martes, 12 de junio de 2012

LA AVENIDA DE CARLOS III


Detalle del horizonte citado 

Cayeron en mis manos unas fotografías del Archivo Municipal de Córdoba, mientras buscaba otras para dotar una entrada que tenía en mente, y recordé cuando mi padre me llevó en su bicicleta a la recién estrenada carretera, que después fue la avenida de Carlos III. Aún tengo en mi memoria la perspectiva desde el Zumbacón, en el mismo lugar o cercano donde ahora está la escultura moderna de las barras entrelazadas, que parece el símbolo del McDonald. Entonces solo te podías encontrar aquellos árboles gruesos pintados de cal, que sombreaban la carretera, y huertas. 

Las naves de Cepansa, la Cárcel, y la huerta de Miraflores.

Desde ese punto, si mirabas para la Choza del Cojo, lugar donde enlazaba la futura avenida con la NIV, no sin antes pasar el puente sobre el arroyo de Pedroches, que había sido construido para la nueva avenida, veías en toda su longitud la vía, una de las más largas de la ciudad, de unos aproximadamente 1500 metros, prolongada ahora por el túnel dirección Vial Norte. Si por el contrario mirabas al suroeste, a la ciudad, la veías toda en su plenitud, y si hacia el noreste las naves de la Cepansa y la cárcel de Miraflores. 

La actual avenida de Carlos III

Vamos a centrarnos en una fotografía concreta en la que le he puesto leyenda: a la derecha un hermoso árbol y la N432 dirección Córdoba, un primer plano de piedras de la futura avenida, y un “sky line” muy sui generis. De izquierda a derecha, vemos los pabellones del cuartel de Lepanto -al no existir el barrio que después llamamos Edisol-, detrás la iglesia de los Padres de Gracia, más a la derecha, en un plano más lejano, Santiago, la Magdalena, Salesianos, San Lorenzo, S. Pedro, luego nos encontramos con el inconfundible San Rafael de torres paralelas y más a la derecha San Andrés. Ya no da para más la fotografía. Para recrear esa vista desde ese sitio es ahora imposible, enormes bloques de siete plantas en la acera de los pares de la antigua carretera de Almadén (hoy Avda. de la Agrupación Córdoba), te lo impiden.  

Perspectiva de la torre de la Mezquita y la cúpula de Santa Victoria

Para tratar de conseguir una fotografía actual del sitio de la fotografía del  AMC, buscando esa perspectiva incluso subí al viaducto joroba de la carretera del Muriano en las cercanías de la fábrica del cemento, pero es materialmente imposible, las nuevas construcciones impiden toda vista. Desde el viaducto si vemos, sin embargo, más al oeste, la torre de la Mezquita, enrasada con la cúpula de Santa Victoria. Ese refranillo siempre lo decía mi madre, el San Rafael de la torre y la bola de la cúpula de Santa Victoria estaban a la misma altura. Es lógico, pero hay que tener en cuenta el desnivel hasta bajar a la Mezquita y la altura de la neoclasica cúpula. 

Otra vista, S. Andrés y San Agustín

De todas formas cuando uno ha visto ese territorio, y lo ve ahora, se da cuenta del crecimiento de la ciudad. Antes cuando subías hacía Miraflores dejabas atrás, ya fuera de la ciudad la Cruz de Roelas. Lo que ahora se llama c./ Cinco Caballeros era ese camino. Arroyos de caudalosa importancia, como el de las Piedras, Hormiguita y Pedroches circulaban libremente por el territorio, y huertas, muchas y florecientes huertas. 

Vista de Córdoba en el vuelo de 1957

En el vuelo de 1956 de los americanos no está construida. En el plano de José Rebollo Dicenta de 1962 ya figura como Nuevo Acceso desde Madrid. Se construye por tanto en el periodo de Alfonso Cruz Conde, 1951 a 1962, y luego, por las proximidades de los setenta se remodela la carretera. En esa misma época crecen los barrios de Levante y Fátima que son los que le dan sombra.

La huerta de Miraflores y el acceso desde Madrid (actual Avd. de Carlos III)

Y es así como una de las mayores avenidas de la ciudad, en cuanto a longitud, la Avenida de Carlos III, tomó forma.

Fotografías del AMC, de Google vuelo 1956 y del autor


domingo, 3 de junio de 2012

LA ALMUNIA DE AL-RUMMANIYYA, UNA EXPLOTACIÓN AGROPECUARIA CALIFAL.

Alberca califal de la almunia Al Rummaniyya

Último recorrido de la serie de Recorridos Temáticos ¿Qué quieres conocer de Madinat Al-Zahra? “La Almunia al-Rummaniyya, una explotación agropecuaria califal”, día 2 de junio de 2012.Ponentes Alberto Canto García (Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid) y Antonio Vallejo Triano (Director de Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra). Parece que el verano ha dado una tregua y el tiempo se ha tornado en primaveral. Traslado en autobús a la almunia y allí en la entrada de la misma, rodeados de reses bravas y pajunas, evidentemente dentro de su cercado correspondiente, como no podía ser de otra manera, Antonio Vallejo toma la palabra y hace una semblanza del currículo del Profesor Alberto Canto García. Agradece la colaboración de la propiedad de la explotación ganadera, y lamenta que por culpa de no haber avisado con el tiempo adecuado esté la entrada algo caótica, ya que ha habido una tala y está el material por el suelo.

