martes, 10 de marzo de 2015

EL LAGAR DEL NARANJO

Camino de subida al Lagar

Es un lugar precioso ¿pero, es qué hay lugares en nuestra serranía que no lo sean?. Una bonita loma cerca del Camino de la Alhondiguilla al Bejarano. Entrada por lo que señala el Chaparral, a la izquierda pasada el antiguo cortijo de la Matriz, ahora Hacienda de El Cordobés, y recorridos 125 m. del camino, una subida a la izquierda. Los terrenos en el Catastro figuran como de la finca del Rosal.

Desvío a al izquierda, el camino que cruza la carretra la Vereda de Villaviciosa o GR48

Olivar, encinas, y un hermoso castañar hacia el Rosal de Tres Palacios en el sur. Si miramos planos antiguos, vemos que un camino baja al valle y luego sube al Rosal, y otro rodea la loma haciendo ribera con el arroyo que parte de allí, de la noria y la alberca. El arroyo junto con el del Rosal y otros tres más, son tributarios del de D. Lucas, que hoy está dividido por el embalse de la Encantada, en las Jaras.

Cancela del jardín y esquina norte

Estoy hablando de un antiguo lagar, el del Naranjo, con la cortijada abandonada. El edificio del año 1927, se le adosó al Lagar original, que es una construcción en forma de ele, y cuya puerta principal da a la plazoleta con la fuente. Estoy refiriéndome a la construcción original. Estimo después de ver los planos catastrales, que somos un país de truquistas, bueno no lo estimo lo aseguro. En el catastro, que parece se hizo en el año 1950, figura la construcción citada con un plano de lo construido que no tiene nada que ver con lo que hay. El plano ctastaral señala el Polig. 89 Parcel. 12 con 197.206 m2

Azulejos en la puerta

La deducción es la siguiente: un antiguo Lagar, posiblemente el que figura en el Catastro, luego en 1927 se construye una casa de dos plantas con jardín, y se adosa a la construcción original por llamarla de alguna manera, se abre la puerta por la cara noroeste, pero nunca se declara, o el catastro no se preocupa de actualizar los datos, ya que la "actualización" está fechada también en el 1950. Solo están declarados en la subpacela 089, como construidos 692 m2. de 789 m2 de superficie. Pero esto es anecdótico, lo que pasa es que nos quejamos de las actuales parcelaciones clandestinas, y no hay nada nuevo bajo el sol. 

Fachada principal

La construcción adosada a la original, tiene dos plantas, una fachada la principal, con tres balcones y tres ventanas, y la puerta donde figuran los azulejos con la fecha de la construcción, 1927. Es un rectángulo con tejado, medio derruido, a dos aguas. Por el lado del jardín, una vez pasada una cancela oxidada, otros tres balcones y otras tres ventanas. Esta construcción cubre la abertura de la ele citada, y configura un patio central. 

Fachada primitiva con la puerta y nombre

La dermis, descarnada en algunos sitios, deja ver la diferencia de las epidermis, de la casa moderna y el muro de la construcción en ele antigua. Por el lado sureste, que es donde está la fachada primitiva, y donde figuraba el nombre de Lagar del Naranjo encima de la puerta, digo figuraba porque ha desaparecido, se configura una plaza con una fuente. Aprovecha la altura de la loma sobre el valle. Debajo tiene una serie de cobertizos irregulares.

Fuente en el sureste mirando al valle

Adosados a la fachada tiene, esos característicos bancos o poyetes, donde la historia oral sería repetida en los atardeceres, por los mayores, después de la jornada laboral, en el supuesto que ésta se realizara con un horario determinado, que lo dudo, porque lo que sería de sol a sol. Para acceder a esta plaza, empedrada como una era, nos encontramos un signo moderno de una explotación ganadera, la característica piscina de desinfección de vehículos de entrada. A la vera del camino un abrevadero, que seguramente se nutriría de la fuente. Lo que no he encontrado es el manantial de esa fuente.

Aérea de 2004 de Google

Cartografía del Catastro

En el valle sí existía, aún está, una noria de carne y una alberca, pero con la modernidad actual está desmontada y el pozo tiene una bomba eléctrica. Aunque esto requiere una entrada exclusiva. El valle es precioso y la primavera adelantada lo tapiza de esperanza. Olivos, encinar, pasto, y huerta en el valle. Volvemos a lo de siempre, huerta, lagar, huerta por el Naranjo, y las cepas decidirían lo de lagar. 

