lunes, 8 de abril de 2019

CALLEJA DE LA PLAZA DE LAS DOBLAS Y MIS AMIGOS JUAN Y PEPI

El jardín con los restos romanos del templo de Claudio Marcelo

Tenemos unos buenos amigos Juan y Pepi, de esos que se cuentan con los dedos de la mano. Existe normalmente con ese título, espacio más que suficiente en las dos manos para ese tipo de amigos. Juan sufrió el éxodo en el vientre de su madre, desde Posadas, con su hermana pequeña y su tío mayor, participando y sufriendo la criminal “desbandá” de Málaga, y los bombardeos fascistas, primero hasta Valencia, y luego hasta Montsan (Gerona), dónde vino al mundo, para después sufrir un campo de concentración en Francia, y después volver a Córdoba, como represaliados. La mayoría del camino andando pasando privaciones y penas. Buscaban a su padre que era un soldado que había participado y murió en la Batalla del Ebro. Pues bien cuando volvieron a Córdoba, donde los conocían los justos, se alojaron en una habitación de una casa de vecinos, al lado de la calleja que había junto al Palacio de Valdeflores que fue o es ahora, la Fundación Miguel Castillejo. En esta calleja tiene el taller un artista el imaginero cordobés Antonio Bernal.

Plano de 1811, de los franceses

Plano de 1851, aún no está la apertura

Plano de 1884, ya llega Torres Cabrera a la Merced

Plano actual del catastro parcelario

Don Teodomiro Ramírez de Arellano en uno de sus Paseos, concretamente el del Barrio de San Miguel, a cuya parroquia pertenecen esas casas, nos habla de las curiosidades urbanísticas que acaecían en esos barrios, que nos permiten hacernos una idea de cómo se vivía en esos tiempos del siglo XIX, cuando estaba terminando sus libros sobre la ciudad. Tenemos que situarnos en la Córdoba que dibuja D. Teodomiro para poder comprender la mayoría de aquello que nos cuenta. La calle del Silencio, actual Torres Cabrera, no tenía salida al Campo de la Merced, ésta se hizo posteriormente cuando se construyó la estación de Ferrocarril y así permitir una cómoda salida real, directa desde su hospedaje habitual, palacio de los Condes de Torres Cabrera, a la Ronda de los Tejares y no tener que callejear por Julio Burell, que se llamó Doblas y la Puerta de Osario. La calle del Silencio acababa según el historiador en la Casa de Baños del Sr. Sánchez Peña, que daba también al Campo de la Merced por su lado norte. Él nos dice:

El actual hotel, antes la Confitería la Purísima

En el centro la casa que fue el Reñidero de Gallos

“Al terminar la calle del Silencio toma este barrio la casa de baños del Sr. Sánchez Peña, en la de Capuchinos, y tomando á la izquierda salimos á la plazuela de las Doblas: muchas conjeturas se hacen acerca de este título; unos lo toman como oriundo de las monedas así denominadas, y otros por un apellido ilustre, cuyos representantes debían tener allí sus casas; los primeros se equivocan por completo; los segundos se acercan á la verdad, mas no en lo de ilustres; en efecto, registrados por nosotros los padrones antiguos, vemos que allí vivieron los Doblas durante siglos; pero estos eran unos aladreros muy acreditados, que á fuerza de años perpetuaron allí su nombre. En esta plazuela, creemos que en la esquina de la calle del mismo título que la dá salida á la puerta del Osario, estuvo el beaterío de Ntra. Sra. de la Piedad, fundado por D.ª Beatriz de Córdoba, por su testamento otorgado en 15 de Julio de 1564 ante Juan de Estava, sin que hayamos podido averiguar cuándo lo suprimieron, si bien colegimos su agregación al hospital de Anton Cabrera.” 

La nueva calle al Campo de la Merced

La plaza, fuente y restos romanos

Y ahora nos describe la calleja hoy cerrada con una reja, al lado de la casa donde se crío mi querido amigo, donde vivió siempre, de allí pasó al casamiento, ya que para no tener que salir del barrio se ennovió, con Pepi Murillo, una guapísima “hechicera cordobesa nacida en el barrio de Santa Agustín”, como diría D. Ramón, que era dependienta del horno de la Purísima. El horno de la Purísima hoy es un hotel, Capuchinos se llama. Mi padre que no era beato, siempre visitaba los viernes a la Virgen de los Dolores, yo nunca le pregunté porque lo hacía, me limitaba a ir con él, ya que esos paseos me permitían conocer la ciudad. De esta manera supe y entré al Reñidero de Gallos, de Capuchinos. Conocí lo que quedaba de la Casa de Baños que cita D. Teodomiro, entonces oficina de aguas de la ciudad y algo muy importante, siempre compraba mi padre, a la vuelta, tortas de la Purísima y, por las vueltas que da la vida, conocí a Pepi de joven, aunque entonces no sabía que íbamos a ser vecinos muchos años después, y que lo son desde hace -y que siga corriendo el calendario- más de cuarenta y seis años. 

