miércoles, 11 de julio de 2012

BAÑOS CALIFALES DE CORDOBA

Baños árabes califales zona templada
La memoria personal 

Quienes de niños hemos jugado y pasado multitud de veces por encima de los baños, un paseo terrizo flanqueado por centenarios árboles, camino primero del cine de verano llamado Avenida, que estaba en el lugar que hoy ocupa, la pronto a desaparecer  bajo la insensible piqueta, plaza del mercado de Fleming. Mercado que se inauguró cuando se levantó la plaza callejera de la Judería, que existió desde la posguerra hasta mediados del siglo XX.

Vista virtual del Alcázar, Mezquita y puente

Antes al salir de Tomás Conde, te encontrabas el colegio que existía en lo que hoy es el afamado restaurante La Almudaina, luego el Convento “Salus Infirmorum”, que se rehabilita en 1997 para el Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Andalucía. Si continuabas por esa acera llegabas al campo, a lo que se denominaba Huerta del Rey, que era un terreno enfangado, de aguas procedentes de la alcubilla de la Puerta de Almodóvar, que se convertía en arroyo delante de la casa de Juan Barazona, donde estaba el león embrión del actual zoológico, y seguía su curso para desaguar por la Puerta Sevilla en el río.

Cubiertas de la zona de baños almohade

Se podía acceder al garaje Alcázar, cocherón próximo a convertirse en un moderno aparcamiento.  Luego se construyó la “carretera nueva”, hoy avenida del Doctor Fleming, con relleno en altura. El primer edificio que allí hubo es el que hoy ubica el restaurante “El Olivo”, y antes el taller eléctrico de Mármol, que procedía de la cuesta de Blanco Belmonte. A la misma vez, por los años cincuenta, se canalizó el agua, se construyó una barbacana, y se remozaron las murallas, almenándolas, creándose la calle Cariuan. 

Cubiertas de la zona de baños califales

Una breve cronología de los Baños Califales de Córdoba. 

Los baños Califales se encuentran situados en lo que se llama el Campo Santo de los Mártires, que formó parte en su día del interior del Alcázar Califal, como puede verse en la maqueta principal de la zona. Parece que el Alcázar Califal se componía de cuatro grandes pabellones. El más cercano a la Mezquita lo señalan como residencia del Califa, aunque hay que tener en cuenta que suponemos que sufriría modificación teniendo en cuenta las distintas ubicaciones de los sabat, acordes con la ampliación de la mezquita.

Cartel de los baños

Según fuentes Alfonso XI en 1328 mandó soterrar los baños para crear una plaza de armas. El monarca ya había construido otros a Leonor de Guzmán, dentro del Alcázar que se construyó más cercano al río. Al terreno, que tapó con gran cantidad de tierra (hay que tener en cuenta que la cota del suelo de los baños está como cuatro metros por debajo de la actual) se le llamó “el campillo del Rey”. Luego en 1588 Ambrosio de Morales, pretende construir un monumento a los cristianos que murieron a manos de los árabes, casi cuatrocientos años antes. Parece que Ambrosio de Morales utiliza piezas de los baños. A partir de ese momento se llama el lugar Campo Santo de los Mártires

Fotografía de la excavación de 1903

En el siglo XVI se urbaniza la zona aplicando al proyecto una concepción humanista. En el siglo XVII, (1691) al construir en la plaza un edificio aledaño a la Casa de las Pavas, salen restos que, Fray Juan de la Encarnación de San Pedro de Alcántara pide para él utilizar una bóveda de los baños. Se acondiciona el lugar para paseo público, siendo un lugar de notable importancia para la ciudad. Luego a principios del siglo XX (1903), al ir a plantar árboles para el paseo aparecen nuevamente las bóvedas de los baños. D. Rafael Ramírez de Arellano es encargado de datar lo descubierto. Pero la Junta de Sanidad obliga a enterrar nuevamente  lo encontrado por alegar que ello fue la causa de un brote epidémico.

Comparativa actual de la excavación de 1903

En 1922 La Real Sociedad Arqueológica Cordobesa, al realizar una excavación en el patio meridional del Palacio Episcopal, halla la muralla sur del Alcázar Califal. En 1927 se demuele un torreón que existía en la esquina de la Casa de las Pavas con el Campo Santo de los Mártires. En 1930 Schulten localiza una puerta romana en el ángulo noroeste del Alcázar Califal. Entre 1961 y 1964 se realizan excavaciones de los baños a cargo de D. Feliz Hernández, D. Manuel Ocaña y D. Manuel Salcines. Se recupera una importante extensión del yacimiento. En 1971 se realiza el primer proyecto de restauración en la zona oeste de los baños, por D. Rafael Manzano.

Maqueta del Alcázar Califal

Y ya a finales del siglo XX, en 1993 se realizan las excavaciones dirigidas por el arqueólogo D. Pedro Marfil, de notable importancia, que las culmina en una segunda actuación entre los años 1999 y 2000. Luego desde el 2000 hasta el 2002 se realizan los trabajos de restauración dirigidos por el arquitecto D. Francisco Torres Martínez. Posteriormente el 3 de julio de 2002, el presidente de la Junta de Andalucía, la Consejera de Cultura y la Alcaldesa de la ciudad inauguran los Baños quedando abiertos al público definitivamente. Posteriormente hubo que retocar algunas cuestiones constructivas que se resolvieron sin problemas.

