jueves, 17 de septiembre de 2009

"CAGALEJOS" Y LA PUERTA DE GALLEGOS


Puerta de Gallegos en 1950

La Puerta de Gallegos ha sido siempre una zona de la ciudad bastante señalada, de mucho paso. Es una de las entradas naturales al centro de la ciudad desde el oeste. En ella estaba el bar El Barril. Éste era el epicentro futbolístico de la ciudad. Su pizarra cambiante las tardes de domingo, a manos del camarero de turno, permitía el seguimiento, como si de una gigante pantalla de plasma actual se tratara, de los partidos de futbol y sobre todo de la quiniela. A su puerta se arremolinaban los aficionados y los necesitados de la diosa fortuna que eran los más, esperando el deseado toque con su varita mágica que los sacara del pozo donde estaban la mayoría de los españoles. Vamos que le tocaran los "catorce".


El entierro de Carbonell por la Puerta Gallegos

La Puerta Gallegos verdad

Poco más allá, en dirección hacia la plaza de Aladreros el puesto o despacho de pan del Horno de Enrique Fernández, cuya encargada era Maruja Guzmán. Este Horno tenía despacho en la calle Cardenal Herrero 32, que lo regentaba Juana Benegas, que a su vez era la madre de Maruja. El despacho principal estaba en el horno, en la calle Tejón y Marín -la calle dedicada al ingeniero que construyó la casa donde vivió su infancia Ortega y Gasset, en el paseo de Cervantes-, que era donde se ubicaba la panificadora y era atendido por la familia del dueño. Para ser más exactos el horno estaba una casa más arriba de la pared donde se situaba la cartelera municipal, entrando por la Puerta de Almodóvar. La primera casa era una tienda de ultramarinos y la siguiente el horno.

En la plaza de Aladreros
(Fotografía de de Griaule Goldner publicada en la Web Hotelviento10)

La puerta de Gallegos y el Bar Victoria

En la mencionada Plaza de Aladreros y por ampliación en la Puerta de Gallegos, había también ubicada una parada de carros-batea que después fue de triciclos de alquiler. Los mozos de carga también tenían presencia por la zona, eran unos personajes pintorescos cuyo útil de trabajo esencial era una gruesa soga de esparto. Su trabajo consistía en trasladar bultos, de un lugar a otro, baúles y cualquier otra cosa para la que los contratarán, eran muy habituales en la estación a la hora de llegada de los trenes. En una gradilla (escalón de la acera para quien no lo sepa) tenía su negocio una viejecita, menuda, vestida de negro, muy viva, que vendía flores. Era la señora madre de “Cagalejos”. El negocio consistía en un puestecillo con las flores, que en la fotografía de cabecera se ve.

Pudiera ser el puestecillo de flores de la madre de Cagalejos

Veladores del Café Victoria

“Cagalejos” era un perturbado, yo calculo que en esos años podría tener treinta y tantos años, o algunos más. Su trabajo habitual consistía en forrarse el cuerpo de papeles que se encontraba por la calle. Le asomaban por las mangas, por los perniles de los pantalones, que se cerraba con unas cintas o guitas, para embolsar mejor en ellos, al igual que las mangas. Los bolsillos igualmente los llevaba rebosados de papeles de toda índole. Igualmente le asomaban por el cuello, y entre los botones de la camisa. Y lo más significativo era la gorra, que estaba forrada asomándole por todos lados los papeles. En invierno usaba un gabán cosido por las mangas y con un cinturón que permitía embolsar en pecho y espalda. De vez en cuando su madre que no podía hacer carrera de él le reñía cuando se separaba demasiado del negocio principal.

Un poste de teléfonos en mitad de la plaza

Había un dicho, que aún perdura, pues se lo he oído decir en la actualidad a algunas personas: “anda que le pareces a Cagalejos”, cuando te asomaba algún papel, simplemente el pañuelo del bolsillo, o tenías apretada la correa que dejaba entrever un abultamiento de la camisa.

Feria de 1952 Puerta de Gallegos

La misma Feria de mayo pintada por Ripoll

En aquellos tiempos también había personas que recogían colillas del suelo, que después clasificaban por clase de tabaco, liando con los restos nuevos cigarrillos, bien para venderlos o para su uso particular. Me parece recordar que “Cagalejos” también trabajaba la colilla. Puede que a alguien le resulte exagerado pero era así. La paz del general, como consecuencia de la criminal guerra, conllevaba ésta y otras muchas miserias, sobre todo para los perdedores, que en realidad lo fueron casi todo el pueblo llano, evidentemente excluyendo los de siempre. Estraperlo. Cartillas de racionamiento. Mordida de los escalones inferiores, que podían morder, y a subsistir como sea.

Fotografías de Internet y autores citados

sábado, 12 de septiembre de 2009

"CÉLULAS MADRE, AUTORENOVACIÓN DE LA SOCIEDAD"




El 11 de septiembre de 2009, en la Biblioteca Central, tuvo lugar una conferencia al alimón, sobre titulada, "Células madre: Autorenovación de la sociedad" entre los señores D. Pablo Menéndez Bujan, Director del Banco andaluz de Células Madre y Subdirector del Banco Nacional de Líneas Celulares, y D. Rafael Argullot Murgadas, ensayista y escritor. Moderada por Araceli Ruiz del Diario Córdoba, en un salón con tres cuartos de aforo.
Lo que pintaba interesante, fue interrumpido en varias ocasiones por una asistente al acto, con temas inconexos de índole personal, que posiblemente tuviesen su razón de ser pero no en este ámbito. Faltó decisión y tablas de la moderadora para cortar de raíz esas intervenciones largas y soporíferas e incomprensibles. Cuatro intervenciones ocuparon casi la mitad del acto, y de esas una, la mencionada, utilizó el setenta y cinco por ciento del tiempo total de las cuatro. Una intervención precisa al final, de un tabernario actual, hizo que el científico profundizará algo en el tema, pero ya sin tiempo material para extenderse.
La exposición del tema central estuvo muy bien, pero nos quedamos con las ganas de conocer en más profundidad el apasionante tema, por la cuestión tiempo. Nos quedamos con varias pinceladas que nos impactaron, el Sr. Argullot dejó bien claro el tinte capitalista salvaje del negocio de las empresas farmacéuticas, y la dificultad añadida que este capitalismo feroz no tenga ya otra ideología enfrente que lo frene y equilibre. Ahora tiene todo el campo libre para sus beneficios y control. Mencionó como aclaración la película "El jardinero fiel" y los turbios manejos económicos con la industria del medicamento. Dijo, en otras palabras, que a la industria farmacéutica le interesa la enfermedad, mientras que a los científicos curarla. Criticó lo que llamó analfabetismo de la sociedad, y falta de interés por lo científico.
El Sr. Menéndez se llevó las manos a la cabeza cuando comentó que como es posible que se esté hablando de una vacuna contra la llamada gripe A, cuando aún se desconocen muchos mecanismos de la misma. Culpó indirectamente a los medios de comunicación de vender humo. Evidentemente en un mundo comercializado los medios -y esto es de nuestra cosecha- son otra empresa que su negocio es vender lo que sea. Y en este caso muchos medios mundiales están interconexionados con multinacionales que también pueden tener empresas farmacéuticas en su holding. Comparó los distintos métodos de investigación en USA y Canadá y la Europa occidental. Explicó lo dificil de la investigación el carácter vocacional de su trabajo, tentado por suculentos sueldos de empresas privadas, su satisfacción por dedicarse a la oncología infantil y los beneficios personales que le reporta.
Como siempre, cuando el coloquio estaba tomando el calor preciso, una vez superadas las dificultades, el factor tiempo nos echó a la calle. Lo que quedó en el ambiente es el mercantilismo existente con la salud de los ciudadanos y el daño que le hace a la ciencia la política.
Interesante iniciativa de las que hacen falta muchas en la ciudad.