Plano de la almunia

Alberto Canto, numismático, profesor de Arqueología según su currículo, y que trabajó con el Prof. Feliz Arnold en el estudio de la almunia hace unos años. Empezó explicando qué es una almunia, detallando que ésta no es un palacio al uso, que es una cosa que todo el mundo menciona pero que poco conocen, y fijando su definición en que es una explotación agrícola. Citó a Velázquez Bosco que trabajo por primera vez esta almunia en 1910, que levantó planos de la misma y que la llamó Alamiriya, y que posteriormente la dató Ocaña como al-Rummaniyya. 

Antonio Vallejo presentando al otro ponente Prof. Alberto Canto

Habló de su propietario primero, el fatá Al Durri, alto funcionario califal, cuya familia se conocía en la corte o distintas cortes, de tiempo ha. Estos funcionarios elevados, sin perder mucho la perspectiva con nuestros tiempos, ejercían su misión financiera, con más o menos honradez. En un momento que el propietario la ejerció con menos, sufrió una pérdida de confianza del califa, como no podía ser de otra manera, pero que al igual que ahora, existía una justicia para los ricos y otra para los pobres, y a él le tocó una prisión algo light. Prisión en el propio palacio califal. Dos años después, como era normal ocurriera, volvió a encontrar en él el califa la confianza perdida, y vuelve a sus anteriores misiones de gobierno.

Prof. Alberto Canto García

Leyó el profesor Canto, un texto sobre al Durri, cuando le ofrece al Califa su propiedad, su hermosa almunia en la que había invertido todo su capital, que el Califa acepta, pero lo nombre delegado para que siga manteniéndola.

Texto citado:


“A mediados de Sa'ban de este año se acercó el gran fatà Durri el Chico, el tesorero eslavo, a su señor el califa, para ofrecerle su hermosa almunia sobre del Guadarromán, la que llevaba su nombre. Esta almunia había sido creación personal suya, su lugar de retiro, y la inversión de todo su caudal. Había llegado en ella al colmo de la perfección, que se aproximaba a muchos de los deseos de su señor y daba satisfacción a buena parte de sus aficiones, por lo cual el califa iba a ella con frecuencia en sus días de vacación y la utilizaba en algunas de sus temporadas de descanso. En vista de ello el fatà Durri, queriendo darle gusto, una vez que estuvo completa y terminada, se la ofreció al califa con cuanto tenía dentro y fuera de ella: jardines bien regados, tierras de labor, [62 r] esclavos, esclavas, bueyes y bestias de carga; todo lo cual suponía bienes cuantiosos, riqueza abundante y fortuna acumulada.


El califa, su señor, aceptó esta donación muy complacido, pero le ordenó que continuase en la finca, como delegado e inspector suyo, con objeto de que no se perdiese nada de su prosperidad.


Así lo cumplió Durri, el cual poco después pidió al califa que lo honrase y distinguiese asistiendo a una comida que le iba a preparar en dicha finca, y llevando en su compañía a su hijo el príncipe Hisam y a sus mujeres. Aceptó el califa la invitación, y fue a caballo desde el alcázar de al-Zahra' hasta esta almunia del Guadarromán, que le había sido regalada, el domingo día 13 de Sa'ban de este año, acompañado de su hijo el príncipe Hisam y de las mujeres. Como había pensado en pasar en ella la noche, le fueron preparadas en su interior varias alcobas, y en su alrededor se levantaron tiendas y pabellones destinados a los criados y pajes de su séquito.


Estuvo el califa en ella todo aquel día, disfrutando de un placer inocente, libre de mezcla con nada ilícito. El fatà que daba la fiesta obsequió a los concurrentes, dentro y fuera de la finca, con mil variedades de manjares extraordinarios y especies de deliciosas frutas, que colmaron su apetito y llegaron con abundancia a todos los invitados, los cuales a una voz reconocieron que, de las jornadas reales, no habían asistido a ninguna más acabada, mejor aderezada y más completa que este festín de Durri.


Al caer la tarde, desistió el califa de pasar la noche en la almunia, y salió con el príncipe su hijo y con sus mujeres para el alcázar de al-Zahra."


La explicación la estamos escuchando sobre las ruinas del un palacete que se construyó en los años veinte del siglo pasado, sobre los restos de la casa principal de la almunia, en la primera de sus terrazas.  Al hilo del regalo de al Durri al Califa, comentó una anécdota ocurrida en Marruecos, dónde un alto funcionario del Gobierno se había construido una propiedad muy elevada no acorde con sus ingresos, y que el rey marroquí le había pedido conocer.  Una vez hubo comprobado el rey que era imposible haberse construido ese palacio con los ingresos como funcionario, le dijo que el Estado le agradecía el regalo del palacio. Cosa que el funcionario gubernamental tuvo que aceptar así. Desde la esquina sureste, que es donde nos encontrábamos, comenta que esta alberca califal es la mayor conocida del mundo árabe. Después propuso hacer un recorrido perimetral por la alberca.

