domingo, 15 de noviembre de 2009

LA ERMITA DE SAN ACISCLO Y SANTA VICTORIA


Vista de la ermita
Ermita de San Acisclo y Santa Victoria (Colodro)

De camino del disfrute que supone, ver los vestigios de una antigua puerta de la muralla de la ciudad, la Puerta del Colodro, el empedrado que tenía, los supuestos puntos de fijación y tope de la puerta –sólo se ven dos: el central y el derecho en el orden de salida de la ciudad, pues el izquierdo está debajo de la especie de lonja de entrada a la casa que se construyó encima de la puerta y muralla-, que suponemos era de dos hojas, abatible hacia dentro, la losa desgastada por el paso de la duras ruedas de los carros de llanta metálica, y cuyas nuevas y aclaradoras fotografías hemos incorporado a la entrada de este Blog, sobre la Puerta del Colodro , pasamos a la acera de enfrente –sin hacer chiste fácil-.

En la citada acera, frente a la antigua y citada Puerta del Colodro, haciendo esquina, está la Ermita de San Acisclo y Santa Victoria. No vamos a entrar en disquisiciones, de la dualidad o no de los mártires, de si lo fueron o no, o si la leyenda tiene algo de verdad. Sólo nos detendremos en la tangible edificación que está allí actualmente, y que data su existencia de bastantes años atrás. Parece ser que allí existía la “…tradicional creencia de haber estado en este punto la casa habitación de una pobre mujer llamada Minciana, que educó y tuvo en su compañía a los jóvenes Acisclo y Victoria, la devoción de los cordobeses hacia éstos les hizo edificar una gran iglesia que a fuerza de años quedó destruida…”. Ahora mismo, nos hemos trasladado de un plumazo al 313 de nuestra era, cuando la dominación romana.

El edificio primitivo es una ermita del siglo XVI, que en el XVIII se remoza y en 1950 se reforma por el arquitecto Carlos Sáenz de Santamaría. Su construcción es de nave única de bóveda y cabecera plana, con una fachada neoclásica. La parcela que ocupa, según el catastro, es un suelo de 449 metros cuadrados y 746 construidos y la fecha de 1920. La ubicación es Mayor de Santa Marina, 20, y por la Puerta del Colodro llega la fachada hasta el número 2 de dicha plaza. Parece ser que esa fachada, según el plano de 1811, tenía una calleja sin salida, que se llamó Arrancacepas, y era el espacio que había entre el lienzo de la muralla y la pared de la ermita, dónde también había una torre de la muralla, que puede verse en el plano. La cruz que está en la fachada de la ermita, en el lado derecho de la puerta, estaba en un pedestal que había en ese extremo de la calle Mayor de Santa Marina.


Plano 1811

Plano de 1811 donde se ubica la Ermita y se ve la calle adosada a la muralla, ya desaparecida de Arrancacepa. Delante había una torre de la muralla.

D. Teodomiro Ramírez de Arellano se extiende algo más sobre la descripción de la ermita, y cita que después de la conquista –Ramírez de Arellano dice conquista, ya que el término reconquista acuñado a posteriori, es de cuando se resaltaba el orgullo patrio, hasta el extremo de considerar propio lo que durante más de quinientos años había sido de los árabes-, se construyó una pequeña ermita, “que apenas cabían doce personas”, pero que pasó sin saber cómo, a propiedad de un Sr. llamado Jerónimo Godino, que la cedió en 1516 a la Cofradía de los Mártires y fue reparada y ocupada. A finales del siglo XVII estuvo al cuidado de la Hermandad de Ntra. Sra. del Auxilio. Quedando nuevamente abandonada, y es a finales del siglo XVIII cuando nuevamente se repara. Parece ser que sufragó los gastos, D. José Fernández “Pepito el Carnerero”, que hizo fortuna con el ganado lanar.


Ermita al 15/11/09

Ermita al día de la fecha 15/11/09. En la fachada la cruz citada en el texto, Arriba a la derecha la pequeña espadaña.

Forma parte de la finca, según el catastro, el edificio posterior y lateral adosado a la ermita, que es la sede conventual de la Orden de las Esclavas del Santísimo Sacramento en Unión íntima con la Virgen Inmaculada, Instituto religioso contemplativo que se fundó en 1944 en Málaga. El fin primordial de la congregación es: “…el culto de adoración al Santísimo Sacramento en unión íntima con la Virgen Inmaculada, la primera Esclava y Adoratriz de su Hijo. En la iglesia conventual, siempre hay una Esclava adorando a su Esposo”. Son veinticuatro horas de presencia de las religiosas en la ermita.


Retablo de la Ermita

Retablo de la Ermita con los cuadros de San Acisclo y Santa Victoria y la reja de la clausura.

Una pequeña ermita, “en la que apenas cabían doce personas”, es otro lugar cordobés con casi 1800 años de historia, algo así como seis veces más que la que tienen los Estados Unidos de Norteamérica.


Catastral

Plano catastral de la Ermita y las casas adosadas del convento.




Video oficios domingo

FachadaFachada lateral norte

FachadaFachada lateral norte

FachadaFachada lateral norte

InteriorAltar

InteriorVista superior altar

CoroCoro

 Coro vertical Coro

pila aguaPila de agua


Fotos personales, de Cordobapedia y de la Web de la Orden. Bibliografía de Teodomiro Ramírez de Arellano.

sábado, 14 de noviembre de 2009

NOVENA A SAN JUDAS TADEO.