jueves, 10 de septiembre de 2009

ERMITA O IGLESIA DE SAN JUAN DE LETRÁN


La fecha de su creación es desconocida, sólo sabemos lo que dice D. Teodomiro Ramírez de Arellano (1) "El principio de esta iglesia no es conocido, y sólo hemos averiguado que se incorporó a la de Roma en 1555, y con el carácter de perpetua, en 27 de septiembre de 1801". Se comenta que se veneraba en esta parroquia un fragmento de uno de los brazos de San Lorenzo traído de Roma por Isabel Rodríguez de Alixeda. Esta Iglesia gozaba de todas las indulgencias y prerrogativas que la del mismo nombre en Roma.

En el año 1954 el obispo eleva a parroquia la ermita de San Juan de Letrán y diecinueve años después el obispo Cirarda, concretamente el 24 de octubre de 1973, decretó el cierre oficial de la misma. Posteriormente previas protecciones arquitectónicas se vende el inmueble y se construyen pisos en él.

Antes de la guerra civil estuvo cerrada. En el año 1940 todo lo que tenía relación con lo religioso fue trasladado a S. Lorenzo. En ese mismo año en el local de la Ermita se instaló una fábrica de escobas, que estuvo hasta el 1950, año en que se trasladó a la calle Montero, frente a la Ermita de la Virgen de la Montaña. La fábrica la gestionaban los Jóvenes Obreros de Acción Católica (JOAC).

La iglesia de S. Juan de Letrán está configurada por dos naves, en su ala izquierda, la del evangelio, tiene en miniatura, una copia de la iglesia de S. Juan de Letrán de Roma. En ella se ubicaba un altar, y los veintiocho escalones copia de la escalera santa (2), para subirlos de rodillas. A continuación estaba el Relicario, que dicen contenía una espina de la corona de Jesucristo, y un trozo de cáscara de naranja de la última Cena (¿?). Luego en dirección al Altar mayor estaba un altar con el Cristo de las Penas. Entrando a la parroquia, a la izquierda, existía una escalera por la que se accedía al coro, donde estaba instalado un armonium, y a la pequeña espadaña.

Parece ser que el obispo Albino, decidió un aumento de las parroquias (posiblemente por un aumento de la feligresía y quién sabe si ese aumento fue por la publicación de su patriótico Catecismo) y, por razones personales (por diferencias con él), destinó en 1954 a esta ermita a D. Antonio Campos González que vivía en Zapatería Vieja 2, era el antiguo coadjutor de S. Lorenzo. El destino parecía como la condenación al ostracismo.

Este párroco era un convencido franquista, luego no era esa la razón de su enfrentamiento, o sí, por tratar de ser uno más que el otro, pues el Sr. Obispo no se quedaba atrás, con su franquismo empalagoso. Escribió el Sr. Campos algunos libros, uno de ellos dedicado al dictador. Otro sobre el Palacio de Orive, se llamaba La Encantada, y alguno más. Vivía el Sr. Campos con una hermana suya que cuidaba y que tenía problemas de índole mental, en la citada casa de la Zapatería Vieja. Además estaba entregado por sacar adelante a sus sobrinos, hijos de su hermano, que vivía en la calle Zarco, así como la educación de estos.

Es curioso el libro de la contabilidad de la ermita y parroquia, donde se asentaban todos los movimientos económicos del ámbito parroquial. Las entradas por misas, por limosnas de cepillo, y por los distintos servicios religiosos.

Los entierros eran de tres clases, como casi todos los servicios.

En ese tiempo se medía el poderío económico del finado por el número de capas que acompañaba al cortejo. Era normal la expresión:

-¡Tres capas! ¡Anda que no tenía que tener dinero el muerto!

Entierro de 3ª categoría. 1 Capa, un Sacristán y un monaguillo. 150 ptas. Le cantaban a finado al salir de la casa el Miserere, y lo despedían al término de la feligresía que en este caso y referida a esta parroquia de S. Juan de Letrán, eran los Padres de Gracia, Luego se dirigían por un camino de tierra que cruzaba la Huerta de la Viñuela y que desembocaba directamente en el cementerio.

Entierro de 2ª categoría. 1 Capa, 3 sacristanes, uno solista y dos acompañantes. Le cantaban a finado al salir de la casa el Miserere, y lo despedían al término de la feligresía. Igual que el de tercera. Por lo que la diferencia estaba sólo en el número de sacristanes, que dicho sea de paso los prestaban otras parroquias cercanas.

Entierro de 1ª categoría. 3 curas, 2 sacristanes por cura. Cante hasta el cementerio. En esta modalidad no lo abandonaban al finalizar el ámbito de la feligresía. Le cantaban el Miserere(Misericordia) y el Kyrie eleisón (Señor ten Piedad) durante todo el trayecto.

Es muy significativo que, la Iglesia que preconiza la igualdad entre los seres humanos y muchas cosas más, que si las llevaran a efecto, y no las dejaran sólo en el papel, serían adecuadas para la sociedad, establecía un rango, una diferencia hasta para la muerte, en función de la economía del difunto.

San Juan de Letrán o lo que queda de ella en septiembre de 2009

Recuerdo una anécdota en la parroquia de la Trinidad, con motivo del pago del servicio religioso de un entierro, del familiar de un amigo. Éste preguntó cuánto era el precio, le dijeron que la voluntad. Le entregaron un sobre en el que figuraba impreso en él una recomendación orientativa, de cuánto debía de ser el importe de las limosnas, en función de lo acomodado de la familia. Familias pobres: tanto. Familias acomodadas: algo más. Familias bastante acomodas: Sin límite. El deudo que iba a pagar el servicio introdujo una moneda de cincuenta pesetas en el sobre. El sacerdote tocó el sobre, palpó la moneda, lo abrió para comprobarlo en presencia nuestra y dijo:

-¡Hombre! ¿Cincuenta pesetas? -exclamó como asombrado.

