jueves, 11 de enero de 2018

GALA DE ENTREGA DE RECONOCIMIENTOS AL PATRIMONIO HUMANO 2017-2018,(DISTRITO CENTRO)

Los premiados (Foto Miguel Cañada)

Vayan por delante mis felicitaciones a todos los premiados en este evento, especialmente a los que conozco y mencionaré específicamente más adelante. Tomo la información de un medio digital cordobés "Córdoba Hoy" y las fotografías son de Miguel Cañada, que me las ha facilitado Bartolomé Olivares, en él periódico digital dice:

Bartolomé Olivares (Foto Miguel Cañada)

Fidela Cabello (Foto Miguel Cañada)

"La alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio (PSOE), ha subrayado este miércoles que el patrimonio humano, que se reconoce en esta jornada en 12 personas ligadas al Distrito Centro de la capital cordobesa, "hace ciudad y construye cultura y valores", porque, según ha resaltado, "aquí están el alma y la vida del distrito".

Carmela Prats (Foto Miguel Cañada)

Juana Castro (Foto Miguel Cañada)

Así lo ha expuesto la primera edil en la Gala de Entrega de Reconocimientos al Patrimonio Humano 2017-2018, celebrada en el Teatro Góngora, junto a la delegada del Gobierno andaluz en Córdoba, Esther Ruiz, y el delegado territorial de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta en Córdoba, Francisco Alcalde, entre otras autoridades y representantes municipales." (de Córdoba Hoy)

Lola Baena Alcántara (Foto Miguel Cañada)

Matilde Cabello (Foto Miguel Cañada)

Razones de salud y familiares me impidieron ayer, arropar con mi modesta presencia a mi amigo Bartolomé Olivares, el cual había tenido la gentileza de invitarme al acto ofreciéndome unas entradas al mismo y, aunque no pude estar por las razones expuestas si me parece bien el reconocimiento y suficientemente merecido. Enhorabuena.

Rafaela Valenzuela (Foto Miguel Cañada)

Vicente Amigo (Foto Miguel Cañada)

Los premiados son: Matilde Cabello, Jesús Padilla, Vicente Amigo, Rafaela Valenzuela, Bartolomé Olivares, Juana Castro, María Dolores Baena, Ángel Lapuebla, Aurora Genovés, José Chofle, Fidela Cabello, Miguel Cabezas y, Carmela Prats que por razones de la vida, y lamentablemente no pudo estar presente.



De la lista conozco, en primer lugar, a Bartolomé Olivares, sé de su trayectoria, de haber llevado sus forma de ser y vivir al extremo de predicar con el ejemplo, convencido de que su lucha es necesaria, y a mí me consta que no es estéril. A Matilde Cabello por su labor en pro de difundir la ciudad y sus gentes; a Fidela Cabello, mi vendedora de tebeos particular de mi infancia, y estoy hablando de los años 1956, cuando tenía el kiosco móvil en la puerta de la Casa de Carbonell en Santa Ana; y a Lola Baena Alcántara, por amistad con esa buena persona que fue su madre; a los demás a unos más y a otro menos, los conozco sólo por su profesión o fama.

Bartolomé Olivares e Isabel Ambrosio (Alcaldesa de Córdoba) (Foto Miguel Cañada)

He tratado de ver por la red ediciones anteriores para comprobar la lista de nombres, y sólo he podido evidenciar la anterior, la V. Pero haciendo una simple cuenta creo que son ochenta y ocho personas las elegidas, con los doce de esta VI edición. Me llama la atención que señala el citado medio digital "Córdoba Hoy", de donde extraigo la información, que las personas elegidas están ligadas al distrito Centro de la ciudad, y entrecomilla "aquí están el alma y la vida del distrito", esto parece que discrimina al resto de cordobesas/es que puedan ser merecedoras de distinción.

