sábado, 22 de agosto de 2015

EL DESAPARECIDO LAGAR DE SAN LLORENTE

Desde el sur (Aérea de Apple)

Cada vez que paso por las cercanías del Lagar de San Llorente, con mi amigo Pepe Ramírez, andurreador desde niño con su padre -gran conocedor del campo-, y cazador de mayor, me comenta con pena como recuerda el valle. El cortijo era la única edificación que existía por los alrededores, todo ello hasta la explosión del "quiero y no puedo" especulativo de la "parcelitis", que acabó con un rincón hermoso, y esquilmó la capa freática o subálvea, del ramal del Arroyo del Molino que lo surca de parte a parte.

Desde el noroeste (Aérea de Apple)

El mencionado arroyo, estacional en curso alto, como la mayoría de los de agua de la zona, salvo el perenne del Bejarano después del primer venero, forma una y griega (ver cartografía raster), buscando la solana del cortijo del Caño. La rama superior nace cerca del monumental pino del camino del Bañuelo, y luego discurre por el mencionado valle. El otro ramal, el sur, lo hace después de cruzar la carretera CO-3314, en los terrenos de la Soledad, para después de unirse con la otra rama y buscar el polje de Escarabita -donde deja de ser estacional para hacerse perenne en su caudal- y los terrenos de la Fuente del Elefante. 

El pino citado

Lo cierto es que ver las fotos aéreas de 1956 ó de 1977, presentan un amplio olivar, grandes extensiones de cereal -no se perciben los viñedos no los habría ya- y algunas manchas de alcornoque y castañar. No se puede uno imaginar cómo  se ha consentido este destrozo medioambiental, en zonas que no están preparadas para soportar la presión urbana. Por otra parte, si pensamos mal, llegaremos a la conclusión que la mayoría de la riqueza creada en la zona, salvo honrosas excepciones que las habrá, pero que serán las menos, forma parte de riqueza oscura y sumergida, que ha dejado de aportar a la olla del estado o municipio, o lo que es lo mismo, a todos, su parte.

Lagar de San Llorente desde el este (Aérea de Google)

Pero dejemos estar lo que ya es imposible de arreglar. No es solamente en el Lagar de San Llorente el desaguisado. D. Teodomiro Ramírez de Arellano en sus Paseos por Córdoba, y en el capítulo de Sitios más Notables del Término, tiene un apartado dedicado al Lagar de San Llorente (él lo pone todo seguido Sanllorente), sobre un suceso acaecido en los albores del siglo XIX, que transcribo para conocimiento de los lectores.


Desde el suroeste (Aérea de Apple)

"Suceso en el lagar de Sanllorente

En el lagar de Sanllorente ocurrió a principios del presente siglo (XIX) un hecho que por su rareza creemos digno de consignarlo en estos apuntes.

Estando una noche solos el dueño del lagar y su hijo mayor de veinte años llegaron dos ladrones, que desde luego se entraron pidiendo cuanto se les antojaba, hasta que viendo que nada se les negaba se confiaron y tomando asiento a la lumbre dispusieron que les diesen de cenar. En el acto se puso al fuego una gran sartén llena de aceite, que el hijo tenía por el mango mientras el padre había de ir a la bodega a buscar un bacalao; mas no fiándose los bandidos de dejarlo salir solo de la cocina se marchó uno con él sin abandonar su escopeta. 

Olivar extenso en el vuelo de 1956

El lagarero, que era pequeño de estatura, soltó la luz y metió los brazos en una tinaja muy grande para sacar el bacalao, retirándose renegando de lo cortos que eran sus brazos; entonces su acompañante soltó la escopeta y le dijo que él lo alcanzaría, y cuando estaba en la operación, fingiendo sujetarle los pies no se cayera, lo arrojó de pronto a lo hondo de la tinaja, dando una voz de aviso a su hijo, que, entendiendo la señal, le tiró al rostro, al que con él estaba, el aceite hirviendo que contenía la sartén, dejándolo caer de espaldas. 

