miércoles, 17 de febrero de 2016

CONFERENCIA PRONUNCIADA EN ABRIL DE 1925, EN PUEBLONUEVO DEL TERRIBLE POR EL INGENIERO DE MINAS D. ANTONIO CARBONELL TRILLO-FIGUEROA.



En abril se cumplirán 91 años cuando uno de nuestros ilustres científicos, el ingeniero de minas D. Antonio Carbonel Trillo-Figueroa, impartió una conferencia en Pueblo Nuevo del Terrible -todavía no era Peñarroya-Pueblonuevo-, sobre los valores prehistóricos de la cuenca alta del Guadiato. Estimo, por lo menos así me lo parece a mí, que es un documento a conocer por los amantes de nuestro patrimonio. 

CONFERENCIA PRONUNCIADA EN ABRIL DE 1925, EN PUEBLONUEVO DEL TERRIBLE POR EL INGENIERO DE MINAS D. ANTONIO CARBONELL TRILLO -FIGUEROA. 
Publicada en el Boletín de la Real Academia de Córdoba nº 13 de 1925

Tema:
VALORES PREHISTÓRICOS DE LA CUENCA ALTA DEL GUADIATO

"Señoras y señores:

El alcalde de esta localidad, mi amigo don Eladio León, me pidió hace tiempo una conferencia, que debía pronunciar aquí sobre asuntos de prehistoria. Yo estaba en deuda con él y vengo a saldar mi cuenta. No podía negarme a ello, prescindiendo de elementales razones que lleva inherentes esa amistad, por mi condición de cordobés, de paisano vuestro por lo tanto; ni por la profesión que seguí en la vida, de Ingeniero de Minas, que, dado el carácter minero industrial de esta zona, aún me une más a vosotros en luchas, en deseos y en ideales.

Creen algunos que la prehistoria es cosa baladí. Suponen que es labor en la que se pierde lastimosamente el tiempo.

Ello es la consecuencia de un curioso modo de raciocinar. A la concepción materialista: no veo, no creo; ha seguido otro cómodo aforismo para estar al tanto en los conocimientos nuevos, que precisan mucho tiempo, mucho esfuerzo y una preparación especial: no he estudiado esa materia, luego niego.

Perderíamos el tiempo en refutar esos castillos de naipes, y preferible es con razones exponer a vuestro examen algunos puntos de vista acerca de la cuestión.

El organismo más complejo es el hombre; pero ello es minucia al lado de lo que en su capacidad craneal guarda. La profesión más difícil es la de estadista. No basta para ello conocer a los hombres de hoy; el estadista tiene que adelantarse a su tiempo y vislumbrar cuál ha de ser la Humanidad futura, ha de adelantarse a una o varias generaciones por venir.

D. Antonio Carbonell

La fuente de los estadistas es la Historia. Los pueblos siguen una trayectoria en donde hay algo de rítmico, donde hay mucho ignoto. Conocer la prehistoria es tener más elementos de juicio acerca de ese desplazamiento de las sociedades. Es el caso del examen de una compleja curva donde la historia nos marca una sección de aquella y donde la prehistoria, antes, nos puede a su vez determinar más puntos de la misma, que enlazados con los anteriores definirán concretamente el rumbo hacia donde esa marcha de los hombres se encamina.

Si en un gran plano de España viéramos pequeños ferrocarriles que van discurriendo por nuestras vías y observáramos uno de ellos en marcha entre Córdoba y Sevilla, por ese hecho no tendríamos elementos de juicio bastantes para saber a dónde daría fin a su marcha. Pero sí podemos observar que el convoy partió de Madrid, que apenas para en alguna estación, y que vertiginosamente va dejando atrás la meseta manchega, ciertamente que no pensaremos que ha de detenerse en un apeadero intermedio, podremos afirmar que avanzará hasta la periferia del suelo hispano. Este razonamiento es una consecuencia de la observación de los hechos anteriores, que mientras mayor sea su número nos permitirán sospechar del porvenir con mayores probabilidades de acierto.

Pues si el estadista conoce no sólo lo que los hombres hicieron hace veinte siglos, sino lo que realizaron hace cien, hace doscientos, es indiscutible que la verosimilitud de la que harán en el misterioso porvenir llevará consigo garantías indiscutibles.

Ha sido y es un aliciente para la explotación minera en nuestros días el reconocimiento de antiguas labores en un yacimiento. Por extensión a esas huellas de pretéritos trabajos se han llamado trabajos romanos, y tanto interés suponen en estos difíciles problemas que cierto ingeniero de buen humor cuando le solicitaban su informe acerca de determinados criaderos preguntaba al empresario: ¿Lo quiere V. con romanos? Lo mismo que en la campiña cordobesa los vestigios de antiguas construcciones siempre en el decir del vulgo son obra de moros, probable vestigio folklórico arrastrado desde la Reconquista, así para el minero las labores antiguas han sido labores romanas, y quizá por la misma razón.

Sin embargo, al venir a la luz del día los restos que quedaron sepultos desde las remotas fechas de aquella minería se han podido diferenciar, llegándose a la consecuencia, por ejemplo, de que los árabes fueron los explotadores de la mina Mirabuenos, del término de Villaviciosa, que los romanos trabajaron en el grupo del Soldado, que los iberos lo hicieron en la mina de la Pastora, al sur de Belméz, y que en la edad del cobre empezaron las explotaciones de Cerro Muriano.

Por eso la prehistoria puede aportar interesantísimos datos para el análisis del porvenir, en esta cuestión de una aplicación directa en el día: puesto que si una mina de plata fué sólo explotada por los tartesos, siendo frecuente la asociación de la plata y del plomo en nuestra región, y no habiendo aprovechado el último aquellos, que para ellos era una ganga, puede con probabilidades de acierto intentarse el hallazgo de columnas de mineral que acaso dejaron los primitivos intactas.

