lunes, 16 de febrero de 2015

UNAS "CUEVAS", QUE TAMPOCO SON TALES, EN LA LADERA DEL MARGEN IZQUIERDO DEL NACIMIENTO DEL ARROYO DE LA VENTILLA.

Primera visión de las oquedades

Días pasados, bajaba por el maravilloso recorrido que parece alpino, de la pista a la Huerta de Los Porras, al asomar a la vertiente de arroyo de la Ventilla  -que nace prácticamente en el camino de entrada al CREA-, en una curva de la pista que es balcón sobre ese impresionante paisaje, con una poblada colonia de pinos canarios en la ladera de enfrente, y la majestad de Torreárboles, con los terrenos de Valdegrillos y la cicatriz del gasoducto, construyendo el horizonte desde allí, vi algo que me parecieron unas cavidades. 

Detalle ampliado

Como siempre que voy por la sierra, me llama la atención, -desde que conozco a Abén, miembro del Grupo de espeleología G-40, al que pertenece-, cualquier accidente que parezca una cueva, en el ánimo de colaborar en el extraordinario trabajo de catalogación de todas las cavidades de la sierra de Córdoba. Vamos que me falta tiempo en ponerlo en su conocimiento.

Aéreo de la ubicación

Desde la citada curva, una vez pasadas la colmenas experimentales, que están instaladas en una pradera anterior, lo primero que vi en la citada ladera, como he anticipado,  fueron dos puntos que me parecieron dos cuevas. Apunté la cámara hacia allí y luego aplique el zoom máximo, sin importarme que me metía en la logarítmica ampliación digital. Lo que resultó fueron dos aparentes cavidades pero en un lugar poco accesible -luego veremos que no hay nada inaccesible para Abén y Emilio, otro amigo colaborador-. 

Zoom de la cavidad alta

Le comunique a Abén el hallazgo y quedamos en hacer una visita. No obstante, el día que estuve visitando la estación de seguridad del gasoducto, bajé un poco por el espectacular cortafuegos, tratando de asomarme, siempre con las naturales precauciones, al lugar desde esa vertiente, para verificar si se podía, lo observado desde el margen derecho. Busque varias perspectivas pero dada casi la verticalidad de la pared de la "cueva" inferior, no pude ver ésta, aunque si la superior, de la que señalé su ubicación e incluso bajé un poco mientras el terreno lo permitía, 

Zoom de la cavidad baja

Si garanticé el mejor acceso a ambas. Por lo menos dentro de mis posibilidades. A pesar de eso volví a ir el domingo siguiente con Conchi, y al ir abajar el terreno del trazado de la tubería del gas, me hicieron señas desde abajo con un pañuelo amarillo, y era una prohibición por estar de montería en Valdegrillos. Con el zoom pude ver al "señalador" y a tres rifles con mira telescópica, que me hicieron marcharme de allí rápidamente, con miedo. Con los datos que tenía, quedamos para la tarde del jueves. Nos vimos en la puerta del CREA, y cinco minutos después, estábamos en la vertical de la ladera norte del arroyo de la Ventilla, en su margen izquierdo.

Cavidad alta 

Venía Emilio Fernández, indispensable y experto colaborador también, aunque primero buen amigo, y nos faltó otro habitual, que es Pancho Gamero, que está trabajando duro en su tesis doctoral y no pudo. Sin pensarlo nos acercamos a un pequeño torrente cuando llueve -todos esos arroyos son estacionales y no parten de ninguna surgencia-, de cómoda bajada, para rodear las rocas dónde pensaba tenía ubicada la primera cavidad. Mi gozo en un pozo como casi siempre. Era un abrigo formado por el desprendimiento, puede ser, de rocas y el caprichoso equilibrio de estas que, desde la distancia, parecía perfectamente una oquedad.

