martes, 23 de junio de 2026

MEMORIA

 

Fachada del colegio y balcón arriba

Hay recuerdos en nuestra memoria, que los creemos ciertos, pero pueden no serlo, algunos por imposibles. Había una leyenda en el colegio San Antonio de Padua, en la calle Alta de Santa Ana, que decía que, “el Lubi” (Era el nombre de una pasamanería de la calle Jesús y María) había saltado desde el balcón de la clase a la calle, en una discusión con el maestro, D. Enrique Rodríguez, después de estamparle un tintero, en su blanca camisa. Lo del tintero puede ser verdad, pero lo de saltar desde el balcón a la calle es imposible, hay lo menos cinco metros de caída libre, y no hay ventanas cercanas por las que bajar. Por lo tanto, esa leyenda es eso, una leyenda. Eran unos tipos muy bajitos, digo eran porque era un grupo de chavales similares en talla. 

La memoria la sustituye el móvil

Con la memoria nos pasa que las cosas o lugares que tenemos memorizados, no son en realidad como pensábamos. Ni las personas tampoco. Con las personas que somos elementos cambiantes es lógico, y con los lugares también. Otras veces al llegar al sitio vemos como al activarse el recuerdo, se actualiza el que teníamos en algún recóndito lugar, entre una neurona y otra. En un “neurobit” que no se había activado desde entonces. Es posible que los lugares se modifiquen, de hecho, así ocurre. Las más veces esos sitios desaparecen por la cuestión del tiempo, y ya no pueden ser modificados, es nuestra instantánea la que valdrá para siempre.

Código binario

He estado leyendo el desarrollo de las memorias digitales, y no puede ser más simple la forma de almacenar datos, solo se utiliza la lógica de un si y un no, un interruptor encendido y apagado, un cero y un uno. Lo que más vale, además de la miniaturización, es la velocidad de búsqueda o de mover esos datos. En la nuestra que es orgánica, parece que se almacenan los datos en distintos sitios. Pero al final, a pesar de entrar los datos por cada uno de los sentidos, seguro siempre se traducen a un modelo determinado de lenguaje de almacenamiento. Lo verdaderamente cierto es que es una maravilla poder recordar cosas porque en el fondo es volver a vivirlo, sea o no modificado por el tiempo. Y lo más lamentable de todo es que, muchos datos nuestros están en manos de seis o siete capitalistas, indeseables, que los utilizan para ser aún más ricos.

Fotografías de Internet, ignoro los autores
Bibliografía de la memoria

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