domingo, 13 de mayo de 2012

TABERNA "LAS CUATRO PUERTAS", PALACIO DEL MARQUÉS DE SANTA ROSA


Fachada actual de los que fue la taberna las Cuatro Puertas

Calle Judería, confluencia con Manríquez, en un inmueble que formó parte del palacio del marqués de Santa Rosa, en el mismísimo corazón de la plaza del mercado que formaba esa calle, estaba la taberna Las Cuatro Puertas. En el antiguo palacio de los marqueses de Santa Rosa estuvo, en 1932-33, la escuela Politécnica Superior,  luego ésta se trasladó al antiguo Gobierno Civil (calle Carbonell y Morand) y después al Parque Cruz Conde. Después de la guerra, en 1940, se instaló allí Santa Rosa-Auxilio Social. Esa organización de la guerra civil, creada por Mercedes Sanz Bachiller, viuda de Onésimo Redondo, que primero se llamó Auxilio de Invierno, a similitud de otras organizaciones de la Alemania fascista. 

Entrada al antiguo palacio del marques de Santa Rosa , actual delegación de la Junta

Quienes vivimos en ese barrio sabemos de la cantidad de niños que allí se trataron de adoctrinar con métodos fascistas, pero no lo consiguieron. Muchos de esos niños cuando salieron del centro de adoctrinamiento fueron notables dirigentes de partidos de izquierdas. No era la democrática “Educación para la Ciudadanía” lo que allí se impartía.  Tuvo vigencia la organización hasta bien entrados los años sesenta del siglo XX. Los porteros de Auxilio Social tenía varios hijos, uno de ellos Luis, “Luisito”, un importante futbolista, otro Diego, compañero cobrador de Aucorsa. Hoy en día, el edificio lo ocupa la Delegación Provincial de Empleo de la Junta de Andalucía, posiblemente por la herencia administrativa de la propiedad estatal. 

Ricardo Belmonte y Cárdenas, I marqués de Santa Rosa

Un paseo por los antiguos propietarios. El primer marqués de Santa Rosa fue Ricardo Belmonte y Cárdenas, Dr. en Derecho por la Universidad de La Habana, Cuba. Se casó con Rosa González-Abreu de la burguesía cubana. Luego sucedió en el marquesado a Ricardo, su hijo Ricardo Belmonte González-Abreu, y después su nieto Ricardo Belmonte Belmonte que, según el BOE de 19 de mayo de 2007 por fallecimiento, cede el título a su hijo  Ricardo Francisco Belmonte de Viguera que es el IV marqués de Santa Rosa. Un hermano del primer marqués, Bartolomé, fue alcalde de esta ciudad (1878-81/1884-86), doctor en Medicina y Fundador de la Cruz Roja. La calle Conde de Cárdenas está dedicada a él. León XIII lo nombró Conde Pontificio. La familia tenía un cortijo, en la N331, subiendo la cuesta del Espino, dirección Málaga a la derecha, edificado a imagen y semejanza de la arquitectura colonial cubana, que ahora está destinado a celebraciones.

Esquina actual de la antigua taberna

Es significativo que tratamos de hablar de una simple taberna de barrio, y acabamos hablando de la burguesía o aristocracia local, y de organizaciones fascistas. La impronta que dejó la dictadura en nuestra historia reciente es abrumadora, no tocas en ningún sitio que no te manches de esa parte negra de nuestra historia.  José López de la Manzanara, fundó esta taberna y Rafael Gálvez fue el primer mozo que tuvo. En ese tiempo no había grandes ofertas turísticas en la zona, Sinagoga, Mezquita y las calles del barrio, poco más. Tenía fama de buen vino y como la mayoría de las tabernas, un selecto surtido de aceitunas, partidas, vinagre y cebolla, ajo  y alcaparrones en verano. La cocina era prácticamente nula, salvo algún trozo de chorizo, morcilla, o queso, pimientos o pepinillos.

Al fondo la ruina y puerta del local de Centella el sereno del barrio

Rafael Gálvez era un hombre amable y gozaba de ascendente con los vecinos del barrio y de otros barrios, que eran clientes de paso. Como todos los bares fue una fuente de anécdotas a cual más graciosa. Esta taberna la frecuentaba un pintoresco personaje, D. Eduardo, que decía ser descendiente de unos indianos muy ricos, que eran los marqueses de la Real Fortuna, y un día viniendo de América, en un barco cargado de oro, fueron atacados por unos piratas. Se les acabó la munición de los cañones y tuvieron que disparar lingotes de oro hasta vencer al enemigo. 

El tunante de la taberna -siempre hay uno-, le dijo:

–D. Eduardo qué lástima que tirara el oro a los piratas su pariente, si no Vd. no le dejaría ahora los medios fiados a Rafael. 

D. Eduardo, haciendo gala de una educación exquisita, se lió en su raída capa y se marchó ridiculizado. La verdad es nunca andaba muy bien de dinero y el tabernero le dejaba fiado a sabiendas que a lo mejor no cobraría.