Plano de planta de Velázquez Bosco 1912.

En la esquina noreste de la increíble alberca califal, explicó la captación de agua a la misma, con una conducción subterránea y por el arroyo Alamiriya. Una ventana permite visualizar la entrada y una escalera metálica la bajada al fondo de la alberca, donde esa captación se puede ver mejor. Manifiesta que es la única alberca de este tamaño estudiada. Antonio Vallejo amplía la explicación sobre la importancia del estudio de la cultura agrícola de Al-Ándalus y sobre todo, el conocimiento de sus cultivos, haciendo hincapié en que todo parece tener el mismo dni que Medina. Aunque su similitud es del 99 % hay un 1%  que permite una línea de investigación nueva y especial. Cita y enseña el dibujo de una pila encontrada aquí y que está en el Museo Arqueológico, con la singularidad de tener animales en su talla. Habla también de la posibilidad de existir talleres privados al margen de los califales, que trabajarían a los potentados de la época.

Vista de la alberca y sus ménsulas.

Antonio Vallejo se detiene en las estructuras que, a soga y tizón, las recrece el propietario en los años veinte. Señala como se conocen los sillares originales por estar en un sitio distinto al suyo, y al visualizarse en ellos las restos de almagra. Que normalmente no están a más de un tamaño de zócalo de unos cincuenta centímetros. Por lo tanto si un sillar está más alto de esa media y tiene restos de almagra no es de ese lugar, se ha usado después.

Lado norte de la alberca

Alberto Canto, habla sobre el sondeo tapado con geotextil y manifiesta que no había nada debajo.  En este lado oeste de la alberca, hay dos andenes, pero sin nada importante. Antes habló de la esquina noroeste y el paso del arroyo. Manifestó que arroyo arriba hay represas, independientemente de que hubiera un nivel freático considerable en ese tiempo.  Antonio Vallejo incidió en la represa califal, pero que su visita es compleja por tener que ser un público algo más especializado por su dificultad. El Prof. Canto, concluye diciendo que lo que tenemos en Córdoba es único en el mundo, ni siquiera en países árabes lo tienen. Una ciudad palatina, almunias y toda una infraestructura califal adicional. Ningún país tiene esta secuencia patrimonial.

Escalera de bajada al fondo de la alberca

Ahora nos hemos trasladado al andén sur de la alberca califal. El Prof. Canto se remite a la documentación entregada, en la que se acompañaba una hoja con un alzado de una estructura que apareció en ese andén.  Una estructura de una planta con dos habitaciones en los extremos y tres vanos (el documento entregado era de cuatro). En la excavación se encontraron restos de mármol y de decoración. El pabellón tenía vista a la alberca y la terraza inferior. El mismo estaba vinculado a la construcción principal, como puede verse en la planta dibujada por Velázquez Bosco, aunque manifiesta que ésta es discutible en algunos extremos. Se detiene en explicar la salida de agua de la alberca, pero que está pendiente de excavarse  la comunicación entre terrazas. Y sobre todo conocer los distintos cultivos que había plantados en cada terraza.

Arroyo en la esquina noroeste de la alberca

Hasta ahora hemos visitado la zona residencial. Antonio Vallejo se detiene en explicar algo más de la singularidad del pabellón, cuya novedad –dice- es el concepto paisajístico del pabellón abierto a una alberca y sobre todo su bidireccionalidad, cuestión que lo hace más especial. Inciden ambos, en la tendencia existente de que una almunia es una cosa compleja, y manifiestan que una almunia es una explotación agrícola. Surge la comparación, por parte de un visitante, con una villa romana cuestión que levanta alguna jocosa “ampolla”, con las “fricciones” del mundo romano con el mundo árabe, discutibles siempre. Se cita la comparación con una villa romana, que es una residencia, pero en la almunia no vive normalmente el propietario. La almunia no es una unidad de poblamiento. Es una explotación, no una casa. La unicidad de este yacimiento y no tener con que compararlo, es lo que lo hace tan importante.

El Prof. Canto señalando una excavación efectuada en el andén oeste

En el filo de la primera terraza, el Prof. Canto señala una de las salidas de agua de  la alberca. Manifiesta que tienen señalados todos los bajantes, pero no los enlaces con la otra terraza. Esa es la clave de cómo está organizada o articulada la alberca con el resto de la explotación. Antonio Vallejo cree que este es uno de los espacios más interesantes y más bonitos, pues aparte de una construcción el siglo X, está la intervención de los años veinte, con el jardín romántico y el palacete regionalista que  fue destruido a finales de los ochenta.

Representación de la alzada del pabellón del lado sur de la alberca 

En la terraza, nos dirige hasta el muro de columnas a soga y tizón, unidas entre sí con hormigón. Es el muro que separa el lado oeste de la almunia del arroyo, del que cita nuevamente su posible caudal. Allí se separa de la explotación. Señala los derrumbes en los muros, los accesos entre las terrazas con unos andenes, así como el lugar en el que se estima estaría la puerta de entrada, aunque este último sitio le parece que no se va a poder excavar, aún a pesar de que los colegas alemanes han conseguido prolongar dos años el estudio. Dice el Prof. Canto que, salvo algún rebaje en altura en los almacenes los muros están en su estado primitivo, allí se han conservado por necesidad de uso. Que la fotografía infrarroja y aérea han permitido localizar restos en lo que se supone es la puerta.

