lunes, 19 de abril de 2010

¡HAS "QUEDÁO" COMO EL "MOHOSO"!


Has "quedáo" como el "Mohoso"


Esta frase, se refiere a la persona que, trata de realizar una empresa determinada y no lo consigue, siendo un fracaso, y queda mal a los ojos de los demás.

¿Pero quién era el "Mohoso"? Pues el "Mohoso" fue el mozo de estoques de Rafael Molina Sánchez “Lagartijo”. Quiso ser torero, actuó de novillero, pero el miedo que tenía era superior a su afición, era exagerado. Había que sacarlo a la plaza a empujones, y siempre daba la nota. O le encerraban los novillos, o de un ataque de pánico le tenían que encerrar en la enfermería, o le revolcaba el toro, aunque esto último era más difícil porque se acercaba poco.

Por su carrera y su miedo, quedó como el paradigma del torero que todo lo hace mal. Por ello ha quedado para la posteridad, y eso que ya hace años de su creación, la frase ¡Has “quedáo” como el “Mohoso”!

Su miedo era insuperable, pero sabía suplirlo con gracia, era muy ocurrente, algo tenía que hacer bien desde luego. Lagartijo consiguió por otra parte que se agarrara a los estoques, pero enfundados. Lo hizo su mozo de estoques, el encargado de dárselos en la plaza, pero protegido detrás de la barrera. Al torero le gustaba de llevárselo a sus juergas y tertulias, porque siempre daba la nota jocosa con buenos golpes.

Cuentan que cierto día, en una de las muchas novilladas que organizaba Lagartijo, éste al ver un novillo de casta, quiso torearlo, pero a la vez sacar a barrer al "Mohoso". Le dijo que se pusiera agachado a su lado, casi tirado en el suelo. El “Mohoso” a regañadientes aceptó, porque desde luego peligraban sus garbanzos, y no podía negarse a lo que le pidiera el maestro. Una vez el “Mohoso” en el suelo, casi tirado en el, cuando vio desde esa perspectiva arrancar al novillo hacia ellos, y acordándose del cercano fallecimiento de una hermana de la madre del torero, le dijo a éste asustado:

-¿D. “Rafaé”! ¿“osté” “quié” algo “pa” su tía?

En otra ocasión, con motivo de un viaje en barco, medio de comunicación al que le tenía tanto miedo como al toro, al que tuvieron que subir a la fuerza, y una vez el barco en alta mar, cuando sintió los efectos del vaivén, creyó que también visitaría a la tía del torero. Una vez pasados los primeros efectos, y calmado un poco el mar, después de echar por la borda el contenido de su estomago, pidió hablar con la persona que dirigía el barco. Lo pusieron al habla con el capitán y una vez en su presencia le dijo:

-¿”Osté” es quién “conduce” este “tinglao”? ¡”Pos” yo creo que no ha “condusío” en su “vía” ni una cometa!

Y este era el “Mohoso”, lo que resta es esperar no haber quedado como él.

sábado, 17 de abril de 2010

FARMACIA DE LA PLAZUELA ALMAGRA



Antigua Farmacia Villegas, hoy Busto del Río

Por razones de la delicada salud de Concha -que fue mi suegra-, Conchi, la que me lleva aguantando más de cuatro décadas (1), frecuentaba mucho la farmacia. Concretamente la de la plazuela Almagra. Semanas atrás, con motivo de un paseo mañanero de sábado, en el ánimo de bajar el nivel de colesterol y regular la tensión arterial, fuimos expresamente a la farmacia. Conchi la recordaba igual que en los años cincuenta y sesenta, que fueron los que lamentablemente la frecuentó, porque las visitas a la farmacia no son por gusto, aunque esta sí. Recordaba un farmacéutico rubio, y un mancebo moreno, que eran los que la atendían. Al no ser mi zona habitual sólo conocía la farmacia desde el exterior, eso independientemente que frecuento las Cinco Calles desde el 62 del siglo XX.


Óleo en lienzo del techo


Nos estamos refiriendo a la antigua Farmacia Villegas, hoy Farmacia Bustos del Río, una verdadera institución en el barrio, y creo que una de la farmacias más hermosas de Córdoba. Una joya que conserva el mismo sabor que cuando se instaló por primera vez. Su fundador fue el punto de partida de un apellido dedicado, salvo honrosas excepciones, al mundo de la medicina y la farmacia. Don Enrique Villegas Rodríguez, que nació en lo que ahora se llama Cuevas de Almanzora, un 3 de abril de 1846. Se licenció en Granada en farmacia en 1876, y obtuvo su título cuatro años después en Madrid. Con 35 años abre la primera farmacia en Plaza de Almagra, 12, frente a la ermita del Socorro, a finales del año 1880. Trasladándose a la ubicación actual, Plaza de Almagra 8, en 1884.


Pequeño Cupido o amorcito

Luego, a lo largo de su vida se crearon otras farmacias de la misma familia, en San Felipe y Gondomar, subsistiendo sólo ésta que citamos, que adquirió Doña Mercedes del Busto en 1991. Y que es la responsable del mantenimiento del sabor del siglo XIX que tiene, con las naturales variaciones para adaptarse a los tiempos pero manteniendo lo esencial.


Estantería frontal

Los cordialeros, donde se conservaban los remedios más valiosos y costosos. Su nombre puede venir de remedios para el corazón. Dicen que el origen de estos recipientes, como casi todo en nuestro pasado, a pesar de venir de oriente fue una implantación de los árabes del Califato, se colocaban en las altas estanterías, por orden alfabético. Los albarelos, o tarros de farmacia que nos ocupan, están sellados con la firma: Viguier Far. París, loza francesa del siglo XIX. Grabados para las distintas sustancias básicas que contienen. El resto, de cristal, en la estantería de la izquierda, con su etiquetado especificando la sustancia que contienen.


