lunes, 20 de enero de 2014

LAS AGUAS POTABLES DE CÓRDOBA, UN ARTÍCULO DE 1929


Para je del arroyo del Bejarano

Es una suerte tener amigos y amigas que se acuerden de uno cuando encuentran algo que estiman le puede interesar, y ello es muy digno de tener en cuenta. Eso me ha pasado varias veces con Isabel Burón, Catedrática de Biología Celular de nuestra UCO. En esta ocasión me ha facilitado un artículo publicado en cinco partes, en el diario La Voz, en 1929, en una sección llamada Problemas Palpitantes, y titulado "Las Aguas Potables de Córdoba".

D. Emilio Iznardi Alzate, (Fotografía facilitada por la Escuela Politécnica de Belmez)

El artículo lo firma un Ingeniero de Minas, D. Emilio Iznardi Alzate, que fue el primer director de la Escuela Práctica de Obreros Mineros que en 1930 sería denominada Escuela Técnica, y ahora es la Escuela Politécnica de Belmez. Reconozco que es algo extenso pero me parece de un notable interés para conocer como a principios del siglo veinte había personas que se interesaban por el futuro de esta ciudad. Habla también de una Memoria sobre el agua de otro ingeniero Don Lucas Mallada.

D. Lucas Mallada (Fotografía de Wikipedia)

El artículo nos lleva por los distintos veneros que desde tiempo inmemorial han estado dotando a esta ciudad de agua potable, y los proyectos para una utilización más optima de los mismos, preocupándose del futuro de los cordobeses. Se echa de menos en su contenido referencias a los acueductos romanos que ya facilitaban un caudal significativo a la ciudad con su red hidráulica, pero se estima que en la fecha que se escribe el artículo aún no se había profundizado en el estudio de esas cuestiones, sin embargo se cita a la obra árabe y veneros inmemoriales.

Captación de agua de Vallehermoso


"LAS AGUAS POTABLES DE CÓRDOBA

Dadme un cordobés repatriado, al que aqueja además un título de ingeniero, y os daré, llegada la estación veraniega, un inevitable comentarista del histórico problema del abastecimiento de aguas de Córdoba. Como en mí coinciden estas circunstancias más o menos agravantes, no está en mi mano impedir esta intromisión. Si de los comentarios que origine el delirio de esta fiebre eruptiva, de este sarampión hidráulico que ahora padezco, brota algún dato útil para la mejora de este servicio y para Córdoba en general, servirá de gran aliento a mí devoción por la patria chica.

Nos ocuparemos -ustedes perdonen el plural, pero es forma obligada- de las aguas que abastecen a Córdoba, y su cuantía; de las que debieran conducirse también; de los diferentes estudios que existen para atender a este servicio, indicando cual creemos que debe tener la preferencia, y las modificaciones que en nuestra opinión necesita.

Córdoba, escasamente dotada de aguas potables, dispone nada menos que de cuatro conducciones diferentes. Son éstas, enumeradas en el orden de su antigüedad: la de la Sociedad de Partícipes, que fue del Cabildo de la Catedral y que data del final del siglo XVII; la de la Palma, del final del siglo XVIII y la de las Torrecilla del XIX, que con la de Vallehermoso, propiedad de la Empresa de Aguas Potables y que data de hace pocos años, son las cuatro traídas a que me refiero.

Primer venero del Bejarano

Las de la Torrecilla y de la Palma; son propiedad del Ayuntamiento; la de la Sociedad de Participes, es propia de esta entidad. Sumados en el estiaje los caudales útiles de estas cuatro conducciones no llegan a DIEZ litros por habitante y día; es decir la décima parte de lo que necesita una población bien dotada.Como consecuencia de este sistema de traer el agua a Córdoba poco menos que gota a gota, se multiplican los gastos y las pérdidas por conducción. Con el rápido aumento de la población de Córdoba, el problema se complica. A esto es debido que la paja de agua -cuatro litros por minuto- que en el año 1922 valía, en la red de distribución de la Sociedad de Participes 8.000 pesetas, valga hoy cerca de 13.000 pesetas.

El agua por contador la pagamos en Córdoba a peseta el metro cúbico. Dudo que alcance precios más elevados en ninguna población de España. Yo pago aguas potables por contador en Córdoba y en otra población del Norte, mucho más modesta que Córdoba y que dispone de una soberbia traída de aguas desde una distancia de 25 kilómetros. Tengo sobre la mesa dos recibos de fechas recientes; en el de Córdoba figura el metro cúbico a peseta; en el de la otra población a que me refiero, me cuesta el metro cúbico a veintiocho céntimos de peseta.

Es indudable que existirán razones económicas que justifiquen esta diferencia y que yo desde luego acato; pero no puedo evitar mi extrañeza ante este contraste que hiere mí espíritu cordobés. Es la misma extrañeza que expresaría, quizá de una manera más bulliciosa, un paisano nuestro al que exigieran, en la población a que me refiero, cuarenta duros por un par de zapatos igual o inferior al que puede adquirir en Córdoba por diez duros. Sin que yo pretenda la automática igualdad de precios, esto último implicaría una anormalidad económica ante la cual ningún Ayuntamiento permanecería indiferente.