El estudio de las costumbres de los primitivos actuales permite reconstituir el secreto de aquellos que hace miles de años habitaron nuestro país. La existencia nómada, los medios de vida, la caza, el pastoreo después, por último un incipiente comercio secuela de culturas iniciadas y base de su perfeccionamiento, precisaron un discurrir continuo de los pueblos prehistóricos. Las vías prehistóricas se dibujan en la historia de la Humanidad como una necesidad imperiosa.

La fisonomía planetaria no ha variado desde que el hombre la habita; ello facilita notablemente la reconstitución de los hechos acaecidos, y nos pone en vías de realizar hallazgos positivos, que confirmen o modifiquen las ideas originales.

La feracidad de la Andalucía baja, la riqueza minera de la Sierra Morena son los dones naturales alrededor de los cuales los hombres se mueven aquí constantemente. Pero el paso de la una a la otra no es tan sencillo; los elementos geográficos parecen oponerse a primera vista a suponer una posibilidad de intercambio; más, examinando más detenidamente la cuestión, vemos que se trata en realidad de riquezas complementarias de geas, faunas y floras que en su conjunto forman el cuadro de los materiales que hacen la vida posible.


Entonces hay que buscar en la muralla que la Sierra define al Valle los pasos posibles, los lugares fáciles para el transporte. Y así sucede que las vías férreas, la de Belméz-Córdoba, sigue casi paralela a la carretera de Almadén, y ésta corre al lado de la antigua Cañada Real de Mesta, que a su vez se, acomoda al camino romano de Córdoba a Fons Mellaria, hoy Fuente Obejuna, que enlazó en su día los conventos cordubensis y emeritano, la colonia patricia de Córdoba con Mérida.

Con estos antecedentes es de creer que por esa misma vía debieron establecer sus comunicaciones nuestros antepasados prehistóricos; y en efecto, los hallazgos realizados lo confirman en un todo.

Si borramos de nuestra imaginación las poblaciones actuales que por estas inmediaciones se extienden y hacemos abstracción de los caminos, conociendo la topografía de la zona, fácil nos es sospechar que ya sea para avanzar desde aquí hacia Extremadura, ya para alcanzar el valle del Guadalquivir, el camino más factible está definido por el valle del Guadiato. Pero hay más: si desde el Guadiana queremos pasar al Betis, el camino fácil que salva la serie interminable de serrijones de la serranía está concretamente limitado a este valle del Guadiato. Observemos que la llanura de la Tierra de Barros pasa insensiblemente a Azuaga y la Granja de Torrehermosa, que el camino desde esta última a Pueblonuevo apenas tiene algunos suaves accidentes, que desde aquí a Belméz y a la Alhondiguilla sigue el suelo entrellano, y desde ese último lugar, salvada la cuesta de Mano de Hierro, donde al ferrocarril cruza tres túneles, pronto llegamos al páramo del Vacar; que por éste !a meseta sigue en llano a Cerro Muriano, y en definitiva a dar vistas a Córdoba.

A cosa hecha he elegido para tema de esta conferencia hablar acerca de esa vía prehistórica, ya que como veis se trata de algo que está a nuestra mano; no vamos a ocuparnos de describir lugares remotos, ni acudiremos a descripciones fantásticas. Se trata de lugares y sitios a donde nos puede llevar un paseo desde este sitio.

He podido recopilar antecedentes y hallar testigos fehacientes de las viejas y misteriosas culturas prehistóricas a lo largo de esa vía, y en todo cuanto abarca dentro de la provincia cordobesa. Cada uno de esos restos ha podido colocarse en el casillero que le pertenece dentro de la cronología y en esa forma llegar a reconstituir el pasado ignoto del país. Desde el momento en que aparecen en los depósitos térreos las primeras muestras de la industria humana, los primeros vestigios del hombre fósil, hasta nuestros días, el clima ha experimentado una fluctuación interesante.

En el primer periodo en que, , el hombre aparece, en el chelense, hasta ahora son pocos los vestigios reconocidos en la provincia de Córdoba; el señor Calderón halló restos de esa industria lítica en Posadas, y con ella, o en las inmediaciones, fueron encontradas las osamentas de elefantes, paquidermos que en aquella fecha pulularían en las inmediaciones de la ribera del Guadalquivir. Una vértebra de uno de ellos, y restos de una costilla he encontrado en los rellenos que se enviaban al interior de la mina de Cabeza de Vaca, en la trinchera existente entre el pozo principal y la fatídica Balanza del Oeste, por bajo de la cual tuvo lugar la última y dolorosa explosión de grisú acaecida en dichas minas.

En aquellos tiempos el clima era muy semejante al actual, y otro tanto ocurría con las floras y faunas. Después sobrevino un enfriamiento general. Los robledales hoy limitados a la zona de Fuencaliente, debieron entonces avanzar en su radio de expansión por el Valle de los Pedroches, para retroceder después a los vericuetos de las ingentes sierras del Horcajo, y las que desde allá siguen a Despeñaperros; los elementos semejantes que hoy vemos en la parte alta del término de Montoro, raquíticos en su mayoría, son los vestigios caducos de ese flujo y reflujo de la flora.

Pero ese fenómeno ha coincidido con la cuarta glaciación. La temperatura media descendió a límites que hoy nos parecerían inconcebibles; la temperatura media de España equivalía a la actual de los países nórdicos. Entonces, o en alguno de los periodos similares precedentes, tiene lugar el relleno de las cavidades de las calizas del Castillo de Belméz, de la Sierra del Castillo de Espiel, y de las rocas análogas que hoy dan lugar a las canteras de la Parrilla, donde más tarde, ya en nuestros tiempos, se han explotado pequeñas concentraciones de fosforita; en la cual es posible reconocer a veces restos animales, ya dentarios o ya óseos, de perdiz, cabra, cérvidos, etc. Esa sustancia se ha formado a expensas de una gran acumulación de restos de animales que allá buscaron su refugio.

