra vez Los Velascos y ya bajamos el abrupto sendero destrozado por las dos ruedas de ciclistas y motoristas. El puente romano perdido, el marmolillo símbolo nuevo de camino de Santiago. Unas flores en un árbol seguro señalan alguna desgracia. Y... fin del recorrido.
Vídeos y fotografías del autor y aérea de Bing.
Bibliografía Plataforma A Desalambrar, "Acerca de la minería del cobre en Cerro Muriano y de la aprobación de un planeamiento urbanístico desproporcionado", Fernando Penco Valenzuela. Director Museo del Cobre de Cerro Muriano. y "Arroyos de Córdoba" de Francisco Carrasco, Ateneo de Córdoba.