Anagrama de Auxilio Social

Rafael Gálvez falleció y la taberna la tuvieron sus hijos un tiempo. Después, cada uno siguió unos derroteros distintos. El mayor de ellos montó una gestoría, que no le fue nada mal. La vida, por el contrario, le dio algunos palos fuertes, primero le quitó un hijo con un accidente y luego su esposa de cruel enfermedad. Tiempo después, se unió a la hermana de un amigo, natural de Villafranca, yo les rodé en vídeo la boda. La verdad es que a última hora ha sido bastante feliz. Justo es decir que es una buena persona, como su padre y en el fondo se lo merecía. Durante un tiempo, un local que dentro de la ruina aún quedaba en pie, fue el centro de operaciones de Centella, el sereno del barrio. Hoy en día, como casi todos los inmuebles del barrio de la Judería, es una tienda de recuerdos.

Fotos del autor y de Internet.
Bibliografía personal y de M. Carreño.

viernes, 11 de mayo de 2012

LA ALCAICERÍA O MERCADO DE LA SEDA CORDOBÉS


Plano de los franceses de 1811, en el que se cita el solar

Una fotografía de la infancia del amigo Manuel Trujillo, publicada en una red social, me hizo recordar, por el fondo vegetal de la misma, un misterioso para mí y poco documentado lugar de nuestra ciudad allá por los siglos florecientes de Córdoba, del que llevaba buscando datos hace tiempo. El mercado de la seda, o alcaicería. “Al-qaysaryya” es de donde deriva su nombre en castellano, procede del término latino “caésar” y este del griego, que designaba un mercado imperial. Justiniano concedió al pueblo árabe el derecho del comercio de la seda. 

Vista aérea en la que se divisa el solar 

Estos mercados se denominan en oriente con la palabra khân, o posada de caravanas. En realidad es, el conjunto de comercios pertenecientes al patrimonio real y que se dedican a la venta de seda y tejidos de valor que venían de oriente. Las ciudades españolas que poseían una alcaicería eran Sevilla, Granada Toledo y Córdoba. La de Granada parece que construye en los siglos XVI o XV. De la de Córdoba tenemos pocas referencias. Se sabe que estaba en la manzana que configuran las calles Martínez Rücker (Carniceros), Abades, Alfayatas, Cardenal González, hoy Corregidor Luis de la Cerda (1) y antes Cordoneros, Magistral González Francés –antes Calle del Sol- y Plaza de Santa Catalina.

Detalle del plano catastral interior de la manzana sin construir

Álvarez Valenzuela la cita:

“Pero quizás el ejemplo más relevante de la impronta islámica en la actividad mercantil cotidiana lo constituya la alcaicería de Córdoba, con sus mil quinientos metros cuadrados de superficie y el centenar de tiendas y talleres, con la presencia de orfebres, zapateros, traperos, sederos, chapineros, esparteros, soladores, herreros, etc. Todos los cuales convivían con los mercaderes ambulantes, los regatones, que levantaban cada día sus tiendas y paradas por calle y plazas.”

Casa número 54 que el plano de 1811, de los franceses, la citaba como entrada 

Podemos precisar que la calle Magistral González Francés, albergó después el Hospital de San Sebastián, en terrenos de la alcaicería, según el relato de Don Teodomiro Ramírez de Arellano:

“Carecía esta ciudad de hospitales, y la nueva hermandad acudió al Cabildo en demanda de protección, ayuda y local, a lo que accedió gustoso, reuniéndose en 27 de febrero de dicho año, tomando el acuerdo que copia el señor Bravo en su Catálogo de los Obispos, tomo primero, página 405. Concediósele en él parte del solar de la Alcaicería y las casas llamadas del Lavatorio, propias de aquella corporación, con la precisa condición de que si la cofradía dejaba de existir fuese del Cabildo tanto el hospital como todo lo perteneciente al mismo. Este caso llegó, y todos los capitulares se esmeraron en sostenerlo, haciéndole diversas donaciones, las que con otras posteriores llegaron a nuestros tiempos, formando sobre 30.000 reales de renta anual, sin contarse el ingreso de parte de la ofrenda de los días clásicos, acordada en 22 de agosto de 1505, por haber quedado sin efecto.

Por este tiempo se ocupó el Cabildo de la ampliación de este hospital, y considerándola poco menos de imposible en aquel sitio resolvió en 13 de febrero de 1512 trasladarlo al sitio actual, denominado el Corral de Cárdenas, propio de la mesa capitular, si bien creemos sería parte de él, porque, según datos registrados por nosotros, éste debió ser inmenso, toda vez que dentro había distintas casas y aun palacios de diferentes dueños.”

Plano de Casañal, en el que no se refleja.

Es decir se construye el hospital de San Sebastián, antes de llevarlo a la calle de Torrijos, en lo que hoy es el Hotel (y fue Lavatorio de Almanzor) y lo que después fue la Posada del Sol, que dio nombre a la calle, para lo que el Cabildo concedió parte del solar de la Alcaicería. Hoy en día todavía pertenece al Cabildo la casa por debajo del hotel, e ignoro la propiedad de las interiores. Incluso la fotografía aérea determina ese solar arbolado interior, aún sin construir, que es el que se ve como fondo en la fotografía de esa infancia flamenca de Manuel Trujillo, motivo de esta entrada.