Estantería frontal y puerta de la rebotica

El mobiliario de la farmacia es como las puertas de entrada, de estilo modernista, principios del siglo XX. Una mesa con losa de mármol que tenía un relieve con las iniciales de Enrique Villegas. Una estantería frontal y dos pequeñas a cada lado, extraordinariamente decoradas todas. Todo ello fue obra de un ebanista cordobés de los alrededores, que se llamaba D. Francisco Osuna. Pero si llamativo es lo descrito, lo es más el óleo sobre lienzo que cubre el techo, que contiene una señora volando con una copa y la serpiente en una mano, alegoría de la Farmacia y una corona de laurel en la otra. A su lado un pequeño Cupido alado con un libro y la inscripción Galeno en él. Un jarrón sobre una balaustrada y golondrinas en el cielo. Todo ello obra de Rafael Cruz. Termina de decorar el precioso techo una lámpara que procedía de otro lugar.


Puerta de la rebotica y estantería lateral del cristal

Conchi recuerda la caja registradora, a la que se acercaba por ser en aquel entonces un artilugio moderno, que sonaba cuando se abría y registraba los importes. Era de la marca National y de acuerdo con lo máximo que se podría gastar no pasaba de las mil pesetas pues sólo tenía tres cifras. En nuestra visita no le echamos cuenta si está aún, aunque consideramos que hoy en día aún podría servir, su limitación de tres cifras sería equivalente en euros, al haber desaparecido la peseta. Hay que señalar que todo fue amabilidad para permitirnos fotografiarla, cando solicitamos el permiso, decir que no pedimos más información, pero estamos seguros que en base a esa delicadeza demostrada nos la hubieran facilitado.


Detalle de los tarros

Dice el Dr. Toledo Ortiz, en un extraordinario artículo, que tenía en la biblioteca, “las Farmacopeas Españolas, la quinta edición de 1865, otra de 1884, y extranjeras, además de los doce tomos de La Oficina de Farmacia (1880-1886) de Dorvaul”. Continuando con la extraordinaria descripción del Dr. Toledo, dice éste -que me tomo la libertad de transcribir literalmente pues es un dibujo del contenido, como el óleo del techo-, referido al expediente de apertura del establecimiento :

“En el expediente de apertura, y tras la visita de inspección, se recoge la relación de sustancias simples, cuyo número era de 139; la de medicamentos oficinales, todavía escasos en aquella época, en que se contabilizan 188 y, finalmente, el conjunto de instrumentos, vasos y aparatos que eran de obligada necesidad para la puesta en funcionamiento. Las sustancias simples pertenecían tanto al reino animal, como al vegetal o al mineral. En la medicina actual nos sorprenden especímenes como cantáridas (animales enteros), cuerno de ciervo rasurado y esperma de ballena, que nos llevan a consultar las Farmacopeas de la época, donde aún nos asombrarán otras especies animales como ranas, víboras y carralejas. Los medicamentos oficinales en forma de aceites, ácidos, aguas, alcoholes, emplastos, extractos, jarabes, píldoras, polvos, pomadas, tinturas, trociscos, ungüentos, vinos, etc. todos de elaboración manual. Finalmente entre los instrumentos eran necesarios hornos fijos, alambiques, balanzas, morteros, matraces, retortas, cacerolas, peroles, etc. hasta un total de cuarenta elementos. Las Farmacias de la época tenían además de la botica, la rebotica y otras dependencias para cocina, despensa, herbario, laboratorio y hasta pozo si no había agua corriente. Así era la Farmacia de Villegas en 1880.”


Lámpara del techo

Entonces, alejados del control de la farmacopea por las grandes multinacionales, que nos asustan con gripes mortales como la aviar, la A, y nombre raros de virus, que sólo, afortunadamente, han servido para aumentar el capítulo de ganancias de los sensacionalistas periódicos y empresas farmacéuticas, se fabricaban los remedios y fórmulas magistrales en las farmacias en la rebotica. Yo, que he frecuentado la farmacia de Rafael Contreras, ya fallecido –única persona fuera de mi familia cercana, que sabía que el día dos de abril es mi onomástica, y siempre recibía de él una llamada telefónica, hoy hay algunos más-, durante bastantes años, y conocí la rebotica de la farmacia de Sagunto (hoy es una gran farmacia que regentan sus hijos, y en ella aprendí que verdaderamente son muy pocos los principios básicos. Conocí el instrumental elemental que debe tener la farmacia, aunque hoy día, por la técnica, el farmacéutico sólo sea un dispensador autorizado de medicamentos.


Azulejos de la esquina Almagra con Carlos Rubio

Volviendo a la farmacia de la Plaza Almagra decir que, el titular que recuerda Conchi, supongo sería D. Enrique Villegas García, nieto del fundador, de la saga cordobesa citada, que vivía en la hermosa casa de dos plantas, esquina a Carlos Rubio, en cuyos bajos se encuentra esta interesante farmacia que conserva el sabor de las del siglo XIX, y que afortunadamente la propietaria actual ha sabido reconocer y conservar.


Fachada de Carlos Rubio

Así que, aunque sólo sea para adquirir unos miligramos de ácido acetilsalicílico -remedio extraído de la corteza del sauce, por observación de los animales, y cuya sintetización y nombre comercial es aspirina, y creo que fue el punto de partida del imperio de la alemana Bayer-, importante a pequeñas dosis para la prevención de accidentes vasculares, merece la pena entrar.

Romántica golondrina del techo

Rafael Pérez Soto mancebo (Foto José F. Gómez Delgado)

(1)Y yo a ella.