Amigos y familia de Bartolomé Olivares (Foto Miguel Cañada)

Por otra parte, es cierto que los organizadores son el Distrito Centro y estos pueden hacer de su capa un sayo, pero suena mal. Lo malo de estas cosas es que en relación con el número anual de premiados, pronto se les puede acabar el patrimonio humano en el Distrito Centro, y entonces se devalúe la importancia de los premiados cuando haya que llenar una lista a toda costa. Aunque para mí son merecedores de premio todos los cordobeses y en particular, los que están sobreviviendo como pueden, los parados, los desahuciados injustamente, y todos los que sufren de este injusto sistema, porque estos sí son un verdadero patrimonio humano.

Fotos de Miguel Cañada
Bibliografía del artículo citado

miércoles, 10 de enero de 2018

DE VILLA ENRIQUETA A CERRO MURIANO (CAÑADA REAL SORIANA)


Tenía ganas de completar el trazado de la Cañada Real Soriana desde Villa Enriqueta hasta Cerro Muriano, son muchas veces la que por la Loma de los Escalones he subido hasta la mencionada Villa, y otras las que cuando era restaurante he ido a ella. Allí estuvo un amigo trabajando y la frecuentábamos. Hoy está derruida y me parece que ocupada por personas sin techo.  

 Saliendo de Villa Enriqueta

La cruz en el camino a la casilla

La casilla de la vía

Cerca en el Frenazo huele a españolismo rancio, pero también tienen derecho a ser nostálgicos y ojalá siempre sean eso, nada más. Parto de la señal de Stop de la salida de la pista, procuro andar ese tramo de pocos metros, por la vaguada del arcén, a pesar de ser una carretera de poco tráfico ahora, es más saludable ir por fuera. Una cruz de hierro en una columna de granito, seguro simboliza un accidente con resultado de muerte. Eso era muy habitual hace tiempo en las carreteras. Aunque un amigo, Juan Antonio, me dice que posiblemente sea como homenaje al Camino de Santiago o Mozárabe, ya que su estructura es muy parecdia a la cruz de la Orden.

La plataforma de la vía

El jaral

El bosque

Una pequeña subida a la plataforma de la vía, desaparecida, bueno del todo no delante de la casilla del guardagujas quedan dos raíles a modo de documento físico. Dos enormes eucaliptus custodian la casilla, junto con una pita y un feo toldo. Un pino al otro lado de la vía. Creo que éstas casillas las vendieron, al igual que las de peones camineros. Hemos partido de los 448 m.s.n.m. y la casilla está en la cota 463 m.s.n.m.. Dejé la plataforma de la antigua vía y discurrí  buscando un pequeño bosque de unos hermosos ejemplares de pinos, seis u ocho creo conté. Luego andé por un jaral importante.

La placa en la roca
Detalle de la misma

La vieira y la cruz

En la roca también

A modo de "glaciar" de roca

El sendero

Un terreno pedregoso eleva algo más. A la izquierda en una roca la flecha amarilla de señalización del camino y una placa conmemorativa que dice:

"Asociación de Amigos de Santiago, Federación, 
A la memoria de Vicente Mora Benavente (1942-2001) 
Gracias a él se señalizó el Camino Mozárabe, 
La Asociación de Amigos del Camino de Santiago de la Casa de Galícia, Octubre 2001." 

59 años. Muy pocos. En la misma roca tambien está el símbolo de la Vieira y la Cruz de Santiago. Discurre el camino por la cota de los 485 m.s.n.m. siempre medidos en Alicante. A los seiscientos metros de camino recorrido, aproximadamente, veo abajo a la izquierda la boca del túnel de la Mocha, que en otros documentos llaman de los Piñoneros. Este es el segundo más largo, con 141 m., de la antigua línea férrea detrás del de la Balanzona que tiene una longitud en curva de 323 m.

