jueves, 18 de octubre de 2018

DE PASEO POR SANTA MARINA

Ábside y torre de Santa Marina, lado este

He estado con unas cosas y otras, varios días paseando por Santa Marina, no he entrado porque es difícil y tiene unas horas establecidas, ahora solo abren los templos para realizar actividades en ellos. Tienes que aprovechar, o bien un entierro, una boda, o las misas periódicas. Salvo para la tercera de las opciones que no tienes problemas, buscando los horarios, para las dos primeras te tienes que colar en un  acto al que no estás invitado, salvo que coincidas. Cuando hice un trabajo sobre Antonio del Castillo le pedí permiso al párroco y en horas de tarde me permitieron hacer las fotos que pretendía. Para los investigadores hay un día y un horario vespertino prefijado. Sin embargo al fin, respetando el horario habitual de apertura pude entrar, me atendió Pepe, muy amablemente, creo que es el auxiliar o el sacristán (no sé cómo se llama ahora).

Grabado romántico, no presenta el rosetón

Otra fotografía de antaño

Fotografía de principios del siglo XX

Hay que reconocer la magnificencia de ese templo, unos de los llamados fernandinos, pero de los que no hay constancia de mezquita o templo anterior utilizado, sólo suposiciones. Que no haya constancia no quiere decir que no la hubiera, cuando menos en época califal, por lógico. Dice "La Guía de las Iglesias Fernandinas de Córdoba", de Ricardo González y Daniel Valdivieso de Editorial Utopía: "Santa Marina empezó a construirse a finales del siglo XIII, aunque tenemos datos en los que aparece mencionada su collación, una de las mayores de la ciudad, desde la segunda mitad del mismo siglo, siendo, junto a la Magdalena, el templo más antiguo, y compartiendo con él sus sencillez y austeridad en las formas."

Cuando aún no estaban rehabilitados los ábsides

Casa del Rector, torre y ábside sin reparar aún.

La mayor parte de mi familia por parte de mi madre, en su rama paterna, están registrados en este templo, concretamente tengo datos del nacimiento de mi bisabuela Antonia Carreras, sus hermanas (tías bisabuelas), y sus padres, mis tatarabuelos, en fichas de nacimiento en esa collación. Por otra parte a principios del siglo XX, mi abuelo Rafael Carreras, hijo de Antonia, delante de la Iglesia, junto al muro de Santa Isabel donde estaba el escenario, participó en un concurso de saetas que allí se celebró, lo que no tengo constancia es si ganó algún premio. Los censos me señalan los movimientos familiares de una a otra calle, justificando la facilidad con la que se mudaban las familias en esos tiempos. Como tenían lo puesto, era fácil montarlo en un carro e irse a una vivienda mejor en el día. 

Vistas de la torre

Otra página que consulto mucho por su calidad y rigor, es Arte en Córdoba, dónde se pueden mirar datos históricos referidos a los principales monumentos de la ciudad y, cosa curiosa, tienen publicados los planos de planta de las iglesias, cuestión que, en el tema que pretendo señalar, me ha aclarado algo. La cabecera del templo y sus tres ábsides, después de las últimas actuaciones, pueden verse desde el exterior plenamente. Con la desaparición de unas casas adosadas al templo, también podemos ver la base de la torre. En ella me llamó la atención la otra mañana dos arcos tapados con posterioridad, uno de ellos con sillares, y el otro con ladrillos. Eran, seguramente accesos a la torre desde el exterior del templo. En el plano de planta, de la citada página Arte en Córdoba, se ve como en el lugar de la portezuela más pegada al ábside de la nave de la Epístola hay una especie de entrada señalada. Lástima no tener los planos de alzado también. 

Rincón de las puertas

 Detalle del rincón
En los templos cristianos basilicales, de tres naves, la del Evangelio se sitúa siempre a la izquierda del visitante y la de la Epístola a la derecha y orientada al norte. Entendiendo que, desde el altar la palabra de Dios está a la derecha y a la izquierda la de los hombres, desde el crucero es al revés epístola a la derecha evangelio a la izquierda y orientada al sur. La fachada principal al oeste, el ábside y altar principal al este. De ahí la palabra orientar, buscar el oriente. La torre renacentista según la publicación citada, de las Iglesias Fernandinas, fue construida por Hernán Ruiz, "el joven", a mediados del siglo XVI, no se especifica si tenía otra torre anterior o esta fue la primera, lo lógico sería que tuviese otra. En algunos lugares hablan de una iglesia visigoda y otra mozárabe, ambas desaparecidas. Ésta sigue el esquema de la de San Lorenzo es su primer tramo. La financiación corrió a cargo del obispo Leopoldo de Austria tío del emperador Carlos V.

