viernes, 26 de febrero de 2010

WIKIPEDIA DEL ATENEO DE CÓRDOBA


Pagina wikipedia
Portada de la Wikipedia del Ateneo de Córdoba

Ayer día 25 de febrero, tuve la satisfacción de asistir, invitado por Rafael Jiménez, en un marco incomparable, el de la Ermita de la Candelaria, la que fundó Doña Aldonza Martín, viuda de Simón Pérez, cuyas Constituciones están fechadas en 1488, con una “bula que Julio II concedió en 5 de junio de 1505, otorgando cien días de perdón a todos los que visiten esta iglesia en los días de Reyes, Candelaria, la Encarnación, San Pedro y San Pablo, y San Miguel”, dónde se ubica la Fundación Bodegas Campos, a la presentación de la página Wiki del Ateneo de Córdoba. Presencie con respeto, como el enorme trabajo de unos pocos para disfrute de unos muchos, ha dado sus primeros frutos.


Manuel ortas y Arturo rueda
Manuel Ortas y Arturo Rueda explicando la wikipedia

El esfuerzo de los presentadores, Manuel Ortas y Arturo Rueda, para desmenuzar la multitud de horas de trabajo que conlleva la puesta en marcha de un proyecto de esa envergadura. La entrega e ilusión con que lo explicaban, aclarando las múltiples consultas que recibían. Todo ello de una forma altruista. Tienen los socios del Ateneo una herramienta de categoría a su disposición pero que traspasan a cualquier usuario de la red.


Nave del evangelio
Una vista de la antigua nave del evangelio

Un archivo sonoro que, cuando esté en su plenitud, será un una fonocoteca de una enorme capacidad dónde escuchar, desde cualquier palo flamenco hasta un pequeño recital de poesía. Un elemento de consulta para todos, gracias al esfuerzo de unos pocos. Y lo más importante sin derechos de autor, libremente con sólo citar la procedencia. Por la manía de no molestar a nadie con las luz del flash, me tengo que contentar con unas malas fotografías, y envidiar a ese extraordinario fotógrafo que allí estaba también y es Paco Madrigal.


Fachada
Fachada de la Fundación Bodegas Campos

Enhorabuena al Ateneo de Córdoba, a sus socios y a la Fundación Bodegas Campos por el esfuerzo también que hacen por la cultura de esta ciudad.

jueves, 25 de febrero de 2010

ZX81 y COMMODORE 64, MIS PRIMEROS ORDENADORES


 zx81
Ordenador Zx81 de Sinclair

Mi primer ordenador fue un ZX81. Adquirimos dos ordenadores Miguel Serrano y yo, no recuerdo el precio pero era el no va más en unos tiempos que los ordenadores eran algo innovador. ¡Tenía 1 k de memoria RAM! creo que no merece la pena hacer ninguna comparación. Mi máquina actual tiene 4Gb de RAM, por poner un pequeño ejemplo, y mi máquina actual es bastante modesta. Creo que la ROM andaba por los 4 Kb, donde estaba el sistema operativo. El teclado de “ranita”. Lo más curioso era la carga de los programas, con un casete y una cinta se empezaba la carga y después de escuchar los bytes chillar durante un rato, casi siempre te daba error. Era una verdadera odisea.

 Commodore64
Commodore 64


Al final a lo mejor podías escribir algo en lenguaje Basic y hacer cuando menos una suma u otra operación aritmética. Una noche un buen amigo, Miguel Ángel, me recordaba lo de la operación aritmética. Éste es un programador de categoría en la actualidad y su empresa es una de las más punteras en Software profesional de nuestra ciudad, con una proyección internacional. En otros casos si el casete se portaba bien podías jugar al tenis con la “pelotita” (era una raya) y verla botar en uno y otro lado de la pantalla. Ah, la pantalla era un televisor cualquiera.

Se puede escribir una amplia historia de los pioneros de esta máquina. Aún existen algunas funcionando, bueno como los coches antiguos, por capricho no por funcionalidad.

 ZX81 con RAM
ZX81 con una ampliación de RAM

Luego me pasé a una máquina que me dio muchas satisfacciones, el Commodore 64. Fue un ordenador antesala de los actuales -quizás un par de escalones más abajo-, con una circuitería algo blanda, pero eran muchas las “perrerías” que le hacía. Todavía tengo algún chip que está activo. La máquina en cuestión, que aún tenía un casete como cargador, pudo disponer después de una unidad de disco flexible de 5 3/4, la 1541, con cuyo manual delante, incluso me atrevía a ajustar la alineación de los cabezales de lectura. A mi amigo citado, dos párrafos atrás le he prometido mi Commodore 64, y todos los artilugios que lo secundaban, amén de toda la literatura técnica que poseo de esa máquina, que es mucha.

 CaseteC64
Casete del Commodore 64

Esta máquina adaptada a la radio nos permitía decodificar Telegrafía, RTTY, Amtor, y muchos sistemas de comunicación. Tenía un integrado “musical” de una cierta categoría. Muchos artistas del sonido han compuesto con Commodore 64. Teníamos un programa gráfico para hacer títulos de películas que era una delicia. En aquellos tiempos fabricaba un decodificador de RTTY (teletipo) que casi siempre que le hacía un favor a un colega para ajustárselo, significaba la muerte del chip interface con el dispositivo. Cualquier estática, o un desenchufar encendido significaban la muerte del circuito integrado y estaban por unas dos mil pesetas, cuando las pesetas eran pesetas. Todo ello a costa del bolsillo del que hacia el favor. El aspecto filantrópico era muy acusado en el mundo de la radioafición, bueno en mi mundo de la radioafición, pues cuando luego valorabas los favores contrapartida, traducías en la soledad de tu cuarto de radio, filantrópico por gilipollas.

 CaseteC64
Unidad de disco del Commodore64 la 1541

Todo no era así, ni todos, también tenías ayudas desinteresadas, pero eran pocas. Los primeros procesadores de textos los tenías con el segundo ordenador. E incluso programas que diseñaban las placas de circuito impreso para diversos montajes. Tenían estupendos programas de dibujo. De ahí, gracias a la ayuda de nuestro amigo José Antonio Cantos, Miguel y yo conseguimos un XT, ya era una máquina con un disco duro de 40 Mb. Y discos de tres y medio, José Antonio lo pidió a una casa de Barcelona como si fuera para su taller y fue más asequible para nosotros, por lo menos para mí ya que mi poder adquisitivo era el de siempre, de pena. Y ojo, tenía una llave para poder usarlo. Luego el salto a la tecnología AT y ya nuestros días después de acabar con dos o tres máquinas más.