-No ha dicho usted la voluntad. -respondió mi amigo.

-¡Si claro, pero la voluntad, lo mínimo, son veinte duros! -y se quedó tan pancho.

Mi amigo que, al igual que yo, no se recuperó del momento, sustituyó la moneda de 50 pesetas por un billete de veinte duros y nos fuimos.

La fachada es lo único que queda en la Plaza de San Juan de Letrán de aquella parroquia que estuvo en funcionamiento cuatrocientos años.

Antes de acabar manifestar que el último sacristán que tuvo la parroquia era un gran voz en el canto gregoriano, y siempre actuaba de solista. Nunca he conseguido que me cante, aunque fuera el miserere, a pesar del "malfario", pero todo el que lo ha oído ha corroborado su clase.

San Juan de Letrán de Roma
(1) D. Teodomiro Ramírez de Arellano dice:

"En la plazuela de San Juan de Letrán hay una iglesia que se llama así por gozar de todas las indulgencias y prerrogativas de la de igual título en Roma. Es muy fea, baja de techo, éste plano y con vigas azules, y forma dos naves, la principal y otra en el lado del evangelio, teniendo a un extremo la escala porque se sube de rodillas para ganar ciertas indulgencias.

El retablo del altar mayor es muy antiguo y no malo. En el centro está un Crucifijo que dicen de las Penas, el cual debió ser para otro sitio, puesto que le han acortado los brazos y está desproporcionado; a un lado San Juan Bautista, y al otro Jesús en ademán de recibir el agua del bautismo. De estas imágenes cuidaba una hermandad, extinguida hace muchos años. Otra venera en altar propio, desde 1528, a Nuestra Señora de Villaviciosa, imagen que hicieron antes de trasladar a Córdoba la que está en la Catedral, a la que acompañaba cuando la traían en rogativa.

El principio de esta iglesia no es conocido, y sólo hemos averiguado que se incorporó a la de Roma en 1555, y con el carácter de perpetua, en 27 de septiembre de 1801. Se venera en ella un fragmento de uno de los brazos de San Lorenzo, que trajo de Roma y le donó una mujer llamada Isabel Rodríguez de Córdoba, la cual dice en su testamento que se sacó en 1555 ante el papa Paulo IV.

A la ermita y hermandad de San Juan de Letrán se incorporaron en 1622 los caballeros de Premia, quienes se reunían en sus casas, que eran unas con cinco puertas, en la plazuela de los Olmos, ocurriendo con esto muchos disgustos entre ellos y los cofrades, según consta en un manuscrito que conserva la Academia de Ciencias y Bellas Letras de Córdoba."

(2) La escalera Santa.

Parece ser que esta escalera formaba parte de la entrada al Palacio de Poncio Pilatos, y fue la que tuvo que subir Jesús de Nazaret para ser juzgado. Santa Helena, madre de Constantino I, la mandó traer de allí a Roma, en el año 326. Esta escalera por ese hecho tiene una importancia considerable entre los cristianos. La basílica de San Juan de Letrán, la mandó construir Sixto V en los años 1586 al 1589, y la escalera es el acceso al Sancta Sanctorum, que contiene la imagen de Santissimi Salvatore Acheiropoieton que quiere decir "no pintado por mano humana". Pio IX le confió la Escalera y el convento adyacente a los Padres Pasionistas.

En 1723 forraron la escalera de nogal, ya que el desgaste que producían los peregrinos era notable. Este recubrimiento tiene algunos sitios protegidos con cristal en los lugares donde dicen que existían restos de sangre de Jesucristo.

Otra perspectiva que se asemeja a la foto de cabecera

De conversaciones con mi querido amigo Miguel Serrano, he levantado un pequeño croquis de la planta y de uno de las laterales, donde estaba ubicada la copia de la escalera santa. Las fotos que acompañamos son cuatro, y en el croquis las situamos, una en el Altar Mayor, otra delante de la pared derecha, dónde se ubicaba el altar de la Virgen de Villaviciosa, otra delante del relicario, en cuyo margen derecho se ve parte del Cristo de las Penas, y la cuarta delante de la Iglesia. Los personajes Son Miguel Serrano, el sacristán, El "Garrocho" y el Chiqui, monaguillos. En una de las fotos figura también una señora, Pepita Gutiérrez Ravé y Gálvez, cuidadora de la parroquia, el hijo del propietario de la imagen de la Virgen de Villaviciosa y otro niño desconocido, además de los personajes titulares, Sacristán y monaguillos. Están fechadas en 1957, y dos de ellas realizada por Reportajes Gráficos Mata, c/Muñoz Capilla, 8 Córdoba.

Croquis san Juan de Letrán


Virgen de Villaviciosa


Altar Mayor


Relicario


Vespa en la puerta

Una boda en 1959, hace cincuenta años.

Hemos tenido la suerte de contar con un documento muy importante, con dos fotografías de una boda celebrada en San Juan de Letrán en el año 1959, es decir que el matrimonio en este mes han cumplido las bodas de oro de casados, cincuenta años. Que se dice muy pronto, que parece una eternidad pero es un soplo, y en ese día han contado con los suyos cercanos, con su cariño y respeto tratando de darles un ínfima parte de lo que ellos les han dado a sus hijos durante estos cincuenta años.

Dos frases de uno de sus hijos:

“los ojos de mi madre en esa foto creo que son el punto principal de toda la imagen. Algún entendido en el tema seguro que lo confirma. Están llenos de vida y de emoción. Su rostro, según me contó ayer mismo, no tenía ningún tipo de maquillaje, pero toda su energía se concentra en su mirada” , “mi padre trabajó durante 42 años y llevó a su familia de cinco hijos hasta su independencia.”

Creemos que huelgan todos los comentarios, sólo desearles que prolonguen esa felicidad todo el tiempo que les sea posible.

Boda en 1959


Boda en 1959

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Pediatría y puericultura cordobesa, en el siglo X (y II), Hasta la pubertad.


Segundo periodo de la vida del niño

Desde la cuarentena hasta la dentición sexto u octavo mes, las enfermedades eran asignadas a la salida de los dientes. Desde Hipócrates hasta casi ciento cincuenta años, se ha mantenido como tradición popular, con muy poca base científica. Las más frecuentes eran la diarrea, encías hinchadas, fiebres, convulsiones o espasmos.