San Rafael
Fachada de la Iglesia de San Rafael.


Esta mañana estuve en San Rafael, buscaba unos ángeles con una lámparas que suponía estaban allí procedentes del Monasterio de los Mártires. Existen esos ángeles y los fotografié, pero no tengo la garantía de que sean ellos, ya que no puede preguntar a nadie.

La Iglesia de San Rafael “en 1610 principiaron la obra, con tantas interrupciones que no se concluyó hasta más de cien años después, tanto que la bendijo el canónigo don Juan Pardo de Figueroa en 21 de junio de 1732.” Recorriendo la misma descubrí un lugar donde se pedía lo imposible a San Judas Tadeo. Yo no voy a hacer chiste de las creencias de las personas, y mucho menos de las que se agarran como a un clavo ardiendo a las suyas, para resolver problemas que seguro para ellos son irresolubles, pero me llamo la atención una cuestión muy curiosa, lo que hay que hacer para que San Judas te solucione el problema:

Se llama Novena a San Judas Tadeo. Como se puede ver se inicia con una serie de rogativas, se hace la petición, se sigue con las rogativas, se hacen ahora una serie de alabanzas, y se desea que sean benditos una serie sagrados motivos o personas, incluido San Judas, y luego se reza un Padre Nuestro y un Ave María. Al final las instrucciones:

“Esta oración debe rezarse nueve veces al día durante nueve días consecutivos, dejando nuevas copias en la iglesia cada día. La gracia será concedida al noveno día o antes, y nunca se ha sabido que dejara de realizarse.

Hacer pues ochenta y una copia (81), y dejar nueve en la iglesia durante los nueve días que dura la novena. La gracia se obtendrá por difícil que parezca.”

Bueno esto es lo que pone en la fotocopia que cogí del suelo. O sea, quiero entender que debe rezarse la oración nueve veces al día durante nueve días consecutivos, dejando nuevas copias en la iglesia cada día, lo que arroja la suma de 81 fotocopias, es decir que la organización no tiene gasto alguno por las copias, pero que utiliza las nuevas tecnologías para facilitar la solución de los problemas terrenales. No quiero imaginarme cuando no había fotocopiadoras, pues seguro habría que escribir el folleto a mano, lo que supondría un arduo trabajo. Se pueden echar también en una hucha diez céntimos de euro y se enciende una luz, luego la nueva tecnología también en eso, no hay que poner la vela con lo que ensucia y, una luz es una luz de todas formas.


Cintas verdes

Altar de san Judas Tadeo.

Pero lo más curioso son una serie de cintas verdes (no tiene nada que ver con lo del Jardinito), colgadas de la pared, con nudos algunas, que no se cual es su significado. Se me vino con los nudos a la memoria, cuando se perdía un objeto en mi casa y no se encontraba, que mi madre rezaba una oración y hacía un nudo en una servilleta, diciendo que se lo había hecho en la lengua a San Antonio… que le vamos a hacer, las creencias son las creencias, y como tales respetables. Cuando aparecía el objeto desataba la servilleta y decía que había aparecido por eso, añadiendo: -Pobrecito San Antonio.

Crean que se me pasó por la cabeza ¿Y si yo hiciera la mencionada operación y tratara de ver que va a pasar con mi jubilación? A lo peor San Judas sabe que no soy creyente y me como una rosca, o a lo mejor, por qué no, si lo sabe hace el milagro para convertirme. Nunca se sabe por dónde va a salir San Judas.

Lo cierto es que no lo he hecho, pero... ya que garantizan el resultado con la lectura y las 81 fotocopias tampoco se pierde mucho. Lo pensaré.


El folleto

NOTA:

En el blog Supersticiones, de Manuel Harazen hay una perfecta descripción del tema de las cintas verdes, muy documentada.

EL ABUSADOR Y DISOLUTO DEÁN, DON JUAN FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA



El Deán normalmente es el párroco del la parroquia principal de la ciudad, y cuando entraron en vigor los Cabildos, este cargo era asignado al sacerdote que presidía a los Canónigos, una especie de primer ministro, estimando como presidente del estado (diócesis) al Obispo.

Un caso, de los muchos, de confluencia de un señorío y pertenencia al Cabildo se dio en Juan Fernández de Córdoba, hijo del Conde de Cabra. Este individuo es un modelo de acaparador de cargos y, como es lógico, de sus beneficios adicionales (canonjía, maestrescolía, deán, etc. etc.). Fue Deán y Canónigo, Abad y Señor de Rute. Fue durante mucho tiempo la voz cantante de la Catedral de Córdoba, hizo a su voluntad y merced a quien quiso, para después recibir su beneficio. Fue protector de los jesuitas, a quienes benefició con parroquias importantes, como Santo Domingo de Silos y amigo de los dominicos del influyente convento de San Pablo. Cuando murió en el XVI, le sucedieron parientes en el cargo que actuaron como él, de patrones en el Cabildo. Fue un reparto de poder económico ligado fuertemente al eclesiástico o viceversa, con una gran influencia en la ciudad. Esto no es nuevo, ni lo fue nunca.

