sábado, 16 de enero de 2010

PUENTE DEL CAÑITO DE MARÍA RUIZ


 Puente Cañito María Ruiz
Lado este del Puente del Camino de las Almunias

Primero una breve reseña del Lugar, reseña de Boletín Oficial:

"…Puente del Camino de las Almunias o Puente del Cañito de María Ruiz, incluido en el polígono 109 del plano catastral, situado sobre el Arroyo de Cantarranas entre la Z.U. 9023 y la Z.U. 9016, cuya delimitación se establece mediante un radio de protección de 40 m contados desde el centro de dicho puente, delimitado por las coordenadas U.T.M.: y = 4.191.950; x = 340.450…”
Esto es un párrafo del “DECRETO 46/1996, de 30 de enero, por el que queda delimitado el ámbito afectado por la declaración como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica, del yacimiento denominado Madinat Al-Zahra, en el término municipal de Córdoba." (Publicado en el BOJA núm. 69 de 18 de junio de 1996, pág. 6415.)


 Puente Cañito María Ruiz (1)
Lado oeste del Puente del Camino de las Almunias


“Decreto 195/2003, de 1 de julio, por el que se amplía el Bien de Interés Cultural denominado Zona Arqueológica de Madinat al-Zahra (Córdoba).

…Las otras áreas delimitadas serían las Canteras de Santa Ana de la Albaida, el Puente del camino de las Almunias o del Cañito de María Ruiz y por último la Alberca del Cañito de María Ruiz…”


 Puente Cañito María Ruiz (1)
Puente del Camino de las Almunias en dirección Córdoba


En 1996 se declara BIC. En el 2003 se amplía la zona BIC. El 7 de enero de 2007, una editorial del Diario Córdoba dice de que en unos meses se iba a empezar la reparación. En en 2010 está lo mismo que cuando le hice las fotos en el 31 de enero de 2009, con motivo de una visita que le hice con mi amigo Vicente, después de una subida a las Ermitas y un estupendo desayuno en su casa, que está en las cercanías del puente. Y ya ha llovido, y más este año, para que hubieran dado algún paso.


 Sillares de entrada al puente
Sillares de entrada al puente


La desidia es generalizada, luego vendrán las lamentaciones, cuando el espolio que no ha parado, deje sólo unas piedras, le echarán la culpa total a los parcelistas, que alguno tendrá parte de ella, porque para llevarse esos sillares no van a venir del Barrio Naranjo, por decir un barrio alejado. La situación de abandono y la incultura harán el resto.


 Vista de los sillares
Vista de los sillares


Me consta que mi amigo Vicente y otros vecinos, sufren con la dejadez de la Administración, pero ellos no se pueden convertir en policías patrimoniales. Lo que no sé es si el temporal que hemos tenido en los finales de 2009 y este comienzo del 2010, ha hecho algún daño en el maltrecho puente del Camino de las Almunias o del Cañito de María Ruiz, sobre el cauce del arroyo de Cantarranas, de cualquier forma el peor daño es el desinterés por el patrimonio de esta ciudad, por está obligado a velar por él.



 Estado de abandono puente Cañito María Ruiz
Estado de abandono


Otra vista de los sillares Puente Cañito María Ruiz
Otra vista de los sillares


 Ubicación Puente Cañito María RuizUbicación del Puente, Coordenadas de Google 37º51'32,93"N, 4º48'53,99"O



viernes, 15 de enero de 2010

SUICIDIO DE JAZMINES





Me llamó la atención la fuente llena de pequeños jazmines que había terminado su ciclo vital en el agua. No habían tenido la oportunidad de configurar una moña (como se llama en Córdoba, en Málaga es Biznaga), y enaltecer la belleza de cualquier oriunda o extranjera. No habían tenido la oportunidad de colaborar a endulzar con su fino aroma cualquier noche de verano. Lo cierto es que era triste verlos en ese húmedo final. Los más jóvenes aún estaban lozanos, otros, más ajados se conoce eran del día anterior, o de días anteriores.

Moña cordobesa
Construyendo una moña de jazmines cordobesa


El jazmín es un arbusto, punto de partida de otras especies. Es aromático. Respirar su olor produce una sensación de bienestar muy agradable. Normalmente son blancos pero existen otras especies de distinto color, aunque los mejores aromas son siempre de los blancos. No conviene mojar las flores pues se ajarían enseguida. Es muy delicado de trasplantar. En casa tenemos uno en una maceta que las noches de verano da una o dos flores diarias, que se cogen para colaborar a la expulsión de las molestas hembras de los mosquitos, que son las que “joden”.

Biznaga
Biznaga malagueña


En el sur y sureste de Asia se mezclan con él te. Algunas especies contienen un aceite que se puede emplear para elaborar fragancias de perfumes. Se utiliza para los calambres menstruales y baños de relajación, así como para masajes que reducen el estrés muscular. De igual manera para generar ánimo, por su energía y vitalidad.

Para acabar de empatarlo puede convertirse en aceite afrodisiaco, aumentando la libido de ambos sexos, y así colaborar en el amor de cualquier pareja. Dicen que también cura la impotencia en el hombre, aunque algunas cuestiones “no las arregla ni Moyano el latonero”.

Pero… ¿Por qué el suicidio colectivo de los jazmines? A lo peor el motivo fue, no haber podido colaborar alegrando la vida de los seres humanos.

miércoles, 13 de enero de 2010

ACTUALIZANDO EL DISCO DURO.


El buey y el aguila
El buey y el Aguila, Lucas y Juan.

Hay que actualizar el disco duro, que por mor del paso del implacable cada vez está menos duro y menos revestido, es decir que los claros exteriores compiten con los interiores bastante. El amigo Talbanés me aclaró que el colmillo estaba aún en el sitio que ha ocupado desde siempre, y yo tenía la información, posiblemente temporal, de que no estaba, y fui a comprobarlo.

La mañana era como para no haber salido a la calle, parecía que no había llovido nunca. Tenía sólo la media hora del bocadillo. Aproveché para entrar por la puerta del Perdón, dónde observé que había tenido lagunas mentales también: tela metálica de protección; algunas precisiones que no había reflejado. Fotografié el postiguillo desde dentro (no se a dónde da acceso ahora). Me embelesé en los rincones de lo que llamé zaguán, porque los inevitables recuerdos llegaron fácilmente, e incluso intenté llegar al centro de la cruz, que no llegué, a saber para qué, pero si toqué un pequeño agujero que tiene en el centro, y sentí el frío mármol deteriorado. No recordaba los querubines de los rincones de la cúpula. La vista de la escalera desde allí me resultó extraña, y sobre todo la claridad de la galería.

