La fuente de la Tinajita o la Tinajuela
De vuelta de un paseo "científico", meses atrás, con mis amigos Pancho Gamero y Ángel Martos, expertos donde los haya en materia de aguas subterráneas, por el arroyo del Rodadero de los Lobos buscando unas fuentes de carácter árabe, y habernos llevado, bueno singularizo, haberme, un susto de campeonato con la espantada del jabalí, decidimos aprovechando el momento para visitar la fuente de la Tinajita o Tinajuela, es lo mismo según autores, que está en la vertiente del arroyuelo del mismo nombre, que circunda las canteras de la Albaida en la heredad del mismo nombre.
En los textos la citan como mineral posiblemente el color...
Hacienda que dispone de una superficie, según al catastro de un millón setenta y cuatro mil seiscientos sesenta y dos metros cuadrados, vamos una modesta parcelita. Como decía, decidimos entrar a la fuente o alcubilla desde el recinto deportivo antaño de la Caja Provincial de Ahorros, que fue Caja de los cordobeses de verdad, y que por mor de los culpables que todos conocemos se le puso en bandeja a Monseñor para que al final quedará en otras manos.
Vista de la fuente desde el sur. Cuatro pilares y la alcubilla.
Bueno pero como lo que nos importa no son cuestiones financieras, sino hidráulicas, continuare con la descripción del recorrido. Bajamos desde el recinto deportivo por una pendiente que nos obligó a agarrarnos a matorrales para bajar al arroyo, y que al menos experto por poco le cuesta caer rodando al mismo. Cuando en realidad la entrada al lugar era más cómoda por la orilla izquierda del arroyo desde abajo, a la orilla de las canteras del siglo X y anteriores.
Alcubilla
Manifesté a mis compañeros recordar este lugar como sitio de "peroles", de haber venido alguna vez y oírlo comentar a los cordobeses de las cercanías. Los lugares característicos de "peroles", debían tener sombra, agua y no estar muy lejos, teniendo en cuenta que el vehículo que se usaba normalmente era el de San Fernando, "Unos ratos a pie y otros andando", y claro cargados con los útiles no procedían grandes distancias, sobre todo teniendo en cuenta la vuelta y el trasiego del contenido de las "damajuanas", a los distintos aparatos digestivos, que la hacía más difícil, sumándole sardinas y el clásico arroz, con mucha guarnición o con menos.
Vista de los pilares desde el lado oeste de la fuente.
Había lugares como el Cañito Bazán, la Palomera, la huerta Hierro, los Mártires, Peña Tejada, Linares, Pedroches, el que nos ocupa de la Tinajita, y otros muchos, difíciles de enumerar. Este lugar no era un lugar llano si no algo abrupto y está a la orilla del arroyo citado del mismo nombre, corto de cauce que es tributario del de Valdegrajas, que discurre delante de la casa matriz de la Hacienda y, a su vez tributa en el del Rodadero de los Lobos, quizá el más importante en cuanto a longitud, junto con el de los Nogales, quien se une a ellos pasado el Canal Principal del Guadalmellato, acabando todos antes de ser fieles a su cauce, que es cuando se vuelcan en el río grande de Andalucía, Guadalquivir, con el nombre de Cantarranas a la altura de la barriada de las Palmeras.
La frondosidad del lugar es manifiesta.
El Indicador Cordobés o Manual histórico-topográfico de la ciudad de Córdoba. de Luis María Ramírez de las Casas Deza en sus páginas 184-85 ya lo cita, y el manual de las aguas por excelencia de esta ciudad, "Las aguas de Córdoba" de D. José López Amo -que yo espero mejore el trabajo de mi amigo algún día, por las lógicas razones de aclararnos conceptos que D. José no trata de aclarar, ya que se ciñe a citar estrictamente determinadas cuestiones administrativas sin extenderse-, cita este lugar como Fuente Realenga por Notoriedad, en su página 93 de un largo listado en el que ocupa el quinto lugar, pero por cuestiones, estimo, alfabéticas.
Uno de los pilares seco por el atranque citado de los anteriores
Hay un trabajo llamado Memoria de Información del Medio Físico en el que también se cita la fuente, pero es una copia del Libros de las Aguas de Córdoba, con la curiosidad de que el autor, en lugar de Amo llama al apellido del autor Amor. Por ese pequeño error, que pudiera ser ortográfico, pero que repite lo que hace dudar, me genera una infravaloración, aunque éste en su conjunto no es malo.
Otra vista
Tomaron muestra de aguas, que al final dieron contaminación por las conocidos Escherichia Coli, o E. Coli. De todas formas el estado del agua no daba lugar a dudas, y no hubiera hecho falta el laboratorio, porque no invitaban a beberlas desde luego. Creo, modestamente que posiblemente aunque no he consultado el informe del laboratorio, que el color de las aguas pudiera ser por ser ferruginosas. La alcubilla está protegida por una oxidada reja que no impide que los desaprensivos viertan dentro lo que les parezca, aunque afortunada o desafortunadamente ya no es lugar de peroles.
Texto de Luis María Ramírez de las casas Deza en el que la cita mineral
Ángel trato de reparar uno de los cuatro pilares escalonados que reciben el agua, primero desatrancando los caños que estaban obstruidos, e incluso metiendo en las grietas de fábrica de los pilares material para obligar a la salida natural, pero fue imposible. La reparación debería conllevar el vaciado total y la reparación de las grietas citadas, para que el agua corriera de uno en uno hasta salir al arroyo, manteniendo los distintos niveles para beber el posible ganado que llegase a abrevar a ella.
Pacho Gamero y Ángel Martos, los expertos.
Una fuente que está dando su fruto desde hace muchos años, y que se supone ha servido para aliviar a caminantes, ganado y perolistas de los rigores de nuestra segunda estación meteorológica, el verano, por que las otras dos son la primera el invierno y la tercera la del ferrocarril, como dice el dicho basado en los saltos tan considerables que tenemos sin nivel intermedio.
Una vista aérea del lugar
La verdad es que es un lujo salir al campo con estos expertos, porque raro es el día que no aprende uno alguna cosa nueva, aunque a veces conlleve escuchar de terceros barbaridades trasnochadas que no vienen al cuento.
Fotografías del autor
Bibliografía la citada