Hecho esto, ambos salieron corriendo y vinieron a Córdoba a dar parte, yendo en seguida la autoridad competente, que encontró muerto al del aceite y al otro dentro de la tinaja con un brazo roto y una gran herida en la cabeza."

Todavía es idílico en el vuelo de 1977, 21 años después y 38 menos que ahora

Hay que reconocer que la historia pudo ocurrir, lo que pasa es que si pensamos que a principios del siglo XIX, pudieron salir corriendo el padre e hijo y venir a Córdoba a dar parte, y luego volver la autoridad al cortijo, hay que suponer que, para llegar a Córdoba los denunciantes, y de noche, pasarían bastantes horas, si bajaron andando y algo menos si lo hicieron en un caballo o mulo. Y luego esa misma noche subirían los guardias y claro habría que suponer que ya sería al otro día por la mañana. Teniendo en cuenta que más cerca tenían el poblado del Bañuelo para pedir ayuda. 

La cosa es menos idílica en la actualidad

Pero eso es lo de menos, las historias son eso, historias y como tales se deben tomar. D. Teodomiro tacha el hecho en principio de raro, yo, en el caso de que fuese cierta la historia, no la veo rara, sólo la valentía del lagarero y de su hijo. De todas formas ahí queda la historia, o el suceso, del Lagar de Sanllorente. Hoy perdido entre las parcelaciones que ocupan todo el valle y, cuidado parece que el "parcelador" de esta zona por alguna razón que desconocemos paró, pero los caminos están trazados hasta los Lagares del Soldado y la Torrecilla.

Catografía Raster, se ven las dos ramas del arroyo del Molino

Algunos datos sobre San Llorente

Párrafo de los documentos de la denuncia de la Fuente del Arco, de la Web A Desalambrar

"Se ha permitido obstruir el primero de los caminos antes citados, formando en terrenos que ocupaba el mismo una huerta y construyendo un pequeño estanque, con lo que impide el uso normal de dicha vía; dando lugar con ello a que haya que desviar el pase para comunicarse desde "San Llorente" con el abrevadero,"

Luis Varela y Delavat, Marqués de Villasinda

En el mismo documento menciona la propiedad del Lagar de San Llorente y se cita a la Marquesa de Villasinda, María de la Clemencia Ramírez de Saavedra (1876/1947), hija del Duque de Rivas, que obtiene el Marquesado de su marido, Luis Varela y Delavat (1870/1926), hijo de Juan Varela, embajador de España en China cuando la rebelión de los Boxer. Antes estuvo en Bruselas, Viena, Tánger, y también en Rusia donde vivió la caída de los zares en 1916.

Fotografías aéreas de Google y Apple
Bibliografía documento Fuente del Arco de la Web A Desalambrar
y datos genealógicos de los propietarios.

viernes, 21 de agosto de 2015

MOLINO DE CUBO EN EL MARGEN IZQUIERDO DEL ARROYO BEJARANO

Molino de Cubo del margen izquierdo (Foto Bartolomé Olivares)

El arroyo Bejarano es un enorme pozo de sorpresas. Raro es el día en el que uno no se ve sorprendido por un nuevo descubrimiento en la zona. Desde hace dos mil año parece está garantizada la presencia industrial humana allí. La minería fue muy importante, por esa calidad de mineral que, cosa curiosa, no menciona Fernando Penco en su interesante trabajo sobre la minería en Córdoba, ya que se refiere en su libro a Cerro Muriano. Parece que esta zona de Trassierra estaba fuera de los límites comerciales de los Marii, aunque siempre se menciona la minería romana en el territorio.

Primer paso del arroyo

Abertura superior del cubo

Si la minería fue el motor de la zona, como puede verse en las distintas explotaciones industriales alrededor de ella, sin duda el elemento más importante fue el agua. Sin entrar en disquisiciones sobre, si fue ésta o no la alimentación hídrica de la Córdoba romana de abajo, del valle del Guadalquivir, lo que es obvio es que la surgencia del primer venero del Bejarano, lleva dando agua más de dos mil años. Y las formaciones travertínicas cercanas, que vierten sobre el Guadiato, demuestran que ese caudal fue aún mayor.