Fotografías: Del autor y alguna de Google.
Bibliografía variada, en especial del Dr. Toledo Ortiz.

viernes, 16 de abril de 2010

RAMASAMA


Un esfuerzo imaginativo de como sería Ramasama

Feria de mayo, mediados del siglo XIX. En las comunes barracas de exhibición siempre se presentaba lo más curioso; la mujer barbuda; el hombre más pequeño del mundo; el todo para hombres, y cuando entraban era un pico y una pala; fenómenos de la naturaleza en animales; pero en esta, en la que nos ocupa, un hombre fiera, como de neandertal prehistórico, cazado en la más profunda selva africana, era lo que se exhibía. Decían muy peligroso, y por ello tenía creado un perímetro de seguridad alrededor de la jaula, que impedía que alguien pudiese alargar la mano y el feroz hombre salvaje pudiera cogérsela, lo que podía significar su pérdida. Era un personaje una mezcla entre hombre de la prehistoria y fiera.

La gente como siempre entre la duda de no creer y la curiosidad entraba a verlo, y normalmente le guardaba el aire, con natural recelo. “Ramasama”, que era como se anunciaba el fenómeno, estaba dentro de la jaula casi desnudo, tremendamente peludo, primitivo, de una “ferocidad indudable”. La piel con que se cubría no se diferenciaba mucho de la suya propia.

La afluencia ese día era notable, los rugidos de “Ramasama” se oían desde el exterior. Movía los barrotes de su jaula tratando de salir, en un espectacular alarde de fiereza y fuerza. Una especie de domador, al que parece temía “Ramasama”. De vez en cuando le daba al monstruo con un palo, a la vez que pronunciaba unas palabras en un extraño lenguaje y éste se apartaba de los barrotes, no sin intentar coger el palo.

De pronto un olor a quemado se percibió en la caseta y por toda la feria. Alguien gritó:

- ¡¡Fuego, fuego, la feria está ardiendo!!

Sucedió lo natural, la desbandada del personal. Afortunadamente la caseta era de lona, y las puertas no eran obstáculo para salir. Pero he aquí que, el espécimen, el fiero personaje de lo más profundo de la jungla africana salió de la jaula como por arte de magia y corrió hacía la calle también. La gente una vez superada la primera impresión del fuego, se encontró en la calle, pero… el salvaje “Ramasama", estaba con ellos también y asustado.

De pronto uno se dio cuenta y gritó:

- ¡¡El monstruo!!

La gente entró nuevamente en una espiral de pánico, pero en esta ocasión los humanos “normales” se unieron para defenderse de la fiera, y con los más variados útiles, bastones, parasoles, e incluso las manos, le estaban propinando a susodicho monstruo una soberana paliza. El fiero y primitivo hombre de la selva, trataba de protegerse de los golpes como podía. Hasta perdió parte de su vestimenta de piel. El dueño de la caseta trataba de proteger a “Ramasama”, interponiéndose entre la gente y él. Los municipales también intervinieron en su protección, y se descubrió el pastel, el salvaje hombre de la selva, pidió clemencia en un perfecto castellano con acento del sur diciendo:

-¡Coño “ dejarme” ya, que soy un actor, que no soy un animal!

La fiereza del público, aumentó. Ahora no era para defenderse del monstruo, que ya sabían que no era, ahora era para resarcirse del ridículo que sentían, al sentirse estafados. Y así, el fuego acabo la carrera artística del hombre salvaje de la selva africana de la feria de Córdoba, pero también supuso una enorme tragedia que causó un gran destrozo en aquella feria, en la que ese elemento destructor hizo grandes estragos.

En una página de ABC del 8 de octubre de 1933, escribe, un colaborador "Menipo", en un artículo que se llama El Entoldado, una reseña sobre el hombre salvaje que reproduzco:

"...Las barracas que cobijan al hombre que come candela, a la mujer que se traga el baúl, a la vaca con cuatro cuernos, a las focas sabias, que saben decir, la papa, la mama, la sardina, y a Ramasama el hombre salvaje con piel de pantera y pelo de león, oriundo de Abisinia, que en el incendio de la feria de Córdoba se salió el solito de su jaula resultando ser un ex-consumista de Badalona, virtuoso del rugido..."

Fotografía: de la red, se desconoce la propiedad.

jueves, 15 de abril de 2010

LA CIUDAD VIVIDA POR FERNANDO III Y EL GRAN CAPITÁN. Juan Bautista Carpio. Conferencias de la Asociación Al-Qibla

Antonio Flores, Dolores Baena y Juan Bautista Carpio

Quinta conferencia de la Asociación Al-Qibla, de la serie la Córdoba Vivida. “La ciudad vivida por Fernando III y el Gran Capitán”. El conferenciante D. Juan Bautista Carpio, investigador e historiador, Director del Museo de la Fundación Prasa en Torrecampo. Una asistencia considerable de público, en el maravilloso marco de la Ermita de la Candelaria, sede de la Fundación Bodegas Campos, que gustosamente patrocina la serie de conferencias. Antonio Flores miembro del Ateneo de Córdoba, que es la entidad organizadora de la serie de conferencias junto con Al-Qibla, presenta el acto. Especifica que su presencia en el mismo debe considerarse testimonial porque la persona a la que le correspondía presentarlo, por problemas familiares, no ha podido hacerlo. Explicó el formato de la conferencia y sin más dilación le pasó la palabra a la persona que presentará al conferenciante, hoy una persona de excepción, la Directora del Museo Arqueológico y Etnológico Provincial, Dolores Baena Alcántara (pongo el segundo apellido por razones eminentemente afectivas).


Dolores Baena presentando a Juan Bautista Carpio.