Este individuo “de Dios”, tenía una enorme casa en la calle del Hilete (actual Juan de Mena), y calle Santa Victoria, materialmente la casa ocupaba casi la manzana en su totalidad. A la calle del Hilete daba un postigo, dando la fachada principal a Santa Victoria. Posiblemente todo lo que hoy es el Colegio Maristas, pero no lo hemos comprobado documentalmente. En la acera de enfrente del citado postigo existía otra casa que a su vez era el número 3 de la calle Paraíso que pertenecía a la familia de Don Luis de las Infantas, una de las mayores de la calle. (La calle Paraíso es la actual Duque de Hornachuelos, lo que ocurre es que en esa época, que no estaba construida la plaza, como es hoy, discurría hasta el cruce con Jesús María, de los Siete Rincones (Málaga), Gondomar, Morería y Plata, que confluían en la pequeña Plaza de las Tendillas).

Volviendo a D. Juan diremos que, éste había perdido la cuenta de hijos extramuros, y dentro, que tuvo, y de las jóvenes a las que pervirtió, acallando las reclamaciones a posteriori, con dinero y favores. Luego, como casi todos los sinvergüenzas que pretenden acallar su conciencia, si es que la tenía, ya a su vejez construyó un establecimiento que fue Casa de Expósitos, seguramente pensando en sus hijos.

Para centrarnos más en este personaje, diremos que construyó en su casa una torre desde la que se divisaba el interior de la de D. Luis, y normalmente desde allí, criados y parientes (sobrinos), acosaban a las hijas de éste último, y les gastaban toda suerte de bromas, amparados en el poder de D. Juan. D. Luis habló con el Deán y le explico lo que llevaba tiempo ocurriendo, éste se mostró comprensivo prometiéndole que se acabarían los agravios. Pero no fue así, se incrementaron. Esta cuestión hizo que el de Infantas pensase en acabar con las ofensas de alguna manera.

Algún tiempo después, el Deán dio otra de sus famosas fiestas en su casa que duró hasta altas horas de la madrugada, con el boato al que estaba acostumbrado. Cuando se marcharon los invitados, los criados confiados, seguro del poder del Deán, no se preocuparon de cerrar las puertas, como casi siempre hacían. Don Luis y algunos parientes, entraron en la cocina y pensando que el fuego purificaría lo disoluto del Deán y de camino sus agravios, rociaron con alquitrán el hogar y lo encendieron, marchándose sigilosamente sin que nadie los viera. El fuego tomó cuerpo y cuando se dieron cuenta los criados estaba muy avanzado, había alcanzado las habitaciones del Deán que daban a la fachada principal. Tocaron a arrebato todas las campanas pues el incendio fue uno de los mayores que hubo en Córdoba. D. Juan se vio atrapado entre la reja y la calle. La habitación contigua, donde dormía un paje suyo había ardido con el paje, que murió quemado. Unos operarios, desde la calle, arrancaron la reja y lo sacaron en paños menores, salvándolo.

Dicen los comentarios exagerados que fue tal la virulencia del incendio, que hasta la plata –que tenía mucha- se fundió. Lo cierto es que las pérdidas fueron cuantiosas. Achacaron los expertos la causa a la chimenea, pues allí fue donde empezó, pero los rumores de los problemas con el de Infantas hicieron sospechar a un sobrino, el Marqués de Comares, que inicio una persecución contra los Infantas con la justicia, lo que llevó a la ruina a la familia de D. Luis, denunciada con embargos y obligada con los gastos del pleito. Cuentan que la esposa, se había guardado seis mil ducados, que le permitieron subsistir. Felipe II hizo desistir al Marqués en la presión y aquello acabó.

La moraleja es, como estamos en noviembre, que “a todos los cerdos les llega su San Martín”. La ambición desmedida y “santa” corrupción no es sólo patrimonio de ese tiempo, que por poco le cuesta la vida al Deán Don Juan Fernández de Córdoba, dejándolo, eso sí, un poco chamuscado.


Manzana
Manzana de calles citada

jueves, 12 de noviembre de 2009

UN SOFISTICADO LENGUAJE DE PROTECCIÓN COMERCIAL.


Los Cronistas de la ciudad han sido en los siglos XIX y XX -si no se me escapa ninguno-, aunque tengo un vacío desde el 1963, año de la muerte de José María Rey Díaz, hasta el 1989 que toma el relevo Miguel Salcedo Hierro, cuatro. En 1981 Francisco Borja Pavón lo es hasta 1904, le sucede Teodomiro Ramírez de Arellano hasta 1909, y luego José María Rey Díaz. Este último fallece en 1963, pero no tengo datos de su relevo hasta que D. Miguel Salcedo se hace cargo en 1989 hasta hoy.
De los cuatro he leído asiduamente a dos, a D. Teodomiro y a D. Miguel y tengo el honor de considerarme amigo del último. En uno de sus libros, Miguel hace una serie de crónicas cercanas, de las que me llamó la atención una que trata del lenguaje de los dependientes de comercio. En épocas en las que no había cámara de vigilancia, escaner de control, ni tan siquiera vigilante jurado. La imaginación del personal tenía que inventar un método que los llevará a vigilar y desenmascarar a los profesional del hurto en el comercio, y recuperar el producto del mismo.
Un tío de Miguel, por parte de su madre, era el propietario de un comercio de gran importancia en la Córdoba del siglo XX, los Almacenes Hierro Aragón. Nuestro Cronista se iba de joven, en las vacaciones, al enorme establecimiento y departía con los dependientes que le hicieron participe de su jerga particular. Su esperanto de andar por la tienda, para la transmisión en un lenguaje desconocido por la clientela, determinadas instrucciones de protección comerciales.
Un encargado le dice a su subalterno:
“Codepá; ten chodemú jodeó con la rademeche que tadeés todejun al jodespé. A ver modecó mosdepode le desacar la jodedebá del tondemán el tedepaque de tas decamisé que badeaca de sedeguardar. Tedevé redapa la tadepuer dotedehacien el dodedistraí y tedepón dedelán radepa que no se dadepé pardescapa. Dodecuán tedeés dotapán la dadesalí, me redirigí a lledeé y le rededi que nos vadedevuel lo doderroba.”
¿Increíble verdad? lo cierto es que el subalterno se enteraba perfectamente de las órdenes que se le daban y se ponía manos a la obra para actuar.
La traducción es:
“-Paco; ten mucho ojo con la mechera que está junto al espejo, a ver como podemos sacarle de debajo del mantón el paquete de camisetas que acaba de guardarse. Vete para la puerta, haciéndote el distraído y ponte delante para que no se pueda escapar. Cuando ya estés tapándole la salida me dirigiré a ella y le diré que me devuelva lo que ha robado.”
¿Es curioso verdad? Pero es muy sencilla la construcción de las frases. Se construyen las palabras poniendo de primera silaba la última de la palabra y después se agrega la preposición de y a continuación se colocan las silabas restantes de la palabra que estamos decodificando. Sin sofisticados métodos de detección, la inventiva popular siempre está al orden del día.
Como el paso del tiempo no perdona a nadie, éste le ha ocasionado a Miguel un problema de la visión, que le impide dedicarse a una de sus pasiones, la escritura, pero tiene la suerte de tener una compañera, su agradable esposa Carmina que es ahora sus ojos también. No obstante su capacidad verbal y su memoria las tiene en este 2009, como siempre. Es una verdadera delicia conversar con él.
Bibliografía: Crónicas Anecdóticas de Salcedo Hierro. Imagen: del Norte de Castilla.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