Desde el centro de la estancia -guardando el equilibrio pues no es fácil hacer una fotografía mirando hacia el techo-, vi los motivos florales de la cúpula y los cuatro evangelistas enmarcados en las pechinas –sólo uno está policromado-, el escudo de Salazar y Góngora -el obispo que ordeno su arreglo-, y me pregunté: ¿cómo no me acuerdo desde donde alumbraba la linterna central? sería seguramente desde las habitaciones de la torre.

Nada es como se recuerda, o cuando menos decepciona cuando lo contrastas con lo que tienes almacenado. Volví a contar los escalones y efectivamente eran nueve. E incluso palpé una cosa que había olvidado totalmente, uno de los textos en caracteres árabes de los hexágonos de los batientes de la puerta, por entre la tela metálica de protección. Fue una extraña sensación tocar ese texto. Me acordé las veces que había ayudado a cerrarla de pequeño, y del manojo de llaves de Juanín el marido de mi madrina. Nunca sé exactamente si el empleo de Juanín era el de sacristán Mayor, pero era un personaje, por lo menos tenía las llaves de casi todo.

Fui a las taquillas, que antes estaban en la puerta de las Palmas o Bendiciones, y:

-¿Los cordobeses pagamos? –pregunté al taquillero.

- No señor. - me contestó.

-Evidentemente habrá que justificar el origen ¿No? ¿El DNI? –le dije.

Le facilité el DNI y me dio la entrada. La misma era, según ponía en ella, en su anverso, un obsequio del Cabildo Catedral. Me parece bien, pero a lo mejor es un intercambio con las alícuotas partes de las aportaciones del Estado y Junta. Pero es igual.


Entrada
Entrada a la Mezquita.


Crucé con una lluvia intensa el Patio y me acerqué a la Puerta de los Deanes, entregué la entrada, que me cortó un vigilante, mientras un segundo me recordó, educadamente, que debía descubrirme, que no se me olvidara. Como no deja de ser un acto que habitualmente hago cuando entro en un sitio cerrado, no me llamó mucho la atención, si por el contrario, el que no hubiera salido de mí. De todas formas cuando has vivido el que, las mujeres tuvieran que ponerse velo, taparse brazos y escote si lo tenían, lo contrario de los hombres ellos tenían que descubrirse, no te debe causar extrañeza esto. Además el propietario pone las normas, que allí están. Pregunté:

-¿Se pueden hacer fotografías sin flash?

-Y con flash también las que usted quiera. –me contestó el vigilante.

Pero cosa curiosa no permiten el trípode, luego el problema no es el deterioro de policromados o pinturas, sino hacer fotografía que pueda ser comercial, posiblemente.

Recorrido nostálgico. Primero lo del colmillo.

-¡Aleluya! –es lo que se dice en un templo, en la calle hubiera dicho ¡cojones!- está colgado.

Nuevamente a castigar a las cervicales. Luego al coro. A muchas cosas no te puedes acercar a tocar, existe un cordón rojo que te lo impide. Me hubiera gustado volver a sentir el mármol del buey. Búsqueda del motivo erótico zoofílico de una talla del coro, que no encontré. De todas formas el dichoso cordón me impidió entrar al lugar donde pensaba estaba la talla. Las misericordias de los asientos.


Detalle del coro
Detalle de la talla del coro.


Está arreglada la grieta del terremoto de Lisboa. Unos asiáticos copaban en grupo el coro y me impidieron fotografiar la tumba de Pedro Duque Cornejo, el tallista. Pero fotografié la de Pedro Gómez, escribano, 1563, no tiene nada que ver, pero bueno.


Tumba
Sepultura de Pedro Gómez. Escribano, 1563.


Lo cierto es que la Catedral es majestuosa, sin entrar en si está bien ahí, o si no, eso es secundario, también habría que preguntarse lo de San Vicente, pero no es la cuestión, cada vez se cansa uno más de criticarlo todo. Uno de los órganos está desmontado, el otro entero, otros... para la jubilación. Me llamó la atención lo cuidado de todo, lo limpio, lo adecuadamente correcto. Incluso las lápidas dicen ”...sacerdotes muertos en la persecución religiosa del 1936”, ahora es menos cínico el texto. ¡Ah! ha desaparecido el cuadrito de la Madre Teresa de Calcuta en el trascoro. Bonita la nave de la antigua Capilla Real, llena de tumbas oscuras. El artesonado mudéjar interesante. El Mihrab y la cadena desde el techo sin lámpara, "que era de oro pero que la habían ido cortando los curas". Otro cuento.

Urna de Luis de Góngora, que fotografié. La capilla de mármol rojo de la Purísima, no se podía acercar uno tampoco. Visualice un mosaico que dicen que es donde estaba San Vicente, la basílica de alquiler primero, y compra o desahucio posterior. Y me acordé de San Cristóbal y del Cautivo, y volví allí. No veía bien a la virgen entre la pierna y el palo del gigante, pero no es porque no estuviera en estado de gracia, que no lo estaba ni lo estoy seguro, es que cada vez veo menos y estoy requiriendo una graduación a voces. Al final la "gracia" vino a mí y la fotografié. La columna marcada de perras gordas y monedas extranjeras, casi destruida. El cautivo me hizo sentir vergüenza ajena, un cuento elevado a realidad de letras doradas y textos latinos. Luego modifique su entrada en este Blog, la del Cautivo, con nuevas fotos y texto, al igual que la del Colmillo y la de la Puerta del Perdón.

A la salida me encontré con un amigo, jubilado, un guía de turismo, y el yerno de mi madrina Mari Rosa, hablamos y criticamos los cuatro. Es lo normal, en este caso al Vaticano y su almacenamiento de riquezas. Hablando con ellos, con el guía que cada vez le parecía mas a su padre, con Manolo que es un pozo de conocimientos, me sentí disminuido psíquico, admiré sus conocimientos en la materia, los envidié y me deprimí un poco. Hablamos de cosas que son complicadas de publicar, los intrigulis... eclesiales. Pregunté si el Postigo de la Leche estaba abierto para evitar, aunque fuese un tramo, la lluvia que no había parado, me dijeron que sí, me despedí y me marché, no sin antes rogarle al yerno de mi madrina que si la veía le diera un beso de mi parte.


Órgano. No esta la grieta.

