domingo, 9 de junio de 2013

CANTERA HONDA DE POSADAS (CÓRDOBA)

Cantera Honda de Posadas

Ya hacía tiempo que tenía interés en conocer las canteras de Posadas (población situada -para el que no lo conozca- en dirección Sevilla, por la A431, a unos treinta kilómetros de Córdoba), no conseguíamos obtener la disponibilidad del guía, así que use la improvisación, y con los medios técnicos y cartográficos de que dispongo, me dispuse esta mañana del 9 de junio que más bien parecía octubre, a visitarlas. Un domingo sin grandes complicaciones meteorológicas, fresco como ya he comentado para estar en junio. 

Plano de situación

Antes, ya que estaba en el camino, le hice primero una visita a ese enorme lago natural que es la Breña 2 que está casi al cien por cien de su capacidad, y es enorme, sobre todo para los que conocemos el antiguo pantano, cuya presa está muchos metros debajo del nivel actual de las aguas. Luego, después a la Serrezuela de Posadas. Busqué el Cortijo del Cura, y me dispuse a visitar las canteras. Un fallo del instrumental me derivó a un lugar que no era la ubicación exacta de las mismas. Pero cuando estaba ensimismándome con los trigales y con esa palmitera inmensa que es la Serrezuela, casi dándome por vencido en la búsqueda, sentí voces a lo lejos. Dos senderistas caminaban por un cortafuegos de arena rojiza en dirección oeste. 

Vista aérea (Bing)

A voces les pregunté: 

–¡Por favor estoy un poco despistado, me ha fallado el GPS y no doy con la cantera romana! 

–Está más arriba unos quinientos o seiscientos metros. -dijo amablemente uno de ellos. 

–Vengase con nosotros que pasaremos cerca. -continuó. 

–Recojo la mochila y voy. Muchas gracias.  Les dije volviendo a recoger la mochila. Una vez recogida  e incorporado al grupo me presenté.

–Me llamo Paco. 

Palmito

Nos dimos la mano, ambos amables y jóvenes senderistas, se llamaban Manuel. Iniciamos una conversación relativa a las canteras. Uno de ellos la llamaba de las piedras redondas. Que luego veremos su significado. La realidad es que la denominación es Cantera Honda. Entre una amena conversación llegamos a las inmediaciones de la cantera, ellos continuaron su camino que parecía rodear el macizo de la Serrezuela porque tomaron dirección norte, no sin antes señalarme que debía entrar por la izquierda y cosa curiosa que tuviera cuidado por el número la cantidad de víboras que hay en la zona, como pude comprobar después. Nos despedimos, los Manueles siguieron su camino y su charla y yo me quedé solo en la zona de la cantera. 

Trozo cilíndrico

Como quiera que de las pocas virtudes que tengo, una no es la valentía, evité bajar a la cantera por la considerable altura y espesura de los matorrales secos y no saber donde uno pisa, por lo que la rodee por su perímetro de veredas más despejadas. Pero por poco dejo caer mis casi cien kilos en una tranquila víbora que aprovechaba, supongo, los tímidos rayos de sol. Me imagino, que al igual que yo, cuando captó con su visión infrarroja la mole citada, puso pies en polvorosa, posiblemente con el mismo o más miedo que yo, intenté fotografiarla pero fue imposible. Todo quedó en un aumento de la presión sanguínea, supongo, y de la frecuencia cardíaca. Eso sí aumentó mi precaución por ver por donde pisaba a partir de ahora. 

Vista de la cantera desde el sur

Las canteras majestuosas y enormes piedras cilíndricas estaban esparcidas por distintos lugares, como si se hubieran marchado los canteros en un momento determinado, vamos como si hubieran salido corriendo, por alguna razón insospechada que les hicieron dejar trabajos a medio terminar. Corriendo la colonia de conejos, después de efectuar esa parada que supone tratar de camuflar su presencia y cuando ve que no lo consigue se pierde.

