Cabecera del artículo diario
Para mí es de obligado cumplimiento leer la prensa en la mañana. El primer encendido del ordenador, que ya está pidiendo un cambio por la obsolescencia programada, es para Diario.RED, cuyo tratamiento de noticias es de universidad, de clase de ciencias políticas y reenvío el Editorial a Facebook. Luego leo Cordópolis, Público, Córdoba hoy, y Córdoba diario, sin olvidar a Info Libre. El resto no me interesa, es claramente tendenciosa en una gran parte –no se puede generalizar pues hay excelentes medios-, calumniosa otra, e injuriosa bastante, sin dejar atrás las ultras fascistoides redes sociales en su mayoría.
Windows te dice que no te enviará más parches para el 10 y que te hagas del 11, y así sucesivamente. Pero una cosa que no dejo de leer es a Juanlu Sánchez en elDiario.es, que lo recibo por correo. Hace tiempo Diario.es era el elegido en primer lugar, pero su deriva no me ha gustado, personalmente, y dejé de leerlo, no digo que no tenga personal de categoría, por ejemplo el caso que nos ocupa de Juanlu Sánchez, para mí lo mejor, pero no me ha gustado lo que he llamado deriva, y como uno lee lo que quiere pues por eso.
Hoy puede que sea considerado un pegolete –pegolete en el argot cordobés, gracias a Monsieur Pegaux es una tontería- una de las breves reseñas del final, trata sobre el ritmo de llamar a las puertas, habitualmente, cuando se hace con los nudillos, aldaba o timbre. “Pan, para pan pan… pan, pan”, cuatro golpes un espacio y dos más. Ese es el ritmo habitual, no generalizado, pues hay quien dice -¡Abre coño que está lloviendo! Groseramente, sin ritmo, dando con la mano abierta, mojada claro está. Lo primero es cariñoso y se sabe que es familiar la llamada, pues el normal ajeno hace solo “Pan, pan”, con timidez.
Aquí el curioso articulito de Juanlu Sánchez:
“No conocía la historia de este ritmo tan famoso (escúchalo que es más fácil que explicarlo) que podemos hacer por ejemplo con los nudillos sobre la mesa o como ‘contraseña’ para llamar a una puerta. Son cuatro golpes y luego dos más. Es una melodía probablemente introducida por esclavos afrodescendientes en EEUU, que se acabó titulando ‘Shave and a Haircut’ (Afeitado y Corte) por su uso publicitario, pero que se usaba ya en el siglo XIX para rematar canciones o gags cómicos. Se ha usado en barcos, en la guerra, en dibujos animados. Aquí un repaso muy bueno de sus usos a lo largo de la historia.”
Dedicado a algunos periódicos radios y televisiones
Fotografías de las cabeceras de prensa
Bibliografía artículo de Juanlu Sáncez el Diario.es
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