Sé positivamente que estas líneas, sin grandes pretensiones, despertarán en muchos agradables recuerdos. No he querido profundizar, sólo pasar de puntillas –como la Pantera Rosa- por el asunto, pero han sido muchas horas de investigación, de intercambio de ideas, que podrían dar para escribir una tesis tecnológica.


 CaseteC64
Este fue el primitivo ZX80 también de Sinclair

El ZX81 fue para algunos como la primera bicicleta, o más aún como el patinete construido con unos cojinetes usados, una tabla y buena voluntad. El Commodore 64 fue la Vespa o la Lambretta (ésta fue mi primer artilugio a motor). Luego la progresión geométrica de la electrónica, nuestros días y la capacidad de asombro, que aún tenemos muchos intacta, por lo que queda por llegar.

Fotos de la red
Bibliografía de la vida misma

lunes, 22 de febrero de 2010

HORNOS DE OLLERIAS


 Horno de ceramica
Horno de cerámica califal.



La zona del barrio de las Ollerias ha tenido, a lo largo de la historia diversas utilizaciones, la mayoría de ellas de signo industrial. Por su cercanía con la ciudad, ha pesar de estar en extramuros, fue en tiempo romano necrópolis, y en la época califal, que fue posiblemente la de mayor auge, zona industrial de hornos de cerámica, de ahí su nombre actual. Tuvo la avenida, desde los veinte hasta los cuarenta y cinco del siglo XX, otro nombre del que no merece la pena acordarse como de aquel lugar de la Mancha.

En el siglo XIX y principios, y hasta mediados del XX, hubo muchas industrias, de las que aún quedan vestigios. En una de las zonas residenciales más importantes está el chimeneón, restos de la antigua fábrica de aceites “San Antonio”. Otras industrias como Baldomero Moreno, Carbonell, Fundiciones “La Actividad” y “Alba”, así como empresas madereras, de las que hasta hace poco estaba en su pared el nombre, también tenían su ubicación en el barrio.


 Horno de ceramica
Otra perspectiva del horno califal.



Los carmelitas, a raíz de la visita de San Juan de la Cruz a Córdoba, por el siglo XVI, crearon un convento, el de San José, después San Cayetano, hoy gran complejo escolar de la orden. En los aledaños de la Iglesia de San Cayetano, como consecuencia de la construcción de otra gran zona residencial, surgieron vestigios de los hornos califales de cerámica, de los que se ha dejado una muestra de ese pasado artesanal e industrial, para conocimiento de las nuevas generaciones, parte de las cuales, las más insolidarias, a la vista de las fotografías han dejado también sus restos.


 Horno de ceramica
Estado del horno califal.



Hay otra zona que está formada por la esquina de las calles San Juan de la Cruz y Ollerías, que parece tener también un pequeño yacimiento que podría ser expuesto al público. No sabemos si en los sótanos del complejo residencial han quedado algunos restos que pudieran ser visitados. De acuerdo con la fotografía aérea la amplitud del yacimiento era considerable. De todas formas menos da una piedra.


 Vista aérea
Vista aérea del yacimiento cuando no estaban aún construidos los bloques.


Fotografías: Del autor y aérea de Google.

sábado, 20 de febrero de 2010

EL CABRÓN DEL DOCTOR PERA MATO




Como se podrá comprobar, el doctor Pedro Mato, según el caso 66 del libro de “Casos Notables de la Ciudad de Córdoba”, fue un verdadero cabrón.

“Pedro Mato fué natural de Córdoba, hijo de padres ricos y honrados, y hoy día se conoce por las casas famosas y heredades que poseía, en las cuales casas, por ser tan grandes, se representan las comedias, reservando hoy día el nombre de su señor. Después de sus estudios se casa con una señora llamada doña Beatriz; el sobrenombre se deja, por no afrentar a los vivos; baste saber que se decía Beatriz porque de ordinario son hermosas, aunque desdichadas. Era, pues, esta señora adorada de su marido, y servida de sus criados con el cuidado que su señor se lo mandaba; estuvieron algunos años con mucho gusto, tuvieron dos o tres hijos. Su casa está en lo alto de la ciudad, de donde se descubre gran parte de ella.

Cuatro casas cerca de la suya vivía un caballero, y desde los terrados de sus casas se comenzaron a tratar y a dar las buenas noches; y poco a poco hizo el diablo de las suyas; tratábanse ya y visitábanse con amistad maliciosa. Fué necesario para conseguir su gusto dar él parte de ello a una criada, que fué la que encubría la maldad. Un día, llevada esta señora de una impaciencia, de las que las mujeres suelen tomar, sin acordarse de que sabia sus desenvolturas, tomó un palo y la trató muy mal de obra y palabra; y tanto, que se entendió que la quería matar, según habla tomado de veras el castigarla. Alborotóse la casa, y todos deseaban que viniera el doctor, para que se la quitase, porque todos los de la casa no habían sido poderosos para ello.

Estando en este alboroto, entró el doctor, y viéndola sonrojada con el agitación y pesadumbre, le dijo que no hubiese ella aquellos castigos, que era delicada y le podría hacer daño, sino que pues tenía criados y criadas, que lo mandase a ellos, y que la dejase, pues él se lo rogaba con muchas palabras de amor que le decía. La criada, hecha un demonio, viendo el mal retorno, que la daba al secreto de sus maldades, que ella guardaba, tomando algún aliento, le dijo a su señor:

-Que muy bien le pagaba su señora aquel amor que le mostraba, pues sepa que es mala mujer, y que le pone a vuestra merced los cuernos, y de esta suerte; y estos palos que me ha dado son sobre celos que tiene de mí; y así, señor, mirá por vuestra casa, que lo que digo es la pura verdad.

Mientras estas cosas decía la criada, la pobre doña Beatriz tomó un manto y se fué al monasterio de las Recogidas, con que confirmó todo lo que había dicho. Alborotóse con esto el doctor y toda la ciudad tanto, que no se hablaba en toda ella de otra cosa. Estando en esto las cosas, y no habiendo más fundamento ni verdad que lo que había dicho aquella criada, trataron de componerlos, y para esto pusieron al Obispo Fresnedilla con otros muchos caballeros. Al fin, le supieron decir tantas cosas, que se rindió a todo lo que le quisieron pedir; pidióse algún seguro de que no la haría mal ninguno, y así hizo una escriptura en que daba su palabra de no herirla ni lastimarla con arma ninguna, y debajo de este pleito homenaje se la entregaron, acompañándola desde las Recogidas todos los caballeros que hablan tratado del concierto. Recibióla el doctor con grandes muestras de amor, de suerte que todos quedaron satisfechos, que duraría gran tiempo y no se engañaron, sino sucediera lo que después sucedió.