Paredes

Es conocida la importancia que ha tenido la minería en la zona, prueba de ello lugares que aún se llaman minas de plata camino del Bembezar. Parece que algunos historiadores como El-Merdj o Al-Idrisi, situan en el lugar el campo minero de plata, ya explotado por romanos y árabes, en la Dehesa de la plata.  Luego está la Cantera Honda, aunque los lugareños la llaman Jonda, como el cante. Explotación de piedra franca que parece estaba especializada en cilindros, para determinadas piezas de arquitectura o pesillas para molinos, Los trozos son de unos 0,80 m. de alto por 1,15 de diámetro. En el cortijo de Los Rubios dicen que existen más de doscientos de esos trozos, aunque en otro lugar he leído que, los amigos de lo ajeno, están llevándose alguno, además de una denuncia que el lugar se estaba utilizando como escombrera.

Otra vista

En la Web del ayuntamiento de Posadas se dice:

"Se trata  de un importante ejemplo del Patrimonio Cultural y Arqueológico de la zona de la Vega del Guadalquivir catalogado en su momento por el prestigioso arqueólogo e historiador Michel Ponsich en su obra "Implantación rural antigua en el Bajo Guadalquivir" y siendo puesta a la vista de toda España por el ingeniero cordobés Antonio Carbonell a través de las fotografías que adjuntó a varios estudios en los años 20 del pasado siglo.

Al valor histórico y arqueológico se une el valor natural y paisajístico del enclave donde se encuentra, la falda de la Sierrezuela del arroyo Guadalbaida, el gran Parque Periurbano de Posadas, y junto a la Cañada Real Soriana."

"El trigo entre todas las flores, ha escogido a la amapola..."

Referido al término de Posadas, dice un trabajo de D. Rafael Hernando Luna  "Anotaciones acerca de la antigua minería cordobesa, canteras y metalúrgia", Brac, 118 (303-309) 1990:

"Término de Posadas 

El más voluminoso de todos los escoriales encontrados dentro del término municipal de Posadas es el llamado Escorial del Rosal, en cuyas inmediaciones se ven restos de ánforas, habiéndose recogido también allí algunas muestras de litargirio. Al norte de la localidad de Posadas -en las inmediaciones del arroyo Guadalbaida- se encuentran las ruinas de las que fueron, en épocas pasadas, importantes fundiciones de mineral de plomo. Por otra parte en el arroyo del Rosal se pueden localizar fácilmente dos antiguos escoriales y otros restos de pasadas épocas. 

Otros viejos establecimientos metalúrgicos -escoriales- quedan ubicados al oeste de la casa de la Zarza y en las inmediaciones de Tres Arroyos, lugar este último en donde destacan antiguas edificaciones en estado de ruina. 

En Cantera Honda se manifiestan profusamente las gonfolitas-conglomerados poligénicos compuestos por cantos redondeados, que se asemejan a cabezas de clavos, de gruesos elementos, existiendo un tramo de cantera de donde se extrajeron columnas de "seis cuartas de diámetro por cuatro de altura" (sic) -Carbonell-, estas labores, han llegado a ser calificadas como romanas; no lejos de allí, en la linde de la finca de Los Rubios han quedado sobre el terreno unos doscientos elementos de las referidas columnas. Otras canteras, de menor entidad que la referida, más o menos inmediatas a la anterior, se pueden ver también por aquellos parajes, siendo los elementos de esa gonfolita, en algunas de ellas, de carácter rojizo. Concretamente respecto a Cantera Honda (cantera de 100 x 25 metros) se ha referido que algunos de sus productos se emplearon como elementos constructivos, o decorativos, en la Catedral de Sevilla. 

Al norte del venero llamado de Paterna se encuentra el escorial de los Rubios -o de Paterna-; en él parte de sus escorias -de gran antigüedad- fueron tratadas y refundidas en época moderna. En el lugar de Villa Rosa también son abundantes los depósitos de escorias antiguas."

La cantera, el cereal en la campiñuela y al fondo la vega.

En suma un paseo con tiempo agradable, un deseo satisfecho, con susto incluido, que en pleno verano puede ser más complicado, pero que ahora es una delicia ver los dorados campos de trigo en la campiñuela separando la sierra de la fértil abandonando las terrazas terciarias del Guadalquivir camino de la vega. Lo próximo el dolmen del lugar.