Entrada a la alcaicería granadina

En plano de los franceses de 1811, la señala y el grabado de Wyngaerde de 1567  también, pero de una forma muy somera, una simple referencia. En el plano la cita así, pero en el grabado hay que buscar en otras fuentes para comprobar el número del índice que se refiere a ella, pero que no viene en el mismo. En el plano catastral actual, podemos ver que la parcela número 20, del polígono 37403 de la calle, antes Cordoneros, puede ser un residuo urbanístico de ese gran patio que señala el plano. En el aproxima una salida a la Plaza de Abades, o calle Alfayatas y fija lo que pudo ser la entrada principal, por la casa número 54 que antes lo fue de vecinos. Aunque el catastral la una a la casa número 60 de la misma calle.

Datos catastrales de la finca número 60 de Corregidor Luis de la Cerda

Y eso es todo lo que he podido encontrar como referencia a ese mercado de la Seda de Córdoba, de clara influencia islámica, y que seguro que si se pudiera rebuscar en las propiedades de las distintas fincas que configuran los alrededores, encontraríamos una coincidencia patrimonial amplia, posiblemente del Cabildo, después de la conquista cristiana. El Lavatorio de Almanzor lo sería, el hospital de San Sebastián lo señala y el edificio citado hoy en día todavía es propiedad del Obispado.  

(1) El Cardenal Gonzalez, Fray Ceferino Díaz de Tuñón González, que fue obispo entre los años 78 y 83 del s. XIX, martillo de herejes  anarquistas y socialistas de la clase obrera cordobesa, durante su mandato, ha quedado en la historia y su nombre ligado al comercio de la carne, que se ejercía en su calle, más que por su profesión eclesiástica. Hay que reconocer que ese eje de penetración a la ciudad, Potro, Lucano, Pescaderías, ofrecía lo necesario al visitante, comercio, alimentación, pensión y sexo, luego camino de Santa María el perdón de los pecados. Todo en el mismo eje. Pues bien el después Cardenal ha sido desplazado en el Nomenclátor por un Corregidor, Luis de la Cerda, que fue el que trató de imponerse a la construcción de la catedral dentro de la Mezquita, y con un bando (4/5/1523) amenazó con pena de muerte a quien variase la configuración arquitectónica de la Mezquita, siendo el protagonista primero y principal de la conservación del monumento en su estado natural, pero que perdió la batalla ante el clero. 

Fotografías del autor, Google y Catastro
Bibliografía de Álvarez Valenzuela y Teodomiro Ramírez de Arellano.

jueves, 10 de mayo de 2012

"LOS NOMBRES DE LUGAR DE HORNACHUELOS", JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ LARA (COLECCIÓN FURNUYÚLUSCH- ED. SÉNECA)

Portada del libro

“Los nombres de lugar de Hornachuelos”, es un interesante manual de consulta para conocer los intríngulis de esa serrana y bonita ciudad. La Colección Furnuyúlush de la Editorial Séneca lo ha editado. Yo he tenido la oportunidad de leerlo. Se hace de una sentada. Contiene cosas muy interesantes que lo serán más aún para los habitantes de Hornachuelos, que puedan contrastar los lugares que cita.

Castillo de Hornachuelos

Están estos libros llenos de curiosidades son muy amenos. Está dividido en un prefacio, diez capítulos y un breve paseo fotográfico que, teniendo en cuenta el precio del manual no puede ser en color: Prefacio; Parte Genérica de los topónimos; Parte especificativa; Catálogo; Algunas consideraciones lingüísticas; Abreviaturas y símbolos; Glosario de tecnicismos y voces oscuras; Bibliografía que cita y fuentes documentales; Bibliografía consultada; Cartografía; Toponimia complementaria; Efemérides de Hornachuelos; y Paseo fotográfico.

Ayuntamiento de Hornachuelos

Hornachuelos es un pueblo precioso. Pintoresco. Poco difundido, bueno entre las grandes fortunas y caras escopetas de la caza mayor, si lo está. Monterías, cotos, etc. Ahora el Parque Natural lo difunde. Hubo un tiempo en el que un monarca centro europeo, vino aquí a aprender a montar a la española. A San Calixto, no lo conocían nada más que los lugareños y los citados escopeteros, o cazadores protectores del medio ambiente, y sonó en toda Europa con la boda real.

Pero el libro es lo que nos ocupa, son 148 páginas de letra cómoda y precio muy aceptable. Las fotografías que contiene de dos amigos; Francisco Madrigal y Óscar Morales –que a su vez es el director de la colección Furnuyúlush-,  así como del archivo del municipio.

J.L. Rodríguez Lara, Óscar Morales, J.M. Palencia y J.M.Escobar 
durante la presentación en el I.E.S. Luis de Góngora,(08-03-12) Foto Madrigal

"JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ LARA es catedrático de Lengua, historiador del Arte, publicista y colaborador en diarios y revistas de diversas ciudades. Ha participado en congresos de su especialidad. Viajero por unos mil pueblos de España y por África y Europa. Vive junto al monasterio de Santa María de l'Estany.