Dolores Baena Alcántara, da las gracias a Al-Qibla por haber sido invitada a presentar a Juan Bautista Carpio, porque además de ser un magnífico profesional -dice- y un magnífico historiador, es también un buen amigo. Manifiesta que, le parece que es una labor muy buena e interesante, la que se está realizando con este ciclo de conferencias, organizada por la Asociación Al-Qibla, con el patrocinio del Ateneo y la Fundación Bodegas Campos. Reitera lo de interesante en lo referido al ciclo de conferencias porque, para los historiadores, para los arqueólogos, como es su caso personal, extraer la Córdoba, las diferentes etapas de Córdoba y ponerlas al conocimiento del público, a través de grandes especialistas, como son los que están pasando por esta sala, es muy importante para todos, no sólo para el público que lo disfruta sino para los profesionales también.

En la parte dedicada concretamente al presentador manifestó que, es Doctor en Historia, especialista en Historia Medieval, y una especialización más concreta sobre la historia de la sierra de Córdoba. Dijo que, tiene numerosos trabajos de investigación sobre la parte norte de la provincia, de donde es oriundo, el Valle de los Pedroches. Puntualizó que, en lo que a ella respecta lo considera un excelente profesional. Habló con conocimiento de causa por haber trabajado con el Museo Arqueológico durante mucho tiempo, desde muy joven, desde que casi acabó su carrera –aclaró, y continuó diciendo-, haber pasado los malos y buenos momentos de los cambios que se están produciendo en el Museo Arqueológico, en el que él ha colaborado ampliamente con documentos importantes y su trabajo personal.

Realiza -dice- desde hace unos años una magnifica labor en el Museo Prasa de Torrecampo del que es director, manifestando que la Fundación Prasa ha recuperado un extraordinario patrimonio del Valle de los Pedroches, dónde se está desarrollando un proyecto novedoso para mostrar ese patrimonio al público. Y terminó diciendo que, sin más y reiterando las gracias a los organizadores por haberla invitado a presentarlo, lo importante es que el público lo oiga y corrobore lo dicho, y le pasó la palabra al conferenciante.


Juan Bautista Carpio durante la conferencia.

Juan Bautista nos trasladó, a través de su verbo fácil, por la Córdoba recién conquistada, recién invadida por los cristianos. Aclaró la norma de que cuando las ciudades las conquistaban por las armas echaban a sus habitantes, a los que hubieran sobrevivido. Por esa razón la decadencia era absoluta, el despoblamiento generalizado.

Empezó con una cita determinados autores y profesionales que, habían estudiado la Córdoba Bajo medieval, esa época en la que la luz de Andalucía se había apagado, y se trasladó a ella el gris castellano. Citó a la mediocridad en la que quedó, y que ya venía de algo atrás. El esplendor del Califato hacía años había dejado de brillar. Dijo que se había replegado en sus murallas y los alrededores estaban materialmente abandonados. Culpó de ello a los problemas del “repartimiento”, del reparto del botín de guerra, con el que los vencedores pagaban a sus huestes y nobles que habían ayudado al “santo” monarca castellano.


Una vista de un sector del público asistente.

Los problemas demográficos. Dificultad en repoblar una ciudad vacía y, económicos en la exagerada lentitud en poner a producir las tierras. Estimo que como siempre los guerreros para las armas. Ejemplos tenemos a lo largo de la historia y países de administración de guerreros. A ello se sumaban los continuos hostigamientos de la frontera árabe del sur, dónde aún estuvieron los musulmanes doscientos y pico años más. El estar involucrada la ciudad en las crisis políticas de Castilla, y lo que llamo los “golfines” -una figura similar al clásico bandolero- que controlaba las rutas por donde se trataba de traer a la ciudad alimentos del norte. Todos estos elementos acentuaban aún más el deterioro y falta de despegue de la ciudad.

Nos dibujó el paisaje que se vería del entorno inmediato de la ciudad. Como sería. Monjes, Pastores, ganaderos, y toda suerte de habitantes temporales de la sierra. Desde los piconeros a cazadores y pescadores, o buscadores de los frutos silvestres. Carros de piedra expoliada de Medina Azahara, la ciudad palatina que fue, para otras construcciones de nobles. El expolio siempre ha sido de la nobleza. Por poner un ejemplo: la construcción de la Colegiata de San Hipólito, en el siglo XIV.

Hubo una cuestión que me llamó la atención, la cita al embarcadero de Gudarromán. Si se refería al arroyo que, hoy en día es el límite del término municipal entre Córdoba y Almodóvar, desemboca en el río Guadalquivir en un meandro cercano, al final casi del Veredón de los frailes. Dijo que existía un sistema de transporte fluvial de Córdoba a Sevilla. Y recordé que en la Ruta “Bética-Romana” citan un puerto fluvial en Almodóvar, luego la navegabilidad del gran río era posible. Pero lo lógico era haberlo preguntado y no lo hice.

Otra cuestión fue el desplazamiento de las zonas de influencia de la ciudad, las rutas desde la Puerta de Baeza hasta el puente. Posadas, mercado de la seda o Alcaicería, entrando por Pescaderías, y olvidó otra de las zonas por excelencia que estaba en esa ruta, la mancebía. Elemento como el pan y el vino en la historia del mundo.


Jerónimo Sánchez y Juan Bautista Carpio durante el debate.

Luego el debate. Después de una hora y bastante, una serie de preguntas que contestó, sobre los estilos de las iglesias fernandinas, entre el mudéjar y el gótico, o las reminiscencias del románico. Un público entendido que preguntaban para ampliar datos o rebatir otros. Otro miércoles de fútbol como se dijo al principio, ese juego que le resta presencia a la cultura y al conocimiento, a costa de las descargas de adrenalina del respetable.