Otra vista de la cavidad alta

Ahora la otra. Sin darme tiempo a pensarlo, en un momento vi a Abén ladera abajo, es un decir pues es casi pared, y a Emilio separándose en otro monte para señalar la otra cavidad desde la distancia. He de precisaar que no me atreví a bajar más de la casi segura posición en la que estaba, y me preocupé por los dos, teniendo en cuenta que la visión de la ladera desde la curva citada de enfrente es de una pared rocosa, casi vertical. La cresta superior está en los 590 m.s.n.m. aproximadamente, y la primera cueva (que no era) a unos 55 metros más abajo, en la cota de los 582 m. con un desnivel aproximado de un 19% en un terreno despejado de árboles. 

Abén y Emilio delante de la cavidad alta (que no era tal)

Pero la inferior está 127 m. más abajo de la primera, en la cota aproximada de los 546 m.s.n.m , y ahora el desnivel es de casi un 25%, en teoría, porque en la práctica y según los comentarios posteriores eran cornisas rocosas en una pared casi vertical. Mi preocupación al rato de perderlos de vista, fue, pasado un tiempo prudencial, el no tener ni contacto visual ni sonoro, y procedí a llamarlos por teléfono, cuando prácticamente volvían, es decir subían.

Abén ladera abajo buscando la cavidad baja

Emilio no había perdido el tiempo y subía además con un manojo de espárragos, en un lugar que seguro no frecuentan los esparragueros habituales, so pena de que fuesen familia de Edmund Hilary o de  aquel famoso nacional televisivo Pérez de Tudela. Los primeros comentarios es que lo que pensábamos era una cueva era un abrigo de dimensiones que no entra en el catálogo porque no tiene las mínimas para considerarla cueva. Abén pudo estar de pie dentro pero no tenía la profundidad correspondiente, por lo tanto otra falsa alarma.

Cavidad baja (Foto Abén)

Cuando nos juntamos nuevamente los tres, comprobé que no había decepción por parte de Abén ni de Emilio. Además este último al levantar una piedra descubrió debajo en un lugar inaccesible, una pequeña, creo, después de comprobar algunas fotografías, viborilla, por su triangular cabeza, ya que la geometría de su piel puede ser variada. Eso sí, muy contento con el manojo de espárragos que iba a significar esa misma noche, una sabrosa tortilla según nos comentó, luego aprovechó bien el camino. 

                                                 Cavidad baja desde dentro (Foto Abén)

Pedí disculpas a Abén por mi error, fruto del interés en colaborar, petición que no fue aceptada. Y para aprovechar el tiempo, después de volver a disfrutar y coincidir los tres en la grandeza del paisaje que tenemos a nuestro alcance, a diez minutos de la ciudad, mucho mejor que desde Google Earth, decidimos, pues aún teníamos luz, ir a ver una alcubilla y el sótano del cortijo de la Conejera. Pero eso es harina de otro costal y requiere otro espacio en el blog más amplio y exclusivo. 


Fotografías de Abén, de Emilio y del autor
Bibliografía ninguna.

3 comentarios:

  1. Estupendo reportaje. Y ya te lo he dicho mil veces y me voy a enfadar: ¡Qué sea la última vez que me pides perdón por esto! Yo estoy encantado de tener un explorador del terreno como tú. Gracias a estas exploraciones, conocemos rincones preciosos de la Sierra de Córdoba.

    Salud

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  2. Muchas gracias Abén. Un abrazo y a ver cuando repetimos.
    Salud

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  3. Paco la curiosidad es la madre de todas ciencias y tu de lo primero andas "sobrao" y algunos nos ayuda un poco la edad por lo cual no hay sitio que quede sin "mirar",ya con soló salir al campo y poner en marcha los sentidos se agradece,después de tanto bombardeo mediático por todas partes..es lo único "autentico" que nos queda.un saludo y ya sabes con la experimentacion prueba error es como se consiguen los grandes descubrimientos..seguro que en uno de estos intentos llega la sorpresa.

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