 
 
Fotografías y vídeos del autor
Bibliografia señalada.

miércoles, 5 de junio de 2013

MOLINO DEL INCA, JARDÍN BOTÁNICO DE TORREMOLINOS (MÁLAGA)

Entrada al Jardín Botánico, Molino de Inca

Breve historia de la ciudad

Las condiciones de la piedra de sus sierras permiten una riqueza acuífera fuera de lo normal. Los romanos parecen dejaron poca huella y la que se supone había está materialmente destruida, una calzada que unía Cádiz con Málaga, y algunos restos de factorías de salazones, junto con algún mosaico, todo desaparecido.

Ubicación, zona de los Manantiales

Los árabes construyeron los primeros molinos de los que se tienen noticias. En 1497, los Reyes Católicos otorgaron a la villa de Málaga el privilegio de sus aguas y de la explotación de los molinos. En esos tiempos las costas eran muy peligrosas y las incursiones de turcos y árabes estaban al orden del día. 

Edificio Museo y Recepción

Anteriormente a la conquista de los reyes de Castilla, parece que hubo una revuelta por estas tierras en 1432 y el Adelantado Mayor de Andalucía, Gómez de Ribera, que murió en Álora en 1434, destruyó unos molinos. Por esa época el territorio era conocido por Torre de los Molinos. En 1501 una real cédula le otorga a Málaga la jurisdicción sobre las tierras y aguas del entorno, siendo en esos tiempos el sitio de la mejor harina.

Azulejo plano del jardín

En 1704 una gran flota anglo-holandesa arribó a la costa y solicitó el Almirante Rooke permiso para abastecerse de agua potable en los manantiales de Torremolinos, a demás del canjeo de prisioneros. Como hubo una negativa por parte de las autoridades malagueñas, además de algún altercado que había habido con marineros que estaban en la playa, desembarcaron con dos mil soldados y arrasaron Torremolinos y destruyeron los molinos. Y al final se llevaron el agua, pero el "honor" se quedó intacto en los muertos y en la destrucción del poblado, y las autoridades malagueñas que se negaron, no murieron en la incursión..

Cuatro estaciones

Luego se reconstruyó todo y en el diccionario de Madoz (1849) se cita a Torremolinos como que tenía 14 molinos harineros y uno de batán de papel de estraza (200 vecinos y 785 almas contenían el núcleo de población). Después en 1923 existe una referencia con la expropiación de las aguas y el declive de la industria molinera. Se supone la antigüedad mayor en el Molino del Inca que junto con el del Batán y de Cea, eran los que estaban en la zona de Los Manantiales.

Estanques

Siguiendo el cauce nos encontraríamos con el Molino del Moro y el del Molinillo, enclavados en la Avenida Sorolla. En Calle San Miguel, el llamado Molino de Castillo. El Molino del Malleo en la Plaza de la Iglesia. Cerca de la Torre de Pimentel los de Alto del Rosario, del Rosario, de la Torre, y la Bóveda. En Bajondillo, Molino de La Glorieta, el Nuevo, el Molino de La Esperanza, el del Pato, el del Caracol, el Molino de La Cruz y el del Peligro, por su proximidad a la playa y el riesgo de mareas altas. La molienda era mayoritariamente trigo, sal u otros minerales, así como de aceite. Todos está desaparecidos. Esta cantidad de molinos y la torre vigía dan el nombre a la población que nos ocupa Torremolinos.

Unos de los miradores

Los Manantiales, Molino de Inca

Nosotros nos quedaremos en la zona de los Manantiales, en el Molino de Inca, que es donde se encuentra el hermoso Jardín Botánico de la ciudad. Unos cuarenta mil metros cuadrados ocupa el mismo. Frente a éste está el vivero municipal. En las instalaciones del jardín se han recuperado su fisonomía original, y el funcionamiento que tenía en 1488 el Molino Harinero de Inca.

Los leones

Debe su nombre a la licencia que se le otorga a D. José de Inca  Sotomayor, en 1700 por el Ayuntamiento de Málaga, que permitió edificar dos molinos. Y posteriormente en 1755, una escritura de compraventa existente en los archivos, habla de un cortijo con agua, árboles y terreno adyacente, y la construcción de un tercer molino de papel de estraza.