Escultura original del Elefante de la fuente en el Palacio Episcopal

Siendo el agua tan necesaria como el pan, el Ayuntamiento de Córdoba está obligado, en nuestra modesta opinión, a abordar de una manera amplia y definitiva la solución de este problema, ya sea tornando sobre si la empresa, o dando toda clase de facilidades y aún prestando apoyo material a cualquier entidad, sea la que fuere, capacitada para resolverlo de la manera más rápida y económica.

Es curioso el contraste que ofrece el interés que desde tiempo remoto parece prestar el Ayuntamiento de Córdoba el problema del abastecimiento de aguas. Entre los numerosos estudios que posee el Ayuntamiento, recordamos en primer lugar el que en los años 1890 a 1895 sometieron a su aprobación don Jesús González Molada y don Santos María Pego. Comprendía este proyecto el abastecimiento  de de aguas de la población y convertir en regadío los terrenos de las márgenes derecha e izquierda del Guadalquivir en los términos de Córdoba y Almodóvar, a base de aprovechar el caudal del río Guadiato, atravesando para su conducción la estribación Sur de la Sierra de Córdoba, por medio de un túnel o galería.

Fuente del Arco

El punto de toma en el río Guadiato, lo proponían en el sitio llamado Tabla de la Aldea, a unos dos kilómetros de Trasssierra. Ignoramos la suerte que correría tal proyecto del señor González Molada, cuyo presupuesto ascendía a la respetable suma de 6.000.000 de pesetas. Sin duda por este costo, exorbitante para aquella fecha, y por las dificultades y lentitud en la perforación de tan largo túnel, y en definitiva por la mala calidad de las aguas del Guadiato, el proyecto se abandonaría totalmente sin que sepamos se haya reproducido por nadie.

El competente ingeniero don Recadero de Ubagón al emitir su luminoso y concienzudo informe en el año 1907 a instancias del Ayuntamiento de Córdoba, que versaba principalmente sobre el posible aprovechamiento de las aguas de los ríos próximos a Córdoba para el abastecimiento de la población, desecho, también totalmente las del río Guadiato por las razones apuntadas. Proponía este ingeniero dos soluciones una provisional a base de elevar y depurar las aguas del Guadalquivir y otra definitiva aprovechando las del canal del Guadalmellato. Se trata de un excelente estudio de este aspecto del problema.

En el año 1905 el ingeniero agrónomo don Luis Cid, redactó y entregó al Ayuntamiento un completo estudio de los veneros que brotan más o menos próximos a Córdoba, al que acompaña plano de su emplazamiento y lista de los caudales aforados en cada uno de estos manantiales. Como estos aforos los efectuó en el estiaje de uno de los años más secos que en Córdoba se han conocido, no es extraño que las cifras que obtuvo sean las más bajas de todos los aforos efectuados después y aun antes, en la mayoría de los veneros.

Por último, en el año 1912 el eminente ingeniero y geólogo, don Lucas Mallada, redactó una Memoria que después cristalizó en un proyecto, en la que vuelve a estudiar de manera completa y concienzuda el problema del abastecimiento de aguas de Córdoba.  Vuelve a aforar todos los veneros que había aforado el Sr. Cid y halla cifras, en general, más elevadas y afora además otros veneros que el señor Cid no habla incluido en su estudio. El señor Mallada propuso que deben ser traídos a Córdoba los caudales de los veneros de Trassierra entre los que Destacan los llamados "El Bejarano" y "El Caño Escarabita".

                                    Conducción Fuente del Elefante (Fotografía de Vértice)

Estos importantísimos veneros, objeto constante de la atención de todos los que se han ocupado del abastecimiento de aguas de Córdoba, se hallan situados, como es sabido, entre Córdoba y Trassierra, a diez y dos o dos y medio kilómetros de distancia de cada una de ellas, y en la vertiente occidental de la Sierra de Córdoba. De no estar separados de la capital por esta pequeña cordillera, es indudable que hace muchísimos años que sus aguas, hoy totalmente perdidas, se habrían conducido a Córdoba, sabida cuenta de su considera-ble caudal, excelente calidad y escasa distancia, a la población.

Durante la dominación árabe, los cordobeses eran más afortunados, ya que según tonos los indicios, estas aguas eran conducidas a la opulenta capital del Califato de occidente. Su conducción es seguro se hacía a nivel constante, aprovechando el buzamiento de la sierra hacia el próximo Guadiato. Para salvar esta barrera, propone el señor Mallada, análogamente a lo propuesto 20 años antes por el señor quien quizá contaría también aprovechar el túnel para canalizar las aguas del Guadiato, en conducir aparte la de estos veneros tan próximos al sitio que proponía para la toma en el río; propone el señor Mallada, repito, la apertura del túnel o galería que podría servir de alumbramiento de nuevas aguas, al par que conducía a través de la llanura cordobesa, el caudal de los veneros de Trassierra.

El caudal de estos veneros se ha aforado en Agosto. de 1879; en Septiembre de 1905 por el señor Cid; en Mayo de 1912 por el señor Mallada y en Agosto de 1913 por una Comisión del Ayuntamiento.

