domingo, 19 de agosto de 2012

LA PEQUEÑA SALAMANQUESA


El accidente

La pantalla de los cines de verano,  eran en el ídem., como “lo ‘cuadrao’, lo verde” del África de Gila, para las salamanquesas. Es un espectáculo verlas cazar los mosquitos con su carrera certera, que seguro significaba un bocado, un favor a los humanos. Ellas comen lo que a nosotros nos molesta. De vez en cuando por otra parte, estaba el habilidoso gato que desde una cornisa trataba de cazarlas, y   afortunadamente no podía, porque ellas con sus manos aventosadas corrían en vertical por la pantalla, y se paraban en los sitios más inverosímiles, alguna vez en la partes nobles de Jane o de Tarzán, lo que nos causaba una cierta complicidad y risas. Muchas veces sus "safaris" te hacían perder la principal escena. 

Tarentola mauritanica (Salamanquesa común de cine de verano)

Con la pérdida de los cines de verano –en Córdoba cada vez nos quedan menos, y los que quedan son gracias posiblemente al romanticismo de la empresa, o a no poder edificar en ellos- y las sofisticadas luces de las calles, hemos perdido casi totalmente a estos animales de porte prehistórico, más sufridos que las lagartijas, con unas leyendas urbanas graciosísimas. Ponen dos huevos cada seis meses, la incubación dura cuatro meses y pueden durar casi ocho años. Crecen muy lentamente y son inofensivas. Su nombre científico es Tarentola mauritanica. Son como pequeños caimanes, que de seguro serán sus primos de Zumosol. 

Una penetrante mirada y posición de acecho

Nosotros, en nuestra casa, en el balcón que también es bastante verde, un poco jungla, pero bien cuidada, tenemos alguna que otra viviendo. Nunca se las molesta, es más, difícilmente puedes cogerlas, y el riesgo es dejarlas rabonas, aunque tienen un mecanismo de regeneración de la cola perdida. Ojalá los humanos que pierden un miembro –me refiero a brazos o piernas, otros no son regenerables, vamos ni Moyano el Latonero- tuviesen ese mecanismo celular. Aunque la cola que les crece después es distinta de la primera, más lisa, sin rugosidades. En nuestra colonia particular hay, había, alguna adolescente.

Las ventosas

Esta mañana me lleve un pequeño disgusto, cuando fui a regar las macetas del balcón y me la encontré flotando, ahogada, en el cacharro que usamos para recoger el agua del aire acondicionado, y que ésta no caiga a la calle. Era la joven salamanquesa, de esas que luego de adultas decían los listos, y los menos listos, que si te escupían en la cabeza te quedabas calvo. Que yo sepa a mí no me escupió ninguna y tengo cada vez menos pelo. La dosis de mosquitos con la que contribuían diariamente a nuestro bienestar ahora nos atacará a nosotros. 

Al lado del azofaifo.

Se conoce que un descuido y su juventud ha sido la causa de su caída, pero lo que me extraña es que con esas ventosas de sus dedos no haya podido salirse del agua. Cierto es que me ha dado pena, era muy joven y tenía muchos mosquitos aún por comer. Nunca comprendí como algunas personas al verlas escupían. O como otras inmediatamente lo primero era querer matarlas. La puse en la maceta grande, donde está sembrada la semilla del azofaifo a ver qué pasa, también deseándole “que la tierra le sea leve” y su descomposición en elementos orgánicos sirva para algo. 

Fotografías del autor y de la Web
Bibliografía del accidente.

sábado, 18 de agosto de 2012

JAVIER RIBA - ALJIBE DE MADERA

Portada del disco Aljibe de Madera

Cuando conoces a una buena familia de toda la vida, practicamente, los éxitos de los hijos se disfrutan también. Antonio, su padre, fue compañero de trabajo del 69 al 72, Marí Carmen su madre, era la hija del tabernero frente a la empresa, luego la conozco también desde la juventud. Luego la vida nos han mantenido cerca en diferentes etapas de la misma, por afinidades ideológicas  hasta la actualidad. Ahora coincidimos en algunos conciertos de Javier, su hijo, o Gabriel el nuestro, y seguro que siempre en las manifestaciones por los derechos que estamos perdiendo los trabajadores. Ambos, Javier su hijo y Gabriel el nuestro,  son profesores en la misma disciplina, guitarra, y en la misma empresa, el Conservatorio de Música, Superior y Profesional respectivamente, pero en modalidades distintas, clásica y flamenca.

Cuando miras para atrás y ves a Javier niño (tiene un año más que nuestro hijo mayor), en uno de los primeros conciertos que dio, y al que fuimos invitados por su padres, que de seguro tengo alguna grabación en mi archivo -entonces siempre grababa vídeo-, pero me funciona fatal el índice para buscarla, y ahora le escuchas un nuevo disco y te deleitas con su categoría como músico y compositor, ves primero como se forja un artista y como la vida se va pasando. 

En esta entrada homenaje a ese disco Aljibe de Madera, como interpreto es la guitarra, un contenedor de esas notas una detrás de otra, que constituyen las melodías que de seguro están almacenadas para siempre en su caja o "Aljibe". No se si estoy infringiendo alguna ley, transcribiendo los textos del libreto de su disco -que son una pieza literario-didáctica de Andrés Segovia-, y algún trozo de su música, en el único objetivo de difundir su obra y que las personas interesadas lo adquieran, ya que este es el fin primordial de toda obra, que sea adquirida por el público. 

El maestro

"BIOGRAFÍA DEL GUITARRISTA 
JAVIER RIBA 

Javier Riba (Córdoba, 1974) es profesor superior en la cátedra de guitarra del Conservatorio Superior de Música «Rafael Orozco» de Córdoba, labor que compagina con la actividad como concertista e investigador. Discípulo de José Rodríguez y Manuel Abella, completó su formación con José Tomás, Leo Brouwer, Demetrio Ballesteros y Ricardo Gallén, entre otros. Premiado en varios concursos internacionales de interpretación y composición, tiene editadas varias obras de su autoría: Cinco estudios de Ecija (Ópera Tres) y Acerca de la felicidad (primer premio en el Concurso de Composición «Ciudad de Logroño, 2004). En el año 2008 publicó el CD Isaac Albéniz, la guitarra soñada (Tritó TD0050), que contiene la primera grabación de Evocación, El Puerto y Almería de Iberia en transcripción para guitarra sola. Comprometido con la música de su tiempo, colabora habitualmente con el compositor cubano Leo Brouwer y ha estrenado obras de Angelo Gilardino y Juan de Dios García Aguilera, quien le ha dedicado su Quinteto con guitarra y, más recientemente, su concierto para guitarra y orquesta Páramos del infierno de El Bosco, que Javier Riba estrenó en el Auditorio Nacional de Madrid bajo la dirección de Manuel Hernández Silva y la Orquesta de Córdoba."