Caserío del Rosal de Tres Palacios, desde el Lagar del Naranjo

En la sierra tenemos ejemplos claros de calidad de los caldos, Villaviciosa aún tiene unos viñedos y producción, y en Trassierra, hasta hace poco la Caballera, digo hasta hace poco porque han dejado de producir, el romanticismo de R. Campanero, no ha podido mantenerse más. De ahí lo de los patronímicos, los lagares actuales. Una veleta señala al norte, con una cruz encima. Siempre la cruz.

Cancel del jardín

En los mapas antiguos se ve, un camino que desde la loma baja al valle, y pasa por la noria y la alberca, y sigue al Rosal. En la ladera de enfrente, mirando al mediodía, el enorme el caserío del Rosal de Tres Palacios, la finca que en mi casa se hablaba era del Cabildo, pero se hablaban tantas cosas. A la izquierda tiene la construcción moderna. Fue Molino de aceite. Como siempre, se ve en la distancia, el abandono. La mella del tiempo en las cortijadas serranas cordobesas, que seguro se eleva también a las andaluzas. 

Plano catastro 1950

Plano de 1893



Fotografías y vídeo del autor, y de Google
Bibliografía citada.

domingo, 8 de marzo de 2015

AÑOS DE PICÓN Y DITAS

Portada de la obra

Hoy he tenido la satisfacción de estar presente en la presentación del libro, de Editorial Séneca,  "Años de picón y ditas", del redactor de Diario Córdoba, Rafael Valenzuela Jurado, en el Teatro de Posadas. El honor de que me dedique el primer libro que ha dedicado, y a su vez de carambola, que mi buen amigo Joaquín Casado Bono, Cronista Oficial de la villa, que colaboraba en el acto presentando al autor y haciendo una semblanza del libro, me dedique también el suyo "Posadas 1900-1936". 

Óscar Morales, Rafael Valenzuela, José María Estepa, Alcalde de Posadas, Joaquín Casado

El teatro estaba lleno a rebosar, "no hay billetes" para asistir a la presentación de "Años de picón y ditas, Posadas, alrededores de la fuente, mil novecientos sesenta y tantos, mil novecientos setenta y pocos" Una semblanza de unos años que se fueron, pero que están en la memoria colectiva de un pueblo, de las gentes de un pueblo que los sufrieron y los gozaron, y que forman parte irrenunciable de sus vidas.

Joaquín Casado, José María Estepa, Alcalde de Posadas y Óscar Morales

El Alcalde de Posadas, José María Estepa, abrió el acto y a modo anecdótico dijo haberle llamado la atención el título en lo referido a la palabra "ditas". Justifica este no conocer, la juventud del primer edil de Posadas, el desconocimiento de esa palabra, que significaba ese primer paso del consumismo que fue el pago a plazos por las personas a los diteros, que vendían las prendas u objetos y luego los cobraban semanalmente, con un "modesto interés". La antesala a escala local, de la dictadura de los bancos, letras de cambio, globalización, en suma lo que tenemos ahora y nos ahoga.

Joaquin Casado y José María Estepa, el Alcalde

Luego Óscar Morales, en representación de la Editorial Séneca, hizo una exposición de la misma, y de la finalidad del beneficio que obtenga de la obra presentada, que irá a la Fundación Dharana y su Proyecto o Couso. Luego destacó la personalidad del autor y parte del contenido de la obra, haciendo hincapié en la hermosa y significativa portada de la obra, fotografía de Rafael Valenzuela Moreno, hijo del autor, que arrancó un sonoro aplauso del respetable.

Joaquín Casado, Rafael Valenzuela y el Alcalde, José María Estepa

Al tratar de hablar de Joaquín Casado, puede que se me vea  el plumero. Somos amigos de muchos años, más de cuarenta, y para no pecar señalaré que en la dedicatoria de su libro me dice: "... compañero no solo de la radio sino de otras luchas en defensa de una sociedad mejor y más justa." Creo que denota claramente el sentir, respeto y amistad mutuas. Joaquín detalló la personalidad del autor Rafael Valenzuela, alumno suyo, y posterior compañero de proyectos culturales en Posadas. Y luego hizo un recorrido por el contenido del libro.

