lunes, 7 de diciembre de 2020
LA CALLE JESÚS MARÍA
domingo, 6 de diciembre de 2020
ESTO VA DE URINARIOS PÚBLICOS O COLUMNAS MINGITORIAS
Y llegamos en el siglo XIX a soluciones como las que me ha recordado un trabajo en una página de Facebook, que se llama “Córdoba Antigua (España)”, copiado de otro de la página “Cordobapedia”. Yo fui colaborador en tiempos y me siento muy orgulloso de lo poco aportado a ella. La consulto a ella, porque ha surgido del trabajo anónimo de muchas personas, así como la Web del Ateneo de Córdoba, cuando tengo algunas dudas de nuestra ciudad. A ambas las equiparo al "Paseos por Córdoba" de D. Teodomiro. Como iba diciendo, la presencia de una fotografía en una aportación a la página de la red social Facebook, por parte de un colaborador habitual Fernando Cazalla, me encendió la bombilla, mejor dicho me aclaró las ideas sobre la fotografía que conocía, pero que al no llevar el oportuno pie no dejaba de ser una fotografía más de los patios de los Naranjos de la Mezquita, que siempre me intrigó.
Ya soy algo, o bastante, mayor pero a pesar de que mi jardín de infancia fue ese recinto califal, no había visto la construcción in situ. Me hizo la fotografía buscar el trabajo original del amigo Romeo, y los diferentes artículos de las gacetillas de principio de siglo publicadas en la prensa cordobesa, para documentarme mejor y valorar los medios de consulta de que disponemos. Antes de jóvenes teníamos el Monitor, que había que comerse un buen bocadillo o un hoyo de pan con aceite y azúcar para manipularlo, y el Espasa, el que pudiera tenerlo. Hoy, con un terminal telefónico, resuelves una consulta antes de que el concursante de Pasapalabra o Saber y Ganar pueda contestarla. Pero como la cosa iba de evacuación de aguas menores en el espacio público, traslado integro el texto que en ella se publica:
“Las cubetas urinarias, columnas mingitorias o urinarios fueron unos espacios reservados para orinar por parte de los viandantes y que los Ayuntamientos gestionaban. También llamadas columnas mingitorias, eran normalmente construidas en piedra y se encontraban repartidas por la ciudad de Córdoba durante al menos la segunda mitad del siglo XIX conociéndose su existencia al menos hasta el año 1908. Gracias a la prensa de la época, podemos conocer cómo era nombrados de manera frecuente el malfuncionamiento de las mismas, ya que eran recogidos en las gacetillas de los periódicos, corroborando la tendencia surgida en la Europa del siglo XIX con el liberalismo sobre la Higiene Pública que cualquier ciudad moderna habría de aspirar.”
También pública la web Cordobapedia una lista de lugares de Córdoba que contaban con esas quizás poco higiénicas columnas mingitorias, que son bastantes para las que quedaron en mi infancia y juventud. Ahora hay menos y son de pago, si la memoria no me falla hay instaladas varias columnas circulares, claro que en los eventos festivos la empresa de saneamientos instala retretes químicos que, si estuvieran pintados de rojo y fuesen transparente, cosa imposible, me recordarían, a las cabinas telefónicas londinenses. Luego tuvimos la oportunidad de disfrutar, algunos padecer, los urinarios públicos en Córdoba. (Pulsar enlace)
También presumíamos algunos de que Córdoba tenía bocas de metro cuando nos preguntaba un foráneo que eran esas escaleras. Había otros dos de similar factura en el Campo de la Merced por la esquina suroeste; otro en los jardines de los patios de hechura más normal y en superficie, y otros similares en los jardines de la Cruz Roja, en ese lugar estuvo el kiosco de Manolin “el Boca”. Pero en plan columna mingitoria (ahora entiendo lo de la jota de la minga del Sr. Echenique de Podemos, y la degustación de su aparato de miccionar) no había visto nada más que el de los Patios de los Naranjos (yo digo siempre patios). Como una imagen vale más que mil palabras, las fotografías que publíco dicen de la historia de los urinarios públicos en nuestra ciudad. No quiero dejar pasar esta entrada sin citar los abusos de indeseables, que utilizan algunos portales de viviendas como "columnas mingitorias" y que tienen que soportar algunos vecinos en zonas de movida nocturna.