El contenido


Una muestra musical "Romance del Pescador"

Texto de Angelo Giradino

Para rendir homenaje a la memoria de Andrés Segovia en el vigésimo quinto aniversario de su fallecimiento, el guitarrista cordobés Javier Riba no ha apostado por exaltar la gloria del maestro -por ejemplo, proponiendo alguna de las páginas más famosas de su repertorio- sino que ha querido visitar los parajes musicales de su juventud con el propósito de revivir, en la penumbra de la historia, las chispas que prendieron la llama y alimentaron la vocación de aquél que estaba destinado a convertirse en el emblema viviente del arte de la guitarra en el siglo xx.

As¡, el programa grabado por Javier Riba debe entenderse como un viaje musical y poético en un territorio bailado por las luces del alba: cada pieza es la música de una escena plagada de presagios y pródiga en inquietudes hacia un futura espito en el libro del destino y gobernado por la voluntad de las musas, pero aún no revelado ni vivido.


¿Cómo era Andrés Segovia a los doce años, es decir, en 1905? Era un mozalbete hechizado por la belleza de Granada -donde, proveniente de Villacarrillo (Jaén), hacía poco que se habla instalado con sus tíos, sus padres adoptivos-. Ya ardía en él la pasión por la guitarra, instrumento que había comenzado a pulsar de un modo instintivo, frecuentando -en detrimento de sus deberes escolares- la compañía de algunos tocaores flamencos. Una historia no probada, pero digna de ser cierta, quiere que llegase a sus manos -nadie sabe decir cómo- la guitarra del difunto Paco de Lucena, el más grande guitarrista flamenco de su época. A los ojos del niño Segovia, Paco de Lucena era una especie de héroe que había abandonado prematuramente esta tierra para ascender al paraíso de los gitanos y que era recordado, por todos aquellos que le hablan conocido, como un ser superior de mirada ardiente y trato cortés a quien las mujeres se rendían sin recato. Andrés Segovia tocaba alguna de sus falsetas, que representaban, para él, la cumbre de la música. Pero sus amigos guitarristas -algunos años mayores que Segovia- habían comprendido que aquel muchacho tenia flechas especiales en su arco y un día lo condujeron a una reunión que le reveló su destino. En un carmen del pintoresco barrio del Albaicín habitaba el coronel retirado José Gago Palomo, que recibió a los jóvenes guitarristas y les presentó a su amigo, el abogado Gabriel Ruiz de Almodóvar escritor, prestidigitador y culto aficionado que tocaba la guitarra fina, totalmente desconocida para Segovia. Almodóvar se sumergió en los preludios de Tárrega (no sabemos cuáles, aunque las opciones en aquella época eran muy limitadas, ya que solo se habían publicado cinco), y el muchacho se exaltó hasta el delirio. Su vida quedó marcada para siempre: se convertiría en SEGOVIA.

El homenajeado Andrés Segovia

Esta escena es evocada por Javier Riba no solo con la ejecución de siete preludios tarreguianos (probablemente más de cuantos podía conocer Ruiz de Almodóvar), sino también -¡y esto es casi milagroso!- pudiendo disponer de la guitarra que el abogado granadino tenía entre sus manos aquel premonitorio día del año 1905. Se trata de un instrumento construido por el guitarrero Vicente Arias, gran artífice del cual Ruiz de Almodóvar era cliente fiel, y que ha sido recuperado hace unos años -con la evidente y generosa participación de la diosa Fortuna por Javier Riba- de los herederos granadinos del jurisconsulto-escritor-guitarrista. La calidad sonora de esta guitarra es indescriptible, y es fácil imaginar cómo el jovencísimo Segovia, escuchando tal maravilla, se dio cuenta enseguida de que necesitaba olvidar la sonoridad primitiva del flamenco que lo había absorbido hasta ese momento.


Ocho años después, un veinteañero Andrés Segovia había conquistado ya, con sus conciertos, las ciudades andaluzas: Granada, Córdoba y Sevilla fueron (en ese orden) las etapas de sus primeros y resonantes éxitos. En la primavera de 1913, decidió probar fortuna en Madrid, y se presentó con un recital en el Ateneo de la capital la noche del 6 de mayo. Para la ocasión, Manuel Ramírez le regaló una espléndida guitarra construida en su taller por Santos Fernández. El programa no parecía distinto del de los seguidores de Tárrega, pero contenía una sorprendente novedad: la transcripción -llevada a cabo por el propio Segovia- de la segunda de las Deux arabesques para piano de Claude Debussy, autor que, en la época, seguramente no era muy popular para el público madrileño que asistía a los conciertos, y a cuya música los mismos pianistas se acercaban con cautela. Este gesto audaz revelaba muy a las claras  las aspiraciones del joven Segovia de situarse en una categoría diferente a la del resto los guitarristas -poco estimados por los músicos y prácticamente ignorados por las audiencias cultas- y su propósito de desempeñar un papel protagonista en la vida artística de su época.

Con Benjamin Verdery año 1980


Algunos estudiosos se han preguntado de dónde tomó Segovia su inspiración para transcribir la segunda de las Deux arabesques debussyanas, y opinan que el estimulo pudo surgir del concierto que ofreció en Córdoba, en 1912, Alfred Cortot, concierto al que asistió el joven Segovia, que recibió una enorme impresión. Personalmente, no creo en esa hipótesis. De hecho, no nos consta que Cortot -debussyano un tanto recalcitrante- hubiese tocado nunca las Deux arabesques. Creo más bien que Segovia pudo conocerlas a través de Rafael de Montis, aristócrata sevillano, pianista de cultura cosmopolita, que le había tomado afecto al joven guitarrista y le ayudó a introducirse en los ambientes musicales de su ciudad. Las Deux arabesques habían sido publicadas por Durand en 1891, y me parece bastante probable que Montis, quien frecuentaba de manera asidua a los más importantes pianistas de la época, tuviese esa partitura y la tocase para su propio deleite y el de sus amigos (Montis no se entregaba a la ardua tarea de los conciertos públicos). Dado que la transcripción de Segovia no se ha conservado, Javier Riba ha procurado remediar esa pérdida: su homenaje a Segovia es también, en este caso, además de la interpretación de la pieza, la creación de un texto guitarrístico en el que el estilo de Debussy y el de las transcripciones segovianas resulten equilibrados: ¡temeraria empresa!


En el camino de Segovia hacia la fama, Barcelona fue una etapa fundamental. Allí llegó por primera vez en 1915, allí conoció a Gaspar Cassadó -cuya amistad y colaboración serían muy valiosas para el joven guitarrista- y también en la Ciudad Condal frecuentó -tras haberlo conocido en Valencia- a Miquel Llobet. Segovia fue presentado a otros músicos, entre ellos al compositor Jaume Pahissa. En el programa de Javier Riba encontramos reflejos multicolores de estas relaciones. La barcarola Cançó en el mar, compuesta por Pahissa en Sitges en el verano de 1919, es probablemente la primera pieza escrita por un compositor no guitarrista para Segovia, y también la primera obra de su "repertorio oculto", aquel que Segovia no tocó nunca en sus conciertos ni tampoco grabó en sus discos, pero que envió hacia al futuro -como el mensaje en una botella lanzada al mar- y lo hizo accesible para la posteridad a partir de 2001, primer año del nuevo siglo y del nuevo milenio. El distanciamiento de Segovia en relación con la pieza de Pahissa le llevó incluso, afirmar -en su biografía incompleta- que el compositor sólo estaba interesado en escribir para gran orquesta, y eso a pesar de que el manuscrito de la Cançó hacía décadas que obraba en su poder. Segovia declaró también que el primer compositor dispuesto a responder a sus demandas para la construcción de un nueva repertorio guitarrístico había sido Federico Moreno Torroba. La tácita, pero elocuente, respuesta de Pahissa fue, en 1937, otra, más voluminosa, composición pata guitarra, el tríptico titulado "Tres temas de recuerdos", que dedicó a Segovia, pero de cuya existencia no informó nunca al amigo guitarrista. De hecho, el manuscrito fue enviado a Segovia, cuarenta años más tarde, por la viuda de Pahissa. Así, el diálogo entre los dos músicos se proyectó en la posteridad: se hablaron a través de quienes los hemos leído, pero no cara a cara.