En el rincón la calleja

Calleja cerrada con la reja

“Tiene una barrera ó calleja sin salida, y cerca de ella tuvo otra que en 1697, por acuerdo de la Ciudad, se incorporó á la hoy casa del Sr. Conde de Torres-Cabrera. El pavimento de esta plazuela estaba mucho mas bajo, y para que no se alagunase, le pusieron en el centro una losa con agujeros por donde iba el agua á un gran sumidero ó pozo que aun existe en el campo de la Merced delante de las casas construidas contra la muralla: no era bastante esta alcantarilla, porque la broza la obstruía, formándose tal lago que era imposible pasar de un estremo á otro, viéndose los vecinos aislados sin poder salir á sus quehaceres; con este motivo se hicieron varios estudios, y por último, en 1865 se subió el piso, y bajando el de la calle de Capuchinos, se le dio corriente hacia la cuesta del Bailío.”

Palacio del Marques de Valdeflores

Plaza de las Doblas hoy

Soslayando los supuestos orígenes del nombre de Doblas, la presencia de un beaterio, y otra serie de cosas más referidas a la plaza que entonces no tenía restos romanos, ya que proceden todos del templo de Claudio Marcelo, porque una lumbrera municipal se permitió distribuir estos por todas las plazas que los admitían, podemos conocer de dos callejas, la actual y otra que se anexionó por acuerdo, de ellos mismos, que eran la Ciudad citada, a la Casa del Conde de Torres Cabrera, que llegaba hasta ahí. Pero lo más curioso es el problema que lo llama, “alagunamiento” del agua, que le hicieron un agujero a una losa para que desaguara al gran sumidero del Campo de la Merced, que en esa fecha existía delante de las casas construidas adosadas a la muralla, pero que al final se decidió subir de nivel el piso de la calleja de las Doblas, bajando el de Capuchinos para darle salida directamente a la Cuesta del Bailío.

Calle Julio Burell que se llamó Doblas

Salida a la puerta Osario de Julio Burell

Aprendemos la toponimia de la plazuela; de que había en ella un beaterio, que se inundaba la calleja, que había un pozo que llevaba el agua al gran sumidero del Campo de la Merced, que por obstrucción “de broza” se formaba la laguna citada que impedía que los vecinos pudieran “salir a sus quehaceres”. Claro a la madre hermana y tío de mi amigo Juan Lozano, no le afectó eso porque ellos se mudaron allí en los años 40 del siglo XX y D. Teodomiro nos refiere los 60 del siglo XIX, pero bueno, ello me ha permitido recordar a una pareja de buenas personas y mejores amigos, Juan Lozano y Pepi Murillo, vecinos de la Plaza de las Doblas y de San Agustín antaño, actualmente del barrio de Levante o Belén según se mire, y nuestros, y esperemos que por muchos años.

Mis queridos amigos y Conchi

Fotografías del autor y planos diversos
Bibliografía Paseos por Córdoba.

domingo, 7 de abril de 2019

DESDE LA PUERTA NUEVA A LA DEL PUENTE, LA ANTIGUA N-IV

Arco conmemorativo a Isabel II, al fondo la Puerta Nueva.

El recorrido que vamos a hacer hoy discurre desde la actualmente llamada Puerta Nueva, que también se llamó de Alcolea, hasta la Puerta del Puente. Durante muchos años ese tramo de la ciudad, fue como la posterior N-IV, o la vía de Castilla al sur de Andalucía, Cádiz, por dentro de la ciudad. La entrada a Córdoba se realizaba por esa puerta de la muralla, ya que la ciudad era impenetrable por la Ribera, porque no existía como la conocemos ahora. Por lo tanto la ruta de paso eran las calles actuales, de Alfonso XII, San Pedro, D. Rodrigo, Lineros, Potro, Lucano, la Feria, Puerta de la Pescadería, Cardenal González, Corregidor Luis de la Cerda y Puerta del Puente para, cruzándolo, tomar el camino del sur, bien dirección Sevilla-Cádiz o Málaga. 