Rampa de entrada

Los Baños

“Los Baños del Alcázar Califal son una Buena muestra del inmenso patrimonio histórico-artístico del periodo Omeya de Córdoba, la antigua capital de al-Andalus. Un expoente de la arquitectura palaciega al servicio de emires y califal, y un modelo que fue seguido por el arte hispano-musulmán a lo largo de siglos.


Área de recepción

Área de Recepción.

En esta zona de la exposición el visitante se introduce en el entorno histórico donde se enmarcaban los Baños Califales. Su construcción se remonta al siglo X, en los tiempos del Califato de Córdoba. Fueron levantados dentro del Alcázar Omeya, residencia de emires califas y sede de gobernadores hasta la conquista de Córdoba por Fernando III en 1236. Una maqueta muestras las tres zonas en las que se divide este conjunto arquitectónico: un baño califal (Siglo X) a la derecha (este), un salón de recepciones de época taifa (Siglo XI) en el centro, y un baño almohade (Siglo XII a la izquierda (oeste).


Sala audiovisual y vestuario

Sala audiovisual y vestuario

En el antiguo vestuario de los Baños Califales un audiovisual invita a realizar un viaje en el tiempo y brinda la posibilidad de realizar un recorrido por el origen y la evolución de los baños árabes, insertando los Baños Califales en su historia.


Maqueta de los baños

El Baño Andalusí

En este espacio se explican las principales características de los baños públicos andalusíes y su funcionamiento. Una forma de entender la actividad desarrollada en unos establecimientos que eran indispensables para el desarrollo de la vida cotidiana en las ciudades.


Hombres y mujeres, con distintos horarios de visita, asistían al baño varias veces al mes. Los servidores del baño atendían a los usuarios y al mantenimiento del establecimiento.

El ritual del baño.





El Califa, su heredero y el Gran Visir Yafaar.
La sala fría

En esta estancia se realizaba la purificación ritual a la entrada y a la salida del baño, por medio de abluciones con agua fría. Tras pasar por la sala fría los usuarios continuaban su recorrido por las demás estancias. Recibiendo diversas atenciones de tipo higiénico, como peluquería, barbería, masajes, baños de vapor y de inmersión.


Sala templada baños califales

La sala templada

Esta estancia era la más importante del baño, en ella los usuarios pasaban la mayor parte del tiempo, realizando labores de cosmética e higiene personal, y disfrutando del calor del baño y de los beneficios del vapor. Esta sala pudo servir como sal de reuniones de personajes de importancia, que junto al Califa podían hablar en un ambiente relajado.


La columna gris es original

En la sala templada el visitante puede oír una charla entre el Califa al-Hakam II, el príncipe Hisham y el gran visir Chafar, que transcurre momentos antes de la proclamación del heredero el 2 de octubre del año 976 d.C.


Sala caliente baños califales

La sala caliente

Este espacio es el último en el que se realizaba el baño, en él el calor era intenso, ya que bajo el suelo discurría un hipocausto o gloria, galerías subterráneas por sonde pasaba el humo y el aire caliente del horno, el tiro se realizaba a través de chimeneas practicadas en los muros. Dos saletas flanqueaban el horno, una de ellas con una pila de inmersión y otra por la que salía un chorro de agua a media altura. Además desde la caldera y a través de celosías pasaba el vapor al interior de la sala.

Jardín andalusí desde la altura

El jardín andalusí

El visitante se adentra en esta zona dedicada al jardín andalusí donde se explican las principales características del jardín en al–Andalus, y sus elementos, la importancia del agua y la vegetación en esta naturaleza ordenada.

Frente al salón de época Taifa (Siglo XI) se disponía un jardín, dispuesto a nivel inferior al del pórtico: naranjos, limoneros, arrayanes y plantas aromáticas lo convertían en un placer para los sentidos.


Salón de recepción taifa

El salón taifa.

Junto a los baños califales se construyó durante el reino de la taifa de Sevilla un salón, que pudo servir como lugar de recepción o de actividades públicas. En esta zona aparecieron abundantes yeserías que decoraban el salón y que  nos hablan de su riqueza ornamental. Estuvo en uso desde el Siglo XI, pasando por almorávides y almohades, hasta legar a los monarcas castellano-leoneses (Siglos XIII yXIV)


Hipocausto

Caldera, horno, y zona de servicio

En corazón del baño estaba en la zona de servicio, con el horno y la caldera. Aquí se realizaban las labres de mantenimiento del calor, el agua y el vapor en el interior. En la leñera se almacenaba el combustible, y sobre el horno se colocaba una caldera de bronce en la que e calentaba el agua. Los servidores del baño, entre otras labores de mantenimiento, debían mantener el horno siempre encendido y controlar la entrada del agua a la caldera.


Sala fría baño almohade




Alocución de Alfonso XI a su alarife y a Leonor de Guzmán

El baño almohade

En el Siglo XII se construyó un nuevo baño junto al baño califal, reutilizando en parte la infraestructura preexistente. Estas salas se corresponden con la última ampliación realizada en los baños.


Zócalos con motivos geométricos

Recorriendo estos espacios el visitante se sumerge en el ambiente vivido en los antiguos baños almohades: olores procedentes de pebeteros, en los que mesclas de hierbas y almizcle, se unían a los de los aceites y polvos aromáticos, empleados en el cuidado corporal.”