A la retirada de los glaciares y de las floras frías ha seguido un régimen torrencial extraordinario; los ríos actuales son remedo de los aportes que entonces condujeron sus vaguadas, el cauce del Guadiato rebasó límites que nos parecerían fantásticos si los aportes no hubieran dejado su vestigio de limos, canto rodado y arenas, de los que abundantes muestras tenemos en los terrenos bajos que quedan entre la Sierra de los Santos y la cuerda de eminencias que por Peña Ladrones corre al Puerto Calatraveño y más al sureste a Obejo y a los ríos de Varas. Después se ha restablecido el sistema actual en el sentido climatológico. 

Desde hace unos ocho mil años a la fecha, según los hallazgos llevados a efecto en los Estados Unidos, en las proximidades del lago Eric y en las cataratas del Niágara, el medio natural en que el hombre discurrió es sensiblemente uniforme y análogo al de nuestros días. Los materiales correspondientes a la edad neolítica o de la piedra pulimentada que nos ofrece el valle del Guadiato, sin ser numerosos a la fecha tampoco deben ser despreciados. Los hombres del paleolítico, los fieros cazadores de aquella fecha, seguían en sus correrías el desplazamiento de la fauna superior perseguida. Cuando en una zona las presas emigraban seguían las ellos y la tribu iba a sentar sus reales a donde los cérvidos o los paquidermos habían detenido su éxodo. Claro es que siendo los valles lugar apropiado para los rebaños de ciervos, alces y rebecos, lógicamente los campamentos de aquellos primitivos se debieron situar hacia los mismos.

Pero al adelantar los tiempos, al perfeccionarse las rudimentarias industrias humanas, el hombre ha dulcificado sus costumbres, ya le son conocidos los animales domésticos, gran parte de la fauna superior del paleolítico ha desaparecido, y el pastoreo es su principal ocupación. Seguidamente, a la sombra de la industria rudimentaria, pecuaria principalmente, se inicia un comercio incipiente que explica la existencia de útiles de piedra en lugares lejanos de aquellos donde las canteras de esos materiales radican.


Restos de esa fecha tenemos en Fuente Obejuna, en la Sierra de la Grana; donde en el Rancho del Rojo he encontrado un cuchillo de pedernal bien tallado y pulido. Dos hachas de diorita conservo, las cuales han sido encontradas al sur de Belméz. Otra procede de Espiel. En el Cerro Muriano el número de útiles de piedra pulimentada es realmente enorme. En el Santuario de Nuestra Señora de Linares también se ha encontrado otra hacha de piedra.

Muy numerosos son estos vestigios en las aldeas de Fuente Obejuna; de la Cardenchosa conserva varias hachas, muy bellas algunas, el cura de este pueblo señor Ramírez. V así, gracias a esos restos, podemos tener la evidencia de que en ese periodo que sigue desde los comienzos de la edad de la piedra pulimentada hasta entrados los periodos históricos, fechas a las cuales se extiende el uso de la piedra en los mazos de mina, en que esta, gracias a una acanaladura más o menos profunda, se sujetaba al astil de madera, por medio de tomizas o cáñamos que al encogerse por inmersión en el agua daban resistencia al útil, no faltaron los pueblos prehistóricos en el alto valle del Guadiato.

Entre los restos que permiten fijar un momento en la cronología prehistórica merece especial mención la placa de pizarra ornamentada que he reconocido en Espiel, recogida en una cueva que apareció en las estribaciones de la Sierra del Castillo con motivo de la explotación de unas canteras allá inmediatas. Tratase de una placa de serpentina verde muy bella en la que fueron trazados en alineaciones paralelas una serie de triángulos, rayados por líneas trasversales en su interior. Esta pizarra es el llamado ídolo ibérico, descubierto por los hermanos Siret en Los Millares en Almería, cuyas homologas hemos de buscar en los hallazgos de los prehistoriadores portugueses en el Algarbe y el Alentejo, en los de otros españoles en Extremadura y en el yacimiento de la Ermita de Nuestra Señora da Rocamador, en Encinasola y en la Contienda de Moura; uno de cuyos yacimientos más ricos he podido estudiar en Huelva, en la Cueva de la Mora de Jabugo.


Ese hallazgo de Espiel echa por tierra la teoría de que la difusión de la cultura del ídolo ibérico realizóse gracias al cabotaje y por irradiación hacia el interior desde los centros del sur de Portugal y del almeriense; evidentemente la situación de este vestigio de la prehistoria cordobesa es un hito intermedio que nos habla de una comunicación intercontinental de la región levantina con su homóloga oceánica.

Su edad es claramente eneolítica; es decir, pertenece a la fecha en que la finura en la labra y el tallado de la piedra nos sorprende más que la aparición de los primeros útiles de cobre.

Dijimos que de estos últimos tenemos otro hito definido en la vía prehistórica del alto valle del Guadiato. El de Cerro Muriano. Aquí, en el lugar que ocupa la Cantina se hallan superpuestos los restos de milenarias poblaciones, bajo los cimientos del poblado romano que allí existió; que a juzgar por los materiales decorativos y por los restos del menaje, bellos barros saguntinos, mármoles labrados para fuentes y pórticos, perteneció a una rica colonia de la época imperial.

Sírveles de asiento una población donde los materiales y los barros ibéricos indican lo adelantado de las artes de esa remota fecha, con cuyos hombres no tuvieron a menos emparentar las orgullosas familias patricias de Italia. Entre esos he de hacer notar los moldes reconocidos para la fabricación de platos de metal.

