sábado, 23 de abril de 2011

REFUGIO ANTIAÉREO DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA.

Vista de la sala principal

Un asombroso refugio antiaéreo en la entrañas de la Plaza de España de Villanueva de Córdoba, nos recordó lo doloroso que fue la Guerra Civil en esa zona, sobre todo teniendo en cuenta que Villanueva lo conquistaron los fascistas prácticamente al final de la guerra. En una palabra que fue republicana durante toda ella, y seguro que con la esperanza de seguir siéndolo, aunque lamentablemente no fue así.

Parroquia de San Miguel, Plaza de España, a la izquierda entrada al refugio

Las crónicas de la época no hablaban de grandes bombardeos de las tropas facciosas en ese pueblo. Parece que no fue objetivo importante y esa sería la razón de ello. A pesar de eso, en el comienzo de la guerra se construyeron en un tiempo record las magnificas instalaciones que se han inaugurado nuevamente. 

Entrada al metro como dicen los jaroteños.

En los años ochenta del siglo XX, se le hizo una reparación pero no se pudieron evitar las filtraciones de aguas. En una de las fotografías de una Web jaroteña,  posiblemente de los años cuarenta, se ve como si fuera un aljibe, con medio metro de agua. Hoy se ha resuelto el problema del agua con una bomba -no como las que hicieron construirlo-, y puede contar Villanueva de Córdoba con otro atractivo turístico más. Lo cierto es que se conservan muy pocos documentos de su construcción, a pesar de que no pasó tanto tiempo, parece que se quiso dejar en el olvido. 

Entrada a la sala principal

La sobriedad de su fábrica es similar a la arquitectura dominante de la zona, granito, que le da una sensación de fortaleza. Su sala principal con arcos, que en la actual reparación se han adornado de ladrillo, manifiestan también su poderío con recias columnas del mismo material.

Al frente, túnel del Ayuntamiento

Hay que reconocer que impresiona. También las largas galerías de bóveda de cañón con ladrillo, también con granito, que pueden parecer lóbregas, pero qué túnel no lo parece, aunque están acondicionadas para poder circular cómodamente por ellas, iluminadas y que nos llevan después de más de setenta metros, hasta los cimientos de la parroquia de San Miguel, donde finaliza la que visitamos, porque estaba abierta su reja. Esta galería finaliza en una escalera sin terminar, con una entrada de aire en el rincón derecho de su techo. La otra en el Ayuntamiento.

Una vista de los arcos

La primera vez que vi Villanueva lo hice acompañado de un buen amigo jarote, Miguel Gutiérrez (lamentablemente fallecido) industrial de tejidos, y colega de la radioafición, del que era su “padrino rediofónico”, y  “asesor técnico” en la materia. Inclusive le instalamos la antena, solidariamente, como todo lo que se hacía relacionado con la radio, en su azotea de la calle Abéjar. Una instalación complicada por lo pequeño de la azotea y el volumen de la “yagui”. Su suegro me parece recordar, fue edil o alcalde en la esperanzadora época republicana de este país, en Villanueva. Miguel de esto hablaba poco porque hace treinta años poco se podía hablar todavía.

Otra vista de la sala principal

Esa visita entonces no permitió hacer mucho turismo, visitamos unas minas e incluso fuimos antes al santuario de la Virgen de Luna, en el que años después también asistí a un perol. Entonces las comunicaciones eran complicadas, un puerto del Calatraveño difícil y una ruta peligrosa. Además creo que utilizamos la carretera infernal que se dirigía a Pozoblanco desde la del Calatraveño, que se llama A-435, mucho antes de Alcaracejos. 

Entrada al túnel de la parroquia.

En la entrada de la carretera, había una selección de tapacubos de coches, en una alambrada, que daban fe de la multitud de baches que tenía, y que posiblemente el peón caminero no daba abasto a reparar, en el supuesto que tuviera alguno a su cargo. En la actualidad también está en reparación según las indicaciones. Otra vez subímos por la A-421 desde Adamuz, el paisaje maravilloso, miles de curvas, y no pasan por ahí ni los grajos. Hoy las comunicaciones son “europeas”.