Según la teoría galénica de la medicina, las fiebres eran causadas por trastornos de la digestión causados por la dentición primera. Dentro del capítulo de las convulsiones colocaban enfermedades conocidas hoy día como convulsiones por la fiebre, meningitis, tétanos y epilepsia. Para la epilepsia según 'Arib ibn Sa'id, seguidor de Galeno, se colgaba del cuello del niño un palo de madera llamado fawlaniya, y a la vez darle un jarabe de cebolla albarrana cocida en un recipiente puesto al sol. Para la diarrea había numerosos polvos, píldoras y emplastos. Para el niño estreñido hacían unos supositorios hechos con miel cocida, bórax y un poco de estiércol (¿?)

Para el tratamiento del estrabismo se le dejaba un luz encendida al lado contrario de la desviación para forzar la mirada al otro lado.

Tercer periodo de la vida del niño

Desde el sexto u octavo mes hasta los 6 o 7 años, primera dentición hasta caída de los dientes de leche. En esta etapa se empieza con el lenguaje, a andar y se realiza el destete. Para que comience hablar se le frotará la lengua con miel y sal gema, en el ánimo de fortalecérsela. Se le hablará con palabras fáciles para que vaya aprendiendo y para andar se le fabricará un andador de madera provisto de unas ruedas llamado por las árabes al-hál.

Afecciones de garganta

En esa época no había diferencia en las afecciones de faringe o de laringe. Pensaban que las inflamaciones venían de la supuración de humores que, del cerebro pasaban a través de las vértebras a la garganta. El motivo pudo ser al observar algunos abscesos retrofaríngeos que daban la impresión de que el pus venía de detrás, de las cervicales. El síntoma más significativo de las afecciones era el dolor al tragar e incluso la dificultad en respirar, ahogo y opresión. Los árabes llaman a la angina dubha, que parece significa degollar o ahogar. Con esa palabra se designaba a as anginas o a la difteria. Luego en el siglo XVII será descrita la difteria como el "garrotillo", por un médico español.

El tratamiento de la afecciones de garganta, con gargarismos de arrope de uva o de membrillo, y emplastos calientes con cocimientos de plantas. No hablar ni gritar. Aspirar el perfume de los arrayanes, humedecidos con agua. Para el asma, enfermedad conocida como una grave dificultad al respirar, se trataba con baños de agua caliente y luego después un preparado de granos de algodón machacados, pasta de cebada y todo cocido con leche de mujer.

Cálculos renales

En aquella época se daba con notable frecuencia la litiasis renal en los niños, Es posible que estuvieran enmascaradas otras enfermedades renales. Debemos considerar que la alimentación tuviera un papel especial en el aumento de la litiasis en ese tiempo. El tratamiento era base de baños de agua caliente, infusiones a base de achicoria y anís, y tenía una cierta fama el agua de una fuente en Priego, que según al-'Udri tenía la virtud de disolver los cálculos.

Lombrices

Se distinguían entre largas y pequeñas. Las pequeñas son los oxiuros -el que da brincos- de Galeno, Hipócrates y Aristóteles. Las largas son las áscaris lumbricoides muy frecuentes. Se trataban con medicamentos amargos y emplastos en el vientre. Por otra parte echo de menos un método para acabar con ellas que consistía en una ayuda de agua templada con ajo de notables resultados. En cierta ocasión cuando uno de nuestros hijos tuvo lombrices empleamos el método del ajo, pero el niño después de haberle introducido casi un litro de agua de ajo en el intestino, cerró el esfínter y estuvo casi todo el día que no había quien se acercara a él, evidentemente estuvimos a salvo de los vampiros también.

Enfermedades cutáneas

Además de las descritas pupas e impétigos, en casi todos los tratados de medicina figuraban los forúnculos, abscesos y escoceduras de las nalgas y muslos, cuestión que se atribuía a la corrupción de la leche en el intestino del niño. Hoy en día se piensa que es fruto de una mala digestión. Se bañaban en agua de rosas y untaban las ulceras de aceite de rosas o emplasto de cera o albayalde. En un tratado de pediatría del XVII se utilizaba también el albayalde para el escoriado.

Periodo prepuberal

Entre la muda de la dentición de leche y la definitiva es un periodo en el que 'Arib ibn Sa'iddescribe la viruela y el sarampión, que podían darse desde luego en otros periodos de la vida. Otro famoso médico árabe Abu Bakr al-RAzi, en su obre sobre la viruela y el sarampión ya describe estas enfermedades, señalándolas como infecciosas. 'Arib las describe meticulosamente desde su inicio hasta el final. Las divide en cuatro tipos, según las pústulas (su color y su forma) y su maduración, las fases de pápula, vesícula y pústula. Diferencia una viruela grave y otra benigna, sospechando que se trataría de la varicela, generada por un virus distinto. Otras clases de viruela eran graves, las de vesículas de grasientas de color verde o violetas, duras y de forma verrugosa. El príncipe Hishan, hijo de Alhaken II, posiblemente tuviera unas viruelas de las que curó. Estuvo aislado 43 días en el Alcázar. El tratamiento de la viruela como el del sarampión, se efectuaba a base de escarificaciones en las venas del cuello, jarabes de frutas; manzanas, membrillos, peras y granadas. Se encendía fuego con madera de lentisco o tamarisco cerca del niño para estimular la aparición del exantema o las vesículas. Nuestros contemporáneos creían que si al niño se le abrigaba con ropas rojas "fogaba" la enfermedad.

Circuncisión

Era una práctica corriente hacerla en el periodo entre los ocho o diez años, que era cuando se pensaba que el niño podía soportar mejor el dolor y estar mejor preparado para superar el riesgo de la operación. Para hacerla circuncisión primero se bañaba al niño y en el baño, con delicadeza se comprobaba si tenía adherencia entre prepucio y glande, pues convenía quitarlas antes de la circuncisión, despegándolas con aceite. Se distraía al niño. El cirujano experto y con experiencia, realizaba una ligadura con un cordón por donde iba a cortar. No se debía cortar con tijeras por el temor de hacer un corte curvo. La hemorragia se sostenía espolvoreando la herida con unos polvos compuestos de pétalos de rosas, flores de granado, sangre de drago, incienso negro, toronjas, hojas de arrayan secas y acíbar, A partes iguales. Luego se añadía cenizas de madera de tamarisco y lentisco. Majado y cernido y listo para usar. A los tres días se le quitaba la sangre coagulada con el polvo y se untaba una pomada cicatrizante a base de almártaga y albayalde, con cera blanca y aceite de rosas, mezclado con clara de huevo hasta hacerse pomada. Esta práctica no estaba prescrita por el Corán pero era una tradición.