Jardín japonés, estanque

Posteriormente los reyes Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia, visitaron la zona y pernoctaron en ella. Los molinos de Inca y Albercón del Rey. En el complejo existen dos habitaciones simulando las utilizadas por los citados monarcas. Los periódicos de la época dicen que el rey bajó la galería del manantial del Albercón, hasta su nacimiento, por aquello de los Borbones de meterse en todos sitios.

Especies exóticas

La distribución del jardín escalonadamente hace que se disponga de cuatro miradores, que miran a las distintas áreas: Tropical, Boscosa y frutal, que permiten la visión del conjunto. El espacio es romántico y tranquilo, donde el agua predomina en gran cantidad. El lugar está surcado por un riachuelo artificial que nace en el Manantial de la Cueva y desemboca en unos estanques donde proliferan plantas acuáticas de diversas especies.

El pozo

La colonia más numerosa es la de las palmeras, unos 150 ejemplares de 50 tipos distintos, unos 300 árboles de 60 especies y aproximadamente unos 400 arbustos variados, flores y plantas. Existen unos ejemplares de categoría, la Araucaria excelsa, que centra el laberinto -que ya citó Rafael Blanco en su libro Jardines Arcanos de Editorial Séneca-, con más de cien años. Un eucalipto, de su misma quinta, así como un ficus nítida, un acebuche que se data milenario, algunos nogales y algarrobos.

La araucaria centenaria

El laberinto lo centra el Aligustre y tiene un diámetro de unos cincuenta metros. Luego una pequeña plaza con cuatro estatuas de mármol rosa, que simbolizan las estaciones del año y los cuatro puntos cardinales. En diversos lugares hay otras estatuas como la Diosa de la Fertilidad y dos leones, estos últimos del mismo material mármol rosa.

El molino

Palmera de Bismark, cola de pescado, vino de la India, datilera de la India, la curiosa triangular, o la palmera de Chile o de la miel, entre otras. También ell palmito español. Además de algarrobos, moreras, negundos, madroños, árboles del amor, casuarinas y otras especies. El árbol coral con sus brillantes flores naranjas,  y el  pica-pica, con sus cápsulas de semillas de pelusa urticante. Ni que decir tiene que yo no soy botánico y los datos aquí reflejados son fruto de este o aquel folleto o de las señalizaciones del jardín.

La exposición interior del museo

Se cierra con un Jardín Japonés, recientemente inaugurado, precioso, con una colección de bonsáis, estanque y pasarelas. Todo ello con una gran presencia de canales de agua por los bordes de los paseos, una fuente árabe con naranjos y unas pajareras con una notable colección de aves: halcones, búhos, águilas, guacamayos, etc. Todo ello sin olvidar la exposición permanente de los molinos, dotada de muchas maquetas movibles que permiten comprender la molienda, Así como fotografías de la reconstrucción y otras antiguas.

Todo lo expuesto deberá incitar a hacerle una visita que seguro les merecerá la pena.


 

Fotografías y vídeos del autor
Bibliografía variada de la Web del Ayuntamiento y folleto.

domingo, 26 de mayo de 2013

EL MONASTERIO O SEMINARIO DE SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES DE HORNACHUELOS

Vista desde la fuente
El pasado día 18 de mayo, nos pusimos de acuerdo con Juan Francisco Jiménez Perales "Curro", de Hornachuelos, para efectuar un recorrido guiado al Seminario de Ntra. Sra. de los Ángeles. Ya hacia tiempo lo teníamos planificado. Nos acompañaron mi hijo Gabriel y mi nuera Virginia. Otro placer más que añadir a la visita.


Embarcadero


La barcaza

Acopio de viandas para el aperitivo, y preparación de la marcha. La partida desde el embarcadero.Ya no está uno para grandes caminatas pero el lugar merecía un esfuerzo extra. Aunque salvo la subida al monasterio, que además se escalona con la parada en la fuente y cruz, lo demás es aceptable. Medio esfuerzo, parece lo catalogan los expertos. Seguro que por la distancia.

Fuente de los tres caños: Salud suerte y amor, el que tenga estas tres cosas...