Un momento de la presentación del acto por parte de José María Estepa, Alcalde de Posadas

Para finalizar Rafael Valenzuela, después de un detallado y emotivo capítulo de dedicatorias y agradecimientos, leyó parte del primer capítulo del libro. Para quien no lo conozca en las páginas interiores figura el extenso currículo de Rafael Valenzuela que nació en Posadas allá por 1964: 

"Aunque docente de formación -estudió Magisterio-, su vocación por el mundo de la comunicación le llevó a dedicarse a esta actividad desde su juventud. A los 19 años ya formaba parte del equipo fundador de la emisora municipal de radio de Posadas (1983), de la que llegó a ser director entre 1986 y 1988. En la misma localidad, posteriormente, fue coordinador de la revista Aljanadic. 

Óscar Morales de la Editorial Séneca

En el año 1986 empezó a ejercer de corresponsal del Diario Córdoba. En 1991 se incorporó a la redacción del citado diario donde en la actualidad es redactor. Además fue también colaborador de diversas publicaciones y medios de comunicación, entre los que destacan Onda Mezquita TV y Radio Córdoba Cadena Ser.

Joaquín Casado durante su intervención

En el terreno literario ha publicado algún relato corto en una colección colectiva cordobesa y algunas colaboraciones en libros de otros autores. Es autor de los textos del libro de fotografía Córdoba 75 y algo más, editado por la Diputación; así como coordinador de 30 años de Ayuntamientos Democráticos, obra publicado por Diario Córdoba. AÑOS DE PICÓN Y DITAS es el primer libro que publica como autor en solitario. Actualmente, Rafael Valenzuela reside en Posadas, donde está casado y es padre de dos hijos."

Intervención del autor Rafael Valenzuela

Y para terminar la sinopsis  de la obra en contraportada:

"AÑOS DE PICÓN Y DITAS no pretende ser un libro de historia. Quien busque en esta obra el rigor enciclopédico de un manual sobre el devenir de Posadas tendrá que tomar otra dirección. Este trabajo es la plasmación sobre el papel de una serie de recuerdos de la época en la que el autor empezó a abrir sus ojos hacia el mundo. Son las sensaciones de un niño que se crió con lo justo en la década de los años sesenta y principios de los setenta, pero que le sirvió para configurar el adulto que es hoy. 

El libro va recogiendo recuerdos, situaciones, costumbres e imágenes que pese al paso de los años, casi cincuenta, no han sido capaces de difuminarse de la mente de aquel hijo de un jornalero que empezó a observar el mundo desde la calle Sevilla y los alrededores de la Fuente de los Lavaderos de Posadas. 

El autor firmando ejemplares

Se cuenta, desde la óptica infantil, cómo era la vida de entonces, las costumbres, las casas, los juegos, las profesiones, la escuela, las dificultades para salir adelante, la emigración, pero también la alegría de aquella forma de vida en la que la fraternidad, la buena vecindad, la conversación y el apoyo mutuo hicieron posible que con casi nada no se necesitara de mucho más. Es un recorrido por ese imaginario que cualquier adulto intenta retener en su memoria para cobijarse en él, cuando en determinados momentos el tiempo se encarga de dejar constancia de su irremisible paso. 

El autor firmando ejemplares

AÑOS DE PICÓN Y DITAS es, en definitiva, una manera más de contar cómo era la vida de una zona muy concreta de Posadas, en un momento también muy específico de la historia reciente (o quizás ya no tanto) y del que pocas veces se ha escrito, o al menos, no tan a pie de patio."

De todas formas todas las intervenciones pueden verse en los vídeos siguientes:


Vídeo y fotografías del autor y de la portada
Bibliografia de la obra

viernes, 6 de marzo de 2015

CORTIJO DE LA CONEJERA O CONEJERAS

Cortijo Conejera (aérea de Bing)

Hacía tiempo que Emilio -un andurreador de excepción-, nos había comentado su visita al cortijo de las Conejeras, no sé si la realizó con su grupo senderista o en sus esparragueros desplazamientos, de los que doy fe culinaria. De su visita, nos enseñó unas fotografías muy interesantes del cortijo y del aljibe. El día de la visita a las supuestas cuevas (eran abrigos), de la vertiente de arroyo de la Ventilla, cuando terminamos ésta, Abén, Emilio y yo, nos dirigimos, primero a la alcubilla y después a la cortijada. 