Última etapa, la pubertad

En este periodo se pueden dar muchas de la afecciones de la infancia y, otras, se quedan para siempre, como dice puede ocurrir con la epilepsia. Pero si la epilepsia sobrepasa el umbral de la pubertad acompañará al ser humano hasta su muerte. Era frecuente observar niños que habían tenido convulsiones no volver a tenerla de mayor. Pero la epilepsia con una base orgánica no tiene porque curarse con la pubertad.

'Arib describe también la histeria en las jóvenes perfectamente, achacando su cuadro clínico a una retención de la menstruación en la matriz. Histeria viene del griego y significa útero o matriz.

El acné o barrillos, la obesidad, el excesivo crecimiento de las mamas en las muchachas y el poblamiento excesivo del pubis y axilas, determinaban que en el siglo X la juventud era explosiva o que a los jóvenes de aquel tiempo gustaban de mujeres de exuberantes curvas y pequeños senos. Los poetas describían los gustos de la época. Ibn Hazm en el Collar de la Paloma dice que lo más importante era la hermosura física, por eso eran muchos los tratamientos para los barrillos, vello excesivo o senos gruesos. Para esto último propone un tratamiento a base de comino amasado con agua o tiras de lino sumergido en vinagre, que se untarían en los pechos, luego se los vendarían durante tres días. Repitiendo el procedimiento varias veces al mes. Para el exceso de vello pubiano o axilar, untaba esas zonas con un ungüento a base de raíz de pimienta, albayalde, alumbre y agua de beleño con vinagre. De esa forma tratarían de competir con la rubias del norte.

Debemos considerar que la Pediatría y Obstreticia árabe del siglo X, había alcanzado un nivel que superaba el del mundo antiguo conocido. Es de hacer notar ausencia de sangrías y purgantes y el intensivo uso del baño caliente, factor de higiene que en los reinos cristianos brillaba por su ausencia.


(Publicada en www.calledelasflores.org)

martes, 8 de septiembre de 2009

La Parra de la calle Fernando Colón.


En las escaleras de Fernando Colon desde Diario de Córdoba, en el edificio de la fotografía ha estado plantada durante muchísimos años una parra, que a mí siempre me llamaba la atención, cuando iba con mi padre a la Corredera o plaza Grande, como la llamábamos.

Una parra como la que he pretendido disimular con mala fortuna por mi parte, pero podemos hacernos una idea. Nunca supe si había sido plantada o salió de casualidad. Lo cierto es que un día cualquiera de un año cualquiera también, dejó de estar la parra en esa pared. Evidentemente los dueños de la casa la tenían dirigida para que llegara hasta el tejado, sola no podría haber subido hasta arriba. No he encontrado tampoco fotos de la misma.



Alo mejor cualquier parroquiano tiene en su poder algún documento gráfico de esta curiosidad urbana, la parra más alta de la ciudad de Córdoba.

(Publicada en www.callejadelasflores.org)

TABERNA CASA DE CHALECO


La Taberna Casa Chaleco es famosa por muchas cuestiones, la primera de ellas era por la nobleza de sus caldos. Mi suegro que fue el tintorero de la calle Mucho Trigo la frecuentaba. Cuando dejó el oficio de tintorero, heredado de su padre, se colocó en la Confederación de Regantes del Pantano de Guadalmellato. Su misión consistía en el mantenimiento del canal y en la apertura y cierre en tiempo de riego, de los pequeños canales capilares de servicio a la zona de regadío. Siempre a la vuelta, y no sé si a la ida “mataba el gusanillo” con el Machaco, caían un par de medios y alguna veces más. La taberna que tenía bodega propia se ubicaba en el Campo de San Antón, entre Puerta Nueva y la Avenida de Barcelona. Que después de la reparación de la NIV, quedó en situación de bajo nivel con respecto a la carretera. Era significativa la Taberna porque no había parroquianos que, después de asistir a un entierro en San Rafael, no pasaran por Casa Chaleco para cumplir con el ritual. /Si vas a un entierro y no bebes vino/ el tuyo viene de camino/. Y claro… 

La carretera entonces era una vía que, a pesar de ser una radial del estado, la Nacional IV, tenía las características de una carretera provinciana. Cuando salías de Puerta Nueva ya estabas en el campo prácticamente, en las afueras de la ciudad. Frente estaba el matadero, edificado en los terrenos del antiguo Convento de San Juan de Dios, a la izquierda el barrio de San Antón, y en la esquina de lo que podría ser la de la Avda. Barcelona actual, estaba la antigua ermita de San Sebastián. Recuerdo nada más pasar la "Taberna de Chaleco" en dirección cementerio, una reja con una especie de capilla de poca profundidad, de las muchas que había por la ciudad, también desaparecida. “Chaleco” se llamaba D. Fernando. La taberna estaba alternada por él y su hijo. Las “clásicas” de aguardiente suyas las llamaba “albañileras”, de módico precio. “Chaleco” tocaba la guitarra, y dicen que bastante bien.

La taberna también era frecuentada por toreros que acudían al matadero para, unos dicen que a entrenarse en el oficio de matar las reses, y otros a tantear las vaquillas que estaban en sus patios esperando su hora. 
El anecdotario es muy amplio, como muestra un botón:

-¡Fernando pon tres medios de blanco y uno de tinto! 
-¿El tinto para quién es? 
-Para mí que estoy de luto, ¿o no venimos de enterrar a mi madre? 

D.Manuel Carreño, ya fallecido, colaborador del diario Córdoba fue conocedor del mundo de las tabernas y escribió alguna que otra sobre la de Chaleco, que se pueden consultar en la hemeroteca. Conocido de mi suegro y vecino también, pues Manuel vivía en la calle Consolación. Además se dio la circunstancia que fallecieron en el mismo año. Decía que frecuentó la Taberna el Pernales y el Niño Gloria, dos bandoleros románticos. A saber si D. Manuel cuando lo dijo estaba en perfecto estado de revista, o en trance. Lo que sí es cierto es que casa Chaleco fue una institución en la ciudad, porque lamentablemente, más tarde o más temprano, había que pasar por allí. El apodo de Chaleco no sé, a lo mejor sería por el uso de esa prenda por el tabernero, pero en el fondo es igual.

El recuerdo más antiguo que tengo de la taberna fue de octubre de mil novecientos sesenta, cuando se producía el traslado de mi abuela al cementerio. Eran en uno de aquellos coches fúnebres acristalados tirados por caballos. Uno de estos animales se encabritó, y frente a la misma puerta casi vuelca el coche, que se quedó con una rueda metida en el arroyuelo del arcén, casi volcado, cuestión que obligó al acompañamiento a arrimar el hombro para restituir a la carretera el vehículo animal. La capa acompañante, sacristán y monaguillo -era entierro de tercera, sólo el de primera acompañaban hasta el cementerio-, ya habían abandonado su recorrido en la Puerta Nueva.