Los resultados de estos aforos en litros por minutos, fueron:

Cuadro de aforos

El término medio de estos aforos es de 1.866 litros por minuto para el Bejarano y 1.026 para Escarabita. La suma de estos términos medíos arroja 2.892 litros por minuto, equivalente a 4.164 metros cúbicos en las 24 horas. Descontado el 25 por 100 por mermas de conducción, podrían llegar a Córdoba, 33.123 metros cúbicos en 24 horas que dan 31'2 litros por habitante y día para un censo de cien mil almas.

No comprendemos como las aguas de estos veneros -Bejarano y Escarabita- no se han Conducido a Córdoba todavía, habiéndose pensado tanto en hacerlo. Únicamente admitimos  como causa del retraso de esta urgente empresa, el recelo que hayan inspirado las labores mineras que se creían. indispensables para salvar la pequeña cordillera que los separa de Córdoba. Son estas labores según proponía el señor Mallada unos. cuatro mil metros de túnel y cerca de mil quinientos metros de pozos, necesarios para la apertura de aquel. Esta obra, teniendo en cuenta los servicios de perforación mecánica, desagüe, ventilación y costosa fortificación que exigiría, implicaría un gasto, no inferior hoy a un millón de pesetas, y serian necesarios cuatro años para terminarla.

Al adoptar y aconsejar el señor Mallada este sistema de túnel o galería, desecha la solución de conducir las aguas a cielo abierto o por zanja, rodeando las vertientes de la Sierra que directamente caen al Guadiato. En efecto, este otro sistema sería también muy costoso aun que no tan lento, por el excesivo recorrido a que daría lugar. Como antes indicamos es en nuestra opinión, este sistema el que emplearon los árabes. Una tercera solución, que si en la fecha en que el señor Mallada escribía su Memoria no se consideraba tal vez admisible lo es hoy, y, a nuestro modo de ver, es la que debe aplicarse para hacer salvar el caudal de a gua de los veneros del 'Bejarano" y "Escarabita", el obstáculo que los separa de Córdoba. Es esta la solución mecánica, la elevación de las aguas por una instalación de bombas impulsoras.

Estructura hidráulica de la Fuente del Elefante (Fotografía de Vértice)

Hecho el captado de los veneros, todos de Trassierra, se construiría un depósito en la cota más elevada y próxima a la vertiente de Córdoba, del perfil que se eligiera para remontar la sierra. Lleno este depósito por medio de las bombas, el agua, al caer a la vertiente que mira a Córdoba, con un desnivel mayor que el que hubo que salvar para elevarlas, producirla la energía necesaria para aquella elevación en la opuesta vertiente.

La maquinaría necesaria sería: dos grandes grupos moto-bombas y uno pequeño para la carga inicial de depósito, emplazados todos en el barranco en que emergen los veneros; al pie de la vertiente que mira a Córdoba, la Central generatriz con la turbina  y generador y además un motor de aceite pesado con otro generador pequeño, necesario, este para iniciar el ciclo y suplir las pérdidas de energía. Toda esta maquinaria no costaría ni la tercera parte de lo que se gastase en la apertura y fortificación del túnel y pozos. El tiempo invertido en su instalación y habilitación sería, la cuarta parte del necesario para la terminación del túnel y pozos.

Por estas razones y otras muchas que no aducimos por no alargar demasiado este trabajo, no dudamos en aconsejar esta solución como la más económica y rápida para hacer salvar a las aguas de los veneros de que nos ocupamos, el obstáculo que los separa de Córdoba. Ciertamente  por este procedimiento no se ensaya la probabilidad de alumbrar, nuevo caudal de aguas al perforar la galería aconsejada por el Señor Mallada, pero, aparte de que la cuantía de este caudal es imposible preverla, no creernos conveniente retrasar por una gran probabilidad, el urgente aprovechamiento de lo que es una realidad.

Fuente del Elefante (Fotografía de Vértice)

Al ser conducidos a Córdoba los veneros de Trassierra cruzaría la tubería muy próxima al venero de "Santa Teresa" enclavado en la finca "El Ochavillo", cuyo caudal debiera incorporarse al de los anteriores. Este manantial, con su caudal mínimo de quinientos litros por minuto, de agua perfectamente potable, que daría unos siete litros diarios por habitante para. el repetido censo de cien mil almas, situado a poco más de dos kilómetros de Córdoba y aproximadamente a la misma distancia de la conducción del venero de "Vallehermoso", es también muy extraño que no se haya conducido a Córdoba hace ya tiempo.

La pequeña elevación que. sus aguas exigen, dada su cota de emergencia, está ampliamente compensada por su proximidad sin igual al sitio donde se habrían de utilizar. La importancia del caudal de este manantial y la calidad de sus aguas, inducen a suponer que no se trata de aguas freáticas, sino más bien de alguna vena que brotando entre los estratos de la vecina Sierra a un nivel inferior hoy al del recubrimiento cuaternario, se ha abierto paso a través de la porosidad de esta  formación fluvial.

No sería aventurado tampoco suponer que estas aguas estuviesen relacionadas con algún alumbramiento, hoy perdido y desviado, de la época romana o árabe. Sigue este venero en importancia, entre los próximos a Córdoba, a los de "El Bejarano" y "Escarabita" y en nuestra opinión, aventaja al de "Vallehermoso". Sumado su caudal al de los dos primeros, proporcionarían a Córdoba unos cuarenta litros por habitante y día, y sumados también a los diez litros diarios de qué ya dispone, según dijimos al principio, quedaría Córdoba ampliamente dotada de aguas verdadera y naturalmente potables, sin que puedan inspirar el recelo que siempre sentirían sus vecinos para utilizar aguas de río sea cual fuere y aun cuando se depurasen, para satisfacer aquella necesidad fisiológica.