Camino de acceso

Luego, particularmente, he efectuado varias visitas a lo que queda del cortijo de las Conejeras o Conejera  -no puedo precisar si es plural o singular su nombre, y si se le anteponía el de Lagar-, para tranquilamente fotografiarlo, y ver si había dejado algo atrás, que siempre queda mucho. Al hacer estas visitas espaciadas en tiempos y meses distintos, la fisonomía ha sido bastante cambiante. 

Un florido almendro

He podido ver, como en las primeras estaba preciosamente inundado de malvas, exterior y patios, de una considerable altura, y luego después, florido un almendro, desaparecidas las malvas, y lleno de corderos, incluso una recién parida, y otro pequeño muerto. La vida y la muerte, que siempre van de la mano. Lo cierto es que con la limpieza se han podido ver cuestiones que antes estaban tapadas con la maleza.

El cortijo y la torre cubierta

La investigación, siempre somera, pues no entro en profundidades notariales o de legados y herencias, que es donde se pueden encontrar más datos, me lleva a planos y reseñas del siglo XIX. Las Ordenanzas Municipales de Córdoba de 1884, es un documento que nos señala el lugar en los caminos, abrevaderos y fuentes de nuestro entorno. 

Catastro del siglo XIX

El Camino vecinal y vereda pecuaria 32, o del Pretorio, que lleva del Pretorio a Guadañuno, cita: "de los Antas y de la Aduana a la Cuesta de la Traición, hasta la Puerta del Lagar de la Cruz, en donde se separa a la derecha para proseguir por tierras de la Conejera, Matriz Alta, EL Naranjo, los Arenales y las Peñas del Fraile a los puentes de Guadanuño".

Plano catastral 1950

Luego el camino vecinal y vereda pecuaria 38, que dice:  "continúa por tierra de las huertas del Hierro y de la de Morales, de los lagares de San Cristóbal y de la Conejera, atravesando este último y dirigiéndose después por tierras de la dehesa de los Villares al abrevadero público de la fuente del Villar,". 

Patio de servicio

O la Vereda pecuaria 64, que dice: "de aquí puntal arriba á la cañada de la Monja y cuesta del Cambrón entre las dehesas de los Villares y de la Conejera, pasando por el abrevadero denominado la fuente de la Encantada, y prosiguiendo por ultimo al raso de la Malanoche en los Arenales, donde se incorpora al camino de Villaviciosa".

Patio principal

En las operaciones de la incivil y sangrienta guerra, provocada por el golpe de estado fascista de 1936, En la web Guerra Civil en Córdoba, leemos: "Una segunda columna, la de la izquierda, al mando del comandante Sagrado subió a las Ermitas y de allí al Lagar de la Cruz, lugar situado en tierra de nadie donde los milicianos solían esperar de noche a los evadidos de Córdoba. Después de dejar una pequeña guarnición de requetés en esta zona progresó lentamente por la Conejera y Camino Viejo de Obejo (la actual carretera de los Villares) para amenazar el flanco derecho republicano." 

Horno

Como puede verse era un lugar conocido e importante, por las reseñas del siglo XIX. Importante, como siempre, el vuelo de 1956, los datos fotográficos más antiguos que tenemos para observar el pasado cercano, o el ministerial de 1977, de bastante calidad. En ambos aún conserva la cortijada los tejados, lo que hace suponer su utilización aún en esas fechas. Llama la atención un círculo al oeste del cortijo, que aún está, y que pudiera ser una era, y a lo mejor merecería comprobar su uso. En las cercanías de este lugar está la captación de agua de la urbanización La Matriz, cortijo vecino. 

Patio y al fondo arcos del salón principal y chimenea, a la dcha. pozo

Múltiples caminos nos llevan al cortijo, el principal, sube a través de una suave rampa, antes empedrada, con muretes de piedra en sus laterales, a la loma donde está situado el hermoso cortijo de la Conejera, en medio de un antiguo olivar. Antes, un almendro y un centenario eucalipto nos dan la bienvenida y después la torre cubierta, con una grieta enorme que denota su final cercano. Un primer patio con dependencias a la izquierda, a la derecha el acceso al segundo o noble, donde está el pozo, la entrada al sótano, en la habitación del fondo, y el salón con chimenea encima del mismo. Parece que el patio principal tiene la entrada por un arco.