Vista desde arriba (Foto Bartolomé Olivares )

Con la rotura casi en el fondo del cubo

Detalle de la rotura (Foto Bartolomé Olivares )

Agua era equivalente a energía, y esta a su vez motor industrial de molinos y batanes, circunscribiéndonos simplemente a los últimos dos o tres siglos, no bajando más en la escala del tiempo, quedándonos simplemente en el ayer y anteayer. Ya lo hemos visto en la grandiosidad del Martinete, que venimos a llamar Alto, molino parece de mineral y la no menos importancia del Bajo, sin olvidar la llamada Fábrica de Paños. Todos estos ingenios tenían una enorme infraestructura de aprovechamiento, expresada en canales de hasta un kilómetro de longitud y grandes albercas de mantenimiento.

Una vista general con la cara de un expedicionario arriba (Foto Bartolomé  Olivares)
Esquema de un molino de cubo

Quitando la Fábrica de Paños, que Teodomiro Ramírez de Arellano ya la señala como floreciente a finales del XIX, en el margen izquierdo del arroyo, no hay nada llamativo, salvo un molino de cubo. Hace tiempo que Bartolomé Olivares, uno de los incansables luchadores de esta cuenca y la naturaleza que la rodea, me había hablado de este Molino de Cubo perdido en la selva o jungla del margen izquierdo. La zona quizás, menos explorada del Bejarano, en un laberinto de pozas, donde el arroyo comienza a escalonarse, generando melodías con sus saltos, y configurando escenarios idílicos. 

Desde abajo (Foto Bartolomé Olivares )

El deteriorado cubo (Foto Bartolomé  Olivares)

Pues bien, un día de la semana pasada decidimos ir a verlo. Al final sólo fuimos Bartolomé Olivares, el guía, un amigo, J.M. Cerezo y yo. Antes habíamos visto otras curiosidades, como: la misteriosa piedra; lo que suponemos un extenso poblado minero; restos de estancias considerablemente importantes por el grosor de sus muros; múltiples martillos de diorita esparcidos por el suelo; piedras de moler caseras; otras estancias en el Martinete Alto y su significativa piedra de moler; e incluso una tapada boca de mina. Cualquier nuevo elemento que veíamos nos daba un margen para debatir sobre ellos.

 Camino al coronel margen izquierdo

Vado para pasar nuevamente al margen derecho

Ahora lo que procedía era cruzar el arroyo que, aunque no tenía un caudal invernal, un resbalón significaría un chapuzón completo, pues las pozas tenían una notable profundidad. Cruzó Bartolomé e investigó el margen izquierdo con resultado negativo, de vuelta nuevamente en el derecho, subimos por la ribera, hasta encontrar un cómodo vado. Ahora si lo cruzamos sin dificultad, bajamos un poco y allí estaba lo que quedaba del cubo de ese molino del margen izquierdo. Un torreón de unos cinco metros de altura, desde el nivel del agua, algo cónico, de un diámetro de unos tres metros, bastante deteriorado por el tiempo, con una rotura a unos dos metros y medio de su parte alta. Arriba presentaba una abertura circular o boca del cubo de aproximadamente un metro de diámetro.

Misteriosa piedra

No encontramos el canal de alimentación del cubo, que seguro la acequia discurriría por el margen izquierdo, posiblemente desde una zona a nivel que permitiese la entrada de agua desde el arroyo. Hablamos incluso que posiblemente viniera desde atrás, del canal que alimentaba el embalse de la Fábrica de Paños. Ya vemos que el Martinete se alimenta desde la desembocadura más o menos del arroyo estacional que viene de la zona de la Alhondiguilla. Otro cauce estacional discurre por el margen izquierdo y se incorpora al Bejarano unos quinientos metros arriba del Molino de cubo. Lo cierto es que no vimos ningún canal, bien es verdad que en la "jungla" difícilmente se puede ver nada.