Resuelto así este problema de máxima urgencia, podría abordarse el de elevar aguas del Guadalquivir o tomarlas del canal del Guadalmellato, de una manera progresiva y proporcionada al crecimiento de las necesidades industriales y mejoras higiénicas que Córdoba vaya desenvolviendo. 
Utilizar aguas de río para beberlas habiendo en un radio máximo de diez kilómetros de Córdoba veneros de excelente calidad y cantidad más que suficiente para aquel fin, dudamos que nadie se atreva a aconsejarlo. Solo me resta una observación en lo que a la conducción a Córdoba de los veneros del "Bejarano", "Escarabita" y "Santa Teresa", se refiere.

¿Se ha de extender aún una nueva tubería que vendría muy próxima y casi paralela a la ya existente para la conducción del venero de "Vallehermoso"? Indudablemente no. Si, como tenemos entendido, la tubería empleada en la conducción de "Vallehermoso", es de sección suficiente, a ella deben afluir los otros tres veneros.

La forma de hacerlo, la manera de armonizar los intereses particulares con los del pueblo de Córdoba, es delicada labor que ha de desarrollar el Ayuntamiento. Para este y todos los detalles concernientes al abastecimiento de aguas potables de Córdoba, hay que contar con el patriotismo de todos. No demos a las futuras generaciones el espectáculo de una población de cien mil almas, sin suficiente agua para beber y no obstante plagado su contorno de conducciones distintas, como las varillas de un abanico.

Emilio Iznardi y Alzate, Ingeniero de Minas"

Bibliografía diario la Voz 1929 (facilitado por Isabel Burón)
Fotografías de Vértice, de la Escuela Politécnica de Belmez, Wikipedia y el autor

domingo, 19 de enero de 2014

EL PUENTE DE VALLEHERMOSO

Fotografía del puente de un solo arco

Días pasados, incitado a verlo por una fotografía que recibí de un amigo -Manuel Trujillo, de la Plataforma A Desalambrar-, integrada en un artículo sobre el viario de Medina Azahara, visité el Puente de Vallehermoso, o mejor dicho lo que queda de él, que es bien poco, nada prácticamente, un par de sillares de su lado oeste y el promontorio de entrada a su tablero desaparecido. 

Foto aérea del entorno

El Arroyo de Vallehermoso, unos metros más arriba del lugar en el que estaba el Puente -uno de los que configuraban el camino, llamado de los Nogales, según algunos autores, y de servicio a la ciudad palatina de medina Azahara-, se une con el de la Gitana, que a su vez llaman otros autores, rama oeste de Vallehermoso también. Esto de los arroyos es muy peregrino en materia de su toponimia. He elaborado con una fotografía aérea de Google  la traza del camino y los diferentes puentes.

Al frente el Puente de los Nogales

Continuamos el Carril de los Toros, antes de convertirse en el camino de Media Ladera, que a su vez es la Vereda de Trassierra, para que podamos entendernos. Una vez pasado el carril que nos señala al Puente de los Nogales, cuatrocientos sesenta metros arriba, hacia el oeste, que es la dirección que llevamos, se bifurca este camino a la izquierda.

Canteras de calcarenita del Cortijo de la Torrecilla

Pasamos por delante de unas canteras a cielo abierto, en el Cortijo de la Torrecilla y después, a escasos trescientos metros de la bifurcación, giramos a  la izquierda por otro camino que va paralelo al arroyo y este nos lleva al desaparecido puente.

Camino al puente, a la derecha el arroyo

Este camino, nos va a permitir ver como a un escaso medio kilómetro de andar por él, la unión del arroyo de la Gitana con el de Vallehermoso que es el que nos acompaña, y andados cien metros más, detrás de una curva, de las muchas que tiene el serpenteante arroyo y camino paralelo, veremos un vado a la derecha, un árbol y el promontorio citado en el primer párrafo. Entonces, si lleva poca agua podremos ver el par de sillares en la orilla derecha.  

Camino y al fondo finca de la Torrecilla

La fotografía me planteó muchas dudas. La primera de ellas es que la estimé del puente de los Nogales. Después de darle muchas vueltas, contar inclusive las dovelas del arco este del puente de los Nogales, y las de la fotografía y ver que no son el mismo número, empezaba a considerarla del de Vallehermoso, teniendo en cuenta que en el pie de foto así la nombraba. Por el ojo este del Puente de los Nogales no pasa el agua y por el de la fotografía sí, y luego está el árbol que el de Los Nogales no tiene, y el perfil del horizonte, lástima que no hice una fotografía buscando el ángulo desde la orilla derecha para comprobarlo. Lo pensé pero me obligaba a cruzar el arroyo.