Fué el caso que pasados algunos años que estuvieron en paz, no saliendo la pobre señora jamás de su casa, adonde le decían misa y confesaba y comulgaba, llevando esta clausura y penitencia con harta paciencia, estando las cosas en este estado, le pareció a un mal cristiano que sería bien ponerle al pobre doctor un sartal de cuernos a su puerta, o por vengarse del doctor, o pareciéndole que con este acto se irla de la tierra y sacarla de aquella clausura a doña Beatriz; y engañóse en todo, porque saliendo el doctor de su casa, halló colgada la sarta de los cuernos; quitólos de la puerta, y afligido y lastimado su corazón, fué y hizo sus visitas, y acabadas, se volvió a su casa, habiendo en este tiempo determinado de matar a doña Beatriz, y por no ir contra el juramento que tenía hecho, determinó ahogarla; tomó una toalla y entróse en el aposento donde la desdichada estaba, y le dijo cómo al salir de casa habla hallado una sarta de cuernos de que ella habla sido causadora, y de toda su deshonra, y que determinaba de quitarla la vida, pues con ello se acabarían tantas afrentas y trabajos como habla pasado. Enternecióse la pobre señora, y pidióle por las entrañas de Dios se apiadase de su alma, ya que no tenía lástima de su cuerpo. No bastaron ruegos, ni plegarias, y viendo la pobre señora la determinación de su marido, le pidió un breve tiempo para pedir a Dios perdón de sus culpas; ése se le concedió, y luego le echó la toalla al cuello, y la ahogó; esto sin ruido ni alboroto.

Tomó lo más precioso que tenía en su casa y se fué con ello a la Compañía, donde fué amparado de la justicia, la cual puso gran diligencia en prenderlo. Al fin se escapó de sus uñas por la industria de los mesmos Padres, y quedó tan agradecido a este beneficio, que los curé de balde toda su vida. Estuvo con el Duque de Medina por su médico, con un gran salario, y después se vino a Sevilla, y fué tanta la fama y buena ventura que le corrió en su oficio, que ganó cincuenta mil ducados, que dió a una hija suya en dote, y a otra metió monja en Santa Clara de Córdoba. Este fin tuvo el famoso cordobés Pedro de Mato, escribió unos libros de mucha gravedad, y tanto, que fueron estimados, y lo han sido de todos los hombres doctos de nuestros tiempos, con grande opinión de muy doctos”.

El autor de los Casos Notables, era un desconocido, pero un machista de tomo y lomo, dice:

“Llevada esta señora de una impaciencia, de las que las mujeres suelen tomar”.

De momento pone a todas las mujeres como violentas, pues apaleó a la criada, que dicho sea de paso era una prenda, y que le dijo al cabrón de Pera Mato:

“…le pone a vuestra merced los cuernos, y de esta suerte; y estos palos que me ha dado son sobre celos que tiene de mí;…”.

¿Celos de qué? Doña Beatriz huye, pero no se especifica si por ser culpable de algo o por temor del cabrón del Pera Mato. Y se va a las Recogidas, allí el Obispo, que seguro no tenía que hacer otra cosa más importante que meterse en cuestiones matrimoniales, y otros caballeros, pero bueno en este caso ante la falta de pruebas tratan de ayudar a Doña Beatriz, pues:

“…no habiendo más fundamentos ni verdad que lo que había dicho aquella criada…”.

Firmó el doctor el documento en el que decía no lastimarla ni herirla con arma ninguna. Y una vez firmó se la entregaron, como si de una propiedad suya se tratase Doña Beatriz. Y todos los caballeros los acompañaron a su casa y allí se la dejaron. Hasta que otro cabrón, pasado un tiempo, le colocó la sarta de cuernos en la puerta. Esto de los cuernos parece que viene de que los señores feudales cuando salían de casa, y les daba por ejercer el derecho de pernada, colgaban los cuernos de la caza en la casa del pobre súbdito cuya mujer aliviaba la dura vida del señor. Y de ahí viene lo de poner los cuernos.

El cabrón de Pera Mato se sintió deshonrado porque otro cabrón le gastó una broma a los años de lo de la criada. Y decidió matarla. Doña Beatriz pidió ayuda para su alma y Pera Mato se la concedió –no era tan cabrón-. Dios la perdono ¿Cómo? ¿Y cómo supieron lo del perdón? Lo cierto es que la ahogó. Era un caballero y tenía que cumplir con lo firmado.

Ahora se llevó cuanto de valor tenía y se fue a la Compañía que estaba cerca y la Iglesia lo protegió de la justicia. El les pagó siendo médico de los curas o frailes, gratis. Luego otro cabrón lo contrató, un Conde. ¿Pero y la justicia qué? ¿Cómo salió del convento? Se marcho a Sevilla y allí fue muy famoso, y gano dinero en demasía para dar una buena dote a su hija, y como era muy buen cristiano a la otra la hizo monja. Escribió libros y fue muy docto en... “cabronías”.

En esta época me hubiera gustado ver al Doctor, se le hubiera caído el pelo desde el primer momento.

Portada del libro


Del libro Casos Notables de la Ciudad de Córdoba, editado por Editorial Francisco Baena.

miércoles, 17 de febrero de 2010

EL ALJIBE DE ALMANZOR, DEL PATIO DE LOS NARANJOS DE LA MEZQUITA DE CÓRDOBA.