Relación de cubetas urinarias o columnas mingitorias: “Calle San Pablo. Calle Munda, esquina con calle del Reloj. Calle Marqués del Villar. Calle Huerto de San Andrés. Calle Siete Rincones. Calle Fernán Pérez de Oliva. Calle Arco del Portillo. Plaza del Potro. Ronda de los Tejares. Calle Alcántara. Calle Juan de Mena. Calle Santa Marta. Calle de Almonas. Calle Jesús María. Calle Arroyo de San Lorenzo. Plaza de San Rafael. Arco Bajo de la Plaza de la Corredera. Calle Huerto de San Pablo. Calle Doña Engracia. Calle Saravia. Calle Valladares. Calle de Argote. Plaza de la Fuenseca. Calle Azonaicas. Plaza de San Pedro. Calle de la Palma. Calle del Yeso. Calle de la Pierna. Calle Alfonso XII. Cuesta del Bailío. Avenida del Gran Capitán.” Prácticamente toda la ciudad.
NOTA: Me dice mi hermana Loli: Que en los retretes de Colón, de señoras, trabajaba la hermana de la lechera de la Calle Deanes, frente al Metro y al lado de la tienda de comestibles de Pepe. Era muy significativa la cojera de esta señora que se ayudaba con la mano al andar cogiéndose la rodilla. Tiempos de un barrio normal de la Judería. Me contó una anécdota de estas señoras que le preguntaban a nuestra madre –Lola, que le juntas brillantina al gato en el pelo?. Referido a un gato negro que ella tenía, siempre le decía: -Sí, claro todas las mañanas. No era cierto, el brillo del pelaje de los gatos y otros animales, es proporcional a su buena alimentación. Es fiel reflejo de estar bien comido.
Por la Higiene. LOS URINARIOS
No vamos a continuar nuestras quejas en asunto que tan poca enmienda tiene como la suciedad de nuestras calles. Pedir una providencia en contra de ella sería lo mismo que solicitar de ciertos vecinos poco escrupulosos que no arrojasen cortezas y verduras a la acera para evitar caídas y sustos.
La cuestión de los urinarios tan descuidada en nuestra capital merece toda nuestra atención, pues no tenemos tantas columnas mingitorias como son necesarias en una población de la importancia de Córdoba y las que tenemos dejan bastante que desear.
No son modelo por su limpieza y un higienista hallaría bastante que censurar al descuido que en ellas se observa.
Díganlo sino el urinario de reciente colocación en la calle Torre de San Hipólito, que convierte en fétido lugar las inmediaciones de su instalación, el antiestético de la Plaza de San Felipe y el muladar constante en que se halla convertido el de la Calle Siete Rincones.
Y no continuamos con las citas porque en todas partes se notan idénticas deficiencias, tanto más lamentables cuanto que por el calor reinante hacen insalubres las calles en las que radican.
Es necesario, indispensable, proceder a su desinfección, tomar medidas conducentes a que la higiene salga triunfante.
Pero, por Dios, Sr. Alcalde, no acuda S.S. al único medio hasta ahora empleado empleado y que a más de producir resultados eficaces resulta bufo para su autoridad. Los guardias municipales haciendo centinela junto a una columna mingitoria es algo que en modo alguno puede recomendarse.
Con esa medida no se satisfacen los vecinos y la higiene queda en este punto al nivel de los urinarios."
Bibliografía de Cordobapedia
domingo, 29 de noviembre de 2020
INSTALACIONES DE LA FONDA DEL CARMEN EN PEÑAS BLANCAS
Con esta espero que el ‘tonto’, al que se le acabó el camino hace unas cuantas entradas en el blog pare. Es posible que surja alguna cosa interesante porque hay mucha historia enterrada, pero voy a tratar de acabar con esta etiqueta. Hay una parte de Santa Elisa de la que no hemos hablado que es lo que se llamó Fonda del Carmen, a setecientos metros al oeste del núcleo principal del Gran Hotel, a medio camino entre este y las fuentes del Santo y de los Angelitos, en el camino desde Córdoba a la Alhondiguilla. Un puente de potente fábrica cruza el arroyo de Navas de Molero, cruzaba, pues sólo queda algo de los estribos, tenía diez metros de tablero y unos tres de anchura. Del mismo he encontrado una fotografía y la realidad es que no hace tanto de su ruina, conozco personas que lo han pasado en coche.