Muro oeste de la almunia construido a soga y tizón y hormigón

Nos hemos traslado a la terraza, utilizada en la actualidad por una yeguada, y estima que ese uso no es agresivo para el yacimiento. Nos señala también el deterioro de algunos muros.  Dicen que están señaladas todas las salidas de agua de las distintas terrazas, pero que se desconocen por estar pendientes de excavación las conexiones entre terrazas. La explicación es interrumpida varias veces por relinchos de los equinos, que hoy han recibido demasiada gente en su hábitat tranquilo y a lo que estamos molestando.

Pileta con motivos animales (Museo Arqueológico de Córdoba)

La última explicación, casi en el lugar de acceso, con vistas a la primera –desde la entrada- y mayor terraza. Esta es mucho más irregular que las otras dos, el Prof. Canto ha discutido con Felix Arnold y Antonio Vallejo porque cree que la almunia es mayor, no le cuadra con la capacidad financiera de al Durri, y considera que hacia el oeste pudiera continuar. Llama a la almunia de al Rummaniyya una burbuja en el tiempo.

Alberca desde el norte

Y como estamos con el tiempo, en este caso atmosférico, para terminar decir que nos hizo, como ya apuntamos en el primer párrafo, uno magnifico que, de haber seguido el que hizo días atrás hubiera resultado imposible disfrutar de la visita. Ya estábamos rondando los cuarenta grados y aunque el arbolado rebaja algún grado en el lugar, a la una de la tarde se hubiera notado con creces. El resultado ha sido una visita agradable y muy didáctica. A mi particularmente me ha resultado impresionante; un terreno tipo serrezuela, agua en abundancia, huerta y jardín que, a pesar de que este no tiene nada que ver con el siglo X, también dota al lugar con un cierto encanto y romanticismo, y la magnitud de la alberca y su fábrica distinta de todo lo visto. El colofón fue un merecido aplauso de agradecimiento a los ponentes.

Tres extrañados equinos (los de los relinchos)

Un texto sobre Rummaniyya

“La munyat Durrî o Rumâniyya, por hallarse situada a orillas del Wâdî Rumân, el actual arroyo Guadarromán, cerca de la ribera derecha del Guadalquivir, aguas abajo de Córdoba, más abajo que la almunia de Arhâ' Nâsih, puesto que según Idrisi era la penúltima estación viniendo en barco desde Sevilla. Fue creación del gran fata Durrî, quien invirtió en ella su caudal y tenía allí puestas todas sus esperanzas; pero en sha'bán del 362 (mayo 973) resolvió regalársela al Califa, quien en ocasiones, fue allí su huésped, acaso para afirmarse en la gracia real, recientemente recobrada tras un paréntesis de cólera del soberano. Aceptó éste la donación, constituyendo en administrador de la finca al mismo que en ese momento dejaba de ser su propietario. El día 13 del mencionado mes (19 mayo), Durrî organizó en ella una fiesta campestre, que puede servir de ejemplo de las que eran corrientes en las almunias. Asistió el Califa, acompañado de sus mujeres y del príncipe heredero, trasladándose hasta ella a caballo desde Madina az-Zahrâ', e innumerable gentío. El anfitrión ofreció una espléndida comida a los invitados que acampaban dentro y fuera de la finca y para quienes habían sido dispuestos pabellones y tiendas de campaña. La familia califal tenía preparadas alcobas en el interior; aunque el Califa, siempre inquieto e indeciso, renunció a última hora a pasar allí la noche, volviéndose a Madina az-Zahrâ'.”




Plano de situación de la Almunia con respecto a Medina Azahara.


sábado, 2 de junio de 2012

JUAN GUIJARRO, UN FOTÓGRAFO DE LA NATURALEZA Y UN AMIGO

Juan Guijarro delante de una de sus obras

Una llamada telefónica de mi amigo Juan Guijarro, para decirnos que exponía dos obras en una exposición que se abrió el día 1 de junio en el Aula de la Naturaleza del Parque de la Asomadilla. La exposición es de la Asociación de Fotógrafos de Naturaleza de Córdoba (Fonacor) con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente. Allí estuvimos, disfrutamos con las fotografías de una indudable calidad artística y técnica, y presenciamos las explicaciones que cada uno de los artistas hizo de su obra.

"El baño de la curruca capirotada" (Foto J. Guijarro)

A mí se me puede ver el plumero si hablo de mi amigo Juan Guijarro. Son muchas las vicisitudes que pasamos juntos, momentos agradables y momentos no tan agradables. Vivimos en un ambiente laboral hostil, yo algo más que él por estar más “catalogado”. En una época de nuestra vida hace treinta años, incluso temimos en un momento por nuestra existencia. Nos tocó vivir un momento en el que, estábamos en un lugar no adecuado, y en el momento menos idóneo. Afortunadamente no cuajó el experimento y la incompleta democracia siguió (es aquello de la parte por el todo), si no, no podíamos estar contándolo ahora, seguro. 

