martes, 18 de mayo de 2010

LA TORRE ÓPTICA DE CHANCILLEREJO


La torre desde su esquina noreste


Esta tarde, ya calurosa, casi veraniega, del diecisiete de mayo, ha tocado visitar una torre óptica cercana a la ciudad. La que está el cortijo de Chancillerejo, en el cerro del Telégrafo, a unos 120 metros en línea recta del punto geodésico del mismo nombre. Digo calurosa porque superaba el termómetro los treinta grados, a la hora del cuarto toro, más o menos las seis de la tarde.

En la lejanía


Deje la autovía A4 dirección Madrid, a la altura del arroyo de Cantarranas, en dirección a la Prisión. Una vez cruzada la autovía tomé un infernal camino de servicio, hasta acercarme lo más posible al cerro del Telégrafo, me acorde del Col du Telégraphe del Tour de Francia, guardando las distancias claro está.

Ya queda menos


Luego, después de un kilómetro y medio de trigal bajo, aún verde, de una tierra ya seca y resquebrajada que me llevó primero hasta el vértice geodésico citado, ubicado al sur de la torre que nos ocupa y luego a la torre. Una pareja de perdices remontaron el vuelo cerca de mí. Esperan siempre hasta el último momento y cuando dan la “volantá”, a su vez te dan el susto. Luego otra vez otro susto. No sé si fueron dos parejas o la misma dos veces, como el japonés de Chiquito de la Calzada.

Fachada sur.


La cota es considerable para mi forma física, doscientos catorce metros de altura, medidos en el vértice geodésico. Dejé el trigal y crucé otro tipo de sembrado procurando no pisar las matas verdes, que estaban bajas aún. Al frente, en dirección noroeste, la torre telegráfica. De dentro salieron dos rapaces espantadas a las que molesté yo.

Otra vista desde el sur.


El telégrafo óptico.

Después de mucha vicisitudes, y proyectos distintos, se aprueba en 1844, un proyecto de línea de telegrafía óptica, que realiza la Dirección General de Caminos, bajo la dirección del coronel José María Mathé Aragua. Se pretendía unir la capital del reino con el resto de las provincias. El Real Decreto de primero de marzo decía en su preámbulo:

Esquina suroeste.


"Decidido el gobierno de S.M. a procurar por cuantos medios estén a su alcance el afianzamiento del orden público, tan necesario para que los pueblos puedan disfrutar de una administración paternal y previsora..."

Fachada este.


Se cuidaba la especial ubicación de las torres, siempre cercanas a carreteras y caminos, y como es lógico de localidades, la razón, el avituallamiento y mantenimiento. Se trató de ahorrar en recursos utilizando construcciones existentes, atalayas, torres vigía, castillos, etc. e incluso torres de iglesias en algunos casos. Cuando la viabilidad era negativa se iba a la construcción estándar de Mathé, siete metros de lado y doce de altura. Tres plantas cubiertas y sobre la superior el telégrafo. Entre ellas debía haber dos leguas, como máximo tres.

Otra vez la fachada este.


Cito a continuación el estándar de la torre de Mathé:

“La torre diseñada por Mathé estaba pensada como fortaleza, de modo que en caso de guerra el enemigo tuviese la mayor dificultad para interrumpir el sistema de comunicaciones. Constaba de 3 plantas cubiertas, y sobre la cubierta superior, plana, se ubicaba el telégrafo. Las torres presentaban en ocasiones un alambor desde el primer forjado hasta el suelo.

La fachada norte.


En la primera planta, a nivel del suelo, por cada lado aparecen dos, tres o cuatro ventanucos abocinados de finalidad discutida. En algunos documentos se expresa que podrían servir para colocar los catalejos orientados a la siguiente torre, aunque el hecho de estar en una posición tan baja, y de existir en todos los lados y no sólo en aquellos orientados a las torres anterior y posterior, hace que quizá sea más lógico pensar que fuesen aspilleras para la defensa de la torre.

La fachada oeste.


En la segunda planta había una ventana en tres de sus lados, mientras que en la cuarta pared estaba la puerta. A la torre se accedía por esta puerta situada a unos 4 metros de altura por medio de una escalera de madera que se retiraba y guardaba en el interior, quedando la torre inaccesible desde el exterior.

Otra fachada.


En la tercera planta había en todas sus paredes, una ventana por lado, idénticas a las de la planta inferior. Desde esta tercera planta se manipulaban los controles del telégrafo situado encima. La construcción de la torre era esencialmente de mampostería y ladrillo, y en ocasiones estaban encaladas o enfoscadas y pintadas de ocre. No obstante, si bien todas las torres son prácticamente idénticas, se aprecian diferencias en las técnicas de construcción en las que quedan en pie, seguramente sujetas a la disponibilidad o carencia de los distintos materiales en la zona de construcción, o al criterio de las cuadrillas encargadas de alzar el edificio. Según el inventario de una torre óptica de la Línea de Andalucía, realizado a finales de 1857, la planta baja servía de cocina y la tercera planta como observatorio”.

A la viga le falta lo justo.


Ésta sigue bastante los estándares de Mathé, y está muy deteriorada. Se puede apreciar la altura del alambor –talud de refuerzo entre el suelo y la primera planta-, con la puerta en alto. La orientación de las ventanas principales es hacia Córdoba, dirección oeste, y hacia el este las otras. En la fachada sur sólo tiene una ventana en la tercera planta, y en la norte una ventana en la misma planta y lo que posiblemente sería la puerta. La madera de uno de los dinteles que quedan está próxima a romperse. Dentro tiene las señales de la escalera adosada a una de las paredes.

