jueves, 7 de enero de 2016

EL AGUA EN LA CAÑADA DE LA MONJA

 Plano de la Cañada de la Monja y San Cristóbal

Arriba de la Cañada de la Monja, al lado del Arroyo de la Palomera, en lo que se llama Parcelación de San Cristóbal, hay unos pozos, los lugareños llaman del Cuadrante a uno, y en las cercanías, algo más alto hay otro que yo llamo de Cobos, por ser el apellido del titular del mismo, y un tercero sin nombre. Esa parte de la sierra la conozco desde hace más de treinta años. Miguel Serrano se compró una parcela arriba en la cota máxima, ya existían algunas otras en lo que se supone fue una zona minera -hay una boca de mina tapada y en los vuelos se ven los caminos de acceso-

 Casilla del pozo del "Cuadrante"

Interior de la casilla

Mirando los planos de la zona, me llamaron la atención las distintas surgencias de agua de ese lugar, en esa vertiente que configura el cauce del arroyo de la Palomera, que al final acaba junto al Puente de Hierro del mismo nombre, y ha sido niño junto al Cortijo de San Cristóbal. En esa zona no es el plácido arroyo que riega las fincas de la Viñuela o Palomera, despues de recibir las aguas del de Fray Luis, aquí es casi un torrente, estacional pero torrente. En el recorrido de su nacimiento hasta el cruce con la carretera, es de 1320 m. aprox. y baja 220 m. de desnivel, casi un 17% de media.

 Pozo de Cobos

Brocal

Circula la leyenda entre los lugareños, sin ninguna base científica, que el agua del pozo llamado del Cuadrante es la de la fuente del Orquín, pero no es rigurosamente cierto, la fuente del Orquín recibe su agua de una mina que está ubicada en la misma curva de la carretera -que Emilio Fernández visitó y fotografió días atrás, y cuyas fotografías podemos ver al final- y después de asomar en la carretera por un registro, busca, su final camino de San Pablo, para regar su gigante araucaria.

 Interior del pozo de Cobos

Parcela y pozo el "otro"

A mediados de la ladera, está la mina de Santa Clara, en el margen derecho del arroyo de la Palomera, unos metros más alto de su cauce y lleva su caudal, no sabemos cuánto será ahora, parece que a los servicios de Emacsa. Decía en el párrafo anterior lo de no rigurosamente cierto, porque lo más probable es que las aguas de esa zona procedan del mismo lugar y tengan salida por distintos sitios.

 Brocal del "otro" tapado

Interior del "otro"

Mi buen amigo Miguel Serrano, arriba del todo, en su casa, tiene dos perforaciones que superan los doscientos metros, y si sabemos que su cota está en los 590 m., el "Cuadrante", Cobos y el "otro"en 500 m., Santa Clara en los 420 m., la mina de Orquín en los 370 m., y el registro de la carretera en los 360 m. todas pueden ser de la misma capa freática. Por lo menos las perforaciones de Miguel están a la misma altura de la mina de abajo del Orquín. Lo más probable es que la de los tres pozos sea la misma e incluso la de las perforaciones de Miguel Serrano. 

 Plano Geólogico

Mina del Orquín (Foto Emilio Fernández)

Pero esa no es la cuestión, el asunto es la curiosidad de que los pozos llamados del Cuadrante, de Cobos, y el "otro", los tres artesanos, la mina de Santa Clara, y la del Orquín, son surgencias en la Cañada de la Monja. Luego miramos el mapa geológico, que aclara poco, sólo que la divisoria de las aguas superficiales la señala la carretera CO-3404, y que la zona es de calizas y dolomías, dentro del cámbrico. 

 Mina del Orquín (Foto Emilio Fernández)

Mina del Orquín (Foto Emilio Fernández) 

Por lo tanto los pozos del "Cuadrante", Cobos, el "otro", Santa Clara, y Orquín, obviando las perforaciones que han efectuado las distintas parcelas, el agua superficial y temporal del Arroyo de la Palomera, y dejando un lado la surgencia a medio camino del sendero (de las colmenas) desde el Orquín hasta el collado con el sendero de los Morales, son todos los recursos hídricos que conozco de la Cañada de la Monja.