En el vídeo están los datos gráficos sobre los que se extendió ampliamente. Y en el archivo sonoro la conferencia en su totalidad.


miércoles, 14 de abril de 2010

SETENTA Y NUEVE ANIVERSARIO DE LA PROCLAMACIÓN DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA


Bandera de la II República española.

Tal día como hoy, hace setenta y nueve años, concretamente el día catorce de abril de mil novecientos treinta y uno, se proclamó la II República española. El pueblo español hizo posible que una luz de esperanza iluminara el horizonte y a una gran parte de los habitantes de este país.

La II República fue recibida con gran júbilo. Vientos frescos y nuevos corrían por todos los estamentos del nuevo Estado. Quizás uno de los más importantes fue la educación. Sacar del analfabetismo al pueblo español e incorporarlo a puestos importantes, la meta. Los “maestros” de la República –vocacional oficio- se pusieron manos a la obra, se implicaron abiertamente, y esa implicación abrió de par en par unas ventanas que estaban cerradas desde hacía muchos años. La cultura del pueblo asomó por ellas.

Unos años después, lamentablemente pocos, se volvieron a cerrar las ventanas y se tapiaron éstas, por mucho que dijera la propaganda del azulado régimen que en España “empezaba a amanecer”. Todo lo contrario, la oscuridad cultural se cernió sobre el territorio, se hizo absoluta. Un manto negro, de negra paz obligada, envolvió al país y a sus gentes, durante muchos, muchos años.

¿Qué hubiera pasado si las ventanas no hubieran sido tapiadas por la violencia? Si la luz del progreso hubiera seguido entrado por las ventanas.

No lo sé desde luego, pero lo cierto es que, ahora cientos de personas no estarían reclamando enterrar civil o cristianamente a sus muertos, según su credo. Reclamándolo con todo el derecho del mundo, así de simple. Y lo están haciendo, sin rencores, con el orgullo de que lo que están haciendo es lo correcto, a pesar de que también sería lógico tener rencor e ira, pero sólo está presente en ellos nada más que el derecho alienable que se les niega, buscar y enterrar a sus muertos, solamente eso, pues los muertos del régimen sedicioso, fueron enterrados la mayoría con honores, y sus familias, la mayoría saben dónde están enterrados. Y a estos, que son los otros, a los muertos republicanos, los quieren callar con absurdas frases como; hay que pasar página; hay que olvidar; eso es agua pasada.

¿Es qué no han pasado muchos miles de páginas en setenta y cuatro años? ¿Es qué no son bastantes setenta y cuatro años de olvido forzado? ¿Es qué no es mucha el agua pasada en setenta y cuatro años?

Desde aquí, mí modesto homenaje a todas esas personas que creyeron en la II República y murieron por ella injustamente, y a los otros ¿por que no? que murieron también sin tener porque morir. Y de camino hacer memoria y fomentarla, pues quien olvida carece de historia y pierde el derecho a ella. La memoria es muy importante, es un arma muy potente contra los que quieren, por intereses determinados, que todo el mundo olvide. La memoria es un patrimonio único y personal que nadie tiene derecho a borrar.

Con este texto trato de contribuir a que, quién lea esto, recuerde o sepa que, hace setenta y nueve años muchos hombres y mujeres, ilusionados, ayudaron a crear lo que consideraban un mundo mejor, y por esa simple razón fueron después asesinados y olvidados. Si alguien lo recuerda un momento o lo piensa, con eso ya es suficiente.

Sin rencores sí, pero sin olvidos.

lunes, 12 de abril de 2010

EL PALACIO DE LOS VENEGAS, ORATORIO DE SAN FELIPE NERI (y II)


Cúpula del Oratorio de San Felipe Neri

El día veintinueve de enero del año actual, publiqué una entrada en este blog dedicada al Palacio de los Venegas, que fue después Oratorio de San Felipe Neri, y a partir de la desamortización pasó a depender del Ministerio de la Guerra, actual de Defensa. Hoy deseo ampliar la descripción que se hizo en su momento, y añadir algunas fotografías y datos.

Ala izquierda del Oratorio de San Felipe Neri

La totalidad del edificio, el antiguo palacio, según el Catalogo de Bienes Protegidos del Conjunto Histórico de Córdoba, de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba, tiene unas protecciones específicas.

Altar Mayor del Oratorio de San Felipe Neri

Por ejemplo cita el expediente MV-56 como protegido con protección A. Monumental I, lo que llama patio principal sureste, a un pequeño patio de planta cuadrada con una intensa decoración barroca de placas. Este patio según el plano puede verse que está muy cercano a la iglesia.

Ala derecha del Oratorio de San Felipe Neri

Otro patio que se puede considerar el central, y que en el plano de la Gerencia figura como espacio libre, tiene una configuración tipo claustro, de planta cuadrada, como el anterior pero bastante mayor, teóricamente orientados cada uno de sus lados a un punto cardinal. Contiene un cuidado jardín, con un enorme magnolio de unos diez metros de altura y una palmera más o menos de la misma talla, además de varios naranjos o limoneros. Plantas trepadoras en los arriates de las paredes y a modo de parterre romero. En el centro tiene una fuente de fábrica actual. Cada fachada tiene tres arcos simples, y encima de cada uno de los centrales de cada lado, en la pared, destaca del encalado una cabeza barroca de color albero.
Cuatro caras del patio del claustro

En una de sus dependencias del lado sur, existe una llamativa techumbre tipo cúpula, también barroca. Por otra parte en el muro de la primera crujía sur, existen enquistadas en él, dos columnas de diferente material y capitel, siendo una de granito y capitel simple y la otra de mármol y capitel de avispero. Posiblemente de procedencia de Medina Azahara como era la mayoría del material utilizado en la construcción de muchos palacios y casas, pero eso es una elucubración profana y atrevida.

