domingo, 16 de julio de 2023

PASARELAS Y ESCALERAS EN EL CRUCE DE LAS ERMITAS

Escaleras en el último tramo de la Trocha

Esta mañana he fotografiado el complejo de escaleras del Cruce del Arroyo de Valdegrajas (Antiguo puente de la carretera), con la Cuesta del Reventón o la Trocha, y el Camino de las Ermitas, en  el punto kilométrico 0 de la CO-3403, acercándome también al inicio del llamado Sendero del Lobo y cruce del sendero al cortijo del Pardo. 

Inicio Sendero camino del Lagar de la Cruz

El llamado Sendero del Lobo

Todo ello forma parte del Cinturón Verde de Córdoba, y hay que reconocer que es un trabajo bastante bueno, sin entrar en consideraciones si ello procede o no, y sin saber el costo que ha supuesto el invento, que condicionaría mucho más el sentido crítico.

Prohibición de uso del sendero al Pardo

Bajada a la explanada de la Fuente de las Ermitas

Para no perder las costumbre, y considerando que es una guerra perdida, la señalética oficial no deja de arrastrar los errores denunciados siempre, es decir; el topónimo Cuesta de los Pobres es un invento turistico actual, ya que tirando de planos antiguos, que desde luego también tienen algunos errores (ya vimos lo del Pardo, Leonardo o Leopardo). 

Señalética a mi parecer no adecuada

Bajada al cruce de Valdegrajas y Fuente

Este sendero se ha llamado siempre Trocha corta o Cuesta del Reventón, denominándose el camino completo Camino de los Lagares, cuando su destino era a esas fincas, y posterior Carretera de las Ermitas, cuando lo enlazaron con el sendero al Desierto de Belén. 

Explanada

Mirada hacia atrás 37 escalones

En ese cruce de senderos, donde está la seca fuente de Las Ermitas, a orillas de Valdegrajas también sin humedad alguna. Aún queda visible el puente que lo salvaba, en la curva de la Carretera de las Ermitas, cuando ensancharon el sendero desde la primera cruz del antiguo Vía Crucis, para llevar el Camino de los Lagares al recinto de Las Ermitas, rodeando el Cerro de la Cárcel. 

Más señalética discutible

Inicio de la Trocha Corta o Cuesta del Reventón

Luego con posterioridad, y pienso que motivado por la inauguración del monumento al Sagrado Corazón de Jesús, se prolongó la carretera hasta enlazarla -utilizando y absorbiendo otros senderos-, con la de Villaviciosa. Todos estos datos están en el proyecto de la Carretera de las Ermitas, por lo que no es un comentario de cuñado o vecino ilustrado.

Este tramo era el que mejor estaba de la Trocha

Y este también

Otra cosa es que lo mismo que el idioma es un elemento vivo que normalmente se enriquece o empobrece según se mire, pase igual con los toponímicos. El ser humano es muy dado a nombrar lugares o pinchar banderas, cuando estima no tienen nombre o el que lo tiene no se usa habitualmente, o no gusta a alguien. Vuelvo a repetir que sé es una guerra perdida por mi parte, pero también me puedo permitir decirlo siempre que lo estime oportuno, es el simple y satisfactorio derecho al pataleo.

La bajada de escaleras en seis tramos

Decía en el primer párrafo: “sin entrar en consideraciones si ello procede, y sin saber el costo que ha supuesto el invento, que condicionaría mucho más el sentido crítico.”, referido a la construcción del invento. La derecha normalmente pregunta poco, actúa a su libre albeldrío y ya está.

Cauce seco del Arroyo de Valdegrajas

Fin del tramo de 56 escalones (creo)

En contraposición las izquierdas son más de consultas ciudadanas, salvo algunas izquierdas en algunos territorios del Estado español. O de creación de grupos de estudio para supongo garantizar lo que es mejor para los ciudadanos. En las derechas la decisión viene dada por la consulta a un sabihondo primo universitario, si del innegable cambio climático se trata. Pues igual.

La Trocha camino de la Carretera de las Ermitas

Ahora 57 escalones (creo) hacia arriba

Después del golpe de estado fascista, cambiaron todas las calles que les parecieron, al otro día de ganar -algunas se les quedaron atrás por torpeza-, sin consultar nada. Las izquierdas crean una comisión de expertos, y una Ley en la que amparar los cambios, pero cuando el péndulo vuelve, vuelta a no preguntar e imponer nombres, algunos de asesinos, claro para ellos son patriotas, pues el patriotismo lo miden algunos por muescas en la culata de la pistola o fúsil.
 