Bajada al sótano o cámara

Un horno en el patio, y las señales de alcorques de árboles que ya no están. Una higuera enquistada en un muro, agarrada a él y con sus ramificaciones seguro, en las entrañas de sus piedras, con las que está hermanada. Unas cocinas en la fachada del mediodía, de azulejos modernos. Una habitación con amplio arco. Otro pasillo que sube por medio de unos escalones, a la que he considerado salón noble, de la chimenea, con dos arcos enmedio, en el centro del tejado a dos aguas que lo cubre. Y debajo el sótano, cámara o despensa, con ventana a la fachada noreste, y otra al patio principal, que sustentan dos columnas, configurando tres arcos, al que se baja por una derruida escalera de pocos peldaños.

Sótano o cámara

Muchas incógnitas; tipo de explotación, personas que lo habitaban, de donde sacaban el agua, necesaria y fundamental para vivir. En el patio hay un brocal protegido de un pozo, al que si le hablas, te devuelve un eco de catedral, sospechando un gran depósito debajo, bien aljibe de agua de lluvia o pozo artesano. Un hermoso olivar de centenarios olivos rodea el cortijo, y una derruida cerca de piedra señala un cercado. La trasera  que da al noroeste tiene algunas ventanas, una planta alta y un entresuelo. En un rincón del patio un depósito de agua roto. Muchas preguntas sin respuesta y mucha historia entre sus muros.

Cordera con sus crías

Una enorme hacienda con los naturales problemas de la multiplicación de herederos. En el mapa catastral, sumando las tres parcelas arroja una extensión de 1.469.691 m2. El Polig. 84, Parc. 11, 658.683 m2. El Polig. 84 Parc. 52, 650.122 m2, y el Polig. 85, Parc. 1, 169.122 m2. Limita con la Matriz, el Lagar de la Cruz, Villares Altos, San Cristóbal y el Rosal. Casi un millón de metros cuadrados de extensión, que se dice muy pronto. Todo posiblemente del siglo XIX, reformado en principios del XX, aunque las reminiscencias, caso de escarbar, pudieran ser mucho más antiguas.

Vuelo de 1956

En la última visita, como he dicho, estaba limpio de malvas, y el suelo enfangado de los animales, distinto. En la habitación de abajo de la torre una borrega recién parida con sus dos crías, blancas las tres. Encima del horno otro pequeñín, negro, muerto y en otro muro un conejo también esperando subir al cielo de los conejos, a la conejera celeste, desde la conejera terrestre. La pena es que en pocos años todo esto serán restos de muros, si queda alguno, rescoldo de un pasado, que posiblemente fue triste para los trabajadores, como siempre, pero de aprovechamiento del medio natural, que ahora, en el presente, es una verdadera pena.

Vuelo ministerial de 1977

Recordar que si se visita, ahora esta ocupado por los ganaderos trashumantes, pedir permiso y sobre todo la precaución necesaria para moverse por el. Si no están los animales hay que tener en cuenta que es un caseron en ruinas y el peligro está al orden del día. Y que es una propiedad, y aunque afortunadamente no está cercada para impedir el paso, cosa de agradecer, es una propiedad privada. Toda precaución es poca



Fotografías y vídeo de autor, aéreas de Google y Bing
Bibliografía de las Ordenanzas Municipales de Córdoba de 1884 y la web sobre la guerra incivil La guerra civil en Córdoba.

martes, 3 de marzo de 2015

EL POZO DEL LAGAR DE LA CRUZ

El Lagar de la Cruz

En Córdoba para señalar este lugar, no hacía falta nombrar el patronímico entero, solo con decir voy a subir al Lagar, se sabía donde se iba, no era necesario especificar que era el Lagar de la Cruz. Ahora por aquello de los modernismos parece que estaba perdiendo enteros, y le llaman Assuan, como las piscinas de enfrente. José Luis Reyes Lorite, un excelente investigador, ha descubierto un documento del siglo XVI que lo llama Lagar de Antón de la Cruz. No hay derecho que patronímicos de 500 años se olviden por un capricho del destino. Igual que la Cuesta del Cambrón por el 14%, o la Carretera de las Ermitas o Camino de los Lagares por el Reventón. Riquísima parcela en agua. En el descansadero pecuario, había otro pozo que mandó construir (según información de José Luis un habitante del caserío del Lagar) Antonio Pineda de las Infantas y Castillejo, alcalde de Córdoba en tres ocasiones1/3/1903-1/3/1904, 4/3/1907-14/6/1909- y 1923 a 1924, (esta última fecha fue la de la construccion de la moderna casa del Lagar), parece que el Sr. Antonio Pineda era molestado con peticiones de agua de los caminantes y lo mandó construir para que lo usaran, en el descansadero.