No es raro que en Cerro Muriano se establecieran colonias sucesivas desde el momento en que los hombres dejan sus costumbres nómadas y aceptan un lugar estable para vivir. Los yacimientos mineros son la causa original: coincide con esa nueva modalidad de la vida humana el comienzo del empleo de los metales, primero el oro, como adorno; cuyo metal, si juzgamos por la ley que aún tienen aquellos cobres, es seguro que se ofrecería en algunas pepitas en los crestones vírgenes; después el cobre, a cuya fabricación se prestaba el que en forma nativa se halla en la zona de oxidación superficial; por último el bronce, para cuya elaboración era un lugar privilegiado, ya que uno de los elementos allá yacía bajo la tierra, y el estaño, traído de Salamanca y de Zamora, de Portugal y Extremadura, no de las Islas Británicas ni de los países nórdicos, como se ha supuesto, acaso en parte procedente del Valle de los Pedroches, necesariamente había de ser conducido para su importación en Andalucía por esa vía natural que estudiamos.

Todos sabéis que es característica de las primeras civilizaciones, que se perpetúa con el tiempo, el culto a los muertos. Los enterramientos de aquella fecha; monumentos dolménicos, cuya dificultad de ejecución, dados los voluminosos y pesados materiales que los forman, a veces trasportados de largas distancias, quedaron en gran número en esta zona.

También es sabido el prurito de situar dichas construcciones en las inmediaciones de las vías principales.

Pues bien; además de la serie de monumentos de esa clase que se han señalado por Mélida en la parte de Azuaga, elementos que siguen hasta la Cardenchosa, he podido reconocer otros que confirman cada vez más y más el sentido que el Valle del Guadiato tiene en los estudios prehistóricos del sur de España. Particularmente señalaré un vestigio de esta categoría encontrado en la Cuerda de los Pinganillos, al sur de la Mina Santa Bárbara; la Sepultura del Gigante, del Obatón, como la anterior del término de Fuente Obejuna; finalmente los tres dólmenes de Belméz; dos sitos en la Vega del Toro, junto al camino del Entredicho, uno de ellos robado; y un tercero al sureste de Cabeza de Vaca, estación de ferrocarril, en las inmediaciones de la vía y a unos 500 metros de aquella.

No podríamos dejar atrás en este cuadro general, que a grandes rasgos trazamos, de los materiales prehistóricos, más abundantes de lo que se suponía,! aquellos del final del periodo ibérico, cuando las fuentes históricas ya nos hablan de la región de Levante y del Valle del Guadalquivir, y sin embargo aún la Sierra yace en tiempos que pueden considerarse como prehistóricos para la reconstitución del pretérito. 

Mencionaremos a este fin los hallazgos de monedas ibéricas realizados al sur de Belméz, en el Entredicho y en la mina de La Pastora. Los vestigios de castros ibéricos que aparecen en el Cerro de los Castillejos y en Masatrigo. Los muy numerosos y similares que coronan todas las sierras que desde la de la Grana siguen a Monterrubio de la Serena. Particularmente se encuentra el vestigio de una población y castillo ibérico de gran importancia en Los Blázquez; es el hoy llamado Castillo del Maldegollado o de los Blázquez. Otro resto similar se halla en la cúspide de la Calaveruela de la Coronada. Ambos son sitios donde las investigaciones arqueológicas están indicadísimas.

Esos restos demolidos y toscos de mampostería concertada nos hablan de la epopeya ibérica acaso más sonada en la Historia, de las campañas de Viriato.

Los últimos habitantes de esos nidos de águilas son los descendientes de Argoantonio, el rey de Tartessos, que antes de que Roma fuera imperio recibe al extranjero y trátalo con liberalidad y cortesanía desconocidas; son los hijos de aquel reino, cuyo nombre borrosamente pasó a la historia, cuyas riquezas promueven el primer conflicto en el Mare Nostrum; que dio artistas que supieron esculpir los leones de Nueva Carteya y la estela funeraria de la Electromecánica, que he podido hallar recientemente. 



¿Cómo fueron aquellos hombres primeros que vivieron la tierra cordobesa? La raza neandertal era la de aquellos fieros cazadores del paleolítico, a ella pertenece el cráneo de Gibraltar, que se conserva en Londres; eran hombres de cráneo algo diferenciado del actual, particularmente por la falta de saliente en el mentón y por la presencia del torus supraorbital, verdadera visera que recuerda la de un casco francés de la pasada guerra.
Los hallazgos prehistóricos de Alcolea nos han permitido conocer un resto de la paleontología humana verdaderamente interesantísimo. El horno fossiliss cordubensis es un neandertaloide en que se han atenuado algunos de los bárbaros vestigios del tipo precedente, conservándose el torus señalado; es un elemento de tránsito que desconocíamos, el cual apareció bajo los depósitos de la industria lítica del neolítico.

Los tipos siguientes, neolíticos, ya carecen de torus; éste cesa, pero aún se recuerda por la presencia de grandes fosas temporales y por la permanencia de una luneta o abombamiento supranasal. Sus representantes se han hallado en el yacimiento antes consignado, en un nivel superior al del homo fossiliss cordubensis; y como elementos análogos aparecen en los Alcores de Carmona y en la Cueva de la Mora de Jabugo, nos permiten fijar el tipo con bastantes elementos de juicio.

El tránsito a los hombres actuales es insensible, los restos hallados en diferentes estaciones prehistóricas postneolíticas, y en la mina Santa Bárbara, son análogos a los de nuestros días.

Los hombres que pasaron por estos lugares durante los interminables tiempos prehistóricos no pudieron pensar que en esta porción del suelo cordobés la tierra guardaba en sus entrañas un negro tesoro, que con el tiempo habría de hacer de la comarca uno de los centros mineros e industriales más importantes de España.

Hace cien años Pueblonuevo del Terrible no existía, es obra de nuestros padres, de nuestros primeros abuelos si acaso.

¿Cuál es la razón de que en la llanura de Belméz flameen perennes los penachos de humo, de que cada día nos sorprenda la instalación de una nueva fábrica, de que cada año los productos naturales sean más exactamente elaborados y disociados en este lugar? Son los dos grandes resortes que están en las manos de los hombres: la ciencia y el trabajo.