Martillo

La mejor perspectiva para las fotografías estaba en la orilla opuesta, Bartolomé bajó a la misma, cruzó nuevamente el arroyo y desde allí procedió a hacer el reportaje, con su cámara y la mía. Por lo que, todas las fotografías de lo que queda del molino las hizo él. Luego para evitar volver a cruzar al margen derecho, continuamos por una senda que va desde un poco más arriba de la Fábrica de Paños, hasta enlazar con el arroyo del Coronel, pero antes volvimos a cruzar el arroyo para ya continuar por su ribera derecha, hasta encontrarnos con el muro de contención de la calzada que viene del Martinete. Toda esa parte está complicada de andar por ella por la vegetación.

Martillo de dorita en manos de José María

Fue un sábado completo. Era muy complicado digerir todo lo visto, y sobre todo hacerse una idea del conjunto. Establecer una cronología de todos los nuevos elementos, se presentaba difícil. Posiblemente el puzle del "polígono industrial" -de Pepe Serrano- del Bejarano, necesite de más visitas y sobre todo de expertos en distintas disciplinas. De todas maneras, de una tacada, hemos ampliado el catálogo de restos de la zona. No es una ruta senderista, o ciclista, es un territorio que encierra mucho de la historia industrial de esta ciudad. Lástima que no hayan restos escritos, o cuando menos que no estén a la vista de cualquiera.

 Vuelo de 1956

Vuelo de 1977

Lo dicho: nuevas estancias en el Martinete Alto; la piedra de moler del mismo; la misteriosa piedra con dos orificios que al final parece ser es una piedra minera contrapeso (aunque no está confirmado); los restos de habitáculos de lo que podría ser el poblado minero; los martillos mineros de diorita; las piedras de moler de andar por casa; restos cerámicos de diversas épocas; y la guinda del pastel, el Molino de Cubo del Margen izquierdo. Hay quien de más para una mañana de sábado.

 Cartografía raster

Aérea actual de Apple

Fotografías del autor y de Bartolomé Olivares
Bibliografía del debate y la memoria.

jueves, 20 de agosto de 2015

MONEDA IBÉRICA DE CÁRBULA HALLADA EN LA SIERRA DE CÓRDOBA


Han habido un par de amigos que se han interesado por conocer la parte de numismática del Castro del Castillejo. Lo referido a la moneda que parece se encontró en el mencionado cerro del Lagar del Soldado. Por ello y en deferencia a ellos, y para evitarles la búsqueda del artículo completo, de Rafael Castejón y Martínez de Arizala, que siempre es difícil y más ahora, que la página de la Real Academia no funciona desde hace tiempo, seguro que por problemas de presupuesto. 

Por lo tanto la parte del artículo completo referido a la moneda

Escultura de Rafael Castejón en la Facultad de Veterinaria (Arte en Cordoba)

"Moneda Ibérica de Cárbula en la Sierra de Córdoba

La interpretación de las monedas iberas es muy difícil por tres razones, primero porque su confección suele ser tosca y las detalles difíciles de ver; segundo, porque los ejemplares son escasos y tercero por que su estado de conservación casi siempre es deficiente. Así resulta que una misma clase de moneda ha de interpretarse sobre varios ejemplares para sacar el todo, y como a veces no se hallan, ha de intentarse resolver sobre un número insuficiente con lo que no es bastante para asegurar que sea lo que se ve. Yo en esta rama no soy especialista y siempre me ha quedado la sospecha de que sean realmente las cosas como leo o se me dicen. Un caso típico de ello es el de las monedas Iberas de Cárbula. 

Admitamos que se trata de Almodóvar por cuanto los historiadores de la época lo sitúan junto al Guadalquivir y en las inmediaciones de Córdoba. Es seguro también que Cárbula emitió un sólo valor: el As. Pero a partir de aquí todo es enigmático. Lo primero la fecha. Se sitúa entre las años 120 a 44 antes de Cristo y esto es demasiada imprecisión. Pero lo más confuso es determinar su grabación y hallarle explicación.En el anverso hay una cabeza. Puede entenderse cabeza de Jano, cabeza de mujer o cabeza de hombre; delante tiene una sierpe, detrás tiene unas veces y otras no, un aspa. Si es la cabeza de hombre o de mujer puede tener un gorrillo, si es de Jano puede que sea laureada. De ser de Jano la cabeza, y dado que del mismo Dios se repite su reproducción en monedas de la misma época en otras dos cecas relativamente vecinas de Obulco (Porcuna) y Salpensa (Facialcazar, Sevilla) las tres en étipa, yo interpretaría que se aludía a la luminosidad de estos pueblos y a su alusión al Sol.