En castellano ha publicado: La lírica tradicional andaluza (1982), Setecientos cincuenta aniversario de la conquista cristiana (1989), Apodos y sobrenombres de la villa de Posadas (1990), El privilegio de villazgo de Posadas (1991), El monasterio de Nuestra Señora de Gracia de Posadas (1995), La denominación personal en Andalucía (1996), Mientras el río baja (Antología poética, 2010), etc.

Y en catalán ha publicado: Gent i llocs de l'Estany (1988), Obra poética completa de Felip Graugés (1989), La iconografía del claustre de Santa Maria de l'Estany (1995), Aproximació a la toponímia del Moianés (2009), etc.

La presente obra es un libro de toponimia, la ciencia que estudia los nombres propios de los lugares. Hoy toca referirse a los topónimos o nombres de lugar de Hornachuelas. Básicamente es un estudio lingüístico, pero es inevitable las referencias a la topografía del término y los sucesos históricos vividos por la población. Podría decirse que es una historia vista desde la lengua."

Una preciosa vista del pueblo
Un ejemplo del contenido:

"Mirabueno. Arroyo y cerro de ~. Es una aglutinación de sustantivo y adjetivo, de significado impreciso: o de un sustantivo indoeuropeo mir “cabezo, cerro”, equivalente a mirabello “cerro bello”, o del imperativo de mirar y un complemento directo “mira [lo] bueno”, como Miraelalba, Miraflores, Mirafuentes, Miragenil, Miralcampo, Miralrío, Miralsot, Mirasierra, Mirasivienes, Mirasoles, Miravalles y Mírazorras, o de un signo verbal mira `vista' y su determinante, Mirafrailes, Mirafores y Miralbaida. Evoca los Mirabueno de Palma y Pozoblanco, arroyo de Mirabueno en Villaviciosa, los cortijos de Mirabueno en Córdoba y Villaviciosa y cortijo de Mirabuenos en Adamuz y Baena. En Cartaya (Huelva) vimos el cerro Miramundo.

Mojea. La ~. Lugar ubicado en el cortijo de Chamiceros. Por moheda, voz de origen incierto, de significado "Monte alto con jarales y maleza". Sinónimo de mohedal (DRAE). Moheda es un apellido casi desconocido, sólo existente hoy en Madrid.

Mohíno Alto. Cortijo de ~. Frase de sustantivo y adjetivo. Mohíno dícese del macho o mula hijos de caballo y burra y también dícese de las caballerías y reses vacunas que tienen el pelo muy negro (DRAE). Zoónimo. En España hay 428 personas de apellido Mohíno, de ellas 143 en Ciudad Real, 10 en Sevilla y ninguna en Córdoba (EP).

Mojón Blanco. Cerro de ~. Delimita los términos de Almodóvar, Hornachuelos, Posadas y Villaviciosa. Frase de sustantivo y adjetivo. Mojón “señal permanente que se pone para fijar linderos de heredades, términos y fronteras” (DRAE).

Mojón Gordo. Frase de sustantivo y adjetivo. Dicho mojón por ser lugar delimitador, y gordo por su volumen o por la categoría de los lugares que separa, los términos de Hornachuelos y Palma del Río."

Una vista aérea del pueblo y el embalse

Sobre la toponimia de Hornachuelos, HORNACHO

Parece que el nombre deriva de voces mozárabes. Concretamente de la palabra fonix, -icis, que significa “bóveda subterránea”, "túnel” o “agujereada roca”. La radical parece que es fornax, de hornos de alfarero o de cal, que son en forma de bóveda. De ahí viene Hornacho “concavidad que se hace para extraer minerales” junto con el sufijo –acho. Al-Idisri el viajero (s. XII), e Ibn Al-Abbar (s. XIII) la citan con el nombre de furnuyulush o funayewelush. Al-Idrisi dice que en su término hay minas de plata y oro.

Otra vista del pueblo
Otras cuestiones:

Es un pueblo de latifundios, la gran propiedad es la que impera. En el siglo XX se produjo una repoblación señorial, origen de la población de San Calixto. Otras del s. XVIII fueron ilustradas. Como curiosidad pasó de ser monárquico a republicano-socialista de la noche a la mañana. Cuando se proclamó la II República, en cuyas votaciones habían ganado los monárquicos con doce concejales, se procedió a una segunda vuelta donde salieron doce concejales republicanos-socialistas, es decir al liberarse del caciquismo la gente votó libremente de otro color, tricolor.

Mis visitas al pueblo han sido ocho, si mal no recuerdo, la primera en el 62 en la feria de San Abundio; en bicicleta tres veces; otra con un carnicero de carne de monterías, de paso para San Calixto; otra de índole tecnológica a casa del amigo Pepe Camacho; otra al Parque Natural y la última -por ahora- a una boda, en la que un hijo de mi amigo Gabriel se casó con una guapísima meloja.


Fotos del libro y de Google
Bibliografía del libro

miércoles, 9 de mayo de 2012

EL CONVENTO DEL CORPUS CHRISTI, HOY FUNDACIÓN GALA



Portada del Convento.