De ellos a través del tiempo hay que esperar verdaderas maravillas que van dejando en segundo término las que hoy contemplamos como tales. Si rápidamente hicimos una incursión por el territorio de la prehistoria de estos lugares donde vivimos, si echamos una ojeada al pasado conocido por los textos, y aún por el recuerdo de lo que vivimos, nuestras ideas para el porvenir han de ser ciertamente optimistas.

Sin embargo, mirando fraternalmente ese porvenir, dejando a un lado las miserias cotidianas, con la mano puesta en el corazón, hemos de confesar que ese porvenir será brillante para esta tierra si todos ponemos algo en el logro de los ideales comunes y para ello creo que la receta está en todos nosotros; nada hemos de lograr si la ciencia y el trabajo queremos trabarlas por el odio, la mezcla será incoherente y el edificio de ese porvenir acabará por derrumbarse catastróficamente. Para que el cemento sea más duro que la piedra es necesario que la ciencia y el trabajo se liguen con el amor."

Hay que recordar 1925, fecha de la conferencia, apogeo aún de la cuenca minera del Guadiato, todavía no había acabado de esquilmar la riqueza de la zona la compañía francesa. Esto es igual que en Riotinto, las riquezas del país, como si este fuese una colonia, se la llevaban las compañías extranjeras. Carbonell cita en su texto la riqueza del lugar en materia industrial. Luego, ahora, un triste "sky line" de chimeneas que aún están en pie, y muros que se resisten a caer, de las muchas fábricas que había alli.

Fotos de la red, muchas de panoramio, alguna de Roberto Cubero, otras ignoro los autores.
Bibliografía de BRAC y Wikipedia

sábado, 13 de febrero de 2016

PARQUE NATURAL SIERRA DE CORDOBA ¿CUÁNDO?

Cerro Turumbón río Guadiato

Hace unos días, concretamente el 30 del pasado enero, se celebró un encuentro en la Filmoteca para tratar de mover la declaración de Parque Natural de la Sierra de Córdoba. A pesar de haber sido invitado no pude asistir por cuestiones familiares, cosa que lamenté. Por otra parte creo que no se difundió suficientemente el mismo, porque organizaciones como la Plataforma A Desalambrar desconocían su celebración, o lo conoció a última hora. La organización de cualquier acto, y sobre todo los de gran magnitud, es compleja y se cuelan todo tipo de duendes. Pero nada de esto resta importancia a la iniciativa.

Travertinos de Valdehuertas

Siempre me ha llamado la atención que la Sierra de Hornachuelos sea Parque Natural y Sierra de Cardeña y Montoro también, y enmedio un territorio inmenso, hermoso, de alto valor ecológico, a pesar de los puntos negros de las parcelaciones ilegales, e incluso las previstas legales, y estoy pensando en Trassierra y el atentado que se perpetraba con los Baños de Popea que, gracias al bendito ladrillo roto, no se llevó a efecto. Ignoro por tanto los motivos de que ese gran espacio intermedio no tenga esa catalogación de Parque Natural.

Cueva del Fato

Lamento por tanto mi ignorancia, pero es mejor ponerse en el plano básico de la misma, pera no estar contaminado por otras cuestiones que no sean las que verdaderamente interesan. Parece que ambas declaraciones de Parques Naturales citadas del arco serrano de nuestra provincia, suceden a finales de la década de los ochenta del pasado siglo, pero la piedra clave que cierra ese arco, no está uniendo fuerzas para que el mismo se mantenga firme, y esa clave es el espacio de Córdoba. El encuentro que contó con numeroso público, como puede verse en las fotografías del mismo, tuvo como mesa ponente a los catedráticos de la UCO José Roldán Cañas y Bartolomé Valle Buenestado, el histórico ecologista Bartolomé Olivares y el jurista Ángel B. Gómez Puerto.

Cerro de Pedro López y Lago de la encantada

Se han implantado una serie de recursos digitales para dar a conocer la propuesta, como un Blog y una página en Facebook, además de lo más importante, el boca a boca. Aquí echo de menos tantos clubes de senderismo y organizaciones ecologistas, como tenemos, que tenían que haber formado parte de esta iniciativa ciudadana. Pero espero que todo se ande y además adecuadamente, sin resquicios. En el Blog, de momento existe un trabajo de Gómez Puerto y el documento punto de partida de la iniciativa ciudadana, y en la página, más asequible y abierta, mucho sobre nuestra sierra. Hoy solo tiene 186 seguidores pero esperemos que sean muchos miles.

Cascada en Valdehuertas

En ambas herramientas, se pueden conocer de primera mano y por la pluma de sus autores, lo citado. El trabajo de Ángel y el documento citado, y espero que en él Blog y página se vayan aportando muchos documentos que avalen esta declaración de intenciones, que yo particularmente considero necesarios. El movimiento se demuestra andando. Hay muchos valores en nuestra sierra: patrimoniales, históricos, mineros, epeleológicos, medioambientales, etc. que se pueden sumar, para documentar la declaración de Parque Natural de la Sierra de Córdoba. Hay muchas organizaciones, senderistas, ciclistas, y de diversa índole que pueden aportar su granito de arena. 

Componentes de la Mesa del día 30 de enero

Dice Bartolomé Olivares:

"Para cerrar el coloquio avancé una sinopsis de lo que ha sido históricamente la petición que desde el movimiento ecologista se ha venido haciendo para pedir la declaración del Parque Natural de la Sierra de Córdoba, en concreto la moción que el pleno del Ayuntamiento aprobó en mayo de 1991 por unanimidad a propuesta del concejal Antonio del Moral  en aquella época la Agencia de Medio Ambiente  preguntada en Junio por dicha propuesta confesó no haber recibido ésta por parte del Ayuntamiento que nunca, ni reunió la comisión para abordar esta propuesta como recogiera la moción, ni tramitó a la Junta de Andalucía la misma. 