La prisión.


La vista es hermosa. Si miramos al sur vemos el cortijo de Cantarranas, y la mesa de Montalvo, un hermoso olivar de la campiña, con una intensa y variada gama de ocres. Si por el contrario lo hacemos hacia el norte, la majestuosa serranía cubre el horizonte de oeste a este. Hacía el oeste la ciudad se presenta en toda su plenitud y en un plano cercano la prisión. Y por el contrario al este el valle del Guadalquivir. El retorno se me hizo largo a pesar que iba cuesta abajo. Otra vez el matrimonio de perdices, que ya se quedarían tranquilas y el vehículo a lo lejos, mezclado con la gama de verdes y tierras tostadas.

El punto plateado en el centro el automóvil.


Otro lugar interesante próximo a desaparecer.


Cortijo de Cantarranas y la Mesa de Montalvo.



Fotografías del autor.
Bibliografía Wikipedia.

lunes, 17 de mayo de 2010

UN CARACOL OSADO


Caracol cruzando la acera

Todavía no había despuntado el día, cuando vi a un caracol gordo cruzando una acera de la calle María Auxiliadora -justo dónde estaba la fábrica de hielo de mediados del siglo XIX-. Lo cierto es que pensé, con la rapidez que va no llegará a la pared ni para la hora de comer. Entonces coincidirá con la salida de la chiquillería del colegio de enfrente, la acera se densificará de tráfico y… ¡plashf! Ya nos lo podemos imaginar. Pensé; lo mejor es cogerlo y trasladarlo a una planta que, en la esquina de la puerta del lugar citado, jugaba a la primavera con algunas tímidas florecillas amarillas despuntando en ella.

Así lo hice. Lo cogí de su concha –del cuerpo es dificilísimo coger- y lo deposité en la planta. Por lo menos allí tendrá que comer y estará apartado del pisotón descuidado de cualquier transeúnte. No volví esa mañana para ver qué había pasado, dada su parsimonia no hace falta correr mucho para la comprobación, no se va a ir corriendo de allí y sería tonto si lo hiciera. Puede acabar aplastado por error. Tampoco sé si le he prolongado la vida con esos cuidados paliativos. Si lo he arrimado a una planta verde a esperar la llegada de la parca de los caracoles –cuando le llegue-, que dicho sea de paso no sé cómo será, posiblemente en lugar de guadaña llevará un palillo de dientes. O si hubiera sido mejor dejarlo donde estaba. ¡Cuántas dudas joder! Para una vez que cree uno hacer algo bien. ¡No! si al final voy a tener devolverlo al arroyo dónde estaba esta mañana, y si sigo pensando en esto, voy a considerar nefasta lo que creo es mi buena acción de hoy.

De todas formas ese fue mi primer “volunto” y la mayoría de las veces es el que vale. El que afortunadamente trabaje, y su oficio sea jardinero podrá reprenderme, pues son bastante dañinos para las plantas, pero el solar que cito no es Versalles desde luego. Por si alguien quiere molestarlos, daré unos consejos, para dar por el c… saco, a los caracoles: en su jardín puede echar ceniza, cáscaras de huevo trituradas o poner piedras de textura volcánica alrededor de las flores –esto último parece algo más complicado-. Se inmovilizan así y se anula su voracidad, aunque para voracidad la de los ciudadanos caracoleros que frecuentan la Magdalena o cualquiera de los tenderetes-sorbete instalados al efecto.

Al día siguiente comprobé los extremos citados y ya no estaba. Se iría “corriendo”.


Caracol en la esquina "ajardinada" de la puerta del solar de lo que fue la "nevería" del S. XIX.


domingo, 16 de mayo de 2010

CASTILLO DE KANT-HISN O LOS TORREONES


Castillo de Kant-Hisn o Los Torreones. Lo que queda de una de sus torres.

Castillo de Kant-Hisn o de Alcolea, en una cota de ciento ochenta metros, en el Cortijo Campillos Bajos, antigua fortaleza también conocida como de Los Torreones, en la cabeza de un importante meandro del río Guadalquivir. Estuvo datado como propiedad en el siglo XV, de los Duques del Infantado. Es de época califal, del siglo XI, ribereño, pues domina el río y un amplio horizonte. Se tienen datos de él desde la conquista por Fernando III en 1239, que ordena su repoblación, junto con otros castillos. Se recoge en algunos textos que en 1249 se lo cede Fernando III a la Orden de Jerusalén.

Vista aérea de la zona.

Parece ser que su perímetro formaba un cuadrilátero. Existe un hundimiento en su cara norte, que pudiera significar una oquedad en esa zona, o los restos de un aljibe. Las caras más escarpadas son las norte y este, por lo que se sospecha que su entrada la tendría por el oeste. Hay señales de una pequeña meseta en su lado sur de la que se desconoce su significado. La torre que hemos fotografiado, lo ha sido siempre desde la carretera, ya que no hemos tenido acceso por ser una propiedad privada y estar cercada. Esta torre es una de las cuatro que se supone tuvo, quedando otra de escasa altura, que no llega al metro, y está totalmente destruida. Los restos más importantes son los que quedan de la torre norte y los citados de la del este. Hay restos de cerámica y canto rodado en lo que fueron sus muros. El estado es de casi desaparecido. Su construcción es de sillería y tapial.

Datos catastrales de la zona.