El convento del Corpus Christi es uno de los importantes edificios que tiene la calle Ambrosio de Morales, junto con el Teatro Principal, luego existen otros de menor categoría, como pueda ser la sede de la Academia. El Obispo fray Diego Mardones, en 1608 tenía en mente fundar un convento para monjas recoletas de la Orden de Santo Domingo, recopiló fondos y se puso manos a la obra para la ubicación de la congregación. 

Patio interior (Foto Web Fundación Gala)

En el solar está ocupado hoy, por la Fundación Gala tiene, según el plano catastral una superficie de suelo  de 2140 m2 y construida 3690 m2. Anteriormente en ese lugar estuvo una ermita dedicada a San Benito (de la Orden de Alcántara), y en ella estaban establecidos unos niños llamados de la Doctrina que se trasladaron al Hospital de los Desamparados y la cofradía del titular que se fue al convento de la Encarnación y desapareció.

Atrio

Como en principio era pequeño el local, el obispo adquirió también un caserón contiguo, que se comentaba había pertenecido a Séneca, o a la familia de éste, ya que el filósofo se lo llevaron a Roma muy pequeño. Con algunas monjas de la imperial ciudad de Toledo y otras cordobesas, consiguió juntar una plantilla selecta de sores: Beatriz del Espíritu Santo; Beatriz María; María de Santo Domingo; María de Jesús; Blanca de la Cruz que era hija de los Duques de Alcalá; y Magdalena de Santa Leocadia, que arribaron a nuestra ciudad el 23 de Octubre de 1608.

Puerta de la iglesia

Una historia escrita de la congregación, la poseía el Marques de la Fuensanta del Valle, en su casa de Madrid, donde se describen bastantes muestras de penalidades que sufrieron estas mujeres por no poder establecer una correcta clausura, por las muchas visitas que le hacían los vecinos. Cuestión que a final se estableció cuando se inauguró el convento oficialmente, con una procesión desde la Catedral. La fama y entrega de las monjas determinó que recibieran protección y ayuda del obispado y particulares, como había hecho Mardones y Siuri que ayudó a construir la nueva iglesia y reformas con la notable cantidad de seis mil ducados.

Entrada a la Fundación

Siempre fue uno de los conventos más pequeños de la ciudad, si lo comparamos desde luego con esos enormes como fueron y son otros, aunque después, poco a poco han ido vendiendo sus propiedades, muchas veces especulando, hasta quedar en una misma expresión conventual. La configuración del lugar, con esa fuerte pendiente de la calle, lo hace muy peculiar en ella.

Altar y mosaico encontrado durante las obras

D. Teodomiro Ramírez de Arellano, cita textualmente:

“La iglesia del Corpus es pequeña y de una sola nave. El retablo del altar mayor es de muy mal gusto, como todos los de su época. En él están las imágenes de San Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán, Santa Rosa y Santa Catalina de Sena, y en lo más alto un Crucifijo. Los demás altares son tres, dedicados a Nuestra Señora del Rosario, Santo Domingo y el Nacimiento, este último, cuadro en lienzo. A los lados del presbiterio había otros dos cuadros, obras de Sebastián Martínez, representando también el Nacimiento y la Concepción, los que hemos echado de menos; tal vez habían mudado de sitio.”

Coro

Cuenta también D. Teodomiro que hubo en este convento un caso muy llamativo de novela negra.  En 1858 ocurrió un crimen de esos que publicaba el Caso. En la portería vivían un matrimonio con dos hijos. Una mañana el monjero salió a la compra, su mujer la monjera, estaba levantándose. Cuando el hombre volvió se encontró un espectáculo dantesco. 

Puerta en la iglesia

La portería tiene unos escalones para bajar a ella, en ellos encontró a su mujer con la ropa ensangrentada, muerta por dos puñaladas. Buscó a su hijo y éste le dijo que  un hombre había entrado le dijo que se callara o lo mataba, tapándolo con la ropa de la cama. Así se quedó hasta el momento de llegar el padre y no sabía lo que le había pasado a su madre. Parece que el individuo iba a robar, y pensaba que todos estarían dormidos, y como seguramente se encontraría a la monjera y ésta no le daría las llaves, antes de que gritara la mató.

Patio desde la Iglesia

El hijo dijo que el hombre tenía algo extraño en un ojo. Parece que sospecharon de un individuo, que habían visto salir del convento, y que tenía una nube en un ojo. Lo detuvieron, pero no lo pudieron acusar del crimen por falta de pruebas, aunque lo condenaron a prisión por un tiempo prolongado. Y así parece que fue el crimen de la Monjera. Finaliza diciendo que del Convento tomó nombre la calle que se llamó del Corpus, así como los callejones de la actual del Marques del Villar, antes fue la Cuesta de San Benito y actualmente está dedicada a Ambrosio de Morales.

Patio del noviciado

La finca actualmente está dedicada a la Fundación Gala. El convento tuvo pues su final en 1992, 384 años desde su fundación. La Congregación de las Dominicas Descalzas, se ubica en la actualidad en el Monasterio de Santa María de Gracia, en la calle María Virgen y Madre, s/n, entre la Facultad de Medicina y la Escuela Politécnica, parroquia de San Pelagio  Mártir. Parece que el actual monasterio fue donado por un sacerdote castellano-manchego. Por la fotografía aérea se puede ver la extraordinaria donación.