"La empusa y la aceituna" (Foto J. Guijarro)

Hoy, con una tranquilidad que se le nota a legua, y de la estimo es gran artífice su compañera Carmen, se ha hecho un excelente fotógrafo, un artístico fotógrafo, que plasma momentos de la naturaleza de su pueblo y sus maravillosos alrededores, Doña Mencía. Juan es un enamorado del campo, en cierta ocasión me enseño su tierra chica y siempre le recuerdo todo el cariño que sentía por ella. Pero mejor dejar la descripción que de él hace, él mismo.

Juan Guijarro

“Cuando naces en un pueblo pequeño la relación e interactividad con la naturaleza es algo que no se puede evitar, y eso me ocurrió a mí. Nací en Doña Mencía en 1957, donde viví mi niñez, la adolescencia y mi primera juventud. Hijo de agricultores trabajaba en el campo los fines de semana y vacaciones. En ese tiempo mi amor por la Naturaleza no pasaba de paseos y excursiones por la Sierra o por nuestros parajes, y ahí quedó porque después estuve viviendo en Córdoba unos veinte años en los que mi relación con la Madre Tierra eran los típicos peroles en los Villares, mi búsqueda de espárragos en el arroyo Pedroches o la de setas en las orillas del Guadalquivir, en sus alamedas.

Cartel de la exposición


Es cuando vuelvo a mi pueblo de nuevo y empiezo a andaretear la Subbética que me doy cuenta, soy consciente, del entorno que nos rodea. Para colmo de mi satisfacción me encuentro con un par de paisanos que son aficionados a la fotografía de naturaleza y me aventuro a comprarme una digital y meterme en este mundillo en el que llevo unos dos años.

Área de la Naturaleza del Parque de la Asomadilla del INGEMA

La verdad, estoy muy contento, es un mundo fascinante en el que no terminas de aprender y además se hacen muchos amigos, de todas clases: el amor a la naturaleza y la fotografía hace amigos y compañeros a personas de todos los rangos y clases sociales: médicos, carniceros, funcionarios, profesores, autónomos, trabajadores de fábricas o del campo..., donde la fotografía y el amor a la Naturaleza es lo primordial. Por otro lado creo que la fotografía es un arte, un espacio donde nos expresamos como personas, y la de naturaleza es ese arte en estado puro.

El presidente de Fonacor inaugurando la exposición

Se recogen instantes reales de la rica biodiversidad que nos rodea y de la que nosotros somos parte. Espero aprender mucho de todos vosotros, será un placer.

Un abrazo desde Doña Mencía”

Enhorabuena Juan por tus trabajos fotográficos, por seguir siendo mi amigo después de tantos años, y aunque siempre lo niegues, por la ayuda que le prestaste a mi padre en un momento también complicado de su vida.

Un grupo de socios de Fonacor asistentes a la exposición












Fotografías y vídeos del autor, y de la exposición de Fonacor
Bibliografía de la Web de Fonacor

domingo, 27 de mayo de 2012

AUNQUE CON BASTANTE RETRASO, UNA ALEGRÍA Y UNA PENA


Fachada de la casa de los Guzmanes con la señal en la pared

Ayer por la mañana, durante un paseo matutino y al pasar por el Realejo, me fijé  nuevamente en la retirada de la placa de Varela de la Casa de los Guzmanes. De ese lugar me acuerdo cuando tenía el tacón, y la vista de un solar en ruinas hacía comentar a mi padre, que era una casa que estaba así por un bombardeo de la guerra civil. La motivación decía, porque allí vivió el general Varela, había caído al lado una bomba, porque falló la aviación de los “rojos”.

El tacón del Realejo esquina Isaac Peral

En aquellos tiempos mi padre, posiblemente por la cercanía del conflicto, por la persecución de que eran objeto los disidentes, y porque así era la mayoría de la gente, era muy “nacional”.  Oscuros personajes fueron los actores del guión del levantamiento y represión sangrienta en Córdoba. De ello se puede mirar en el libro de Francisco Moreno. Eran: Ciriaco Cascajo, Eduardo Quero, junto con Cruz Conde, Bruno, Pardo y otros muchos más de tercera división. Lo de Varela fue temporal, vivió un tiempo corto, en el Palacio de los Guzmanes, y continuó después su “cruzada” por el territorio.

La susodicha placa de tres cuartos de siglo

En el Realejo instalaron una placa conmemorativa del protector General Varela, dos veces laureado, por haber vivido allí, simplemente por eso. Claro seguro también le agradecían la limpieza de republicanos y su manto protector. Individuo que mucho antes participó en la tentativa de Sanjurjo, por la que fue detenido y perdonado. Después lo hizo en otra sonada que no sonó, y sin embargo Gil Robles lo hizo General en el 32. Para ser parte importante en el golpe del 36. Luego fue Ministro del Ejército.