Más escaleras ascendentes

Otro tramo

Claro ni aun teniendo las cifras algunas izquierdas se atreven a cambiar lo cambiable, caso de la desvergüenza del CGPJ. Por esa razón las calles debían tener nombres genéricos, aunque seguro, no se podrían poner determinados colores, o herramientas.

Llegada a la pasarela

Ultimo tramo

Pues bien, soslayando lo de los topónimos o lo de los cerros de Úbeda, por dónde no puedo evitar irme la mayoría de las veces, no me desagrada la obra y no me he parado aún a valorarla del todo. Carezco de datos económicos y no me sirven las opiniones de que hay que destrozarse los tobillos en pro de una subida tipo trial. 

Fin de la Trocha

Puente del Arroyo de Valdegrajas

Sí, me temo, que no se habrá previsto un tipo de mantenimiento, dada la imposibilidad de no poder controlar el tiempo y el vandalismo. Pruebas tenemos donde mirar, y han actuado igual instituciones sentadas de un lado u otro en el Salón del Juego de la Pelota francés. Será como siempre: inauguración, fotografía y abandono.  

Fotografías del autor
Bibliografía de la memoria

sábado, 15 de julio de 2023

LAS ACEITUNERAS ENRIQUE ROMERO DE TORRES

"Las Aceituneras" de Enrique Romero de Torres

Después de visitar la exposición dedicada a Enrique Romero de Torres en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, intenté explorar algo la obra del hermano de Julio Romero de Torres y me he encontrado con la sorpresa de que pintó una copia del "cuadro de la abuela Antonia", “Las Aceituneras”. Hay desde luego grandes diferencias en la pintura, la principal es el tamaño, el original de Julio Romero mide 190,5 x 261 cm y el de Enrique 72 x 135,5 cm como puede comprobarse por las fotografías, así como cuestiones técnicas. No deja de ser una curiosidad manifiesta que la abuela Antonia esté representada en dos pinturas de los hermanos Romero de Torres, Julio y Enrique, como motivo central de ambos cuadros. Y como "no hay dos sin tres" a ver si nos sale un tercer cuadro.

"Las Aceituneras" de Julio Romero de Torres
 
Luego continuando la búsqueda he encontrado un trabajo de Gema de Cambra "Informe de Estado y Restauración Las Aceituneras Enrique Romero de Torres" de 2018, que detalla la restauración del cuadro de Enrique Romero de Torres. Se puede leer en éste excelente trabajo lo siguiente: “En el 2005 esta obra fue cedida al Museo Julio Romero de Torres de Córdoba”, y es cierto, pero podría precisar más, a saber; podríamos añadir gracias a las gestiones de la Directora de Museos del Ayuntamiento de Córdoba, Mercedes Valverde, estimuladas por la consulta efectuada sobre el cuadro “de la abuela Antonia” por el que suscribe, después de una larga búsqueda hasta dar con él y terminar precisando que, la cesión fue temporal por dos años, tiempo que estuvo expuesto el original en el Museo Julio Romero de Torres. 

Detalle del cuadro antes

Detalle despues de la restauración cromática

Fuimos gentilmente invitados al acto de desembalaje y cuelgue del cuadro, como nietos de Antonia Bernarda Jurado Villaviciosa (motivo central del cuadro), hija del aperador del Cortijo de Cabriñana (lugar de la sierra cordobesa donde se realizó la pintura allá por 1904), Acisclo Jurado Arribas y de María Villaviciosa Expósito, naturales de Villaviciosa, Córdoba, y procedentes de Santa María de Trassierra; mi primo, Paco Gallego Carreras,  mi hermana, Dolores Muñoz Carreras y quien suscribe Paco Muñoz. Desconociendo la identidad del resto de los componentes de la obra. La pintura 'Aceituneras', de Enrique Romero de Torres, fue la obra invitada en la web del Museo de Bellas Artes  el 13 de febrero de 2023.