Arroyo de la Gitana y de Vallehermoso

No obstante con las cautelas que, puedan precisar eruditos en la materia, me quedaré con un ligero porcentaje de duda de si la fotografía es o no del Puente de Vallehermoso. De todas formas el lugar no tiene duda alguna y el expolio de este puente tampoco, que ha sido del noventa y nueve por ciento, estimando el uno restante en los dos sillares citados. 

Promontorio del tablero y árbol

Para otro día dejo la visita, arroyo abajo, cerca de la pista que siempre llamábamos del Marques del Mérito -lo mismo que cualquier avioneta que surcaba el cielo de la ciudad, cuya propiedad achacábamos también al mismo personaje-, a lo que queda de un pequeño edificio religioso de siete metros de ancho por 8 de largo, del que solo quedan sus muros norte y sur, así como unas construcciones hidráulicas.

Sillares

Fotografías del autor, una del artículo citado

martes, 14 de enero de 2014

LOS DIOSES DE BERLÍN, OPERA PRIMA DE LUIS GUERRA

Portada del libro

De una sentada, para no perder la costumbre, me he leído la opera prima de Luis Guerra, "Los Dioses de Berlín". El autor es hijo de mi amigo Paco Guerra, cordobés cien por cien de la Huerta de la Reina, asentado en Vizcaya.

"Luis GUERRA nació en Sestao (Vizcaya) en 1973. Titulado en Administración y Gestión es un estudioso de la Historia del Tercer Reich participando en diversos blogs sobre el nazismo. Finalista en varios premios literarios entre los que se encuentran el prestigioso Certamen del Centro Cultural Blas de Otero."

El autor Luis Guerra

Pero la genética de Luis Guerra, a pesar de ser vizcaíno de nacimiento, es eminentemente cordobesa, sus padres son unos cordobeses que por los avatares del trabajo recalaron en Sestao y allí establecieron su familia. Pero luego hay otra importante conexión andaluza, la Editorial que publica su opera prima, Alcalá Grupo Editorial, está ubicada en la monumental Alcalá la Real (Jaén). Otra empresa andaluza que apuesta por la publicación de obras de diverso calibre, y sobre todo asequibles al gran público.

"Berlín, 30 de Enero 1933. Adolf Hitler es nombrado Canciller de Alemania. Los cargos más importantes son ocupados por las personalidades más poderosas del partido nazi. El control del país es solo cuestión de tiempo. Franz, policía y miembro díscolo de la aristocrática familia von Steigenburg, es invitado a unirse a la causa nazi. Consciente de la influencia de su familia en el partido de Adolf Hitler decide dejar a un lado sus reticencias y acepta el puesto en la Kriminalpollzei de Berlín. Su primer caso le conduce a la mansión familiar. Atrapado en una red de mentiras, poder y prejuicios es el momento de decidir entre unirse a los nuevos dueños de Alemania o enfrentarse a ellos sin importar las consecuencias."

Reverso 

La trama rueda entre un par de amores del honesto protagonista Franz Steinber hijo de una noble y poderosa familia alemana, y la ascensión de Hitler al poder en una Alemania casi destruida, campo de cultivo para el fascismo, que curiosamente no se menciona como tal. Detalla pasajes históricos novelados, y los manejos internos de esa meteórica subida a lo más alto de un gris cabo austriaco. 

La petición de disolución del  Reichstag al presidente Hidenburg, para poco a poco desde dentro con las armas democráticas ir aboliendo la propia democracia, utilizando un Acta Permisiva como era la Ley Habilitante, y gobernar sin pasar por el Parlamento. Y el detonante final del 27 de febrero de 1933, elemento esencial de persecución del Partido Comunista alemán, para conseguir todo el control del estado. 

En una palabra, los sucios manejos de la maquinaria de los estados, concretamente de las cloacas de los partidos, para lograr sus objetivos. Más o menos lo que ocurre en otros países que conocemos, salvando las distancias, cuyos métodos difieren poco, y que en el fondo ocultan todo lo demás. Todo ello forma parte del argumento.

Una interesante novela histórica que engancha, cuyas doscientas cuarenta páginas nos hacen pasar un buen rato además de la lección de la historia que en el fondo subyace.

Sobre la Editorial

Bibliografía de los textos.

lunes, 6 de enero de 2014

POR EL CAMINO 20, VEREDA DE TRASSSIERRA Y VALLEHERMOSO

La pancarta reivindicativa en la torre de las Siete Esquinas

Con un "dolor en el costado que por doler me duele hasta el aliento", me dispuse a hacerme el fuerte, proteger la costilla dañada y a realizar mi primera salida con la cordobesa y ciudadana Plataforma A Desalambrar. He de manifestar que me ha resultado muy satisfactoria. Una considerable respuesta de personal, miembros y no miembros de la Plataforma y una muy aceptable organización. Como no tenía intención de acabar el recorrido subiendo la vereda de Trassierra -desde el descansadero de la Gitana hasta el Cruce de Trasierra, o descansadero de Llano de Mesoneros, como figuraba en el folleto explicativo del desarrollo de la ruta-, por la baja forma física, pensé llevar mi coche hasta el Descansadero de la Gitana, volver andando hasta la última parada del llano del bus de Trassierra (Vista Sierra), y allí utilizando el mismo subir en él hasta el Cruce, y esperar el comienzo de la ruta.