Un momento del acto

Sin  embargo  Herminio Trigo, alcalde de la época, viajó  a Japón para firmar un convenio con la empresa Hoy Europa, con el fin de desarrollar un proyecto a gran  escala en la sierra de Córdoba, en el club de golf de los Villares, donde se ubicaría un hotel de cinco estrellas, una escuela de informática , un puerto deportivo para barcos  y la ampliación del campo de golf  con una inversión de 6.500 millones  de las antiguas pesetas. A la ciudad se le vendió este proyecto como una apuesta de futuro y resultó ser una estafa en la que muchos cayeron entre ellos el Ayuntamiento de Córdoba."

Mapa de Parques Naturales, donde se ve la carencia de Córdoba

Efectivamente, muchos nos acordamos de la estafa japonesa que nos hizo caer a los cordobeses como a chinos. Malditas campañas electorales donde se miente por doquier, se prometen cosas que no se cumplen, pero no pasa nada, nadie reclama a los políticos el cumplimiento de sus palabras. 6500 millones de pesetas que son algo más de 38 millones de euros, es una cantidad que hoy día afana cualquier diputado corrupto como comisión, o cualquier directivo de banca hundida o empresa, como retiro dorado. Cito las cantidades para que nos hagamos idea de lo que significa el robo sistemático de los corruptos y defraudadores de impuestos, para el desarrollo de cuestiones interesantes de nuestro país, de nuestra "patria", ese vocablo vacio con el que se les llena la boca a los "patriotas" a las vez que el bolsillo.


Vídeo del coloquio



Fotos del autor, del encuentro, y mapa dela web de la Junta
Bibliografia de los textos del encuentro

viernes, 12 de febrero de 2016

PATRIMONIO HIDRÁULICO DEL ARROYO DE SAN CRISTÓBAL

Tapa del registro o decantador en el cauce

El arroyo de San Cristóbal encierra mucho patrimonio. A medida que "andurreas" por él, descubres cada día muchas cosas, que luego tratas de confirmarlo en documentos que no encuentras. La ladera izquierda, desde la cantera, contiene una fuente -no encontrada-, ésta si está en documentos, un registro o decantador en pleno cauce, y otro en la orilla, tres líneas de tuberías con sus correspondientes registros, a diferentes alturas, que son la alimentación del abrevadero, la alcubilla, y estanque de la Huerta de los Morales. Luego una mina de agua y una alcubilla en el margen opuesto.

 Atarjea  en medio del cauce

 Inicio atarjea y tubería a la derecha en el cauce

Decantador abierto

El entramado requiere un estudio topográfico detallado de todas estas conducciones. Estimo que no son las instalaciones antiguas, aparentemente. No he leído estudios sobre estos entramados hidráulicos. Es verdad que hay  interesantes tesis de expertos, pero no bajan a las fuentes modestas, se quedan en la nata comercial de las grandes construcciones, y dudo de que hayan hecho trabajos de campo, por estas latitudes. Cuando buscamos la fuente datada, encontramos en el cauce en pleno cauce, una especie de atarjea que desde el margen izquierdo alimenta un decantador (eso nos pareció). 

 Interior decantador (Foto Serrano)

 Fondo de fango (Foto Serrano)

Alimentación desde la atarjea (Foto Serrano)

El "decantador" es una especie de bóveda de un metro y medio, oval, por otro metro de alta, todas las medidas aproximadas, que por una boca recibe el agua de la atarjea a nivel de cauce, pero que no hemos visto la salida, porque posiblemente esté colmatada. El receptáculo está tapado herméticamente. En el anterior escalón del cauce vemos una tubería y una atarjea de ladrillo. La tubería se incorpora desde el margen izquierdo. Más abajo de lo que estamos llamando "decantador", hay en la orilla izquierda otro registro, con dos tapas metálicas (sólo mantiene una), que recibe el agua por un pequeño canalillo, a cielo abierto. Dentro, al fondo hay una compuerta para limpieza de lodos, que vierte con una enorme tubería de unos 50 cm. de diámetro, y una longitud de un par de metros al arroyo.

 Interior del decantador

 Interior del decantador por debajo del cauce

Registro margen izquierdo, tubo de continuidad y de limpieza

A nivel superior, por la misma pared, hay una rejilla por donde el agua, filtrada de ramas, a nivel del depósito vierte a una tubería de unos 20 cm. que se dirige verticalmente al cauce, por el que desaparece. Una de las compuertas superiores, metálicas, está clavada en el arroyo, y no pudimos sacarla de allí para proceder a tapar el depósito. En otro lugar está tirada la compuerta también metálica. A partir de ahí perdemos las conducciones, y desconocemos su recorrido. Más abajo nos encontramos, siempre en el margen izquierdo, que es en el que nos estamos moviendo, cerca de la mina, las primeras tuberías a distintas cotas de la ladera. Todo esto sin perjuicio de estimar que el propio camino puede ser el que las lleve previamente.  

 Entrada del canal al registro

 Otra vista del registro

Puerta de la mina que dejamos bien cerrada, no como nos la encontramos

A partir de ahí, cruzando el cauce, en el margen derecho nos encontramos la mina, también con la puerta abierta, como la alcubilla, que después de observarla, procedemos a cerrarla como buenamente podemos ya que disponíamos de herramientas adecuadas, pero se queda cerrada. Esta mina consiste en una pequeña habitación, rectangular de unos dos por tres metros y dos y algo de altura -aproximadamente-, embovedada, a la que hay que bajar por dos escalones. A la derecha una abertura en el suelo lleva al canal de la mina, que tiene un murete a modo represa. El canal toma la dirección de la alcubilla, y tiene a su paso dos registros con tapas de alcantarilla.

