lunes, 23 de febrero de 2026

CUARENTA Y CINCO AÑOS DEL PENÚLTIMO GOLPE DE ESTADO EN ESPAÑA

 
Es la imagen icónica de España

Cuarenta y cinco años han pasado, un lustro queda para medio siglo, cuando volvieron a asustarnos, España ha sido siempre país de golpes y sonadas, siempre con salvadores. Ahora es parecido pero el susto es continuo, desinhibido, descarado. Con los cuerpos que arma la democracia manifestando muchos de sus componentes, bastantes, sus carcas preferencias políticas. Preferencias que no son tales, pues es simplemente involución y continuar el poder los mismos en el mismo sitio y sobre todo el dinero. Bota, casino y sotana, fueron los elementos hace 90 años, pero reitero ahora es muy parecido sólo con ligeros matices. 

Tanques de Milans en Valencia

El otro día me comentaba Conchi, el susto que nos dieron. Yo trabajaba en el Ministerio de Defensa y por la mañana del día 24 teníamos que estar en la oficina. Mi compañero, que había estado condenado a muerte en el anterior golpe, me llamó por teléfono y cumplidor como era por ser ácrata convencido, me dijo: -Niño tenemos que ir al trabajo, la cosa está más calmada. El objetivo lo han cumplido. Y nos juntamos como todos los días para ir al trabajo. Cuando llegamos el personal de uniforme, tenía puesto el de campaña, y estaba cabreado, oímos conversaciones quejándose de la marcha atrás. Las listas de personas a “controlar” estaban en las mesas. Los tanques habían sido guardados en Valencia, y los Guardias Civiles estabana saltando por las ventanas del Congreso, muchos de los cuales chulearon en los bares de su pueblo después. Y eso que la Benemérita había sido el único cuerpo fiel a la II República. 

Una de las listas para el paseo

De todas maneras fue una acción cutre, vista desde la distancia, lo cutre lo llevamos en la sangre. Mi compañero no hablaba nada más que conmigo, ácrata y con el expediente en la caja fuerte del “top secret” del Jefe. Mí expediente era sólo verbal. Yo estaba catalogado de comunista, sin serlo de carnet, aunque otra cosa eran el corazón y las tendencias. Como buen ácrata, mi compañero también me reprochaba las andanzas de Lister en el Alto Aragón, como si yo tuviera que ver algo con eso. El Partido era la única organización política antifascista de este país, otra, que luego con el beneplácito incluso de los golpistas, a lo mejor amasado con Armada en Gerona y en la embajada USA, estuvo de vacaciones hasta Suresnes, más o menos. 

Salto por las ventanas

La verdad es que cuando me despedí de mi familia esa mañana lo hice con el miedo de que íbamos mi compañero y yo a ser los primeros en caer, que no volveríamos a nuestras casas. Era difícil de precisar y más aún poder quitarnos esa sensación. Pero nos presentamos en la boca del lobo y cumplimos con nuestro trabajo diario, hacíamos las nóminas del personal de la plaza. Entre miradas más o menos cómplices y comentarios cuando estábamos seguros de no ser escuchados, acabó la mañana y volvimos a nuestra casa. Ya en la calle, fuera del centro de trabajo; las armas; los trajes de campaña; el cabreo por haber sido parados; el tener que romper las listas de personas que seguirían viviendo, o guardarlas para mejor ocasión, quedó en el centro de trabajo. Habíamos pasado mucho miedo pero parece que el peligro se alejaba. 

Cartel del PCe en 1977

Yo seguí perteneciendo a esa empresa treinta y un años más, con un paréntesis político de cuatro años, y otro de prestación de servicios en la administración local, que restaron unos años, a los treinta y uno, pero la jubilación en 2012, y los últimos seis años de esos 31 citados, fui funcionario de la Administración de Defensa. Se me quiso homenajear en la jubilación, a lo que me negué tajantemente, llegó el día y me despedí con quien me crucé y quiso y hasta hoy han pasado afortunadamente catorce. Pero la realidad es que hacen cuarenta y cinco años de la penúltima zozobra que nos suministró la bota.

Fotografías de Internet
Bibliografía de la memoria personal.

viernes, 20 de febrero de 2026

VISITA AL HOSPITAL OFTALMOLÓGICO DE LA ARRUZAFA

 
Hospital de la Arruzafa (Foto del la web del Hospital)

Ayer decidí, forzado por la falta de empatía de algunos profesionales de la medicina pública, pedir una segunda opinión sobre mis intervenciones de cataratas. Llegué a dos conclusiones; una la sabía de antemano, en la Seguridad Social hay grandes profesionales, pero también como en la vida hay algún que otro “malage”, -mal ángel- mala sombra, o quizás amargado. La segunda opinión me vino de la medicina privada, mi hijo Gabriel habló con un amigo suyo para pedir una cita en el Hospital de la Arruzafa y así lo hicimos. Se manifestaron los resultados al corroborar el excelente -palabras del oftalmólogo que me atendió-, trabajo quirúrgico. Tuve la malasombra de que se me complicó la operación del ojo izquierdo, y me tocó ese porcentaje de sumas de imponderables que siempre están ahí y complican las cosas. 

