Torre de Belén y puerta
Cuantas veces hemos traspasado esa puerta de la Torre de Belén, y yo a la vez pensado que habría dentro, en los cuerpos superiores porque el bajo era una ermita. Mis padres iban a una bodeguilla que había en La calle San Basilio, donde me mordió el perro (por darle yo una patada, no porque el animal fuese agresivo). Mi padre le llevaba a diario de comer a la atarazana, para vigilar también si tenía rabia. La reseña periodística decía: El niño tal y cual ha sido mordido por un perro. Debió decir: El niño tal y cual es un peligro para los perros que estén tranquilos en sus casas.
Esa muralla por el Camposanto de los Mártires formaba parte del arroyo y de la casa de Juan Barazona, el que iba de cacería a África con el Marqués del Mérito. Dentro de la muralla en lo que fue plaza de mercado que terminó con la de la Judería, el cine de verano Avenida, en él vi las películas de Rintintín, el perro cinematográfico en blanco y negro. Las de Kit Carson, del oeste, y algunas más. El Convento Salut Infirmorum, aún habitado por la congregación, hoy de la Junta de Andalucía. En la esquina contraria a la escuela (restaurante de la Almudaina), tenía el taller un electricista, Velasco, padre de un amigo.
Los baños árabes estaban bajo tierra, después de haber sido excavados buscando reliquias, arriba un paseo ancho, de la anchura actual de los baños. La entrada al garaje Alcázar era el sostén de la charca que formaba el Huerto del Rey, con agua de la alcubilla de la Puerta de Almodóvar, que pasaba por el puentecillo que había en la incipiente Carretera Nueva (luego dedicada a Sir Alexander Fleming), que llegaba a la Cruz Roja desde los Mártires. Y todavía estaba el refugio en la delantera del Alcázar, con el que nos asustaban con meternos nuestras madres, si no dejábamos las travesuras.
Un autobús urbano se había estrellado con la esquina del Seminario de San Pelagio, no sin antes haber arrancado la piel de dos árboles centenarios de los Mártires, cicatriz que estuvimos viendo muchos años, Manos mal que estaba el Seminario que hizo de freno de emergencia, porque si no hubiera acabado debajo de la Cuesta de la Cárcel (hoy con nombre de una religiosa catalana), en la Huerta de Antoñita, o quien sabe si en el río.
En esa plazuela del jardín de los Santos Mártires como Plaza de Armas del Álcazar, era donde se iban las “holgazanas cordobesas”, según la reina “olorosa”, para tratar de verla y de lo que salió el decreto de que fuesen desheredadas, cuando fuesen viudas, lo que llevó a muchas parejas a casarse en Alcolea. Verdad o leyenda, pienso que verdad. Papeles habrá al respecto que lo refrenden.
De un extraordinario trabajo de Antonio Almagro: “Lo más significativo de esta muralla es la llamada Puerta de Belén. Se trata de una torre que alberga en su base una puerta en recodo simple, con acceso lateral por el exterior. La torre está construida toda ella con sillares de piedra bien labrados salvo las bóvedas interiores que son de ladrillo. Esta característica ha hecho pensar a algunos que pudiera ser obra cristiana por asociar las obras de fortificación almohades con el empleo exclusivo de la tapia.
Pero los constructores almohades utilizaron ampliamente la fábrica de sillería allí donde había disponibilidad de este material y tradición de su labra, como son las ciudades de la costa atlántica de Marruecos en donde abunda la piedra arenisca, como Rabat, Tit o Safi. Por otro lado, la fábrica de cantería de la torre está perfectamente trabada con la de tapia de los lienzos contiguos lo que permite afirmar que se construyeron simultáneamente. También desde el punto de vista tipológico tanto la puerta en sí como algunos detalles de la torre permiten afirmar que es obra almohade.
La torre tiene planta cuadrada de 7,50 m de lado. La organización de la puerta es la característica en estructuras islámicas de este tipo. Posee una sala interna cuadrada de 3,25 m de lado cubierta por una bóveda vaída de ladrillo y con puertas en dos de sus lados contiguos, de modo que para pasar a través de ella hay que hacer un giro de 90°. La puerta que da al exterior del recinto de la alcazaba se abre en un lateral de la torre evitando dar frente a quien se acerca a ella. La que da al interior está situada en el mismo plano que la muralla.
Cada una de las puertas posee dos arcos, uno en la línea de la fachada exterior y otro en la de la sala interior. Entre ambos arcos queda un espacio cubierto con una bóveda de cañón de igual directriz que estos. En ambas puertas las hojas de cierre se sitúan junto al arco exterior y se accionan desde el interior del edificio, de modo que cuando están abiertas quedan enrasadas con las jambas de ambos arcos, sistema característico de las puertas almohades.
En la puerta que comunica con el interior de la alcazaba, en el lateral sur que queda oculto por la hoja de cierre de ese lado, hay una puerta que da paso a la escalera de subida a las cámaras superiores de la torre. Esta es una solución que se encuentra en otras puertas del mimo periodo, como Bab al-Qabli del Ribat de Tit, Bab Dukkala de Marrakech o la puerta de Dar al-Sultan.
La torre posee dos cámaras superpuestas, ambas de planta cuadrada y cubiertas con bóvedas vaídas. El acceso desde la planta baja a la primera se hace por una escalera alojada dentro del muro sur de la torre y que desembarca en la esquina suroeste de la sala alta. Esta se ilumina con dos aspilleras abiertas en los lados sur y oeste. En el centro del lado norte arranca otra escalera que asciende a la siguiente planta y a la terraza.
Esta escalera es del tipo de machón central cuadrado alrededor del cual se desarrollan los tiros de peldaños, solo que uno de ellos, que quedaría dentro de las salas, no existe. La segunda cámara tiene una sola aspillera en el lado oeste, los dos accesos de la escalera en el norte y una puerta en el este. Esa puerta da acceso a un pasaje o galería que sirve de comunicación entre los adarves de las dos cortinas de muralla que acometen a la torre.
La galería tiene en su lado este, tres arcos, de mayor anchura el central, cuya disposición recuerda la que presenta la llamada Torre Blanca situada en el sector norte de la cerca urbana de Sevilla. La escalera continúa hasta la terraza que actualmente solo posee un antepecho sin almenas”
En marzo de 2018 publiqué un artículo en el Bloc sobre la torre, basado en textos de Gracia Boix, éste actual lo complementa en reseñas de los alrededores y sobre todo en las fotografías interiores que son muy significativas. Los dos historiadores inmejorables cada uno en su género y con su estilo.
Fotografías del artículo de Antonio Almagro
Bibliografía de la memoria del autor y artículo de Antonio Almagro