Amanecer en la carretera de Trassierra

Esta operación me permitía no subir la Vereda de Trassierra hasta el Cruce, que si bien era similar distancia que la que pensaba recorrer para no hacerlo, era menos dura en cuanto a desnivel, aunque la que pretendía hacer tiene unas subidas y bajadas considerables, si fuese ciclismo diríamos que rompe piernas. Dudando hasta última hora, por el mencionado dolor, decidí finalmente efectuar lo previsto. A las siete y poco estaba en el Descansadero de la Gitana aparcando el vehículo, y pertrechándome. Aproveché una linterna tipo leds extraordinaria, que me regaló mi amigo Juan Lozano, para poder ver el camino y lo que es más importante que me vieran. 

El Castillo Blanco de la Albaida visto desde el oeste

El tramo de dos kilómetros y pico hasta Vista Sierra, lo hice aún no amanecido, aunque al fondo por el este, se veían algunas claras. Tuve un pequeño altercado con dos canes uno enorme blanco que brillaba a la luz de la linterna, y otro pequeño provocador y pendenciero, como lo son los de esta talla. Me hizo pensar en los dictadores conocidos y en algún ex presidente que, salvo Idi Amín, que era un teleñeco, además de un bestia antropófago, tenían el denominador personal de la carencia de altura. Como he aprendido que en estos casos aunque te intente paralizar el miedo, no se lo debes demostrar, salvé el incidente enarbolando el palo que siempre te da una cierta tranquilidad además de enfocarlos con los veinticuatro leds de la linterna que les molestaba. Incidente resuelto.

Un precioso y tímido amanecer sobre la ciudad

Lo cierto es que los dos kilómetros de noche cerrada y después tímido amanecer, tuvieron su interés. Los restos del ramal del acueducto estaban allí, más oscuros aún que de día, el agradable sonido del agua del arroyo de Vallehermoso y una vez ya en la carretera de Trassierra, la mole del Castillo Blanco o de la Albaida, que vista a esa hora desde el oeste, tiene su encanto. En ese lugar el reto que comenzaba y las dudas por mi forma física, que cada vez está más mermada (nunca ha estado buena del todo), me hizo tirar el guante al hacer la fotografía del Castillo y... perderlo. Claro cuando me di cuenta no era plan de volver y perder también el autobús. 

La parada del autobús en Vista Sierra

Fiel a su horario apareció en la lejanía y lo cogí. Cuatro viajeros más y yo éramos los pasajeros, lo conducía una chica y me alegró. Al pasar por la puerta del Castillo Blanco aún oscuro, vi el guante en el suelo. Dos pasajeros se bajaron en la siguiente parada, la residencia de San José, dos curvas más arriba del Balcón del Mundo, y otro en el cruce, yo.  Los otros dos siguieron. Espera en el Cruce hasta la llegada del personal. El termómetro de la gasolinera me señalaba que el día estaba haciendo su aparición, de un grado subió a cinco en la media hora aproximada de la espera.

El "fálico" monolito del Cruce

Puerta en marcha, antes reparto por la organización de un folio con el plano esquemático del recorrido y un texto que voy a utilizar en esta entrada por su interés.  "Comenzamos en la glorieta de unión de la Carretera de Trassierra, la que procede de Medina Azahara y la que va a Las Ermitas, que ocupa lo que fue el Descansadero del Llano de los Mesoneros, situado entre la Vereda de Trassierra y la Vereda del Llano de los Mesoneros. En este descansadero se situaba el Monolito de San Jerónimo compañero del que está en el Ayuntamiento. Ahora hay una réplica de ese monolito, lo que es un error, ya que no eran iguales, ni en su forma ni es su inscripción. En esta glorieta ahora hay una gasolinera."

El camino

La Vereda de Trassierra dice el texto, en el tramo que empezamos usando, "que tuvo una modificación de trazado y por lo tanto en parte no es el original. Sin embargo, es un trazado muy bonito por lo que se aceptó esa modificación."

Lo cierto es que las últimas aguas habían dotado de un atractivo al camino que, junto con los restos otoñales, lo hacían como dice el texto de la organización "bonito". Antes se me olvidó reseñarlo conocí físicamente a un amigo virtual de las redes sociales, Carlos Franco, excelente fotógrafo y experto senderista, que prácticamente hicimos el camino juntos. Tengo que agradecerle su preocupación por mí en muchos tramos que tenían una cierta dificultad, a sabiendas de mi lesión temporal. 

Más personal en el camino

Había que rodear algunas lagunas, que la deseada agua de estos días conformaban el camino, y recuerdo la máxima de Carlos a los participantes, 

-Si es necesario metes el pie en el agua pero  evita la caída. 

Recomendación a todas luces lógica. Hice ese primer tramo al alimón con Carlos y Pancho Gamero, que también estaba en el grupo con su compañera, con el que me une una amistad de varios años, y desde su punto de vista de experto, me aclaró la formación de la impermeabilización de esos suelos. Todos los días, se aprende.

Las nubes bajas en el horizonte

En ese primer tramo pudimos disfrutar de las vistas de un mar de nubes, al estilo del de Tenerife, que nos señalaban la depresión de las colas de la Breña II. "Llegamos al punto en que la Vereda de Trassierra se une con la carretera de Trassierra, en las inmediaciones de la urbanización Torre Horia. Aquí abandonamos la vereda para tomar el camino 25, que nos lleva al Cortijo del Caño, y de ahí el camino 26." El llano del Cortijo está precioso a esa hora de la mañana y un rebaño de ovejas estaba preparado para el pasto. Allí hicimos una pequeña parada.