Hoy en día se está realizando una obra en la carretera de introducción de tuberías de gran diámetro, eso ha obligado a excavar una profunda zanja de unos dos metros y pico de profundidad, que ha dejado a la vista el canto rodado que tenía en el pasado esa vía, como se puede ver en la fotografía. El nivel de la carretera era el mismo que tiene ahora la edificación donde estaba Chaleco.

    

Inocentes criaturas de niños, crueles asesinos de adultos.



Desde hace años, sigo un blog de cuando en cuando -ahora desde que tengo el empleo eventual en la Calleja menos, ya que tienes una obligación por la cual te "pagan"-, que con un tinte erótico festivo, publica variados y curiosos reportajes o entradas. Uno de los últimos está referido a unos tiernos infantes, tan tiernos como los Kañero y Kairo de nuestro admirado Manuel Harazen -admirado porque he estado leyendo en Supersticiones, entradas antiguas y me he quedado asombrado de muchas de ellas sobre todo las referidas al norte de áfrica en la zona cartaginense-, digo como esos tiernos y juguetones felinos porque ellos -los conozco bien porque mi madre era una aficionada a los gatos-, tienen en cada pata y manos, con carácter retráctil unos garfios que, a voluntad, pueden sacar y hacerte bastante daño. Por lo pronto siempre sus arañazos se te infestan. Las bolsas donde guardan esas armas son un nido útil para estudiar microbiología. A pesar de su exagerada limpieza habitual y diaria, nunca se llegan al interior de las fundas.

Pues bien una vez expuesta la comparativa de lo juguetones, candorosos, y bonitos que son los felinos, contrastada con su capacidad de matar a todo bicho que se les ponga delante, y al dueño incluso -no matarlo desde luego- pero si darle un susto, por su independencia y defensa de lo que consideran su territorio, vamos a ver que en esas fotografías de hermosos infantes se esconden también asesinos. Asesinos de adultos y de otros niños, con armas que le han causado a la humanidad más daño que los cuatro jinetes del apocalipsis.

Surgió el debate ¿si hubieses podido quitar de la circulación a esos tiernos infantes, en su no menos tierna infancia, lo hubieras hecho? Las contestaciones fueron de lo más variado. Desde la tesis de la problemática de la modificación del futuro, a que podía llevarte al matar al susodicho niño, y que te estuvieras matando tú también porque no nacerías, aunque por el contrario hubieras salvado a mucho millones de personas. Hasta otras basadas en la moral y buenas costumbres.

Lo cierto es que en el fondo, en la infancia, paralela a la indefensión que tienen todos los humanos cuando son niños, hasta que crecen y se hacen políticos, algunos, políticos hijos de puta, en ese momento homicida que planteamos, son verdaderamente niños indefensos. Resulta increíble desde luego que después se conviertan en lo que fueron, y más increíble es que no sintieran ni frio ni calor al apretar el "botón" unos, otros utilizar la pluma, que significaba dejar sin padres a otros niños como habían sido ellos.

Es posible que en sus infancias, su entorno, su familia, e inclusive su adolescencia, forjara en ellos su madurez criminal, por esa suerte de factores que si se conocieran podría utilizarse para poner a elementos de esta especie a buen recaudo. Hubo una novela que se llama "Los niños de Brasil" en la que falló el experimento de clonación por esos factores "ambientales".

De todas formas aquí están estas criaturas para que en la prolongación de este verano que va a empalmar con el del membrillo -que alegría lo del verano- para que juguéis al acertijo de saber quienes son.



(Publicada también en www.callejadelasflores.org)

¿QUÉ CUECE LA JUNTA EN LA PLANTILLA DE PROFESORES DEL CONSERVATORIO SUPERIOR DE MÚSICA DE CÓRDOBA?


Una serie de preguntas sin respuesta.

En el BOJA número 91 se publica una Resolución de 24 de abril de 2009, relacionada con la apertura de un procedimiento para optar con carácter de interinidad a unas cátedras de guitarra flamenca del Conservatorio Superior de Córdoba.

El 23 de junio de 2009, publican una Resolución a la que añaden la lista del baremo definitivo de los aspirantes a la Cobertura Provisional de Cátedras.

El 24 de junio de 2009, publican la adjudicación provisional de la Cobertura Provisional de Cátedras. En la lista adicional figuran siete plazas de profesores de guitarra flamenca. Es decir los nombres, apellidos y puntuación del baremo de siete profesores titulados superiores de Guitarra Flamenca que optaban a las siete plazas. Uno de ellos el sexto por orden estuvo ocupándola el curso anterior 2088/2009.

El 4 de septiembre de 2009, publican las listas definitivas y sólo figuran ahora cinco personas, quedando fuera el sexto que ya trabajó el año pasado en el mismo puesto y el séptimo que era nuevo este año.

Pero lo curioso es que parece ser que han contratado en el lugar de estas dos cátedras suprimidas de un plumazo, a dos personas sin titulación ninguna. Sin desmerecer a éstas, pero lo cierto es que no se pudieron presentar al concurso porque no reúnen los requisitos necesarios. Y sin desmerecer a éstas personas que pueden ser unos virtuosos, no pueden ser docentes porque no tienen realizado el CAP, entonces ¿que enseñan en el Conservatorio?.

¿Cómo se explica esto? ¿No dan más salida a los afectados que el contencioso porque finaliza la vía administrativa? ¿No huele esto raro, muy raro? Todo ello sin ningún tipo de explicación. ¿Qué diferencia hay con los métodos de ministro Barroso y Castillo cuando solicitó una plaza en Veterinaria Rafael Castejón? ¡Ninguna! Seguro que lo habrán adornado, o a lo mejor ni siquiera, la impunidad con la que se hacen las cosas permite todos los juegos de cintura posibles. Evidentemente tengo constancia de que van al contencioso los afectados pero, someten al ciudadano a unos gastos que éste no puede soportar, mientras los servicios jurídicos de la administración están pagados por los propios ciudadanos a los que se les limitan sus derechos.

La verdad es que es lamentable.

LA OFERTA TEATRAL EN CÓRDOBA




Es muy aventurado desde luego, comparar con aquellos tiempos, en los que los conceptos de diversión y cultura diferían de los actuales. La oferta cultural y de entretenimiento en la actualidad es amplia, en ocasiones muy amplia, enorme diría yo. Ya no es sólo la prensa escrita y el teatro como antaño, ahora están: el cine, los soportes informáticos personales, Internet, etc. Se puede elegir lo que uno quiera en el momento que se desee. Antes las limitaciones eran las que eran y paralelo a las carencias, la iniciativa de la ciudadanía era más activa.