Decoración de los arcos


Letrina baño almohade

Y este ha sido el modesto recorrido por un espacio muy interesante de la ciudad como son los Baños Califales.



Horarios:
Invierno de 16 de septiembre al 15 de junio.
Martes a viernes de 08,30 h a 19,30 h.
Sábados de 09,30 a 16,30 h.
Domingos y festivos de 09,30 h. a 14,30 h.

Verano de 16 de junio a 15 de septiembre
Martes a sábados de 08,30 h a 14,30 h.
Domingos y festivos de 09,30 h. a 14,30 h.
(De 8,30 a 10,30 es gratuita la entrada)

Otro extraordinario trabajo relacionado con los baños, es el que presenta la profesional Web Arte en Córdoba que merece la pena visitar.

Fotografías y vídeo del autor y del folleto.
Bibliografía del folleto.
Audiovisual de YouTube

Agradecimiento: 
Al personal del establecimiento por todas las facilidades dadas y por su profesionalidad manifiesta.

lunes, 9 de julio de 2012

EL PANTEÓN DE MI TOCAYO FRANCISCO MUÑOZ Y SU FAMILIA


Panteón de la familia Muñoz

Que mejor sitio de paz en este agobiante mundo de información manipulada, de terror y de abusos, de criminales reformas laborales, de futuro incierto para nuestros hijos y nietos, que un cementerio. En Córdoba los cementerios fueron un símbolo de la modernidad de la ocupación francesa. Lástima que volviera el felón y no se quedara José I. El Decreto de 4 de marzo de 1809, firmado en Madrid por José Bonaparte, fue el que determinó la construcción del Cementerio, que comenzó el 29 de octubre de 1810 y finalizó el 8 de junio de 1811. El costo fue de 51.233 reales con 27 maravedises. Pero a partir de 1833 es cuando se consolida definitivamente y se abandonan las inhumaciones en los recintos de las iglesias. Y se adopta la tradición romana de las inhumaciones fuera de las ciudades.

Portada de la actual ermita de la Salud

Los franceses fueron los que higienizaron las ciudades españolas, sacando los enterramientos de los patios y huertos de las iglesias, que acabaron con las “miasmas” (efluvios de los enterramientos superficiales). También trataron otra higiene, en este caso de los recintos conventuales y crecidos censos de los mismos. El cementerio que tratamos es el llamado de la Salud (Cementerio de la ciudad), una de las paradójicas contradicciones cordobesas, junto con Vistaalegre (que ubica el edificio de la Organización Nacional de Ciegos Españoles, y presenta la “agradable” vista del cementerio) y los barrio de los Olivos Borrachos (donde está la sede de una Asociación de Alcohólicos Rehabilitados). Otra cosa que de pequeño me llamaba la atención era el nombre del Paseo de la Victoria -después de José Antonio Primo de Rivera y actualmente de la Victoria-, que yo asociaba a la victoria del fascismo, pero que era como consecuencia del Convento de la Victoria, que estaba allí, y el nombre la Virgen, por eso de mayor dejé de odiarlo. Otra más de las múltiples advocaciones marianas, que los creyentes en base a un sentido de la propiedad muy especial se adjudican para sí o su barrio.

Entrada principal al cementerio

Se construyó la necrópolis en el pago de la Salud, donde existía una ermita desde el siglo XVII, cuya historia dice:

“Cuentan las viejas crónicas que Simón del Toro, labriego sencillo, y su compadre Bartolomé de la Peña, ambos vecinos del barrio del Alcázar Viejo, cultivaban en aparcería un pequeño predio contiguo a las murallas de la ciudad. Un día del año 1665 observaron con asombro que, al hundirse la reja del rústico arado en la tierra, dejó al descubierto la entrada de un pozo. Se hicieron de una cuerda que Simón ató fuertemente a su cintura y, sujetándola Bartolomé por el otro extremo, comenzó aquel a descender por la caña del pozo. De pronto, en un hueco, Simón halló con estupor una imagen de la Virgen. Asegura la tradición que esta esculturilla de la Virgen había sido escondida por los mozárabes en el lugar en que fue hallada, en momentos azarosos de la persecución mahometana. La piedad del pueblo levantó en su honor una pequeña iglesia en aquel mismo lugar, frente al lienzo de la histórica muralla de la Puerta de Sevilla. La pequeña esculturilla de barro cocido y el agua que emanaba del aljibe obraron sorprendentes prodigios según los relatos populares. A esta imagen de la Virgen que hizo tantos milagros y que hoy tenemos olvidada, se dio la advocación de Nuestra Señora de la Salud, y el mismo nombre se aplicó a la ermita donde se venera, a la necrópolis que junto a la ermita se construyó en el primer tercio del siglo XIX y a la Feria que espontáneamente surgió en sus aledaños.”

Espadaña y monasterio

Además de paz, podemos encontrar en La Salud, una variada muestra de la arquitectura y escultura, de los más afamados artistas de la época, que señalaban la posición social de una burguesía que, sin llegar a significar lo que fue en otras latitudes este estrato de la sociedad, para el desarrollo natural de la naciones, aquí significó el codearse en la “otra vida” con la aristocracia latifundista, reflejando un estatus que posiblemente tuvieron en ésta, con una ostentación para la morada eterna. Siempre ha sido así, buscar en la muerte los mejores sitios, más cercanos a lo celestial, más exagerados, que denoten el poder que, afortunadamente, la sabia naturaleza iguala con los menos favorecidos. Existe una ruta de las principales obras de arte que contiene, y en el Día de Difuntos se convierte el recinto en una "feria".