Jardín del patio del noviciado


“La Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores es una institución privada sin ánimo de lucro, inscrita en el Registro de Fundaciones del Ministerio de Cultura español, lo que conlleva el reconocimiento por parte del Estado español del interés general de sus fines, siendo considerada a todos los efectos institución jurídica privada. La Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores funciona gracias a la colaboración económica de entidades privadas, 

Claustro (Fotografía de la Web Fundación Gala)

entre las que hay que destacar a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Córdoba (CajaSur), que mantiene un convenio de colaboración con la Fundación Antonio Gala a través de su propia Fundación. Las administraciones públicas estatal, autonómica y provincial también han apoyado diversos programas de actividades de la Fundación Antonio Gala otorgando subvenciones a dichas actividades. Numerosos particulares también han colaborado con la Fundación Antonio Gala mediante donaciones económicas.”

Escalera de acceso a las dependencias de la Fundación

Presidente de Honor: Antonio Gala. Presidente: Antonio Gala. Patronos natos: Miguel Castillejo Gorráiz, Ángel M. Cañadilla Moyano, Teodulfo Lagunero Muñoz, Andrés Peláez Martín. Patronos electos: Jesús Badenes, Antón García Abril, Francisco Moreno Crespo, José Guirao Cabrera, Fundación Axa, representada por Joaquín Bardavío Oliden, Ángela González López de Carrizosa. Secretario del Patronato: José María Gala. Directora: Carmen Burgos.

Hall

Además del patrocinio principal ejercido por la Fundación CajaSur y la Fundación Axa, hay varias entidades privadas que colaboran regularmente con la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores. Entre ellas, cabe destacar a la Editorial Planeta, que ha patrocinado numerosas actividades organizadas por la Fundación desde sus inicios, o el propio funcionamiento de esta institución. 


Actual Convento de las Dominicas Descalzas (Google)

En los últimos tres cursos, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación ha subvencionado el coste de una beca de un joven creador iberoamericano a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, dependiente de la Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas. En el curso 2011-2012, la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo patrocina una de las becas de residencia para un joven creador que proceda de los países del Mediterráneo. Otras entidades también han colaborado mediante el patrocinio de actividades culturales o publicaciones realizadas por la Fundación Antonio Gala.”




Plano catastral


Datos catastrales


Fotografías del autor, dos de la fundación Gala
Bibliografía de Teodomiro Ramírez de Arellano y de la Web Fundación Gala

lunes, 7 de mayo de 2012

LA MURALLA DEL RÍO, SU PASEO Y SUS TORRES


Torre Hexagonal

Hablando con mi primo Paco, me comentó que cierto día bajó al paseo de la murallas del alcázar con el río, cuando la cárcel militar estaba aún activa. Mi tío Pepe, su padre, era oficial de Infantería y prestó servicio muchas veces en el recinto. El nos contó muchas cosas de las ocurridas en esa cárcel. El paseo se asemejaba entonces, al de la fotografía que añado, con muchas personas que vivían en él de una forma inhumana, sobre todo en las fechas que citó mi primo, que eran de grandes lluvias. La zona es inundable. Manifestándome que pasó bastante miedo al meterse en aquel lugar.

Paseo inferior primeros del s XX. (Foto Señán)

Días atrás, había estado recordando cuando se construyó la Avenida del Alcázar, a finales de los cincuenta del siglo XX, rellenando los terrenos de la Huerta de Antoñita –como llamábamos a una que había en esa zona-. Esos llanos antes de la construcción eran los campos de fútbol de los seminaristas de San Pelagio. Luego se construyeron los jardines bajos que, cuando florecieron eran paseo obligado de parejas de novios. Recuerdo que las plantas que cubrían los taludes eran las llamadas dientes de león. La muralla estaba colmatada casi enterrada.

Años cincuenta del S.XX. relleno de la Avda. del Alcázar. A la derecha puede verse la muralla enterrada (AMC)

Las torres de la muralla eran entonces accesibles. La más importante era la hexagonal, que se parece a la de la Malmuerta, con un paso inferior. Es la más alta de todas y se podía visitar, visita que recuerdo haber hecho varias veces. La semana pasada decidí subir a ella nuevamente. La subida no es nada cómoda con escalones muy deteriorados –algunos faltan-, de notable altura y muy empinados. Cuando llegué arriba, me planteé seriamente la bajada, por presentarse esta complicada.  

Casa frente a la Cárcel. Posiblemente es la que llamaban la del portero de la Inquisición (AMC)

Tiene un primer tramo de escalera que te lleva a un rellano, y desde allí a la puerta de la torre, ésta tiene ahora una cancela con un candado. A la altura de la puerta tiene una habitación, y una escalera estrecha a la izquierda que te sube a la terraza de la misma. No se puede acceder por estar la cancela cerrada con una cadena. Hice las fotos de rigor –sin dejar de pensar en la bajada y los fallos de mi rodilla derecha- y bajé como pude. El bajo pasamanos no ayudaba tampoco.