Cúpula del Oratorio de San Felipe Neri

El edificio tiene una zona subterránea que está clausurada. Sobre ella circulan las clásicas leyendas de fallecidos y enterrados en el lugar, o almas en pena, que aún no han conseguido el descanso eterno -a saber por qué-, y que deambulan por sus lugares habituales de antaño molestando.

Lateral derecho del Oratorio de San Felipe Neri

A lo mejor los paseos nocturnos son similares a los que refiere el cuento o leyenda urbana de variadas versiones, sobre el fraile segundo de a bordo del Convento de la Trinidad, cuya producción de testosterona era superior a lo normal, y que eliminaba diariamente en una relación que tenía con una señora de los alrededores. Se descolgaba por una ventana, cumplía, y de madrugada subía por una cuerda nuevamente al convento. Una madrugada la ronda nocturna le dio el:

-¡Alto quién va!

El fraile no se inmutó y contestó con voz grave:

-Soy la segunda persona de la Trinidad que he bajado a tomar carne humana.

Dijo la verdad, no mintió, era el segundo del Convento de la Trinidad, y bajaba a lo que bajaba.

Dicen que la ronda creyó que era el Hijo de Dios, y que había dejado al Padre y al Espíritu Santo arriba esperando, y no sólo no le molestó sino que rindió una cierta pleitesía. Quizás la realidad fue otra, posiblemente la ronda que no era tonta dijo, si sabemos quién es y a dónde va todos los días, para que meternos en líos.

Coro del Oratorio de San Felipe Neri

Dentro de la categoría global del edificio, la parte más importante es la de la Iglesia, segunda edificada después de la primitiva pequeña. Ahora en la actualidad ésta, se ha segregado del edifico principal y se está rehabilitando. Es de fachada barroca de grandes dimensiones que la presenta a la calle San Felipe.

Patio Barroco del Oratorio de San Felipe Neri

La iglesia tiene muy avanzada su rehabilitación. Causa asombro sus dimensiones, como puede verse en las fotografías. Lástima que las posibles decoraciones pictóricas estén prácticamente perdidas. A mi juicio se está realizando un trabajo cuidadoso teniendo en cuenta que lo está haciendo una escuela taller. El andamiaje impide percibir toda la magnitud de la nave de planta de cruz latina. Imagino que la puerta plegable de garaje moderno, que da a la calle San Felipe y que es la principal, tendrá un proyecto de sustitución por una portada acorde con la barroca fachada. Tiene también una parte que pudo ser un coro.

Patio Barroco del Oratorio de San Felipe Neri

Reiterar, la evidencia de que, la titularidad del edificio ha permitido la continuidad de éste en el tiempo, a pesar de los naturales e inevitables deterioros y modificaciones, pero que también, al igual que la Mezquita ha conseguido llegar hasta a nuestros días, sin que entre la piqueta destructora. Es cierto también que las políticas urbanísticas de protección también han efectuado su trabajo eficientemente, pero no podemos olvidar lo primero.

Capitel avispero del Oratorio de San Felipe Neri

Capitel simple del Oratorio de San Felipe Neri

Plano Gerencia del Oratorio de San Felipe Neri

Fotos del autor.
Plano del Catalogo de Bienes Protegidos de la GMU.

domingo, 11 de abril de 2010

EL PUENTE CALIFAL DE LOS NOGALES.


Puente califal de los Nogales, cara sur.

La Guía Arqueológica de Córdoba, de Plurabelle, le dedica veinticinco líneas y una fotografía. Páginas 132-133. No se si estoy incumpliendo alguna norma al transcribirlas (si es así se suprime la referencia y santas pascuas) pero pueden leer lo que dice:

“A unos 3 km al este de la muralla oriental de Madinat al-Zahra se localiza el Puente de Nogales, así llamado por estar sobre el arroyo del mismo nombre. Es de tres arcos de herradura, más grande el central que los laterales, construido enteramente en sillería aparejada a soga y tizón, es decir con los mismos materiales y técnica constructiva empleados en los edificios de Madinat al-Zahra. Los pilares centrales son estructuras de sillares atizonados levantadas sobre una plataforma también de sillares dispuesta en el lecho del arroyo que sirve de cimentación. Se conserva milagrosamente íntegro, aunque bastante deteriorado por el efecto del paso del tiempo y las varias agresiones que ha sufrido en los últimos años. Fue restaurado en 1998, después de una intervención arqueológica que permitió documentar la existencia de espolones circulares en la cara sur y tajamares triangulares en la norte, aguas arriba. El tablero de unos siete metros de ancho, está completamente perdido, dejando ver el trasdós de las dovelas que conforman los arcos del puente. Los restos originales conservados en los estribos parecen indicar que estaba elaborado con la misma masa compacta de tierra y cantos que pavimentaba el camino.”

Castillo de la Albaida y las Ermitas.

El Castillo Blanco en el llano, arriba las “casitas blancas como palomas”, Las Ermitas, vistos ambos desde el Camino de los Nogales. La panorámica es preciosa, merece la pena, con un enmarque de azul intenso, verla “in situ”, disfrutarla más bien.

El trigo subido…

El trigo subido ya, el tacto siempre áspero de la espiga y el clorofílico color circundante hace la estampa esperanzadora de una buena cosecha. Siempre ha sido la riqueza de las distintas civilizaciones, que le pedían a Ceres su protección divina para las cosechas.