El coronel golpista Ciriaco Cascajo

En 1953, con seis años, me llevó mi padre al entierro de otro golpista, el citado CoronelCascajo, que ya era General.  A este personaje lo llevaron en un armón de artillería desde su casa -el “chalet de Cascajo”,  que los latifundistas y la burguesía cordobesa le habían regalado en la Avd. de la República Argentina, esquina  Antonio Maura con Ximénez de Quesada-, hasta el cementerio de la Salud. El recorrido fue por un camino que cruzaba los llanos de Vistaalegre, paralelo con la Avenida del Conde de Vallellano, el suegrísimo, comenzando en el solar de la Diputación que luego se llamó de Rumasa, y que se puede ver en la fotografía.

El llano de Vistaalegre, a la derecha el solar de la Diputación y el camino al cementerio

Los árboles al lado del camino hasta el cementerio estaban en alto, rodeados de un cilindro de tierra para protegerlos, porque toda la zona estaba siendo rebajada. Ese acontecimiento al que me llevó mi padre, seguro que por curiosidad, me permitió ver al Sargento Segura, un vecino, gordo, con correaje y casco metálico, cosa que me llamó la atención acostumbrado a verlo en la taberna La Mezquita, de paisano pasándose del veinticuatro, muchas veces por la piquera.

Cascajo (con gafas), el segundo a su izquierda Quero, en una misa.

Yo no compartía los comentarios de mi padre,  porque recibía otra información distinta en las noches de escucha de la onda corta, en casa de mi tío Pepe, lo mismo de Radio Pekín con el perfecto castellano de sus locutoras, que Radio Moscú, Radio Tirana, Radio Paris, con Paco Díaz Roncero -que se llamaba igual que el famoso orfebre, Paco Díaz Roncero, “Paco el de la Luisa” como le llamábamos, por haber vivido juntos en Medina y Corella, 4. Con él fue mi primer trabajo con nueve años-, o la BBC de Londres, sin descuidar la información del interior que recibíamos de Radio España Independiente, estación pirenaica, aunque transmitían desde Rumania, quejándonos de las interferencias que el régimen le metía.

Varela y Muñoz Pérez (primer Alcalde fascista) por Ambrosio de Morales

Luego al contrario de lo decía Ortega sobre la edad, mi padre fue derivando un poco hacia la izquierda, y se convirtió en un “revolucionario”, bueno es un decir, y hasta criticaba con dureza al “führer” español.  Pues como estaba diciendo, dejando a un lado la “pequeña deriva hacía el rojo de mi padre”, que no pasó de ahí, hoy lo importante es dejar constancia en este Blog de la retirada de ese símbolo. 

Quitando la placa 

La placa de Varela se quitó en septiembre del año pasado, por personal de la empresa que quiere construir en el palacio un hotel de cinco estrellas, y ha estado allí casi tres cuartos de siglo. Yo simplemente quiero dejar constancia de ello en este Blog, a pesar de faltar poco para un año de su retirada. Distintos medios ya lo comunicaron en su momento: Diario Córdoba; El Día de Córdoba; El Plural, ArsOperandi... y de ahí la alegría.

La señal en la pared

Ya no está, aunque su marca para los que la hemos visto mucho tiempo, y soñado con su desaparición, se ha quedado marcada en nuestras neuronas.  La Ley obligaba a la desaparición de los símbolos fascistas, que había muchos, pero nadie se mojó en los muchos años de gobierno municipal de la izquierda, y esa es la pena, que durante el mandato de un gobierno municipal de derechas, ha desaparecido. Es evidente que no ha sido por su iniciativa, pero lo importante es que ha desaparecido.

Ya en el suelo

Alegría por su desaparición y pena porque la izquierda no ha sido capaz de actuar en su momento, con arreglo a las leyes vigentes. Claro, la deriva de la izquierda municipal por el compadreo final, que la desvirtuó, y acabó en transfuguismo, fue al contrario de la de mi padre, derivó hacia el rosita, sin que valga el juego de palabras. Y esas pequeñas cosas son las que le han hecho perder credibilidad.

La entrada de carruajes del palacio

Bienvenida sea la retirada –aunque tarde- del símbolo del horror fascista.

Fotos del autor, de ArsOperandi y del AMC
Bibliografía de los medios y de la memoria. 

sábado, 26 de mayo de 2012

SITUACIONES KAFKIANAS EN UNA MAÑANA CORDOBESA

Delegación Provincial de la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo.

Como decía en una anterior entrada, hace un par de días pretendí encontrar la señal geodésica que cita D. Dionisio Casañal en su plano de 1884, y que dice estaba dentro del recinto del monumento del Triunfo de San Rafael al lado de la Puerta del Puente.

Me encontré el Triunfo cerrado (recuerdo que antes lo abría el amigo Pascual, un ordenanza de la Oficina de Turismo del Ayuntamiento) y la puerta pequeña es de uso exclusivo para la Casa Sacerdotal. Previamente pregunté en la Oficina de Turismo de la Junta (está a ciento ocho metros de la puerta del Triunfo, y si sales a la calle Torrijos se ve), para saber a qué hora abrían el recinto. No lo sabían. Primero interpretaron que preguntaba por el arco de la Puerta del Puente. Les tuve que aclarar que eso no era el Triunfo si no la Puerta del Puente que ahora es un arco, y que el Triunfo es el monumento a San Rafael. En la oficina de Turismo de la Junta no sabían si se abre o no el recinto cerrado del Triunfo, y llaman a la Puerta del Puente el Arco del Triunfo (aunque ahora parece un arco de triunfo). Inaudito. ¡Qué pena de información turística! Está más cercana a cochero de coche de caballos, que a una oficina turística.