Apuntes citados en el texto

Uno de los lienzos más significativos de la primera época de Julio Romero de Torres fue el titulado Aceituneras (óleo sobre lienzo.  180 x 264 cm.), que consiguió medalla de tercera clase en la Exposición Nacional de 1904, motivo por el cual hoy se conserva en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Presenta a varias jóvenes que regresan airosas de la recolección de la aceituna. Fue pintado en Córdoba a finales de 1903, en un momento en que colaboraba estrechamente con su hermano Enrique (Córdoba, 1870-1956), como evidencian las obras por ambos firmadas y los dibujos conservados en un Álbum para ejercicios de inspiración, que ha llegado a nuestros días como parte de la Colección Romero de Torres.

Otro de los apuntes

Hasta 2019 no se dio a conocer la pintura que presentamos como obra invitada, titulada también Aceituneras (Óleo sobre lienzo.72 x 135,5 cm.). Se trata de una copia de dicho cuadro realizada por Enrique a mitad de tamaño que la anterior y firmada en Córdoba en 1906, que vendió en Barcelona al empresario textil Angel Gamón Aguilló, que en ese tiempo estaba construyendo una nueva fábrica para su fábrica de paños en Hospitalet de Llobregat. Dicha venta debió de haber sido directa, pues debió de haber llevado su pintura durante el viaje de turismo y aprendizaje realizado a la ciudad condal ese último año, al objeto de sufragarse parte del mismo. 

Durante el desembalaje del original de Julio Romero, un nieto de Antonia Jurado y Mercedes Valverde

Recordemos que Enrique dejó de pintar en 1907 para favorecer la trayectoria de su hermano y dedicarse completamente al Museo Provincial de Bellas Artes de Córdoba, a cuyo frente había sustituido a su padre en 1895. Pero, tanto en la Exposición Nacional de 1901 como en la de 1904 había conseguido ser distinguido, por lo que su carrera llevaba visos de parecerse a la del hermano. Procedentes del mencionado álbum, en este museo se conservan tres apuntes a lápiz que han sido puestos en relación con la mencionada composición, presentado mujeres cogiendo algo del suelo o desplazándose en cortejo con cestas. Han sido catalogados como realizados por Julio, pero  también es muy probable que pudieran deberse a su hermano.”  

viernes, 14 de julio de 2023

EL PASEO DEL CORREGIDOR O EL CAMINO DE LA ALAMEDA DEL OBISPO

Desde la esquina del lienzo suroeste

El pasado miércoles 12 decidí bajar desde la Puerta Sevilla a la barbacana y foso del tramo de muralla, pasar por el Puente de los Sacos y recorrer muy temprano el antiguo Camino de la Alameda del Obispo o Alameda del Corregidor, en sentido contrario, es decir hacia la Albolafia que era su comienzo. 

Plano de 1811

Plano de 1884

Plano de Guichot 1910

Para conocer sobre ese tramo de muralla bajomedieval que mejor que los textos de José Manuel Escobar Camacho, con planos adjuntos, autor que bebió de los textos de Vaca de Alfaro, y entre los dos nos dibujan el lugar. Lo primero que te encuentras es lo que fue una torre cuadrada en la esquina donde la muralla se dirige al norte. Luego otro pequeño saliente y la torre del Portero de la Inquisición. 

Murallas de Señan, por arriba las lineas de telefonos

Construcción del adarve a la izquierda el puente nuevo

La casa de la Huerta primera torre desde arriba 

La misma casa desde abajo

Al estar recrecida la base de las murallas para el paseo, hay que imaginar dos o tres metros más de muralla enterrada y pensar que tenía una altura considerable. En algunos planos señalan desde esta torre hasta la similar en ruinas de la calle Postrera, en realidad dentro de la huerta, un paño interior en línea recta. 

Comienzo del paseo

La portería de la Inquisición

Dice José Manuel Escobar Camacho:”Después, entrando en la alameda, estaba una torre de planta octogonal con vistas a todas partes, de labor morisca, donde vivía el portero de la Inquisición. A continuación, existían tres torres redondas de argamasa, siendo la primera el lugar donde los músicos, según Vaca de Alfaro, interpretaban sus canciones los domingos por la tarde por disposición del concejo de la ciudad y desde donde se podía contemplar la alameda y a los caballeros que en ella ejercitaban sus caballos, mientras que la segunda se encontraba próxima a la fuente real. 

Un saliente y nuevamente la torre del portero

Seguidamente dos torres cuadradas la primera, mal conservada ya en el siglo XVII, que lindaba con la pared de la Huerta del Alcázar, poseía seis arcos altos y bajos, de los cuales tres tenían sus entradas mirando al río, y la segunda era una torre de la mencionada huerta. Por último, en la esquina de la pared meridional de esta huerta, se encontraban otras dos torres cuadradas y en el mismo mal estado de conservación que la ya mencionada, con un arco entre ellas, en donde existía una puerta, cerrada ya en el siglo XVII, que se conocía con el nombre de Puerta de los Sacos, por ser el lugar utilizado para entrar la provisión de harina molida al recinto del Alcázar.

Otro saliente y la fuente

En este lugar la muralla formando un ángulo recto, dejaba el río y se dirigía en línea quebrada hacia la Puerta de Sevilla rodeando al Alcázar Viejo. En este lienzo de muralla reconstruido recientemente que tenía, según Orti Belmonte, barbacana y foso por donde pasaba el arroyo, encontrábamos tres torres —las dos primeras cuadradas y la segunda ochavada— mientras que en la Puerta de Sevilla existía, en palabras de Vaca de Alfaro, una torre o castillo fortísimo que era fábrica del rey don Enrique, que no era sino una torre cuadrada construida fuera de la cerca como las demás torres albarranas realizadas”

Vista a trás

Las dos torres redondas

En una de las torres se instalaba la música para deleitar a los ciudadanos que utilizaban el Camino de la Alameda del Obispo,  o la Alameda del Corregidor, para sus paseos a la orilla del río. Viendo como después fue usada la muralla por personas sin techo, para poner sus tiendas y malvivir hasta la próxima riada. Mi primo Paco que bajó ahí en una ocasión me manifestó haberle dado miedo de las personas, me imagino que el miedo sería de la pobreza extrema. 

Las dos redondeadas

Después los derribos cuando se construye la Avenida del Alcázar, la rehabilitación de algunas torres, como la erróneamente llamada Guadalcabrilla (con este nombre la de Posadas), vivienda del portero de la Inquisición (portería con derecho a torre), que estuvo visitable un tiempo. La realidad es que la rehabilitación del paseo que se llamó del Corregidor, con el recrecimiento del piso, instalación de bancos e iluminación dejó un lugar agradable para pasear. 

Tramo en ruinas

A lo mejor era la de la música

Hubo un tiempo que la zona de la torre primera desde la Albolafia, se usó cuando el urbanismo desplazó a las prostitutas del Charco de la Pava en Vista Alegre a ese lugar. Y era también usado por los perseguidos homosexuales como lugar de cita. El progreso acabó obligatoriamente con esos usos. La prostitución de tercera división dejó la calle y la homosexualidad dejó de ser perseguida. Pero hay cuestiones que siguen igual, se reparó la rueda de la Albolafia, símbolo del escudo de la ciudad, se hicieron las fotos y se abandonó.

El paseo

Bajada cómoda al río
 
La fértil vegetación se ha hecho dueña de todo y eso que se tuvo una actuación hace unos años para tratar de dejar solo las especies autóctonas. Desde abajo del paseo pasamos por la fuente, que parece ser es del agua sobrante de los jardines del alcázar, que corre y que los vándalos parecen haber respetado. Un tramo de muralla protegido con vallas por el adarve, desde aquí está en la más absoluta ruina con el natural peligro. El río cercano invita a bajar a su orilla y corre a pesar de la sequía generalizada. 

Subida por el pasadizo y la antigua casa

Puedes optar al llegar a la casa de lo que llamábamos la Huerta de Antoñita, que seguro era la del Alcázar, por aquello de ser más importante el Alcázar de los cristianos reyes que la casa de la hortelana Antonia, o entrar por al arco y subir las dos rampas, que resulta un poco aventura, o subir por la escalera con un rellano que no va a ninguna parte, o continuar hasta el final del paseo sobre casi la Albolafia. Mucha suciedad y abandono de todo y eso que en el fondo es un lugar agradable. 

La casa por el este y la bajada a la Albolafia y río

Subida a la explanada de la Cárcel

Seguro que si pusieran un “chiringuito” se llenaba en las noches de verano. Si al final se prolongan los jardines del Alcázar hasta el adarve anulando la Avenida (cosa que dudo), posiblemente ganaría el conjunto y la ciudadanía por la anulación de unos pocos vehículos a motor. Años cincuenta del siglo pasado como se puede ver en las fotografías, muchas de Ladis el testigo de cargo de ese tiempo, nos enseñan el antes y el ahora de un lugar recuperado cerca del río. 

Fotografías de Ladis, AMC y autor
Bibliografía citada