Tres tímidas primas de la “Papaver Somniferum”…

Tres tímidas primas de la “Papaver Somniferum”, destacan en el verdor general. El jarabe de adormideras era muy empleado en la puericultura de la Córdoba califal. La caña amiga de frescores limita las orillas del Arroyo de los Nogales, luego de mayor Cantarranas. Es la referencia visual del arroyo desde lejos, es la "sky line" de su curso.

Torre vigia en la sierra.

Por el oeste está vigilado por la ciudad palatina y San Jerónimo de Valparaíso, y por el noroeste lo hace la Torre de las Siete Esquinas. Abajo, por donde empieza a subir la vereda de Trassierra, la Huerta de la Gitana, y otras propiedades entre las que se encontraba una que era de mi padrino, Don Paco, y posteriormente de mi madrina Mari Rosa.

Vereda de Trassierra.

Los nogales, Juglans regia, originarios del Asia menor, que sus raíces producen la juglona que dicen evita el crecimiento de otras especies a su rededor, y luego se quejan del eucalipto, cría fama y échate a dormir. A lo mejor era un terreno sembrado de esta especie arbórea, de alimenticio y medicinal fruto, el que dio el nombre al arroyo y al camino.

Camino del puente, que se vislumbra en la solución de continuidad del cañaveral.

Abderramán III fue, en cierta medida el propulsor de la estructura viaria que necesitó del Puente de los Nogales. Su acceso es fácil y es de llegar cómodo. Carretera de Trassierra, giro a la izquierda casi frente a la discoteca, para coger el sendero de Trassierra, y al llegar al puente de madera sobre el arroyo, bajar por su margen izquierda hasta el Puente. También se puede acceder desde el sur desde luego, por aquello de que “todos los caminos conducen …”. Ésta fue la ruta de los mercaderes, la del aprovisionamiento alimenticio de la ciudad palatina, la de la intendencia diaria, algo así como la puerta de servicio de las casas con dos puertas, que dicho sea de paso "son difíciles de guardar".

Al fondo San Jerónimo de Valparaiso. En un plano medio el puente.

Y allí está. Mil años desde su construcción. Tres arcos de sillares para un modesto arroyo, que aún es joven en este tramo de su cauce, luego se hará mayor buscando el camino de Las Almunias, y cruzar el Puente del Cañito de María Ruiz. Esta era la ruta noble, la de los embajadores y reyes que rendían pleitesía al Califa, la que recorrió el gordo castellano para venir a curarse su obesidad mórbida, alegrarse la vista con la luminosidad y los blancos andaluces, que le hicieran olvidar del sitio gris y sucio de donde venía. De paso blanquear su tez gris con el agua cristalina de las fuentes de Córdoba y sus vestidos. En suma cambiar sus hábitos alimenticios y sobre todo higiénicos. La corte de Medina Azahara, era un poco como el Houston del siglo X, dónde los ricos van curarse olvidándose de la Seguridad Social española, cosa que particularmente considero que es simplemente, porque tienen dinero, no porque sea mejor, pues si les toca, les toca.

Arco lateral derecho visto desde el sur.

La sensación al ver el Puente de los Nogales fue especial para mí. Lo había visto en fotos y reseñas pero aún no lo había pisado, visto al natural, puede ser extraño pero es así. Mi padre vivió sesenta años debajo de la torre de la Mezquita y nunca subió a ella, son cosas que pasan. Lo crucé varias veces por el tablero inexistente, pisando las dovelas, buscando un encuadre idóneo para la cámara que se me resiste, vamos que aún no manejo adecuadamente. Existe un justificante gráfico que me hizo Conchi pero que no publico.

Arco central desde la cara sur.

El abandono a pesar de la reparación, que destaca a mi juicio burdamente, es notorio. Caigo nuevamente en el tópico. ¿Lo qué podría hacerse con el sueldo de unos cuantos asesores políticos, que asesoran poco? ¿El legado cultural que podrían tener nuestros nietos? Pero es predicar en el desierto, las prioridades de los gestores son otras, grandes construcciones megalíticas, que no se financiaran nunca, que todos los años son noticia de campaña, pero nunca pasan por la protección del legado histórico.

El tablero inexistente. Al fondo la ciudad palatina.

Mucho “dormisdiesiseis”; mucha oficina para gestionarlo; mucho gerente de fuera; presentaciones internacionales que cuestan un ojo de la cara; mucho dinero en suma. Menciono esto aún a sabiendas que la responsabilidad del mantenimiento del puente es de la administración autonómica, pero es porque hay otras cosas similares y además esta es la más cercana. ¡Y con qué poco, se podría hacer tanto! Los fastos se irán, en el supuesto de que lleguen, algunos no estaremos desde luego, y al final quedará como siempre el “jaramago cordubensis”, sea fruto de la administración que sea.

Arco central visto desde su cara norte

Pero… ¿aguantará el puente otros diez siglos? Ojalá sea así. Estoy pensando que, a lo mejor imitando los campamentos de trabajo de corta de caña de la revolución cubana, si se hiciera un campamento para arqueólogos jóvenes, daría resultado y sería formativo y aprovechable. Una idea que es más barata aún.

Estado del interior de uno de sus arcos

Pero ahí está el Puente de los Nogales, con diez siglos de edad, que ya es algo, que ha resistido a la desidia gubernamental y al abandono y expolio sistemático, y se mantiene orgulloso y dispuesto a que pase el “dormisdiesiseis”, y esperar como todos, de corazón, que no sea el cuento de la lechera, además de su oportunidad, cuando no haya otras ambiciosas preocupaciones. Pues ¿no sería importante la rehabilitación de las rutas a la ciudad palatina de Abderramám III, pendiente como estamos de la declaración de Patrimonio de la Humanidad de ésta?

Camino de vuelta

Vídeos del puente
(El título del vídeo está enlazado a You Tube para Facebook.)







