Vista de la Cuesta de la Traición y un infantil aún Arroyo del Moro
Días atrás me preguntaba una amiga, Isabel Burón, en una red social sobre el arroyo del Moro, y yo que había tenido la suerte de que mi amigo Manuel Ortas, del Ateneo de Córdoba, me facilitara amablemente una copia del extraordinario trabajo "Arroyos de Córdoba", de Francisco Carrasco, ese romántico geógrafo y poeta de nuestros arroyos, vi que era el momento de hablar de este arroyo milenario. Es de resaltar que una gran parte de las personas enamoradas de esta ciudad, que la han plasmado en sus obras, no son cordobeses de nacimiento: D. Teodomiro Ramírez, gaditano; Francisco Carrasco onubense, y Pancho Gamero; pacense, entre otros muchos. El primero la referencia por excelencia de la historia de nuestra ciudad, y los otros dos conocedores del dominio hidráulico, arroyos y aguas, subterráneas y a cielo abierto.
Cuesta de la Traición en invierno del 2012, a la izquierda el Arroyo del Moro
Pues bien, hace tiempo que he comprobado que en la cartografía actual no están bien reseñados nuestros arroyos. Es verdad que estos cauces de agua, toman variados nombres según las épocas y los lugares por los que discurren, y ello hace más difícil su nomenclatura. Por ello tratare de acercarme lo más posible a su descripción. Mirar mapas para mi, siendo como soy un admirador de Julio Verne, y trasladar a la cartografía de que disponía de pequeño sus viajes por el mundo, no dejaba de ser una delicia. Si a eso le sumas que el territorio, en este caso, lo puedes recorrer y gran parte lo conoces, es más agradable todavía. Luego destacar, que amigos como Manuel Trujillo de A Desalambrar, Pancho Gamero o Ángel Martos, me hayan facilitado alguna cartografía antigua esencial para conocer el tema que nos ocupa, mejor aún.
Vuelo de 1956, Arroyo del Moro desde la Cuesta de la Traición hasta la Huerta de Segovia
El arroyo del Moro ha sido durante miles de años uno de los principales arroyos de la ciudad, junto con el de San Cristóbal y el de Pedroches, entendiendo dentro de su casco urbano. En época romana ya servía de defensa como foso en la muralla occidental de la misma, y pasaba por debajo del puente que había a la salida de la actual Puerta de Gallegos, en la vía Corduba-Hispalis. para continuar muralla abajo hasta la puerta de Sevilla y salir al Guadalquivir. Luego, a medida que avanzaba la historia resultó un incordio, y entonces los que tenían el poder de decidir, lo fueron echando fuera de la ciudad y desplazándolo hacia el oeste.
Fuente de la Raja en la Cuesta de la Traición
Su nacimiento sucede en terrenos del Lagar de la Cruz, su infancia la tiene por la Cuesta de la Traición, jugueteando con el camino al que cruza alguna vez. Se encuentra con la fuente de la Raja, que lo alimenta casi abajo del sendero. Después la finca de la Aduana lo acoge, antes de cruzar la carretera por primera vez, camino del olivar de Matamilanos. Hoy en día existe el proyecto de una urbanización en la zona, que ha previsto que por aquí vaya a cielo abierto. Cruza nuevamente por segunda vez -son tres- la carretera de Villaviciosa a la altura del Cerrillo, lugar de meriendas invernales de novios, con la Lambretta o Vespa, o autobús de la Aucorsa gallega, premunicipal, controlando los viajes de subida al sanatorio, porque el "Pegasin" del "Tostao" sólo subía hasta el Carril.
Vista del olivar de Matamilanos, Cerrillo y Carretera de Villaviciosa
Cruzado el puentecillo de la carretera de Villaviciosa, se introduce en la Huerta de Segovia, que circundaba la valla de fábrica que empezaba a la derecha, poco más arriba de la curva del Carril de la Huerta de los Arcos. Francisco Carrasco la describe así:
Huerta de Segovia
"entrando en la Huerta de Segovia entre naranjos que, en primavera, obsequian con el virginal aroma del azahar. Esta es una de las huertas de más encanto de nuestra sierra con la de la Huerta de los Arcos. Es reino de la dama de noche y el heliotropo en las noches cálidas del verano cordobés."
Vuelo de 1956. Arroyo del Moro desde Huerta de Segovia, Mayoral y El Duende
Luego baja por la finca el Mayoral y el Encinar del Duende donde lo embovedan. Aquí hay que señalar que todas las parcelaciones de esta zona noble de la ciudad han empezado siendo ilegales, hasta hace poco no tenían ni alcantarillado. por eso cuando se critica las parcelaciones proletarias de la vega u otros lugares, hay que mirar hacia atrás y comprobar que otras de más "alcurnia" también lo fueron. Existen construcciones hasta encima del propio cauce. Estas irregularidades urbanísticas conllevan que, cuando la naturaleza dice aquí estoy yo no hay posibilidad de frenarla, rompe por donde le parece o le hemos estorbado más.