Acceso al Aljibe 
Hablar del aljibe de Almanzor del patio de los Naranjos es hablar de leyendas. Siempre lo que no se conoce a fondo es punto de partida de las más peregrinas fábulas urbanas. Miguel Salcedo Hierro, el que fue notable Cronista Oficial de la ciudad, y amigo, en uno de sus libros cita al Barón Charles Davillier que vino a Córdoba en 1862, acompañado de Gustavo Doré, uno de los mejores dibujantes de su época por no decir el mejor, Davillier cita en su libro El Viaje a España: 
Davillier 
  “Antes de entrar en la Mezquita atravesaremos el Patio de los Naranjos. Es un amplio y agradable recinto su pavimento es de losas de mármol y tiene enormes naranjos y limoneros, palmeras y cipreses que forman una espesa bóveda de verdor, bajo la cual brotan la fuentes siempre frescas. Este patio ofrece una particularidad bastante curiosa, y es que existe debajo una amplia alberca, a la que sirve de bóveda, a pesar de los grandes árboles de que está plantado. Así un célebre anticuario de Córdoba la ha comparado a los famosos jardines colgantes de Babilonia. Según una leyenda popular, en la época de la dominación árabe sirvió esta alberca de prisión para encerrar esclavos cristianos.” 
Ya tenemos la primera leyenda. “Prisión para encerrar a esclavos cristianos”, claro para que les diera reuma encerrados dentro de un aljibe.
Plano Mezquita patio y aljibe
Acceso este
Parece que D. Luis María y Ramírez y de las Casas Deza, a pesar de estar aún en la época de románticos, siglo XIX, es mucho más científico como erudito que era y sobre la construcción hidráulica, dice: 
“Es esta cisterna un cuadro de piedra franca, repartido en tres naves de 55 pies cada una (15,325 metros) sostenida de cuatro postes de 10 pies cada uno de circunferencia (2,78 metros) y de 20 de alto (5,572 metros) y el espesor de la bóveda hasta la superficie del patio de 8 pies (2 508 metros). Tiene tres entradas que están cerradas con lápidas de jaspe azul” Plano de la Mezquita con la situación del aljibe en el Patio de los Naranjos.
Perspectiva del plano
Otros textos comentan que, durante el mandato de Almanzor (987-990), cuando se realiza la última ampliación de la Mezquita, que casi duplica su superficie, con el añadido de ocho naves, completó también el patio instalando cuatro pilas de abluciones y construyendo el citado aljibe. Este es de planta cuadrada dividido en nueve tramos que cierran nueve bóvedas de arista y está revestido de estuco de color granate. El agua llegaba hasta él por una conducción de piedra forrada de plomo. Como es lógico recogía el vertido de las aguas de lluvia de gárgolas y cubiertas de la Mezquita. Comentarios de su utilización como el del Sr. Davillier y otros, falta de datos sobre el aljibe dieron pie a las más variadas leyendas, desde la de cárcel hasta que fue un osario, pasando por otras de lo más variopintas.
Acceso oeste
El día 12 del mes de febrero de 2010, se celebró en la Casa del Bailío una Mesa Redonda sobre la Mezquita, en la que se habló del aljibe y ante la pregunta de un asistente, de porqué no se podía visitar el aljibe por el turismo, el arquitecto conservador, en primer lugar le dijo que sería necesario hacer, como mínimo una enorme zanja de unos quince metros de profundidad para disponer de un acceso cómodo y seguro, ya que el acceso que dispone es de una escalera metálica en pésimo estado, desde el vértice de la cúpula central, y que no se imaginaba a nadie bajando por ella, que él lo hizo en cierta ocasión y no fue agradable, y muchos menos seguro, y todo para ver un aljibe.

 Una vista de la escalera de bajada (fotografía Tesis Guadalupe Pizarro) 

Una vista interior (fotografía Tesis Guadalupe Pizarro)


  Plano del Aljibe del Patio de los Naranjos
  Detalló su construcción y el estado bastante aceptable del estuco que lo protegía. Se comentó también que la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba ha hecho un estudio más pormenorizado del mismo, posiblemente dotando a éste de amplio reportaje gráfico. Parece que se introdujo una bomba de extracción de agua y que ésta quedó dentro sin usar. Esperamos poder ampliar está modesta descripción cuando estén ultimados los trabajos de la Gerencia. Ni cárcel de esclavos, ni almacén de huesos de mártires, ni… nada de nada. Un depósito de agua de lluvia para abastecer, en su día, posiblemente las abluciones reglamentarias del rezo.

  Las tres entradas

Vista aérea del Patio de los Naranjos en la calle del Aljibe.


Texto de Ambrosio de Morales, de su Libro "Las Antigüedades de España" de 1575, dónde cita el aljibe. Facilitado por Manolo Trujillo. 
El plano del aljibe es del Arquitecto Conservador de la Mezquita Sr. Ruiz Cabrero Fotografías del autor

LA MEZQUITA ALJAMA DE CÓRDOBA


La mezquitaAljamadeCórdoba
Portada de la nueva obra.

Martes, 16 de febrero, 20,00 h. acto cultural en la rebotica de la nueva Librería Luque. Presentación de un nuevo libro "La Mezquita Aljama de Córdoba", de Juan A. Souto, de la Editorial Conocer Alandalús. Lleno hasta la bandera. Presentó la Directora del Museo Arqueológico y Etnológico Provincial de Córdoba, Dolores Baena.


Dolores Baena y Juan a Souto
Dolores Baena y el autor Juan A. Souto.

Con notable puntualidad comenzó el acto y Lola Baena glosó –sin notas delante- al autor y al libro. Versó sobre el contenido y la personalidad del autor, venezolano de padre gallego y madre aragonesa, y le nombró cordobés, no de adopción si no cordobés simplemente. Tuvo una nota destacada sobre la metodología del olvido que se emplea cada vez con más asiduidad, al mencionar un concepto o verdad a medias muchas veces para que al final cale y sea una verdad absoluta. La sistemática de robarle el nombre a las cosas sutilmente, y menos sutilmente cambiarlo. La Mezquita de Córdoba, se llamó Mezquita, se llama Mezquita, y se llamará siempre Mezquita. No se llamará lo que quieran los del pensamiento único si los ciudadanos no nos dejamos colonizar hasta en eso. Me recordó a mi amiga Tere, -su madre- y su espontaneidad, en este caso dotada de una autoridad intelectual y profesional sin lugar a dudas.

El autor describió sus visitas periódicas a Córdoba, como se conocieron copiando firmas de canteros. Su llegada definitiva y asentamiento en esta ciudad, como los príncipes omeyas. Huía del moncayo aragonés, al que citó, y se acercaba a los placeres de esta Córdoba milenaria que posiblemente fueran, salvando las distancias del tiempo, los que en el siglo octavo enamoraron a esos árabes que fundaron su Estado aquí. Dijo los motivos que le habían inducido a escribir el libro, y el empujón que le dio su compañera para escribirlo, aprovechando un encargo menor del editor. Tuvo palabras de elogio para -en los tiempos que corren-, poner en marcha una librería, como había hecho el personal de la Nueva Librería Luque. Dijo que la librería no estaba sólo para vender libros, que sí, sino como lugar de cultura y tertulia literaria. Fue muy sensible en su exposición, poético a veces y jocoso en otras. Dividió su parlamento en el capítulo de la pasión y en el de la razón.


Salon de la rebotica de Luque
Salón de la rebotica de la Librería Nueva Luque.

Acto importante que, por lo menos a mí me dejó satisfecho. El libro, que adquirí, y me dedicó el autor, lo devoré anoche. Tiene un prefacio, un lugar para las definiciones y conceptos, ocho capítulos uno para cada miembro de la dinastía 756-1002, unas conclusiones, y la bibliografía. Quizá para quien, como yo, que la presbicia, el astigmatismo y la miopía, para no privarme nada me invaden, la letra es algo pequeña, pero por contrapartida eso supone mucho más texto en menos páginas. Está dotado de múltiples fotografías y planos, y es fácil de llevar pues es tipo guía.