Yo no sé qué significa la sierpe (1). Animales se reproducen muchos y de peces especialmente el delfín. Este sin duda no lo es y más parece una culebrilla que podría ser alusiva a que las hay en la zona, como en efecto las sigue habiendo. El aspa tras la cabeza que hay en unos ejemplares y en otros no, lo estimo signo de valor.

Fotografía del Profesor en sus últimos tiempos (Arte en Córdoba)

El reverso parece claro el nombre de Cárbula en signos al exterior ocupando la mitad inferior. En el centro un arpa. Esto es lo que me llena de confusión porque: 1.°.—No sé qué significado tenga el aspa; 2.°.—A excepción de una moneda emitida en Carteya muy luego, no hay con grabación del arpa más monedas que un As de Salpensa y un cuadrante de obulos o sea en las monedas de las mismas ciudades en que se grabó a Febo y 3.°.—Por que la explicación de la lira o arpa como signo monedístico no aparecen en ningún sitio ni en el antiguo y muy curioso libro que poseo y se llama «Diccionario de los Jeroglíficos de las monedas antiguas». Sabemos que una moneda se batía en ocasiones en ciudades distintas de la de su toponimia y pudiendo haber ocurrido ello en este caso, tendríamos que en tres monedas de la Iberia de la misma época y sólo en ellas (con las excepciones dichas) se coloca en el anverso a Febo y en el reverso una lira. ¿En cuál de las ciudades fueron las tres hechas y por quien y que quiso decirnos?.

El ejemplar de D. Rafael Castejón, tiene un anverso menos que mediocre y un reverso magnifico embellecido por una delicada patina verdosa. A la vista de lo dicho, yo lo reseñaría así: As de Cárbula (Almodóvar del Río). Año 60, antes de Cristo. Anverso figura de hombre con gorrillo, atrás un aspa y delante una pequeña serpiente. Reverso «Cárbula» al exterior en la mitad inferior y enmedio lira. El valor de esta moneda en la fecha de hoy (1979), puede ser de 1.500 ptas"

(1) Serpiente de gran tamaño

Notas: Un interesante estudio de las monedas de Carbula, de Antonio Rocha Muños, en su Blog Cosas de Almodovar del Rio


Croquis del artículo citado
Fotografías de la Web Arte en Cordoba   Esculturas de las plazas de Córdoba

miércoles, 19 de agosto de 2015

EL CASTRO "ÍBERICO" O CONSTRUCCIÓN, EN EL PAGO DEL CASTILLEJO.

Muro norte enlucido

Hace tiempo Bartolomé Olivares nos habló a un amigo y a mí, de pasada entre otras cuestiones, de la existencia de un castro ibérico en las inmediaciones del Lagar del Soldado (a lo mejor el toponímico es de lo mismo, de casta le viene al galgo), pero no nos dijo su ubicación exacta, por lo que tuvimos que buscar, con una cierta lógica, pero buscar, lo que ocurre es que así es mucho más satisfactorio encontrar, tiene un viso de aventura mayor.

Topográfico de 1872 caminos de la zona

El lugar, además de estar en una de las alturas del los alrededores del actual Lagar del Soldado, lo que supone un esfuerzo considerable para determinados números de DNI, está prácticamente salvaje, lo que conlleva que la población de zarzas la toma contigo por todos lados, y la de aulagas se encarga de los medios para abajo. En una palabra, es como si hubieras tenido un encuentro con unos cuantos de gatos cabreados. 