La Puerta nueva de hoy

Luego, se derribó el Monasterio de los Mártires, para crear la Ronda de los Mártires, después en otra tacada, la de la Ribera, hasta la Cruz de Rastro, siguiendo ahora el recorrido por la Puerta de la Pescadería, Cardenal González, etc. para más cercanos en el tiempo, y gracias al impulso de Isasa, abrir la Ronda del mismo nombre, desde la Cruz de Rastro a la Puerta de la Cárcel en el Alcázar de los Reyes Cristianos. Todo formó parte del dicho “vas a durar más que la obra del murallón”. En los años cincuenta, con la construcción del segundo puente de esta ciudad en dos mil años, se abrió la Avenida del Alcázar hasta este puente, que intentaron llamar de San Rafael, pero que la gente siguió llamando Puente Nuevo, aliviando el tránsito rodado por el Romano, que acabó por completo con la última actuación en el mismo, el entorno de la Calahorra y de la Puerta del Puente, que lo hizo totalmente peatonal.

Antigua ubicación del Cine Alfonso XII

Nos vamos a Puerta Nueva. Fue una apertura de la muralla de nueva creación, y existe una bonita foto de un Arco de Triunfo que montaron para la visita de Isabel II, y que luego después desapareció. Sin entrar en grandes descripciones que nos llevarían a un trabajo muy complicado, y académico, trataré de mezclar el tiempo y los distintos periodos de la vida de esta ciudad, acercándome a lo que mi memoria me permite recordar, aderezándolos de otros anteriores que ya vienen en la historia. Puerta Nueva, Jardín, Convento del Carmen, y Sanatorio Antituberculoso. A la izquierda la calle Cruz Verde, la primera vez que recuerdo esa calle era cuando me llevaron a la casa de mi prima Mari, la novia de mi primo Cándido, en el año 50 del siglo pasado. Afortunadamente aún vive ella, mi primo no.

Colegio Beatriz Enriquez

Frente la calle Fco. Borja Pavón, en la esquina derecha estuvo la taberna que se llamó del Milagro, por el caso de la niña que se salvó de la represión del ejército napoleónico, después del atentado a Dupont. En la otra esquina, casa de otro ilustre, el primer Alcalde democrático de esta ciudad de nuestra época, Julio Anguita González, casa que tiene en la fachada las armas de la nobleza de los primitivos propietarios. Dice D. Teodomiro: “eran las principales de uno de los mayorazgos fundados por el célebre caudillo Alcaide de Antequera Don Rodrigo de Narváez: en la esquina de la calle del Pozo [Francisco de Borja Pavón], se ven los escudos de este apellido y el de los Saavedras”. Más hacia San Pedro estaba el cine de verano Alfonso XII, que fue almacen de materiales de construcción. Frente el Colegio Beatriz Enríquez, casa de los Marqueses de Campo Alegre. Seguimos la calle y otra de las casas de la nobleza de esa calle, que hoy es casa de vecinos reformada.

Casa noble de los Narvaez (menos que ahora que es de vecinos)


Más adelante nos encontramos la Plazuela de San Bartolomé, que antes que jardín fue del convento. En ese jardín hubo un kiosco de tebeos y cambio de novelas, además de las normales chucherías, que regentaba una señora mayor. Allí he comprado muchos de los tebeos de Superman que editaba la Editorial Novaro de México, desde donde llegaban a España, de una forma peculiar de contrabando de tebeos. Cuentan que esta señora murió sola y en su casa se encontraron muchos dineros escondidos, puede ser una leyenda urbana o puede ser verdad, a saber. Frente la Plaza del Conde de Gavia, con salida a Siete Revueltas y la calle Ferias. Seguimos calle adelante, a la izquierda la funeraria de Vázquez, cuya voluminosa humanidad, nos hacía sufrir por la integridad de la Moto Guzzi Hispania que usaba para desplazarse. 

Jardín de San Bartolomé

Calle del Soldado, que tuvo en su día comunicación con Siete Revueltas. A la derecha dos calles por las que se accede a la Plazuela de San Eloy, D. Teodomiro dice de ellas: “En el lado opuesto hallamos dos calles estrechas y sucias que se unen por una travesía: dan paso a una plazuela con dos callejas sin salida y otra que comunica con la calle de la Palma; todo esto se conoce por las callejas de San Eloy y antes de la Fuensanta. El primer nombre lo tomó de un hospital que con aquella advocación tuvo el Colegio de plateros de Córdoba para la curación y asistencia de los operarios enfermos, faltos de recursos: estaba en el huertezuelo de la casa de la calle de Alcolea, aislado entre las dos entradas;” La realidad es que el apelativo de suciedad estuvo mucho tiempo asociado a la ciudad, hoy no se puede decir eso de ella afortunadamente. En esa calle vivieron mis padres de recién casados, y quien sabe, lo más probable es, que yo fuese concebido allí. 