Columna deteriorada. Nave Capilla Real.


lunes, 11 de enero de 2010

EL COLMILLO DEL ELEFANTE


Una perspectiva del colmillo
Lucerna dónde está colgado el colmillo

Dicen que un cordobés, D. Tomás Moreno, que fue capellán de la Catedral, dejó escrita en 1735 una historia sobre el lugar dónde cuelga un colmillo de elefante. Reflejó en su texto el largo del mismo, citando que tenía siete palmos de largo, o lo que es lo mismo que unos 147 cm.

Continúo relatando en su escrito de puño y letra que, Abderramán tenía el elefante para su uso y lo cedió para la construcción de la Mezquita, concretamente para el acarreo de materiales, que traía el animal desde las canteras de la sierra. No especificó cuál de los Abderramán, pero si dijo que fue tanto el trabajo que el animal hizo, que cierto día reventó –vamos, como el buey-, quedando muerto en el camino.

En su homenaje, Abderramán –otra vez- ordenó que se colgase el colmillo en la cúpula de la lucerna. En principio pensé que lo habían retirado pero no, continúa allí en el mismo lugar de siempre.

Ésta, no deja de ser una de las muchas leyendas, imposibles de parar cuando la gente las hace suyas. El narrador se convierte en propagador de ellas y no es necesario siquiera, que diga que se lo ha contado su vecina, para que la convierta en cierta o “verídica”.

Cuando se construyó esa lucerna, que está en la ampliación de Almanzor, no vivía ningún Abderramán. Y tampoco está datada la existencia del animal. Tampoco es un exvoto, y lo más probable es que sea un simbolismo, teniendo en cuenta el que tenían esos animales en casi todas las culturas, y lo emblemáticos que han sido siempre.

En la oscuridad de la Edad Media, simbolizaban la sabiduría y la templanza, por lo tanto, el noble paquidermo no trabajó en la construcción de la Mezquita a la orden de ningún Abderramán, sino que fue colgado un colmillo de uno de ellos en la cúpula de la lucerna, en época cristiana.

Así que llegamos a la conclusión que D. Tomás en un alarde imaginativo, se extralimitó en su historia que ha llegado hasta nuestros días.


 Otra perspectiva del colmillo
Otra perspectiva del colmillo.

Bibliografía: La Mezquita, Catedral de Córdoba.
Fotografías : Fmc

domingo, 10 de enero de 2010

EL TERCER CUMPLEAÑOS DE CLAUDIA


tarta
Tarta de la celebración.


El tiempo es inexorable. Tres años cumplió ayer Claudia, nuestra nieta, tres años lleva la película de su nacimiento en YouTube. Tres años menos en la contabilidad de muchos. Tres años que han sido un soplo, y si pasan otros tres, alguno estará ya en la mayor empresa del país. Ayer en la celebración del cumpleaños sólo tres niños y muchos adultos; los cuatro abuelos, cinco tíos, un primo tercero, la mejor amiga de la guardería de Claudia y su hermano Alejandro que estaba pendiente de todo, a pesar de su catarro y algo de destemplanza, que hace brillar una lagrima, en sus ojos, en una de las fotos. Y los amigos íntimos de los padres. La celebración fue en el estudio de pintura de su abuela. Las viandas naturales de este tipo de actos y la tarta. No fueron las bodas de Canaán pero no faltó afortunadamente. El acto estrictamente familiar posiblemente por el aforo.

El mayor –suena mejor que el más viejo- del acto el que suscribe, le ganaba al consuegro por cuatro días ¿qué son cuatro días? la antigüedad es la antigüedad, aunque sólo sea por cuatro días. Tanto él como yo estábamos un poco en orsay, los mayores han perdido el sitio en los actos. No es que sea esto una exigencia es que es así, hemos perdido el sitio simplemente. Y menos mal que lo llamé para que se sentará a mi lado. Las consuegras se integran, ora cogen en brazos a su nietos, ora ayudan en algo, ora lo que sea, pero también existe algo de pérdida de sitio.


Claudia
Claudia maquillándose


El oficio por excelencia en la familia, la peluquería, el consuegro peluquero, su hijo camino de serlo, nuestra nuera peluquera, mi madre lo fue, mi tío Fernando y mi abuelo también. Mi primo Paco se movió en ese ambiente como vendedor de productos para la peluquería y su mujer también fue peluquera, y una novia anterior que tuvo también lo era. Por lo tanto la peluquería de señoras y caballeros impera en la familia, y ¿qué sentido tiene esto? pues muy fácil el escaparate de una peluquería es esencial para conocer anécdotas, chistes y a todo un barrio, y claro ese saber amenizó la estancia de sus abuelos en el cumpleaños de su nieta, aquello de “el buey sólo bien se lame”, en este caso dos, se puede aplicar.

La verdad es que yo siempre estoy encargado de la parte de reportaje gráfico. Pero como siempre y por mor de la calidad de las baterías recargables, nunca está la carga acorde con el acontecimiento. Nunca está la carga acorde con el acontecimiento, es una máxima de la edad también, por mucho que hayas guardado el cirio por lo largo de la procesión, y guardarlo ¿para qué? la carga no da para muchas instantáneas. Las fotos de rigor, el apagado de las velas, el cumpleaños feliz, que siempre se repite para, o bien hacer alguna foto que se ha quedado atrás, o un niño que quiere soplar las velas también.


Alejandro
Alejandro hermano de Claudia.


Del primer cumpleaños mío que me acuerdo es el de los nueve años, ya estaba trabajando y mi tía Maruja –una prenda- me regaló un duro –cinco pesetas-, ya no recuerdo ninguno más. Los cumpleaños desde luego eran una fecha en el almanaque y un:

–Hoy cumples tantos años dame un beso. -Que te decía tu madre.

Tampoco era necesario más desde luego, no se practicaba entonces la elegancia social del regalo. Valiente engaño de Galerías Preciados, del capitalismo, de la sociedad de consumo que nos ha llevado donde nos ha llevado. La elegancia social del regalo, que te parece.