Según cuentan el  14 de abril de 1490 -siempre me quedaré con el mismo día pero 441 años después-, Fray Juan de la Puebla, 2º Conde de Belalcázar pidió autorización para construir el monasterio.  El lugar sufrió varios incendios importantes en 1498, 1543 y 1655, luego la iglesia en 1763. Decía la leyenda, bueno una de ellas, que cada vez que había un cambio de titularidad de la propiedad o se reformaba esta, existía el maleficio del fuego.

Siete metros de diámetro

Todos los lugares misteriosos, se nutren o generan muchas leyendas, algunas ciertas, o semiciertas y otras solo eso, leyendas. Prueba de ello es la presencia de la serie de TV sobre el misterio, para captar psicofonías -nunca soy capaz de escuchar correctamente lo que dicen se oye-, o visiones del pasado. En 1845 compró la propiedad D. Agustín Antonio Díaz y Quero y la restauró. Luego, en 1884 la compraron los Marqueses de Peñaflor, nueva reforma y la transforman en finca de recreo.

Entrada principal

Todas esas leyendas nos las explicó Juan Francisco Jiménez Perales "Curro", una enciclopedia viviente del entorno, con unos conocimientos botánicos, geológicos e incluso esotéricos, considerables. Y más que eso, con una pasión fuera de lo normal por su pueblo y la protección del medio ambiente. Un verdadero personaje y un buen amigo.

Entrada de servicios

Ya he mencionado en algún sitio que es un lujo visitar la zona en compañía suya. El ayuntamiento de Hornachuelos debía crear una plaza, de mantenedor del patrimonio de Furnuyulush, como en época musulmana, el árabe Al-Idrisi menciona a Hornachuelos como pueblo, sin olvidar su pasado romano, y seguro que sería para él. 

Edificio

Iglesia

 Camarín

 Coro

 Nave epístola
En una palabra, el eslogan es un paraíso por descubrir, pero un lujo que te lo explique Curro. Como nos enseñó el camino hacia la ermita de la orilla del río, que recorría la Condesa en su charret para oír la misa diaria. Un camino desaparecido en casi su totalidad pero cuyo trazo está aún en algunos tramos. Las diferentes especies botánicas y sus utilidades farmacológicas. Incluso su fabricación.

Patio interior

Desde un balcón


Al fondo buitreras

El recorrido; el arroyo la Rabilarga, el del Silencio, con sus cascadas, el Barranco del Infierno, las escarbadas de los jabalíes a la orilla, el chozo redondo que hasta hace poco estaba habitado. El Galapagar, el Poyato, la Fuente de los Tres Caños, con el azulejo de Pepe Lora, y muchas curiosidades más.

Lavaderos

Fuente interior

Después de haber disfrutado del descanso en la fuente de los Tres Caños, y la sombra de los eucaliptos de más de siete  metros de diámetro, una prolongada subida, y el último tramo hasta la cruz. La leyenda, construcción de granito, de nueve metros, que el ecijano la realizó por una promesa y que murió al finalizarla.

Piscina

El espíritu de Antonio Roldán de Pozoblanco, que se aparecía a los visitantes hasta que un pastor enterró sus restos y dejó de asustar al respetable. O la de la caída de un carro, que iba al monasterio, al precipicio y a la mañana siguiente apareccio sin rasguño alguno.

Azulejo robado

Luego repostamos proteínas en la pequeña terraza que domina las buitreras de la margen derecha del río, al norte del monasterio, regadas con un Tierra de Barros. Con un paisaje a nuestro pies, a pesar de no estar aún en lo más alto de la ladera, impresionante. Afortunadamente no hacía calor y las nubes permitían una cierta tranquilidad, así como la brisa.

Leonado en vuelo

Picoteando en la buitrera

Buitres leonado sobre el río

Los buitres leonados, majestuosos volaban de un lugar a otro, sin dejar de otear el terreno. Después un águila real con un pequeño mamífero en sus garras se perdió río arriba. El canto del ruiseñor también amenizaba el camino.