Palacio del Vizconde de Miranda

Más adelante nos encontramos con lo que fue el cine Andalucía a la derecha, solar que parece va por buen camino para equipamiento del barrio, y a la izquierda la inmensa fachada del palacio del Vizconde de Miranda, que fue convento donde de niños íbamos a comprar recortes de las hostias, unas galletas insípidas, que nos comíamos ávidamente, aunque no llenaban por su ligereza. Luego ese edificio en el despegue del ladrillo se transformó en gran casa de vecinos. Frente el colegio que antes fue Hospital de San Andrés, y en cuya ventana compraba yo los jazmines para mi novia. Hoy es el salón principal de la sede del Círculo Juan XIII. A la derecha la calle de La Palma. Frente la calleja sin salida de los Herradores.

San Pedro

Plaza de San Pedro, lo que fue su cementerio, hoy jardín, en la acera de la izquierda, la casa de la familia Rojas el chatarrero, más adelante una vez hecho el giro a la izquierda, la que fue taberna de San Pedro, hoy centro de la Tercera Edad. En la pared de San Pedro el polémico grupo escultórico del genial Belmonte. Calle D. Rodrigo, camino de las Cinco Calles, a la izquierda la Gota de Leche, hoy escuela infantil "Félix Ortega", una gran persona. En la esquina de la calle del Baño o Carlos Rubio, estuvo la taberna "Los Mosquitos", hoy es la casa de la diseñadora de raza gitana Juana Martín, antes lo fue de plateros. 

Calle D. Rodrigo

En la otra esquina una de la tabernas "El 6" sólo servían vino y no se admitían propinas, era una ofensa para Rafalito, Ah, y muchos parroquianos tenían su copa propia, algunas con tapadera. En ella -haciendo trampas-, unos nenes -mi querido amigo Joaquín Ruiz y yo-, le pusieron un “mandil” al dominó a unos figuras, uno al que llamaban profesor de matemáticas y al bombero, efectivamente no se enteraron. Fue sonado. Calle Lineros, se llamó Emilio Castelar y tuvo mucho tiempo el nombre de un criminal que no cito. En las grandes riadas, me contaba mi abuela que circulaban por ella las barcas del río.

Un nuevo establecimiento religioso en D. Rodrigo

A continuación del "6", tuvo la barbería Pepín Muñoz, mi malogrado consuegro, una excelente persona. En esa casa después hubo un escriba que tenía tapizada toda la fachada con sus escritos. Fue, porque ha fallecido, un personaje muy peculiar, en cierta ocasión tuve con él una prolongada conversación, en la que me expuso lo que había que hacer para levantar el país, y decidí no publicar esa entrada. No terminé de digerir todo lo que hablamos. A la derecha la que fue Posada de Vencesguerra, que toma el nombre del caño romano, que cita Cervantes en una de sus obras. Allí encerraba uno de los pianillos ambulantes. Frente, una serie de establecimientos hoteleros actuales, donde tenía Hernández, el padre de uno de los mejores grabadores de Córdoba, Pepe Hernández, su establecimiento de bebidas. A la izquierda, más adelante desde hace unos años está Bodegas Campos, famoso establecimiento de restauración.

Lineros, Bodegas Campos y el Altar de Candelaria

Calle Candelaria y en la esquina uno de los altares callejeros que se libraron de la piqueta, cuya moda está resurgiendo de nuevo. Antes servían para alumbrar la escasa luz de la calles, ahora alumbran el ego de algunos promotores. La casa del poeta frente, a la derecha hubo una aparentemente siniestra -a mí me lo parecía de niño-, residencia para ciegos de la ONCE. Cuánto ha cambiado esta organización a lo largo de los años. Luego calle Gragea, y frente Badanas. Ya empezamos con los bonitos nombres de gremios desaparecidos. 

El Potro y el Triunfo de San Rafael

Casi llegando al Potro, hubo durante mucho tiempo un pequeño bar que tenía en su gradilla de la puerta una bicicleta que, con el paso del tiempo quedó en esqueleto metálico. El Potro ahora a la derecha, con el Mesón del mismo nombre y el monumento o triunfo de San Rafael que salvaron de la ruina y que estaba en la Plaza de San Hipólito. A la izquierda estaba el "Mesón de la Madera" y "La Espada", desaparecidos cuando se abrió la nueva calle hasta la ribera. Esta calle tiene en una de sus losas del acerado una que tiene tallado en ella un juego de tres en raya. Se estima que pertenecía al teatro romano de Jerónimo Páez. 

Antigua Taberna Los Portalillos

Hemos llegado a la zona del yantar, posadas y casas de comida, y del buen yacer, la mancebía, negocio que controlaba el Cabildo en sus tiempos, una especie de esclavitud de las mujeres que ejercían el oficio más antiguo del mundo. El grabado de 1567 de Antón de Wingaerde la describe en este lugar. Luego se desplazó hacia la calle del Cardenal González, paradójico ¿no? La calle de la prostitución controlada en su nombre por un ministro de la iglesia, ya en nuestros días. Al acabar Lucano nos hemos dejado la "Posada de la Herradura", en cuya calleja existe un artístico mural, y el que fue cine de verano, después invierno y ahora moderno Centro de Salud. 