Una moderna piñata, seguro que de los chinos, como casi todo, cuestión que da miedo a las economías occidentales. Cosa curiosa, los chinos tienen que reducir su consumo energético, ¿Para salvar el planeta? ¡Que va! Para salvar la economía del país de la máquina de hacer dineros. Mientras China consume cinco millones de barriles de crudo diarios, con mil trescientos millones de chinos -deduciendo los diez o doce del restaurante de mi barrio, que además siempre está vacío-, los de la maquinita, consumen veinte millones de barriles diarios -el setenta y cinco por ciento más- con trescientos millones de rubitos anglosajones, bueno no tantos, los latinos les ganan en la jodienda y los afros. En resumidas cuentas si reducen los grandes un veinte por ciento, para los yanquis no es nada y para los chinos significa ahogarse, es decir tener que cerrar los locales del Piedra. En realidad quien gobierna ese país y el mundo son los modernos Shylock del siempre actual Shakespeare.

Pero… es imperdonable, estaba con el cumpleaños de mi nieta y acabo con los culpables de los males, pero es que lo son de que muchas nietas y familias por extensión, tengan un futuro dudoso; por la especulación; el deterioro del mundo y el egoísmo de esos pocos Shylock rubios, evidentemente imitados en todo por morenos banqueros de gomina, “o sea”, de esta tierra, que son los dueños de todo, y secundados como no podía ser menos, por esa nueva casta inmoral que son los políticos profesionales que son incapaces de ponerles las pilas a los primeros.

Cumpleaños feliz Claudia, que cumplas muchos más, en el mismo ambiente que te rodea y… que los demás lo veamos.

Video:

sábado, 9 de enero de 2010

EL PATIO DE LOS NARANJOS Y ALGO DE LA MEZQUITA



Desde la litografía que encabezaba la entrada de la Puerta del Perdón, se entrevé la puerta de Bendiciones o de las Palmas, y uno de los paseos del Patio de los Naranjos, la perspectiva es desde la casa frente a la puerta. Ésta era de un canónigo y su familia, entendiendo ésta por sus hermanas, es la familia lógica y natural de los canónigos, incluidos como no, sus sobrinos y alguna sobrina, creo recordar que se llamaba Torres de apellido, pero la memoria, junto con otras cuestiones fisiológicas es de lo que más me falla.

El Patio de los Naranjos era la guardería natural de la chiquillería del barrio -cuando había chiquillería en el barrio de la Mezquita, ahora no la hay-, las madres estaban tranquilas echando a sus hijos a jugar al Patio. El lugar de juegos se extendía también a la Mezquita e incluso a la torre, o cuando menos a su escalera.

Juegos diversos como: las Bolas (ahora se llaman canicas) de los que Isabelita era la líder, era una niña que tenía su taleguilla de bolas cogida de la cintura y jugaba con los niños con una habilidad fuera de lo común, a los que desplumaba de bolas; al pincho en la tierra de los naranjos, con una lima vieja afilada por el mango; al trompo (menos por la orografía de empedrado, pero en una galería o encima del aljibe podías hacerlo, siempre existía algún tunante que con un trompo de púa de guerra te partía el tuyo por la mitad, y ahora a esperar a ir a la calle Armas por otro, si te lo querían comprar tus mayores); carreras ciclistas con "sansones" (chapas de las cervezas) por los escalones una vez pintada la carretera con una tiza, el ganar el tour de Bahamontes había levantado la afición; espeleología, entrar por la pequeña abertura de debajo de la torre y ver el alminar original desde abajo; hasta había una pequeña “playa de arena” casi siempre, en uno de los arcos de la parte occidental del Patio hoy cubiertos con celosías de madera, el que está más cercano a dónde se ubica la pila visigoda, el primero entrando al patio por Torrijos, ese arco era el almacén de material para las obras y siempre estaba lleno de arena, ello permitía jugar a la lucha sin hacerte daño al caer.

Luego el juego de la observación, cuando estábamos pendientes del “macho” del cura D. Gonzalo, encargado de la Obrería o a lo mejor otra sección, cuando dejaba de leer el breviario, subía la mirada por encima de las gafas de cerca, y enfocaba descaradamente las piernas de las rubias visitantes y allí se paraba recreándose, sabíamos que vivía con una señora y él no se tapaba de ello, circulaba un comentario en el que decían haberle llamado a capítulo el Cabildo por su falta de discreción, y que él había contestado que podría abrir la boca y contar muchas cosas del gobierno catedralicio en esas cuestiones de la carne, a saber; hacerle la puñeta al “regaor” -luego asesino-, echar especies de barcos en la “reguera” para esperar que llegara hasta el último naranjo; jugar a averiguar de dónde eran los visitantes, todos viejos y para nosotros todos franceses, salvo algún japonés despistado, del que no había duda de su origen, africanos sólo los habíamos visto en “Mogambo”, o en las películas del olímpico Weismuller, Tarzán.

La distracción, antes del Corpus con el ruido acompasado del “vareamiento” en el patio, de las colgaduras –tapices-, un año guardadas, sacudiéndolas para quitarles el polvo; ver después como levantaban lo que llamábamos el Monumento, ese oscuro armatoste, barroco, deslucido y viejo en el que alguna vez te subías con la natural regañina de los obreros que lo levantaban, un altar temporal para la “exposición temporal de Dios” en ese día del Corpus, esto normalmente se instalaba en lo que fue la primera alteración del bosque de columnas, la primera puñalada arquitectónica a la mezquita omeya, la nave que edificaron perpendicular al costado oeste cuya cabecera es la Capilla Real; ver a las mujeres del barrio llenar los cántaros y botijos en la fuente con sus peces de colores; el guardia municipal que tenía su puesto de trabajo en el Patio y que se tomaba la comida en una de las pilas de agua bendita del Arco de Bendiciones, que se la llevaba en una fiambrera su mujer, una señora bajita de negro; esas viejas tablas, artesonadas –ahora no están, ahora son vigas, las que quedan de las subastas inglesas-, colgadas en las galerías este y oeste –no había galería norte-, que luego supimos eran de la antigua techumbre; los dátiles amargos, que si los comías te podía dar el garrotillo; el espectáculo de palmeras caídas con algún temporal.