Le deseo todo el éxito que merece quien se embarca en la difícil aventura de un nuevo libro.

Particularmente creo que, contra la colonización sutil pero salvaje, sólo nos resta a los que no tenemos más arma que la del lenguaje, la reiteración de los conceptos, y la no mención de los que se nos tratan de imponer. Y remito a los lectores a un notable documento de mi admirado amigo Manuel Harazen, que habla sobre La Segunda Desislamización de la Mezquita de Córdoba, en dos capítulos que merecen la pena leer.



Breves palabras del autor sobre la valentía de abrir en estos tiempos una nueva librería.

Fotos y vídeo del autor

domingo, 14 de febrero de 2010

OTRA MADRUGADA DE ESCÁNDALO, EN ESTE CASO POR CULPA DE LA TESTOSTERONA,


Pelea callejera
Fotografía de la pelea por Marta.


-¡¡Marta me dijo que ibamos a follar, y luego se va contigo!!

-¡¡Pues a mí me chupo la polla no me la folle!!

-¡¡La polla me la vas a chupar tu!!

-¡¡Pero es que es una puta!!

-¡¡Una puta no es…!!

Vaya con la señorita Marta, imitadora de “Mesalina”. Pero no estaba allí Marta, sólo el que decía haber mojado y el que le hubiera gustado mojar, otras niñas y los “colegas” de los afectados.

Seis de la madrugada de un domingo. Es la tónica las madrugadas de los domingos, y de los sábados, y de los viernes… Tres grados centígrados. Un grupo de chavales, seguro que no sobrepasaban los veinte años algunos. Un coche semideportivo conducido por una niña, seguro que explotada por cualquier patrón, a la que los padres le dejan todo el dinero que gana. Se ponen a trabajar, les pagan lo que marca la ley sí, pero las condiciones son excesivas, horas extras discutibles, trabajos de diferente categoría, etc. y no colaboran al mantenimiento de su casa, todos los ingresos para ellos. Eso es un craso error nuestro, de los padres. Todo el dinero para ellos que lo gastan en la letra de coche, ropa, y viernes y sábados de farra, luego está el mantenimiento del coche que también vale lo suyo. Y los problemas. Afortunadamente no son todos, no se puede generalizar, pero son bastantes.

Otros, seguro que con menos dinero porque son “estudiantes eternos”, de a pie, a los que financian los padres, eran los beligerantes. Esto es una noche si y otra no, no voy a caer en el tópico de la droga que puede ser, pero es que el alcohol es una droga, y no me creo y no es posible que estén toda la noche con un refresco de cola. Llegaron a las manos, unos intentaban separarlos, otros temerosos de la llegada de la policía, miraban de vez en cuando por la esquina de la calle de entrada a la plaza. Una de las chicas le decía que "no debían pelearse por una guarra de mierda". Hubo un forcejeo entre los rivales por Marta y luego los separadores.

 Llegada del primer vehículo policial
Llegada del primer vehículo policial.

Media hora después llegó la policía, ignoro si por una llamada de algún vecino o por casualidad, que ya es. Intervino, pregunto qué pasaba y le dijeron, no pasa nada es una discusión sin importancia. Pues cada mochuelo a su olivo. Y bajaron las voces. Ya estaba todo el barrio despierto, e iniciaron la marcha cada uno para su sector. Otro coche de policía. No me lo creo. Pero sí otro coche de policía, no es por nada, es porque hay poca dotación policial y esto es un barrio de la periferia. Cuando llegó el segundo ya estaba todo calmado. Charlaron los profesionales entre ellos y siguieron después su ronda.

 Llegada del segundo vehículo policial
Llegada del segundo vehículo policial.

Las delgadas niñas del coche deportivo se quedaron todavía un poco más dentro de él, otro vociferante -antes- chaval, se acercó al coche y todo era una balsa de aceite, ahora hablaban como si en un monasterio cisterciense estuvieran. El coche policial tuvo que apartarse para que pasara otro vehículo y, como la pantera rosa, de puntillas se fueron las niñas motorizadas con su coche. Volvió la normalidad, bueno a los que se levantan tarde no, pues ya estaban todos despiertos, a los madrugadores como yo nos da igual.

Hay textos antiguos que hablan de las broncas callejeras, que acaban como el Rosario de la Aurora, no es por lo tanto nuevo.

“En otros lugares se referían a que, si tenemos en cuenta que a esas horas de la madrugada andaban rondas de jóvenes pendencieros -y no tan jóvenes- por las calles, y que hasta no hace mucho eran frecuentes las confrontaciones por motivos políticos o religiosos, la cuestión acababa también en bronca”

Aquí el motivo era puramente del motor que mueve al mundo, el sexual. Lástima que la pelea no fuera por hacer un mundo mejor, sin problemas laborales, sin inmorales sueldos de muchos, de reparto equitativo de la riqueza, laico. Y los padres de todos tan tranquilos en sus casas, pensando que sus hijos e hijas son gente formal, que beben lo justo y no se meten en líos. Y a lo mejor lo son, porque no van a ser así todos los jóvenes pero... el alcohol, los placeres de la carne, y la noche, son siempre abono de problemas.



Vídeo de la bronca.



Llegada de la policía.

Aquí se acaba la bronca, con la llegada de la Policía, luego una vez pasado todo llegó otro coche como he mencionado, posiblemente en previsión de que la cosa hubiera adquirido proporciones mayores. Afortunadamente no fue así. Bien han empezado estos chicos el día de San Valentín. Me acordé de otra noche de San Valentín en Chicago (USA).

¡Joder con la testosterona! ¡Quién tuviera esos niveles! ¡Y vaya tela con Marta!

sábado, 13 de febrero de 2010

EL LEGADO DEL EMIR


Portada del libro


El jueves 11 de febrero a las 20 horas, en el salón de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, calle Capitulares 2 (frente al Ayuntamiento) se celebró la presentación del libro de Rosario Lara Vega y José Ramón Rico Muñoz "El Legado del Emir". El acto estaba previsto que lo presidiera el Delegado de Cultura de la Junta, Joaquín Dobladez pero no pudo -en este caso el don de la ubicuidad de los Delegados no funcionó-, y lo tuvo que presidir Antonio Sánchez Villaverde, Alcalde de Montoro. La mesa estuvo formada por los autores Rosario Lara Vega y José Ramón Rico Muñoz, Antonio Sánchez, Jesús Peláez, el editor, y Rafael Jiménez.