Aérea de Google

Durante mucho tiempo (no sé si estará todavía) había un tubo de polietileno, que bajaba desde Assuan, por el cauce del arroyo del Moro, toda la Cuesta de la Traición hasta la Aduana. Creo que recibía agua a lo que un tiempo fue hotel. El Lagar de la Cruz, es uno de los muchos lagares de la sierra cordobesa. Lagares y rosales, herencias árabes, aunque vino no casaba con el Corán. Rosal sí, porque la farmacopea utilizaba mucho los pétalos de flores, como materia prima. Las explotaciones del interior Lagares, y las de cara a la ciudad Huertas.

El pozo tapado por la chapa metálica de protección

Pero no todo iba a ser vino de la vid -que también porque es discutible su consumo-, las uvas pasas o frescas eran frutos selectos en las mesas andalusíes, e incluso se podía utilizar el líquido que surge de la fractura de una rama como diurético. De los zarcillos se sacaba un antidiarréico, con la semilla un aceite, y tostadas se usaba como sucedáneo del café. También estaban la terapias a base de uvas. Había mucha variedad en Al-Ándalus: uva melar o abejar, la jabí de Granada, muski o moscatel, etc. etc.

El pozo del patio del Lagar de la Cruz y la construcción original

Y en cuanto a las rosas, han quedado muchos patronímicos, de plantaciones en la serranía. La destilación de pétalos de rosa y su luz, entró en la oscuridad de occidente por medio de los árabes. La esencia del agua de rosas, se usaba como colirio, tónico, etc. y para qué hablar del escaramujo, cuyas propiedades son altamente conocidas. El mes de abril era el elegido para la elaboración de los productos derivados de las rosas, agua, ungüentos, jarabes y conservas. 

Una pila de lavar bocabajo

Creo que es el momento de acordarse de lo que decía el médico granadino Ibn al-Jatib de ésta, nuestra hermosa ciudad:

"Córdoba es un lugar donde el halo de la luna del cielo, en la alta cerca, rodea una mansión y donde el río de la Vía Láctea, en su caudaloso río, cuya espada está desenfundada de la vaina de sus frondosos márgenes, le rodea; donde el monte, como la corona se orna con la plata -la dulce agua como la miel- relegando la corona de Cosroes y la de Darío; donde el Zodiaco -la Noria- en regulada rotación, forma un círculo continuo y repite suspiros porque anhela y evoca el primer amante; donde los arcos de los anchos puentes, como un suceder de corvas monturas, cruzan el río en caravana; donde generosas doncellas -las nubes- visitan queridas -las huertas- llevando a ellas las perlas para donde el vino fresco -el viento del Norte- circula sobre copudos árboles, al amanecer y al atardecer; y así, tú ves las ramas ebrias "sin estarlo"; donde la mano de la apertura desflora, en las rojas anémonas de los valles, vírgenes; donde el viejo oratorio, espacioso y de alto alminar, relega la nave (balat) de al-Walid, con desprecio. Córdoba ofrece todas las gracias que quieras: sotos -¡cuántas melodías hay en ellos! ¡Cuántos trinos agudos tienen su réplica en otros graves! y valles que solo emplean al servicio de las blancas corolas de flores, al abrirse las azucenas y los narcisos, los esclavos -las negras abejas-. y un mar de cultivos -la campiña- cuyas orillas no se alcanzan y a cuyo lejano fin no llega quien por él navega." 

(de Ibn al-Jatib, de su obra Kitab A'mal al-A'lam, trad. J. Bosch Viál y W. Hoernerbach, Andalucía Islámica, 1980 pp.88 al 90)

El pozo y el camino de la Conejera

A lo mejor recordar con nostalgia un pozo, de un tiempo pasado que no volverá, puede parecer que no es sólo motivo para cantarle a nuestra ciudad, pero me parece que cualquier motivo es válido para recordar lo que hace más de mil años pensaban los científicos de ella. Yo me sabía de memoria los diez kilómetros mal contados, que tenía la carretera del Lagar. Ese era su nombre. El número de curvas, la pendiente de cada una de ellas, el piso, y los baches reparados, con escobilla y cubo de alquitrán -que en el verano derretido se pegaba a las ruedas-, por el peón caminero del sector. Incluso las que eran favorables, unas que salían hacia fuera y por no sé qué razón a pesar de tener desnivel las subías con el mínimo esfuerzo. Eran muchas las veces que subíamos a ese cruce de caminos en el que estaba emplazado el cortijo del Lagar de la Cruz y bebíamos agua de su pozo.