Pasó igual con el cine ¿Cuántas salas existían en Córdoba? ¿Cuántas quedan? Es lo mismo que ocurrió con la moda del video, proliferaron por doquier videotecas, con los cambiantes sistemas de reproducción; 2000, Beta, VHS, y ahora el DVD, y dentro de este último diferentes variantes.

Gran Teatro en 1970.

En Córdoba, hemos tenido en las últimas décadas, varios teatros. El Gran Teatro, el Duque de Rivas, el Palacio del Cine, y el Góngora. Luego estaban los pequeños, pero que podían usarse como tales, el Osio, en Cañero, y el Séneca en el Campo de la Verdad, el del Centro Filarmónico y el de Oscus, el Avanti de los Salesianos, el Liceo del Circulo de la Amistad, el Coliseo San Andrés de verano y posiblemente alguno que otro más privado. También cuando cambió la tendencia, tuvimos cines que podían haber sido teatros en potencia, evidentemente sin grandes posibilidades de escenario.

Pero en el siglo XIX teníamos los siguientes:

Teatros:

Principal.- En la casa número nueve de la calle Ambrosio de Morales. Fue el Coliseo Aristocrático de Córdoba y fue destruido por un incendio.

Recreo.- En un edificio de la calle María Cristina que fue derribado para hacer la calle Claudio Marcelo, era el llamado Teatro democrático de Córdoba.

Iberia.- En las antiguas oficinas de la calle García Lovera hoy Endesa.

San Fernando.- En la calle María Cristina (entonces del Arco Real).

Cervantes.- Cerca del anterior.

Moratín.- En la calle Jesús María, frente al Palacio de los Marqueses de Valdeflores.

Gran Teatro.- En Gran Capitán, lo construyó la banca Pedro López Morales.

Teatro de Verano.- En la calle Gondomar, en los patios de lo que fueron después las Escuelas-Asilo de la Infancia.

Variedades.- En el Paseo del Gran Capitán, contiguo al casino republicano.

Teatro-Circo Gran Capitán.- En el Paseo del mismo nombre.

Teatros particulares:

Calle de los Huevos.- Fundado por José Gálvez 1812.

Casa del Bailio.- De la Marquesa de Rosales.

En la calle Alcántara 1824.

Plaza de la Trinidad.- Palacio de los Duques de Hornachuelos.

En la Iglesia de los Mártires, 1836.

En el corral de Bataneros, 1838.

Liceo.- 1843, dio nombre a la calle que luego se llamó Alfonso XIII y posteriormente fue el Circulo de la Amistad.

Casa Núm. 5 de la calle de Fitero.

Plaza del Conde de Priego.- En el Palacio de los Marqueses de Ontiveros.

Gran Teatro en la actualidad.

Por lo tanto en el siglo XIX contamos 10 teatros principales y 9 particulares, es decir la friolera de 19 teatros. Es cierto que a lo largo del siglo XX, tuvimos cincuenta y tantos cines de verano y ahora sólo cinco, y teatros algunos menos que en la actualidad.

Hoy día contamos con: el remozado Teatro Principal de Ambrosio de Morales, el Gran Teatro, el Teatro de la Axerquía, el Liceo del Circulo de la Amistad, el del Colegio Salesiano Avanti. Luego están diferentes salas de actos que podrían considerarse como tales, como la del Conservatorio de Danza, y el Conservatorio de Música. Podría encuadrarse en ellos también el del Palacio de Congresos.

A mí me salen nueve.

Lo llamativo de la comparativa es el número de Teatros que había en ese citado siglo XIX y no se estaba preparando la ciudad para ser la Ciudad Cultural de 2016.

Teatro Duque de Rivas en el año de su cierre.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Pediatría y puericultura cordobesa, en el siglo X (I), La cuarentena.


Óleo de José Cruz Herrera de La Línea (Cádiz)

Nunca valoramos lo suficiente lo que aportó a nuestra sociedad la civilización árabe. Muchas de las cosas cotidianas que nos rodean tienen su origen en esa civilización. La numeración, sin la cual no podríamos calcular cuánto tenemos que pagar de hipoteca, ni los bancos contabilizar sus ganancias. Se imaginan lo difícil que sería hacer cualquier cálculo en números romanos, por poner un ejemplo.

Hace bastantes años, cayó en mis manos un artículo del Sr. Arjona Castro, que trataba sobre la pediatría y la puericultura en la Córdoba del siglo X, basado en el Tratado de Obstetricia y Pediatría, "Kitab jalq al-yanin wa tadbir al-habala wa al-mawludin" del médico árabe cordobés 'Arib ibn Sa'id, Historiador y ministro de Abderraman III y de Alhaken II, que devoré avidamente, y que he releído muchas veces después. Describía los avances en la medicina del siglo X, relativa a la rama señalada, por los doctores del Califato. Dibujaba cuestiones que todavía hoy se tienen en cuenta.

Me viene a la memoria el criterio de un pediatra, que tenía consulta en S. Andrés y que trató a mi hijo mayor cuando bebé, y que se asemejaba al seguido por esos doctores califales. Para ellos la terapéutica estaba concebida de la siguiente forma: primero empleaban la dietética, configurada según cada niño, y si esta fallaba entonces se recurriría a la farmacopea. Ese método seguía siempre el citado pediatra con mi hijo, cuando sufría de cualquier problema habitual de la infancia. Para ello siempre tenía la dieta adecuada, o el remedio natural. Pero en cierta ocasión nos desplazamos a Madrid, y tuvimos la mala suerte de que el niño tuvo una diarrea y el doctor de allí, que seguro desconocía los criterios médicos ancestrales del sur, le recetó una dosis de antibióticos, que hicieron que el color rosado de sus mejillas se quebrara y quedara como color ch... de mona.

En aquellos tiempos, todas las plantas que se usaban en la medicina, estaban recogidas en el Calendario de Córdoba (almanaque de agricultura, hipología y medicina), dónde se señalaban los lugares y el momento de recolección de las plantas conocidas. En la novela "Los Cipreses de Córdoba", se hace una detallada descripción de las virtudes de otra planta muy actual, novedosa en la Córdoba de esa época, que es el Áloe.

Volvamos a lo principal que nos ocupa y que son, los métodos empleados con los pequeños hace once siglos, es decir más de mil años, que se dice muy pronto.