Calle Lucano

En la esquina de la calle de la Feria (es San Fernando pero no consigue el poder que la ciudadanía use el nombre), Puerta de la Pescadería antigua, Arquillo de Calceteros. En la casa de la derecha en un balcón se ponía el número del sorteo de los Ciegos. Era mercado de pescado por la cercanía al río, en la Cruz del Rastro, leyenda de matanza de judíos, y ser puerta de la muralla de la ciudad romana, Puerta Piscatoria. A la izquierda el Hospital de la Lámpara, en la calle del Amparo del que solo queda la espadaña sin campana, pues el lienzo no está tampoco.

Posada de la Herradura hoy aparacamiento

Más gremios; a la derecha Caldereros, calle residual de prostitución hasta que la piqueta acabe con las casas. Cardenal González, restos del antiguo Don Manuel, fiesta nocturna y cocido al amanecer. La última vez que lo visité estuve con mi querido y malogrado amigo Juan Guijarro y un matrimonio amigo. Casas de trato de “mujeres de la vida” –que trabajo me costó comprende la definición- por las que pasaba corriendo para que mi amiga Carmen, una dueña, no me llamara a hacerme la revisión de pestañas y ojos. Zapatería Vieja, otro hermoso nombre de calle que no es necesario cambiar nunca. Taberna Los Palcos, y  barbería. Alfayatas, compra en la tienda de ultramarinos Juanele, sobres de harina de algarroba, y anzuelos (no sé para qué). Moderno Hamman a la izquierda que inunda de olor la calle a su paso por ella. Acceso a la antigua Plazuela de los Gitanos, cantada por el asesinado por el fascismo, en su juventud José María Alvariño, nuestro poeta lorquiano. 

Puerta Piscatoria

A la derecha la zona que contuvo la Alcaicería o Mercado de la Seda, siempre la casa del rincón la he tenido por un acceso al citado mercado árabe. Un establecimiento de trabajo en cuero, un artista, Rafael Varo. A la izquierda el sótano del chatarrero López. Más adelante una de las tabernas más antiguas de la ciudad, que conservan la estructura, “El Tablón”, horno de San Luis y Caño Quebrado. Rincón de Magistral González Francés y puestecillo de “quiquis” de aquella señora mayor que se resguardaba en el rinconcito, de lo que hoy es la casa de Antón, el hijo de Victoria y Antón, hermano de Julia y Victorina, mis vecinos gitanos de la calle Medina y Corella, y mejor gente. Más establecimientos hosteleros y restauradores en el tramo que hoy es Corregidor Luis de la Cerda que se llamó Vallinas, por la Posada y la plazuela, hoy reformada con acceso a la Ribera, pero ocupada por la hostelería, a la que le embellecemos calles con el dinero de los cordobeses y no para de quejarse. 

Cardenal González a la izda. Amparo

Puerta del Puente, Triunfo, muro de Qibla, ventana de la sala capitular, debajo de la capilla del Cardenal, a la que hoy me he asomado y he tenido la sensación que es más baja que la noble. Otro día miraré con una linterna. Los alrededores de la Puerta del Puente y Triunfo están llenos de palcos para la cuestión económica de la Semana Santa. Este año no hay palcos en las lonjas, ni asidos a los muros nobles de la Mezquita propiedad del Cabildo por treinta euros, curiosa la cantidad. Dicen que se mueve la economía con esto, sí, la de la hostelería que, procurando no generalizar, hace contratos esclavistas de tres días. En el supuesto que lo hagan todos y no sea trabajar sin él. Así  como las arcas eclesiales. Todo ello a costa de muchos ciudadanos que tienen que soportar muchas molestias, de mucho antes de la semana grande del catolicismo. 

Cardenal González, la moderna Mancebía

Aquí se acabó el paseo, fui después a conseguir "las indulgencias" a la Santa María, era lo que ocurría en la hipocresía de antaño, que no es de ahora solamente, la gula y la lujuria en mesones y la mancebía, y el perdón después en la Santa María. Dos de los negocios la lujuria y el perdón estaba controlado por la misma empresa en ese tiempo. Pero a mí al llegar a la Santa María se me ha debido notar en la cara que no soy creyente, lo mismo que me notó la funcionaria del Archivo Municipal que no sabía paleografía, lo debo de llevar señalado de alguna manera en la cara, que el guarda del Cabildo me preguntó: -Dónde va usted. –y no le preguntaba a nadie, por eso sospeché lo de la cara. Como no miento normalmente le dije: -A dar un paseo por la Mezquita, a meditar.  Y me contestó: -Hoy no puede meditar porque hay una Eucaristía Especial. Por lo tanto no pude obtener el perdón, claro tampoco había pecado de gula y lujuria y no lo necesitaba, pero de lo que no pequé de verdad, es al octavo mandamiento y por esa razón se me prohibió la entrada.