Ventana de la cueva

Abajo una casa destechada ya, al fondo, río abajo al sur, el huerto. La leyenda de la caída del fraile, desde el saliente. El susodicho fraile era el confesor de la mujer de Antonio Muñoz, vecino de Hornachuelos, y la comunión que le daba después de la confesión se la pueden imaginar. Pues bien Antonio al enterase de la "religiosidad" de su esposa tiró al fraile por el barranco, pero se salvó. Francisco de los Infantes, alcalde de Hornachuelos, encarceló a D. Antonio.

Cuevas

Este hecho hizo que D. Ángel de Saavedra, el Duque de Rivas, escribiese: "D. Álvaro o la fuerza del sino", una trama basada en un suicidio que bien pudo ser lo mencionado. Luego las cuevas, la bajada a la cueva despensa, por unas escaleras estrechas y peligrosas, que está siendo destrozada con roturas y pintadas de desaprensivos.

Curro, Virginia y Gabriel

Y el balcón sobre el precipicio -el asomarse al balcón da un cierto repelús-, y las otras cuevas, que ya citaba D. Alejandro Guichot y Sierra en su obra "La Montaña de los Ángeles", reeditada por Editorial Séneca, que hace un par de años fue base importante para la novela, "El cerro de los cráneos" de Desiderio Vaquerizo.

Lámina de agua del río Bembezar

La cueva de la mujer penitente, que estuvo recluida diez años en ella, y allí murió. O la del Soldado, o la del copero de Carlos V, o la del Hermano Diego al que se encontraron muerto de rodillas rezando. Pero el bajar a ellas es otro cantar. Y muchas más historias algunas con base cierta y otras con menos base.

Desde las alturas, el río

Luego está el que fue Seminario de los Ángeles, en la época de Fray Albino, que duró poco tiempo, y que controlaban tres jóvenes curas seculares, pocos para tener a raya cien o más bombas de relojería de testosterona, que eran los futuros sacerdotes, que imagino que el famoso bromuro no haría efecto por su juventud y la pureza del aire que respiraban.

Tomillo salsero Thymus mastichina (Gracias a mi amigo Lansky),

El edificio es enorme, con una no menos enorme cruz en un lateral y su nombre. Construido en una terraza de la ladera que, si bien no es muy alta, los cien metros no hay quien se los quite hasta el río. No sabemos como se pudo salvar el fraile de la famosa caída.

Dianthus (Gracias a mi amigo Lansky)

Tiene cuatro bloques diferentes algunos unidos entre sí, de cinco, siete e incluso ocho plantas. Un enorme patio, un jardín con un templete, y unas palmeras que se ha merendado el maldito picudo rojo. Una alberca y una piscina semiolímpica. Y agua, mucha agua. Todo ello con el nostálgico y romántico aire del abandono.

Trozo de silex

Algunos colchones en sus camas aún, elementos cotidianos de uso, calderas, calentadores, escaleras, laberintos de pasillos, sótanos, semisótanos, y muchas habitaciones. La iglesia algunos escudos de los propietarios. Pero todo ello es una negra sombra al anochecer y la maleza si no fuera por la poda continuada acabaría con todo. 

Arroyo del silencio

Salto del silencio

Cataclismo de la naturaleza

Se pueden llenar muchas páginas sobre el Monasterio y sobre el Seminario, son muchos siglos de existencia y más de cuarenta años de abandono. Podemos, ayudados con los conocimientos de Curro y la bibliografía que hay en la red, llenar el blog y muchos blog. He tratado de ser telegráfico por ello.

Escaleras

Lo importante es saber de su existencia para el que no la conozca, y reseñar el Facebook de Curro para que aquellos que quieran visitar el lugar se pongan en contacto con él y acuerden la visita. Tienen la posibilidad también, de hacer una hermosa travesía naútica, bucólica, desde el embarcadero de la presa hasta el Monasterio, para quienes solo quieran efectuar la visita al lugar y no hacer el recorrido.

Plano de las dos rutas de acceso al seminario, la superior y la del río


VÍDEOS Y FOTOGRAFÍAS EN EL MONASTERIO DE NTRA. SRA. DE LOS ÁNGELES 


  











  





Fotografías del autor y de Gabriel Muñoz
Bibliografía del saber natural de Curro