Otros restos más antiguos recogidos en algunos textos que -si no fuera por los fotografiados no pensaríamos en la existencia de una fortaleza-, parecen ser de la era del Bronce, por lo que pudiera significar existir un yacimiento arqueológico de interés, evidentemente desconocido para los no eruditos, entre los que siempre me incluyo .

Bueno, ahí queda otro de los muchos lugares de ésta ciudad y sus alrededores -no conocido por la mayoría, salvo para los profesionales que podrán aportar más datos, y rectificar los míos-, que merece la pena conocer.

Otra vista desde la carretera.

Vídeo de lo que queda del castillo



Fotografías del autor

sábado, 15 de mayo de 2010

CASTILLO DE LA ISABELA


Una vista del castillo

Hacía tiempo que deseaba hacer una visita al mal llamado por mí, “Castillo de Alcolea”. Edificio que se divisa desde la Nacional IV, un par de kilómetros pasada la cuesta de “La Lancha”, en la orilla izquierda del Guadalquivir. El día que decidí hacerle la visita no era muy apetecible por la lluvia intermitente.

A la llegada

Pasé el Puente de Alcolea, que “tiene bastantes tiros”, aunque no vi “… aquello que reluce en lo alto de aquél cerro. Las “quijás” de Novaliches, que se las está comiendo un perro”. Giro a la derecha hacia la Barriada del Ángel, paso el viaducto de la vía convencional del ferrocarril, que a partir de allí enfila la recta de Los Cansinos, y nuevo giro a la derecha. Nada más coronar una subida que conozco bien de hacerla muchas veces en bicicleta, ahora plagada de badenes, seguramente para controlar las altas velocidades de algunos automovilistas que la bajen, porque supongo que no será para los que la suban y, otro giro a la derecha.

Vista torre norte y oeste, y fachada noroeste

Esta nueva carretera se introduce en los terrenos de Galapagar Bajo, o de la Dehesilla, o la Isabela, o el Castillo, vía que supongo construyó la explotación de áridos que allí existe”El Castillo”, para sus camiones, cuyo tráfico es intenso. Ahora a la izquierda –ya era hora- un campo de energía solar, cientos de paneles fotovoltaicos que, vistos desde el ángulo adecuado presentan una visión plateada brillante de su conjunto, y contribuyen a un aporte de energía limpia en la red eléctrica.

Puerta principal

Y otra vez a la derecha, ahora se presenta majestuoso el castillo o mansión, rodeada de un par de frondosos eucaliptus y una palmera, amén de bastante matorral y una hermosa higuera. No hay camino, el cereal estaba recién cortado y era fácil caminar por él, pero la humedad del suelo lo hacía incómodo. La finca primitiva, era propiedad del noveno Conde de Torres Cabrera y del Menado, D. Ricardo Martel y Fernández de Córdoba (1831/1917), que fue Jefe del Partido Conservador y alcalde de Córdoba en 1864 y 1867. El 10 de abril de 1877 fue senador vitalicio por Córdoba. También fue Gobernador Civil y director del órgano del partido conservador La Lealtad.

Detalle escalera de caracol

Casado con Doña María Isabel de Arteaga y Silva, Carvajal y Téllez-Girón, tuvieron varios hijos: María Fernanda Martel y Arteaga ( 16/12/1868) Casada con Joaquín Fernández de Córdoba y Doñamayor; María del Carmen Martel y Arteaga (27/03/1871) Casada con José María López de Carrizosa y Garvey, 2º. Marqués del Mérito; María Casilda Josefa Daniela Elena Victoria Luciana Ramona Lutgarda de Todos los Santos Martel y Arteaga ( 10/04/1876) casada con Nicolás de Bari Francisco de Paula Antonio Ramón de Albornoz y Portocarrero, y Alfonso Martel y Arteaga, 10º. conde de Torres Cabrera (15/09/1878) casado con María del Pilar de Cárdenas y Sancristobal, 8ª. Condesa de Valdehermoso de Cárdenas.

Escudo del dintel

Era la época de ese paternalismo empresarial, creó una Colonia que se llamó Santa Isabel en la que se cultivó remolacha e instaló una fábrica de azúcar en 1882. De ahí puede venir que se la llame en algunas instancias como castillo de La Isabela. La finca, actualmente Dehesilla del León, tenía entonces una extensión de aproximadamente unas setecientas hectáreas. A finales del siglo XIX, decidió el Conde edificarse una residencia familiar en su hacienda.

Hornacina en la fachada noroeste

El 24 de octubre de 1871 se puso la primera piedra y en la cimentación de la torre norte, la octogonal o principal, se depositó una caja con un escrito en el que figuraba reflejado lo siguiente:

“En el nombre de Dios. Hoy día 24 del mes de octubre, festividad del Santo Arcángel Rafael, Custodio de Córdoba: en el año 1.871 de la era cristiana, vigésimo sexto de la exaltación al Trono Pontificio de nuestro Santísimo Padre el Papa Pío Nono; y tercero de la emigración de España de S.M. la Reina Isabel segunda de Borbón, y de la real familia; los Sres. D. Ricardo Martel y D. Fernández de Córdoba, Bernuy y Gutiérrez de los ríos y de Doña María Isabel de Arteaga y Silva, Carvajal y Téllez -Girón, conde de Torres Cabrera y del Menado, emprende estas obras, con el objeto de fomentar el cultivo de estos terrenos, y la señora Condesa con su propia mano, coloca la primera piedra de estos edificios y el primer árbol de su planteras, sirviéndose para ello, de la misma pala con el que el excelentísimo e Iltmo. Sr. D. Juan Alfonso de Alburquerque, actual obispo de Córdoba, inauguró los trabajos de la línea férrea que une a Córdoba con Sevilla. Los que abajo firman, saludan a las generaciones futuras: demanda al que esto leyere, que ruegue a dios por sus almas; y piden a la divinidad misericordiosa que hagan cesar las perturbaciones que hoy afligen a la Iglesia y el Estado.

