Esta tarde, ya calurosa, casi veraniega, del diecisiete de mayo, ha tocado visitar una torre óptica cercana a la ciudad. La que está el cortijo de Chancillerejo, en el cerro del Telégrafo, a unos 120 metros en línea recta del punto geodésico del mismo nombre. Digo calurosa porque superaba el termómetro los treinta grados, a la hora del cuarto toro, más o menos las seis de la tarde.
En la lejanía
Deje la autovía A4 dirección Madrid, a la altura del arroyo de Cantarranas, en dirección a la Prisión. Una vez cruzada la autovía tomé un infernal camino de servicio, hasta acercarme lo más posible al cerro del Telégrafo, me acorde del Col du Telégraphe del Tour de Francia, guardando las distancias claro está.
Ya queda menos
Luego, después de un kilómetro y medio de trigal bajo, aún verde, de una tierra ya seca y resquebrajada que me llevó primero hasta el vértice geodésico citado, ubicado al sur de la torre que nos ocupa y luego a la torre. Una pareja de perdices remontaron el vuelo cerca de mí. Esperan siempre hasta el último momento y cuando dan la “volantá”, a su vez te dan el susto. Luego otra vez otro susto. No sé si fueron dos parejas o la misma dos veces, como el japonés de Chiquito de la Calzada.
Fachada sur.
La cota es considerable para mi forma física, doscientos catorce metros de altura, medidos en el vértice geodésico. Dejé el trigal y crucé otro tipo de sembrado procurando no pisar las matas verdes, que estaban bajas aún. Al frente, en dirección noroeste, la torre telegráfica. De dentro salieron dos rapaces espantadas a las que molesté yo.
Otra vista desde el sur.
El telégrafo óptico.
Después de mucha vicisitudes, y proyectos distintos, se aprueba en 1844, un proyecto de línea de telegrafía óptica, que realiza la Dirección General de Caminos, bajo la dirección del coronel José María Mathé Aragua. Se pretendía unir la capital del reino con el resto de las provincias. El Real Decreto de primero de marzo decía en su preámbulo:
Esquina suroeste.
"Decidido el gobierno de S.M. a procurar por cuantos medios estén a su alcance el afianzamiento del orden público, tan necesario para que los pueblos puedan disfrutar de una administración paternal y previsora..."
Fachada este.
Se cuidaba la especial ubicación de las torres, siempre cercanas a carreteras y caminos, y como es lógico de localidades, la razón, el avituallamiento y mantenimiento. Se trató de ahorrar en recursos utilizando construcciones existentes, atalayas, torres vigía, castillos, etc. e incluso torres de iglesias en algunos casos. Cuando la viabilidad era negativa se iba a la construcción estándar de Mathé, siete metros de lado y doce de altura. Tres plantas cubiertas y sobre la superior el telégrafo. Entre ellas debía haber dos leguas, como máximo tres.
Otra vez la fachada este.
Cito a continuación el estándar de la torre de Mathé:
“La torre diseñada por Mathé estaba pensada como fortaleza, de modo que en caso de guerra el enemigo tuviese la mayor dificultad para interrumpir el sistema de comunicaciones. Constaba de 3 plantas cubiertas, y sobre la cubierta superior, plana, se ubicaba el telégrafo. Las torres presentaban en ocasiones un alambor desde el primer forjado hasta el suelo.
La fachada norte.
En la primera planta, a nivel del suelo, por cada lado aparecen dos, tres o cuatro ventanucos abocinados de finalidad discutida. En algunos documentos se expresa que podrían servir para colocar los catalejos orientados a la siguiente torre, aunque el hecho de estar en una posición tan baja, y de existir en todos los lados y no sólo en aquellos orientados a las torres anterior y posterior, hace que quizá sea más lógico pensar que fuesen aspilleras para la defensa de la torre.
La fachada oeste.
En la segunda planta había una ventana en tres de sus lados, mientras que en la cuarta pared estaba la puerta. A la torre se accedía por esta puerta situada a unos 4 metros de altura por medio de una escalera de madera que se retiraba y guardaba en el interior, quedando la torre inaccesible desde el exterior.
Otra fachada.
En la tercera planta había en todas sus paredes, una ventana por lado, idénticas a las de la planta inferior. Desde esta tercera planta se manipulaban los controles del telégrafo situado encima. La construcción de la torre era esencialmente de mampostería y ladrillo, y en ocasiones estaban encaladas o enfoscadas y pintadas de ocre. No obstante, si bien todas las torres son prácticamente idénticas, se aprecian diferencias en las técnicas de construcción en las que quedan en pie, seguramente sujetas a la disponibilidad o carencia de los distintos materiales en la zona de construcción, o al criterio de las cuadrillas encargadas de alzar el edificio. Según el inventario de una torre óptica de la Línea de Andalucía, realizado a finales de 1857, la planta baja servía de cocina y la tercera planta como observatorio”.
A la viga le falta lo justo.
Ésta sigue bastante los estándares de Mathé, y está muy deteriorada. Se puede apreciar la altura del alambor –talud de refuerzo entre el suelo y la primera planta-, con la puerta en alto. La orientación de las ventanas principales es hacia Córdoba, dirección oeste, y hacia el este las otras. En la fachada sur sólo tiene una ventana en la tercera planta, y en la norte una ventana en la misma planta y lo que posiblemente sería la puerta. La madera de uno de los dinteles que quedan está próxima a romperse. Dentro tiene las señales de la escalera adosada a una de las paredes.
La prisión.
La vista es hermosa. Si miramos al sur vemos el cortijo de Cantarranas, y la mesa de Montalvo, un hermoso olivar de la campiña, con una intensa y variada gama de ocres. Si por el contrario lo hacemos hacia el norte, la majestuosa serranía cubre el horizonte de oeste a este. Hacía el oeste la ciudad se presenta en toda su plenitud y en un plano cercano la prisión. Y por el contrario al este el valle del Guadalquivir. El retorno se me hizo largo a pesar que iba cuesta abajo. Otra vez el matrimonio de perdices, que ya se quedarían tranquilas y el vehículo a lo lejos, mezclado con la gama de verdes y tierras tostadas.
El punto plateado en el centro el automóvil.
Otro lugar interesante próximo a desaparecer.
Cortijo de Cantarranas y la Mesa de Montalvo.
Fotografías del autor.
Bibliografía Wikipedia.