Cartel concierto de Logroño mayo 2012
La relación entre el joven Segovia y el no tan joven Llobet fue, al menos en apariencia, cordial. Eran dos artistas completamente diferentes por su carácter, su cultura y su estilo de vida, pero se estimaban recíprocamente, Es indiscutible el hecho de que el arte del más experto de Llobet habla ejercido cierta influencia sobre su formidable colega. A Segovia no le impresionaron las interpretaciones de Llobet, pero se dio cuenta al instante del valor de sus composiciones y, sobre todo, de sus transcripciones de Albéniz y Granados que adoptó en Sus programas, aportando modificaciones puramente subjetivas de algunos detalles. Para rememorar esta relación -que no fue de maestro y alumno, sino entre colegas de profesión- Javier Riba nos propone la magistral versión de Llobet de "Córdoba" -uno de los más fascinantes paisajes musicales de Albéniz- y dos páginas de "El amor brujo" de Falla. Segovia no incluyó nunca en su repertorio estas transcripciones, pero absorbió plenamente la lección de Llobet sobre el arte de recrear en un ámbito guitarrístico "real" páginas que, aunque escritas para piano o para orquesta, Tenían como trasfondo una guitarra virtual.


Manuel de Falla, componiendo en el mes de agosto de 1920 su "Homenaje - Piêce de guitare écrite pour 'Le tombeau de Debussy", rindió un tributo de reconocimiento al gran músico francés y fue capaz, de  concentrar, en una pieza breve y densa, todos los aspectos que habían contribuido a formar en su mente la imagen ideal de la guitarra. Fueron tres los guitarristas que inmediatamente pusieron su arte al servicio de esta composición: Miquel Llobet, Emili Pujol y Andrés Segovia. Este último no fue el primer guitarrista en interpretar la obra de Falla, pero cuando en 1922, impulsado por al compositor y sus amigos granadinos, tuvo lugar en Granada el Festival de Cante Jondo, Segovia presentó la pieza en una serie de cuatro conciertos vinculados al evento. La incluyó también en el programa de 1924 de su debut parisino y, en 1952, hizo una memorable interpretación discográfica de la misma. Con la grabación de Javier Riba -aunque en conexión con la matriz estilística propia del intérprete, que, evidentemente, ha llevado a cabo una larga y profunda reflexión sobre el carácter de la obra y sus más mínimos detalles de escritura- se tiende a recuperar algunos aspectos interpretativos de Segovia, en concreto el equilibrio entre la exploración rítmica de la danza lenta y la fluctuación -aparentemente libre de los melismas-. Se trata de un factor determinante en relación con el pensamiento musical de Falla, que sin duda no concebía el Homenaje como una truculenta marcha fúnebre, ni como un lánguido balbuceo vocal.


Traídas a colación las transcripciones de Albéniz y de Falla por parte de Llobet -lo que nos obliga a recordar también aquellas, ciertamente magistrales, de Granados- sólo le quedaba a Javier Riba, para culminar su evocación del amanecer segoviano, arrojar algo de luz sobre las obras de los autores que fueron dignos sucesores de los tres anteriormente mencionados.


Pedro Sanjuán hizo fortuna en Cuna y después en los Estados Unidos, aunque cuando compuso para Segovia su obra titulada Una leyenda (1923) se encontraba aún en España, donde segura la estela dejada por Isaac Albéniz. Quizá es del toda casual, en esta pieza teñida de alhambrismo, una semejanza (atmosférica, no textual) con de "Capricho árabe" de Tárrega, además de con las postales más exóticas de Albéniz.


Por su parte, parecen orbitar en torno a Granados las composiciones da Vicente Arregui, José María Franco y Gaspar Cassadó. Arregui, con sus "Piezas líricas", escritas en los dos últimos años de su vida, encarna perfectamente el tardorromanticismo ibérico, suspendido entre los ecos del canto popular y el gusto por el intimismo de la música de salón: en la "Canción lejana" se oyen las voces de la calle, pero desde la penumbra de la típica vivienda aristocrático burguesa que, en España, no desdeñaba colocar, en la sala de música, la agraciada presencia de una guitarra junto a la protocolaria e imponente de un piano.


José María Franco, en su "Romanza" -que Segovia presentó en los conciertos de su segunda gira argentina, en 1921, junto a la "Danza", también recién compuesta, de Federico Moreno Torroba-, renuncia a todo entusiasmo y la obra fluye en una delicada, casi elegíaca, confesión de afectos. Su autor es un poeta crepuscular crecido a la sombra de los maestros pianistas, con un natural apego por la guitarra. Sorprende el hecho de que no siguiese insistiendo en alimentar el repertorio de Segovia.


Enérgica, viril y rapsódica es, por el contrario, la Catalanesca de Gaspar Cassadó. El gran violonchelista, amigo del alma de Segovia desde su primer encuentro en Barcelona, habría podido dedicarse con muchas posibilidades de éxito a la composición, que sin embargo cultivó de forma limitada a causa de sus obligaciones y compromisos como concertista. Esta es la primera de las obras que escribió para Segovia. Su fuerte impronta danzaba,-de cuño exquisitamente catalán- podría inclinar la composición hacia el primitivismo si este no estuviese equilibrado por un consumado refinamiento armónico y rítmico. En sus sucesivas piezas para guitarra, aunque elegantes, Cassadó no volverá a lograr el acierto de esta pequeña obra maestra. Javier Riba nos descubre la pieza en su sentido más pleno y, al restituirla traducida a sonido, nos obliga a preguntarnos por qué Segovia no volvió su vista sobre una composición que, aunque deudora de Granados, no parece demasiado distante de algunas composiciones de Bartók.
Con Leo Brouwer
Discípulo de Manuel de Falla, Ernesto Halffter fue un invitado efímero al banquete de los autores que escribieron música para la guitarra de Andrés Segovia. Más tarde -ya en las puertas de su vejez- Halffter honró el instrumento con el bellísimo "Concerto" de 1969. El fugaz encuentro entre Ernesto Halffter y Segovia se concretó en 1923 con las tres piezas que conforman el Peacock-Pie, que inmediatamente el guitarrista presentó en un concierto. No sabemos por qué no continuó la colaboración entre los dos jóvenes maestros; mejor dicho, yo sí sé la razón, pero no tengo los documentos para demostrarla y por tanto no puedo exponerla públicamente (quien haya leído la carta escrita por Segovia a Manuel Ponce habrá podido intuirla). Sabemos que, posteriormente, Halffter reelaboró el Peacock-Pie para piano a cuatro manos. En ésta grabación se ha querido devolver al cauce del repertorio segoviano la composición que su autor expatrió al territorio pianístico y, dado que de la versión para guitarra solo se ha podido recuperar el manuscrito -de mano de Segovia- de la primera pieza, "Sérénade", Javier Riba ha transcrito para guitarra las otras dos: "Valse", y "Petite marche". En estas piececitas se puede reconocer la elegancia un tanto decaída e irónica del autor ele la "Sinfonietta", un músico que Segovia debería haber tenido en mayor consideración.