Darle un “trinque” al vino de bendecir de la capilla de la Purísima, de rojos mármoles de Cabra, cuando el monaguillo titular lo decidía; subirte a los púlpitos de Verdiguier del Altar Mayor, o entremeterte entre los símbolos marmóreos de los Evangelistas, debajo de los negros púlpitos, el “buey reventado” y el águila, en el lado del Evangelio, y el ángel y el león en el de la Epístola; procurar no pisar las tumbas, pues traía “mal fario”, escritas en un lenguaje del que descifrabas muy poco; buscar la zoofilia de la talla del coro –casi siempre procuraban “metérsela floja” de alguna manera el tallista o el cantero a los jefes-; sentarte en la misericordias de sus asientos –el truco para seguir sentado cuando la liturgia obligaba a estar de pie-; sentir el frescor de los mármoles cuando jugabas allí, comparado con la temperatura exterior del verano; quedarte absorto, con incipiente tortícolis, de mirar el colmillo del elefante y dudar de su leyenda; perder la vista en la búsqueda de la virgen con San Cristóbal; que si la cruz del cautivo, que si la raspada columna, o la transparente, que si la tumba de Garcilaso el Inca, que había vivido en la calle Deanes; que si la urna de Luis de Góngora y Argote –siempre sin agarrar nada, se decía al leer el nombre del poeta-; que si el altar de la misa de doce; que si el legendario Tesoro, del que hubo unos comentarios muchos años después, en la última década del siglo XX, de la falta de un cáliz, que no se denunció, se intentó echar el muerto a un trabajador con falsas acusaciones y al final todo quedó en un episodio de toma y daca extraño, con espionaje incluido en la cripta bajo la Capilla del Cardenal o de Santa Teresa, vamos historia tipo Código da Vinci, a saber;

Y él no hay quien dé más; el olor. La primavera, el azahar, aroma delicioso, finura que contrastaba con la exageración y densidad del incienso eclesial. O porque no decirlo, el de las pipas o cigarros que fumaban los legionarios, cuando formaban encima del aljibe o cisterna del patio, y tú desde la altura de la fuente del Cinamomo los observabas –legionarios sin cabra desde luego-. Y ya que estamos de aromas, el del maltranto o mastranto, romero, juncia y hierbas de la cercana sierra con que tapizaban el suelo ese jueves -uno de los tres que brillan como el sol en la liturgia cristiana-, y que luego los chavales amontonaban antes de su recogida para jugar encima de los montones aromáticos. Ahora pienso que, si un pastor de Sierra Nevada iba a ir a la cárcel por haber arrancado una mata de manzanilla, que le debería haber pasado a los trabajadores municipales por dejar la sierra sin esa vegetación con la que tapizaban el recorrido del Corpus.

Luego, al final, el turismo lo contamino todo, acabó con la vida vecinal, con el lugar de juegos de los niños, con el solaz esparcimiento de los vecinos, unos, los de la zona de la Judería, se sentaban en el sector oeste y otros, los de la calle Encarnación, en la galería este.

Un recuerdo para el Sagrario. A lo largo de mi tiempo, pasaron por él, los sacerdotes: Padilla que fue director del Monte, otro al que las mujeres llamaban guapo, creo con temor a equivocarme que se llamaba Antonio, posiblemente el que sabía que yo no había hecho la primera comunión; Joss de la serie de Bonanza, fonsmelariense, al que, porque no le han dado tiempo, sino hubiese llegado a los altares seguro -poderoso caballero don dinero-; todos con un sacristán casi tan eterno como el de San Lorenzo.

Cada enunciado detrás del punto y coma, da para una entrada completa, pero muchas veces es mejor estimular la imaginación del lector con un texto a modo de índice. Y dar lugar a muchas pequeñas historias accesorias, humanas y tiernas unas, y otras dolorosas, porqué no.



jueves, 7 de enero de 2010

DESCRIPCIÓN DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA


Puente Romano
Puente romano sobre el Guadalquivir


Esta descripción de nuestra ciudad, Córdoba, nos da la idea de la grandeza de su pasado y nos debe hacer sentir orgullosos de él. La impronta que han dejado en ella todas las civilizaciones, aun considerando que ha sido importante, creemos que no se puede comparar a la brillantez del Califato, considerando que en ese tiempo la ciudad de Paris era una pequeña aldea en una no menos pequeña isla del Sena…:

“Córdoba es la sede de al-Andalus, su polo y su región más importante, su metrópoli y morada, residencia de los califas y capital real tanto con los cristianos como con los musulmanes, ciudad de la ciencia y asilo de la sunna y de la comunidad islámica. (...)

Se alza a orillas del Guadalquivir y se encuentra en el centro del país, entre el Levante y el Poniente.

Es una ciudad grande, fundada en tiempos remotos por los antiguos, de buen agua y agradable clima; la rodean por todos lados huertos, olivares, aldeas, castillos, aguas y fuentes. En su jurisdicción se halla un gran campo de labor, sin comparación en todo al-Andalus por su fertilidad.

Posee una mina de plata y muchas más de otros minerales. Una de sus maravillas es el rejalgar (rahy al-gar), que crece en la comarca de la aldea de Bastana, según dice Ibn al-Yazzar en su Kitab —Aya ‘ib al-dunya, es muy beneficioso para los cerdos si se pulveriza y se esparce sobre ellos.

Al hablar de Córdoba dice al-Razi: Es la metrópoli y el ombligo de al-Andalus, la sede real en la antigüedad y en la actualidad, en la Yahiliyya y con el Islam. Su río, que es el mayor de al-Andalus, nace en las montañas de Segura y es cruzado por un puente enorme de prodigiosa factura que fue reconstruido por al-Samh, cumpliendo órdenes del Príncipe de los creyentes Umar b. ‘Abd al-’Aziz; por su fábrica y su perfección constituye una de las maravillas del mundo. También destaca Córdoba por su mezquita aljama, la mayor del mundo musulmán.

Dice al-Dawlabi en su obra: Córdoba es la meta y el lugar donde se planta la bandera, metrópoli y sede de hombres virtuosos y piadosos, corazón de los distritos y fuente de donde manan las ciencias, cúpula del islam y residencia del imán.

Dice Ibn Hayyan: Córdoba es la sede real de los omeyas y antes lo fue de Rodrigo el cristiano (rumi); es ciudad agrícola y ganadera, productora de innumerables especies frutales; el interior de la ciudad es agradable, su entorno, maravilloso y vasto, su aspecto, hermoso y radiante y su forma, extraordinaria y admirable; su agua es dulce y su clima, templado; por todos lados la cercan arboledas frondosas y jardines abigarrados; es morada de Tabi—un y de tradicionistas y sus habitantes son ortodoxos y fieles a la comunidad islámica; es sede del califato, eje del reino y orgullo de la Tierra. En ella se establecieron dos de los Sahaba, o tres, según dicen otros.

En tiempos de los omeyas las edificaciones de la ciudad se extendían por una superficie de ocho parasangas de largo por dos de ancho, cantidades que, expresadas en millas, corresponden a veinticuatro de largo por seis de ancho, todas ellas pobladas por casas, alcázares, huertos, mezquitas, alcaicerías, albergues, zocos y baños que se alzaban a lo largo de la orilla del río llamado Guadalquivir, el único que lleva nombre árabe en todo al-Andalus.