EL DUQUE DE OSUNA, UN GRANDE DE ESPAÑA Y DEL EXTRANJERO.

La Colegiata de Osuna
(Esta fotografía es de Micheo (http://www.flickr.com/photos/acula/))

Más de tres mil años avalan la presencia del ser humano en Osuna, la posterior Urso. La refundó Marco Antonio con veteranos de guerra, y le concedió el Emperador, el estatuto de “colonia de ciudadanos romanos” y un nombre “Colonia Genetiva Iulia. Importante su ley colonial, la Lex ursonensis, de la que se conserva una tablilla de bronce. Plinio el Viejo la nombra como la colonia Genetiva Urbanorum Urso.


Es la Oxona de los árabes. Y Fernando III la conquista en 1.239, buen año este para Fernando. Se crea la Encomienda de Osuna por la Orden de Calatrava que es quien se hace cargo de la ciudad. Es tierra de frontera con los nazaríes de Granada durante un tiempo, y su rica campiña la hacen muy apetecible para los ambiciosos castellanos. En el siglo XV la ceden los caballeros de la Orden a D. Pedro Téllez de Girón, cuyos herederos reciben de Felipe II el Ducado de Osuna.


 Una calle escalonada y la Colegiata
Una calle escalonada y al fondo la Colegiata

Hemos visitado la ciudad tres o cuatro veces. Pasear por sus calles, sobre todo porque son un escaparate de fachadas a cual más ostentosa, lo que demuestra como el dinero se movía entre las clases poderosas, por la multitud de casas señoriales, más bien palacios, que tiene, con unas portadas que nada tienen que envidiar a los de estos. Es una razón importante para conocer lo que no debe ser.


 La Universidad y la Colegiata

La Universidad y la Colegiata.

En el siglo XVI, el IV Conde de Ureña, fundó la Insigne Iglesia Colegial de Nuestra Señora de la Asunción, después consiguió una bula papal para poderla convertir en Colegiata. Su exterior es bastante severo, construida de sillares de canteras cercanas, con cuatro contrafuertes en su fachada y su torre inacabada. Tiene tres puertas para acceder a ella. La Puerta de la Cuesta está situada frente al Monasterio de la Encarnación -exquisita confitería-, y desde ella se entra a la nave del Evangelio. Luego está la del Sol que es la entrada directa a la nave de la Epístola.


 El patio del Panteón
El patio del Panteón.

Una obra de importante factura del renacimiento es el patio del Panteón, del siglo XVI. Columnas de piedra sostienen dos claustros, cuyos arcos se apoyan en ábacos decorados con grutescos. Y debajo pilastras jónicas con claro acento plateresco. Desde ahí se entra a la Sacristía del Panteón y a la Capilla de la Virgen de Granada.


 El Panteón
El panteón.

Los panteones están debajo de la Colegiata y Capilla del Santo Sepulcro. Están compuestos de varias salas con un minúsculo coro cuyos asientos están dotados de “misericordias” para quedar sentados los usuarios cuando la obligación era estar de pie. Tallas de Juan de Mesa y obras de José de Ribera “El Españoleto” decoran las paredes, sin olvidar algunos Zurbarán, que era un protegido del Duque.


 El mini coro de la Colegiata
El mini-coro con las misericordias.

El Duque es quien nos interesa, pero principalmente el que vivió en el XIX, concretamente desde 1815 a 1882. Mariano Francisco de Borja José Justo Téllez-Girón y Beaufort-Esportin -claro como era rico, los pobres según Miguel Gila sólo se podían llamar Pedrito o Juanito-. Lo cierto es que me repele escribir de esta gente, con fortunas conseguidas a costa del sudor y de muchos glóbulos rojos de españoles. Lo que ocurre es que la “cicerone” de la Colegiata te explica la historia de este “Grande de España”. Ello me ha hecho indagar en diversas fuentes y completar la anécdota que la señora le cuenta a todos, después de tocar una salve rociera en el pequeño órgano.