Firmado: El Conde de Torres Cabrera; La Condesa de Torres Cabrera; El coronel Ramón de Ciria, Contador de la casa; Amadeo Rodríguez Arquitecto; Antonio López Carrillo, Maestro de obras; Miguel Crespo, Jardinero y Juan Cristóbal Serrano, Hacedor de Campo.“

Escudo de la fachada

El edificio de planta cuadrada, de unos doce metros de lado. Tiene una planta semisótano de dos enormes habitaciones abovedadas, donde estaban instalados la parte correspondiente a los servicios, cocina, bodega despensa, etc. Cada una de las torres redondas está orientada a un punto cardinal, tres de ellas parten del primer piso, y la cuarta, la mayor, ochavada mira al norte y sustenta la escalera de caracol y la puerta de entrada, a la que se accede por una escalinata desde el jardín. Tiene tres plantas en un estado ruinoso, con una cubierta almenada, la entrada es peligrosa por el estado de los pisos superiores cuyos suelos dejan ver las vigas derruidas que los sustentaban. Sus coordenadas geográficas son: 37º 55’08.36” N y 04º40’51.73”O.

Bóveda del semisótano

Está rodeado de un cerca casi derruida, que cierran unos torreones redondos almenados en cada una de las cuatro esquinas. El perímetro de la cerca es de unos cuarenta metros de lado. Tiene el conjunto un nivel de protección D, según la ordenanza de Edificios Protegidos de la GMU, y está especificado ese nivel en su Capítulo Tercero, Sección 4ª, Artículo 13,3,18.

Otra vista del semisótano

En cuanto a su estilo, una Licenciada en historia del Arte, que me merece mucho respeto, me catalogó a voz de pronto el edificio. Dijo que parece un pastiche historicista que mezcla varios estilos: neomudéjar por el torreón octogonal, neogótico por los torreones menores, y algo cercano al modernismo en la decoración de las ventanas.

Vista de una de las torres

Posteriormente en los años cincuenta del siglo XX, pasó a propiedad de D. Francisco Amian, quien la utilizaba con su familia por temporadas. Cuando se referían a la finca la llamaban la Dehesilla del León, tenía ganadería de reses bravas y una pequeña placita de toros. En los bajos vivía un matrimonio de empleados con sus dos hijas, además de Carmen la cocinera y su marido. El cortijo estaba algo alejado de la mansión, dónde vivían los jornaleros y cuidadores del ganado, la cocinera se llamaba Rafalita y Frasquito su marido, que era el encargado. En la red he encontrado una referencia a una capea, que se celebró el 30 de septiembre de 1959, de un congreso de oftalmología que se celebró en Córdoba.

Es una hermosa mansión, en suma, merecedora de su protección, e incluso su reforma. Es bien sabido que no están los tiempos para veleidades, pero a lo mejor una empresa le ve la punta a su utilización en la rama de la hostelería y todos salimos ganando, pero cuidado… la casa matriz de la cerca de Lagartijo que también estaba protegida, ahora está en el suelo.

Detalle de la base de una de las torres

Fachada sureste

Vista desde el muro y torreón

Torreón del muro exterior

Torreón este
Vídeos del Castillo








Vídeo de las fotografías




Bibliografía: A. Carbonell, J. Mariscal y otras fuentes variadas.
Fotografías del autor.

viernes, 7 de mayo de 2010

COLORES ANTE LA CRISIS (CALLE IMÁGENES)



Colores ante la crisis (Colectivo vecinal de la Calle Imágenes)


Un mayo más, José Antonio y sus vecinos acaparan la atención de la ciudad con sus ideas y mensajes artísticos. La calle Imágenes, como su nombre indica y el director del proyecto dice: "funciona muy bien como proyecto escenográfico". La tranquilidad de su entorno, sin circulación rodada, y con esa colaboración vecinal que tiene, da esos frutos.


Colores ante la crisis 2

El mensaje es muy positivo “Colores ante la crisis”. Lápices de colores gigantes cuelgan del cielo, recordándonos lo importancia de esos lápices en nuestra niñez. Quién no ha tenido una caja de lápices Alpino y disfrutado con ella. No he querido hablar del “plumier” porque significa trasladarse a épocas más lejanas.


Colores ante la crisis 3

El mensaje -pues toda obra de Goval encierra un mensaje puro y duro-, es “después de los grises vendrán los colores” y "un cántico a la esperanza”. Los colores debían salirle a quienes nos han metido en este lío criminal, que además les está sirviendo para enriquecerse más a costa de las penas de muchas familias.


Colores ante la crisis 4

Creo que lo mejor es disfrutar de la obra “in situ”, pues a lo peor la poca calidad del fotógrafo no le hace suficiente justicia. Hay que descubrirse todos los años, porque cada uno de ellos es una superación del anterior.


Colores ante la crisis 5

Enhorabuena José Antonio y vecinos de la calle Imágenes, que sois los artífices de esta obra de arte callejera. Como nos demostráis todos los meses de mayo a los que dudamos de ello, como es posible la participación y colaboración entre vecinos. Y cómo nos esperanzáis de que la solidaridad y la colaboración ciudadana aún existe.