La España musical de la época estuvo celosamente vigilada por Adolfo Salazar, el más importante crítico de su tiempo, quien a veces se atrevió a exponerse como compositor. Conociendo su éxito, no quiso quedarse al margen de la oleada de gloria que estaba levantando Segovia en el mundo musical europeo y, en 1925, compuso -dedicándoselo a Isabelita García Lorca- un tríptico titulado "Tres piececillas para guitarra", formado por: "Bolerito", "Romancillo" y "Sevillanas del gato". El tríptico fue publicado en Paris, en 1930, por Max Eschig, en la colección dirigida por Emili Pujol, con digitación de Miquel llobet. En la edición, las tres piezas se han unificado sin solución de continuidad, y se ha eliminado el primer y tercer título; la obra se llama ahora "Romancillo". En todo caso, la sustancia musical es la misma en las dos versiones. Se trata de refinadas armonizaciones guitarrísticas de cantos populares españoles. Pero Segovia, en aquel periodo, estaba enfrascado por completo en las obras de su proveedor preferido, Manuel Ponte, y apenas tenía alga de espacio para el fresco "Fandanguillo" de Turina y para... Segovia -el muy espiritoso retrato musical que le había regalado Albert Roussel. Con las piececillas de Salazar, simplemente, no sabía qué hacer. Javier Riba pone remedio a ese desaire... ¿No es esta también una forma de homenaje?


Angelo Gilardino
Traducción: Julio Gimeno 
Revisión: Luis Briso de Montiano"

Facebook de Javier

Fotografías del disco y del archivo de Javier Riba
Bibliografía del libreto del mismo.

viernes, 17 de agosto de 2012

¡LAS ESCULTURAS DE LA ISLA NO ESTÁN!

Desde el puente nuevo

La Isla de las Esculturas o de los escultores, fue un proyecto dentro del I Simposio de Escultura de Córdoba, en el año 2004, hace ocho años. Doce artistas entre nacionales y extranjeros: Nagi Farid, Frederic Gómez, Joaquín Castro, Gaulterio Moceen, Cristóbal Serrano, Antoine Basbous, Majid Jammoul, Fernando Pinto, Jivko Sedlarski, José María Serrano, Lawrence Gundabuka y Mohamed Bajano, bajo un sol cordobés esculpieron del 1 de mayo al 14 de junio del citado 2004, las esculturas.

Desde la orilla izquierda. Sabes que está la isla por los eucaliptos, pero nada de nada

De los artistas me honro ser amigo y admirador de uno de ellos cuya valía artística está sobradamente demostrada; la escultura del paseo de Renfe en los Santos Pintados; la del Padre Cosme en la plazuela de las Cañas y un larguísimo etc. de obras a cual más interesante. Claro lo que nos ocupa no es la obra de José María Serrano Carriel, que es a quien me refiero, y se lo merece de sobra, sino la Isla.

Más abajo no hay ni resquicio

Las estatuas ya no se ven, que es lo mismo que no estar, primero probé fotografiarlas desde la orilla y nada, luego desde el Puente Nuevo tampoco. Esto es lo que pasa con los políticos respecto al arte, que no se ven, bueno y con otras muchas cuestiones, la foto y luego el olvido. A nadie con dos dedos de frente se le ocurriría hacer unas obras para enterrarlas, en este caso de vegetación. A nadie se le ocurriría hacer unas obras de arte en un lugar donde nadie podría verlas. Yo no entiendo como a sabiendas que es una zona inundable no buscaron otro emplazamiento ¿es que no existen zonas en la ciudad donde poder disfrutar de estas obras de arte? No es un desprecio absoluto a los artistas y sobre todo a la cultura. Puede parecer una tontería pero en cualquier jardín o parque de la ciudad estarían bien ubicadas.

Lo que fue un tiempo efímero

Por ejemplo en el Parque Cruz Conde que después de los “despueses” se ha quedado de dulce, ya lo quisiera para mi barrio. Y a propósito de mi barrio, otro lugar podría ser el famoso e inacabado (otro falso proyecto, otra mentira más) Parque del Arroyo de Pedroches, o para no barrer para casa, inclusive en el de la Asomadilla. ¿Será por sitios?

Desde otra perspectiva, orilla izquierda

Es tremenda la desidia y la falta de asesoramiento, si el político de turno no entiende el arte –que en un elevado porcentaje no-, o piensa con la mentalidad electoral y cree que eso no sirve ¿Hacer una muestra para dejar que la jungla se la coma? ¿Implantarla en un lugar que nunca se podrá visitar, y quedarse tan panchos? Y luego el abandono y a ninguno de los responsables se les cae la cara de “vergüenza cultural”, porque esta vergüenza es cultural. No se dan cuenta que cada vez la gente es menos tonta.

Un artista a cincel y martillo. 
Increíble que de ese bloque salga después una obra de arte

¿El castigo a los culpables del despropósito? Como estamos con la piedra, me acuerdo lo que decíamos cuando uno era chico, a picar piedra a las canteras de Pedroches. Eso desde luego se merecían, los promotores, los encubridores y los/as mentiroso/as, que cada vez decían cosas distintas, que si una barca, que si una pasarela, que si…  Esto podría ser otro reclamo cultural turístico se ponga donde se ponga. La pena es ver como otras ciudades capitalizan cualquier cosa, aquí solo el flamenquín y salmorejo. Aunque también es arte, pero culinario.

Fotografías del autor y de la red
Bibliografía de la calle

jueves, 16 de agosto de 2012

UN JARDÍN EN EL MUSEO, UN MUSEO EN EL JARDÍN.



Interesante exposición en el Museo Arqueológico sobre la vegetación en la ornamentación de los elementos arquitectónicos. Estará hasta el 30 de septiembre en horario del museo, gratuita y se facilitan los textos que aquí se publican. Merece la pena porque ya que esta uno allí disfruta del propio museo. Fotografía permitida sin flash y sin trípode.

"Desde la más remota antigüedad, la vegetación ha formado parte de los sistemas ornamentales con los que la humanidad han prestigiado algunas de sus obras mas importantes: los elementos arquitectónicos que formaban parte de los edificios en los que transcurría su existencia y muchos de los artefactos empleados en su vida cotidiana, elevándolos así a objetos de arfe. La columna, por ejemplo, no es sino una interpretación del árbol: su esquema básico de basa, fuste y capitel se corresponde con las raíces, el tronco y la copa de aquel.