 El Duque de Osuna
El Duque.


Mariano Paquito de Borja –para los íntimos-, entró con 18 años a formar parte del Real Cuerpo de Guardias que tenia destino en el Escorial, la Granja, el Pardo y Segovia. Luego fue ayudante de campo del General que mandaba el Ejército del Norte, Luís Fernández de Córdoba. En 1837 se incorporó al Cuartel General del General Espartero. El asalto a Irún y Fuenterrabía, y otras acciones militares le granjearon la concesión de la Cruz de San Fernando. En 1844 hereda de su hermano mayor todos los títulos y estados de la Casa de Osuna.


 El Ayuntamiento de Osuna
Ayuntamiento de Osuna


Aquí empieza la vida de lujo y gasto que le caracterizó. Fue el causante de la frase sobre el gasto excesivo “ni que fueras Osuna”. Fue embajador en la coronación de Victoria de Inglaterra. También representó a España en la boda de Napoleón III y Eugenia de Montijo, en 1853. Luego fue embajador en San Petersburgo, de 1856 a 1868. Las fiestas que daba el “prenda” todavía son famosas allí -las pagaba de su peculio particular, menos mal-, son el motivo central de la anécdota. Daba de beber a los caballos champan en cubos de plata. Tiraba por la ventana al río Neva la lujosa vajilla, porque decía que no se lavaba, que era de un solo uso -éste jueguecito también lo hacia otro embajador en Roma, pero ponía una red debajo-, por poner unos simples ejemplos. Luego le mandó a su familia una fotografía vestido de armiño, en plan imperial, con el texto:

-Mirad como estoy en Rusia.

Su familia le devolvió otra fotografía en la que estaban desnudos, con el texto:

-Mira como nos estás dejando.

En 1881 representó a España en la boda del Kaiser Guillermo II. Se casó, ya mayor, con una señora veinte años más joven que él, y murió en la ruina, con 67 años, sin descendencia -posiblemente en lugar de espermatozoides tenía las madres del Wodka-. Su muerte generó un largo pleito judicial, para el reparto de los títulos. Y este era un “Grande de España y parte del extranjero” dónde gastó todo lo que pudo y más.

Fotografía de la cabecera de Micheo.

martes, 10 de noviembre de 2009

EL GOBIERNO VIEJO, DE LA CALLE ALFONSO XIII.

Fachada principal del edificio

Fachada Principal del edificio a Alfonso
XIII, con el detalle del balcón
.


Desde 1605, la familia de los Fernández de Córdoba tenían vivienda en el lugar, en 1764 se construyen en él un palacio, los Duques de Almodóvar o Marqueses de la Puebla (1), lo habitan y casi cien años después, en 1875, les compra la finca la Diputación, a la Sra. Elisa Martel Fernández de Córdoba, por 150.000 pesetas. El solar tiene 4131 m2. El Gobierno se traslada al edificio por los años ochenta del siglo XIX, que aún tenía una parte dedicada a vivienda.

En 1906, con casi treinta años de uso, se decide, ante el deterioro que presentaba el edificio, derribarlo y construir otro nuevo. Adolfo Castiñeyra es el autor, diseña un sobrio edificio, en el que la fachada es fundamental. Como la vez anterior la Diputación no se traslada al edificio y éste ha sido ocupado parcialmente por distintos vecinos. Por una parte lo que siempre se llamó la “Escuela de Peritos”, que tenía entrada por Carbonell y Morand. Fue también el Colegio Mayor Lucio Anneo Séneca, del SEU. En el portal, en una habitación a la que se subía por una escalera a la izquierda, tuvo su sede durante algún tiempo la Unión de Radioaficionados Españoles. Luego, a finales de los setenta, la Diputación le cedió el uso del edificio al Radio Club Córdoba, que lo utilizó como sede durante un tiempo. En ese tiempo se descubrieron, en unas buhardillas que tiene el edificio, montañas de libros tapados por el polvo, de los requisados en la guerra civil para quemarlos, y que seguramente un alma caritativa los protegió allí salvándolos de la sinrazón. La Directiva del Radio Club Córdoba dió aviso a la Diputación quien los recuperó. Salvo algunos ejemplares, de D. Antonio Jaén Morente y otros autores, que alguno guarda como oro en paño.


Esquina del edificio
La esquina de Alfonso XIII con Carbonell y Morand

En 1985 cede el edificio la Diputación a la Junta de Andalucía para la ampliación del Politécnico, que se transforma en el IES Maimónides en 1997 (en el año 1988 se produce la entrada al centro por Alfonso XIII). La sede de EAJ24 Radio Córdoba estaba ubicada también en el edificio. Su antena de onda media –quien no se acuerda de esa torre sobre el horizonte de la ciudad- estaba en un patio lateral cercano al edificio del Circulo de la Amistad, que ahora es una pista deportiva. Un día, Miguel Serrano y yo subimos a la misma –la verdad es que subió Miguel, ya que a quien suscribe, el temblar de rodillas, le impidió pasar del primer rellano. Creo que dejé marcados en la barandilla mis dedos, como si esta hubiera sido de plastilina-. También estuvo allí ubicado el Catastro; Contribución; el Colegio Oficial de Secretarios, Interventores y Depositarios de la Administración Local; el Colegio Oficial de Arquitectos; la Jefatura Militar de Mutilados de Guerra, y el gabinete psicotécnico para los permisos de armas y carnet de conducir, todos ellos tuvieron un lugar en el edificio.