Las dos puertas, la del rincón y la de la izquierda

Pues bien, como he dicho, en la cara este de la torre, existen las dos puertas. Ocho piedras y la clave configuran el arco más definido, puerta que luego ha sido sellada con seis sillares. La de la izquierda tiene menos claro el arco por su deterioro y el sellado posterior se hizo con una pared de ladrillo. No he encontrado la finalidad que tuvieran estas puertas. En ningún sitio he visto documentación referente a los mismas. Hay que estimar que serían accesos desde el exterior. Posteriormente estuvo adosada a esa pared este de la torre, una casa con tejado a un agua, como puede verse en la serie de mechinales inclinados del muro, que descansaba también en el ábside de la nave de la Epístola. Exactamente encima de la puerta más al sur, tiene esa pared una estrecha ventana enrejada que también figura en el plano de planta. En la nave de la Epístola, hay una portezuela con una cancela que es la entrada a lo señalado en el plano como un pequeño círculo, y que es la subida a la torre, por una escalera de caracol. Más hacia la capilla de la Pila Bautismal, hay otra puerta que da a un salón que es una habitación en planta baja de la torre, a la ilumina la ventana exterior antes citada. Ese salón tiene las paredes forradas de madera y no se pueden ver las mismas, por lo tanto donde están las puertas tapiadas. Hay que estimar que habrá otra sala en el cuerpo principal de la torre, o se alternará la escalera,

 
Planta (Arte en Córdoba) - Ventana del salón de la planta baja de la torre

Buscando datos sobre la torre, encontré un texto curioso en el libro Paseos por Córdoba de T. Ramírez de Arellano, sobre los daños que causó el citado terremoto de 1680, que por lo interesante transcribo: "A fines de 1680 y principio del 81, se repararon los grandes desperfectos que ocasionó un temblor de tierra, y algo después se sacó de cimiento uno de sus machones. Sobre aquel terremoto hay escrita una nota en el folio 216 del libro cuarto de defunciones de aquel archivo, que por satisfacer la curiosidad de nuestros lectores, copiamos á continuación:" "En nueve dias del mes de Octubre de mil y seiscientos y ochenta años, á las siete de la mañana, hubo un temblor de tierra tan grande, que muchos edificios se jundieron unos en el todo y otros en parte, y los templos y sus torres padecieron mucha Ruina: en la Catedral desmintieron los arcos de las campanas y la muralla que cae al Caño gordo, 

Puerta salón planta baja de la torre- Puerta de la escalera de caracol de la torre

y en esta iglesia se abrió la capilla mayor y su bóveda por la parte de encima del Retablo y por la parte baja de la iglesia desmintieron los estribos y se abrieron las claves de las claraboyas colaterales á la puerta mayor, y la torre de esta iglesia se cayeron de ella tres bultos del ornato de la coronacion de ella y parte de la cornixa, se partió el marmol piedra de la veleta y en la Ciudad y sus conventos extramuros y intra sucedieron muchas ruinas por ellos y sustos, de suerte que ha atemorizado la gente en tan gran manera que todo es confesiones generales, fiestas al Santísimo Sacramento con arrogativas y en esta iglesia de Santa Marina se continúan por nueve días por tarde y mañana patente su Divina Magestad, y hoy catorce del mes dicho se ha sabido que fué este terremoto universal en esta Andalucía.— Doctor, Juan Martínez de Anaya."

Cara este de la torre - Torre desde la Plaza del Rector

Vista aérea desde el sur (GoolZoom)

Puerta del Evangelio

Luego sucedió el de 1755, setenta años después, el de Lisboa. Después sufrió dos incendios en 1880 y 1936. La última reparación ha sido muy importante, tanto exterior, como interna, permite ver lo poderosa que es la construcción que sujetan los escalonados contrafuertes. Sigue activa una pequeña raja en la fachada principal, en el frontal de la nave del Evangelio, que no han reparado. Pudiera deberse, como ocurrió en muchos lugares de Córdoba, al citado terremoto de Lisboa, que también dañó el crucero de la catedral, lado norte, y la Sala Capitular de San Pablo, o al anterior de 1680. La primera, la del crucero de la Catedral ha sido tapada y la segunda es testigo aún del poderío de ese movimiento sísmico del siglo XVIII. Pero para saber el sentido o el uso que tenían de las puertas tapiadas de la torre de Santa Marina, habrá que seguir buscando. 

Fotos del autor AMC, GoolZoom y Arte en Córdoba (el plano de planta)
Bibliografía de La Guía de las Iglesias Fernandinas de Córdoba, de Utopía

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