 Interior de la mina, abajo abertura antigua, arriba lumbrera, a la derecha canal

 Una habitante de la mina

Bajada al canal de la mina

A la izquierda de la pared central, que ha sido construida posteriormente, seguramente para cerrar al acceso directo a la mina, existe una abertura en la izquierda abajo, a ras de suelo, que permite ver la dirección de la captación. Esta sigue paralela al cauce del arroyo por su margen derecho. Arriba existe en el techo una cavidad que lleva a la lumbrera superior. Se ve por la limpieza interior que ha sido reparada y encalada no hace mucho tiempo y a pesar de estar abierta la puerta, por la dificultad de acceder a ella, no ha sido objeto de utilización desalmada. 

Abertura a nivel de habitación en la zona contigua antigua de la mina 

 Pazadizo canal de la mina

 Tuberias en el cauce del arroyo

Después está la intrincada red de tuberías y atarjeas de diversas épocas, que se entrecruzan entre sí en algunos lugares, eso sí la mayoría destruidas. Hay una construcción un muro que a su vez parece un puente, más abajo del abrevadero, que nos llamó la atención por la robustez de su obra. En ese lugar un par de tuberías buscan continuar camino al estanque de la Huerta de los Morales. También restos acueductos a cielo abierto. Como hemos podido comprobar, hay muchos motivos de estudio en este lugar para los expertos, sobre todo para hacer un levantamiento de todo el entramado hidráulico. 

 Otra tuberia a ras de cauce

 Canal a cielo abierto por debajo del abrevadero

 Tubos por la zona anterior

Registro en la ladera izquierda en altura

Lástima no poder poner en valor todo el entramado, y a su vez alimentar abrevadero y alcubilla a la vera de la Vereda del Villar, que está cada vez más destruida. Si ha estado dando agua muchos años, puede seguir dándola muchos más desde luego, pero el problema es los costos como siempre. Aunque cuando menos nos podemos dar con una piedra en los dientes si conseguimos que los expertos, no los neófitos como yo, aclaren los conceptos de todo el entramado hidráulico del Arroyo de San Cristóbal, que parece poco pero es bastante.

 Ciclópea construcción tipo puente sin serlo

 Tuberías en la zona anterior arriba de lo que citamos como un puente

 Conducciones rotas

Otro registro de la ladera

He de manifestar mi agradecimiento a los compañeros Pepe Serrano y Emilio F., en una última visita, ya que sin ellos estoy seguro que me hubiera sido muy difícil -que digo difíicil, imposible-, aportar algo sobre el conocimiento de estos lugares. Los equipos son siempre muy importantes, se ven cosas que a otros se nos escapan. Luego está la intrepidez de los compañeros que parece que estudiaron con Johnny Weismuller. Por lo tanto aunque sea este el último párrafo mi agradecimiento para ellos.

Alcubilla de Los Morales (Vereda del Villar)

 Alimentación de la Alcubilla


Fotos del autor y Pepe Serrano

miércoles, 10 de febrero de 2016

SANTA MARÍA DE TRASSIERRA (CÓRDOBA) EN EL DICCIONARIO DE MADOZ

Trassierra desde el aire fotografía actual

"Pascual Madoz Ibáñez (Pamplona, 17 de mayo de 1806-Génova, 13 de diciembre de 1870) fue un político español del siglo XIX, presidente de la Junta Provisional Revolucionaria tras la huida al exilio de Isabel II. Ha sido recordado y reconocido como autor del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar —o Diccionario de Madoz—, obra desarrollada entre 1834 y 1850." (De wikipedia)

Portada del Diccionario

Es una obra muy completa, teniendo en cuenta las dificultades que ofrecería su elaboración. y sobre todo que se hizo en la primera mitad del siglo XIX. Madoz también trató de completar la desamortización de Mendizábal que no se completó. Me llamó la atención los datos referidos a ese tiempo y a la localidad de Santa María de Trassierra.

Fotografía de Madoz

SANTA MARÍA DE TRASSIERRA (CÓRDOBA) EN EL DICCIONARIO DE MADOZ

"Datos de la localidad: villa con ayuntamiento en la provincia, partido judicial y diócesis de Córdoba (2 leguas), audiencia territorial y ciudad g. de Sevilla (24). Se halla en una cañada rodeada de cerros poblados de encinas y pinos su CLIMA, aunque frió en el, invierno, es bastante saludable; siendo las enfermedades más comunes las producidas por el cambio de las estaciones. 

Tiene 20 CASAS, 3 calles y una plaza, casa consistorial, pósito y cárcel en un mismo edificio; iglesia parroquial (Ntra. Sra. de la Purificación) en cuyo día se celebra una solemne fiesta; un cementerio construido en el año de 1834, y varias fuentes en los afueras de la v., entre las cuales se encuentran la de la Alcubilla, que surte al pueblo de muy buen agua, y la mineral llamada Fuente-Agria junto al arroyo de la Vieja. En uno de los cerros inmediatos hay también un pozo de nieve, que se consume en Córdoba , bastando él solo algunos años para el abasto de esta ciudad El término confina N. con el de Obejo; E. con el de Córdoba; S. con el de Almodóvar del Rio, y O. con el de Villaviciosa. 


Las posesiones más notables que comprende son: la deh. de la Jarosa, cabecera de cond.; la del Caño de Escarabila, la de Val-de-las-huertas y las llamadas Valdeselas, Caballera , Alondiguilla, el Rosal, la Cigarra, la Bastida y mitad de la de Villalovillos. En esta última se encuentra un anchuroso valle que confina por el N. con unas laderas asperísimas vertientes en el Guadiato, donde se conoce existió una población ant., como lo demuestran los vestigios de edificios, calles y otros fragmentos que alli existen, cuyo sitio tiene por nombre los Argamasones.

Riegan su terr. el r.Guadiato, que pasa á 1/4 de leguas de la v.; el Guadatillo , que se une al anterior en el punto que llaman de Panduro por bajo de la tabla de Linarejos, y los arroyos de Guadarroman, Don Lucas, Escarabita y otros de menos consideración. Atraviesa por dicho término de Trassierra el CAMINO y trocha que desde Córdoba conduce á Villaviciosa. 