La cuarentena

En ese tiempo la asistencia a los partos normalmente se ejercía por los familiares cercanos, o una experta que ejercía de partera o comadrona. Ésta, en el momento del alumbramiento, procedía a cortar el cordón umbilical, y debía retrasar el corte del mismo hasta que el niño empezase a llorar. En la actualidad se hace lo mismo pues se considera que esa pequeña transfusión extra que recibe de la madre, es fundamental para sus defensas.

El cordón umbilical se debe cortar a cuatro traveses de dedo -el través de dedo es una medida médica que equivale a 5 ó 6 centímetros-, del abdomen. Ligando primero fuertemente para evitar hemorragias. Se cortaba con un cristal o palo afilado, nunca con hierro por considerarlo de mala suerte.

Después se procedía al lavado del nacido en agua, salada con sal, costo, zumaque alholva y cebada, todo menos ojos, nariz, y boca. Después debía de frotarse con agua y un cocimiento de arrayán, para quitar cualquier resto que le quedara. En otras ocasiones se usaba para lavar agua con ceniza. Había que hacer hincapié en el secado, para evitar lo que llamaban perjuicio de la humedad. Importante también la cuna, que debía tener colchón ni duro ni blando, para que no se le deformara la columna y sobre todo que se le aflojaran las carnes. La cabeza debería estar siempre algo más elevada que el cuerpo.

La alimentación.

La primera alimentación debía ser miel mezclada con agua o untada en un dedo. Después le daría una nodriza el pecho cuatro días, evitando recibir el de la madre en este tiempo. Suponemos que sería para evitar que recibiera los calostros. Eso hoy en día está superado por los beneficios que se estima tiene esa primera leche materna sobre todo en materia de anticuerpos.

La alimentación primaria en ese tiempo no tenía más alternativa que la lactancia natural. Si la madre no podía darle el pecho no había más remedio que buscar una nodriza.

Es muy curioso y significativo el retrato que se hacía de la nodriza, como debía ser: primero joven, entre la segunda o tercera década de la vida, de piel blanca o pelirroja, con tiempo de haber parido, multípara, que ya hubiera criado a varios y que no estuviese embarazada. Existía la creencia de que el embarazo corrompía la leche. Sin embargo Mahoma, decía por otra parte que, el había visto a muchas mujeres persas o bizantinas criar estándolo y no perjudicaba a sus hijos. La cantidad de recién paridas que perdían a sus hijos por la gran mortalidad infantil, permitía que hubiera muchas nodrizas o posibles amas de cría libres. Debía tener el ama de cría -continuamos con la descripción estándar de ésta- buen color, y también su carácter. Los pezones de mediano tamaño, para evitar dificultades al lactante. Su leche debía ser blanca, dulce, con aroma, ni fluida ni espesa, sin mucha nata. El método de comprobarlo poner una gota sobre una uña. Su régimen alimentito debía estar controlado, no comer picantes, salado o ácido, evitar los puerros, el apio, la cebolla y el ajo. Me atrevo a pensar que todas estas prácticas estaban más dirigidas amas de crías y a niños de familias de un nivel elevado.

Decían que, durante la menstruación no debía coitar para que la leche no se corrompiera. El mejor alimento eran ubres de cabra o cordero y mucha leche. El vino mezclado con agradables especias -la prohibición del alcohol no sería aún efectiva-. Debía frotarse lo pechos a diario con aceite de alholva. La duración de la lactancia debía ser de al menos dos años o treinta meses. Así se protegería al niño de una serie de enfermedades infecciosas.

El destete debería ser progresivo, para que el niño se fuera acostumbrando a ingerir sólidos. Los primeros sólidos consistían en unas bellotas de harina de sémola, azúcar y leche para chupar, e ir acostumbrándolo a masticar y deglutir. Después se le podía dar carne de pollo o de perdiz tierna, para ir pasándolo paulatinamente a otros alimentos. Tras varios periodos se suspendía definitivamente el pecho.

Enfermedades habituales de la cuarentena.

Ulceras o aftas.- A estas se las llamaba al-jurr, traducido alhorre o costras. Había tres formas principales: blancas, rojas y negras. Para las rojas se espolvoreaban éstas con un compuesto de pétalos de rosa, azafrán, creta, azúcar y mirra -en un anuncio de TV en que le regalaban un móvil a S. José, éste pregunto ¿Y esto para qué? Y le contestaron ¿Y la mirra, para qué? Pues ya lo sabemos-. Las negras con toques de zumaque, arrope de frutas verdes y piedra azul (sulfato de cobre).

Vómitos o tos.- Se creía entonces que la tos era causada por el aire frío que le penetró a los pulmones después de salir del vientre de la madre. Ésta se trataba con ajo -daba calor- mezclado con leche, hinojo hervido y colado. También se le administraba un eluctario o mejunje; goma arábiga, tragacanto, regaliz y alfeñique. En el siglo XV se empleaba idéntica formula, recogida en un tratado editado en Zaragoza. Para la tos se bañaba al niño con agua caliente, se le frotaba la cabeza con miel y se le provocaba el vómito, apretándole la base de la lengua con el dedo para que echase las flemas, que se suponía producían también la tos. Hasta hace poco se le daba jarabe de ipepacuana.

El insomnio.- Para esta afección se usaba el jarabe de adormideras (jashjash) que también quitaba la tos. Este remedio fue introducido por los árabes pero está datado de bastante antes. En el Papiro de Ebers se le recomienda para ello. Hay que tener en cuenta que de la papaver sonniferum se extrae el opio, y de lo que estamos hablando es posiblemente de una infusión de pétalos, o semillas, cuyo poder es infinitamente menor. Hasta hace poco se ha utilizado como remedio casero.

Otras patologías.- Había otras patologías del periodo que estamos señalando, como la inflamación del ombligo, el dolor y la supuración de oídos, las costras y pústulas en la cabeza o cara, llamadas sa'fa o ribba , que hoy se llama impétigo. Para lo primero era la opinión del doctor rapar la cabeza, con una pasta depilatoria y un ungüento a base de almártaga (o litargirio= protoxido de plomo), albayalde, ceniza de cepa de vid, aceite de rosas y cera blanca, todo ello disuelto en yemas de huevo, También describe en este capítulo la llamada enfermedad de la cabeza gorda, que posiblemente englobaría las hidrocefalias o el céfalohematoma del recién nacido.

Hasta aquí, de forma lo más escueta posible, lo referido por nuestro paisano 'Arib ibn Sa'id, al primer periodo de la vida del niño. Continúa detallando el segundo periodo, que va desde la cuarentena hasta la erupción dentaria del séptimo u octavo mes. El tercero lo señala, desde el octavo mes hasta los 6 ó 7 años, terminando con la aparición de la pubertad.



(Publicado en www.callejadelasflores.org) (Fotografía del óleo del pintor de la Línea (Cádiz, D. José Cruz Herrera)