Detalle del panteón

Pues bien, en el paseo,  en el patio de San Antonio, me llama la atención un panteón, que tiene en su composición una urna en alto, abrazada creo que por un sauce llorón, o eucalipto, que no palmera por el tronco. La obra no está firmada, y dice Panteón de los Iltmos. Sres. Francisco Muñoz y Familia. Evidentemente no es de quien suscribe y eso no hay ni que decirlo. Descubro que figuran varias personas en él, aún no he comprobado en el libro de enterramientos municipal, sus datos. O solicitado el oportuno certificado de defunción, que determina mejor su filiación familiar, para seguir indagando en el personaje. Una de las personas que están allí es D. Francisco Muñoz Leal, que falleció en 1925, y que fue 6 años antes miembro de la Asamblea Regionalista de Córdoba de primero de enero de 1919. 

Cartel de la Asamblea Regionalista de Córdoba

Un destacado andalucista, junto con los Blas Infante, Presidente de la Asamblea, Francisco Córdoba Fuentes y José Morón Rubio, Secretarios. Eloy Vaquero, Francisco Azorín, José Guerra Lozano, Bernardo Garrido, Emilio Urbano, Pablo Troyano, Enrique Suárez y Manuel Cáceres, Concejales de la minoría regionalista-republicana del Ayuntamiento de Córdoba. Dionisio Pastor, Presidente del Centro Andaluz de Córdoba; Eugenio García Nielfa, Director de la Revista ANDALUCÍA. Francisco Chico, Luis Ramajo y Rafael Ochoa, por la Junta de Relaciones del Centro Andaluz. Manuel García Bernal, Francisco Pineda, Antonio Gil Muñiz, Ramón Carreras, Francisco Salinas, Alonso del Rosal, Rafael Bernier, José Millán, Pascual Carrión, Jesús Alfonseca, Francisco Piqueras, Enrique Salgado, Jesús Martín, Horacio Fernández, Antonio Goris Aguilar, Antonio Carmona, José Blanco y Francisco Muñoz Leal, Asambleístas de las provincias andaluzas . La pena es que no encuentro donde mirar más, pues la red contiene poca información.

La realidad es que un tocayo de nombre y primer apellido, Francisco Muñoz Leal, que no Carreras, políticamente inquieto por su tierra, reposa allí junto con su familia.

Fotografías del autor y Universo Andalucista.
Bibliografía de Cecosam y Universo Andalucista.

sábado, 7 de julio de 2012

SERES INSÓLITOS: LOS MÁS RAROS INSECTOS DEL MUNDO, EN LA BIBLIOTECA CENTRAL


Cartel 

Interesantísima exposición en la Biblioteca Central de la Colección Pedro Velasco. Pero como está siendo habitual, no se pueden hacer fotografías. Muy amablemente la vigilante de la exposición me indica que está prohibido hacer fotografías, hablamos y comprendo su educada postura. Es bióloga, ejerciendo por dos euros (contrato basura pero contrato, aquello de más vale pájaro en mano) de vigilante de una exposición, una licenciada superior en biología, es penoso que nuestros jóvenes, bien formados, no puedan sacarle partido y ofrecerle este a la comunidad de sus conocimientos.

Pedro Velasco

Me puse al habla (correo electrónico) con D. Pedro Velasco, titular de la Colección y de la empresa Microfauna, productora de la exposición para solicitarle permiso para hacer fotografías, exponiéndole que eran para el blog, y su fin primordial darle publicidad a la exposición.  A vuelta de correo me dice que la política de la empresa es que no se pueden hacer fotografías de las exposiciones, y que no pueden autorizar a nadie en particular. Le agradezco su rápida contestación, le manifiesto no comprender sus normas, que como es lógico (no podría ser de otra manera) acepto.

Tarjeta-folleto

La exposición es un modelo de presentación y, como no se pueden presentar fotografías de la misma, las que acompaño son de la Web corporativa de Microfauna. Está divida en varias secciones:

Oruga charaxesjasius (Foto Web Microfauna)

Insectos Joya, brillantes escarabajos que están algunos montados en estuches que parecen gemelos o pendientes, otros parecen pintados o forrados de pan de oro, es increíble su brillo y colorido natural, aunque se piense que son de diseño.

“Entre los insectos se encuentran especies de tan asombrosos brillos y colores que bien podrían competir en belleza con las creaciones de joyería. Entre ellos destacan los Plusiotis de Sudamérica, los Chrysochroa de Asia y los Eupholus de Oceanía.”

Graellsia isabelae macho (Foto Web Microfauna)

Titanes y Colosos, escarabajos de proporciones descomunales, tremendas.

“Aunque la mayoría de los escarabajos son pequeños, algunos alcanzan proporciones asombrosas. Es el caso de los Dynastes, Megasoma y Titanus de los trópicos americanos, los Goliathus africanos y los Chalcosoma de las selvas de Malasia.”

Lcaenidesidas en copula(Foto Web Microfauna)

Reinas de la Noche, mariposas de hábito nocturno.

“No todas las mariposas vuelan de día. Las hay de hábitos nocturnos y no son pocas. De las 150.000 especies que existen, nada menos que 130.000 permanecen ocultas durante el día y sólo vuelan al anochecer acudiendo a farolas y casas iluminadas.”