Córdoba creció continuamente desde que fue conquistada por el Islam en el año 92 de la hégira (711) hasta el 400 (1009-1010). A partir de ese momento comenzó a decaer y despoblarse paulatinamente hasta que se adueñó de ella el enemigo cristiano el 23 de sawwal del año 633 (29 junio 1236).

Las dimensiones de la ciudad de Córdoba, sin incluir los arrabales, es decir, lo rodeado por las murallas, eran de 1.700 codos de norte a sur y de 1.400 de este a oeste.

Tiene siete puertas:

La del Puente (Bat’ al Qantara) situada al sur, en cuyo exterior hay infinidad de jardines, norias, molinos y huertos sin solución de continuidad.
La Puerta de Hierro (Bab al-Hadid), al oeste.
La Puerta del Judío (Bab al-Yahudi), al norte.
La Puerta de ‘Amir (Bab-Amir), al oeste, llamada así porque cerca de ella se habia establecido Amir b Umar b Wahb b Abi Zara b Umar b Hisam b Abd Manaf.
La Puerta de los Perfumeros (Bab al-A ttarin), también al oeste.
La Puerta de Abd al Yabbar (Bab Abd al-Yabbar), llamada así por ‘Abd al-Yabbar b. Jattab, mawlá de Mu’awiya b. Marwan, que se había establecido cerca de ella.
La Puerta del Nogal (Bab al-Yawza).

El perímetro amurallado de Córdoba a lo largo de sus arrabales es de 33.000 codos, siendo el del alcázar real de 1100 codos.

El alcázar cuenta con seis puertas.

La Puerta de la Azuda (Bab al-Sudda).
La Puerta de los Jardines (Bab al- Yinan).
La Puerta de la Justicia (Bab al-Adl).
La Puerta de la Fábrica (Bab al-Sina-a).
La Puerta Real (Bab al-Mulko al-Malik).
La Puerta del Sabat (Bab al-Sabat), por la que salía el imán omeya hacia la mezquita aljama.

Los arrabales que la rodean son veintiuno, cada uno de los cuales sobrepasa en longitud y anchura la milla. Todos ellos cuentan con mezquitas, zocos y baños suficientes para proveer las necesidades de sus habitantes sin que tengan que salir de ellos.

Estos arrabales son: Secunda, Almunia, al-Rayhani, los Pergamineros (al-Raqqa-gin), Mezquita de la Cueva (Masyid al-Kahf), Palacio de Mugit (Balat Mugit), al-Abur,, Mezquita de Sifa’ (Masyid Sifa), Mezquita de Masrur (Masyid Masrur), al-Rawda, la Cárcel Vieja (aI-Sijn al-qadim), Puerta del Judío (Bab al-Yahudi), Ruzafa, Sabular, Furn Bali, la Torre (al-Burfi), Almunia de ‘Abd Allah munyat Abd Allah). al-Mugira, al-Zahra, la Medina y la Ribera (al-Ydwa). La alcazaba real se alza en medio de todos ellos.

Después del año 400 de la hégira (1009-10), Córdoba comenzó a decaer y quedó en su mayor parte asolada. Así, en tiempos de los amorávides Lamtuna y de los almohades Masmuda el número de casas de los súbditos era de 100.013, mientras que las de los gobernantes, servidores y militares eran 6.300. Los baños quedaron reducidos a 711 y las mezquitas a 3.877.”

Creemos que a lo mejor se alarga en el número de mezquitas pero… y qué más da. Lo cierto es que es para sentirse orgullosos de ella simplemente con la mitad de lo descrito. ¿o no?



Calahorra
Castillo de la Calahorra.


“Una descripción anónima de Al-Andalus”, Luis Molina, Madrid. 1983

miércoles, 6 de enero de 2010

LA PUERTA DEL PERDÓN


 litografia de Javier Porcerisa
Litografía de la Puerta del Perdón de Javier Porcerisa.


Cuando entramos al recinto del Patio de los Naranjos de la Mezquita, el mejor sitio para hacerlo es la Puerta del Perdón, desde la calle Cardenal Herrero, es decir desde mi calle, o desde la calle que me vio nacer.

Como es lógico, el carácter de perdón está referido, en primer lugar a la cuestión religiosa, ya en la dominación cristiana. Aunque existiera en la época musulmana, en el mismo lugar, en el siglo X una puerta de entrada al patio de abluciones. El perdón al que nos referimos, es el que se recibe una vez cumplida la penitencia, y al pasar por ella se alcanzaba la indulgencia plena, y por otro lado también, al perdón –cosa bastante rara, estimo- cuando le parecía al Cabildo, de los diezmos o rediezmos, impuesto obligado a pagar por los fieles a la Iglesia. Las penitencias desde luego no rayaban la rigurosidad, normalmente una vez obtenido el estado de gracia y rezado el Ave María o Padrenuestro, una vez se pasaba la puerta quedaba uno limpio de culpa.

 Puerta del Perdón
Puerta del Perdón


La Puerta es de estilo mudéjar, su reconstrucción data del siglo XIV, a finales del reinado de Enrique II de Trastámara, hermanastro de Pedro I el Cruel, aquel que lo pasaportó a mejor vida. Esta familia se las traía. A la madre de Enrique II, Doña Leonor de Guzmán la asesinó Pedro I el Cruel, en Talavera de la Reina, por las ofensas que le había hecho su padre Alfonso XI y Doña Leonor, a su legítima esposa y madre de Pedro I, María de Portugal. Llegando hasta albergar, el Rey, a la sevillana que le dio diez bastardos, en el Alcázar de Sevilla, con la complacencia forzada de Doña María. Luego Enrique II accedió al trono quitando de en medio a Pedro I. Incluso Doña María de Portugal se separó de su hijo Pedro I al comprobar el elemento que había traído al mundo, cuestión que le hizo irse a Portugal a un convento.

Pero este serial, requeriría una amplia entrada enlazada con la Colegiata de San Hipólito, que concluyó el susodicho Enrique II, y como en ésta va de la Puerta del Perdón continuamos con ella.