Bienvenidos, pues, a un un jardín muy particular, hecho de árboles, hojas, flores y frutos esculpidos en piedra o dibujados en la cerámica. Están ahí, dando vida a capiteles, sarcófagos, jarras, frisos... Recorriendo el museo encontrará acantos, jazmines, manzanos, olivos, margaritas, narcisos, piñas, uvas, palmeras..., imágenes de plantas vivas, con las que hemos convivido, y todavía lo hacemos, desde hace milenios.

Así, a modo de recorrido temático transversal, en el museo conocerán piezas romanas, visigodas e islámicas, que contienen esas representaciones vegetales. Y se podrá conocer la información sobre esas especies vegetales concretas que están conservadas en el Real Jardín Botánico de Córdoba. En el Real Jardín Botánico, por su porte, se destacan las especies vegetales, señalando en qué piezas del museo se representan. Se han elegido las más abundantes y significativas:

ACANTO
Es la vegetación por excelencia del mundo clásico. Sus hojas conforman, ante todo, el capitel corintio y compuesto, del que son marca de identidad, aunque también pueden aparecer en otros elementos arquitectónicos, sobre todo en las ménsulas.
En el mundo clásico, el acanto se concentra básicamente, con escasas excepciones, en los capiteles; en el mundo islámico andalusí, sobre todo el califal, inundan otros elementos arquitectónicos (albanegas de arcos, cenefas, frisos...) y otro tipo de objetos, como la cerámica, donde los diseños son auténticas traducciones de los acantos arquitectónicos.

PALMETAS
Interpretación de la hoja de palma, es uno de los elementos vegetales de más antiguo empleo como ornamento en arquitectura y artes suntuarias.
Las. palmetas islámicas surgen de las formas clásicas y se diversifican en multitud de tipos. El arfe omeya andalusí está plagado de ellas, hasta el punto de convertirse en un símbolo identificador de la dinastía omeya. Las encontramos , así, en composiciones más o menos complejas en elementos arquitectónicos (basas, frisos, almenas, tableros...) y en objetos de uso cotidiano, como las cerámicas, sobre todo en la conocida como "verde y manganeso" califal, donde aparecen con frecuencia.

PALMAS
Otra derivación de la palmera la constituyen las estilizadas hojas con múltiples digitaciones que aparecen en algunos capiteles y otras piezas, como largos tallos digitadas o como roleos de hojas digitadas.

HOJAS
A diferencia de los acantos y las palmetas, las hojas de árboles y arbustos son motivos decorativos menos frecuentes. Con rasgos más o menos naturalistas las encontramos en objetos romanos. En el mundo islámico, la estilización abstraccionista las convierte en elementos ornamentales desnaturalizados que pueden adoptar múltiples configuraciones.

FLORES Y FRUTOS
Otro tanto se puede decir de las flores y frutos. Las flores desempeñan un importante papel como elementos terminales de composiciones complejas (flores de ábaco en capiteles romanos, flores mezcladas con roleos, florecillas del centro de volutas de capiteles islámicos, etc.), mientras que los frutos son bastante más infrecuentes. En el mundo clásica, éstos pueden tener rasgos más o menos naturalistas; en el mundo islámico han perdido cualquiera de ellos.

ROLEOS
Los roleos vienen a constituir una interpretación del "movimiento" vegetal, de las intrincadas marañas de los arbustos, de la, en definitiva, vida de las plantas.
Los roleos son , sobre todo, abundantes en la ornamentación de elementos arquitectónicos clásicos (frisos, ménsulas...), donde simbolizan la abundancia y la generosidad de la naturaleza, generadores de paz.

ÁRBOLES
Las representaciones de árboles son muy diversas. Pueden ser francamente naturalistas, como los ejemplos clásicos que se presentan en algunas piezas (sarcófagos: olivo, manzano...) o completamente estilizados y sometidos a un proceso de abstracción, como en las piezas islámicas, que son, además, representaciones simbólicas del axís mundi o del árbol de la vida."


Relieve decorativo con guirnalda de hojas y frutos. Mármol Siglo I d.C.

ADORMIDERA

Representación bastante fiel de una adormidera, dentro de una composición en forma de guirnalda formada por hojas, flores y frutos. En el arte romano, desde los tiempos del emperador Augusto (27 a.C.-14d.C), la guirnalda era una de las imágenes simbólicas de la abundancia y la paz.

Familia: PAPAVERACEAE
Nombre científico: Papaver somniferum L.
Descripción: es una hierba alta con el tallo cubierto de hojas, con flor de cuatro pétalos, generalmente rojos, algunas veces de color blanca, rojo oscuro o claro. El fruto es una cápsula oval.
Hábitat: jardines antiguos, terrenos baldíos, basureros, Planta ornamental, se vuelve silvestre. Es natural de la zona de los Balcanes, Oriente Medio. India y China. 
Curiosidades: La adormidera es una antigua planta medicinal cuya savia similar al látex tiene uso medicinal para aliviar el dolor, como medicamento para la tos y para tratar la diarrea, es una planta muy tóxica, puede producir síntomas de envenenamiento.

Fragmento de relieve perteneciente a un sarcófago. Mármol S. III d. C. 

OLIVO

La esquemática representación del olivo en esta escena de recogida de la aceituna no le resta cierto realismo, sobre todo en la bastante precisa descripción de las hojas del árbol. El resultado final es algo ingenuo, acorde con la estética de la plástica romana de los últimos siglos del Imperio

Familia: OLEACEAE 
Nombre científico: Olea europea L.
Descripción: El olivo es un árbol no muy elevado, de copa redondeada y tronco grueso, que en los ejemplares viejos se retuerce y encorva, dejando ver por sus tortuosidades que es planta que puede pasar largamente del millar de años. Fl fruto es la aceituna,  la cual era conocida entre los romanos con el nombre de drupa y ha dado nombre a todos los frutos de su clase: carnosos y con un hueso endurecido.
Hábitat: Su distribución es a lo largo de todo el Mediterráneo. 
Curiosidades: Por lo que respecto al mundo clásico, el olivo es "Símbolo de la Paz”. El olivo ha estado muy relacionada con los juegos atléticos, ya que los triunfadores en los Juegos Olímpicos eran coronados con ramas de olivo silvestre, equivalente a la medalla de oro actual.


Capitel corintio. Mármol s. I a. C. 

En los capiteles romanos, corintios y compuestos, el acanto se dispone en dos filas o registros de ocho hojas cada uno. Su aspecto es muy naturalista, sobre todo en los capiteles más tempranos, aunque también aparecen interpretaciones más estilizadas, como las grandes hojas acantizantes en algunos capitales de época de Adriano (117-138 d.C.)

Capitel corintizante. Mármol, Califal Siglo X.

En los capiteles islámicos, el acanto, dispuesto de la misma forma que en los capiteles romanos, ha perdido ya cualquier rasgo naturalista. En los labrados durante el Emirato (siglos VIII y IX), presenta un aspecto carnoso, que pierde progresivamente para convertirse en los capiteles califales (siglo X) en una auténtica maraña de hojas espinosas.