Fotos del autor, Goolzoom y Emilio Fernández
Bibliografía de los lugareños

miércoles, 6 de enero de 2016

MUJERES FREGANDO LOS SUELOS DE LA MEZQUITA

La fotografía (1963) de las mujeres fregando los suelos de la Mezquita

Llegó hace tiempo a mis manos, una fotografía de dos mujeres fregando, a la antigua y dura usanza (aunque era lo normal), de rodillas en el suelo, las solerías de la Mezquita. Podría decir Catedral pero no, es la zona de la Mezquita que, aunque para mí es toda, la Catedral está más delimitada a lo que es coro, contra coro, altar mayor etc. concretamente lo que se llama el crucero. Aunque también en descargo, es la zona de lo que se venía a llamar de misa de doce. Es el altar del Cristo del Punto (1). Era donde las familias "bien", de páter familia de bigotito de hormigas y brillantina en el pelo, de enlutada esposa, con guantes y velo, y misal de páginas de filos dorados, y niños con la ropa de los domingos, cumplían los preceptos dominicales del régimen nacional catolicista, dejándose ver felices.

El altar del Cristo del Punto

El altar de la misa de doce está en la divisoria de la ampliación de Almanzor, la uniforme, menos lujosa, si cabe más austera, de columnas veteadas similares, de caliza micrítica de las canteras del Rodadero de los Lobos, creo. Allí, delante del Tesoro, que gestionaba Narciso, el de la torre, llenaban el lugar de sillas plegables, como las de los festivales de España, de esas que si no eras un experto te pegabas un buen pellizco, que había que poner y quitar, y después guardar en la cripta, ese lugar tenebroso que guardó durante mucho tiempo los restos de dos reyes de Castilla, a los que después se llevaron a la Colegiata de San Hipólito.

La zona de la misa de doce

Puesto a indagar, porque me llamó la atención la fotografía, descubrí que la persona que estuvo encargada de la limpieza de diversas zonas de la Mezquita y Catedral, fue Teresa Navas, vecina de la Casa del Callejón en Cardenal Herrero, y amiga de mi madre, pero que en ocasiones ayudaba otra vecina y su nieta, Teresa Navas también. La tercera generación de las señoras Navas, Teresa abuela, la matriarca, su hija Carmen y nieta Teresita. La nieta era una niña muy guapa, morena de ojos grandes, que levantaba "pasiones", de puros amores infantiles, entre los nenes de su edad, recién llegada de Villaralto. Estoy hablando de galanes de ocho a nueve años, en los años 56 del siglo pasado. Evidentemente yo era uno de ellos. 

Una de las actuales dependencias del tesoro

Creo que Teresita no tendrá inconveniente en que no quite ni ponga nada, de la información que me ha facilitado ella, porque dibuja una España negra, tremendamente negra, en la que las personas tenían que subsistir como sea. Si yo pongo de mi cosecha se me va a ver el plumero porque no voy a poder ser neutral, en función del afecto que les tengo a ella y a su familia. Mi madre era muy amiga de Teresa su abuela, y mi hermana de ella (la primera vez que fue al colegio mi hermana ella la llevó). Por lo tanto lo mejor es respetar esa información aunque haya que hacer algunas aclaraciones complementarias. Contestaba así a mi petición de información: 

La jerarquía eclesiástica de la época en la Judería

"No sé si mi información te servirá de algo. En mi vida ha habido mucha oscuridad en cuanto a conocimiento de mi origen y mi entorno. Poco a poco y como pude he ido averiguando cosas sobre mi familia, pero claro siempre contada por terceros, pues ha habido siempre un hermetismo que roza lo increíble, no sé si por ignorancia o porque la niña no se tenía que enterar de nada. No sé. Cuando yo nací mi abuela y mi madre ya vivían en la casa del Callejón. A finales de 1946 mi madre se queda embarazada y yo nací ocho meses y cuatro días más tarde, supongo que obligada por la presión que mi pobre madre ejerció sobre su vientre para evitar que mi abuela se diera cuenta del embarazo, del que se enteró cuando le dieron los dolores de parto. Imagina mi abuela con el geniazo que tenia, no sé por qué, cuando ella había tenido tres hijas del mismo modo. 