Colores ante la crisis 6

Yo me siento afortunado por tener un Goval en casa.


Colores ante la crisis 7


Colores ante la crisis 8


Colores ante la crisis 9


Colores ante la crisis 10

Vídeo de la obra.

Fotografías y vídeo del autor.

miércoles, 5 de mayo de 2010

PRENSA PERIÓDICA Y SATÍRICA DE CÓRDOBA



Mi admirado Eladio Osuna, profesional de la pluma, cuyos trabajos se pueden disfrutar en su hemeroteca que es una semblanza de la vida de los sesenta y setenta del pasado siglo (que raro suena lo de pasado siglo) en Córdoba, y que se puede admirar en su Blog, publicó un comentario en una entrada de este Blog, que me ha “forzado” de una forma amistosa, a buscar datos para ampliar su colección.

Publicaciones que cita Eladio en su Web.

“Revista cordobesa, La Unión, El Liberal Cordobés, El Defensor de Córdoba, La España católica, La Alborada, El legitimista, El Correo de Córdoba, El Conservador, La República federal, El Eco Republicano, El Amigo Católico, El Ensayo, El Ramillete, La Víbora, El Correo Político y Militar de Córdoba, La Colonia Patricia, El Liceo, El Guadalquivir, El Sufragio Universal, La Voz del Pueblo, Los Campos de Alcolea, El Betis Republicano, El Cencerro, Federación Andaluza Extremeña, La Reforma, La Tradición, La Unión Masónica, El Pendón Italiano, La Lealtad, El Adalid, La Crónica, La Voz, La Revolución”

En ella recopila una serie de periódicos cordobeses de la ciudad y provincia. Quisiera tomarme la libertad de añadir o repetir otros, cuyas reseñas están diseminadas por diversas fuentes.

PRENSA PERIÓDICA CORDOBESA

“El Adalid, Diario político. Conservador reformista. Director don Julio Valdelomar y Fábregues. Redacción, Osio, 6. Se imprimía en la tipografía del Diario de Córdoba.
La Andalucía Médica. Revista mensual. Director don Rodolfo del Castillo y Quartiller, Redacción, Plazuela del Indiano, 1. Se imprimía en la tipografía del Diario de Córdoba.
El Boletín de la Cámara de Comercio. Órgano quincenal de la expresada Sociedad. Director, el Secretario de la misma. Se imprime en la tipografía del Diario de Córdoba.
El Boletín Eclesiástico. Órgano del Gobierno de la Diócesis. No tiene día fijo. Director, el Secretario. Se imprimía en la tipografía del Diario de Córdoba.
El Boletín Oficial. Órgano del Gobierno Civil de la provincia. Se imprimía en la tipografía del Diario de Córdoba.
El Comercio de Córdoba. Diario de intereses locales. Director, don Juan Canales y Criado. Redacción, García Lovera, 16. Se imprimía en la tipografía de La Actividad.
La Cotorra. Periódico bisemanal, independiente. Director, don Isidro Gómez Quintana. Redacción, García Lovera, 10. Se imprimía en la tipografía La Industria.
Diario de Córdoba. Diario de noticias y de intereses generales. Director don Rafael García Lovera. Redacción, Letrados, 18. Se imprimía en la tipografía del Diario de Córdoba.
La Lealtad. Diario político. Conservador. Director, don José Navarro Prieto. Redacción, Cardenal Toledo, 11. Se imprimía en la tipografía La Puritana.
El Magisterio. Revista Profesional quincenal. Director, don Enrique Villegas y Rodríguez. Redacción, Plazuela de la Almagra, 30. Se imprimía en la tipografía del Diario de Córdoba.
El Meridional. Diario político conservador, literario, de noticias y de intereses generales. Director, don José Castillejo. Redacción, Carreteras, 37. Se imprimía en la tipografía La Industria.
La Unión. Diario político. Liberal dinástico. Director, don Manuel Caballero. Redacción, San Nicolás, 3. Se imprimía en la tipografía La Unión.
La Vanguardia. Periódico semanal político. Republicano coalicionista. Director, don Francisco Alarcón. Redacción, Plazuela de San Juan, 2. Se imprimía en la tipografía La Vanguardia.
La Voz de Córdoba. Diario Político. Republicano histórico. Director, don Dámaso Angulo y Mayorga. Redacción, Badanas, 1. Se imprimía en la tipografía de La Voz de Córdoba.

Algunas imprentas de Córdoba: La Actividad, La Catalana, Diario de Córdoba, La Industria, La Puritana, La Unión, La Vanguardia y La Voz de Córdoba. La más importante la del Diario de Córdoba. No hay más que observar que, de las catorce publicaciones que constituían la Prensa periódica, siete de ellas, o sea, la mitad, se imprimían en el Diario de Córdoba.”

PRENSA SATÍRICA

La mayoría de las revistas satíricas son de mediados del XIX hasta el final:

Juan Palomo, El Murciélago, El Cencerro, La Víbora, El Can-can, El Gato, El Aguijón (gratuito), El Tambor, El Fandango, Lucas Gómez y El Cencerro.

Este último lo fundó Luis Maraver y se imprimía en los talleres de Rafael Arroyo. Se da la circunstancia que a pesar de vivir en Madrid el editor seguía publicándola desde allí. Fue famoso entre el proletariado, de lenguaje no muy fino, anticlerical. En ocasiones cuando los problemas le impedían salir lo hacía con los nombres de Tío Conejo y Fray Liberto.