Ménsula. Mármol, s. I d.C. 

Aparte de los capiteles, el acanto aparece también en la ornamentación de otros elementos arquitectónicos romanos, como las ménsulas. En ellas, una gran hoja, muy naturalista en el caso de esta pieza, suele ocupar su cara inferior

ACANTO

Nombre científico: Acanthus mollis L.
Descripción: Es una planta herbácea, de hojas lampiñas, insertas a nivel del suelo, agrupadas, grandes y divididas. Posee flores blancas, en altas espigas colíndricas. Tiene uso ornamental y medinal en dolencias gfastricas y de garganta.
Curiosidades: Dioscórides trata del acanto en el libro de Materia Médica en el que dice así: El acanto llamado pederota de los romanos, nace en los huertos y en los húmedos y pedregosos lugares. Produce las hojas mucho más anchas y más luengas que aquellas de las lechugas y más endidas como las de la oruga; lo más desto, grasas, lisas y inclinantes al negro…

Tablero decorativo. Mármol. Califal, siglo X 

En este tablero, dos hojas de palmera o palmetas, aparecen coronando una estructura arborescente que suele interpretarse  como el “árbol de la vida”. Su forma ornamental escultórica es prácticamente invariable: de un corto tallo surge el cuerpo de la hoja vista de perfil, con tres lóbulos o digitaciones, enrollado el de la base. En el caso de esta pieza, una serie de surcos y filas de “perlas” sirven para remarcar y animar la sencilla estructura de las hojas. 

Orza. Cerámica vidriada y decorada en verde y negro. Califal. Siglo X.

En la cerámica califal conocida como “verde y manganeso”, las palmeras u hojas de palmera aparecen con frecuencia. En esta pieza, como en muchas otras, la planta se representa de perfil, con rasgos estilísticos prácticamente idénticos a las palmetas esculpidas en piedra y en una composición –cenefa sinuosa- muy estilizada y completamente desnaturalizada.

PALMERAS

Familia: PALMAE
Nombre científico: Phoenix dactilifera L.
Descripción:Las palmeras son una familia de plantas monocotiledóneas. Inflorescencia muy ramificada naciendo de entre las hojas. Flores masculinas de color crema, y femeninas amarillas. El fruto es carnoso. 
Hábitat: Es nativa del norte de África y oeste de Asia. Son plantas leñosas, a pesar de ser monocotiledóneas muchas de ellas son arborescentes, con las grandes hojas en corona al final del tallo.
Curiosidades: En el mundo hay varios jardines botánicos especializados en las palmeras y son a menudo llamados palmetum. Las mayores colecciones en España se encuentran en el Palmetum de Santa Crus de Tenerife y el Palmeral de Elche. Laguna pone a éste capítulo comentarios aún más extensos: Desea región caliente y seca la palma, por donde las que crecen en Roma, o no producen fruto alguno, o substancia. Los de Candía y Cypre suelen dar fruto aunque no tan perfecto como los de Judea y principalmente aquellas que crecen cerca de Hericó.

Tablero decorativo. Mármol. Califal siglo X

Las cenefas de florecillas muy estilizadas, como estas que pueden identificarse con jazmines, son abundantes en la ornamentación de los marcos de los tableros y frisos en la decoración arquitectónica califal (siglo X)

JAZMIN

Familia: OLEACEAE
Nombre científico: Jasminum fruticans L.
Descripción: arbusto persistente de tallos con hojas alteras de floración amarilla o blanca, principios de verano 
Hábitat: es oriundo del Mediterráneo. 
Curiosidades: Aunque  es conocido literariamente desde la antigua Roma, es en Al-Andalus donde adquiere se mayor desarrollo y aprecio, encontrándose en cada jardín a partir de entonces. Los árabes lo llamaron yazmín. Es sinónimo de amabilidad, sinceridad y sensualidad. Crece muy bien ocupando bordes de fincas, proporcionando refugio a la caza menor, sobre todo a las crías de liebres, conejos y perdices.

Dintel de ventana con doble arco de herradura. Caliza. Visigodo, siglo VI d. C.

Los motivos en forma de esquemáticas flores de seis pétalos que ornamentan esta pieza pueden asimilarse a las flores de manzanilla natural, sometidas, por supuesto a una estilización extrema. Son también formas asimiladas a los símbolos solares símbolos

MANZANILLA

Familia: ASTERACEAE
Nombre científico: Matricaria chamomila L
Descripción: Pequeña mata perenne, aromática, de hojas muy divididas y flores amarillas rodeadas de pétalos blancos.
Hábitat: zona mediterránea en zonas calizas y sustratos pobres.
Curiosidades: es una reconocida planta medicinal, utilizada desde muy antiguo como antiespasmódico, digestivo, antiséptico, cicatrizante, calmante, etc. Se suele preparar en forma de tizana a partir de flores secas.

Sarcófago. Mármol. Paleocristiano, primera mitad de siglo IV d.C.

Representación muy estilizada de un manzano (árbol de bien y del mal) en la escena de Adán y Eva en el Paraíso. El árbol funciona en este caso como un eje de simetría estructurador de la composición de la escena.

MANZANO

Familia: ROSACEAE
Nombre científico: Malus pumila Mill.
Descripción:Es un árbol de la familia de las rosáceas, cultivado por su fruto, apreciado como alimento. Se cría cultivado, sobre todo en huertas, vegas y regadíos. 
Hábitat: Se desconoce su origen concreto y se cree que procede del cruce selección de varias especies de manzanos silvestres europeos y asiáticos.
Curiosidades: Las razas y variedades del manzano pasan del millar, ya que ha acompañado al hombre desde tiempos remotos, antes del comienzo de la historia escrita; quizá por ello es el más firme candidato a ser aceptado como el árbol prohibido a nuestros Primeros Padres.


Friso decorativo. Caliza. Califal, siglo X

Friso decorativo. Caliza. Califal, siglo X

La piña o cono es uno de los motivos vegetales más empleados en los relieves decorativos de los grandes edificios oficiales del califato cordobés (siglo X). De aspecto sumamente estilizado, su contorno es por lo general almendrado y su interior se decora con una red de triángulos que imitan las formas de las piñas naturales.

PIÑAS

La interpretación botánica de este elemento puede ser el pino piñornero.
Familia: PINACEAE
Nombre científico: Pinus pinea L.
Hábitat: Natural del S. de Europa y Asia. Aunque claramente es autóctona de la Península Ibérica, fue considerada hasta hace poco como procedente de antiguos cultivos de tiempos de la invasión romana.
Curiosidades: Es considerado un árbol de gran valor ornamental y paisajístico por la belleza de su porte. Se considera un símbolo de la prosperidad y perpetuidad, en alusión a la abundancia de los conos de los pinos. Esto está acorde no solo con lo prolífico de las coníferas, sino también con el hecho de que sus piñas (“frutas”) pueden aparecer en la estéril época del invierno.
Friso decorativo. Caliza. Califal, siglo X

En la ornamentación arquitectónica califal suelen aparecer racimos de uvas dentro de composiciones complejas. Son motivos muy estilizados, compuestos por la acumulación de circulillos o botones en forma triangular coronada por una hojilla.