Vuelo de 1956, señalado en rojo el rectángulo del castro

En principio pensábamos entrar por arriba, precisamente al final de la calle Aulaga, y siguiendo los caminos existentes, pero consenso previo lo hicimos por abajo, donde nos señaló Francisco Castejón -descendiente de Rafael Castejón y Martínez de Arizala, anterior propietario-, días atrás. La realidad es que el desnivel no era mucho, entre Pinto y Valdemoro marcaba el instrumental 127 m. acumulados, sí en cambio, como he manifestado, la sequedad del terreno y su espesura eran considerables.

Vuelo de 1977, a la derecha parte del Lagar

Ramírez, mi compañero dio enseguida con el muro de la construcción, que se dejaba ver entre el matorral, pero sin tijeras era imposible llegar a él. Decidimos rodear la cima buscando un lugar más accesible. Así lo hicimos y a trancas y barrancas pudimos acceder a la loma que estaba igual de espesa que el acceso. Llegamos hasta el lado occidental, que era más escarpado. Allí el muro dejaba ver un enlucido, y configuraba un habitáculo rectangular.

Cartografía raster, cerro y track

Imposible andar por allí, por lo que optamos por volver, y señalar una abertura en el muro en el lado oriental, por la que bajamos. Desde ésta se veían alineados los cortijos del Soldado y la Torrecilla. El proyecto volver con las correspondientes tijeras y desbrozar el matorral, para poner en valor visual el recinto. Ya en la cota de los cuatrocientos noventa, a la vera del camino, a la vuelta, dejamos un montón de piedras que señalaba el acceso.

Aérea de Apple de la mancha del castro

La cima del cerro, siguiendo la cota de los 510 m.s.n.m., tiene forma de lágrima o almendra, con su vértice hacia el sur, y tiene una superficie de 0,60 Ha. Ese lugar es, por el que es más accesible el sitio, lo que supondría, en el caso de que fuese un castro íbero (no es por llevarle la contraria al Prof. Castejón -ya me guardaría yo-, si no porque nadie, me parece, ha investigado el sitio formalmente) sería la zona de muros más potentes por la facilidad natural del terreno. 

Primer muro visto

Una segunda almendra, por la cota inferior de los 510 m.s.n.m., arroja una superficie de 1,65 Ha. Alrededor del cerro hay, en las zonas bajas, mucha piedra suelta, que pudiera proceder del recinto, construcción, o castro. Al lado del camino, en su lado norte, existen restos de lo que parece otro muro de piedra, lo que pudiera ser que hubiese dos o más líneas de murallas. Este lado norte es una mancha espesa de árboles y matorral casi inaccesible. Por el lado del cortijo Los Pradillos y hasta su cerca está desmontado y limpio el perímetro.

Abertura del muro a la salida del castro por el lado oriental

La bajada con el tobillo lesionado me resultó complicada, pero en fin bajé. Luego en casa a buscar documentación. He encontrado un documento publicado en el Boletín de la Real Academia de Córdoba, por Rafael Castejón, en 1979, titulado "Moneda Ibérica de Cárbula en la Sierra de Córdoba", referido a una moneda encontrada en el Castillejo, del que publico la parte referida al Castillejo, dejando la de la moneda para quien quiera ampliar conocimientos numismáticos. 

Muro derruido

Y luego una serie de referencias a contratos con los Jerónimos, dueños de toda la sierra de Córdoba (puede parecer una exageración pero no lo es) referidos también a viñas del pago, en el libro de Soledad Gómez Navarro; "Mirando al cielo sin dejar el suelo: Los jerónimos cordobeses de Valparaíso en el Antiguo Régimen". Este último recomiendo leer si se quieren ampliar conocimientos en materia de propiedades de suelo. El título lo dice todo y es acorde con la ambición de los Jerónimos cordobeses. 