La Puerta es un arco ojival de herradura doble, pues en el interior existe otro con la separación justa para albergar los batientes, de unos diez metros de altura por dos de anchura, de madera de pino forrada de hojas de bronce. Los batientes están formados por múltiples hexágonos de bronce, horizontales y verticales, en los centros llevan un hexágono vertical con un escudo y cruz en el centro de éste, que se abre en las puntas con flor de lis, en cada ángulo lleva las letras D,E,U y S. Algunos de los hexágonos llevan escritos en árabe "El dominio (de todas las cosas) corresponde a Alá su custodio". Los batientes están orlados con un texto en caracteres góticos que dice: "Bendito sea el nombre de Dios".


 Hexagonos de los batientes
Detalle de los múltiples hexágonos con inscripciones.


Está protegida hasta unos dos metros con una tela metálica. La cerradura que se ve a la derecha del batiente es para impedir su cierre por el que no debe hacerlo.


 Protección
Batiente con la protección y la cerradura de fijación del mismo a la pared.


Forma un amplio espacio o zaguán con una cúpula barroca antes de bajar los escalones hacia el Patio.


 Cupula
Cúpula barroca.

Tiene unas artísticas aldabas con inscripciones que dicen: "Benedictus Dominus Deus Israel quia visitavit et fecit redemptionem plebis suae".


 Aldaba Puerta del Perdón
Aldaba Puerta del Perdón.

En la pared del lado derecho de esa especie de zaguán, con cúpula, tiene una pequeña cruz, que decía la juventud de hace cincuenta años, que si alcanzabas a darle un beso en el centro te casabas. Otra tontería.


 Cruz
Cruz citada.

Ahora con la reforma, la pared izquierda está diáfana y se visualiza la escalera de madera. La escalera de bajada al Patio es de mármol azul con nueve escalones. En las celebraciones litúrgicas de Corpus y Semana Santa, le ponían una rampa de madera para salvarla, que era observatorio de los nenes que se metían debajo, para ver, a través de las rendijas de sus viejas maderas, piernas femeninas, de todo tipo, la mayoría enfundadas en gruesas medias negras.


 Deteriorado fresco
Deteriorado fresco encima de la cruz de la pared derecha del zaguán.


Salimos a la calle y observamos el arco nuevamente, vemos que éste tiene un alfiz ampliamente decorado. En la clave del arco está el escudo de Castilla. Tiene un mensaje con caracteres góticos que dice:

“…Día dos del mes: de marzo de la era: era de César: de: Mil: et: Quatrocientos: et quince annos. Reinando el muy alto et poderoso Don Enrrique Rrey de castilla: et fijo del muy alto Alfonso…” .

Aunque dice 1415 hay que precisar que a la fecha debemos restarle 38 años para adaptarla a la cronología hispánica, y nos quedamos en 1377. Enrique II reinó diez años, muriendo en 1379.


 Escudos de Castilla y Portugal, clave del arco e inscripción.
Escudos de Castilla y Portugal, clave del arco e inscripción.


En ambos lados del alfiz tiene dos escudos con las armas de Castilla y Portugal, castillos y leones a la izquierda y a la derecha las quinas de las armas de Portugal, y en el fondo entre arco y dintel una esplendida manifestación de hermosos atauriques. La explicación más convincente, sin ser dogma, sobre la presencia de las armas de Portugal en el alfiz es la de que, según Orti Belmonte, los escudos se colocaron cuando reinaba Juan I de Castilla, que se hacía llamar también Rey de Portugal.

La Puerta esta coronada con tres arcos ciegos lobulados, con cuatro columnas, con pinturas en sus fondos de; San Rafael, La Asunción y San Miguel. En esa especie de contrafuertes a ambos lados de la puerta, también existen cuatro arcos ciegos lobulados, con pinturas de San Acisclo, Santa Victoria, San Pedro y San Pablo. Eran pinturas de Antonio del Castillo restauradas en el siglo XVIII por Álvarez Torrado. En lo más alto un relieve de la figura del Padre Eterno adicionada en el siglo XVII. Para acceder a la Puerta hay que salvar un escalón que estaba adornado con cuatro columnas que parece han sido sustituidas por unas modernas.

 Postiguillo
Lugar donde estaba el Postiguillo de subida a la torre


Si cierro los ojos y me dejo llevar por el tiempo, ese escalón era asiento de verano de Trini y Santiago su marido, y otros vecinos de la calle. Trini y su familia habitaban la buhardilla que existía en la galería que ahora acoge las taquillas, a la que accedían por el llamado Postiguillo, pequeña puerta de acceso a la torre en el rincón izquierdo de la Puerta del Perdón que ahora esta cegada.

Dada la escasa anchura de la calle Cardenal Herrero, no puede observarse en toda su plenitud la grandiosidad de esta muestra del mudéjar cordobés, la Puerta del Perdón.


 Rincón izquierdo
Rincón izquierdo del zaguán donde se ve parte de la diáfana pared enrejada


Bibliografía: “La Mezquita, Catedral de Córdoba”, de M. Salcedo.
Fotos del autor.

martes, 5 de enero de 2010

GONZALO DE LOS REYES


Gonzalo de los Reyes


Aprovechando una temporal, afortunadamente, estancia en el lecho del dolor por culpa de unos virus (es lo que te dice el galeno cuando desconoce qué te pasa), repasé unas notas que había tomado hace tiempo, de una publicación de mi malogrado amigo Luís Melgar, sobre un personaje, de raza gitana, moreno, como no podía ser de otra manera, bien “plantao”, que había sido bailaor profesional, sin destacar mucho en esa faceta, que se llamó Gonzalo de los Reyes, y que conocí de pasada ya mayor, y del que tengo recuerdos basados en los comentarios de los mayores y luego refrendados en la citada reseña de Luis.

Gonzalo acabó su vida de lotero por los bares de mi barrio, la Judería, después de haber recorrido bastante mundo. Era una persona de un saludable sentido del humor, se reía hasta de su sombra. Tenía la peculiaridad de tener un ojo negro y otro marrón, en eso me recordaba a un gato siamés que tenía un vecino de la Judería con el mismo componente cromático, pero claro en felino. Gonzalo tomaba eso a broma y se refería a ello diciendo, que sus ojos eran como en los coches la luz de población y de carretera.

En su última profesión, la de lotero, pues luego nos referiremos a otras, era también muy especial, cuando con todo el respeto del mundo se acercaba a sus potenciales clientes a ofrecerles la suerte, y estos no tenían intención de comprar, y el día se le estaba dando mal por ello, decía:

-¡Hay lotería! -y por lo "bajuni" continuaba- ¡Qué va a llegar a Almería de la “patá” que le voy a pegar a la lotería!