Paseo superior durante el derribo de edificaciones que allí había. (AMC)

Este sector de la muralla, según el trabajo de investigación “El recinto amurallado de la Córdoba bajomedieval” de José Manuel Escobar Camacho, se construyó con motivo del crecimiento del barrio del Alcázar Viejo, que obligó a cerrar el sector e incorporarlo a la muralla de la Villa, entre los años 1369 y 1385, como se describe más adelante. El grabado de Wingaerde nos presenta como estaba ese tramo de muralla en 1567, siempre es un testigo de nuestra ciudad ese grabado. 

Grabado de Wyngaerde 1567. Paño sur de la muralla bajomedieval y puerta de la Inquisición

Luego están los planos de 1811, en el que no se divisan todas las torres, aunque se observa una recta línea de puntos, desde la torre de la calle Postrera a la hexagonal del río. También la edificación de la Puerta de los Sacos, la barbacana del paño oeste y el azud sur, que después en el siglo XX se usó para la cimentación del “Puente Nuevo”. Otro plano, el de Casañal detalla la alameda y todas las torres. Y como no, el grabado aéreo de Gedson de 1860, que es un viaje fácil al siglo XIX.

Plano de las murallas de Córdoba "El recinto amurallado de la Córdoba bajomedieval"

El “Indicador cordobés” de Ramírez de la Casas Deza, de 1865 referido al remozamiento del paseo inferior entre el río y la muralla, cita que:

“En 1816, entre la orilla del río y el muro que corresponde a la cárcel y Huerta del Alcázar, mandó plantar el Corregidor  D. Joaquín Bernard y Vargas, una espaciosa calle de álamos, y otros muchos, juntamente con mimbreras, a lo largo del margen del río, los que formaron un soto espeso que en estos últimos años se han aclarado más de lo que se debiera. Al mismo tiempo se construyeron poyos arrimados a la muralla que por algunos años sirvieron a la concurrencia que frecuentaba aquel sitio en la estación del estío; pero después habiendo las crecientes del río desigualado el piso y cubierto de légamo y arena casi todos los poyos, que no se han vuelto a descubrir, y habiéndose descuidado completamente aquella alameda, nadie ha vuelto a concurrir a ella.”

Plano de 1811. Barbacana y torre en la Puerta de los Sacos, Azud y muro interior desde la torre de Postrera a la del río hexagonal.

A mediados del siglo XX, cuando se había abandonado la casa que ocupaba la primera torre, frente a la Cuesta de la Cárcel (hoy Teresa Jornet), y ya afortunadamente, la cárcel militar dejó de usarse al incorporarla al nuevo Alcázar de los Reyes Cristianos, el lugar fue usado, durante un tiempo, para el comercio carnal de ambos sexos. Esa cárcel lo fue durante mucho tiempo de la Inquisición, de cuya época conserva su torre suroeste. Como curiosidad el triunfo de San Rafael que hoy está a la entrada de la antigua estación de ferrocarril, puede verse delante de esa torre en el grabado aéreo de Gedson. Posteriormente, una escuela taller reparó las murallas, al lugar se le puso alumbrado y se le dotó de bancos, quedando un bonito paseo en la cercanía del río, desde la Albolafia, prácticamente, hasta la Puerta Sevilla, pasando un caudaloso pilar del agua procedente del Alcázar y el Puente del siglo X de la Puerta de los Sacos.

Grabado aéreo de Gedson 1860, Cárcel, edificio delante de ella, Triunfo de S. Rafael y muralla.

"El recinto amurallado de la Córdoba bajomedieval"
José Manuel Escobar Camacho.

“A) Murallas de la Villa:

Estas murallas circunvalaban en el siglo XIII un espacio urbano muy parecido al que ocupaba la ciudad romana, cuya forma geométrica era semejante a la de un paralelogramo. Los muros, aunque de procedencia romana, habían sufrido varias reconstrucciones en la época musulmana, sin modificar en gran medida su trazado. Este, sin embargo, se verá alterado en la parte suroccidental durante los siglos bajomedievales, concretamente, en el siglo XIV, al construirse en esta zona el Alcázar de los Reyes Cristianos, la huerta del alcázar y tener lugar el poblamiento del Alcázar Viejo. 

Plano de Casañal. Ya está la alameda de 1816

Esto hará que sea necesario cerrar este nuevo -sector-urbano -e incorporarlo- -al -recinto- amurallado de la Villa, para que no se volvieran a repetir los hechos ocurridos en el asedio a la ciudad por las tropas de Pedro I y el rey de Granada, dando lugar a un saliente en la muralla —construido entre 1369 y 1385 por el alcalde mayor Lope Gutiérrez—, que partiendo del molino de la Albolafia, seguía por la orilla del Guadalquivir hacia occidente y volvía al norte frente a las Paredes Gordas hasta la Puerta de Sevilla, para, desde allí, enlazar con el lienzo occidental de la muralla de la Villa. (1) 

Escalera de la torre hexagonal

Exceptuando este sector suroeste de la muralla, el resto del trazado quedaría igual que el de la última etapa musulmana. Para tratar de reconstruirlo podemos basarnos en los planos números 2 y 3, partiendo de la Puerta del Puente, situada en el lienzo meridional de la muralla, y en el sentido de las agujas del reloj. El tramo comprendido entre esta puerta y la de Sevilla es quizá el que conocemos mejor gracias a la descripción que nos ofrece Vaca de Alfaro.