Rhyparia purpurata (Foto Web Microfauna)

Trajes de Gasa, Así señala son las alas de las libélulas o de algunas mariposas.

“La etérea y delicada transparencia es atributo de las alas de muchas libélulas y siálidos que recuerdan encajes; las de las mariposas Cithaeria son como finas gasas y las de algunas Vetilia parecen vestir a sus portadores con trajes bordados al desplegarse.”

Zygaenaoste (Foto Web Microfauna)

Mariposas Pájaro, extraordinarias mariposas de tamaño de aves

“En Papuasia existen esplendorosas mariposas que alcanzan el tamaño de pájaros y que dejaron boquiabiertos a los naturalistas del siglo XIX cuando en sus expediciones científicas tuvieron la dicha de descubrirlas. Son las Ornithopteras, hoy día especies protegidas.”

Extatosomatiaratum  (Foto Web Microfauna)

Diseños de Fantasía, diversas y llamativas formas de algunos insectos que parecen irreales.

“La forma de algunos insectos parece que fuera fruto de la más exagerada fantasía, pero la realidad es que todo es posible en este sorprendente mundo y los diseños que podrían haber sido sacados de algún cuento, son creaciones reales de la Naturaleza.”

Graellsia isabelae  (Foto Web Microfauna)

Armaduras Acorazadas, tanques o armaduras medievales parecen algunos coleópteros.

“Los Coleópteros poseen un duro caparazón que protege su cuerpo y que a veces está reforzado con excreciones de quitina endurecida. Eso les da un aspecto entre caballeros medievales y tanques de la primera guerra mundial y los blinda ante ataques enemigos.”

Mariposas Multicolores, llamativos trajes avisadores para los depredadores.

“Mientras algunas mariposas son crípticas y se camuflan con el entorno, otras parecen verdaderos semáforos volantes, mostrando brillantes colores en sus alas. Las del género Heliconius lo hacen para "avisar" a los posibles predadores de su sabor desagradable.”

Expositores (Foto Web Microfauna)

Se echa de menos un folleto más amplio. A pesar del hándicap fotográfico -respetable, pero incomprensible y posiblemente discutible, pero no es el caso-, es una muestra que merece la pena visitar. 

Del 3 al 31 de julio de 2012, Biblioteca Central Lepanto.
Horario el de apertura de la Biblioteca (está equivocado el de la tarjeta) de 09,00 a 21,00h.

Fotografías de la Web Microfauna
Bibliografía de la tarjeta-folleto



jueves, 5 de julio de 2012

VARIAS VIOLENCIAS Y DESAFUEROS DEL TRIBUNAL DE LA INQUISICIÓN.



Carcel de la Inquisición (Grabado de Guesdon)

Existen en el libro “Casos raros de Córdoba, 2ª Parte, Formada por los apéndices al primitivo manuscrito escritos por varias personas en diversos tiempos. Reunidos aquí por el cordobés Ángel María de Barcia y Pavón, Madrid 1906” muchas curiosidades de la vida en la ciudad en los siglos XVI y XVII. Este manuscrito se empezó a escribir en 1618, y el Obispo de Córdoba D. Pedro de Salazar y Góngora tenía el manuscrito original o cuando menos uno de los originales.

Este asunto que se trata aquí está numerado con el 44 de los muchos casos que contiene, y trata de los desmanes del Santo Oficio en nuestra ciudad y la competencia de este con el Cabildo.

Vista de lo que fue la fachada principal de la Cárcel de la Inquisición

“Aunque el Tribunal de la Inquisición ejercía una autoridad mista (SIC) de eclesiástica y real, espiritual y temporal, ambicioso siempre cometió en Córdoba muchos escándalos y desafueros de toda clase, y lo mismo debió suceder en las demás ciudades donde el Santo Oficio tenía Tribunal.

Después del violento y atentatorio suceso de la prisión del Provisor Pedro Fernández de Mansilla, promovió y cometió aquel Tribunal los escándalos siguientes:

En 1642 llega a tal grado de animosidad la competencia que suscitó el Tribunal  contra el Alcalde Mayor del Corregidor D. Jerónimo de Pueyo y Araciel, que por parte de éste y del Santo Oficio se previno gente armada, y se estuvo a punto darse una batalla campal, lo que se evitó por mediación del Obispo D. Fr. Domingo Pimentel, cuyos buenos oficios le pagaron los inquisidores promoviendo competencias con la jurisdicción eclesiástica, en causas de público amancebamientos. 

En casa de D. Luis de Bañuelos, Caballero Principal y Veinticuatro de Córdoba, usó el Tribunal de un procedimiento violento y tiránico, sacándole, no se con que motivo las colgaduras del coche y las mulas de tal modo que solo su mucha cordura y cristiandad pudo tolerar tamaño atrevimiento.

A.N. de Santacruz, Caballero Hijodalgo, Jurado del Ayuntamiento  muy bien emparentado, sin tener en consideración que tenía algo perturbada la cabeza, por haber tenido cierta contienda con un Secretario del Tribunal, le dieron cuatrocientos azotes con indignación de toda la ciudad y sin oírle sus defensas, ni tener consideración a sus honrados parientes y deudos.