VIDES

Nombre científico: Vitis vinífera
Familia: Vitaceae (Vitacéa).
Descripción: Existen en el mundo unas 3000 especies cultivadas de vides, que producen uno de los frutos más medicinales que se conocen.
Hábitat: Originaria de Asia Menor y ampliamente difundida por todos los países mediterráneos. 
Curiosidades: El cultivo de la vid para la producción del vino es una de las actividades más antiguas de la civilización, probablemente contemporánea al comienzo de ésta. Existe evidencia que los primeros cultivadores de viñas y productores de vino, se encontraban en la región de Egipto y Asia Menor, durante el neolítico. Al mismo tiempo que los primeros asentamientos humanos permanentes empezaron a dominar el arte del cultivo y la cria de ganado, así como el de la producción cerámica."

Fotografías del autor
Bibliografía de la exposición.

FRANCISCO GALLEGO CARRERAS, RECUPERADOR DE TRADICIONES CORDOBESAS




Embarcadero 1995 (Foto A.J. González)

1.-LA VIRGEN DEL CARMEN POR EL RÍO GUADALQUIVIR

Vaya por delante mi idea de que España debe ser un estado laico, entendiendo ese laicismo por el respeto a todas las creencias, pero considerando que las manifestaciones religiosas de cualquier credo deben ser en el ámbito de lo privado o en los lugares destinados al efecto. Reconozco no obstante que desde Fernando III, la religión católica ha sido la mayoritaria en este país, la mayoría de las veces por la fuerza, salvo los periodos de la II República y el periodo Constitucional actual, aunque este último deja mucho que desear desde mi punto de vista. 

Aclarado esto voy a tratar de referirme a las tradiciones de nuestra ciudad, y en concreto a una de ellas que consistió en hacer una procesión por el río Guadalquivir, paseando en una barca una imagen de la Virgen del Carmen, que es patrona de la marinería. Recuerdo que de pequeño me llevaron mis padres a la Ribera y haber observado como una procesión de barcas iluminadas, circulaba por el río desde el embarcadero hasta los aledaños del Puente Viejo. Eso formaba parte de una tradición marinera de ribera en esta ciudad. Aunque parezca mentira el río en esta ciudad fue también fuente de alimento con la pesca. Y entonces el río tenía una considerable flota, las barcas de paso desde el embarcadero y las de pescadores, areneras, etc.

Grabado de Wyngaerde 1567 (barcas con artes de arrastre en el río, Cruz de Rastro)

Si observamos el grabado de Wyngaerde de 1567, el tráfico marinero en el río era considerable, y no solo eso si no que se pueden observar barcas arrastrando artes de pesca. Por otro lado en la actual Cruz de Rastro estaba la Puerta de la Pescadería, cuyo significado tendría que ver con la mencionada pesca. En esas fechas la contaminación del río, por parte de las ciudades sería mínima y los habitantes de sus aguas podrían comerse sin problemas. 

Existe una fotografía de ABC, en su hemeroteca, posiblemente del año 1929 del pasado siglo. Supongo que luego la Guerra incivil paró las tradiciones, y posterior a ella se retomarían, pero no he encontrado datos fiables de ello, sólo los comentarios de personas mayores con lagunas en las fechas. Pero tomando como dato el acordarme personalmente de ello, lo más probable es que esa tradición se llevara a cabo en los años cincuenta, y esos fueran los años en los que dejó de hacerse. 

Por las calles, 1993 (Foto Sánchez Moreno)

Posteriormente, en la década de los noventa, Francisco Gallego Carreras, fue nombrado Vocal de Fiestas Tradicionales en la directiva de la Federación de Peñas. Paco que es persona de grandes iniciativas propuso la recuperación de esa tradición, entre otras, a la Directiva de la Federación que fue aceptada. A partir de ese momento inició un periplo para conseguir el préstamo de una imagen de esa advocación. Se dirigió a la Iglesia del Carmen de Puerta Nueva, que es de donde salió muchos años atrás la imagen y le fue negada. Pocos colaboraban en el proyecto. Entró en contacto con la Federación de Peñas de Málaga, ciudad marinera por excelencia, a la que viajó y les comentó su proyecto pidiéndoles la imagen prestada.

En el río 1993 (Foto Sánchez Moreno)

Después de hacer la petición le dijeron: 

–Paco no te podemos  prestar la imagen… te vamos a regalar una. 

Paco no salía de su asombro, el primer paso para recuperar la tradición estaba resuelto. A partir de ahí inició contactos con el Club Náutico de Córdoba, con sede en el Pantano de la Breña, y todo fueron facilidades. Acogieron de buen grado la idea y su participación. Hay que manifestar que, el que conozca cómo funcionan los clubes o asociaciones, sabe que muchas veces por no decir la mayoría,  cuando se hacen propuestas son como lo de Juan Palomo o el sastre Campillos, que ponía el trabajo y el hilo. Y para no perder la costumbre prácticamente, salvo honrosas excepciones, así fue.

El embarcadero 1994 (Foto Framar)

Y así sucesivamente fue allanando el camino, entrevistas, contactos, amistades, etc., para recuperar la tradición marinera de ribera del río Guadalquivir a su paso por Córdoba. Las peñas malagueñas cumplieron su compromiso y en una furgoneta enviaron la imagen a nuestra ciudad, que quedó alojada en la Iglesia de San Roque en la calle Buen Pastor. Llegó el día 16 de julio de 1993. El ayuntamiento por medio de su Concejal José Rodríguez Maqueda, facilitó una bajada al río por el Molino de Martos para las barcas, habilitando una rampa. Bomberos, Protección Civil y Policía Local cubrieron la parte de la seguridad del evento y otras entidades y clubes participaron en el mismo. Y llegó el gran día para peñistas, y público en general, y porque no para mí también, que sin ser creyente, aquello significaba retroceder unos pocos años en el tiempo hasta mi niñez.

Por la Mezquita 1994 (Foto Framar)

La respuesta de la ciudadanía fue abrumadora, tanto el muro del Campo de la Verdad, donde estaba el Guernica, como la orilla izquierda, como el Paseo de la Ribera hasta el propio Puente Viejo, como el embarcaderos, bueno ambos embarcaderos, se llenaron hasta la bandera para ver el espectáculo. Fue complicado por los responsables de la seguridad controlar la asistencia, pero afortunadamente todo sucedió sin problemas dignos de mención. Antes habían cumplido con los rigores de bendiciones, etc. montaje y organización de la procesión que, desde San Roque en el Buen  Pastor, circuló en brazos de los peñistas, buscando el embarcadero de la Ribera. Entonces aún el embarcadero era accesible. Hoy varios metros de arena de la riada lo cubren hasta bien entradas sus rampas, y delante se ha formado una isla con vegetación y suciedad a partes iguales, que separa la orilla del mismo unos metros.