Mesa de la presentacion
Mesa de la presentación

Antonio Sánchez manifestó que no tenía previsto presidir la presentación, pero que con la ausencia del Delegado le había tocado en suerte. Hizo un chiste sobre su lugar en la mesa, que él estaba mejor en la izquierda que en el centro, lugar que no le gustaba, tuvo palabras de admiración para sus paisanos montoreños, y mencionó a antiguos amigos de la política que allí se encontraban.

Intervencion Jesus Pelaez
Intervención del editor Jesus Peláez

Jesús Peláez, el editor, le precedió, preciso como siempre, didáctico, no glosó en plan editor, que lo era, sino como si hubiera formado parte del equipo creativo de la obra, que también lo formó en el aspecto revisión de pruebas, correcciones, etc. dijo, después de haberlo leído la obra muchas veces durante el trabajo, haber leído el libro una vez impreso en dos tardes, al igual que su vecina. Le faltó decir el nombre de ésta, lo que generó sonrisas. En la última lectura el libro le enganchó y le pareció otro distinto. Leyó un pasaje del mismo.

Intervencion rafael Jimenez
Intervención de Rafael Jiménez

Rafael Jiménez, estuvo literario, comedido pero exacto en sus apreciaciones, sin dejar de ser modesto como es, con amplios conocimientos, tanto de los autores como de la materia. Supo estar a la altura del momento a pesar de que dijo sentirse suplente –para mí fue titular indiscutible-, consiguiendo hacer calar en la audiencia su ameno mensaje. Alguna de sus exposiciones fueron luego tema del debate.

Intervencion de la autora Rosario Lara
Intervención de la coautora Rosario Lara

Los autores, como padres de la criatura, desglosaron y se repartieron los comentarios. Me llamó la atención que, a pesar de las intervenciones que les antecedieron, siempre había una parcela no tocada. Rosario, a la que al final todos –como amigos- acabaron llamando Chari, estuvo dotada de una oratoria fluida y precisa. Luego la siguió su esposo, el coautor José Ramón, que a pesar de comenzar diciendo que lo habían dicho todo, utilizó su parte del argumento para no repetir, parecía un entrenado capítulo al alimón. Creo que ni a propósito pudo salir mejor. Jugó incluso con una parte que de suspense dijo tener la obra, y despiezo el trabajo desde su concepción hasta verla fuera en la imprenta.

Intervencion del coautor José R. Rico
Intervención del coautor José R. Rico

Después, en un coloquio improvisado, como siempre, hubo quien protagonizó el debate incluso haciendo preguntas que no venían al caso. Sin embargo, otro asistente puso el dedo en la llaga al preguntar porque se estaba ocultando este capítulo tan importante de la historia de nuestra ciudad. Culpó a las creencias y poder de la religión para anular esa parte de nuestra historia, que hizo pensar a más de uno que la Inquisición no se abolió con la Constitución de Cádiz, sino que en nuestros días los equivalentes de la “Santa Inquisición” citada, incluso llegan hasta el papado. Se observa como poco a poco, con la sutileza de que son maestros se va anulando la historia, imparablemente, hasta el nombre de la Mezquita, en los libros de texto, en los folletos turísticos, etc.

En el debate, creo que no se cortó adecuadamente la personalización del mismo por el primer interviniente, e hizo –muy oportunamente- decir al autor imitando a Paco Umbral,

-¡Yo he venido aquí a hablar de mi libro!

Cuestión que distendió y acabó con esos protagonismos de algún sector del público que trata siempre, en todos los debates, de capitalizar los mismos, privándonos a los demás de saber y principalmente a los autores, de exponer adecuadamente su obra.

En suma, un interesante libro que ya he leído, y que creo saber el secreto de la cubierta, y que es…

¡No, no lo digo, adquiéranlo ustedes!


Fotografias: Pedir disculpas por la baja calidad de las mismas fruto de la utilización de una sensibilidad mayor para no utilizar el flash.

miércoles, 10 de febrero de 2010

EUGENIO NOEL Y CÓRDOBA


 Eugenio Noel
Eugenio Noel.


Eugenio Muñoz Díaz, nació a finales del XIX, concretamente un 6 de septiembre de 1885, y murió en Barcelona en abril de 1936. Tuvo la suerte de no ver desaparecer su querida República ni los desmanes que se cometieron durante y después del golpe de estado contra ella.

Era humilde de nacimiento, y estuvo tutelado en su niñez por la Duquesa de Sevillano, que le facilitó el ingreso en el seminario de la casa misión de los Tardajos, cercano a Burgos. Las obras de caridad con los humildes consistían en facilitar “vocaciones”, después en Madrid en el seminario de San Dámaso. No tenía vocación para eso. Se enamoró de una cantante, María Noel, de la que tomó prestado apellido, para su seudónimo. Estudió también en Bélgica con el Cardenal Mercier, con otra beca de otra duquesa.

La religión no era su fuerte, y se hizo periodista bohemio, socialista republicano y escritor. Tertuliano del Nuevo Café de Levante, tertulia valleinclanesca por más señas. Aventurero en primeros del siglo XX marcho a Marruecos a la campaña, lo que escribió sobre la misma, en un artículo llamado “Cómo viven un marques y un duque en campaña”, publicado en el periódico España Nueva, republicano, le costó la cárcel Modelo. Conoció al amor de su vida, Amada, una señora de Cuba. En 1913 inició lo que fue su pasión de sus últimos años, una campaña anti flamenquismo, porque no es lo mismo el flamenco que el flamenquismo. Era un notable entendido del arte flamenco y denunciaba las injusticias de ese mundo en esas fechas. “Señoritos chulos, fenómenos, gitanos y flamencos”, que era el título de uno de sus muchos trabajos, podemos aclarar dudas.


 La Esfera
La Esfera con uno de sus textos.

Recorrió Córdoba y toda España con su “cruzada” particular, y en muchas cosas, por no decir en casi todas llevaba razón. Escribió muchas crónicas sobre sus recorridos, destacando las críticas que le hacía al mundo del toro, cuestión que le acarreó muchos problemas. Siempre estaba su lucha contra la injusticia.

Algunos de sus títulos: Escenas y andanzas de la campaña antiflamenca, Nervios de la raza; República y flamenquismo, Pan y toros; El flamenquismo y las corridas de toros; La capea; Castillos de Castillos de España; Semana Santa en Sevilla; Señoritos chulos, fenómenos, gitanos y flamencos; Vidas pintorescas de fenómenos, toreros enfermos, diestros y siniestros de embrutecimiento nacional; Vidas de santos, mártires, diablos clérigos y almas en pena; Taurobolios y verdades contrastadas. Y muchos títulos más.


 Taberna la Mezquita
Taberna la Mezquita.