Cuando lees la poca documentación y difusa que hay sobre el lugar, cuya vida fue más efímera que la de Medina Azahara, porque no llegó ni siquiera a medio siglo de actividad y no todos los años fueron importantes. Observas que el desarrollo de todo el proyecto, se basa en engaños, en jugadas comerciales, en competencias desleales, en enchufismo y amiguismo por no hablar de caciquismos también, un plantel de malos ‘ismos’. Cuando lees los documentos notariales y su desarrollo, te das cuenta que, para no perder la costumbre, se llegó hasta la judicialización de los aconteceres balnearios. Perfectamente expresada y visualizada en la prensa de entonces. Vamos que no fue el corto periodo de la vida balnearia un camino de rosas.
Esta entrada versa sobre lo que se llamó la Fonda del Carmen, un alojamiento de segunda división para los usuarios de menor poder adquisitivo, cocina compartida, cuatro letrinas para el complejo, y campo de sobra para aquel al que no le daba tiempo a llegar a ellas. Un pozo cercano al arroyo y una pila de lavar, que debió ser de uso colectivo también. En la Gaceta de Madrid de 15 de diciembre de 1895 se die: “En la parte central de estas colinas se halla la fonda de Santa Elisa, de construcción moderna; edificio espacioso, amueblado con gusto y gran confort, donde pueden alojarse hasta 110 personas. También existen en las inmediaciones, la fonda titulada del Carmen y varias casas donde suelen hospedarse y guisar por su cuenta muchos bañistas (Gaceta de Madrid de 15 Diciembre de 1895).”
Santiago Rodero, en su interesantísima Tesis Doctoral dice lo siguiente:”Desconocemos el uso original de la construcción pero, evidentemente, estaría relacionado con un hábitat modesto, asociado funcionalmente a faenas agropecuarias que se desarrollarían con anterioridad a 1880, por lo que se convertirá en el germen de las edificaciones colindantes.” Luego ya tenemos una fecha aproximada. Después vemos que en 1895 ya citan a la Fonda del Carmen. En un artículo de un periodista que firma como J.N. y P. de “El defensor de Córdoba” de 3 de julio de 1900 dice:”…Desde el expresado kiosko nos trasladamos a la fonda de Santa Elisa y en el trayecto vimos los “cuarteles”, modestas edificaciones destinadas a hospedar económicamente a los menos favorecidos por la fortuna”.
Un certificado de defunción (del archivo del ayuntamiento de Villaharta) fechado en septiembre de 1936, de un Sr. al que han borrado el nombre (no sé el porqué), fallecido el 31 de agosto de ese mismo año de hemorragia interna, en el Hospital de Sangre de Fuente Agria, determina que el Balneario era Hospital en la guerra incivil. Aunque pone Fuente Agria el Ayuntamiento rectifica y en su etiqueta pone Santa Elisa. No hay ninguna duda de que Santa Elisa fue hospital, por los rótulos que existen en sus paredes, aludiendo a dependencias hospitalarias. Y nada de extraño tiene que las instalaciones de la Fonda del Carmen fuesen utilizadas por la tropa en ese periodo bélico y posterior. Acabada la guerra, no hay datos de que volviera a utilizarse cuando lo abandonó el ejército.
Para terminar decir que para no perder esa clientela de bajo poder adquisitivo, tenían estas instalaciones anexas, pero separadas como podemos ver en las fotografías aéreas, bastantes metros del Gran Hotel o antes la Fonda Santa Elisa, y no mezclar a la plebe con la aristocracia del momento. Es cierto que hay que ponerse en ese tiempo y comprender que, normalmente, los pobres tenían cocinas comunes y lavadero, carecían de agua corriente y el que tenía una letrina se podía dar con una piedra en los dientes en caso contrario debía acudir al ancho campo. Según nos cuentan, en Fuente Agria se alojaban en chozos los usuarios del agua agria, antes de que Elías Cervelló y Chinesta pensara en construir el Balneario. Muchas colmenas ocupan ahora la explanada de la u invertida de las instalaciones.