Último tramo de la escalera, torre hexagonal

De la Puerta del Puente, que canalizaba todo el tráfico con el sur a través del puente romano, arrancaba un lienzo de muralla de bastantes metros “levantado posiblemente sobre cimentación romana o árabe”(2) que si bien en los siglos modernos aún se podía observar con hermosas vistas desde el mencionado puente, hoy se encuentra en su mayoría sepultado. En este tramo meridional de la muralla, además de la puerta ya nombrada, nos encontrábamos con otra puerta perteneciente al molino de la Albolafia, en donde se hallaba este molino y tres arcos; en uno de ellos, que se encontraba cerrado en el siglo XVII, estaban las tres ruedas con las que se subían las aguas para los baños de los reyes árabes al alcázar, que la reina Isabel las mandó quitar cuando vivía en el Alcázar de los Reyes Cristianos por molestarle el ruido que hacían. Este molino se encontraba protegido por dos fortalezas que resistían las crecidas del río y a la vez lo guardaban bajo la protección de las murallas para que pudiese ser utilizado incluso cuando la ciudad se viese asediada.(3)

Entrada a la sala superior de la torre hexagonal

Después, entrando en la alameda, estaba una torre de planta octogonal con vistas a todas partes, de labor morisca, donde vivía el portero de la Inquisición.(4) A continuación, existían tres torres redondas de argamasa, siendo la primera el lugar donde los músicos, según Vaca de Alfaro, interpretaban sus canciones los domingos por la tarde por disposición del concejo de la ciudad y desde donde se podía contemplar la alameda y a los caballeros que en ella ejercitaban sus caballos, mientras que la segunda se encontraba próxima a la fuente real. 

Escalera para subir a la terraza de la torre hexagonal

Seguidamente dos torres cuadradas la primera, mal conservada ya en el siglo XVII, que lindaba con la pared de la huerta del alcázar, poseía seis arcos altos y bajos, de los cuales tres tenían sus entradas mirando al río, y la segunda era una torre de la mencionada huerta. Por último, en la esquina de la pared meridional de esta huerta, se encontraban otras dos torres cuadradas y en el mismo mal estado de conservación que la ya mencionada, con un arco entre ellas, en donde existía una puerta, cerrada ya en el siglo XVII, que se conocía con el nombre de Puerta de los Sacos, por ser el lugar utilizado para entrar la provisión de harina molida al recinto del alcázar.

Escalera de la primera torre, la del portero de la Inquisición

En este lugar la muralla, formando un ángulo recto, dejaba el río y se dirigía en línea quebrada hacia la Puerta de Sevilla, rodeando al Alcázar Viejo. En este lienzo de muralla, reconstruido recientemente, que tenía, según Orti Belmonte, barbacana y foso por donde pasaba el arroyo, encontrábamos tres torres —las dos primeras cuadradas y la segunda ochavada—, mientras que en la Puerta de Sevilla existía, en palabras de Vaca de Alfaro, una torre o castillo fortísimo que era fábrica del rey don Enrique, que no era sino una torre cuadrada construida fuera de la cerca como las demás torres albarranas realizadas durante el reinado de Enrique II, en cuya época se arreglan y recrecen las murallas, sirviendo no sólo de defensa para la puerta de entrada al Alcázar Viejo, sino también de atalaya, estando enlazada por dos arcos al muro.”

Sala de la primera torre

Como se podrá comprobar, es un pequeño retazo de un extraordinario trabajo de D. José Manuel Escobar Camacho, que se puede encontrar en su totalidad en la red. No obstante, reflejo la bibliografía que afecta al texto que transcribo para discernimiento del lector, por si este estima ampliar el contenido.






Fotos y vídeos del autor, y del AMC.
Grabados de Gedson y Wyngaerde

Bibliografía del trabajo de José Manuel Escobar Camacho(1) Vid, a este respecto el trabajo de M. NIETO CUMPLIDO y C. LUCA DE TENA y ALVEAR, El Alcázar Viejo, una repoblación cordobesa del siglo XIV, «Axerquía, revista de estudios cordobeses», 1 (1980), págs. 229-273.
(2)M. A. ORTI BELMONTE, La ciudad de Córdoba, pág. 228.
 (3) Cf r. M. NIETO CUMPLIDO, Córdoba en el siglo XV, Córdoba, 1973, pág. 60. Es la descripción, según el manuscrito de Jerónimo, de nuestra ciudad en dicho siglo.
(4) Según Orti Belmonte fue levantada por el corregidor Pedro Sánchez, y
era del mismo estilo y traza de la Malmuerta, siendo conocida en época moderna con el topónimo de Guadacabrilla, hecho totalmente erróneo, ya que la de este nombre se encontraba, según el mismo autor reconoce, entre Posadas y Almodóvar (Córdoba monumental, pág. 72).