En abril de 1987 se recepcionan las obras, de una primera fase. Se derriban los tabiques que separaban los colegios, que tenían entradas distintas el Politécnico por Carbonell y Morand y los otros organismos por Alfonso XIII. El Politécnico ocupa ya la totalidad salvo la emisora EAJ24 que fue el último organismo ajeno que lo abandonó. Donde se ubicaba la antena se construye una pequeña pista deportiva. El Politécnico se traslada a Menéndez Pidal y la última fase se realiza. En 1988 se recepcionan las obras y la ocupación es plena por el IES Maimónides en esa misma fecha. Le encargan un busto de Maimónides a la Escuela de Artes y Oficios, que se instala en el primer patio delante de la majestuosa escalera de mármol.


Antena de EAJ24 Radio Cordoba

Antena de EAJ24 Radio Córdoba que estaba en un patio del
edificio que ahora es una pista deportiva.

Recuerdo que Rafael Torrero, primo hermano de mi madre, me contaba que cuando la proclamación de la II República -él tenía cinco años-, estaba sentado las rodillas de mi bisabuela Antonia Carreras, en la casa que habitaban en la esquina del Bailio, cuando sintieron la algarabía de la celebración, y bajó a verla a la calle Alfonso XIII, a la esquina del Gobierno Viejo, y desde el balcón del edificio hubo vítores al esperanzador nuevo sistema de gobierno de España, que despertó en la ciudadanía mucha ilusión, que duraría el tiempo que la sinrazón y la intransigencia, y sobre todo la ambición de las clases "bendecidas" -caciques y socios, con la puñetera manía de salvarnos-, como siempre, tomaran la iniciativa secundados por quienes tenían el deber sagrado de defender el orden constitucional.

Un breve recorrido, que puede ser mucho más amplio sobre un soberbio edificio, que desde sus orígenes “nobles”, ha pasado a ser "bebedero" de enseñanza. Las fotos demuestran su grandeza que, en una ocasión comparé, exagerando como siempre, con la visión que ofrece el milenario acueducto de Segovia cuando sube -si es en sentido del agua baja-, por la calle de Ruiz de Alba, en la que el Mesonero Mayor de Castilla, de plato, cochinillo y NODO, Cándido, tiene en la esquina su establecimiento.

Carbonell y Morand Carbonell y Morand en Segovia

Carbonell y Morand(Córdoba), Ruiz de Alba (Segovia)


Teodomiro Ramírez de Arellano dice en Paseos por Córdoba, refiriéndose a dicha casa:


(1)”La casa de los Marqueses de la Puebla


Formando frente a la Calle del Arco Real (Actual María Cristina) vemos unas magníficas casas, cuya fachada construida en 1764 se adolece del mal gusto de aquella época, si bien revela la grandeza de la familia a que han pertenecido. Ésta es una de las varias principales que han tenido los Fernández de Córdoba. Era de la rama conocida por los señores de Zuheros, hasta que en 28 de marzo de 1664 el rey Felipe IV concedió a su dueño don Luis Giménez de Góngora el vizcondado de la Puebla de los Infantes, convertido en marquesado, poseyéndolo don Francisco Fernández de Córdoba y concediéndole la grandeza honoraria en 1772. Dicho título se unió después al ducado de Almodóvar del Río. Éste fue primero de marqués, concedido también por Felipe IV en 1663 a don Juan Giménez de Góngora, elevándose a duque por Carlos III en 1780, poseyéndolo don Pedro Giménez de Góngora y Luján, a quien se le concedió grandeza de segunda clase.


Por estas concesiones la casa de que nos ocupamos ha sido conocida por la de los marqueses de la Puebla o duques de Almodóvar, poseyéndolos primero del oficio de alférez mayor del Pendón Real, por lo que eran destinados a hacer las juras de los reyes, saliendo de sus casas con el estandarte que se tremolaba junto a los Reales Alcázares, que estaban donde hoy la Cárcel.


Los mayorazgos que representaban aquellos señores recayeron libres en el señor don Joaquín Fernández de Córdoba y Pulido, quien los dejó al morir a una hija única y pequeña que también falleció a poco, heredándola su señora madre doña Elisa Martel Fernández de Córdoba, actual duquesa de Almodóvar del Valle, quien ha vendido la casa a la Diputación Provincial, que proyecta trasladarse a ella con todas sus dependencias.


No hace muchos años, cuando se embaldosó esta calle, desaparecieron dos gruesos mármoles con cadenas que había delante de la puerta principal de las casas de los marqueses de la Puebla. Ése era un privilegio concedido a los señores que hospedaban alguna vez a las personas reales, y este título lo hizo con Carlos IV y su mujer cuando estuvieron en Córdoba.


Otros muchos personajes de distinción han estado en aquellas hermosas casas, entre ellos el gran cardenal de España, como dijimos al ocuparnos de la venida de Felipe II, y últimamente, en 1843, el regente del Reino don Baldomero Espartero, duque de la Victoria, pocos días antes de embarcarse para el extranjero, desenlace de los sucesos políticos de aquel año. Dicho general estuvo en el balcón dirigiendo la palabra al pueblo, que inundó aquella calle durante el tiempo que permaneció entre nosotros.”

lunes, 9 de noviembre de 2009

POSTALES ANDALUZAS, RAFAEL SEÑÁN.