Cartel de la Vereda de Trassierra

A continuación el vapor del suelo le daba al terreno al norte del cortijo un aspecto muy peculiar. Un perro se revolcaba en el humeante prado. Decir que a lo largo del camino siempre estaban presentes los revolcaderos de los jabalíes. "Este camino se encuentra usurpado por una parcela, por lo que tenemos que hacer una pequeña desviación. Por este camino llegamos a la Fuente del Arco." La seca Fuente del Arco fue objeto de una aclaración en su concepto de captación de sus aguas por Pancho Gamero, a preguntas de Manuel Trujillo.

Llegando a TorreHoria

"Desde la Fuente del Arco tomamos una pequeña desviación para visitar la Torre del Beato, una de las muchas atalayas de época islámica." Allí otra parada, y reposición de fuerzas con los bocadillos, y conocí a otro amigo, Manuel Cuestas, gerente de la empresa "Piérdete con Nosotros", dedicada al Turismo Activo, al que le hice una sugerencia para su oferta turística y le presenté al experto en aguas de la ciudad Pacho Gamero, que estaba relacionado con la citada insinuación.

La laguna en el camino

"Llegamos a la carretera de las Ermitas. Justo enfrente del camino por el que hemos llegado nos unimos al camino 20 de las OO.MM., que viene de la Fuente del Arco por otro carril y después por la carretera. Este camino se encuentra cerrado en este punto, entrada a la finca La Soledad (antigua finca Don Iñigo)." La entrada del camino estaba ocupada por una alambrada con un candado. Se pasó la misma evitando su destrucción y en ese momento se presentó el guarda, que dio la impresión que esperaba la llegada de los senderistas.

Prado y rebaño en el Cortijo del Caño

Días atrás había tenido la oportunidad de visitar la Finca La Soledad con Manuel Trujillo, para tratar de entablar contacto con los propietarios y solucionar el problema del paso. El yerno del guarda -ya que este no estaba-, recogió el número de teléfono de Manuel y el ruego de que le facilitara su suegro el teléfono de los Propietarios, parece ser que unos conocido empresarios de la joyería cordobesa. 

El cortijo del Caño

Se entabló una agria discusión,  aliñada con pérdida del respeto e insultos, por parte del casero-aperador-guarda, que perdió a mi modo de ver los papeles (porque el teléfono de Manuel no lo perdió, dijo haberlo tirado a la basura sin mirarlo siquiera), a pesar de enseñársele planos y datos de que, el camino por el que se pretendía pasar era público. 

Un breve descanso

La postura del guarda me recordó a la de la Sra. cajera del supermercado en el testimonial acto de los jornaleros del SAT del Sr. Gordillo. Y lo cierto es que la consideré lógica. El perro del cortijo (guardando las diferencias y con el respeto más absoluto) ladrando y molestando al visitante, se gana su pan diario. Es su trabajo. Pues lo mismo el trabajador del mismo, si tiene orden de la propiedad, tiene que ejercer su labor policíaca -empleo este término porque estimo no puede ser policial-, y más en los tiempos que corren, para evitar un despido. 

Más lagunas

Con la doctrina imperante del shock es mejor ser esbirro que morirse de hambre, aunque es un error, si todos a los que nos afecta la doctrina nos pusiéramos de acuerdo y fuésemos solidarios, los capitalistas perdían porque son menos afortunadamente y necesitan de los proletarios, ya que sin estos últimos no hay plusvalía.

La fuente del Arco

En el curso de la conversación descubrí que el casero-aperador-guarda, era conocedor de la existencia de la usurpación del camino público, porque le perdió la vanidad, al decir que a él no le importaban los papeles, que le presentaba educadamente Manuel Trujillo, porque sabía más que él de caminos en la finca y el que decía Manuel no era el verdadero. Al final seguimos el camino hasta llegar al lugar donde había almacenado, el casero-aperador-guarda, ramas cortadas de distintos árboles obstaculizando el paso o tratando de hacer desaparecer así la traza del camino o vereda de carne como el guarda le llamaba. 

La torre del beato

Este episodio me hizo pensar ¿No sería más lógico por parte del dueño de la finca, señalizar el camino, y permitir el paso por un baldío territorio improductivo, que exponer a su empleado a una discusión continua -que podía llegar a mayores- o exponerse él a una denuncia? De todas formas el problema, es el no desaparecido sistema caciquil casi feudal existente, y la desidia de las administraciones, verdaderas culpables, por estas cuestiones de usurpación de la propiedad de lo público, debiendo ser ellas los que las defendieran con la ley en la mano. Lo que ocurre es que como nadie denuncia, los propietarios hacen de su capa un sayo, y en ocasiones la autoridad los ampara dentro de la ignorancia de las leyes, o siguiendo la tónica de ser el cuerpo armado del poderoso ante el débil.