Plantilla del Hospital

Resalté la preocupación que tuvo el profesional del bisturí, que hizo un seguimiento exhaustivo del postoperatorio hasta quedar tranquilo de haber resuelto el caso. Luego hablamos de ese cincuenta por ciento curativo que tiene la empatía y confianza en quien cuida de tu salud, y la profesionalidad. Hablamos también de lo divino y humano y descubrimos que el profesional que me operó lo ha fichado la medicina privada. Pero eso fue la clásica anécdota. Si hablas bien de lo que merece hablarse bien los resultados son siempre felices, las conclusiones las que tienen que ser. Me pasó lo mismo cuando después de esa pancreatitis litiásica, y posterior colecistomía, en la pública, fui a la revisión para el alta y me atendió una doctora -el equipo quirurguico eran mayoría doctoras-, salió la conversación sobre el especialista que me atendió los “diecialgo” días de la hospitalización, y la doctora al recibir mi contestación y los parabienes del doctor que llevó el caso, no pudo aguantarse y me dijo satisfecha, está usted hablando de mi marido. Las casualidades de la vida. 

Restos antes de construir la ampliación del Hospital

Pero también pasan las cosas al contrario, cuando uno habla mal de alguien con o sin razón. Estaba con un amigo en una corrida nocturna y considerando lo estaba haciendo mal, puse como un trapo al presidente. Mi amigo no compartía mi opinión taurina estaba callado. Al salir, en el callejón del antiguo coso de Los Tejares, se paró con un señor y le dio un beso. Se despidieron. Yo le pregunté: ¿Quién es? -me dijo: -El presidente del festejo… –-Pero… -traté de ampliar mi sospecha. Y me remató –…y mi padre. –Oye perdona, pero estoy en la posición de, tierra trágame. –No te preocupes yo se diferenciar a mi padre del Presidente, al que tú desde tu criterio, que también comparto, lo ha hecho mal. Pero va esto no de anécdotas comprometidas algunas, con la salvedad de que si tratas de ser ecuánime y vas con la verdad por delante, te llevarás algún que otro chasco pero también alegrías, que compensan, quien no se mancha de pintura es el que no pinta, sino de medicina pública y privada. 

Más restos acueducto

He de decir que soy partidario de la medicina pública, pero llegado a la conclusión de que pueden convivir perfectamente los dos sistemas, siempre que los conciertos sean correctos, no haya comisionistas e intermediarios ambiciosos y haya luz y taquígrafos en ellos. Como mi presencia en esa medicina obedecía a una decisión familiar, he de manifestar que quedé muy satisfecho del trabajo y método empleado, e incluso no hubo pegas por la factura del servicio, lógica por cierto. Las “conocencias” de mi hijo, seguro, fueron positivas para buscar un hueco en la lista y esperar algo menos, pues también va habiendo algo de masificación en todos los servicios. Estamos muchos en el mundo. Lo importante es que nos aclararon que la lesión que tengo en la mácula, es de muchos años atrás, sin precisar si fue un pequeño desprendimiento, afortunado por no caer en un lugar clave. 

Restos prehistóricos (foto Arqueocórdoba)

Que la visión es aceptable para mi fecha de nacimiento. Corroboré una cosa que no he dudado nunca, que tenemos estupendos profesionales en cada orilla del río público-privado de la medicina. Que sabemos que los medios públicos son muy poderosos en cuanto a posibilidades y no todo el mundo se puede costear lo privado, y la vejez menos. Por otro lado decir que nosotros, en nuestra familia, dependimos siempre de “igualas”, durante muchos años en los que yo que no estaba dado de alta en la Seguridad Social, por trabajar en la joyería "particularísimamente negra" de entonces. Y que de niño y de joven, por ser mi padre empleado civil del Ministerio de Defensa, no tenía mi padre Seguridad Social, teníamos concierto con profesionales privados de la medicina y nos atendía en el Hospital Militar de San Fernando, como médico de cabecera un médico militar. 

Nuevas instalaciones Hospital

No quiero dejar pasar mi sensación muy positiva sobre el Hospital Oftalmológico de la Arruzafa, en todos los niveles, fundamental en el trato del personal. Sin olvidar - esto puede tener poco que ver-, que conocía el lugar, concretamente ese subsuelo cuando no era hospital, era un solar, y antes la Huerta del Tablero que es un hervidero de restos romanos, árabes y visigodos, y alguno de más de tres mil años, como los de la cabaña prehistórica. Que están visibles los que han considerado los arqueólogos más importantes después de datarlos, y que puedes admirar después de haberte arreglado el problema fundamental -hay otras especialidades-, que te ha llevado a un Hospital privado especializado en solucionar problemas de la vista de sus clientes. Aquí un trabajo que hice para el blog hace trece años, sobre las maravillas arqueológicas que guarda el subsuelo del Hospital de la Arruzafa.