Otro jaral

La boca del túnel de la Mocha o Piñoneros

Llegando a la N-432A otra vez
Este tramo de Córdoba a Cerro Muriano tiene 5 túneles, Cerro de D. Pedro 114 m., Los Pradillos, 79 m., de la Carretera, en la finca Las Albarizas, con 87 m. y los dos citados. Una vez pasada la boca del túnel, lo hago por encima del mismo, y ya estoy en la carretera, en este caso hay un pasillo dentro de la bionda que me protege. Abajo a la derecha, el arroyo del Fontanar, seco como no podía ser de otra manera. A la mitad del trayecto, aproximadamente, un mojón de carretera tirado. Unos cientos de metros y preparado para cruzar, con toda la precaución del mismo al otro lado, a la explanada de los contenedores, donde está la escalera que sube a la virgen.

Por dentro de la bionda

El mojón

Llegando a la explanada de los contenedores y la virgen

Dos poyos de marmolillos con las flechas y la señalización del camino jacobeo echada sobre una encina. Ahora la cañada se empina con el seco arroyo del Fontanar a la derecha, el piso en algunos lugares es pedregoso. Terrenos de encinas adehesado hasta que nos encontramos y pasamos el arroyo, para acabar de subir a la antigua venta de Las Malagueñas, los aficionados al ciclismo antiguos, sabemos que este era el Puerto de las Malagueñas, se acababa la subida y ya hasta la estación de Obejo era bajar y llanear. Lo que se me antojó una cementada pista de baile, con otros dos poyetes y un pesado mastín dentro del cercado de la antigua venta.

Segundo tramo

A la derecha el arroyo seco

El vado del arroyo el Fontanar

Cruce de la subida a la Ermita y a Torreárboles, y una ancha pista para bajar al Cerro Muriano. He andado casi todo el camino por los dominios de la Armenta Baja y Alta, ahora lo hago con la polémica Villa Alicia a la izquierda. Siempre polémicas con los caminos por parte de los propietarios. Un pozo y un enorme pino que lo vigila, en medio del camino. La puerta de Villa Rosario asoma a la pista.

El merendero de Las Malagueñas

El pozo

La pista 

Glorieta de Cerro Muriano

Ya veo la explanada del cruce de entrada a Cerro Muriano y el Restaurante los Pinares. A la izquierda la nueva carretera que une la N-432 actual y la antigua N-432A, que en algunos planos es la CV-45 y en otros la CO-3408. En la misma explanada el rótulo de la barriada en grades letras y en la acera el cartel del sendero de Gran Recorrido GR-48. Fin del recorrido de Villa Enriqueta a Cerro Muriano por la Cañada Real Soriana.



Track de Wikiloc


Fotos y Vídeo del autor

lunes, 8 de enero de 2018

LA CASA SOLARIEGA DE LOS HOCES

Uno de los bellísimos ajimeces de la Casa de los Guzmanes

Repasando la Revista Ilustrada, Órgano regional de Turismo, en su número 73, de abril de 1926, en sus páginas. 17-18 , hay un curioso artículo de Rafael Castejón, sobre la casa solariega de los Hoces, hoy Archivo Municipal, en la cal Sánchez de Feria, que transcribo en su totalidad ahora que se anuncia la remodelación de nuestro Archivo que, sin dudar es la joya de la corona municipal.

Escudo familiar

"Promediada la calle de las Campanas, llamada hoy Sánchez de Feria, porque en ella vivió y precisamente en la casa de que vamos a ocuparnos el notable médico y escritor de la historia y antigüedades cordobesas que llevó dicho apellido, promediada dicha calle, decimos, existe una linda plazoleta callada, que lleva el nombre de plazuela de los Hoces.

Formando el frente de poniente de esta plazuela se levanta una casa solariega, la de los Hoces, típica casona andaluza, que aún conserva muchos de sus elementos tradicionales.

Fachada principal de la casa

Aparte de su planta general, de casa mediterránea, en ella se conservan, además de otros elementos arquitectónicos, unos artesonados y ajimeces de bastante valor artístico.

Aunque los elementos más importantes de esta casa, entre otros los señalados artesonados y ajimeces, pertenecen a los principios del siglo XVI, todo ello conserva el sello mudéjar de siglos anteriores, que le da una gracia y originalidad notables. 