Fue también un gran declamador, cuando estaba en vena, con gran sabor flamenco, pero debía considerar que se le estaba teniendo en cuenta. Estuvo en un tiempo trabajando con una compañía de “varietés” de los Circuitos Saavedra, en la que trabajaba un forzudo, llamado el Martillo Cubano, que levantaba pesas y luego hacía una invitación de lucha al respetable, que consistía en combatir cinco minutos con el forzudo y si le aguantaba, la empresa le pagaba al espontaneo espectador mil pesetas. Ante la bestia que era el cubano nadie se atrevía a subir al escenario y todo quedaba en el reto. Pero por culpa de un ataque de cuernos del cubano –su mujer se fue con otro- este se retiró, pero como la cartelería estaba hecha, y figuraba el número del cubano, el empresario le rogó a Gonzalo lo sustituyera.

-Gonzalo te doy cuarenta duros diarios. Sales vestido igual que él, haces unas pantomimas, retas al respetable y como nadie saldrá, haces mutis… -le dijo el empresario para salvar el número.

Gonzalo, como no estaba muy boyante y veía todas las noches lo que ocurría aceptó y así estuvo durante unos días. Pero… en una actuación en Veléz-Málaga, en su feria, coincidió con que allí estaban unos artistas de circo que se habían quedado tirados en la carretera por huida de su empresario, y fueron a ver las “varietés”. El empresario anunció:

-¡La empresa ofrece mil pesetas a quien le aguante al Martillo Cubano (versus Gonzalo) cinco minutos!

Faltó tiempo. Otro forzudo del circo en paro, este en serio ante la oportunidad de ganar unas pesetas, en una mezcla de español y francés:

-¡Mi! ¡moi! –dijo.

A Gonzalo le cambió la cara, y puede que los dos ojos se le pusieran del mismo color también. El empresario le dijo:

- ¡Aguanta Gonzalo! hay que pasar esto como sea, que son compañeros.

Gonzalo arqueo los brazos como si de un Primo Carnera cualquiera se tratara, se puso en guardia, cambió la cara a duro y salió dispuesto a dar la vida si fuere necesario. Al otro día, o cuando se le recordaba el episodio decía:

-¡Llegó “er franchute”, se dejo caer “pa” mi, “mendiño” dos “galluos” y lo “urtimo” que le oi “deci” es: “Aogga eg definiti”, y me pegó un “piñazo” en la “narí”. Luego me “disperte” en la fonda echo “porvo”.

Ahí se acabó la vida artística de Gonzalo como forzudo luchador.

También hacia otras veces, metido en faena, una parodia graciosa subido en un palo o una escoba, imitando a un picador de toros miedoso. Bailaba unas bulerías en el tercio, y dejaba caer una frase que quedó para la posteridad en el barrio:

-¡Caballo con la mosca y la “jinnasia”!

Bibliografía y fotografía del libro, Cosas de Córdoba, Luis Melgar

lunes, 4 de enero de 2010

LA FUENTE DE LA PIEDRA ESCRITA


Fuente de la Piedra escrita de Rafaelji
Precioso encuadre de la Fuente de la Piedra Escrita (Rafaelji)


En el cruce formado por Cárcamo, Costanillas, Moriscos y Obispo López Criado, está ubicada la fuente de la Piedra Escrita. Esta fuente barroca que tiene un arco con un escudo de Córdoba, y una placa que habla de su construcción en 1721.

Dice la placa, con error de equivocarme por lo difícil de su lectura:

“Reinando la Mag. De S. Rey D. Phelipe V y siendo su corregidor en esta ciudad D. Juan de Vera y Zuñiga y Faxardo Cau de la Orden de Santiago Intendente Militar de lo ¿? uco y Militar y B. Haz d ella la de Jaen y sus Rein se hizo esta obra de que fueron ¿? D. Antonio Dimas de Cárdenas y Guzman Cau del mismo Orden y D. Antonio Toboso de los Rios y Castillejo Veinticuatro Año de 1721”


Escudo de la Piedra escrita de Rafaelji
Escudo de la Fuente (Rafaelji)

El pilón es de mármol azul y las fuentes manan de dos leones blancos. Parece ser que el agua de cada uno de ellos era en sus tiempos de diferentes lugares, el llamado Caño bueno procedía de la Fuensantilla y el Caño malo de Aguas Potables. En 1982 fue reparado por el Sr. García Rueda.


Caño de la Piedra Escrita
Uno de los caños de la fuente (Amoluc)


Sobre el origen de su nombre existen dos versiones, una la que se refiere a la placa de su construcción, y otra a una piedra romana que existió encima del arco. También dicen que la inscripción figuraba en el pedestal de una gran cruz que había sobre ella.

Ese barrio, era y es un barrio de mucha solera en esta ciudad. Los comercios de la zona, la Taberna de Pepe el Habanero, etc., la vecindad de la que en una fotografía se ve la muestra. Y sobre todo la fuente, que era lugar de reunión de las vecinas a la hora de coger el agua para sus casas.


 Piedra Escrita 1950
Una visión de entorno en 1950.


Tengo un compañero de trabajo que nació en julio de 1960 en la casa de la Taberna Mariano, justo en frente de la fuente de la Piedra Escrita, ahí vivió hasta los seis años y luego se trasladaron sus padres a la calle del Aceituno, por ello hay que pensar en las vivencias que tendrán de la zona.

Las mías son pobres; de visitas a un compañero de trabajo de mi padre que vivía en la calle Cárcamo e iba con él por allí algunas veces; de amores platónicos de la niñez, frustrados por la propiedad que ejercían los habitantes con sus mujeres –era una especie de nacionalismo de barrio-; de que un tío abuelo mío vivió en la esquina de Costanillas hasta su muerte. Por eso no pueden competir mis recuerdos, ni mucho menos, con los de los oriundos, sería una osadía por mi parte.


 Fuente Piedra Escrita  Fuente Piedra Escrita

Dos fotografías de la fuente de una época más antigua.


Fotografías: Dos de ellas son de Rafaelji un vecino bastante enamorado de su barrio; la del caño de Amoluc; una del Archivo municipal, y dos sin autor conocido. Ni que decir tiene que si el autor de alguna decide que se elimine o se cite su autoría, con comunicarlo lo remediamos. He querido poner un abanico de ellas para ver que fue y que es.

(*)Estípite s. m. Soporte en forma de pirámide truncada, con la base menor hacia abajo; se comenzó a utilizar en España a finales del s. XVII.