PRODUCCIÓN PRINCIPAL: avellanas en abundancia de secano y regadío, trigo, aceitunas, muy buenos garbanzos, uvas que destinan para vinagre, y mucha madera de pino, encina y castaño ; cría toda especie de ganados, con especialidad el cabrío, vacuno y de cerda; mucha caza mayor y menor , y pesca de peces y anguilas. También se hallan en su junsd . varias minas de plata, cobre y alcohol, y en el sitio que llaman los Arenales una cantera para piedras de molino, IND.  la agrícola, una fáb. y martinete de cobre, 2 molinos harineros y 4 de aceite, POBLACIÓN 29 vec, 116 almas CONTRIBUCIONES 17,831 reales 5 m reales RIQUEZA IMP . (V. el art . part . judicial)."



Fotos de Google y Wikipedia
Bibliografía del diccionario de Madoz y Wikipedia

lunes, 8 de febrero de 2016

PUENTE EN EL ARROYO SAN CRISTÓBAL

Puente (Foto Pepe Serrano)

Al final del Camino de la Fuente, donde debía estar la misma -y que aún no la hemos encontrado-, junto a la cantera del arroyo de San Cristóbal, hay un moderno puente -en los mapas de Google pone Arroyo del Moro, aunque ya ha sido enviada la oportuna reclamación para rectificar el erróneo toponímico, y esperemos no nos pase como en la Web Conoce tus Fuentes-, arroyo que luego se llama; Saldaña, Sansueña, Las Piedras, de Madre de Dios, de la Fuensanta y Santa Matilde, al introducirse en la ciudad, antes hoyado su dominio hidráulico por el Gimnasio Sansueña, y abajo de Chinales por la empresa de ascensores, impunemente, con la mirada no se sabe dónde del Consistorio. 

 Vuelo 1956

Catastro 1950

Digo moderno porque su construcción, sus materiales así parece que lo determinan. La modernidad la podemos estimar en sesenta o más años, ya que lo vemos en el vuelo de 1956. Sus muros son de mampuesto, del mismo material de que dispone la cantera, y su tablero de placas de cemento. A pesar de que el muro de la margen izquierda, tiene un enorme socavón que posiblemente sea proxima causa de su destrucción. Llama la atención su finalidad, que nos hizo elucubrar, buscando un motivo para su construcción. Decir que me lo enseñó Pepe Serrano y él lo había visto por casualidad en una incursión tipo "correcaminos" con el compañero José Antonio Fernández.

Vuelo 1977

Actual 

Las elucubraciones sobre su sentido son varias, en algunos planos se ve un camino o restos de un camino que subiría al sendero, que va desde el Lagar de la Cruz al abrevadero de San Cristóbal, o viceversa. Por otro lado la presencia de la cantera nos hizo también pensar, en la explanada para poder moverse los transportes de material de ésta. el Camino de la Fuente ahora es un sendero estrecho, pero tiene una caja tallada bastante considerable. Luego están todas las estructuras hidráulicas de esa zona, que dejaremos para otra ocasión.

 Detalle de la pared de mampuesto

Socavón en la pared del margen izquierdo

Del libro "Arroyos de Córdoba" de Francisco Carrasco, entresaco un pasaje referido al arroyo donde, sin ánimo de enmendar la plana a tal autoridad geográfico-poética, observo los errores toponímicos de siempre, llama fuente del Orquín al abrevadero del valle de San Cristóbal, en el cruce de caminos, desde el Lagar de la Cruz a los Morales, Conejera, Cañada de la Monja o San Pablo, allí donde nace el arroyo. Un pozo seco, sólo el brocal acompaña al cauce. Y no cita los acontecimiento geográficos de la Mina y Alcubilla de Antas, además del puente que nos ocupa y el resto de la hidráulica, pero eso no son errores son carencias. 

 Detalle del tablero

Puente desde cauce arriba (Foto Pepe Serrano)

"SAN CRISTÓBAL
Bajamos la pendiente abrupta del cerro de San Cristóbal. Habíamos estado hablando con el casero de la finca, muy amable. El cerro de San Cristóbal es, además de muy inclinado -casi una pared- muy cerrado del monte; Rafael, Andrés, Bernardo, Rodrigo y yo con ellos, llegamos a la Fuente del Orquín dando agua al arroyo que nace en dos laderas de la finca. Cerca de la fuente se hallan unos viejos lavaderos de mineral, al parecer de época califal.

Charcas en el pedregal unos metros cauce arriba

Un nido vacío de oropéndolas cuelga de un almendro, y una camada de polluelos de perdiz corre tras de su madre. La cañada del nacimiento de este arroyo, muy bravo, la indultan: el marrubio, la escabrosa, el cardo y la umbela en triunfo del hipérico o corazoncillo, y los verdes felices del torvisco y el hinojo que se renuevan cuando el otoño por estas tierras del sur.

Piedras sostén torrentes en el margen derecho, por donde estimamos iba el camino

El cauce baja entre pinos, testigos centenarios de las desbordadas crecidas de inviernos pródigos que apenas viven en el recuerdo. Junto a la fuente pasa un camino ancho que inunda el arroyo y une la casa de la finca con el Lagar de la Cruz. Monte abajo va este arroyo apropiándose tierras de Los Morales donde hay recuerdos de mi infancia. Pasa el arroyo ante la casa de recreo que en tiempos pasados era lugar de descanso, en arriendo, de familias pudientes. Cruza la carretera del Sanatorio y pisa el olivar de los Ballesteros donde hay avellanos y una planta muy desconocida por aquí que es el zumaque, utilizado por los musulmanes en el encurtido del cuero para los cordobanes.  ..."

Fotos del autor Pepe Serrano y GoolZoom
Bibliografía Arroyos de Córdoba de Francisco Carrasco