Dentro del túnel de la parroquia

Volviendo al refugio, dice Alfonso Alba sobre él, en crónica periodística, de diciembre de 2008, lo siguiente:

“Fue esa mano de obra tan numerosa -durante la Guerra Civil, Villanueva duplicó su población, al acoger a miles de soldados y refugiados, según explica el historiador Francisco Moreno Gómez- la que configuró un refugio con tres accesos principales desde diferentes lados de la plaza. La entrada principal se situaba al pie de la portada principal de la iglesia de San Miguel, convertida durante la contienda en un almacén de abastos. 

Recodo del túnel

La parroquia conservó las campanas, que servían de alarma cuando se avistaban aviones. Esta entrada -conocida durante años por los jarotes como la boca del metro- posee una escalinata de granito que conduce a un pequeño pasadizo que a su vez desemboca en la gran sala abovedada, que sorprende al visitante por sus dimensiones (20 por 12 metros). Junto a esta entrada, el Ayuntamiento construyó unos servicios públicos a principios de los 80, que ahora van a volver a ser recuperados.


Falsa escalera al final del túnel.

Según describe Mónica Alonso, otra entrada se disponía en la fachada del Ayuntamiento y la última junto a la pretoría de la iglesia. Hoy, en sus bocas se han instalado dos respiraderos. Estas dos últimas entradas descienden hasta el refugio a través de una galería realizada con bóveda de cañón en ladrillo que se apoya en una mampostería de granito. El túnel de la pretoría de la iglesia surca los cimientos del templo a través de unos 70 metros, una longitud impresionante e inquietante. Estas dos entradas están construidas en zigzag, para evitar que la onda expansiva de las bombas llegara al interior del refugio.”

 Tragaluz al final del túnel

Hay poco escrito sobre el refugio antiaéreo de la Plaza de España de Villanueva de Córdoba. Aunque tampoco es necesario más, es un motivo más para pasar por esa hermosa localidad rodeada de adehesados terrenos, cuya gama de verdes son un deleite. Mucho más en esta primavera de 2011 después de una temporada de lluvias que han puesto el valle exultante de belleza.

Fotografía antigua lleno de agua.

Algunas fotografías, concretamente tres que recogen perfectamente la grandeza de la sala principal, han sido gustosamente cedidas por Juan Patricio mantenedor del Blog Villanueva de Córdoba en la Red, al que desde aquí agradezco su gentileza. Otra de la web señalada en el principio y el grabado de la del Ayuntamiento. El resto son de la cosecha del autor de la entrada, así como los vídeos.

Un grabado de la Plaza de España de la Web www.villanuevadecordoba.com


Vídeo de las fotografías



Vídeo en el interior del túnel


4 comentarios:

  1. Por motivos de trabajo, Paco, tuve ir a Villanueva de Córdoba en muchas ocasiones. Casi siempre regresaba por la carretera de Adamuz para recrearme con los magníficos paisajes. Yo era uno de los grajos que por ella pasada. Ya entonces, años setenta, me hablaron de ese refugio que, obviamente, no pude visitar. Trataré de hacerlo en cuanto pueda. Estos refugios resultan impresionantes y son un buen recuerdo de lo que no pudo ser. En Almería, donde sí que fueron duros los bombardeos, han reinaugurado parte -más de un kilómetro- de los que allí tienen y visitarlos produce escalofríos.

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  2. Rafael, son preciosos los parajes. Solo diseminados cortijos, pero de tarde en tarde. No conozco esos que me hablas de Almería pero más de un kilómetro se las trae. Cuando puedas vas y lo ves.

    Un abrazo

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  3. Visité los refugios de Almería en 2012, y ciertamente impresiona recorrerlos. Más aún si sabes a los bombardeos que fue sometida durante toda la guerra. Aquí en Córdoba también hay otro refugio visitable en el Viso. Tengo que visitar ambos. Muchas gracias por esta magnifica entrada.

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  4. Amigo Pepe, no conozco los de Almeria ni los del Viso, pero por lo que dices deben ser espectaculares. Muchas gracias por el comentario. Un abrazo

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