La casa del Callejón, hoy hotel Los Patios

Mi madre me contaba que mi abuela no me miró durante los tres primeros meses de vida. Después, no sé cuando, me llevaron al pueblo (Villaralto) con una hermana de mi abuela que era viuda y sin hijos. Tengo que decir que me sentí muy querida por ella, aunque me volvía loca de alegría cuando mi abuela llegaba de Córdoba con manzanas y ropa que le habían regalado para mi, y aunque era usada yo la recibía con mucha alegría. A mi madre la veía menos, recuerdo en casa de mi tia un poster o almanaque muy grande que tenía una mujer pintada por Julio Romero de Torres, muy guapa y yo decía que esa era mi madre."

El patio de los vecinos de la Casa del Callejón, zona del restaurante del hotel hoy

Yo puedo garantizar ese cariño de Teresa abuela por su nieta, ya que con motivo de una "agresión" por mi parte a Teresita nieta por celos infantiles, consistente en darle una naranjazo en el costado (ya estoy perdonado y cumplida la penitencia), le faltó tiempo para ir a buscar a la Loles (mi madre) y con los brazos en jarras remangados, pedir justicia para su nieta de nueve años. Y claro que hubo justicia, la impartió Loles con una zapatilla que manejaba de maravilla, apenas llegué a mi casa. Por lo tanto queda claro que, a pesar de los pesares, Teresita era la niña de los ojos de Teresa abuela.

Carmen, su hija Tere y una amiga

"Mi tía murió repentinamente de un colapso, cuando cumplí los nueve años en 1956, entonces me trajeron a Córdoba, a partir de ahí ya conoces la historia.  En esa época creo que mi abuela aún no trabajaba en la Catedral, se dedicó mucho tiempo al estraperlo, creo que se llamaba así, vendía pajarillos y también tabaco, contaba que había perdido las uñas de los pies, tropezando con las piedras del Arroyo Pedroches de noche, se bajaba de la Alsina que venía de la sierra antes de llegar a Córdoba para evitar que le requisaran lo que traía para vender. Creo que en el 58 y 59 ya iba yo a ayudarle a poner las sillas en la misa de doce, y más o menos por esos años comenzó a trabajar con los curas. 

La chiquillería de 1956 en el patio de la Casa del Callejón

Nunca supe cuanto le pagaban. Sólo iba a trabajar por la mañanas, que consistía en limpiar las criptas, barrer las naves, limpiar el coro y el Tesoro. A estos menesteres le ayudaba yo los sábados, y los domingos a poner y quitar la sillas para la misa. La mujer que está a mi lado, puede ser Rosario vecina también de la Casa del Callejón, que vivía en la escalera del centro a la derecha de la vivienda de Esperanza, madre de Gabriel el Guardacoches. La familia la componía el marido y una hija soltera y otra hija que vivía en un pueblo y de vez en cuando la visitaba con los nietos. Esta Sra. podía tener 50 y algo años, aunque aparentaba más. Creo que por mediación de mi abuela entró a trabajar en la Catedral y que continuó un tiempo después de que mi abuela dejara de hacerlo en 1965 que empecé yo a trabajar." 

Teresa adolescente en la Judería

Creo que está perfectamente dibujada la forma de vida, de supervivencia de las personas. Pero falta decir que Teresa Navas fue hija de madre soltera como ella indica y nunca conoció a su padre, ni sospechó quien era. Luego de mayor investigó y tiene una excelente relación con sus hermanos que la aceptaron y adoran sin ninguna duda, y es una historia muy bonita y humana. Hay que añadir desde luego, que son unas buenas personas todos. Decir también que aunque ella no lo supiera, yo recuerdo comentarios de los adultos que señalaban al supuesto padre, y sospechábamos quién era (2). Su madre trabajaba limpiando en una casa, aquello que se llamaba de criada. El siempre eterno abuso de los machos sobre las hembras y la necesidad de supervivencia de las personas. Luego su hija se labró un prometedor futuro profesional que se malogró, por razones que no vienen  al caso. A esto señala para terminar: "Y a partir de aquí solo trabajo, trabajo, trabajo y alguna que otra alegría." 

Ampliación de las mujeres fregando, bueno una mujer y una adolescente

Parece mentira  la de cosas que una simple fotografía, en blanco y negro, de la que desconocemos el autor -en aquellos tiempos solo nos hacían fotografías los turistas, los "franceses"-, puede encerrar. El subsistir en una sociedad hipócrita, machista y miserable. Afortunadamente la naturaleza luchadora de Teresa abuela ejerció de protectora de su hija y nieta, de esta última mi trasero puede atestiguar la protección. Una fotografía que ha dado para unas pinceladas de la vida de tres generaciones de la familia Navas: Teresa abuela, Carmen hija y Tere nieta, y que además no se quejaban.