Escudo de la Inquisición

Son los años de 1643 sucedió que yendo dos inquisidores en un coche al encender las luces, lo arrimó el cochero tanto a la pared que oprimió contar ella a D. Alonso Salinas, hijodalgo honrado, el cual viéndose en tal peligro le dio voces para que se detuviese, y no habiéndolo hecho le dijo indignado que era un majadero que lo iba a maltratar, y sin más motivo salieron los inquisidores del coche, y después de haberle dado muchos empellones lo metieron en el y se lo llevaron preso: con que dieron mucho que decir en Córdoba. Otras muchas violencias por este estilo cometió el Tribunal en fruteros, despenseros y otras gentes humildes.

Pero el suceso más escandaloso de estos tiempos fue el que ocurrió en la Catedral el domingo 4º de Cuaresma  de 1643, siendo Inquisidor D. Gaspar de Arredondo y D. Antonio Hurtado. Sucedió que el predicador Fr. Jerónimo de Pancorvo del Orden del Carmen, el primer domingo de Cuaresma de aquel mismo año por ignorancia o inconsideración dio al Tribunal el tratamiento de Señor solo o absolutamente, el cual únicamente se debe al Rey; por cuyo motivo se temía algún desorden. El indicado domingo 4º de Cuaresma que fue a 19 de marzo: y para prevenirlo el sábado llamándose a una Diputación del Cabildo con el Obispo, llamó éste que era el Sr. D. Fr. Domingo Pimentel al predicador P. Juan de Armenta de la Compañía de Jesús que tenía el sermón de aquel día, y le hizo leer las Cédulas de S. M. que tratan de las cortesías o venias y le preguntó si la haría como en ellas se mandaba, a lo que el P. Jesuita respondió con duda. Entonces el Obispo le mandó que si no había de cumplirlas que no predicase, y le suspendió para este día con censura falta; más este padre, aunque consultó letrados, que a el y a su comunidad aconsejaron que obedeciese, conminado por los Inquisidores, prefirió obedecer a estos más bien que al Obispo, y dos veces intentó predicar sin pedir la bendición al Preste, enviando a decir al Cabildo que no podía obedecer. El Presidente del Coro mandó que continuase la misa sin sermón, y la Inquisición intimó censuras a los que decían la misa para que no se levantasen de sus asientos hasta que se hubiese dicho el sermón, pero sin embargo continuó la misa; todo lo cual produjo en la iglesia el escándalo y desorden que se puede imaginar.

Una sesión del Tribunal

No cediendo la Inquisición y tratando todavía de impedir que continuase la misa, entró en el Coro el Secretario a ultimas sus mandatos con la espada; y porque le dijeron que se saliese de aquel sitio, la tuvo casi sacada de vaina. Viendo los Inquisidores que no habían podido impedir la misa, se levantaron de sus asientos, y salieron con sus bonetes  sin adorar al Santísimo, y reprendieron a los que de rodillas lo adoraban, diciéndoles que no estaba allí Jesucristo, por haber incurrido el Preste en las censuras al Tribunal, como sí, aunque esté excomulgado o degradado un sacerdote perdiese la facultad el Orden. Los Inquisidores multaron al Preste y al Presidente del Coro en 900 ducados, y habiendo un ministro del Tribunal procedido a sacarlos, no perdonó los vestidos ni los muebles de la mujer e hijos del Mayordomo del Cabildo, sin dejarles un banco donde sentarse, y habiendo hecho cargo al ministro de tal proceder, cuando estaba pronto a satisfacer la cantidad en pan o en dinero, respondió que no hacía aquello por los 900 ducados, sino por dar disgusto y pesadumbre. Todo esto hizo sin querer dar testimonio de lo que actuaba, ni hacer inventario de los bienes que se llevó.

Sobre este negocio recurrieron al Rey ambas partes, y tratando S. M. de terminarlo, se le puso en la cosa de que no se podía meter  en cosa de la Inquisición, y así lo resolvió que la causa sin limitación ni temperamento se remitiese a una Junta como se hizo. 

Es de presumir que no se procedería en el negocio con mucha imparcialidad por las intrigas y manejos  de los Inquisidores, cuando el Cabildo imprimió una carta que dirigió a todas las Catedrales de España, en que dando cuenta de lo ocurrido decía: que los Inquisidores habían usado la violencia que acostumbraban ambiciosos de estender (sic) su jurisdicción lo que probaba con varios hechos como nos referimos arriba y otros muchos.

Texto de Luis Maria de las Casas "La Inquisición en Córdoba" sobre el auto de la Corredera

El Tribunal vio esta carta, y debió sentir sobremanera verse tratado así de una Corporación tan respetable, lo que le hacía perder mucho entre las gentes, y arbitró la astucia de publicar edictos para recoger los ejemplares de la carta, diciendo que habiendo llegado a noticia del Tribunal que circulaba tal escrito, el cual no es a de creer fuese el Cabildo aunque llevara su nombre, por el respeto que siempre ha tenido al Santo Oficio, lo entregasen al visitante bajo penas muy rigurosas. Hasta este punto llegaba la intriga y la perversidad de los Inquisidores.

Sobre este asunto, dice en un papel D. Juan Bautista de Larrea, que era cosa de admiración que en circunstancias tan calamitosas como la guerra de Portugal y levantamiento de Cataluña, se ocupase la Inquisición de asuntos de tan poca importancia; como precedencias y cortesías, por lo que se le podía responder al Santo Oficio, lo que el Emperador Carlos 5º decretó en un memorial que sobre precedencias le entregaron dos señoras flamencas, que fue esto: “la más loca vaya delante”.