La Víbora. La inició José Navarro Prieto, este periodista estaba dotado de un gran ingenio, que casi siempre cuesta problemas. Fue agredido por unos individuos una noche. Y también en otra ocasión le costó pasar alguna noche en la cárcel. Cuando fue suspendida fundó La Cotorra.

El Bombo. Se publicó por 1885. Semanario ilustrado. Entre sus redactores figuraban unos chicos que después fueron altos cargos de la ciudad y nación; José Sánchez Guerra y Antonio Barroso Castillo.

Emilio López Domínguez, hizo el paseíllo con La Revista Municipal, que fundamentalmente criticaba al Ayuntamiento. Hubo una época que la tomo con el jefe de los “guindillas”, los municipales. Criticaba a la máxima autoridad por feo. Hizo un concurso dando un premio para quien acertara el nombre del más feo de Córdoba, y dijo que lo suspendía porque de cincuenta y nueve mil habitantes de la ciudad más de cincuenta mil habían reconocido al Jefe de los municipales. No tenían dinero para más de cincuenta mil pavos. Luego dirigió El Incensario, cuyas sátiras publicadas en él dio lugar a un libelo que se llamó El Botafumeiro.

También se publicó en ese tiempo la revista La Feria de la Salud, en la época que estaba muy de moda el estilo árabe en las casetas de la misma. En ese tiempo estabn recién plantados los jardines del Duque de Rivas. El Ayuntamiento pidió a sus trabajadores que aportaran una maceta o plantas para plantarlos allí. Ese fue el motivo de unos versos: /Barea el municipal/ayer pasó por aquí/llevaba al hombro un rosal/por eso lo conocí/.

La revista La Ducha, de la que salió un solo número en pleno verano. Publicada por estudiantes. Tan corta existencia dio lugar a un gracioso epitafio: /La Ducha ha fallecido/ a las pocas horas de haber nacido/ esto probará a sus redactores,/ lo malo que es un parto con calores/.

Hubo una segunda época de La Cotorra. Luego La Cotorrita, El lorito, El Sable, La Murga, El Látigo, de corta vida también. El no haber televisión y radio hacía que florecieran multitud de publicaciones, y eso que el analfabetismo era feroz, ya que sólo la mayoría de las clases pudientes podían llegar a ellas. Hubo que esperar a la II República para ese esfuerzo de los maestros para llevar la cultura a las clases menos favorecidas.

Un caso especial: unos individuos, unos “prendas”, cometieron una serie de atropellos en una casa de putas, hasta el extremo de tirar a una de las señoras por un balcón. La Cotorra censuro duramente el Hecho, en un artículo que llamó Cieno. Los elementos buscaron al Director para que les dijera quién era el autor. El Director hombre timorato dónde los hubiera llegó a la redacción asustado y comentó lo que le había pasado. El autor tomó riendas del asunto y los buscó y les dijo que saldría otro artículo más duro en el siguiente número. Como era de armas tomar nadie volvió a hablar del asunto, los valientes con las señoras del más viejo oficio del mundo se amilanaron.

Julio Valdelomar con El Látigo, se hizo acompañar en un periplo de desazón y desengaño de amigos desleales, y más que sátira, la publicación generaba solidaridad y pena, a quienes conocían de la situación depresiva del periodista. Un pequeño recorrido por la letra impresa cordobesa del XIX.

Bibliografía: R. Montis y M. Salcedo Hierro
Fotografías: comunicandomentes.wordpress

domingo, 2 de mayo de 2010

TRASHUMANCIA EN CÓRDOBA


Unos hermosos ejemplares

Hoy ha sido día de Trashumancia en Córdoba. Esta mañana temprano con las primeras luces en el llano del Mayoral, cerca del Carril de la Huerta de los Arcos, en un terreno casi adehesado, esperaba la manada para pasar la ciudad. La pena es que el terreno es lugar de aparcamiento nocturno de coches, y los botes de cerveza, toallitas y bastante “material plástico” tapizaban el suelo. Me imagino que a estos rumiantes no les gustara el plástico, aunque como es soporte lácteo… No se.

Lo de los plásticos

El operativo estaba montado por la Policía Local. Toda una logística para pasar una ciudad como Córdoba buscando el otro lado del río en el Campo de la Verdad, donde había una pequeña fiesta. También he visto a varias personas que hacía tiempo no veía y me he llevado una satisfacción. Alberto rodando vídeo. Paco, industrial de la fruta, que ha dejado la bicicleta –en la que andaba muy bien- y se ha hecho senderista, y el Jefe del Operativo, el Intendente, Sebastián Contreras. Buena gente, empezando por Alberto, periodista comprometido donde los haya, consecuente con su pensar. Y qué decir del policía, Licenciado en Biología, Jefe de la Línea Verde de la Policía Local de Córdoba. Y Paco por el estilo.

Pastando tranquilamente

Volvamos a la manada. Unas ciento veinte vacas pastaban en el llano esperando la orden de partida. Un vaquero me comentó que venían de la parte de Villaviciosa, lo que no le pregunté es dónde iban, cuál era su destino. Es una novedad, porque no se ve habitualmente. Antes era muy habitual ver pasar por la ribera dirección del puente romano muchas manadas, e incluso algunas de ganado bravo. Algún que otro susto dieron a su paso cuando algún toro se marchaba por su cuenta. También en estas, me comentó el vaquero que, hay alguna que tiene casta, quizás alguna mezcla lejana de sangre.

