miércoles, 8 de septiembre de 2021

CONVENTO DE SANTA MARÍA DE GRACIA (II)

 
Convento Santa María de Gracia

Hace once años escribí esta entrada dedicada al Convento de Santa María de Gracia y a la Plaza de lo que fue su solar, Poeta Juan Bernier. Al final de la entrada del Blog publiqué unas fotografías que no conocía, porque nos permitían ver la espadaña y fachada principal, de la que solo queda un dintel. Este convento como la mayoría están supeditados a la economía, y si bien sus fundaciones proceden en la mayoría de los casos de personas que han donado la casa, el terreno o dinero, siempre por algo a cambio, encontrar un pasaje cómodo al más allá, recomendado, no lo es menos que al final trata de hacerse dinero todo sin importar otros valores patrimoniales. Prueba de ello es que los enterramientos, pago a los favores económicos, cuando llegó la hora se desmontaron sin pena y menor gloria. Hubo un pleito por ello con los herederos, que tuvo cola, pero al final lo de siempre. Primero suavemente como se meten todas las cosas, se fueron segregando propiedades que se habían dejado caer previamente en la más absoluta ruina y luego se remataba más agresivamente con más viviendas, que es habitualmente el aspecto especulativo, teniendo en cuenta la centralidad de los solares. 

Desde la calle Polichinela

Arroyo de San Rafael a la derecha la tapia del convento

Calle Santa Maria de Gracia (recuperada por Lolo Córdoba)

A pesar de que a algún defensor patrimonial cuentan le causó la muerte el asunto. La Web Cabrera-Villaseca.es dice: “Francisco Barbudo Torres de Portugal, trabajó con más  seguridad al sentirse apoyado, tuvo muchas entrevistas en Madrid, pero aquí la ciudad que tanto amaba, le fue difícil la convivencia, llego a tal extremo que padeció una fuerte depresión, por el agobio y presiones que sufría, que tanto les molestaban, y terminó sus días en un trágico accidente. Se comentó, que se había arrojado desde el balcón de la pensión donde vivía, cosa que al impresionarnos se investigó y se pudo averiguar lo ocurrido. Intentando pasarse de un balcón a otro, agarrado a un desagüe que allí existía, y aún existe cayó. No quería que lo encontraran en su habitación, las personas que le amenazaban, para que dejara el asunto de Santa María de Gracias, que los vio entrar a su pensión, hasta llegaron a lesionarlo como nos contó el Párroco de Santa Marina Don Martín de Arrizuvieta, que más de una vez, lo había atendido, con ese motivo quiso huir.”

Retablo convento (Web Cabrera-Villaseca)

El convento desde San Lorenzo (Darío Regoyos)

Manzana de 8.526m2 total. Plaza 1501 m2

Luego, en otros tiempos, se salvó, cuando menos para la ciudadanía, parte de esa manzana y acabó en jardín dedicado a un poeta patrio. Eso sí tapizado de granito mausoleo y dejando el testigo del dintel como muestra de que se protege el patrimonio aunque no sea así. Y en la historia nos dicen que fueron los franceses los del cierre de los conventos. Ni eran los franceses, ni la “Semana trágica” de Barcelona, era la realidad cordobesa. La Web Cabrera-Villaseca.es dice: “En esta espera se estaba, cuando de sorpresa se supo, que calladamente a escondidas se estaba continuando el derribo, por el interior.- Nos personamos a comprobar si era cierto, lo que los vecinos del barrio nos habían comunicado, como el olor a fétido. Era  tétrico y lamentable el espectáculo que vimos, un obrero en lo alto del techo con una piqueta destruyendo, la histórica cúpula de la Iglesia, las tumbas abiertas, los tejados destruidos y lo que es peor un baratillo o mercado, para vender lo que a las monjas no dejaron llevar, objetos antiguos, marcos pedazos de capiteles etc. …” Estaba claro sí o sí, había que vender todo lo vendible.

Tumbas abiertas (Web Cabrera-Villaseca)

Claustro (Web Cabrera-Villaseca)

Testigo de la puerta principal

Sucesos acaecidos. Seguro que a lo largo de la historia desde el siglo XV de su fundación, al XX de su desaparición habrán ocurrido muchos y llamativos, pero destacamos dos. El incendio y colapso del coro en el siglo XVII. Sábado Santo de 1642, 29 de abril, al atardecer se originó un incendio sin conocer la causa, que prendió pronto en el convento. Las monjas auxiliadas por personal de la calle, vecinos, hicieron un agujero en la pared que daba al Arroyo de San Rafael y salieron por allí. No hubo desgracias personales. Se refugiaron en el Convento del Espíritu Santo de la calle del Liceo. Hasta la medianoche estuvo ardiendo consiguiendo a esa hora su control y extinción. Después en junio –las monjas habían vuelto en mayo- cuando celebraban una misa, quedaron sepultadas las monjas por los escombros del coro alto que se había hundido. Pensaron lo peor pero cuando desescombraron allí estaban las monjas asustadas eso sí pero sin daños. Como procede el Obispo entonó el “Tedeum laudamus”, y todos de rodillas considerando un milagro que no hubiera habido muertos en el accidente.

Fotografías del autor, de Internet, de la web Cabrera-Villaseca y de Lolo Córdoba
Bibliografía del Blog, de Paseos por Córdoba y de la Web Cabrera-Villaseca.

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