Una entrada según mi criterio de la Alcaicería

LA PUERTA NUEVA

“Esta puerta se abrió en el año 1518, adquiriéndose al efecto una casa que existia en aquel punto, segun acuerdo de la Ciudad, en acta de 18 de Junio que hemos visto: se hizo esclusivamente para el paso y servicio de los vecinos de aquel barrio; su primitiva fábrica fué un arco bastante bajo, por estilo de la puerta del Osario, teniendo por cima y exteriormente una capilla en que se daba culto á una imagen de la Vírgen. despues de construida por Carlos III la carretera general de Madrid á Cádiz, se hundió aquella obra, llevando la Vírgen al Cármen y edificando la portada en la forma que la vemos; los asientos de la parte de fuera quedaron formando un callejón, y en 1854 el ya citado Alcalde Sr. García del Cid, los mandó separar, formando la esplanada que tiene, y fué cuando quedó dentro el álamo que vemos saliendo á la derecha, y respetado por su lozanía.” De Paseos por Córdoba.

Ya tenemos que, se abrió la muralla almohade en 1518, habían pasado casi trescientos años  desde que los árabes no gobernaban la ciudad de Córdoba. Un acta de fecha 18 de junio, recoge que había que derribar una casa que existía allí y que el uso de la puerta iba a ser exclusivamente para el servicio de los vecinos y aliviar las salidas por la puerta de Andújar y la de Baeza, más cercanas a ese punto. Al final fue una de las entradas a la ciudad más importantes. Le hicieron una capilla encima para la Virgen del Carmen, y dice D. Teodomiro que, en su estilo, fue muy parecida a la de la Puerta de Osario. 


Al final, bastantes años después, y como hemos expuesto en otras entradas Carlos III en su impulso urbanístico, decidió que la carretera general de Madrid a Cádiz pasará, mejor dicho entrara por allí. Derribó la obra primitiva se llevaron la virgen y quedó prácticamente como estaba cuando se derribó definitivamente. En 1854 el Alcalde García del Cid, separó los callejones que se habían quedado a los lados y se formó la plazuela actual. Habla también de un álamo saliendo a la derecha, que se respetó por su “lozanía”.

NOTA: Este paseo no ha pretendido ser un recorrido eminentemente histórico, ha tratado de utilizar la memoria de diario, de un tirón, hasta dónde el autor ha podido llegar. Y señalar un recorrido que durante mucho tiempo fue el de paso de la ciudad desde Castilla hacia el Sur, y sobre todo citar una serie de lugares de nuestra ciudad que fueron y que son, sin ningún ánimo -como no puede ser lamentablemente de otra manera-, academicista. 

Fotografías de hoy del autor y AMC
Bibliografía del tirón del paseo y citada

viernes, 5 de abril de 2019

POR LA AVENIDA DE AMÉRICA

A la derecha el sanatorio La Purísima, esquina Gran Capitán

Ayer recorrí prácticamente toda la Avenida de América, desde la salida del túnel de la Avenida Parque hasta el Pretorio, y casi toda es un jardín, salvo el tramo de la antigua Estación de Cercadilla, punto de partida de la antigua línea de la sierra, que ahora es la nueva estación, con una ligera visión de mayor atentado arqueológico acaecido en esta ciudad, para adecuarse al ego y los fastos socialistas del 92 ¿No se podría haber hecho la estación al otro lado del antiguo viaducto de la antigua Electro, ya salvado el yacimiento? No, había que destruir lo que hiciera falta, era un grano todo esto en el miserable ego de González y Borrell. 

Sanatorio de la Purísima, un 7 de agosto de 1975 nació en él nuestro hijo mayor Paco

Calle Los Omeyas, al final la estación de Cercadilla

 A la izquierda escalones de la estación de Cercadilla

Recordé cuando al desmantelar la estación nos echaron en el alcantarillado los restos del gasoil de unos depósitos de muchos años, miles de litros, creando en la Ciudad Jardín una psicosis con el olor por los caños, cuyo origen sólo conocían contadas personas, y algunos el posible peligro, ya que recordaban un accidente en ciudad de México con un episodio similar, bien es verdad que allí fue gasolina que es más inflamable. Ese episodio nos tuvo en vela toda la noche hasta que bajaron los niveles de gases por las cinco de la mañana. Agua en el alcantarillado y una vigilancia fueron la pauta.