Un habitante del lugar (Argiope lobata, según el botánico Rafael Tamajón)

La referencia de Rafael Castejón propietario que fue del lugar:

"En el lagar llamado de El Soldado, sito en la Sierra de Córdoba, a unos doce kilómetros de la capital, existe en la cima de una colina, a poniente del caserío de la finca, una ruina de grandes bloques de piedra, que a mi juicio es de un castro ibérico. El nombre que los campesinos dan a esta ruina es «el Castillejo», nombre que en Andalucía se aplica precisamente a los castros ibéricos, y este lugar debió tener en siglos pasados cierta importancia porque dio nombre al «pago» y en las viejas escrituras de estas fincas, generalmente pequeñas en otros tiempos, para determinar su emplazamiento se dice que están en el «Pago de El Castillejo».

Muro

La finca de El Soldado fue de mi abuelo con una extensión de algo más de cuarenta fanegas, pero un propietario intermedio fue comprando en la primera mitad de este siglo varias colindantes de análogo tipo, cuyos nombres eran Melgarejo, El Carrascoso, La Torrecilla y otras hazas pequeñas, reuniendo todas bajo el nombre de San Victoriano, con más de cuatrocientas fanegas, equivalentes a unas doscientas cincuenta hectáreas. Interesa señalar este hecho, muy importante en la economía agraria de esta zona de la Sierra de Córdoba, por cuanto algunos nombres de esas fincas pequeñas pueden irse perdiendo, a pesar de su persistencia en las mentes campesinas, y desorientar a quienes busquen su emplazamiento.

Parte norte enlucida

Volvamos a mis supuestas ruinas de un castro ibérico el en Castillejo de El Soldado. Por ellas pasan viejas calzadas romanas y árabes de las que en algunos trozos se conserva el empedrado. Subían por el antiguo camino de Las Ermitas (monte Sancti pauli de los mozárabes) y de la Albaida (Los Campis Albis mozárabes) lugares de intensa tradición indígena, a cuyo pié se ubica el Palacio de Rodrigo, último rey godo de España, cuyo palacio construyó su padre el Duque Teodomiro, y donde acaso nació el desgraciado rey que había de morir en la batalla de Guadalete. Estos recuerdos, algo inconexos, me sirven para relacionarlos con una densa población indígena que ocupó esos lugares, fundó palacios y monasterios y dejó por doquier restos de sus culturas.

Muro norte

Precisamente en esa finca de propiedad familiar son varios los cerros o colinas que conservan restos de otros castros ibéricos, todos ellos sin explorar científicamente, muy alterados en todos los tiempos y hasta nuestros días, ya que sus fuertes sillares arranques de muros han sido utilizados en todo tiempo para hacer cabrerizas, chozas de pastores y rancheros y otros menesteres de las actividades campesinas. En este «Castillejo» de la finca El Soldado, en fin, fue hallada hace pocos arios por el pastor de ovejas una moneda con la clara inscripción de Cárbulas, la cual, antes de donarla al Museo arqueológico provincial, la mostré al erudito abogado y académico Don Luis Mapelli, presidente de la Sociedad Numismática de Córdoba, quien amablemente me trasmitió las siguientes líneas, bien merecedoras de publicidad."

Rincón habitaculo norte

La referencia del libro de Dª Soledad Gómez Navarro: 

"Otra escritura hecha en Córdoba a 24 de mayo de 1576 ante Juan García cíe Castillejo. escribano público, por la que consta que Andrés Arias e Inés de Ángulo. su mujer como poseedores de una heredad de lagar en la limitación de Trassierra al pago de Castillejo que solía ser de este dicho real monasterio con sus pedazos de viña a ellos anejos, otorgaron reconocimiento de un censo de quinientos ducados de principal que a favor de este dicho real monasterio estaba impuesto sobre todo ello.