Artesonado citado

Los artesonados son los últimos de tipo mudéjar de alfarjía y tablero liso y pintado, con dibujos ya de influjo renacentista, alternados con el escudo de la familia en que campea la hoz como emblema distintivo.

Son de una gracia singular, y bastante reproducidos en grabados y fotografías, los ajimeces que se abren al patio principal de la casa de los que subsisten tres, mutilados y recompuestos pero que conservan bien la traza y detalles originales.

Uno de los bellísimos ajimeces de la Casa de los Guzmanes

Estado actual del ajimez

Estos ajimeces tuvieron rotos los parteluces, y los arquitos entrelazados que se elevan en su alfiz o arrabá, desiguales en los tres que se conservan, están formados de ladrillo rojo y amarillo, siendo dos de ellos túmidos y el tercero lobulado, envolviendo otros de correcta construcción latina.

Todo el fondo de los arrabales, entrepaños y enjutas, está formado con preciosos azulejos de cuenca, característicos de dicho siglo XVI, con bellas lacerias florares, que los hacen muy interesantes.

Esta casa se llama también solariega de los Guzmanes, y en su tiempo formaba un todo con la que tiene a sus espaldas, cuya fachada mira a la calle Madera Baja, y que, al igual que las que nos ocupa, también tenía, y tal vez conserve aún, artesonados interesantes de la misma época.

Otro ajimez de la Casa de los Guzmanes, con su delicado arrabá

Estado actual del ajimez

Entre esta familia de los Guzmanes, a la cual perteneció el Marqués de Santa Marta, hubo un notable personaje, Don Rafael Pérez de Guzmán, aristócrata y torero de la primera mitad del siglo XIX, muy conocido en la historia de la tauromaquia española, y que encontró alevosa muerte por unos bandidos de Sierra Morena. Su sobrino Don José Pérez de Guzmán formó un museo de tauromaquia con objetos y prendas de toreros célebres y otras antigüedades del mismo arte, que durante mucho tiempo fue visitadísimo, y que ignoramos la suerte que haya corrido.


Páginas de la publicación

Dedicada hoy a Archivo de Hacienda y vivienda del Archivero don José de la Torre y del Cerro, continúa esta casa la tradición que tanto la honra de ser vivienda de hombres estudiosos y amantes de las glorias cordobesas, como lo fue de Don Bartolomé Sánchez de Feria, a que antes nos hemos referido.

Siendo el estado de conservación general de la casa bastante malo, bien merecía tan noble solar que pasase a manos del Estado, para que pudiera conservarse en buen estado ejemplares tan notables de la arquitectura española. 
Rafael Castejón."   

Fotos de la publicación y del autor
Bibliografía de la publicación citada.

viernes, 5 de enero de 2018

CUANDO APARECIÓ UN TESORO EN LAS ARENAS DEL GUADALQUIVIR (1914)

Tesoro de Huesca monedas árabes

Dando una vuelta por las curiosidades de nuestra ciudad me he encontrado en mi biblioteca un libro de Manuel A. García Parody, "Noticias de un Siglo en Córdoba", que editó la UNED, el Centro Asociado de Córdoba hace casi 20 años. Lo prologa Pepe Camero, amigo, y el que fue durante muchos años director del Centro. En él se recopilan una serie de noticias desde la muerte de Lagartijo hasta el gol de Zarra, o lo que es lo mismo desde 1900 hasta 1950.

Dinares almorávides de la Ceca de Córdoba, 492 H.

Una de ellas, circunscrita a 1914, entre la que cita la visita del tipógrafo  Pablo Iglesias en 1913 y la del 400 Centenario del Gran Capitán, trataba sobre el "Hallazgo de un Tesoro Árabe" en el río Guadalquivir. El mundo había empezado a matarse en lo que se llamó después la Gran Guerra, aquí estaba vigente la guerra con Marruecos y la economía local era pésima a finales de septiembre del citado año. Antonio Morales arriero, trabajaba con su reata de borricos en el río acarreando piedras del mismo hasta la orilla izquierda, que se estaba realizando un muro de contención.

