Puerta del Espíritu Santo
Los viajeros ilustrados o románticos, del siglo XVIII y XIX, alertaron a la sociedad y a las autoridades del momento, del mal estado monumental de Córdoba en particular, y de la ciudad en general. El abandono patrimonial era manifiesto. La gente visitaba ruinas. Intelectuales locales denunciaron muchas veces el estado lamentable de la ciudad y sus monumentos; Casas-Deza, Amador de los Ríos y principalmente Romero Barros, que con una campaña de prensa consiguió del Estado una subvención de 100.000 pesetas para el arreglo de diversas cuestiones de la Mezquita; cañerías, cubiertas, etc. Es "propiedad" del Cabildo pero las reparaciones se hacían con dinero del Estado.
D. Ricardo Velazquez Bosco
D. Ricardo Velazquez Bosco dirigió las excavaciones de Medina Azahara y la Alamiriya. Romero Barros en su libro “Córdoba monumental y artística” catalogó y actualizó el patrimonio local que, el citado D. Ricardo restauró entre los años 1887 y 1918. Velazquez Bosco fue sin duda el restaurador por excelencia de la Mezquita de Córdoba. Sin duda sin el esfuerzo de muchos y su intervención se hubiera perdido del todo mucho de la arquitectura musulmana y cristiana. Además del deterioro monumental estaba también el expolio. El Cabildo y la Comisión de Monumentos tuvieron problemas por la venta de unas rejas renacentistas, entre otras cuestiones. Más o menos como en el caso de las vigas, más contemporáneo nuestro.
Puerta de San Idelfonso
Por otra parte, el prelado Pedro Antonio de Trevilla y otros se preocuparon de salvar el perdido pasado musulmán con la recuperación y rehabilitación del Mihrab (1815-1819) y el traslado de la Capilla de San Pedro. Velazquez Bosco intentó ser fiel en sus intervenciones, gracias al utilización de las fuentes musulmanas. Su trabajó versó sobre el exterior del edificio, cuyas puertas estaban en la más absoluta ruina. A pesar de todo le quedaron algunas en la fachada este. Trató de utilizar los mismos materiales usados primitivamente, piedra caliza de Luque, y piedra franca de la sierra de Córdoba.
Mas ruina en ese tiempo, muro oeste, esquina sur
El tener que tomar decisiones, con poco asesoramiento o control, le hizo permitirse licencias muy discutibles o cuando menos curiosas, de las que tardó en conocer la ciudadanía en general, bastante tiempo e incluso ahora supongo muchas personas no conoceran. En la Puerta del Espíritu Santo, en el friso superior, escribió en escritura cúfica lo siguiente:
Inscripción Superior Puerta Espiritu Santo
“En el nombre del padre y del hijo y del Espíritu Santo, mando el rey Alfonso (Alfonso XIII) hijo de Alfonso (Alfonso XII) -que Allah le ayude y de la victoria- al ministro (Hacienda) Faustino Rodríguez San Pedro la restauración…”
Un claro guiño Borbónico y al ministro de turno. Y en la albanega del arco sigue:
Albanega Puerta del Espíritu Santo
“...de la fachada de esta puerta y se hizo bajo la dirección del arquitecto Ricardo Velazquez Bosco y se terminó con la ayuda de Allah en el año cuatro y novecientos de Jesús”.
Y en esta inscripción del arco perpetuó su nombre.
En la Puerta de San Ildefonso figura la siguiente inscripción
"En el nombre de Allah, el Santo : Mandó el Rey Alfonso b. Alfonso -¡Allah le fortalezca y ayude!- al Ministro Lorenzo Domínguez Pascual la restauración de la fachada de esta puerta, y se hizo bajo la dirección del Arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, y se terminó con el auxilio de Allah en el año cuatro y novecientos y mil del Mesías".
Aquí ha cambiado el ministro, los borbones todavía los tenemos.
Puerta Espíritu Santo detalle
Cuando preguntaron a D. Ricardo los mandamases de la Real Academia de San Fernando, sobre el motivo de las inscripciones, el arquitecto aludió que los turistas visitantes del monumento, por regla general no sabían árabe y que, por otro lado, era contradictorio seguir poniendo inscripciones basadas en el Corán en un monumento no dedicado al culto musulmán. D. Manuel Ocaña prestigioso arabista, descubrió las epigrafías de las puertas, y muchos años después lo publicó en 1976 en la revista Corduba, en el artículo “Las inscripciones árabes de la mezquita de Córdoba de época contemporánea”.
D. Manuel Ocaña, arabista del barrio de San Pedro
Las inscripciones continúan en la puerta del Espíritu Santo y de San Ildefonso del muro oeste de la Mezquita, desde que ordenó ponerlas D. Ricardo y es posible que, en otros lugares, al igual que los evergetas romanos, perpetuaban su nombre, o los políticos inauguradores de diversas obras, ponen una placa con su nombre y fecha, y a lo mejor existen otros textos curiosos. Similar a los tallistas o canteros le metían un gol por la escuadra al obispo de turno, con escenas camufladas de zoofilia, o caras de sus familiares en estatuas de personajes históricos. O qué, diferencia existe en derruir un determinado edificio o monumento para construir otro encima distinto o de otra religión normalmente. En mi opinión ninguna. Por eso el “peloteo” monárquico y ministerial de D. Ricardo Velazquez Bosco, cumplió su cometido y no deja de ser, por lo menos para mí, una anécdota arqueológica.
Fotografías de Internet
Bibliografía del artículo de Manuel Ocaña citado
Bibliografía del artículo de Manuel Ocaña citado






No hay comentarios :
Publicar un comentario