Borde del muro

Otra escritura escrita en pergamino, su fecha en la villa de santa María de Trassierra a 20 de julio de 1484 ante Alfón Fernández y Diego Correa, escribanos públicos, por la que consta que este dicho real monasterio dio en cambio a Francisco Ruiz del Águila dos pedazos de viña  en la limitación de dicha villa de Trassierra, el uno, en el pago de los Corrales del Pozo, y, el otro, en el pago de Valdesantamaría, por otros dos pedazos de viña que eran propios del referido Francisco Ruiz del Águila en dicha limitación de santa María de Trassierra, el uno al pago de Valdesanmartín, linde viñas de Antón de Budía, y, viñas de este dicho real monasterio, y con el camino real que va a la peña del Águila; y, el otro pedazo en el pago de Castillejo, linde viñas de dicho Antón de Budía, y viñas de Martín Alonso Vizcayno y con viñas de este dicho real monasterio. En cuyo cambio quedaron convenidos haciéndose recíproca donación del exceso que pudiera haber de parte a parte, con cuyo motivo por la de este dicho real monasterio se tomó posesión de los dos pedazos de viña que recibió en el dicho cambio.

Muro entre la vegetación

Otra escritura, su fecha en Córdoba a 3 de octubre de 1480 ante Diego López, escribano público, por la que consta que Alfón de Baena, hijo de Alfón López de Baena, vendió a los devotos y honestos religiosos de este dicho real monasterio, y a fray Antón de Fornachuelos, su procurador en su nombre, un pedazo de viñas en la limitación de la aldea de Santa María de Trassierra al pago del Castillejo, con la fuente de agua, rosal y mimbral que en dicho pedazo de viñas había  linde viñas de la mujer de Juan Perayle, viñas de Pedro de la Fuente, por libre de todo censo, y gravamen, y en precio de doce mil maravedís que se pagaron efectivamente. (1) Subrayado del original; y al margen: Fuente de Agua.

Más sección de muro

Otra escritura, su fecha en dicha aldea de Santa María de Trassierra a 20 de mayo de 1485 ante Alfón Fernández y Diego de Córdova, por la que consta que la parte de este dicho real monasterio dio en cambio a Antón de Budía y a Marina Fernández, su mujer, un pedazo de viñas y árboles en la limitación de dicha aldea de Trassierra por dos pedazos de viñas que los susodichos tenían en la misma limitación, el luí pedazo al pago de Castillejo, linde viñas de Martín Alonso Vizcaíno. y viñas de este dicho real monasterio; y el otro pedazo en el pago de san Martín, linde viñas de Juan Romero el Moro. y viñas de este dicho real monasterio, haciéndose gracia y donación recíproca del exceso que pudiera haber de parte a parte.= 

Lo que pudiera ser hormigón, aunque en la zona (según R.Tamajón) hay un tipo de roca que se llama de conglomerado. 

Por la de este dicho real monasterio se tomó posesión de los referidos dos pedazos de viña. E inmediatamente se halla una escritura de concordia con fecha de 18 de enero de 1485 ante Alfón Fernández, escribano público, por la que consta haberse convenido la parte de este dicho real monasterio y Juan Rodríguez de Buenrostro en que aquél diese a éste tres pies de cauz (2) al través por donde fuese el agua que viniese por la madre vieja que iba por las viñas, la cual había de entrar por el dicho cauz, y por entre las huertas cíe este dicho real monasterio, Y del referido Buenrostro, según se había señalado por el alcalde e hincadas mas estacas, y que el pedazo de tierra y árboles que dicho Buenrostro había tomado, sobre que habían tenido pleito, quedase para este dicho real monasterio, el cual pedazo de tierra estaba en el pago llamado de las Huertas, término de dicha aldea de Trassierra."  (2) Conducto de agua

Muro inferior del lado norte abajo del camino 

Otro trozo del muro inferior, lado norte

Queda en cartera una segunda visita más pausada, con voluntad de despejar el lugar y poder documentarlo mejor, y a ser posible con especialistas que puedan determinar detalles sobre el mismo, que no sean aficionados como yo.  Una curiosidad, si se pone Castro de Castillejo en San Google, lo que más sale es Castillejo, sí ese, que no era jerónimo pero como si lo fuera.

Fotografía del autor, vuelos y planimetría raster
Bibliografía: Moneda Ibérica de Cárbula en la Sierra de Córdoba, por Rafael Castejón y Martínez de Arizala y referencias a escrituras en "Mirando al cielo sin dejar el suelo: Los jerónimos cordobeses de Valparaíso en el Antiguo Régimen" de Soledad Gómez Navarro