Borricos areneros por la cuesta de la Calahorra

Antonio y sus dos hijos pequeños habían terminado la faena en la isleta, los borricos regresaban a la orilla izquierda con bastantes piedras y con una vasija que había aparecido entre la arena donde trabajaban. Los niños en lugar de ayudar al padre, se dedicaron a tirar piedras a la vasija, hasta que la rompieron, del interior salió un tubo metálico con el que siguieron jugando, hasta que el padre le dio con la piocha y lo partió, en el ánimo de que acabara el juego. Del tubo salieron unas "latillas" doradas que uno de sus hijos se guardó en el pantalón.

Otros de vacío por la Puerta del puente y el listo delante

El arriero no comprendió lo que significaban aquellas "latillas" doradas, su cabreo con los hijos era mayor, y les ordenó que las tiraran al río, coas que hizo el mayor  quedándose con una buena cantidad de ellas que empleó para tirárselas a los borricos durante el camino. En el Barrio del Campo de las Verdad, el asunto despertó el interés del vecindario al coger algunas de las "latillas" del suelo y descubrir que eran monedas de oro. De igual forma lo habían averiguado los trabajadores del murallón.

Areneros en el río

Fue la noticia del día en el barrio, la gente acudió al río y dice el autor: "Por la tarde y durante la noche cientos de personas, con linternas y faroles, se pusieron a buscar el tesoro esparcido. Algo parecido a lo que ocurriera con los famosos duros de Cádiz. Unos cernieron la tierra con cribas y otros simplemente con las manos se dedicaron a rebuscar entre las piedras. Al fin empezaron a aparecer las monedas ante el regocijo de los afortunados y, como si la Diosa de la Fortuna quisiera alcanzar a todos, pocos fueron los que no recibieron este otoñal —premio gordo» tan estupendamente repartido."

Rebuscando (Gente del Puerto)

Se había repetido lo de aquellos duros antiguos que el Tío de la Tiza dejó escritos en un tanguillo de Cádiz. En aquella ocasión, diez años antes fueron monedas de plata, "reales de a ocho" del s. XVIII, que un trabajador se encontró en la playa y el pueblo entero se lanzó a la playa a buscar más duros. Al igual en Córdoba, pero eran monedas de oro y parece que algunos cientos. Aquí se tuvo la fortuna que fueron apareciendo algunos de los arrojados al río. Al día siguiente los vendieron en el centro de la ciudad, algunos, los primeros a dos o tres pesetas, pero otros alcanzaron hasta cifras de siete cincuenta pesetas.

Arrieros en el río 1961, Ladis

El encargado de la obra dio parte a las autoridades y enviaron a la Guardia Civil que, evidentemente no encontró ninguna, si por el contrario el recipiente, un tubo de 26 cm. por 6 de diámetro, que permitió cubicar el número de monedas que estaban circulando. Era un tesorillo árabe que alivió temporalmente la pésima economía de algunos de los habitantes del Campo de la Verdad y, como no podía ser de otra manera, engrosó la fortuna de los aprovechados compradores.

Reata por la cuesta de la calle Torrijos

De Antonio Morales y sus hijos no se tuvieron noticias a posteriori. Puede que el grueso de las que se quedaron les diera para algo más que a sus vecinos. No dice nada la noticia de la actuación de la justicia. Es mejor imaginar para un final feliz, que una gente humilde vio parcheada su casa, por lo menos aliviada en la alimentación y se olvidaran de las penas y los desastres de la cercana guerra de Marruecos. Se hicieron realidad en las arenas del Guadalquivir las leyendas de tesoros, en este caso califales, que tanto encandilan a la ciudadanía.

Fotos de Internet, Ladis gente del puerto y de autores desconocidos
Bibliografía la citada