Una vista del patio que tenía intención de ver.

Afortunadamente abrieron el Triunfo y pude comprobar que no está la señal geodésica. Salvo que esté debajo de un capitel que está dentro de la reja del monumento. Luego al pasar por el antiguo palacio del Marqués de Santa Rosa que hoy es la Delegación Provincial de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, pretendí ver el patio y recordar como estaba antes, cuando era Auxilio Social. Entré en el recinto y un guardia de seguridad privado, sin levantarse de su asiento y sin salir de la portería donde se encuentra, cuestión que me hace volverme atrás unos metros, me dice:

Otro rincón del patio que pretendía ver y que se ve desde la calle.

-¿Dónde va Vd.? -Me dice el vigilante, después de un siseo y la ayuda de una señora .

-Pues mire soy un antiguo vecino de este barrio y solo quería ver el patio. -le contesté.

-Esto es un edificio público, no es turístico. -aclara.

-Ya lo sé Sr., por eso mismo que es un edificio público y yo soy un ciudadano quiero verlo. Ah, y no soy un turista. -le contesto.

-Pues no se puede –me reitera algo cabreado.

-¿Que no puedo mirar este patio? –le pregunto.

-¡No, no puede! –me respondió cada vez más cabreado, o por lo menos a mi me lo parecía.

-Pero...¿Vd. sabe lo que me está diciendo? Me prohíbe mirar un patio… -Hice un nuevo intento.

¡Qué no se puede mirar el patio, coño! (1)

-¡Sí. No se puede! este edificio no es turístico, es un edificio público.

- Eso ya me lo ha dicho antes y ya lo se, además yo no soy un turista. Mire me va a perdonar, entiendo que Vd. tendrá instrucciones y está trabajando, pero éstas son una verdadera tontería, no quiero decir que Vd. sea tonto –aunque pensé, este hombre es muy cortito, o le he caído mal-, ya me guardaría de ello, pero quien ha puesto estas normas si lo parece. No tiene sentido lo que me está diciendo. Si tratara de hacer unas fotos, lo entendería. Si quisiera subirme a una ventana también, pero mirar un patio que se ve desde la calle, con una cancela  enorme que permite verlo desde fuera casi en su totalidad, es una verdadera tontería. –Me sentí predicando en el desierto

-¡Pues es así! –reiteró, recalcando su contestación.

Comprobé si llevaba pistola, pues entonces me estaría exponiendo a algo más serio poniendo nervioso a un guardia de seguridad. No la llevaba, o por lo menos no la vi. Es broma. Entonces nuevamente traté de hacerle comprender la lógica, a pesar de estar completamente seguro que sería imposible.

-Mire Sr. si yo en lugar de decirle la verdad de mis intenciones le hubiera dicho que iba, por ejemplo, a hacer una gestión sobre la firma digital, o a efectuar una consulta de cualquier clase a la Delegación, o a mirar el Tablón de Anuncios ¿qué pasaría entonces?

-Pues que yo tendría que comprobarlo antes y si descubro que no es verdad, no pasaría, pues yo soy quién tiene que autorizar su entrada.  -Quedó perfectamente claro que estaba ejercitando de una forma muy sui generis su pequeña potestad.

Obligatoriedad de identificación para el acceso a la Delegación

Comprendí que estaba inmerso en un diálogo para besugos, como aquellos de los tebeos. Pensé solicitar en ese momento permiso para pasar y efectuar una reclamación en la Delegación, pero eran las nueve y poco de la mañana, de un día espléndido que me llevaba a ver la exposición de las Trece Miradas a la capilla del Cardenal Salazar, y una mente cuadriculada no me la iba a estropear.

-Miré Sr. yo no tengo ganas de discutir con Vd. nada más. Así que hemos terminado, muchas gracias por su “amabilidad” -recalqué- y su información. Buenos Días.  –Y me marché.

En menos de veinte minutos topé con dos aparentes incompetencias. Unas informadoras turísticas desinformadas y una cabeza cuadrada que ejercía su pequeña potestad para impedir a un ciudadano –seguro que le caí mal, pues no tiene sentido- que es quien en teoría le paga una alícuota parte de su sueldo, mirar un patio de un edificio público de la Junta de Andalucía que, dicho sea de paso, también se mantiene con los impuestos de los ciudadanos. Es, además, un organismo donde se pueden hacer una serie de gestiones a diario. Que tiene un tablón de anuncios para consultar. Que se puede autentificar la firma digital, etc. etc.. 


Una cosa es la identificación de quien pretenda entrar, cuestión lógica, y otra la interpretación personal de las instrucciones e impedir a un ciudadano, que no turista, ver un patio. Esto es verdaderamente de locos, kafkiano, aunque bastante peor es tener albañiles en la casa.

(1) Esta fotografía no tiene nada que ver con el vigilante, es de coña.