Vista del pozo interior del patio de la casa y una esquina de la cosntrucción original

En el interior de la casa hay otro pozo al que no se le acaba el agua, con unos doce metros de profundidad. No existía ninguna urbanización de ningún tipo, sólo eran cortijadas, rosales, lagares, o kilómetros de solitaria carretera. Incluso "vivía" el eucalipto de Pino Gordo, visible desde la ciudad, y horizonte muchos años, hasta que lo cortaron o se murió. En ese cortijo había una estación de radio de la Guardia Civil, por lo menos eso sospechábamos, desde la inquietud de radioaficionados. Y volviendo a la subida siempre el esfuerzo se veía recompensado por el agua fresca del pozo del llano del Lagar. 

Terraza del bar del Lagar de la Cruz

Un cubo de zinc, una polea y una soga de esparto, eran los útiles necesarios para satisfacer la sed, del caminante o del ciclista. Nadie te ponía ningún tipo de pega para hacer uso del agua. La circulación de vehículos de motor por la carretera era esporádica, en ocasiones subías y no te encontrabas ninguno, y si subía un camión te podías enganchar a la caja y así subir sin el menor esfuerzo, eso sí procurando que no te viera por el retrovisor, porque la velocidad era mínima, y el riesgo minimizado. 

Cancela del patio

Luego la cultura del "quiero y no puedo", disparó la especulación y la segunda residencia, la sierra se llenó de núcleos habitados clandestinos, y las carreteras se llenaron también de vehículos automóviles. E incluso el pozo desapareció, y está tapado por el aparcamiento de Assuan. Los ciclistas llevaban su agua, la trashumancia era cada vez menor, y no tenía razón de ser. El pozo de las fotos era el que se utilizaba para lavar. El propietario del Lagar lo tapó con una chapa metálica, para evitar desgracias, y la pileta de lavar, se quedó invertida de muestra. 

Cartografía raster de Goolzoom

El movimiento de tierras del sector, enmascaró el lugar. Pero un pino y una higuera son la señal actual del pozo de lavar, que aún está allí, y la higuera que sale de dentro, lo sabe mejor que nadie. Llegó un tiempo que lo perdí de vista, y siempre me preocupaba el saber dónde estaba. En mi memoria lo tenía vigente, con su brocal redondo, alto, y la garrucha para la cuerda del cubo. Le pregunté, siguiendo la recomendación de un amigo, al hijo del señor del bar y tienda del Lagar, y con una amabilidad exquisita me lo enseño. Hoy lo he fotografiado, y a pesar de ser una reliquia ha satisfecho siempre las necesidades de mucha gente, que seguro se acordarán de él como me acuerdo yo, pero parece ser que el que se usaba para beber lo tapó el apracamiento de las piscina. Por lo menos sirvan estas líneas para un homenaje a sus años de servicio al caminante, ciclista, pastor o quien quiera que bebiera de su agua, que dicho sea de paso era muy buena.

Vuelo de 1956

Sobre el Lagar de la Cruz dice la publicación Cortijos, Haciendas y Lagares, de la Junta de Andalucía, "Lagar de la Cruz (373). Punto de referencia en la sierra cordobesa, puerto y encrucijada de caminos, hacia el paraje de las Ermitas. El caserío responde a la fisonomía de una villa de recreo, con un bloque a dos alturas, bajo cubierta a cuatro aguas, dependencias de servicios adosadas y un jardín ante la fachada, con líneas de arquitectura ecléctica de finales del siglo XIX o principios del XX. El conjunto denota algunos añadidos y reformas recientes. Ningún elemento atestigua su relación con un antiguo lagar, al que, posiblemente, se remontaría el origen de este asentamiento."

Vuelo de 1977 ya está la CO-3404 a la derecha

Y para terminar, mi amigo Antonio Moreno, el mejor especialista que tenemos en cine rodado en Córdoba, facilitó hace poco en Facebook escenas de una película documentada en primeros del XIX, rodada en 1947 en el Lagar de la Cruz, en la que se ve la fachada del cortijo y estaba exactamente igual que está ahora mismo, lástima que no se viera el pozo. 