¿Qué pinta D. Eugenio Muñoz Días (Eugenio Noel) en estas Notas, o qué relación tiene con Córdoba? Pues la tiene. Eugenio frecuentaba la Taberna de la Mezquita, cuando estaba regentada por Manuel Criado, padre de Rafalito, su último propietario. Era tanta la fama de Eugenio que un vino de la Taberna la Mezquita fue bautizado con su nombre, mejor con su seudónimo, mejor con una contracción de su seudónimo, porque le pusieron “Noe”, como el Sr. del Arca. Las cosas de los andaluces.

“Si doy pierdo la ganancia de hoy, si fio carezco de lo que es mío, si presto al pagar ponen mal gesto, para evitar todo esto, ni doy, ni fío, ni presto”.

En un rincón de la sala del mostrador, que cambió poco en muchos años, entre las dos puertas, estaba la máxima en un cuadro.

“-Maestro que suerte ha tenido usted que le pongan la Mezquita delante de la taberna. –le decían.

-Si gracias a mi cuñado Abderraman. –contestaba el tabernero.”


 Casa Camilo
Casa Camilo en la calle Moreria.


Eugenio Noel tenía una estrecha relación con el maestro Carreras, barbero de la Mezquita, donde se arreglaba cuando estaba en Córdoba, y se corrían alguna que otra juerga de cante y copas. De él escribió unas notas en uno de sus artículos.


 Parrafo
Párrafo relacionado con el maestro Carreras.


El maestro Carreras, “cantaor de verdad por el estilo viejo”, había participado hacia poco, en el primer concurso de saetas de que tenemos noticia en Córdoba, y que se celebró delante de Santa Marina, en la pared del convento.


 Maestro Rafael Carreras
Maestro Rafael Carreras.


Eugenio Noel en los años próximos a la guerra Civil, cuando la II República iba a ser golpeada brutalmente por los mismos que la trajeron, por la sinrazón, se marchó a Barcelona y allí le sorprendió la muerte, a los cincuenta y tres años.

Murió en la más absoluta miseria en un hospital de Barcelona. Al trasladar sus restos a Madrid, el mercancías que lo llevaba, quedó por error abandonado en una vía muerta en Zaragoza durante un tiempo, hasta que fue encontrado y pudo continuar su viaje a Madrid donde reposa.

Un escritor casi desconocido en este tiempo, Eugenio Noel -que merece ser leído-, un vino con su seudónimo, “fino Noé”, en la Taberna la Mezquita, y un cantaor aficionado “por el estilo viejo”, Rafael Carreras, configuran un triángulo, literatura, vino y cante, en el barrio de la Mezquita de Córdoba.


Añadidos de Eduardo, del Blog http://www.gelaguna.blogspot.com/ sobre Eugenio Noel, pues su madre era natural de la ciudad Torrelaguna, dónde también está enterrado nuestro paisano Juan de Mena:

Frases de Eugenio Noel:

"El ombligo de España no es el Cerro de los Ángeles, es la Plaza de Toros de Madrid".

"Paseando una noche, dos al verme dicen: 'Ese sí que es el mejor escritor de España' y gritan a continuación ¡Viva Noel! Sigo sin dinero y enfermo, rumiando: si Belmonte toreó 72 corridas en 1914 y Joselito 75, a 6.500 ptas., cuando no eran 7.000, una sencilla operación dará 870.000 ptas. A mí ese mismo año, un intelectual, me dieron por mi libro 'Las capeas', incluyendo en el contrato una portada que le pedí a don Daniel Zuloaga (novillero en su mocedad), 250 ptas. ¡Y soy el mejor escritor de España!

Para terminar una anécdota que da título al artículo de Alfredo Mañas, del que estoy sacando los datos, que es de un humor negro inigualable.

Dice Noel que estando en una capea en Medina del Campo, una mujer enlutada se echa a la arena y cita al morlaco, el toro hace por ella y ésta cruza la plaza seguida por el animal hasta que se libra de éste saltando al carro donde estaba Eugenio Noel, que le dice a la mujer: "ese toro es una fiera" y ésta le contesta: "Bah, para toros 'güenos' los que mataron las fiestas 'pasás' a mi marido".


Si la Iglesia lo condena no tendría que ser mala persona:

El 9/11/1916, el Cardenal obispo de Sevilla, Enrique Almaraz, publicaba en el Boletín Oficial Eclesiástico, un breve señalando la obra de Eugenio Noel como blasfema y herética por su libro "Semana Santa en Sevilla".

Ampliado el 09/03/10:

Mi buen amigo Eduardo, que es el mantenedor del magnifico Blog Crónicas de Torrelaguna, ha publicado en él una entrada referida a este escritor, Escritor con madre torrelagunense, pues su madre es de la ciudad de Torrelaguna, además de un artículo aparecido en el Mundo que nos da una más acertada idea de Eugenio Noel y su tiempo.

La transcripción del articulo es la siguiente:

"Con motivo de la discusión en el parlamento catalán sobre la prohibición o no de las corridas de toros, el escritor y crítico taurino ZABALA DE LA SERNA, publicó en el periódico EL MUNDO, el jueves 4/3/2010, un artículo titulado: "QUE VUELVA EUGENIO NOEL", del que voy a poner aquí parte de lo que escribe:

"...Los desvaríos provocaban en el bando taurino el rubor y el regocijo a la par.Pero también cierta tristeza al comprobar que ni siquiera sabían de que hablaban. Ninguno tuvo la altura, ni por asomo, del más afamado y sólido escritor antitaurino, con permiso de Vicent: EUGENIO NOEL. En los albores del siglo XX, NOEL arremetía contra los toros y el flamenquismo, representaciones de la España negra para la Generación del 98. AZORÍN lo definió tan bien como lo conocía UNAMUNO: "Nadie duda de que Eugenio Noel es un adversario acérrimo de los toros y el flamenquismo.(...)Noel sabe menudamente todo lo referente a los toros; historia, bibliografía, biografía de toreros, gestos de torerros, dichos de toreros, andanzas..."

Eugenio Noel escribió en uno de sus artículos: "Visitando la plaza de Tejares (Salamanca), hice pesar unas silllas de caballo de picador (de las más pequeñas); pesaba 35 kilos y 7 los estribos, de manera que el caballo sale a la lidia con 140 o 150 kilos de peso encima de 30 años de trabajo".

Estudiaba lo que atacaba. Hoy hubiera dado la talla como animalista, sin espumarajos en la boca. Menudo tipo. Siquiera por no soportar la naúsea, aún por bien de los antitaurinos, que vuelva Noel."



lunes, 8 de febrero de 2010

UNA ALARMA DE INCENDIOS, PEPILLO, Y LAS CUBIERTAS DE LA MEZQUITA.