Preparando la salida en el embarcadero 1994 (Foto Framar)

Preparadas las barcas con su iluminación correspondiente, obtenidos antes los permisos de la Confederación, con la sola prohibición de no pasar del Puente Viejo. Desfiló toda la procesión por el tramo del río y la zona que se llamó antaño Tablazo de las Damas. Fuegos de artífico, vivas, cantos de grupos, y música. Paco Gallego, Vocal de Tradiciones Populares de la Federación de Peñas y artífice exclusivo del proyecto, escribió en el Boletín de la entidad un artículo que manifestaba entre otras cosas, lo siguiente:

“Desde mi entrada en la Federación de Peñas Cordobesas, en mi mente tenía la gran ilusión de poder pasear a la Virgen del Carmen por el Río Guadalquivir, son varios años de batalla, luchando contra los elementos como dijo Felipe II, pero al fin se cumplió lo que yo tanto anhelaba; duro ha sido el trabajo pero ha merecido le pena, a mis incondicionales una vez más no les he defraudado, a los que dudaban los he convencido…”

“…Y llegó el gran día a las 8,30 de la tarde del día 16 de Julio, Festividad de la Virgen del Carmen, la antigua Iglesia de San Roque y morada de los Carmelitas Descalzos, en su día aquí estuvo San Juan de la Cruz y desde esta morada salía en procesión la Imagen de la Virgen del Carmen y era paseada por nuestro río…” 

“…Se bendecía una imagen nueva obsequiada generosamente por las Peñas Malagueñas,…”

“…Terminado el Acto religioso, la Virgen fue sacada a hombros por miembros de las Federaciones de Peñas de Málaga y Córdoba, y durante todo el recorrido por Peñistas de ambas entidades,…”

“…el momento o los momentos más emocionantes, fueron varios, la bajada al embarcadero fue la más emotiva donde la Virgen bajó en volandas y parecía que se deslizaba sobre las cabezas innumerables que cubrían la bajada, el posar a la Virgen en el barco emocionante por mi parte, ya que vi colmadas mis ilusiones, el paseo por el Río fue todo un jubileo, ya que desde los barandales que circundaban el trayecto en ambas márgenes del Guadalquivir hasta el Puente Romano, el público emocionado aplaudía a la Virgen y a toda la comitiva que le acompañaba;…”

En el río 1994 (Foto Framar)

“…Yo en la edad que tengo no he visto un acto tan multitudinario como éste en honor de la Virgen del Carmen: todos debemos sentirnos satisfechos tanto los malagueños como los cordobeses que en este acto fuimos uno,…”

“…Por último agradecer a todo aquel que desinteresadamente ha colaborado para que este barco llegue a buen puerto (nunca mejor dicho): Al Club Náutico de Córdoba, Ama, Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Excmo. Ayuntamiento, Bomberos, Protección Civil, Cruz Roja, Club de Submarinistas, Tráfico, Cajasur, Madres Filipenses, Iglesia del Carmen de Puerta Nueva, Grupo Abrego, Coro “Amor y Silencio”, a las Peñas de Málaga y Córdoba y al público de Córdoba en general por su masiva afluencia.”

La imagen en San Roque

Si nos trasladamos en el tiempo, a los años veinte del siglo pasado, Juamma Fernández en ABC, el 16 de julio de 2011, comentó:

“El 16 de julio de 1929, superada la magnífica Feria de Córdoba, y justo antes del comienzo de las populares verbenas, como es tradicional en su festividad, se procesionó a las 8 de la tarde a la Virgen del Carmen por el río Guadalquivir…” 

y continuó diciendo: 

“…fue amenizado el acto por la Banda de Música de las Escuelas de María. La imagen fue cedida por los Padres Carmelitas Descalzos de la Puerta Nueva y utilizada para procesionarla por el paraje de la Ribera, una de las nuevas canoas del Servicio de Baños. En otro barco iban invitados. 

Por la noche se celebró una verbena en el otro lado del Río, para lo cual se instaló alumbrado eléctrico y se anunció entrega de premios para las muchachas ataviadas a la andaluza.” 

En el embarcadero 1929 (Foto ABC)

Esta es en líneas generales, la historia en breves retazos de la puesta en marcha de una tradición de muchos años atrás, que Paco Gallego Carreras, Vocal de Tradiciones Populares de la Federación de Peñas, puso en marcha nuevamente en nuestra ciudad. Decir que se celebró también en los años siguientes 94 y 95, y ya nunca más se ha hecho. Aclarar que, en Cordobapedia en la página que se refiere al Sr. D. Manuel del Río, vocal que precedió al Sr. Gallego en la directiva del 1995 dice lo siguiente: 

“Fue una persona activa en su cargo pues recuperó la desaparecida Verbena de la Virgen de los Faroles dándole un gran impulso al llegar a estar abierta durante quince días, con una gran afluencia de público y por la cantidad de actos festivos que organizó. También realizó la procesión de la Virgen del Carmen pasándola por el Guadalquivir en barca todo ello acompañado por una luminosa sesión de fuegos artificiales a pie de agua, cosa inédita en Córdoba por su complejidad y dificultad.”

Saliendo de S. Roque, en el centro Francisco Gallego Carreras

La recuperación de la verbena fue en 1992 y lo de la Virgen del Carmen en 1993 y el Sr. Del Río comenzó su vocalía en 1995. Es justo señalar que es una imprecisión histórica de la extraordinaria enciclopedia local.

Por lo tanto fue una realización de la Federación de Peñas, que hizo resurgir, Francisco Gallego Carreras, así como las Serenatas por las plazas que también creó, y la Verbena de la Virgen de los Faroles o de la Catedral, que recuperó. Ambas siguen activas en nuestra primavera y verano. Otras cosas en las que Paco tuvo mucho que ver fueron, la modificación de las Bases del Concurso de Rejas, Patios y Balcones, separando estos acorde con la arquitectura de los mismos, y en Semana Santa el que todas las Cofradías parasen delante de la Federación de Peñas, para regalarle a cada una un ramo de flores, en su "estación de penitencia peñistica".

Paco Gallego con veinte años menos

Francisco Gallego Carreras

Es de justicia homenajear a D. Francisco Gallego Carreras en este modesto Blog de Notas Cordobesas, por la recuperación de nuestras tradiciones, como la que señalamos, la de las Serenatas por las plazas de nuestra ciudad, y la de la Verbena de la Virgen de los Faroles o de la Catedral. Primero porque no se lo ha reconocido ni la propia Federación de Peñas, ni el Ateneo, ni Cordobapedia, ni cualquier otra entidad, que algunas veces reconocen hasta lo más peregrino. Porque a sus casi ochenta años se lo merece, y porque es mi primo hermano y el que ha hecho las veces de mi hermano mayor en muchas ocasiones.

Adenda:
En 2019 con motivo de la Verbena de la Virgen de los Faroles le fue hecha por Jose Manuel León, locutor de la Cadena Ser Radio Córdoba, una entrevista a domicilio por ser el vecino más longevo de la Judería.


Con motivo de su fallecimiento el 30 de noviembre de 2021, añadí unos textos a Facebook y otro personal para el Libro de la Vida de San Basilio:


Fotografías de Sánchez Moreno, Framar, A.J. González y ABC
Bibliografía: ABC, Diario Córdoba, Cordobapedia, Boletín Federación de Peñas.