Camara
Cámara de estudio.


La visita a la exposición de Señán González, “Postales Andaluzas, Rafael Señán y la fotografía turística” nos lleva a algunos muchos años atrás. No por haber sido contemporáneos del artista, sino por haberlo sido de su familia, más de sus nietos, y sobre todo por haber conocido su casa cuando aún era un establecimiento comercial.

Casa Señan

Casa de Señán González desde el interior de la Mezquita.


Eran unas fechas en las que aún el turismo no estaba masificado como ahora, y sólo nos visitaban “franceses”, como llamábamos a todos los turistas, creyéndonos que únicamente eran los de detrás de los pirineos los que venían a esta ciudad, y que además no había habitantes jóvenes en Francia, sólo viejos y viejas. Autobuses de la empresa ATESA, llegaban con grupos de mayores. Hoy hemos comprendido que esos viajes eran muy similares a los del actual Inserso.


Camara

Estudio.

En la exposición, paisajes de Córdoba, Granada Toledo y Ronda, se nos presentaban con el sabor que tiene el álbum fotográfico de la familia, donde siempre nos llama la atención una fachada, un paisaje que conocimos y hoy esta reformado, un rostro, y lo rodeamos de ese anhelo casi idealizado que, ya no podremos volver a tener porque es pasado y que se llama nostalgia.



Posada del Potro

La posada del Potro


El marco donde está expuesta la muestra es el incomparable Palacio de Viana. Repartidos por los diversos patios y dependencias están personajes en tamaño natural de Señán. En la primera planta, una reproducción de ese gabinete con sabor oriental, para la fotografía de salón, repartido en dos salas. En el patio de las columnas la galería cerrada contiene otra parte de su obra. Para mí personalmente es nostálgica por partida doble, Granada y Córdoba son dos ciudades que por múltiples razones me conmueven. Ver un derruido Palacio de Carlos V, o la Puerta de entrada a los palacios desde la Cuesta de Gomerez, o esa vista maravillosa desde el mirador de San Cristóbal, u otras muchas, es evocador. Qué decir de Córdoba, a pesar de haber visto muchas veces esas fotografías siempre hay una que se había quedado atrás y ahora la conoces, o la recuerdas.


San Antonio

Molino de San Antonio.

Muchos premios al artista: El Cairo 1895, con motivo de la inauguración del canal de Suez; Diploma de Honor de la Exposición de Granada en 1905; medalla de la Exposición Científica europea; primer premio de la Exposición de Santander 1906; fotógrafo de Cámara del monarca Alfonso XIII en 1904 -esta distinción le permitía poner el escudo real en sus retratos y postales-, son también una pequeña muestra de lo conseguido. Pero la más importante es, la congelación para la eternidad de esas instantáneas que no pueden volver, de esos momentos que están ahí por los siglos de los siglos.


Ribera

Ribera.

Otra maravilla son las máquinas, de las que está expuesta una pequeña muestra. Ojos mecánicos por donde pasaron muchas vidas y lugares, algunos desaparecidos inexorablemente, por culpa los depredadores universales por excelencia -después del principal que es el hombre-, que son el tiempo y el abandono. Materiales de trabajo, planchas, distintos objetivos, una tecnología que fue puntera pero que hoy en un simple artilugio, fino como una antigua pitillera, está incluida toda la tecnología y más. La fotografía digital no quiere nada con el revelador y el fijador, con temperaturas ni con cuarto oscuro. Los que hemos sido aficionados, sabemos de ello. La delicadeza de revelar el carrete en su tambor, con un control de temperatura adecuado. La simple ampliadora (la mía era una Carranza), la luz roja del cuarto oscuro -en el que transformaba mi dormitorio-, el momento inolvidable de ver aparecer, de un papel inmaculado, como por arte de magia el motivo de la fotografía. Todo te lo puedes imaginar allí.


Camara

Puerta de Puente.

Una muestra nostálgica y hermosa, que merece la pena ver. Lo ideal sería poder tener la colección digitalizada en el soporte adecuado, que no se si estará adsequible. La exposición hasta el 18 de diciembre de 2009 está disponible.


Programa

Programa de la exposición.

Camara

Una Cámara.

Corredera

La Corredera.

Puerta Perdon

La Puerta del Perdón.

Calahorra

La Calahorra.

Jarron

Un jarrón.

Palacio Carlos V

Palacio de Carlos V (Granada).

Una Gitana

Una gitana.

Nota: Las fotografías están realizadas de la exposición, es difícil evitar los brillos de los cristales que las protegen y los errores de paralaje, por lo que se pide disculpas.


domingo, 8 de noviembre de 2009

VII JORNADAS SOBRE EL YACIMIENTO ARQUEOLOGICO DE ATEGUA

Portada del programa

Mañana de un domingo de noviembre, el marcado con el número ocho en el almanaque. Despejado, 14 grados de temperatura. Por fin veremos el yacimiento de Ategua. Por el correo electrónico hemos comprobado que el señor que tenía que asistir a exponer su ponencia no pudo hacerlo. El Teniente Alcalde de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba no lo hizo tampoco, así como colaborar económicamente en el desarrollo de las Jornadas. Problemas de protocolo, Al no poder acudir el Alcalde, delegó en el Concejal de Urbanismo, en lugar de hacerlo en el de Cultura que es a quien le correspondería, y Primer Teniente Alcalde, esto generó el malestar, posiblemente se puede comprender, aunque los que no lo comprenden son los miembros de la Asociación y el público asistente. Los trapos institucionales se deben lavar en el lavadero de la Institución, Así la imagen de ésta estará con los ciudadanos siempre, yo que el Teniente Alcalde de Cultura hubiera ido al acto y hubiera explicado el problema protocolario, la gente lo hubiese comprendido, ahora no.