Bibliografía: Guía Arqueológica de Córdoba.
Fotografía y vídeos malos, del autor.

sábado, 10 de abril de 2010

RUTA DE CASAS Y PALACIOS EN CÓRDOBA, EN BICICLETA



Casa del Indiano

El recorrido comenzó en el Centro de educación Vial del Paseo de la Victoria, las previsiones de participantes se desbordaron, habida cuenta del primaveral sábado de abril que tenemos en Córdoba. Haciendo un cálculo aproximado, contando el número de ruedas y dividiéndolo por dos, “según la organización unas setenta personas, según la Policía Local… las mismas”. Bromas aparte, el recorrido teóricamente cómodo pero por calles estrechas. Sólo un notable desnivel a superar en la calle Leiva Aguilar.


Casa del Indiano, detalle del balcón

Didáctica ruta y perfectamente explicada por la Licenciada en Historia del Arte y Arqueóloga, Guadalupe Gómez. Una observación; la falta de previsión de los ciclistas de facilitar el paso a los peatones, cuando paraban o circulaban por calles estrechas y peatonales. Es una imagen negativa que hay que cuidar, pues los peatones siempre deben ser los que tengan la máxima preferencia.


Palacio de los Páez

En la primera parada la Casa del Indiano. La cicerone se detuvo en explicar las principales características del mudéjar, derivadas de su ascendencia árabe, en cuanto la fábrica de sus muros construidos en soga y tizón y, la influencia en la Casa del Indiano de respectivas restauraciones, entre las que se incluye la mano de Mateo Inurria, extraordinario escultor cordobés.


Atasco en la calle Cabezas

Posteriormente, en la Casa de los Páez, sede del Museo Arqueológico y Etnológico Provincial. Explicó la procedencia de los primeros propietarios, en función del reparto de los conquistadores y la deteriorada fachada afectada del mal de la piedra. Señaló el balconcillo triangular similar a otro que hay en la calle Barroso, frente a lo que fue Casa Adriano, en la fachada de Bodegas Pozo, y señaló también otros detalles arquitectónicos muy interesantes.


Fachada de la calle Cabezas del Palacio de los Marqueses del Carpio

Luego le llegó el turno a la Casa de los Marqueses del Carpio, en la fachada que da a la calle de Cabezas. En la que también cito los elementos neomudéjares característicos de ese palacio. Habló de la existencia de una domus romana en sus entrañas, fruto de una excavación de hace un tiempo. Así como también restaurada en el año 33 del siglo XX y dotada de elementos góticos. De este palacio tiene un conocimiento muy personal porque un familiar, concretamente su abuelo parece que tuvo una relación laboral con los propietarios. Esta fachada la citó como mirador hacia lo que fue una de las puertas más comerciales de la ciudad, la de la Pescadería.


Fachada del Palacio de Orive

Después un poco de confusión al acceder a la Corredera para dirigirse hacia el Palacio de Orive. Que supuso un parón algo más exagerado de lo debiera haber sido, por una falta de decisión de la dirección policial de la ruta. Acceso a la Casa de los Villalones a través del Jardín de San Pablo. Detenida explicación de los elementos arquitectónicos más notables de la fachada, de Hernán Ruiz y los grutescos que configuran su ventana principal, de los que citó su origen basado en la casa de Nerón.


Detalle de la puerta del Palacio de Orive

Al final el Palacio de Viana, fachada manierista achacada a Juan de Ochoa de finales del siglo XVI. Destacó las diferencias de la portada renacentista, con el triángulo superior cortado por la introducción en el de un balcón, dos soldados a ambos lados del mismo. El detalle del almohadillado del dintel. En suma uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil de Córdoba.


La cicerone en plena faena

Por valorar la ruta en líneas generales un notable, por las pequeñas observaciones de organización que sirven para que los ciudadanos de a pie, los peatones, no recelen de los ciclistas, elementos no contaminantes del tráfico urbano. Particularmente le doy una nota superior a la cicerone, pero se me va a ver el plumero pues es amiga.


Escudo de la fachada del Palacio de Viana

Se nos facilitó un texto por la organización, en el que se citaba, el patrocinio de la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de la ciudad, y de la entidad que corría con la puesta en marcha del evento cultural y que es Zumaya Ambiente Creativo, zumaya@zumayacreativo.com


Parte de los participantes de la ruta

El Recorrido.

“Paseo de la Victoria (Parque de Educación Vial), Lope de Hoces, Tejón y Marín, Fernández Ruano, Plaza Ángel de Torres, “Casa del Indiano”,Leiva Aguilar — Barroso - Rey Heredia — Horno del Cristo, Plaza de Jerónimo Páez, ““Casa de los Páez de Castillejo”, Julio Romero de Torres, Portillo, Cabezas “ Casa de los Marqueses de El Carpio” San Fernando — San Francisco, Armas, Sánchez Peña, Corredera, Juramento, Pedro López, Huerto de San Pablo “Casa de los Villalones”, Villalones, Plaza de San Andrés, Hermanos López Diéguez, Enrique Redel, Palacio Marqués de Viana, Santa Isabel, Isabel Losa, Alfaros, Alfonso XIII, Diego de León, Plaza de las Tendillas, Gondomar, San Felipe, Montemayor, Lope de Hoces, ( Parque de Educación Vial).


Si a alguien le molesta figurar en alguna foto (como en Google), porque su esposa/marido, novia/novio pueda enterarse de su participación en la ruta cultural, me lo dice y lo elimino de las fotografías.

Vídeos del recorrido
(El título del vídeo está enlazado a You Tube para Facebook.)



Casa del Indiano



Palacio de los Páez




Palacio de Viana


Fotos y vídeos responsabilidad del autor