Fotografías del autor, de Teresa Navas y de autores desconocidos
Bibliografía de Tere Navas

(1) Este altar uno de los más concurridos en la década de los cuarenta, donado por el obispo Antonio M. de Pazos, y creado por el artista Teodosio Sánchez de Rueda, granadino, debe su nombre al ser el destinado por el Cabildo para las misas (privadas o rezadas) cortas, más breves que las cantadas, de ahí lo del Punto, por la cortedad. Había días que soportaba hasta veinticinco o treinta misas. Y fue el habitual de los "acomodados" del régimen en las décadas de los cuarenta y cincuenta, para las misas familiares de escaparate nacional católico, de los domingos a las doce.

(2) Estas situaciones de madres solteras, que ejercían de criadas en las casas eran muy normales. Cedían a las intenciones del abrazo del "varón, varón", hispano y católico, como dice el titular actual de la silla de Osio en Córdoba. También eran muy habituales las señoras mantenidas por estos individuos, situación conocida en la familia, por la candorosa esposa, que supeditaba las veleidades de su esposo, por seguir manteniendo el tipo y el estatus. Desde luego no podía hacer otra cosa ya que en el fondo era otra "mantenida", en este caso oficial. 

domingo, 3 de enero de 2016

ERMITA DE JESÚS CRUCIFICADO O TORRE VIGÍA DEL DESIERTO DE SAN JUAN BAUTISTA

Fachada en mejor estado

El mismo día que disfrutamos del desierto de San Juan Bautista, mi amigo Pepe Serrano me habló de otro lugar que había visitado con un amigo en común, José Antonio Fernández, enamorado "a to meter", de las torres de la serranía, y a propósito de que el Pisuerga pasa por Valladolid, y estábamos en la cota 460 m.s.n.m. decidimos subir a la de los 506 m.s.n.m. donde están las ruinas que él visitó días atrás. 

 Plano del siglo XIX

 Plano de IGN con la señal de la Torre o Ermita, los topónimos erroneos.

Pero antes decir que, en las tímidas aproximaciones que normalmente hago de los sitios a visitar, tenía en cartera ese lugar, porque para llegar al Desierto de San Juan Bautista había pensado acceder por la Avenida de la Umbría de las Siete Fincas. Está vía es la que me lleva muchas veces al Bejarano  de la forma más cómoda y rápida. Cuando oficialmente gira a la izquierda (el mejor giro para mí) y sube a la Plaza de los Halcones, uno continúa al frente paralelo al arroyo de San Juan.

Vuelo  de 1956

Vuelo de 1977, con más definición.

Antes de llegar a ese lugar, al empezar la Umbría está la calle El Zorro, de notable desnivel, que te acerca a la cumbre donde está el cortafuegos, pero no hay acceso fácil en ese fondo de saco en alto. Sin embargo la finca la Alhondiguilla tiene abajo una puerta con un camino que te lleva directamente arriba. Ese era el objetivo. De todas formas cuando trasladas al medio físico el trabajo de planos y mapas aéreos, siempre te llevas un gran desengaño, que se traduce en dificultades físicas. Los desniveles no se visualizan bien.

 Fachada sur (Vuelo de Apple)

 Esquina suroeste (Vuelo de Apple)

Otra vista (Vuelo de Apple)

Si a eso le sumas, en primer lugar la edad, que no perdona, el equipo fotográfico y todas las cosas que creo que sirven pero nunca uso, y que llevo en la mochila, los desniveles son peores. Lo que pasa es que estoy seguro que cuando no las lleve, seguro me harán falta, por aquello de una jodida ley de Murphy. Pregunté a un vecino (el único que me encontré la mañana del Zorro) que me remitió a un empleado de la finca, con el que hablé pero que, como siempre, no te solucionan nada y lo comprendo en el fondo.

Camino dirección San Juan Bautista

Camino dirección Ermita.