Otro ejemplar

Como no estaba en situación de hacer el camino con ellos (1), esperé hasta su marcha. Luego una vez se marcharon pensé, estas organizaciones de ganaderos no son unos pobrecitos, ya desde la edad media tenían un poder omnímodo y unos privilegios fuera de lo normal. Y ahora en nuestro tiempo quien posee una ganadería no es desde luego un paco muñoz cualquiera. Es decir no dejan de ser terratenientes todavía con gran parte de esos privilegios reales. Es un tema a pensar, quizás por lo nostálgico y ecológico, estamos protegiendo -es un decir- a quien no tiene necesidad de protección. Pero en fin.

La manada

De todas formas es nostálgico para algunos, novedoso para otros. Digno de ver y disfrutar de los animales sueltos. Me contó el vaquero que habían tenido perdido un becerro cinco o seis días, parece ser que la madre cuando pare lo esconde, lo alimenta en cantidad para varios días y sólo ella sabe dónde está. Curiosidades del mundo animal. Una cuestión, he notado que no es tan complicado ponerse delante de un toro, o vaca, sólo es cuestión de temple, me lo he demostrado a mi mismo hoy.

Otra perspectiva de la manada

Sigo pensando que estos grandes rebaños siguen siendo de poderosos, con los privilegios de antaño. Nada más que el operativo cuesta al pueblo de Córdoba un dinero. Dos barredoras de la empresa de Limpieza Urbana limpiando el camino. Lástima que no hubieran limpiado el prado también. Policía, Protección Civil, etc. etc.

Más vacas

Vídeos de la manada de vacas

La manada en marcha hacia Córdoba

Con el mugido parece decirles a las demás ¡Venga que os quedáis atrás!

Esperando la salida.

El excelente fotógrafo Paco Madrigal, me ha enviado unas fotos para publicarlas, que son unas verdaderas obras de arte, en las que inmortaliza a uno de los vaqueros de la manada, Eduardo Yebra, del Puerto de la Ragua (Granada) y su nieto, cosa que hago con sumo gusto. Gracias Paco.

Eduardo Yebra un vaquero del siglo XXI (Paco Madrigal)

Eduardo Yebra en blanco y negro (Paco Madrigal)

Eduardo Yebra con su nieto ¿vaquero del futuro?(Paco Madrigal)

Arranque de la manada desde el Mayoral



(1)Pues eso, “quién con niños se acuesta…” Igual. No se puede andar por un prado revuelto con el ganado, así que acabé hasta las trancas. Vaqueros y calzado bien servidos. Todo sea por la cosa ecológica.

sábado, 1 de mayo de 2010

VENTA DE VARGAS



Antigua fotografía de la Venta Vargas.

Pasaba el viernes 30, por San Andrés, buscando el sustento de mediodía, antes de jugarme el tipo por Santa María de Gracia, con gente que ha olvidado, o no sabe de las normas no escritas de circulación de los peatones, ni el Libro de la Urbanidad, que te obliga a bajarte continuamente de la miserable acera, a riesgo de que un autobús te derribe o te dé un golpe, con uno de esos retrovisores gigantescos vistos desde abajo. Pues bien tuve la alegría de encontrarme a D. Manuel Barrena, sino último, de los últimos mozos o venteros de la Venta Vargas, entonces se llamaba Venta el Brillante, que sucedió a su padre D. Marcelino Barrena.

La venta la visitaba yo por ese tiempo, por cuestiones de trabajo, unas siete veces diarias, así fue durante varios años. Tenía cuando la vi por primera vez un estado lamentable, casi derruida la parte trasera del salón del teatro, en el que se vislumbraban unos palcos que, a mí se me antojaron parecidos a los que tenía el antiguo Duque de Rivas, como la delantera de paraíso. Un desvencijado escenario, todo ello casi derruido. Se estaba acabando la década de los sesenta, estábamos en el erótico año sesenta y nueve, y la placita de toros ya estaba desaparecida.

Hablando con D. Manuel, tan jovial y “dicharachero” como siempre , me comentó su delicado estado de salud que, las siete operaciones sufridas, la implantación de los "muelles" arteriales, y que a pesar de todo lo pasado, disgustos, fallecimiento de su esposa, etc. presentaba a mi vista un buen aspecto. Siempre me acordaré de sus anécdotas sobre la Venta, unas a lo peor leyendas urbanas y otras posiblemente ciertas. Hay que tener en cuenta que estoy hablando de hechos acaecidos hace cuarenta años, cuando él tenía cuarenta y cinco y yo veintitrés.

El establecimiento era un poco como el refugio de los artistas y bohemios después de su actuación en Córdoba. Como un “abierto veinticuatro horas” de ese tiempo. Conservaba el sabor de principios del siglo XX, o de los dichosos veinte de ese siglo, para mi percepción desde luego. D. Manuel, tan amable como siempre, me habló de los problemas legales que los llevaron a marcharse de allí, él dice que los echaron, dijo el Gobierno, por la declaración de ruinas del establecimiento, y me dijo otras cosas de índole económica referidas al consistorio que no entendí y que lo catalogué de posiblemente malentendido.


Anuncio de Córdoba Gráfica de 1934.