Vuelo de 1956. El Duende, Vistahermosa, Canteras de Olmo
Me acuerdo de un tímido Darro en "Graná", cuando reventó el embovedado de Reyes Católicos. O este Arroyo del Moro que también ha dado sus problemas, como a finales de los cincuenta del siglo XX cuando se desbordó, inundando la barriada de las Margaritas, al buscar su salida natural. Lo que pasa es que esas irregularidades y los problemas que conllevan estas, no las pagan los que cometen las mismas si no el resto de los ciudadanos. Pero no nos podemos extrañar cuando estamos pagando la nefasta, e incluso me atrevería a decir, delictiva conducta, de algunas entidades bancarias, que nos han hipotecado de por vida el futuro a los españoles. Tanto en una como en otra con la anuencia, incompetencia, o el mirar hacia un lado de los poderes públicos, los cuales deberían responder de su gestión con su peculio personal y no irse de rositas cuando gestionan mal.
Canteras de Olmo
Pero sigamos su curso, una vez dejado atrás el Encinar del Duende, dejaba arriba entre la carretera del Brillante y su natural discurrir una antigua barriada, llamada Vista Hermosa o "barrio de los chismes", Después rozaba el colegio de las Adoratrices. Más abajo en la acera del Duende, existe un enorme complejo de enseñanza privado y otro más en construcción. Lo que demuestra lo rentable de este tipo de enseñanza cuando la pública está denostada, por los poderes que deben impulsarla por lo que tiene de equidad e igualdad de oportunidades. En este país se destruye a conciencia para justificar lo injustificable. En su margen izquierda aún las Canteras de Olmo están visibles. En algunos planos este tramo del cauce lo representan a cielo abierto.
Puentecillo, Carretera del Brillante y Calasancio
Continua bajando hasta el vértice de Calasancio con la Carretera del Brillante, a la altura de lo que se llama El Puentecillo (ya no existe como tal), para cruzar la carretera de Villaviciosa por tercera vez. Linda con la Huerta del Tablero Bajo y desde ahí... hacemos una parada, porque desde aquí bajaba hacia los Jardines Bajos en el trazado primitivo que se mantuvo durante toda la Edad Media, hasta el siglo XIX, pues en el Plano de los Franceses figuraba así y en otros planos.
Plano en el que se ve el trazado por los jardines Bajos hasta la Victoria
Ahora la expansión de la ciudad hacia occidente, con el ánimo de ampliar los terrenos de la feria, en 1861 se cubrió desde el Ex-Convento de la Victoria hasta la Puerta Almodóvar, para continuar por la Huerta del Rey hasta el río, bordeando la muralla. En 1892 Molestaba otra vez para la construcción de los Cuarteles de la Victoria, y nuevamente se desvía desde lo que ahora es el cruce del Pryca Sierra (Margaritas) en dirección al Pago de los Aguijones, por la calle Cristóbal de Morales (esta reseña callejera es para imaginarnos la dirección, hacia el oeste que toma, pues desconozco si va por esa vía entubado), e iniciar la bajada hacia el viaducto del ferrocarril.
Vuelo de 1956. Puentecillo, Tablero Bajo, Santa Ana, María Luisa y giro al sur
Volvemos entonces a decir Tablero Bajo, Huerta de Santa Ana, María Luisa para después bajar por lo que ahora es la Avenida del Arroyo el Moro hacía la incipiente Ciudad Jardín. Huerta de la Marquesa, de Montijano, Vista Alegre, hasta otear las tapias del cementerio de la Salud. Citar que en el 92 ocasionó, junto con la cimentación del edificio del Área de Seguridad de Córdoba, obra de Rafael Pérez de Siles, el que se viniera abajo la tapia del cementerio, y que hubiera bajo un torrencial diluvio reparar la misma y reforzarla. Como testigo ha quedado un cuadrante en los sótanos del edificio que mantiene a raya las subidas del agua.
Esquina del Pryca Sierra donde gira en ángulo recto hacia el oeste.
A principios de los años sesenta del siglo XX por la expansión de la ciudad hacía el oeste, volvió a estorbar y se entubó, durante toda la Avenida Parque desde el Viaducto de la Electro Mecánicas, hasta el Cementerio de la Salud para aproximarse a su salida natural e histórica al Guadalquivir, junto al Molino de la Alegría.
Vuelo de 1956. Cruce carretera Trassierra hasta el viaducto de la Electro
Y más o menos, con los naturales errores por omisión, y desconocimiento -posiblemente más de lo segundo-, es éste, a groso modo el recorrido y los vaivenes a lo largo de dos mil años de un arroyo de la ciudad, el Arroyo del Moro.
Vuelo 1956. huerta de la Marquesa, Vista Alegre, Cementerio de la Salud
Detalle de Vista Alegre, Cementerio de la Salud, barrio del Maimón y
desembocadura en el Molino de la Alegría.
Plano de Córdoba de Saénz de Santamaría con los cursos de los arroyos del Moro y S. Cristóbal
Fotos de Google y del vuelo de 1956 y de Pancho Gamero
Encañado del arroyo en la Huerta Segovia (Foto de Pancho Gamero)
Fotos de Google y del vuelo de 1956 y de Pancho Gamero
Bibliografía Arroyos de Córdoba de Francisco Carrasco.
Agradecimientos: Pancho Gamero, Manolo Ortas, Ángel Martos, Manuel Trujillo.