Que cada uno juzgue por su cuenta, pero que no varían en la historia los desmanes de los poderes ni  los choques de competencias entre estos.

Fotografías del autor y la Red
Bibliografía "Casos Raros ocurridos en al ciudad de Córdoba"

lunes, 25 de junio de 2012

GENOCIDIO, PAISAJE Y MEMORIA, DE SIMÓN NORFOLK

Tarjeta de la exposición

Una mañana de domingo que, después de visitar a un familiar cercano en un hospital, y de llevarte un disgusto, visitar a mi amigo Manolo, funcionario, que me dice tener un problema laboral, que le puede hacer perder su condición de funcionario municipal, a los siete años de su nombramiento. Inverosímil, funcionarios a los que sin pasar por la Comisión Consultiva del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, les quieren revocar un nombramiento, y dejarlos en interinidad. Una situación rara, muy rara. Pero todo es posible con las mayorías absolutas, esperemos que no se queden quietos y recurran lo que en primera instancia parece una arbitrariedad, por mucha sentencia del Supremo que tengan en la mano, procedente de una reclamación estimamos que justa desde luego.

Hermoso patio principal de la Casa de Góngora

Luego para acabar de empatar el domingo, visita a la Exposición, Genocidio, Paisaje y Memoria, de Simón Norfolk, nigeriano, de Lagos, pero educado en el Reino Unido, artista para mi desconocido, y pienso que para muchos, pero un excelente fotógrafo. Ya tuve la ocasión de ver la reseña de la exposición en Ars Operandi, una de las mejores web de arte que tenemos por nuestra ciudad. A una hora muy temprana, diez y poco de la mañana de domingo, en la Sala Galatea de la Casa Góngora, no había nadie, por lo que pude disfrutar, si se puede llamar disfrutar, el cierre del periplo dominguero de penas, con las duras fotografías de Simón Norfolk. En Irak, Afganistán, Líbano, Palestina, Bosnia y diversos campos de refugiados de distintos países del mundo, ha recogido unas maravillosas instantáneas denuncia del horror de los seres humanos. Pero bueno es el mundo que le vamos a dejar a las siguientes generaciones.


Simón Norfolk durante la recogida de uno de los muchos premios que tiene

Texto del comisario:

"Yo, la muerte, reino incluso en la Arcadia. Simón Norfolk, fotografía y memoria

En un tiempo y un espacio, el nuestro, el de las civilizaciones occidentales, donde la pérdida de memoria histórica amenaza con volverse absoluta, donde somos meros receptores de discursos mediáticos construidos con urgencia y esterilidad, la obra de fotógrafos como Simón Norfolk son, además de muchas otras cosas, indispensables para empezar a pensar un mundo que, por razones geopolíticas, es habitualmente intervenido con confusos objetivos, normalmente no bien explicados y con los correspondientes saldos humanitarios.

Las fotografías que se presentan en esta exposición corresponden a varios trabajos que Simón Norfolk ha venido produciendo desde el tristemente célebre 11 de septiembre. Fruto de aquel acontecimiento y sus consecuencias (hegemonía bélica de EE.UU., las guerras de Afganistán e Irak, etc.) surge una reflexión en torno a los conceptos de imperio, historia y memoria. Según la formulación de Norfolk, todo imperio en su momento de decadencia y desmoronamiento, deja detrás de sí las huellas de su esplendor, ahora convertidas en históricas ruinas. De la atenta mirada a toda esta arqueología se pueden sacar conclusiones válidas para la construcción de la memoria histórica.


Primera sala de exposición de la casa Góngora

Su obra se caracteriza por tener al paisaje como tema principal y desarrollar una meticulosa técnica basada en la obtención de imágenes con la tradicional cámara de placas. Sus imágenes muestran paisajes de espacios desolados o, frecuentemente, arrasados por la acción bélica del hombre. Escenas que encierran la capacidad de integrar elementos sensibles y a la vez desgarradores y que son, en definitiva, escenas llenas de dramatismo y belleza que muestran la destrucción y representan el eco de la muerte. La construcción de la imagen utilizando cánones que la ponen en relación directa con determinada tradición romántica que encuentra la belleza en la representación de cierta miseria, la frecuente ausencia de la figura humana, o la deliberada acción del fotógrafo de construir sus paisajes a partir de escenarios configurados en función de su aparente desorden, son algunos de los rasgos que mejor definen la obra de Simón Norfolk.


Otra sala de exposición de la casa de Góngora

La obra de Norfolk documenta fotográficamente los edificios, las calles vacías, los espacios devastados, orografías y restos de la acción bélica, en aquellos lugares donde se ha intervenido militarmente en los últimos ocho años. Son auténticos paisajes después de la batalla que delatan la barbarie y lo absurdo de la guerra.

El artista se enfrenta en su obra a un gran problema, a uno de los mayores conflictos éticos que encierra la fotografía que tiene como materia de trabajo los lugares que han sido víctima de la acción militar: el de cómo mostrar la belleza de la crudeza y la destrucción articulando un diálogo respetuoso entre información, dolor y estética.