Mezquita lado norte
Mezquita lado norte.


La central de alarmas estaba en Madrid. Ésta había llamado al Parque de Bomberos porque un censor de la Mezquita señalaba incendio en las cubiertas, pero no había señal definida de fuego. Subimos por detrás del altar mayor, la estrecha y empinada escalera de subida a las cubierta por el lado de la ampliación de Almanzor. Una escalera que pasaba primero por una pequeña balconada, y luego continuaba abierta hasta una terraza, precisamente debajo de mi símbolo del amanecer, la espadaña de las cigüeñas, a la que éstas dejaron de venir hace tiempo.

Desde allí, desde la terracita, pasamos a las plataformas de los brazos del crucero y pasillos de la cúpula del mismo. Desde esa altura se veía en su totalidad la magnitud de la obra, tanto musulmana como cristiana. Desde allí, desde casi lo más alto, sólo superado por la cúpula, era increíble la vista. Tengo que decir que, como siempre pase un cierto “repelús” –es miedo, jindama, pánico, pero así suena mejor- los pasillos y plataformas, después de haber llovido, estaban escurridizas por el musgo que tenían o verdina, como la llamábamos. Desde esa altura, aún a pesar de ser bastante anchas, tenían una buena caída, por lo que la prudencia aconsejaba arrimarse al muro interior ya que carecían de barandas.

Espadaña
Espadaña y cúpula del crucero.

El estar en ese lugar elevado, desde donde se divisaba todo el conjunto, con una mejor perspectiva sobre el todo, era el momento de hacer una cronología del edificio que estaba debajo. Para no comentar a la ligera unos tiempos que tardaron en pasar y que no son lógicos pasar por alto.

En el 711 los musulmanes invaden la península, gracias a la decadencia y corrupción de las monarquías visigodas. La invasión no es cruenta, por lo menos el número de invasores, y la aceptación de los lugareños parecen atestiguarlo. No imponen su credo sino que alquilan a los cristianos la Basílica de San Vicente, que antes fue templo romano, y la comparten durante 75 años. Desconocemos si acabaron comprándosela o los propios cristianos la cedieron, lo cierto es que Abderramán I construye la primera Mezquita en el solar de San Vicente, así como su alminar. Pasan 57 años y Abderramán II inicia la segunda expansión que dura hasta el 964, es decir 131 años. En ese año Alhaken II inicia la tercera y llega con el Mihrab hasta el lugar que ahora ocupa. 23 años después Almanzor amplia su parte hacia el este. En el 1031 finaliza el Califato, también gracias a las intrigas, y a los esfuerzos de todos por acabarlo. La Mezquita continúa en manos árabes hasta el 1236, 105 años más, sumando un total de 525 años, desde el 711 hasta el 1236.

Después de la conquista -no reconquista-, de Fernando III, pasan treinta años hasta la construcción de la Capilla Mayor gótica, 1266, y 20 años después, en 1286, se construye la Capilla Real. 240 años pasan ahora, llega 1523 para que se inicie la construcción del crucero gótico y renacentista -donde estábamos-, cuya obra dura hasta el 1607. Once años después se reforma el alminar, y pasan 137 años más para que se repare el campanario. En 1757 se construye el coro y sillería barroca. Han transcurrido, por lo tanto, desde la conquista 521 años. Cien años más y ya tenemos todos generaciones de parientes en ese momento de la historia, abuelos y bisabuelos. Un soplo.

Mezquita lado sur
Mezquita lado sur.

Es cierto que la Mezquita hasta la fecha, lleva en manos cristianas 774 años, y estuvo 525 en musulmanas, por lo que gana el cristianismo por 149 años. Son muchos años entre unos y otros, y muy pocos a la vez, en el pasar eterno del viejo Cronos.

No había incendio. Menos mal. Bajamos nuevamente a las cubiertas de Almanzor, a las claraboyas que dotaban de luz del día a las naves, para comprobar esa zona. Cerca de una de ellas había gente, nos acercamos y uno de ellos era Pepillo. Esto es el colmo, después de cuarenta y pico años me encuentro a Pepillo en los tejados de la Mezquita.

-¡Pepillo que haces, que alegría de verte, pero mira que la casualidad vernos en los alto de los tejados de la Mezquita. –le dije.

-¡Hombre Paquito, que casualidad! Estoy ayudando a mi yerno pues estamos cubriendo las ventanas con tela metálica para evitar que entren las palomas. ¿Y tú qué haces por aquí. –contestó y preguntó a la vez.

-Ha saltado la alarma contra incendios y venimos a ver qué pasa. –le aclaré.

Como he dicho hacía muchos años que no veía a Pepillo. Me alegró mucho. Pepillo era el segundo de muchos hermanos; Antonio; Paquete; Vicente; una niña y el más pequeño -al que mi madre llamaba Jeremías por lo que lloraba, no tenía pestañas, por estar todo el día llorando-, Manola era su madre, cariñosa, agradable y familiar, que con un simple chiflido controlaba a su prole. Se asomaba por el Postigo de la Leche, chiflaba y de todos los rincones del Patio de los Naranjos, salían sus hijos como si del toque de fajina o retreta se tratase. En realidad era para comer o cenar.

Pepillo había sido mancebo en la farmacia de D. Rafael; cobrador de autobús en la empresa urbana; y policía, entre otros trabajos. Estuvo unos años destinado en Segovia, y volvió a Córdoba. La última vez que lo vi fue en Cabra, en una exhibición controlando el robot de desactivación de explosivos, pues pertenecía a la sección de artificieros de la policía. Y en ese momento, ya jubilado, estaba ayudando a su yerno a poner tela metálica a las ventanas de la Mezquita de Córdoba, en las claraboyas o lucernarios cristianos de la ampliación de Almanzor. Fue la última vez que lo vi. Murió joven, de una septicemia, producida por la picadura de un insecto, eso me dijo su compadre, que era muy religioso, y que renegaba de la religión porque no comprendía cómo podría haberse ido su compadre.

Lucernarios
Lucernarios y contrafuertes.

La alarma, había sido una falsa alarma. Yo pensé que a lo mejor se había disparado el censor por los trabajos en las ventanas. No lo sé ni me lo aclararon. Quiero pensar que fue Pepillo, aunque no lo fuese. Ello me permitió subir a un metro del símbolo de mi primer amanecer, y poder disfrutar de esas panorámicas. Lástima no disponer en ese momento una cámara para haber plasmado fotográficamente todas la bellezas del edificio, que estábamos grabando en nuestra memoria. Hubiera sido un documento inigualable. Antes, cuarenta años atrás había estado sólo en las cubiertas, no más.