En el plano del siglo XIX, vemos como el camino principal para acceder a la Ermita o Torre, y al Desierto o Hospicio, parte del camino a la Finca la Alhondiguilla, que se llama La Parrilla, en la urbanización, y el GR-48 para los senderistas. Hay que tener en cuenta que ese plano, a pesar de ser significativo no es muy exacto en cotas o topónimos, bueno en topónimos no lo es ninguno. Si lo seguimos hasta la bifurcación a la citada finca, casi enfrente de la puerta, hay uno que sube por un paraje precioso y nos lleva arriba a ambas ruinas.

Otros restos, posiblemente de un aprisco, antes de llegar a la Ermita o Torre.

Esquina del muro perimetral y fachada de la torre

Hay muy poca documentación sobre estas ruinas. Sólo la referencias de "el objetivo del nuevo convento se limitará a la adquisición de pequeñas fincas colindantes a él —en el pago del Cañuelo—, que unirá en una sola linde, denominando a todo este espacio el «sitio» del Desierto, compuesto fundamentalmente de viñas y pinares. Los medios de que se valdrán para ello serán la compra y la donación. Compras, que son posibilitadas por las rentas líquidas de los bienes señalados, evaluadas en 176.750 naravedíes, y los 1.000 ducados donados por doña Francisca de León, vecina de Sevilla, para la fundación de la ermita de Jesús Crucificado." en el trabajo de D. Luis Enrique Sánchez, sobre el Desierto de San Juan Bautista. Lo que parece es que hubo malversación al utilizar los 1000 ducados para la ermita.

 Desde el exterior

Otra vista desde el exterior

 Vegetación

Doña Francisca de León era una sevillana que, si es la misma, luego tomó los hábitos y se llamó Francisca de la Madre de Dios, e ingresó en un convento de Carmelitas de Beas de Segura (Jaen) donando una dote de 500 ducados, que eran dineros, aunque eran más los 100 de San Juan. Se justifica su religiosidad generosidad y poder económico. Las fechas son finales del siglo XVI, era una señora adinerada que se permitió encargar a D. Francisco Pacheco, maestro de Diego Velázquez, un retablo para la Iglesia sevillana del Santo Ángel (hoy en el Prado).

Muro 

Muros y vegetación

Interior

Sea o no la señora Francisca de León, y después Francisca de la Madre de Dios, lo importante es que se construyó esa ermita en las cercanías del Desierto de San Juan, en las coordenadas 37º56'40"N y 4º51'25"O, en la cota de 506 m.s.n.m. el punto más alto de la zona. Siempre las ermitas cerca del cielo, o lo más cerca que pudieran. Aunque estimo que se aprovechó una antigua torre árabe de las muchas que hay por la zona, y se adaptó a la ermita de Doña Francisca de León.

                                                                   Interior de la torre

                                                                  Otro rincón interior

Un muro

La superficie del cuadrado de la torre, es de unos 17 m2. Tiene algunas habitaciones anexas, todas derruidas, y un muro perimetral que en total arroja una superficie de 115 m2. Muros de mampuesto ocupados por la vegetación, de difícil acceso interior, aunque entramos en el receptáculo de la torre. Similar altura existe al final de la calle del Zorro, al este de ésta. El desierto de San Juan está en dirección suroeste treinta y algo metros más abajo. Algunos muros están bastante enteros. 

Una ventana o lo que fue

Habitáculo

 Otra vista del habitáculo anterior

Son muchas las torres de estos lares, las Siete Esquinas, las Palomas, la de arriba de Peña Melaria, la Torre del viejo, Torrehoria, del Beato, y las de los cortijos de la Torrecilla, del Torreón, de la finca de Granados y otras muchas. Suponemos que su construcción obedecía a cuestiones de vigilancia o defensivas. En difíciles tiempos, bien del Califato o posteriores, tenían su uso. Luego cuando las cuestiones bélicas cedían pasaban a utilizarse para las divinas, por su altura. Y ahí están, unas en solitario, otras derruidas, otras incorporadas a la fincas, pero ahí.  

Vista desde el exterior

Muros perimetrales

Conjunto exterior desde el suroeste

Aunque nos quedará siempre la duda de si antes de la ermita de Jesús Crucificado, existía la torre de vigilancia, ya que en el fondo, cuando su construcción o aprovechamiento sólo hacían escasos cien y algo años del esplendor de la dominación árabe y la posterior conquista castellana. Hasta ahora  sin embargo han trascurrido "sólo" cuatrocientos y pico y ahí está.