Fotos: del autor dos días después, cualquiera sacaba la cámara.La del guardia con pistola es de la red.
Bibliografía: cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.

viernes, 25 de mayo de 2012

TRECE MIRADAS A LA CAPILLA DEL CARDENAL SALAZAR



El barrio que me vio nacer, el lugar de los juegos infantiles, sus gentes  -que ya no están-, sus problemas, sus calles, siempre es un lugar bonito para pasear en una mañana agradable. Me refiero al barrio de la Judería o de la Mezquita, como se le quiera llamar. Primero fui a buscar la señal geodésica de Casañal del s. XIX, en el recinto cerrado del Triunfo, que no está tampoco. 

Laura Meca“Dulce Piedra”

Después eché un rato de plática con mi homólogo Paco Muñoz, en los Baños Árabes de los Mártires, y pude una vez más comprobar su profesionalidad y como miman allí a los visitantes. Su atención llega hasta el extremo de limpiar una simple deposición de pájaro en la baranda de acceso. Son pequeños detalles que justifican esa entrega con su trabajo. Descubrí que la entrada es gratuita de 8,30 a 10,30 en los museos municipales, no lo sabía.

Gloria Martín“Ausencia I”

Y luego sentir vergüenza ajena al impedirme un vigilante VER, simplemente VER (no fotografiar), el patio de la Delegación de Economía, Innovación y Ciencia, que además se ve en su totalidad desde la calle. Aunque esto requiere una entrada exclusiva. 

Samira Ouf Calero“El Reflejo”

Luego entrar a otro edificio público el Antiguo Hospital del Cardenal Salazar, de Agudos ahora Facultad de Filosofía y Letras, y disfrutar de la nueva exposición, en este caso fotográfica, de las Galerías del Cardenal, dedicada a la Capilla de San Bartolomé, pero vista desde la perspectiva y con esa sensibilidad especial que tiene trece miradas femeninas.

Gabriela Adriana Caballero“Tranquila”

Las autoras y las obras son: Laura Meca, “Dulce Piedra”; Gloria Martín, “Ausencia I”; Samira Ouf Calero, “El Reflejo”; Gabriela Adriana Caballero, “Tranquila”; Jessica Gibson, “La telaraña de fe cambiante”; Rita del Río, “Asomos de complicidad”; Amalia Ortega Rodas, s/t; María Romero, “Un apunte en el tiempo”; Patricia Alonso, “La historia es una línea recta”; Marisa Vadillo, “Bonalidad y simulacro”; Mariló Fernández Taguas, “Solo Alá permanece”; Carmen Osuna, “Mar de estrellas”; Hisae Yanase, “Medusa en capilla”. 

El orden es como están expuestas, de izquierda a derecha.

Jessica Gibson“La telaraña de fe cambiante”

Texto del folleto:

“Trece miradas a la capilla de San Bartolomé, es una exposición que nace como un modesto homenaje a este importante elemento del patrimonio cordobés. Basándose en el respeto y fascinación hacia este monumento artístico las trece artistas han realizado esta inmersión en la historia desde una mirada contemporánea.

Rita del Río“Asomos de complicidad”

Con el requisito previo del formato y la técnica, como aspecto de uniformidad, las autoras utilizan la fotografía como nexo de unión para dar una nueva dimensión creativa a este espacio.

Amalia Ortega Rodas, s/t

El proyecto responde a la iniciativa del decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Eulalio Fernández, quien quiso a partir de la presentación de un libro sobre un grupo de fotógrafas dirigir específicamente   la mirada femenina hacia este singular espacio:

María Romero“Un apunte en el tiempo”

‘Se trata de un diálogo creado sobre la base de nuevos códigos y distintos soportes de los que, sorprendentemente, entiende nuestro pasado y nuestras manifestaciones artísticas y culturales’ (Eulalio Fernández, Decano de la Facultad de Filosofía y Letras)

Patricia Alonso“La historia es una línea recta”

Por su parte, las autoras han respondido realizando una transmutación del lugar en el que han dejado para siempre su huella invisible, con el fin de hacernos revisar nuestras propias miradas:

Marisa Vadillo“Bonalidad y simulacro”

‘La unión de este grupo de autoras, desde los más diversos ámbitos, creativos, supone el ejercicio de una mirada casi radiográfica hacia la capilla’ (Marisa Vadillo, artista, profesora BBAA y comisario de la exposición)

Mariló Fernández Taguas“Solo Alá permanece”

‘En la capilla, la mirada de estas trece artistas ha querido recuperar una lectura del lugar, de ellas aquí, aprovechando muchos matices, todos diferentes.’ (Pablo Rabasco, Profesor UCO, Director de las Galerías del Cardenal Salazar)

Carmen Osuna“Mar de estrellas”

Lugar: Galerías del Cardenal Salazar. Facultad de Filosofía y Letras de la UCO. Planta primera. Plaza del Cardenal Salazar 3. Horario: de lunes a viernes de 8,30 h  a 21,30 h. Sábado de 8,30 h a 14,00 h.

Hisae Yanase“Medusa en capilla”


Fotografías del autor
Bibliografía del folleto.