Desde la esquina del paso nivel, a la derecha los depósitos citados

Cuando el paso a nivel era el único de la Alta Velocidad

Paso a nivel como estaba casi siempre, echado

La antigua estación de Cercadilla, conocedores los dirigentes locales cuando se construyó, de lo que almacenaba el subsuelo de ese lugar, tal y como lo publicó la Real Academia en su boletín. Por lo tanto al construir la nueva estación sabían lo que se iban a encontrar debajo. No pueden alegar sorpresa. A la derecha el barrio frente a la estación es un barrio moderno y las casas de “trato”, como las llamaba mi madre, y los clubs de alterne como se llamaban normalmente, los establecimientos, han desaparecido, porque los flujos de índole del comercio del sexo se han difuminado y salido de los antiguos guetos.

Anuncio del Estadio América

Báscula de los Jardines Bajos

Luego a partir de ahí por la acera norte una larga parilla, de arquitectura del XIX, con alguna puerta esporádica para entrada a talleres. A la derecha otra pared y árboles gigantescos daban sombra el Estadio América, un campo de fútbol del Regimiento de Artillería 42, y la Brigada de Defensa Operativa del Territorio (DOT), que en los tiempos románticos del fútbol se usaba, como otros estadios, el de la Electromecánicas o el de San Eulogio, en el Campo de la Verdad, por citar dos de ellos. Paso a nivel de las Margaritas, eterna parada si ibas a los barrios del otro lado, rara era la vez que no estaba echado el paso a nivel, y muchas veces los dos, el citado y el de la línea de la sierra.

Grabado de la inauguración de la Estación 1861

Frente a la estación Hoteles Granada y Montes

Este paso a nivel tuvo el record de ser el único de la línea de AVE, que existió con la línea en servicio. En la esquina estaba el cartel que señalaba la distancia a Santa María de Trassierra. A la derecha los Jardines de los Patos o Agricultura. La Rosaleda y terreno de amores pagados baratos delante. El depósito desaparecido, otro atentado al patrimonio y a la historia, el Fielato y báscula, que afortunadamente aún queda en la esquina de la Avenida de Cervantes. A la izquierda la plazuela de la Estación Central y el monumento a San Rafael que antes estuvo en la puerta del Alcázar (Cárcel Militar) y luego se varió de lugar donde miraba el Arcángel un par de veces.

El criminal daño arqueológico

El ambulatorio esquina Diputación o Convento de la Merced

A la derecha la zona de bares casi hasta el amanecer y pensiones al abrigo de la Estación. El Montes, Granada, etc. Establecimiento de Miguel López García (Miloga) en la esquina del Gran Capitán, hoy oficina de ING Direct. Frente, el Sanatorio de La Purísima, De los doctores Luque y Altolaguirre, que abrió en 1918 y cerró en 1981, donde nació mi hijo mayor el día del terremoto del siete de agosto de 1975. A la izquierda ya acabada la parilla, había unos enormes y simples bloques con unos patios de acceso, habitados por familias ferroviarias. 

La Ermita del Pretorio, los pisos de Renfe y el viaducto 

Casa el Panza y camino de la Plaza del Moreno

A la derecha a lo largo del tiempo el hotel Gran Capitán y el ambulatorio de la Seguridad Social. La Ermita del Pretorio y frente el Viaducto del Brillante, los dos viaductos, el primitivo y el posterior. Y donde hoy existe un moderno edificio el Bar Montes, o Casa el Panza. Y a la izquierda actualmente un gran llano con un minúsculo monumento a Séneca, y una enorme bandera tan grande como la hipocresía de algunos patriotas que la pusieron, en la que están siempre envueltos. Fin de la Avenida de América. 

NOTA: Seguro me dejo detalles porque la redacción es de memoria y esta no es ya tan buena.

Fotografías de Internet y AMC
Bibliografía de la memoria.

miércoles, 3 de abril de 2019

CURIOSIDADES Y DAÑOS EN DIVERSOS INFORMES SOBRE EL TERREMOTO DE LISBOA DE 1755 EN CÓRDOBA Y JAEN

Grabado de Lisboa antes de 1755

Hace nueve años y medio, el 20 de octubre de 2009, publiqué una entrada sobre el terrible terremoto de Lisboa. Hoy he vuelto a releer distintos informes sobre el citado terremoto de 1755, y los daños ocasionados en Córdoba. En los mismos hay muchas coincidencias pero en otros las curiosidades y opiniones son algo exageradas. Sí, coinciden en que no hubo víctimas, sólo una niña herida, sin importancia, al moverse la imagen de la virgen del Convento de Santa Inés, y caerle la imagen encima. Por lo demás sólo daños materiales. Y claro al redactarse los informes por encargo de las autoridades eclesiásticas, se ve la tendenciosidad religiosa en los mismos.

Grabado de Lisboa terremoto de 1755

Los mayores daños en Córdoba ciudad.