Fotografías del autor y Google
Bibliografía citada.

lunes, 2 de marzo de 2015

SUBIDA AL CERRO DE LA MINIYA

Una espectacular luz de la mañana

Esta mañana de lunes, 2 de marzo, casi primaveral, quise matar dos pájaros de un tiro, subir dos "seiscientos". El de La Miniya (no sé el significado, aunque me parece suena a árabe, puede ser una mina chica, pero la y griega despista) y el Pedro López, pero me quedé un uno y medio o casi dos. La segunda subida se me atragantó porque en la primera había sufrido lo mío. Estimo que no está uno para muchos trotes. 

Un caracol cuadrado

El arranque del camino, con la luz entre los pinos, que si leyera uno el BOE, significaría creación, y si no lo lees -que es lo mejor- significa naturaleza y hermosura. La verdad es que daban ganas de extasiarse mirando el cuadro, lo que pasa es que esos cuadros duran poco. La fotografía que roba el instante permite verlo una y otra vez después. 

Como si fuese Tenerife sobre el Puerto de la Cruz

Todo lo que se diga del recorrido es poco, ya lo he mencionado muchas veces, y no me canso de decir lo hermoso que es. Siempre descubres una nueva forma, un color, incluso un sonido. He de decir que del mundo animal cada vez menos, una pareja de perdices, con su característico revoloteo, buscaron una ubicación más segura al pasar. Ya tenía prefijado en las fotos del satélite el acceso al cerro de la Miniya, pero ojo con la cartografía satelital, es muy engañosa, hay que medir la cota para no llevarnos un susto. 

El horroroso cortafuegos y la valla

A los 1.100 mts. de camino, en la cota de los 540, tenemos una desviación a la derecha, aunque tiene desnivel es normal, asequible. Recorridos por ese camino  270 metros nos encontramos, además de un paisaje precioso, el inicio del cortafuegos y la valla cinegética que viene desde abajo, de la puerta, que es frontera derecha de un empinado cortafuegos, doscientos metros en los que subimos 67 de cota, lo que da un desnivel de un 33%. 

La torre de la cima de cerro la Miniya

Mirar hacia abajo es de vértigo y bajar para mí un suicidio, mucha piedra suelta. A los 1.650 metros de camino, la cima, los 621 metros del cerro de la Miniya. La torre de vigilancia forestal, y un paisaje de película, sobre todo en las direcciones noroeste, oeste y norte, El agotamiento por el cortafuegos no me permitió hacer 360 º desde allí arriba. 

Pedro López al fondo

Pensé bajar hasta el GR48 por el otro cortafuegos, incluso utilizando la tenazas de corte para salir, pero preferí buscar una cómoda bajada sin complicaciones. De todas formas desde allí hay muchas soluciones de marcha, y una serie de senderos en el lado sur que nos llevarían todos al arroyo del Agua (según los mapas), aunque estaríamos dentro del recinto vallado de los Villares Altos. 

No pude remediarlo, pensé, para que se lo meta por allí el registrador, 
ya que nos lo está metiendo por allí a los españoles de bien

Desde la cima, por la autopista que es el cortafuegos, andé hasta los 2.130 metros, y opté por el desvió a la izquierda que, en unos 560 metros nos lleva a la Vereda de la Pasada del Pino (Camino de los Picapedreros) nuevamente, por la cota 544 m.s.n.m.. A los 3.020 m. me encuentro el desvío de la subida y me acuerdo de lo pasado. Novecientos metros más, llego a la cota 471 y punto de partida, después de gozar nuevamente durante el recorrido del paisaje del que nunca me canso. 

Panorámica desde arriba

Pero pensé ¿Y por qué no puedo subir a Pedro López, y hacer dos "seiscientos" -como dije al principio- de una tacada ya que está uno puesto? hacia allí me dirigí, aparqué en el Raso Malanoche, y subí el sendero, hasta un enorme roquedal donde casi se pierde. Luego vi otra señalización unos metros más abajo que parece buscaba la subida por la cresta, pero una incipiente pájara me hizo desistir cuando estaba a menos de doscientos metros de la cima de Pedro López. Pero eso será otro día. 

Tracker de la ruta




 

Otras torres de vigilancia del entorno.



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