Ahora lo que verdaderamente interesa. Y eso no es ni más ni menos que, el esfuerzo de un grupo de personas que componen la Asociación Cultural Amigos de Ategua de Santa Cruz, que ya no saben qué hacer, para que las instituciones dejen de ser in y sean com-petentes tomando cartas en el asunto, y el yacimiento salga del olvido al que lo tienen sometido. Son ya muchos años de lucha.


Soy cordobés desde la década de los cuarenta del siglo pasado, y tengo que reconocer mi culpa por no haber visitado el yacimiento. La primera vez que tuve conocimiento de él, fue en Panticosa, en el pirineo oscense, en 1992, estuvimos una temporada en el balneario invitados por el Ayuntamiento de Zaragoza, en una casa-refugio, que utilizaba el Alcalde Ramón Sainz de Varanda para sus retiros vacacionales. Eso conllevaba comer con el personal de unos cursos que se realizaban allí, incluidos los facultativos del Balneario. El responsable del grupo era arqueólogo, y cuando le dije que era de Córdoba lo primero que me dijo es que Ategua, en la que había estado excavando con su compañera, era el yacimiento más importante de España, no sé si exageraba, pero eso me hizo sentirme importante. Raro era el día que no nos contaba algo sobre los contenidos del yacimiento. Decía que era una agenda de la historia, pues cronológicamente estaban representados allí cerca de cuatro mil años de la nuestra. Desde los Tartessos hasta los “Rouco Varela” actuales, pasando por los iberos, romanos y árabes, y quién sabe si algún pueblo anterior.


 Vista del yacimiento

Una vista de la muralla este

La Asociación Amigos de Ategua, tenía preparado un autobús, para llevarnos al yacimiento desde Santa Cruz. Santa Cruz es una población de Córdoba que está, dirección Granada, por la N432, a unos treinta kilómetros de la capital. La hospitalidad de los miembros de la Asociación exquisita. Tuvimos la ocasión de conocer al escultor José María Serrano Carriel, autor de una obra que está emplazada en el inicio del Paseo de la Ronda Norte, de Córdoba, en el cruce con Almogávares (antiguo paso a nivel de los Santos Pintados), un musculoso adulto con un frágil niño, al que le señala algo. Fuimos saludando también a otros amigos y compañeros. Desde allí a seis kilómetros, en un autobús lleno y algunos coches particulares nos desplazamos al yacimiento. El emplazamiento es privilegiado, se divisa gran parte de la campiña cordobesa. Un molesto aire, lógico de la época en la que nos encontramos, aumentaba la sensación térmica, pero no importaba, el tibio sol contrarrestaba algo. José Clemente Martín de la Cruz, Doctor en Geografía e Historia por la Universidad de Córdoba hizo de cicerone, y nos explico al respetable el yacimiento, deteniéndose donde lo requería y atendiendo a las preguntas que se le hacían.


Hay muchas preguntas sin respuesta: el abandono a que se le sometió en una época, los años ochenta, en los que se trabajó el yacimiento y se abandonó. ¿Por qué se ha consentido un expolio sistemático, a pesar de las muchas denuncias de estos y otros ciudadanos? ¿Por qué hasta hace poco estaban pululando por el lugar con detectores de metales y no se han perseguido estas prácticas? ¿Por qué se ha consentido plantar olivos encima de las ruinas? ¿Por qué se ha permitido la utilización de maquinaria pesada, y utilizar un lugar complicado como escombrera? El día que las aguas digan “aquí estoy yo”, se contaminará una gran extensión de terreno y sobre todo se perderá la cronología histórica del lugar. Si se hubiera seguido con la tónica de los ochenta, hoy se podría tener un fabuloso museo arqueológico al aire libre, perfectamente documentado, señalizado y puesto, en suma, en valor.


 Torreón de entrada

Torreón octogonal de entrada noroeste.

Lo más importante, el cariño con el que los miembros de la Asociación hablaban sobre “su” yacimiento, porque toda la carne que ponen en el asador -topando muchas veces con la incomprensión institucional, fruto de la ignorancia y la desidia lo más seguro-, le hace acreedores a la propiedad, aunque esta lo sea virtualmente. La visita un éxito. La hospitalidad de los ciudadanos de Santa Cruz doble éxito. Al final tenían preparado hasta un arroz para poder reponer fuerzas y entrar en calor. Enhorabuena por las Jornadas Culturales que ya van por el número siete, y estoy seguro que nos les importara llegar hasta el número que sea, si al final se consigue el objetivo de poner en valor el lugar y conseguir -en esta época de vacas flacas, enflaquecidas por la avaricia y abuso de bastantes sinvergüenzas-, el título de las Jornadas “Empleo Cultural”.


Nuestra más sincera enhorabuena, la aportación de nuestro modesto granito de arena y el mayor respeto por lo que echan estos ciudadanos para defender su patrimonio, que es de todos los cordobeses, mejor, de todos los ciudadanos sin distinción. Sabemos que es difícil convencer a quien está sentado en la opulencia, a quien no molesta la crisis, a quien la visión no le sirve más allá de dos palmos -quizás uno-, pero al final se consigue, seguro.



Vídeos de la visita al yacimiento: