jueves, 23 de febrero de 2017

EL PLANO DE MEDINA AZAHARA

Plano de Medina Azahara

Los Boletines de la Real Academia son una verdadera joya. Siempre que buscas algo concreto te encuentras artículos que demuestran como siempre ha habido una inquietud en los cordobeses para investigar su pasado. Es lo mismo que estamos haciendo ahora. Conocer unos trabajos de hace la friolera de 92 años. Hoy cuando se pretende la declaración de Patrimonio de la Humanidad del yacimiento, vemos que hace más de cien años se luchaba por sacarlo a la luz, como siempre con sus luces y sus sombras.

Portada del BRAC nº11 de 1925

Es increíble como había desaparecido una ciudad entera, una ciudad de vida había sido corta, cortísima si la comparamos con Ategua por ejemplo, y que gracias al tesón de una serie de hombres y mujeres (menos desgraciadamente) empezaba a principios del siglo XX a salir a la luz. Rafael Castejón detalla unas fechas, hitos en la ciudad palatina: 1854, Pedro Madrazo la señala; 1910, Velázquez Bosco inicia la excavación; y 1924 Felix Hernández levanta el plano. 

Vista aérea

"EL PLANO DE MEDINA AZAHARA  

A la muerte del Excmo. Sr. D. Ricardo Velázquez Bosco, acaecida el 31 de julio de 1923, y después de breves meses de interinidad, fue designada, para dirigir las excavaciones de Medina Azahara, que desde los comienzos verificados en 1910 había dirigido dicho notable arquitecto, una Comisión delegado-director, integrada por miembros de la Comisión provincial de Monumentos de Córdoba, de la que formaron parte D. Rafael Jiménez Amigo, presidente, D. Ezequiel Ruiz Martínez y D. Rafael Castejón, vocales, D. Félix Hernández, arquitecto, y D. Joaquín M.ª de Navascués, director del Museo Arqueológico de Córdoba. 

Un grupo de ilustres en las ruinas

La primera tarea que se impuso esta Comisión fue la de desarrollar un plan de conjunto respecto a dichas excavaciones, que permitiera excavar sistemáticamente, y dar todo su valor topográfico a los hallazgos sucesivos. 
Se necesitaba un plan armónico de adquisición de terrenos; otro plan de excavaciones; designación de un vertedero de tierras y granzas, problema magno hasta ahora sin solución y que ha dificultado grandemente los trabajos. Se comenzó por catalogar todos los objetos existentes. 


Y, sobre todo, se proyectó el levantamiento del plano general de las ruinas, que permitiera darse cuenta de su extensión, y formular el plan de excavaciones y adquisición de terrenos. Al fallecimiento de D. Ricardo Velázquez, tenía éste contratada la adquisición de doce fanegas de tierra, en lotes de tres fanegas anuales (por no consentir otra cosa los límites del presupuesto), de los que había adquirido un primer lote. Hoy es ya propiedad del Estado la parcela total de doce fanegas, en las que están enclavadas las excavaciones verificadas hasta el día. 

Otro ilustre, nuestro malogrado amigo Antonio Salcedo Bejarano, 
en una visita explicativa al yacimiento

El plano general era una necesidad absoluta, y no se podía dar un paso sin esa guía preliminar y necesaria. 

Sobre la extensión de Medina Azahara no se tenían normas seguras, ya que las más detalladas descripciones, como la de Ambrosio de Morales, no dan las referencias precisas. Don Ricardo Velázquez, en sus trabajos, tampoco dio la extensión o emplazamiento total de las ruinas. 


Del levantamiento de dicho plano se encargó nuestro compañero de Comisión el arquitecto D. Félix Hernández, quien aprovechando los elementos que fue encontrando en despaciosas y detalladas inspecciones de la Dehesa de Córdoba la Vieja, donde están emplazadas las ruinas, logró ver terminada su ímproba tarea en el mismo primer año de actuación. 


El plano está ejecutado a escala de 1/1.000, con curvas de nivel de metro en metro. En él están señalados con trazo fuerte los restos arquitectónicos hoy excavados y al descubierto, que lo fueron bajo la dirección del señor Velázquez. Las restantes indicaciones han sido verdaderamente descubiertas por la paciente investigación del señor Hernández sobre el terreno, y aún hubieran podido ser más detalladas si la frondosa vegetación que en las épocas primaverales cubre completamente aquellos lugares, no enmascarara completamente los restos de edificación que subsisten a flor de tierra. 

Puerta principal

El trabajo del señor Hernández (y puesto que es suyo personal, se me permitirán todos los elogios que merece, a pesar de tener el honor por mi parte de contarme como compañero suyo de Comisión), aparte de su perfección técnica, es un admirable trabajo arqueológico, que equivale al descubrimiento total de la ciudad y palacios de Azahara. 

Vista aérea

Ya hemos dicho que no se tenían conocimientos precisos respecto a la extensión que ocuparían las ruinas, ni cuáles eran sus límites. Don Ricardo Velázquez en sus excavaciones había comenzado por el sitio donde se descubrían mayores restos de construcciones, habiendo tenido la suerte de empezar por el grupo de habitaciones reservadas del Califa, y encontrando también uno de los grandes salones públicos. Pero se desconocía cuál era el resto y hasta dónde se extendía. 

En el plano levantado por el señor Hernández, y del cual ofrecemos una fotografía adjunta, se ha precisado el recinto amurallado total de Medina Azahara, algunos de los recintos interiores, los .grandes grupos de edificaciones y su probable destino, todo ello de acuerdo con las descripciones de los cronistas musulmanes, y de los historiadores cristianos, que alcanzaron a ver los palacios en pie. 


Medina Azahara, según dicho plano, es una ciudad amurallada de forma rectangular, que mide de N. a S. unos 750 metros, y de E. a O. unos 1.500 metros. El recinto total que la defiende consta de dos poderosas murallas de unos cinco metros de espesor cada una, construidas con sillares de piedra en el clásico aparejo califal de soga y tizón, que dejan entre ambas un corredor de otros cinco metros de ancho aproximado. Este recinto estaba torreado, sobre todo en los ángulos, sin haberse podido determinar las dimensiones de estas torres. 

Dentro de la ciudad (medina, ciudad amurallada) se disponían diversos escalones o mesetas, según las descripciones clásicas. 


En la parte alta, y dominando el resto de la ciudad, y todo el llano desde Almodóvar a Córdoba, se levantaba el palacio del Califa, casi todo él excavado, y del que da amplia noticia en su Memoria oficial y póstuma el señor Velázquez. 

Hacia occidente, en terreno muy accidentado, se levantaban casas sueltas o grupos de ellas entre jardines, para mujeres y sirvientas, y hasta se descubren restos de bancales de jardinería. En este lugar sólo verificó el señor Velázquez algunas investigaciones aisladas. 


En la parte baja del palacio del Califa hay otro gran grupo de edificaciones, que son las señaladas por los historiadores mahometanos como pertenecientes a oficinas públicas, servicios de administración, graneros, etcétera. También están sin excavar. 

Por último, hacia oriente, se extienden los grandes palacios o salones, de los que sólo hay excavado el más occidental, al que tal vez erróneamente se ha llamado en estos años "salón del trono". A continuación de éste, en dirección a saliente, y convenientemente espaciados, se aprecian los rastros de otros dos salones, el central, o "del trono, y el oriental, o "de la familiaridad y el solaz", como traducen algunos historiadores, en los cuales se acumulaban las maravillas de todo orden que nos han descrito los contemporáneos, y donde se verificaban los grandes actos de corte, como juras de soberanos, recepciones de embajadas, etc. 


Limitando al sur todos estos grupos, y formando uno de los escalones generales, se extiende un potente recinto murado, llamado en estos tiempos "paseo de ronda bajo", que aislaba los grandes grupos descritos del resto de la ciudad, parte baja y jardines, donde estaban además los cuarteles para tropas, servidumbre masculina, casas, etc. 

Plano del entorno protegido

No se ha podido determinar hasta ahora el emplazamiento de la mezquita, tan alabada por todos los cronistas. La sospecha de que estuviera al lado oriental de la gran plataforma central que dominaba los jardines, y donde se levantaba el "pabellón meridional", es una mera suposición. De todas maneras, los emplazamientos señalados sólo se pueden dar en su mayoría como problemáticos, hasta que las excavaciones los vayan comprobando sucesivamente, si bien explican ya sobre un plano general, levantado estrictamente sobre los rastros que aún quedan sobre el terreno, las descripciones más o menos originales. 

Tal fue, además de la correspondiente adquisición de terrenos antes dicha, el resultado de la primera campaña a cargo de la Comisión directora, con otros detalles sobre caminos y acueductos no menos interesantes. 

A nuestro juicio, el plano general de Medina Azahara del año 1924 levantado por el arquitecto señor Hernández, es uno de los jalones más firmes en el descubrimiento de la encantadora ciudad, que nosotros establecemos de la siguiente manera: año 1854, en que el fecundo historiador don Pedro de Madrazo señala concretamente el emplazamiento de Medina Azahara; año 1910, en que el señor Velázquez, comisionado por el Estado, inicia felizmente las excavaciones; y año 1924, en que se levanta el plano general, determinando los límites exactos y los grandes detalles constructivos de aquella maravilla creada por los Califas cordobeses en el siglo X, y que fue un compendio legendario y ensoñado de las artes constructivas y suntuarias de la época.  

RAFAEL CASTEJÓN  

B I B L I O G R A F I A 
"MEDINA AZZAHRA Y ALAMIRIYA", por don Ricardo Velázquez Bosco. Publicado por la Junta de Ampliación de Estudios: Madrid. 1912. 
"EXCAVACIONES EN MEDINA AZAHARA". Memoria sobre lo descubierto en dichas excavaciones redactada por el Delegado director de las mismas Excmo. Sr. D. Ricardo Velázquez. Madrid. 1923. 
"CÓRDOBA. RECUERDOS Y BELLEZAS DE ESPAÑA", por don Pedro de Madrazo. Madrid 1855. Capítulo quinto "Medina Azzahra". 
"EMBAJADAS DE PRÍNCIPES CRISTIANOS EN CÓRDOBA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS DE ALHAQUEM II", por don Francisco Codera. Boletín de la Academia de la Historia, 1888, pág. 453. 
"EMBAJADORES DE CASTILLA ENCARCELADOS EN CÓRDOBA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS DE ALHAQUEM II", por don Francisco Codera, 1889, pág. 187. 
"LAS ANTIGUEDADES DE LAS CIUDADES DE ESPAÑA", por Ambrosio de Morales, Madrid, 1792, págs. 31 y siguientes. 
"ANTIGUEDADES Y EXCELENCIAS DE CÓRDOBA", por Pedro Díaz de Rivas, Córdoba, 1627. 
"HISTORIA GENERAL DE CÓRDOBA", por el Padre Ruano, Córdoba, 1760. "HISTORIA DE LA DOMINACIÓN DE LOS ÁRABES EN ESPAÑA", por don José Antonio Conde, Madrid, 1820. 
"HISTORIA DE LOS MUSULMANES DE ESPAÑA Y AFRICA", por En-Noguairi, traducido por don Mariano Gaspar Remiro, Granada, 1917, Tomo I, pág. 55. 
"DESCRIPCIÓN DE ESPAÑA", por Abdallah Mohamed el Edrisí. Versión española por don Antonio Blázquez. Madrid, 1901. 
La Memoria oficial de la campaña 1924, está en prensa, con el plano a que aquí se alude reproducido en fotograbado a tamaño original, y saldrá en breve." 


Algunas entradas en el Blog relativas a Medina Azahara y su entorno:


Fotos del autor e Internet
Bibliografía BRAC 11 de 1925

miércoles, 22 de febrero de 2017

RUINAS DE OTRA CASA EN LA FINCA LA CASILLA DEL AIRE

Muro sur de la casa en ruinas

Las ruinas de la casa que vamos a detallar, están situadas en la cota 226 m.s.n.m. del Polígono 99, parcela 19, del plano catastral, de la finca La Casilla del Aire, en la ubicación 37º54'1"N y 4º50'37"O, a una distancia de unos cien metros, de la carretera de la actual urbanización, que entronca con la Vereda de Trassierra, a la altura del descansadero de La Gitana, y que discurre por el norte de la citada parcela.

 Vuelo de 1956, dos sendas acaban en la casa. Ya era ruinas.

En esta fotografía se aprecia la división interna y la puerta

Esta foto de 1977 se ve más el detalle

En los vuelos de 1945 y 1956 se ven las ruinas, y en el ministerial de 1977, también, aunque en éste último al tener más definición se ven con más detalle. Los restantes vuelos de Google y Apple ya determinan lo que podemos ver in situ, la vegetación está arropando los restos y en pocos años serán parte integrante de la loma donde están.

Vuelo de Apple vista desde el suroeste.

 Vuelo de Apple, vista desde el este

Plano de la GMU la representa como ruinas

La parcela que contiene las ruinas citadas, tiene una superficie catastral de 312.967 m2, de los cuales 311.450 son de olivar de secano, y el resto improductivo, aunque tiene otras especies arbóreas salpicadas. El terreno es adehesado, muy hermoso, en suave descenso hasta la cota inferior de los 190 m.s.n.m. por la que discurre la Vereda de Trassierra. Tiene unas bonitas vistas al valle del Guadalquivir. Lo cursa al este el arroyo de los Nogales, a unos 200 mts. 

 Raster del IGN plano de cotas

 Empinada ladera sur

Ladera suroeste

La ubicación de las ruinas está en una destacada loma, con pendientes acusadas por todos sus lados. Los restos de los muros que quedan, presentan una configuración rectangular, de unos 12 x 10 m. orientada a los cuatro puntos cardinales, teniendo sus lados mayores al este y oeste. En el primero de estos dos parece que tenía la puerta o quizás, una de las puertas. Estimo que era una construcción de tejado a dos aguas, con un muro interior que la divide en dos naves de 4 x 12 mts.

 Muro este

 Otra vista del muro este

Detalle de lo que pudo ser la puerta

Los muros son de mampuesto, de roca caliza irregular seguramente de las propias canteras de la zona. Tienen un grosor de unos 50 cm. El muro norte, o lo que queda de él, tiene, cerca de su base dos hiladas de ladrillo. Muchos restos de tejas y cerámica ocupan una de las naves interiores, y en los alrededores hay muchos restos de la piedra de sus muros. Desde allí se divisa el cortijo a unos 270 m. al noroeste, en línea recta, y la casa matriz de la finca, entre pinos y eucaliptus, a unos 400 m. al este.

 Nave este y la puerta

 Muro divisorio  interior

Trozo del muro norte con las hiladas de ladrillos

José Luis Reyes me había comentado existencia de las ruinas, lo que determina el amplio conocimiento que tiene de la zona. Esta finca la tiene alquilada para pasto la ganadería de merinas de Las Albaidas. Pertenece la propiedad, a los herederos del Dr. Jordano Barea, importante familia de la burguesía cordobesa. Un corto arroyo que discurre por el sur tiene en uno de sus tramos inferiores un bonito bosque en galería. 

 Vista del muro oeste

 Muro divisorio desde el oeste

Una vista desde la esquina suroeste

Luego decidí bajar el margen izquierdo del arroyo de los Nogales, hasta un picadero que existe en la finca adyacente de Nogales. Antes había investigado todo el cañaveral del límite de las fincas buscando la Fuente Amarga. Pepe que es el propietario de las naves, seguro sabe de la existencia de la fuente pues lleva en el lugar más de cincuenta años, como me dijo su esposa. Quedé en volver otro día porque no estaba.

 Nave este desde el sur

 Restos de tejas y cerámica

Muro sur desde la esquina sureste, al fondo el cerro de las Niñas

Después volví nuevamente a cruzar el arroyo de los Nogales, que trae un modesto curso de agua y visité la cantera de la linde. Tuve un aterrizaje sin consecuencias  por culpa de un manto de algarrobas que tapizan los escalones calizos que la configuran. Más que aterrizaje fue una toma de tierra de emergencia, al perder el equilibrio, decidí dejarme caer de lado para evitar rodar hasta lo hondo, cuestión que hubieran sido palabras mayores. Y este ha sido el paseo de hoy.

 Detalle del muro sur

Preciosa vaguada al sur

Casi en el límite de Los Nogales al sur

Fotos del autor de Apple y de GoolZoom

lunes, 20 de febrero de 2017

SARCÓFAGO PALEOCRISTIANO COLUMNADO

Sarcófago (Fotografía del Catálogo de Museo)

Buscando unos datos en la hemeroteca, me encontré con una noticia en ABC de hace 55 años, de 21/2/1962, y que se refería al hallazgo de un sarcófago cristiano que había sido encontrado unos días antes, el 30/1/1962. El lugar de la tumba fue al trabajar la cimentación de un edificio de la Huerta de Santa Rosa, concretamente en la confluencia de las calles El Almendro, con la Cruz de Juárez. 

Lugar de los hallazgos (plano del documento)

También en las cercanías, en los terrenos de la antigua Huerta del Machaco, en la construcción de uno de los edificios de la calle El Laurel, apareció el que está expuesto en el Alcázar de los Reyes Cristianos, antes, allá por julio de 1958. Las medidas de este sarcófago paleocristiano son: 2,16 m de longitud, 78 cm. de anchura y 64 cm. de altura, con un fondo de 51 cm. Sus paredes tiene un grosor de 11 cm. Está datado en el siglo IV y figura como una pieza singular del Museo Arqueológico, donde se puede visitar. Los comentarios que acompañan a la pieza son los siguientes:  

Sarcófago (Foto Tejada de ABC)

"Sarcófago ampliamente decorado, incluso las enjutas de los arcos han sido utilizadas para representar escenas secundarias, como los pasajes de la vida de Jonás. Las escenas principales están situadas en los cinco espacios en que se divide el frontal y son las siguientes, de izquierda a derecha: 

1. Sacrificio de Isaac. Se representa el momento en que el ángel sujeta la mano de Abraham. 

2. Negación de Pedro. Muestra a Cristo y a Pedro en el momento del anuncio de la negación de éste; sobre el árbol que hay entre ambos puede verse el gallo. 

3. Multiplicación de los panes y los peces. Éste es el tema central de la composición. Cristo, que naturalmente ocupa el centro de la escena central, impone sus manos sobre un plato con un pez y un cesto de panes, que es sostenido por varios apóstoles. 

4. Adán y Eva en el Paraíso. Representados cubiertos únicamente por hojas, con el árbol de la ciencia, en cuyo tronco se enrosca el cuerpo de la serpiente. 



5. Milagro de la piedra de Horeb. Tema extraído de un relato apócrifo, según el cual Pedro, al igual que Moisés, hizo brotar el agua de una roca con su vara."

Trozos de la inscripciones (Del documento)

No se encontraron restos en el interior, pues parece que fue expoliado en algún momento anterior. Sí, por el contrario, la Directora por entonces del Museo Arqueológico, Doña Ana María Vicent, descubrió a posteriori diversos fragmentos, como fueron un trozo de la barba de San Pedro, del segundo nicho; la mano de Dios del primero; fragmentos de vidrio azul, y algunos trozos de huesos humanos (no correspondían con el sarcófago), teselas de mosaico y otros. Unas losas planas se encontraron cercanas pero no correspondían a la tapa. En las inmediaciones también se encontraron trozos de placas con inscripciones.

Aéreas actual de las zonas de los hallazgos (Foto Google)

Hay que tener en cuenta que toda la zona era un inmenso cementerio, desde la Puerta de Osario -el toponímico no puede ser más adecuado-, hasta la carretera de la sierra, de notable tráfico de la minería en los siglos de presencia romana, por lo que los laterales de la vía estarían plagados de tumbas. Ejemplos: los citados, o la urna funeraria de la Constancia, las tumbas del Convento de la Merced, etc. etc.
Ampliar datos



Fotografías del catálogo del Museo, del documento citado y de Tejada (ABC)
Bibliografía: noticia de ABC 21/2/62 de Fco. Quesada  y trabajo de Antonio García Bellido.