Fotografías del Autor, de autores señalados Google y web de Javier Palero
Bibliografía de la Tesis Doctoral de S. Rodero y hemerotecas.
viernes, 27 de noviembre de 2020
CAPILLA CATÓLICA DEL GRAN HOTEL SANTA ELISA-PEÑAS BLANCAS
Su construcción e inauguración data de 1901, fecha que aparece en un lateral de la espadaña. En España no hay construcción, sobre todo en esas fechas siglos XIX y XX, y no decir de siglos anteriores que todas las grandes construcciones no tuvieran una capilla católica. Hoy aún a pesar de que ninguna confesión tiene carácter estatal según el: “Artículo 16 de la Constitución Española: 1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley. 2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias. 3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.” (1), sigue ocurriendo.
Como dudarlo en 1901, primeros del siglo XX y siendo los propietarios del Gran Hotel eminentemente católicos, pero ya no son sólo los propietarios de este establecimiento, Sres. Velarde, era todo el país. Dice Santiago Rodero en su bien desarrollada e interesante Tesis Doctoral: “La importancia de los oficios religiosos para la propiedad y para la sociedad de la época hace que la capilla no sólo sirviera a los dueños y a los trabajadores del balneario, sino que se hiciera extensible a la clientela y la población cercana que ocupaba los caseríos dispersos de sus alrededores que tenía cierto grado de dependencia espiritual y económica con el balneario. La importancia dada por parte de la propiedad a la capilla y a los oficios religiosos determinó que esta tuviese una localización independiente de las estancias del edificio principal.”
Ya vemos la nomenclatura de diversas fuentes, del hotel y fonda. Santa Elisa, El Carmen, Angelitos, San Rafael, el Santo, el Cura, Sagrado Corazón de Jesús todo ronda alrededor de lo católico. Está ubicada al norte del Gran Hotel, a la derecha de lo que llamamos Casa de Baños norte. Hoy rodeada de enormes eucaliptus y a la que se accedía por un paseo arbolado. El desarrollo ajardinado lo podemos observar en las distintas representaciones gráficas.
La capilla como podemos ver en las fotografías es sencilla, rectangular de 36 m2 de superficie, orientada norte-sur de tejado a dos aguas, y con una cierta similitud a las diferentes ermitas serranas. Una espadaña con una pequeña campana coronada por una veleta. Una puerta en el sur con arco de medio punto y pequeñas ventanas en los laterales que miran a poniente y levante.
Describe textualmente la capilla el Sr. Rodero en la Tesis citada: “Al interior, el testero Norte, acogía el altar y un pequeño retablo o sagrario profusamente decorado. Este presenta en la zona de la sagrario un gran arco a todo punto presidiendo el conjunto con dos hornacinas laterales donde se encontraban dos figuras, bajo coronas doradas, que se corresponden con la advocación de la Iglesia; delante, el Altar que se encontraba sobre tres gradas de madera, de tal forma que quedaba sobre elevado sobre los congregantes. Una sencilla cancela separaba este ámbito sagrado del resto de la estancia. Unos juegos de cornisas apaineladas, unos cuadros y varias lámparas completaban el interior de la capilla.” Una curiosidad entre el Gran Hotel y la capilla está todo el terreno tapizado de cagarrutas de ovinos, en unos niveles como no los he visto nunca.
Todo se puede corroborar perfectamente en las distintas imágenes, tanto exteriores como interiores, para hacernos una idea de su desarrollo a lo largo de la vida del Balneario. Ocurrió en ella un hecho luctuoso con el fallecimiento del Obispo de Salamanca que veraneaba aquí por el año 1905, el Padre Cámara, que se sintió enfermo oficiando una misa, y falleció poco después. Este hecho concreto significó un palo para la imagen exterior del Gran Hotel que hubo de contrarrestarse con la campaña publicitaria adecuada.
Hoy lo que queda de capilla 120 años después, con ochenta de abandono, es bastante dentro de lo que cabe, lo que determina la solidez de su fábrica. La realidad es que da todo una lastimosa sensación de abandono, que hace preguntarse cómo pueden ocurrir estas cosas. Es verdad que es lenta la destrucción, una vez pasado el expolio fundamental parece que es la naturaleza la que hace los estragos y no el 'homo sapiens'. Yo he visitado el lugar en un intervalo de once años y no he notado grandes diferencias.
(1) Me ha parecido importante incluir, aunque no venga a cuento, el articulado respecto a la religión que recoge la Constitución de 1978 porque creo que mucha gente lo ignora.
Bibliografía de la Tesis Doctoral de S. Rodero

