Sobre los restos arqueológicos del Hospital de la Arruzafa

Fotografias personales, de Arqueocordoba y web del Hospital
Bibliografía citada y del Blog

sábado, 7 de febrero de 2026

INUNDACIONES PERIODICAS

Foto Diario Córdoba

Los que peinamos canas, y otros ni eso, sabemos de las riadas (ahora subidas de nivel o inundaciones del río). Nos acordamos de los azulejos del Santuario de la Fuensanta con la raya y la fecha hasta donde llegó el agua cierto año. Los tiempos cambian y las modas también, ahora no se dejan azulejos pero el peregrinar de los ciudadanos a mirar el río, se convierte en mercadillo eventual, o feria sin atracciones ni puestos de turron o coco mojado con chorrito. Antes el rosario de visitas era ir a ver los gatos subidos en los árboles de su isla de destierro frente al cine de verano Goya, delante de la confluencia de la Ronda de Isasa con el Caño Quebrado.

Foto Diario Córdoba

Otras veces veíamos a familias enteras, la que podía con un carrillo o triciclo, cruzando el único puente que hemos tenido en la ciudad en dos mil años, que se dice muy pronto, buscando casas de familiares que los ampararan, ciudad arriba, prácticamente con lo puesto –llevaban todo lo que tenían en un carrillo- porque Villa Cachonda o parte del Campo de la Verdad estaba siendo reclamado por las madres del río o los meandros antiguos. Luego los comentarios de tocar casi el agua desde lo barandales de la obra del murallón, que fue como las mayoría de las obras de esta ciudad, eterna. Llamaba  la atención el tronco escapado aguas arriba, que apuntaba bien al ojo que le tocara para seguir para Casillas.

Esquema del El Mira sobre Grazalema

Somos ciudad de grandes contrastes, de sequías prolongadas, o riadas antológicas. No quiero entrar en fechas porque es una reflexión de memoria a vuelo de pluma. Había arroyos que decían aquí estoy yo, y ahora os vais a enterar. Recuerdo las crecidas del Pedroches, que engullía Cañero, motivo de las posteriores modificaciones para tratar de domesticarlo. Como era lógico, todas las huertas del meandro del Arenal o cuando se llamaba Santa Matilde, bajo el agua. Una vez hasta trajo el "caimán de la Fuensanta", siempre ligado a una riada, y luego colgado en la galería del Santuario del agua santa, junto a la muleta del cojo que le echó el pan caliente. Toda una leyenda urbana, un mito local.

Grazalema foto TVE

Mi abuela me decía que había visto barcas en la calle de la Feria, amarradas cerca de la fuente frente de la Ermita de la Aurora, y otras moviéndose por la calle, Coronel Cascajo que murió general y Lineros actual, Potro y Lucano. Algunos autores también lo han reflejado en sus crónicas o en algunos libros escritos. Al no haber nacido “pantanófilos” aún, no se regulaba bien el caudal de la cuenca, y el agua llegaba, según la teoría de los vasos comunicantes, al nivel perfectamente detallado en sus curvas en el plano de Casañal. Curvas con las que he jugado para ver los niveles de riada antiguos citados en diversas fuentes. También los arroyos de la sierra hacían de las suyas, como el del Moro, que anegaba las Margaritas, antes de las sucesivas deportaciones que ha sufrido echándolo cada vez más al oeste.

Olvido katiuskas de Sanz -no da para más-

Cuando hicieron el muro del Guernica, el agua salió por los desagües de los patios de las casas del Campo de la Verdad, y el alcantarillado, al haberlo encajonado con la muralla, sin barandales. Los chozos de los más pobres, delante de la muralla medieval de la Huerta de Antoñita, frente a la cárcel, desaparecían totalmente, con poco mobiliario que salvar, y vuelta a empezar. Llama la atención el agua saliendo por la grietas de algunas casas, o enchufes mil veces proyectados en las televisiones, incansablemente, o disertaciones de técnico todo terreno que explican la lecciones primeras del manual de capas freáticas una y otra vez. Y claro como la vez de la dana de Valencia que también tuvo lo suyo con el Turia -como Sevilla con el Tamarguillo-, había tenido un dirigente indeseable ahora había que ser más precavidos y sudar la camiseta bien, incluso con el olvido de las katiuskas del Sanz, ahora sin gafas. Pero que le darían calcetines secos y unos zapatos en condiciones que para eso es consejero de Sanidad. No hay nada nuevo bajo el sol.

Mi buen amigo Paco Guerra, exiliado laboral andaluz en Sestao, me ha enviado un texto que merece la pena ponerlo aquí:
“En un país como el nuestro, por su gran altura media, los ríos tienen que verter sus aguas tumultuosamente; un país tan desgraciado como el nuestro, donde los gritos de dolor por las inundaciones, ahogan las angustias causadas por las sequías y donde a los ardores de un sol abrasador suceden las lluvias torrenciales que todo lo arrasan...”
Del científico de campo Lucas Mallada, en  su libro titulado “Los males de la patria” escrito en 1890.


Fotografías del Diario Córdoba El Mira, RTVE y de la RED
Bibliografía ejercicio de memoria