Se hace camino al andar, en la Soledad

"En la descripción y en los planos más antiguos el camino pasaba por el propio cortijo, sin embargo después cambió su recorrido por otro que sigue un arroyo. Seguiremos por este último." Se separaron las ramas del camino, se trocearon estas, y se dejó el mismo expedito. Hubo que hacer lo mismo en otro lugar también. Nos dejamos a la izquierda en otra atalaya las ruinas de la Torre de las Palomas. A la derecha un muro señalizaba la linde de las fincas, La Soledad, Lagar de las Niñas, Peñamelaria. Dejamos en esa misma mano también el camino que bajaba desde el Lagar de las Niñas.

La Torre de las Siete Esquinas y un solidario 
compañero de manifestaciones Paco Sánchez Galardo

"Por este camino llegaremos a la Torre de las Siete Esquinas, una de las más bonitas atalayas árabes y espléndido mirador de la Sierra." Efectivamente se llegó a la atalaya, y el paisaje sobre el valle precioso, espectacular. El skyline que se divisaba, iba desde la serranía de Jaén, hasta casi, con mucha voluntad eso sí, la Sierra de las Nieves y la de Grazalema,  pasando por la Peña de Martos (que si fuera de azúcar estarían los marteños chupa que chupa), la piramidal e inconfundible silueta de la de Alcaudete, las Subbéticas, el Torcal de Antequera,  la alturas de Estepa, que ocultaban las estribaciones de la Sierra de las Yeguas. En suma un horizonte de categoría. 

Cartel desplegado en la Torre de las Siete Esquinas

En la Torre de las Siete Esquinas la foto con el reivindicativo cartel de la Plataforma Ciudadana a Desalambrar. "El camino sigue por un senderillo que sale delante de la torre, y nos lleva en fuerte bajada a la Carretera de Trassierra." Luego la bajada, dejando al lado las minas de cobre y al otro las casas derruidas de los desaparecidos mineros, además del camino que nos llevaría a la finca de las Ventanas o Peña Melaria. La bajada serpenteante, de piedra suelta en muchos lugares, majestuosa, que obligaba a prestarle toda la atención, no sin a la vez disfrutar del precioso conjunto de Vallehermoso, que nos esperaba frondoso a la derecha abajo, con las abandonadas huertas de Los Paños, La Palma, etc. etc. y su poblada población de restos de diversas épocas, todos, o la mayoría relacionados con la cultura hidráulica. Más conocidos de asistencia a manifestaciones, a las que no van la mayoría de afectados, solo jubilados y comprometidos, nos dimos a conocer y saludamos allí. 

Sendero de bajada desde la Torre de las Siete Esquinas

"Cruzamos con mucho cuidado la carretera, y seguimos por la finca Vallehermoso, finca que en la actualidad es propiedad de la Agencia Tributaria y por tanto pública. En esta finca vamos a poder contemplar multitud de restos históricos ligados al aprovechamiento del agua, de origen romano y musulmán. Aquí nacía uno de los ramales el Aqua Vetus, y podremos ver tres alcubillas, un pozo de resaltos, cuatro albercas, unas curiosas escaleras y dos antiguas casas, una de ellas posiblemente con la función de batán. Llegamos al Descansadero de la Gitana, perteneciente a la Vereda de Trassierra." Una salida de agua de una de las grandes albercas del sistema de riego de los bancales, tiene una peculiar forma que recuerda a órganos genitales femeninos, como apuntó Conchi al ver la foto.

Venero en Vallehermoso

Aquí dejé el yo recorrido que, por la citada vereda y dos kilómetros y pico más arriba llevaba al grupo al punto de partida nuevamente. Yo había cumplido con mi objetivo y ahora me quedaba el descanso. Carlos que había dicho venirse conmigo, me aviso de que subía la Vereda, pero se vinieron Rosa y Antonio Blanco. El resumen personal de mi epopeya es satisfactorio. Eché de menos la presencia de Conchi, mi mujer, con la que he hecho muchos recorridos por la sierra, pero que por razones físicas más acusadas que las mías no puede hacer ahora. Me alegré de conocer personalmente a amigos que solo conocía virtualmente, y lamenté (de todo hay en la viña) ver a otros a los que no me merece la pena verlos. Y sobre todo valoro la organización y el objetivo de la Plataforma a Desalambrar de primera mano.

Construcción hidráulica en Vallehermoso

"Descripción en las Ordenanzas Municipales de 1884 de los caminos utilizados"

11.- Camino Vecinal y Vereda Pecuaria. El que partiendo de la cañada de la Mesta, en el paso a nivel denominado de Paradas, se dirige por terrenos del cortijo de Lubián, hazas de la Albaida, cortijos de Turruñuelos y de los Nogales, cuesta de Trassierra, llano de Mesoneros, hacienda del Rosal, hazas de Santa María de Trassierra, atravesando por el centro de la aldea del mismo nombre y...

El desagüe genital

20.- Camino Vecinal. El que partiendo de la carretera anteriormente descrita en el sitio denominado huertas de Vallehermoso, se dirige por terrenos de la huerta de las Ventanas al pié de la torre de Siete Esquinas y atravesando terrenos del lagar de Don Iñigo prosigue hasta la fuente del Arco, donde se incorpora con los que conducen a Trassierra y al lagar del Torreón."

Plano del recorrido


Fotografías del autor
Bibliografía del folleto de la Plataforma y plano.