Simón Norfolk en una sesión de fotografía extrema

Norfolk y su obra forman parte, sin lugar a dudas, de una clase de nuevo documentalismo fotográfico que maneja el concepto, desarrollado por David Campany, de la fotografía tardía. La fotografía nace con un pecado original: la supuesta capacidad de reproducir fielmente lo real, el de ser un analogón de la realidad. Este atributo genesíaco, más que la revolucionaria tecnología en que se basa para obtener imágenes, la configura como medio profético. Lo que enfoca la cámara, adquiere importancia y se volverá relevante a nuestra mirada. La fotografía tiene la capacidad de registrar lo futuro. Este status de la fotografía, que marcó durante décadas la relación de la sociedad con la representación fotográfica, cambia con dos factores importantes en la historia del medio: la irrupción en el mercado de cámaras instantáneas y equipos ligeros que democratizan el medio y su práctica, y, sobre todo, la llegada de las tecnologías audiovisuales, el cine y posteriormente la televisión. La formulación, a mediados del siglo XX, del momento decisivo bressoniano, sumado a lo anterior, modifica notablemente la práctica fotográfica. El fotodocumentalismo y el fotoperiodismo deben de transformarse, en este momento, en ágiles registros de realidades y conflictos, de un presente que ahora tiene una gama más amplia de medios dando cuenta de ellos en el mismo espacio y al mismo tiempo. Sin embargo, en la actualidad, nos encontramos con una gran cantidad de fotógrafos.


Fotografía de bombas de racimo, como para las que reclama el lucro cesante la empresa que fue del actual ministro de defensa español (no sabemos si aún tiene intereses en ella), por su destrucción.

Simón Norfolk es un buen ejemplo de ellos, que no fotografían la huella de un acontecimiento, sino más bien la huella de la huella de un acontecimiento y que como dice Campany, "su fotografía "tardía" es un ejemplo particularmente revelador de un enfoque que se está convirtiendo en un uso tópico del medio". También Campany se pregunta por el significado de esta tendencia a fotografiar las consecuencias de los acontecimientos: campos de refugiados, desiertos devastados, edificios en ruinas, geografías urbanas vacías y arrasadas,... Finalmente, y como apunta Campany, es "una práctica muy distinta de la instantánea espontánea y mantiene una relación diferente con la memoria y la historia." Es una fotografía del pasado inmediato, una forma de mirar sobre lo acontecido que ayuda a empezar a construir la memoria contemporánea.

Cráneos en el altar de la iglesia en Ntarama, Ruanda.

Es también una fotografía de mirada pausada, lenta (de hecho es significativo que muchos de los fotógrafos que la practican vuelvan al uso de la "primitiva" cámara de placas), y que en la mayoría de los casos se inspiran, apropiándose de los cánones de representación, en determinadas escuelas o autores de periodos clásicos de la pintura. Simón Norfolk, en sus escritos, enuncia todo un manifiesto acerca de su manera de entender la ruina clásica y su representación plástica a lo largo de la historia. En particular centra su atención en el clasicismo francés del XVII y se detiene en las pinturas de Nicolas Poussin y Claude Lorraine. Paisajes con escenas pastoriles que tiene como marco naturalezas idealizadas, en las que siempre hay ruinas clásicas enmarcando la escena. Considera estas obras como metáforas de la decadencia de las civilizaciones y de la vanidad de los Imperios y se plantea la necesidad de reflexionar sobre lo que significan las nuevas ruinas que la conocida y hegemónica acción militar actual, deja a su intervención en los diferentes lugares del mundo. Las fotografías de Norfolk guardan no pocas similitudes con el trabajo de Gabriele Basilico, Beirut, al respecto del cual su autor declaraba que las imágenes que había tomado en la capital libanesa pretenden "contribuir, mediante el testimonio de la locura humana, a la construcción de la memoria histórica". Idéntico objetivo se puede rastrear en la obra del fotógrafo inglés.


Laguna de residuos de mineral de aluminio en Petkovici, Bosnia, donde en 1995 fueron asesinados cientos de hombres y niños en el conflicto étnico.

"Simon Norfolk. Genocidio, Paisaje, Memoria" fue originalmente concebida para el Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural- Fenosa, en su sede de A Coruña, en el año 2008. Un gran entusiasmo y apuesta por el proyecto de Carmen Rivera, gerente del museo; un equipo humano, el habitual de esta institución, totalmente entregado y más de 2.000 metros cuadrados intervenibles de sala, nos permitieron montar una ambiciosa y extraordinaria exposición tanto por su contenido como por su forma. Supuso la primera gran exposición individual (y con cierto carácter antológico) de Simon Norfolk en España, y además, una de las más importantes realizadas al autor en el mundo. Aquella configuración original nunca más pudo volverse a repetir, desgraciadamente, a lo largo de la vida de la misma, teniéndonos que conformar con montajes parciales y fragmentarios de aquella primigenia. No obstante el montaje y la configuración que mostramos ahora en Córdoba es más que suficiente para conocer y adentrarnos en la obra de un fotógrafo que hasta tiempos recientes, e inexplicablemente, permanecía inédito en nuestro país.

Xosé Garrido
Comisario de la exposición

Genocidio, Paisaje y Memoria. 
Simon Norfolk
Sala Galatea. Cabezas, 3.
Del 22 de Junio al 26 de Agosto 2012
L a V de 17,00 a 21,00 h. S de 10,00 a 14,00 h. y de 18,00 a 21,00 h. D y festivos de 10,00 a 14,00 h."


Vídeo de las fotografías


Fotografías y texto del folleto, algunas del autor.