A mis preguntas me dijo tener muchas fotografías de la Venta, pero que no se publicarían, que sus hijos hicieran con ellas lo que quisieran después de su marcha. Que incluso se las había pedido la alcaldesa, “esa señora que se fue”, y que él se había negado a que salieran de su casa. Es una forma de pensar, aunque yo considero que las cosas, por muy mal que te hayan tratado, “el estudio o la ciencia que estudia los hechos o fenómenos (de todo tipo y de toda duración) trascendentes de la vida de la humanidad, en todas sus conexiones, tanto sincrónicas (con hechos de la misma época), como diacrónicas (con sus antecedentes y causas, y con sus consecuencias)” o sea la historia, es la historia, y si el titular tiene todo su derecho a no publicarla, el pueblo llano tiene también todo el derecho del mundo a conocerla, porque forma parte de nuestros recuerdos, algunos o la mayoría, sin documentar, en este caso por lo menos, por mi parte, de los míos.

Me llevé una enorme alegría volverlo a ver pues guardaba un gran recuerdo suyo. Me recordó su admiración por Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, recalcó que éste era un caballero del que guardaba muchos recuerdos personales; creo que dijo que un pantalón y una gorra, digo creo porque la conversación se desarrolló en la acera, y con los parroquianos saludándolo constantemente y preguntándole por su salud y el muy amable atendiéndolos.

La Venta de Vargas se disputa el origen del vino tinto con gaseosa o sifón. Unos dicen que es un invento con el apellido del propietario, D. Federico Vargas, y otro que viene de Valdepeñas y gaseosa. A saber.

Me explicó que en el escenario montaron el horno. Y que su casa estaba en lo que después fue el sanatorio de Calzadilla, San Francisco de Paula. La Venta estaba situada en la carretera del Brillante, que el la recuerda de tierra, la que construyeron los plateros cordobeses en una “parada” brutal de las muchas que sufría el oficio, evidentemente que sólo afectaba a los que trabajaban a sueldo, no a los magnates que podían siempre superar todas las crisis, en el cruce con la Actual Avenida de la Arruzafa, o como la llamábamos antes camino del Cañito Bazán. Frente estaba el Hotel el Brillante, que fue venta también anteriormente .

Dice de la Venta la memoria cordobesa de José R. Solis en la publicación Córdoba en Mayo, de 1986:

“Tenía la Venta un encanto singular, siendo la carretera muy estrecha, disponía delante de una buena explanada donde había, lugar para aparcar tanto los coches de caballos, automóviles, los primeros autobuses, y espacio para poner cantidad de veladores con sillas para que otro tipo de público, pudiesen tomar el sol mientras saboreaban una «maquinilla» de café sobre todo los domingos y festivos. La Venta tenia de todo, no faltándole ni el salón de invierno, ni pista de baile, ni palcos, ni escenario para la orquestina Estevarena. Ni por supuesto faltaba la montera de cristales que daba luz al mostrador, reservados, servicios, etc, dando paso al llamado «Salón» de Verano, que lleno de bombillas y anuncios de vinos jerezanos y cordobeses era una gran pista rodeada de jardín y lindos merenderos floreados, que servían de reservados en las preciosas noches estivales de nuestra Córdoba querida. Pero lo que le hacía única era, su Placita de Toros, con entrada por la parte de detrás que daba al camino que conducía al Molinillo de Sansueña.”

Relaciona con la Venta a un pasodoble de Concha Piquer de título Venta de Vargas: “Venta de Vargas, guitarra, celos…”, pero estimo está referido a otra Venta de Vargas, posiblemente a la de San Fernando, ya que habla de manzanilla y no es habitual la bebida en Córdoba. Escuchando la letra del pasodoble de Doña Concha, se observa que no hay ni la más mínima referencia a nuestra ciudad.

Sí corrobora –siguiendo con el artículo del Sr. Solís- lo de la plaza de toros, donde toreó de muy joven, el entonces promesa, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” de ahí la admiración de D. Manuel Barrena por él, ya que siguió frecuentando la venta, cuando era el “monstruo” del toreo, cuando se hizo famoso. También cita la plantilla de camareros "Curro Chicote" y "Ligero", seguro que este último lo de ligero le venía por lo contrario, pues es bien sabido los problemas de pies de la profesión -alguno estuvo después en el Montes de frente a la estación de ferrocarril-, y el encargado de la venta Morales, que se fue después de “roll manager”, como se dice ahora, con el Niño de Marchena, D. José Tejada Martín, que la frecuentaba asiduamente cuando estaba en Córdoba.

De allí se cuenta la anécdota de:
–¡Pepe cántate unos fandangos! –dijo en el transcurso de una fiesta, Manolete a Marchena.

-El que yo te cante unos fandangos te va a costar cinco mil duros.

Fue la contestación del "cantaor". La respuesta, Manolete extendiendo el cheque. Y la entrega del documento bancario del Niño de Marchena al tabernero diciendo:

–¡Toma échanos cinco mil duros de vino!-

Verdad. Leyenda urbana. Ahí está en el libro de las anécdotas.

Pensé volverme cuando nos despedimos y hacerme una fotografía con él, pero ya lo había molestado bastante aunque, por su amabilidad posiblemente no aparentaba sentirse molesto, por lo que puede que fuese era una suposición mía. Esperaré a verlo otro día y documentar gráficamente su recuerdo que forma parte de la Venta Vargas.


Solar actual de la venta.

Así lo hice en otra ocasión y aquí está la fotografía de D. Manuel con quien suscribe en el poyo de la Iglesia de San Andrés. No puso reparos en hacernos la fotografía juntos.

D. Manuel y quien suscribe en San Andrés año 2010
Fotos de AMC y autor.
Bibliografia del recuerdo y de D. Manuel.