“La Torre mayor de las campanas (que es la mas hermosa de la cristiandad) se maltrato muy mucho, cayendose sobre la sala de la Audiencia Eclesiastica un barandal de piedra del segundo cuerpo, quedando este y el tercero condenados enteramente y sin que puedan tocarse las campanas. El resto de la Iglesia padecio también, aunque no tanto. En el Palacio Episcopal quedaron inhabitables los cuartos del Provisor y del Fiscal, y la escalera ordinaria condenada. La mitad de la bobeda de la capilla mayor del convento de San Francisco se cayo, y derribo el tercer cuerpo del retablo. La torre de la parroquia de San Lorenzo quedo condenada á derribarla. La de Santa Marina muy mal tratada. En la Iglesia y bobeda de la Compañia se avrio por varias partes, y cayo una ó dos piedras por el altar de San Javier. En la puerta de Placencia se cayo un pedazo de muralla. Estos fueron los daños mas considerables, y conocidos.”

Daños sala capitular de San Pablo

Daños recogidos en otros informes.

“En la Cathedral, à demàs de varias raxas, que fe han abierto en todo aquel hermofo Edificio, ha Quedado fu Torre muy maltratada, los cuerpos de arriba mandados demoler prontamente, antes que acaben de arruìnarfe. En las Parroquiales de San Lorenzo, y Santa Marina, han quedados fus Torres amenazando la mifma ruìna. En el convento de N.S.P San Francifco, cayò el Altar, y Capilla Mayor. en el Colegio de Santa Cathalina de la Compañia de Jefus, fe hizo una abertura muy confiderable en la Iglfia, haviendo falido algunas Piedras de fus paredes, y quedando toda ella maltratada.”

Lisboa actual

En el documento anterior hablan de que una balaustrada de la Torre de la Catedral quedó bastante dañada e incluso cayeron algunos cascotes a la calle, luego estaban las rajas que, hasta la última reforma del coro de la Catedral han estado evidentes. Y otra la Sala Capitular de San Pablo que aún tiene las rajas, que no mencionan.

Iglesia de Belalcázar primeros del siglo XX

Sobre Belalcázar.

“Los mas prodigiofo es lo de Belalcazar, fe fumergiò la Iglefia debaxo de tierra, quedando folo como dos varas fuera, por donde fe pudo librar toda la gente, que en ella havia; faliendo por las Ventanas y Claraboyas, fin lezion alguna, y hallando proxima la tierra à los texados.” 

He tratado de comprobar si eso fue verdad y creo que es una exageración del momento de pánico. En el Blog Belalcazar-Córdoba  dicen respecto a esa iglesia:

“La bóveda tenía una gran grieta  causada por el terremoto de 1755 (Terremoto de Lisboa).Además, el día tercero de Pascua de Pentecostés de 1784 un rayo rajó el arco toral, (el del presbiterio. Véase la racha en la foto primera de la descripción de los altares), que recordemos que era de mampostería  (piedras irregulares de diferentes tipos y tamaños).”  

Por lo tanto los propios oriundos no recogen en su historia local esos daños exagerados de hundirse la iglesia en el suelo y tener que salir de ella los feligreses por ventanas y claraboyas.

Convento Dominicos de La Guardia (Jaén) (de Wikipedia)

La virgen del Rosario de La Guardia (Jaén), lloró con el terremoto. 

Y este capítulo, que viene de los Dominicos de un convento de La Guardia (Jaén), que vieron como lloraba la imagen de la Virgen del Rosario, e incluso recogieron sus lágrimas en un vaso. Bueno a lo mejor es que a ellos les pareció, dentro del pánico que se supone sentirían. Pero no deja de ser algo exagerado y sobrenatural que una imagen llore.

“Acava de llegar la maravillofa novedad, que ha acaecido junto a Jaen, en el Lugar de la guardia, fentir en efte Pueblo los Religiofos Dominicanos el Terremoto, acudieron en Comunidad à la Iglefia , à defcubrir à la Virgen del rofario , tirò el Sacriftan varias vezes de Velo; pero en vano acercòffe el Prior, y alzando con la mano un poco del Velo, hallò a la Virgen cubierta con el Manto fu Santiffimo Roftro, aplicòfe à la Imagen, y reconociò eftaba llorando muy afligida:”


Fotografías de Internet y del autor
Bibliografía: “Texto firmado por D. Gabriel Vicente Jurado, Secretario, sobre el terremoto de 1775 y publicado por D. Teodomiro Ramírez de Arellano en su libro Paseos por Córdoba." "Relación succinta de el terremoto acaecido en la ciudad de Córdoba y lugares circunvecinos, uno de noviembre de mil setecientos cincuenta y cinco”. Otros documentos referidos al terremoto.